Los rayos de luz iluminaban la habitación, empezando a molestar un poco al pegar en la cara de la pareja que se encontraba recostada en la cama solo con unas sábanas cubriendo su desnudez. Syaoran fue el primero en comenzar a removerse, haciendo que Sakura, quien se encontraba recostada en su pecho, también lo hiciera.
Ella abrió los ojos para encontrarse muy cerca de la cara de él, a lo cual sonrió para acercarse a besarlo y era correspondida con la misma intensidad. Syaoran sujetaba la cintura de ella para mantenerla encima de él, mientras ella acariciaba con las manos su pecho.
-Veo que has despertado con mucha energía, Señora Li – Dijo Syaoran entre besos.
-No soy la única, mi esposo también lo ha hecho – Respondió ella apoyando su mentón en el pecho de él.
Syaoran puso su mano en la espalda de ella y habló – Gran noche ¿no crees?
-La noche de sábado más agitada de toda mi vida.
Él levantó su ceja sugestivamente – ¿Lo dices por todo el drama en casa, por nuestro inesperado viaje a Tokio o por nuestra agitada noche de bodas?
Ella suspiró – Pues por todo… ¿No crees que ya deberíamos encender nuestros celulares y dar señales de vida?
-Bueno ya hemos logrado nuestro cometido, no tiene caso que sigamos desaparecidos por tantas horas.
Sakura iba a envolverse entre las sábanas, pero vio la camisa de Syaoran en el suelo y no dudó en tomarla y cubrir su cuerpo con ella. El chico se encontraba de espaldas a ella poniéndose sus bóxers, por lo que cuando volteó pudo verla con su ropa y le dio una sonrisa ladeada.
-Te queda mejor a ti.
Sakura se sonrojó – Consideraré seriamente en quedármela.
-Solo si prometes usarla cuando estemos solo tú y yo.
-Trato hecho – Respondió ella acercándose a su mochila y sacando su celular.
Syaoran la imitó, la verdad es que no estaban muy emocionados por encender los artefactos, sabían que estaban en serios problemas, y eso que sus padres aún no se enteraban de que se habían casado. Sin embargo, se sentían peor sabiendo que se escaparon y apagaron sus celulares, ya no soportaban más tener a sus padres preocupados.
Al encender sus celulares empezaron a llegar millones de mensajes y llamadas perdidas que solo los hicieron sentir aún peor.
-Demonios, mi madre me ha llamado un millón de veces.
-Papá también lo ha hecho – Dijo Sakura revisando su buzón de mensajes – Touya me ha dejado un millón de mensajes.
-A mí también – Respondió Syaoran – Aunque los míos son amenazas de muerte, todo normal por esa parte… Wow, también tengo varios mensajes de Eriol.
-Y yo de Tomoyo – Dijo ella sintiéndose peor por haber preocupado también a sus amigos – Rayos, es cierto.
- ¿Qué sucedes?
-Meiling se fue ayer a casa de Tomoyo luego de que subiste a tu cuarto, se veía realmente triste – Explicó Sakura recordando – Ella debió decirle a Tomoyo y a Eriol todo lo que pasó.
-Y mi madre debió llamarla para preguntarle si no estábamos allá cuando se dieron cuenta que nos fuimos.
-Por Dios – Dijo Sakura sentándose en la cama – Somos unos desconsiderados ¿cómo no pudimos ni siquiera enviarles un texto y decirles que estábamos bien?
-No te mortifiques por esto – Respondió Syaoran sentándose junto a ella y abrazándola – Ya no podemos cambiar lo que pasó, pero creo que debemos volver a Tomoeda lo antes posible.
Ella asintió – Enviaré un mensaje a Tomoyo para decirle que estamos bien, no quiero hablar con mi padre o con Touya hasta que estemos en casa.
Syaoran pudo notar el nerviosismo en ella, por lo que la atrajo más hacia él para darle un beso en la frente – Todo va a estar bien ¿confías en mí?
