Syaoran miraba a Sakura y a su madre alternativamente, sin embargo, su mirada la centró finalmente en su progenitora – ¿Cómo demonios se han enterado de que me casé?
Ieran no dijo nada, simplemente apretó los labios hasta formar una sola línea y se levantó de su silla, Syaoran de inmediato apretó los puños arrugando la carta y volvió a hablar – Tú les dijiste.
-Hijo… – Empezó a decir la mujer, pero fue interrumpida por el muchacho.
-Creí que si me casaba nos dejarían en paz – Respondió él ácidamente – ¿Por qué lo has hecho?
Ieran lo miró seriamente – Tenía que informarles de alguna manera que no asumirías el cargo del clan Li, debía darles una explicación adecuada, porque sabía que tú no lo harías y sabía que si no les daba una respuesta tarde o temprano ellos mismos lo averiguarían por sus propios medios.
-Pudiste habérmelo consultado, madre.
-Así como tú, pensé que cuando supieran que estabas casado nos dejarían en paz – Refutó la mujer – Jamás me imaginé que te solicitarían ir a Hong Kong, eso solo significa que no se darán por vencidos.
Syaoran pasó su la mano por su cabello en señal de preocupación – Diablos, después de todo tendré que ver a los ancianos chiflados para decirles que me dejen en paz de una buena vez.
-Debimos suponer que no se quedarían con los brazos cruzados – Interrumpió Fujitaka uniéndose a la conversación.
-Exacto, y el menor de los problemas es ir a Hong Kong – Dijo Ieran mirando a su hijo y a Sakura – Podrían persuadirlo y hasta obligarlo pedir el divorcio.
-No voy a dejar que me manipulen – Respondió Syaoran firmemente – Iré a Hong Kong a dejarles claro que estoy casado y no pienso separarme de Sakura por un estúpido cargo que no quiero.
-Iré contigo, tal vez pueda servir de apoyo para ti – Dijo Ieran.
-No puedes – Dijo el muchacho y al ver la cara de confusión de los presentes les mostró la carta – Aquí dice que ni tú ni Fujitaka pueden acompañarme, si lo hacen entonces no accederán a verme, y necesito terminar con esto de una vez por todas.
-Entonces yo iré contigo – Dijo Sakura mirándolo seriamente.
-Ni hablar – Respondió inmediatamente.
- ¿Por qué no? – Preguntó ella – La carta solo dice que no pueden ir papá o Ieran, no dice nada sobre que yo no pueda acompañarte.
-Lo que menos quiero es que se metan contigo.
Sakura le sostuvo la mirada y sin importar que sus padres estuvieran ahí continuó la discusión – No se meterán conmigo.
-No los conoces.
-No necesito conocerlos – Repuso ella – Todo esto me afecta tanto a ti como a mí, es razón suficiente para que pueda acompañarte.
-No irás – Dijo firmemente.
-Se supone que estamos juntos en esto – Le dijo enojada – Estamos casados ahora.
Para este momento de la conversación Ieran y Fujitaka habían decidido salir discretamente de la cocina, ellos más que nadie sabía que lo que se avecinaba era una pelea matrimonial mezclada con una típica pelea Sakura-Syaoran, y aquello sin duda, no podría terminar bien de ninguna forma.
-No vas a ir, ya tengo suficientes problemas para que tú también te metas en ellos.
-También son mis problemas ¿por qué no quieres aceptarlo?
- ¡Demonios Sakura, no irás! – Respondió Syaoran frustrado.
- ¡Iré te guste o no!
- ¡¿Por qué demonios tienes que ser tan testaruda?!
- ¡Por la misma razón por la cual tú no puedes dejar de ser un idiota cobarde!
- ¡No irás y punto!
Sakura y Syaoran se sostuvieron la mirada por unos minutos, sin decir nada, solo intercambiando sentimientos de rabia y miedo a través de sus miradas y respiraciones agitadas. Cuando ya no tenían nada que decirse fue Sakura quien cortó el contacto y salió de la cocina sin decir una sola palabra. Ella prácticamente abandonó su desayuno y corrió hasta la entrada para ponerse sus zapatos, tomar sus llaves y salir de la casa solo con un destino en su mente.
Por su parte, Syaoran escuchó el portazo que Sakura dio al salir, y no hizo nada para detenerla ya que si se volvían a dirigir la palabra en ese momento terminarían por decirse cosas aún más hirientes que las que ya se habían dicho, y no iba a cometer ese error de nuevo a causa de su miedo.
Ieran y Fujitaka entraron silenciosamente a la cocina cuando escucharon a Sakura salir por la puerta principal, por lo que cuando entraron al recinto encontraron a Syaoran sentado en la mesa con la cabeza entre las manos, cuando los escuchó entrar los miró un momento para luego resoplar y hablar.