-Sí, lo hago.
Él le dio una sonrisa antes de que se dispusieran a tomar una ducha y ponerse la otra muda de ropa que habían llevado. Apenas desayunaron algo en el camino a la estación del metro, de hecho, el nerviosismo los carcomía a ambos, sin embargo, iban con al frente en alto para ver a su familia, era tiempo de enfrentarlos.
oOo
Sakura y Syaoran vieron la casa amarilla desde afuera, aquel lugar que los había visto crecer y que había sido testigo de cómo su amor fue creciendo a lo largo de los años. Sentían como si se hubiesen ido por meses, cuando en realidad solo había sido una noche.
Apretaron sus manos y caminaron hasta la entrada, el auto de sus padres y el de Touya estaban estacionados, por lo que todos se encontraban ahí adentro, quizás muertos de preocupación por ellos. Los chicos tomaron la llave y abrieron la puerta, al estar adentro se quitaron los zapatos y se pusieron sus pantuflas.
Se adentraron nerviosos hasta la sala donde al asomarse captaron la atención de todos los presentes, evidentemente ninguno había escuchado la puerta abrirse. Fujitaka, Ieran, Touya, Yukito, Tomoyo, Eriol, Meiling y todas las hermanas de Syaoran miraban a los recién llegados con absoluta sorpresa, las caras largas incluso desaparecieron cuando los vieron ahí parados.
Sakura y Syaoran ni siquiera sabían que decir, debido a que un simple "hola" no era lo más apropiado cuando había escapado y los habían preocupado de esa manera a todos. Sin embargo, lo que menos esperaron fue que Ieran y Fujitaka se levantaran del sillón y se acercaran a ellos para abrazarlos con fuerza. Sakura y Syaoran correspondían a los abrazos con sorpresa, esperaron que les gritaran y que los regañaran por ser unos insensatos, pero no esperaron jamás aquella reacción.
Ieran se separó para ver a su hijo, tenía la misma mirada seria de su padre, pero eso no le impidió besarlo en la mejilla – Me alegro de que estén bien y que estén de vuelta en casa.
Fujitaka por su parte, le daba besos en el cabello a su hija y ella les habló a ambos – Lamento que se preocuparan por nosotros, no era nuestra intención.
-Lo importante es que ya están aquí – Dijo Fujitaka abrazando a su esposa por los hombros – Pero queremos una explicación, creemos que todos la merecemos.
Sakura miró a todos los presentes y se sintió peor por cómo se habían ido, su padre tenía razón, todos merecían una explicación, aunque posiblemente a nadie le gustarían las razones por las que habían escapado de esa manera.
Los chicos seguidos de sus padres pasaron a la sala y saludaron a todos penosamente. A pesar de que todos se notaban felices por verlos a salvo, Touya no dejaba de darle miradas asesinas a Syaoran, sin duda no le había gustado para nada su escapada.
-Syaoran – Dijo Ieran captando la seria mirada de su hijo – Lamento haber sido tan dura contigo, bueno con ambos – Agregó mirando a Sakura – Pero deben entender que solo estaba siguiendo las órdenes del Consejo.
Syaoran chasqueó la lengua – Madre no podemos seguir solo acatando las órdenes de un grupo de viejos chiflados, mi padre ya no está, pero eso no quiere decir que yo deba convertirme en él, no sé cómo liderar un clan.
-No me gusta tampoco la idea de ellos rigiendo toda tu vida, pero no me dieron ninguna otra opción.
-Pues temo decirte que me obligaron a tomar una decisión para no liderar el clan y que ellos cambien mi vida por completo, y lamento haberlos preocupado hasta este punto, pero tuve que desobedecer las órdenes del consejo para que entiendan que no soy el indicado para liderar un clan.
-Syaoran no creo que escapando unas horas hayas demostrado tu punto al Consejo, ellos ni siquiera se han enterado de que te has ido por una noche a quien sabe dónde – Dijo Fujitaka.
-Escapar solo era parte del plan, pero lo que he hecho me saca por completo de sus parámetros para ser el líder de un clan – Respondió él firmemente tomando la mano de Sakura y apretándola.
Para Ieran no pasó desapercibido ese movimiento, por lo que centró su mirada en las manos entrelazadas de los adolescentes, y justo pudo ver algo inusual en la chica, ella no solía usar joyas, y, de hecho, esa en particular se le hacía demasiado familiar. Por lo que, sin poder creerlo, les habló.
-Sakura ¿ese es mi anillo? Digo ¿es el anillo de la familia Li?
Todos los presentes pusieron sus ojos en la joya mientras Sakura asentía lentamente y Syaoran volvió a hablar mirando a sus padres – Yo se lo di, porque es la persona correcta, madre.
-Pero Syaoran se supone que se lo das a tu prometida, y sé que no quieres casarte con una desconocida, pero es una reliquia de los Li, te dije que solo lo podías obsequiar cuando fueses a casarte – Dijo Ieran.
Syaoran sentía un nudo en la garganta, pero aun así habló mirando seriamente a su madre – Y así fue, seguí las instrucciones tal cual me dijiste.
Ieran y Fujitaka los miraron apenas entendiendo lo que el chico acababa de decirles, el resto de los presentes pensaron incluso haber entendido mal lo que Syaoran había dicho, estaban tratando de unir las piezas de aquel rompecabezas, y vaya que lo lograron.
Ieran habló con un hilo de voz – ¿Se han casado?
-Sí – Se adelantó a decir Sakura quien se había mantenido callada por miedo, pero había decidido hacerle frente al asunto, ella y Syaoran estaban juntos en eso – Nos casamos ayer en Tokio, ahí estuvimos.
Todos los presentes los miraron con absoluta sorpresa, sin duda, nadie esperaba que fuesen capaces de llegar a esos extremos. Aunque, sin duda quien lo tomó peor fue Touya ya que saltó desde su asiento para tomar a Syaoran por la camiseta y mirarlo con absoluta rabia.
-Esto no te lo voy a perdonar, Li – Le dijo Touya al muchacho.
-Touya, déjalo – Dijo Fujitaka – Estuvo mal lo que hicieron pero que lo golpees no va a cambiar nada.
- ¡Se ha casado con mi hermanita a nuestras espaldas! ¡Merece lo peor! – Decía Touya echando fuego por sus ojos.
-Touya – Dijo Ieran preocupada – No creo que hayan hecho lo más sensato del mundo, pero si lo golpeas pondrás todo peor.
-Hermano suéltalo – Salió Sakura – No vamos a pasar por esto de nuevo.
- ¿De nuevo? – Preguntaron confundidos Ieran y Fujitaka al mismo tiempo.
Sakura se sonrojó al recordar la primera vez que había ocurrido – Ehm, él se enteró antes que ustedes de que Syaoran y yo estábamos juntos, y se vio más o menos así.
-Exacto, solo que esta vez en serio voy a matarlo y a ti te pondré en un convento de monjas – Dijo Touya.
-Hermano – Dijo Sakura seriamente captando la atención de él y de todos los presentes – Fue mi idea casarnos.
- ¿Qué? – Dijo Ieran acercándose a Sakura.
Fujitaka logró de que Touya dejara a Syaoran, y todos centraron su vista en las mujeres, fue la más joven de ellas quien habló – Fue una decisión muy precipitada y sé que todos quieren matarnos por esto, pero no estaba dispuesta a perderlo y él no pretendía seguir las órdenes del consejo, así que fue la mejor idea que se me ocurrió.
Syaoran se acercó a la chica y la abrazó por la cintura – Y yo tampoco quería perderla solo por un título del cual ni siquiera estoy interesado. Así que ya no cumplo con los requisitos para ser líder del clan, estoy casado.
-Desobedeciste las órdenes del clan – Dijo Ieran sin poder creerlo aún.
-Y no me arrepiento de haberlo hecho, madre – Respondió él firmemente.
Ieran miró a su hijo y acarició su mejilla como si de un niño se tratara – No quiero que piensen que estoy enojada con su relación… Pienso que se precipitaron mucho con el matrimonio, pero esa no es la cuestión, el Consejo no estará feliz con tu desobediencia, no sé lo que puedan hacer.
-Sea lo que sea, los enfrentaré y les dejaré bien claro que puedo hacer mi propia vida sin que ellos tengan que manipularla a su conveniencia.
-Entonces ¿se han casado solo por eso? – Preguntó Fujitaka seriamente.
Sakura lo miró un poco nerviosa – Nos amamos, esas dos razones fueron suficientes para hacerlo sin mirar atrás.
-Pues pienso que debieron esperar más – Dijo Touya de mala gana.
-Hermano – Regañó Sakura.
-Él tiene razón – Respondió Fujitaka – Sé que su intención fue buena, pero solo tienen 18 años ¿cómo se les ocurrió?
-Dejando por fuera el tema del clan – Empezó Ieran – ¿Se detuvieron a pensar en lo que se han metido? Un matrimonio no es cualquier cosa.
-Por si fuera poco, apenas anoche nos enteramos de que llevan meses saliendo – Dijo Fujitaka un poco dolido – Pensamos que confiaban más en nosotros.
-Papá ponte en nuestra posición – Dijo Sakura – ¿Cómo les decíamos que nos queríamos sin herirlos?
-Pudieron haberlo intentado, siempre sospeché que algo pasaba entre ustedes, pero creí que eran ideas mías – Confesó Ieran – Estoy feliz de que hayan encontrado el amor entre ustedes, pero no puedo consentir que se hayan casado de esa forma.
-Se graduaron de la escuela ayer – Agregó Fujitaka – ¿Pensaron en ello?
Sakura miró seriamente a su padre antes de hablar – Mi madre también lo hizo, papá. Era incluso más joven de lo que soy… ¿Cuál es la diferencia entre ella y yo? Por lo que puedo ver, en ambos casos había amor y creo que eso es más que suficiente.
Fujitaka le sostuvo la mirada a su hija, quien estaba pestañeando más de lo normal. Sakura sabía que estaba al borde de las lágrimas de frustración, por lo que sin previo aviso soltó la mano de Syaoran y prácticamente corrió hacía su habitación dejándolos a todos pasmados con sus últimas palabras.
Tomoyo fue la primera en salir del trance y seguirla escaleras arriba, sabía que ella la necesitaba, aunque no se lo hubiese dicho, por lo que bajo la mirada de todos corrió hasta la habitación de su mejor amiga. Syaoran estuvo a un paso de imitarla, pero su madre lo sostuvo del brazo impidiéndole moverse.
- ¿Podemos hablar en privado?
Syaoran no dijo nada, simplemente asintió mientras seguía a su madre hasta el jardín, sin embargo, antes de salir de la casa vio como Fujitaka subía las escaleras, por lo que deducía que iría a tener también una conversación con Sakura.
Él respiró resignado, aquello solo era el inicio de todas las pruebas que tenían que pasar, y aunque fuese duro, lo lograrían… O eso esperaban.
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N/A: Hola mis queridos lectores, sé que muchos de ustedes no querían que hubiese más drama que pusiera a peligrar la relación de estos dos, pero seamos realistas, que se hayan casado de esa manera los iba a meter en un montón de problemas, aunque sus intenciones fueran nobles. Espero que a pesar de todo les haya gustado, en el próximo capítulo veremos esas conversaciones con sus padres. Gracias por comentar, sigan así. Nos leemos el jueves sin falta, besos;)