-Ni una palabra al respecto – Finalizó él.
oOo
Sakura corrió tan rápido que sentía que sus pulmones iban a estallar, para su suerte, la casa de su mejor amiga no estaba tan lejos de la suya, por lo que llegó ahí en un buen tiempo. Al estar frente a la gran casa tocó el timbre esperando que Tomoyo apareciera, sin embargo, al abrirse la puerta fue Meiling quien hizo acto de presencia.
-Sakura – Dijo la chica de cabello negro.
-Hola Meiling – Respondió ella un poco incómoda, no la había visto desde la noche que se fueron a Tokio ya que, desde entonces, Meiling había decidido pasar el resto de las vacaciones en casa de Tomoyo.
Meiling también se notaba un poco incómoda, evidentemente ninguna de las dos había olvidado las últimas palabras que intercambiaron antes de que la chica pelinegra se fuera de la casa de los Kinomoto, por lo que fue Sakura quien habló seguidamente.
-Disculpa que venga sin avisar, pero ¿está Tomoyo?
-Ella y Eriol salieron hace como media hora, debían ir a la universidad a llevar algunos papeles que aún no tenían, dijeron que estarían fuera todo el día – Explicó Meiling desanimadamente.
Sakura vio a la chica y no pudo evitar sentirse culpable de aquello, debido a que aun conociendo los sentimientos que Meiling albergó un tiempo por Syaoran, ella había sido incapaz de hablarle después que dieran la noticia de su relación, al fin y al cabo, Meiling era una de sus amigas más valiosas.
- ¿Podemos hablar? – Preguntó Sakura un tanto nerviosa.
Meiling de inmediato dedujo lo que pretendía – Sakura déjalo, eso no tiene caso.
Ella la miró seriamente – Si seguimos siendo amigas, entonces me gustaría hablar contigo.
A Meiling aquello le cayó como balde de agua fría, no dijo nada al respecto, simplemente le hizo señas a Sakura para que salieran a caminar en el enorme jardín de la casa de Tomoyo, tal vez tomar un poco de aire fresco aliviaría la tensión.
Las dos chicas caminaban en silencio, hasta que Sakura decidió cortarlo yendo directo al grano – Lamento no haberte contado sobre Syaoran.
-Sakura estaban en una relación secreta, y les llaman así específicamente porque nadie sabe sobre ellas – Respondió Meiling restándole importancia.
-No me refiero a eso – Respondió Sakura mirándola a los ojos – Me refiero a que nunca en todos estos años te conté sobre mis sentimientos hacia Syaoran, se supone que las amigas se cuentan todo, y más en esta situación.
-No sé de qué situación hablas – Dijo Meiling desviando la mirada.
-Sí lo sabes – Refutó Sakura buscando de nuevo su mirada – Cuando te conocí me hablaste sobre tu compromiso con Syaoran, pero unos años después me dijiste que tú lo habías roto porque te enamoraste de otro chico, fuiste muy abierta al contarme sobre tus sentimientos hacia Syaoran, pero yo nunca fui capaz de hacerlo.
Meiling cerró sus puños apretándolos – Yo no rompí el compromiso.
Sakura la miró confundida – ¿De qué hablas? Tú misma me lo dijiste.
-Sí, porque no quería decirles que fue Syaoran quien rompió el compromiso cuando teníamos 12 años.
Aquello sin duda dejó a Sakura en blanco, no dijo nada, simplemente siguió escuchando a Meiling – Él dice que rompió el compromiso porque siempre ha odiado las antiguas costumbres de China, pero yo estoy segura de que fue más allá de eso.
- ¿A qué te refieres?
Meiling miró a su amiga con una sonrisa ladeada – La primera vez que vine a Japón y me quedé con ustedes me di cuenta de que él te miraba y te trababa diferente, y yo te odiaba solo porque te daba las miradas que yo quería que me diera, siempre supe que eras especial para él, y con los años me di cuenta de que solo era cuestión de tiempo para que ambos se dieran cuenta de sus sentimientos.
Sakura la miraba sintiéndose peor que nunca, y Meiling se dio cuenta de aquello por lo que volvió a hablar – Me hice la idea de que lo había superado hace mucho tiempo, incluso si salí con otros chicos en Hong Kong, pero en cuanto escuché que ustedes dos estaban juntos no pude evitar reavivar todos esos sentimientos porque Syaoran fue mi primer amor, así que tuve que salir de tu casa lo antes posible o rompería a llorar como lo hice en las rodillas de Tomoyo a los 12 años.
Sakura por fin decidió hablar – Jamás quise lastimarte, y estoy segura de que Syaoran tampoco quiso hacerlo.
-No me lastimaron – Explicó ella – Fue solo un amor no correspondido, además, desde que somos niños he pensado que tú les sacas las sonrisas que siempre esconde. Y soy una fiel creyente de que la mente no manda sobre el corazón.
Sakura se sonrojó y habló – No es nada, simplemente se ríe de mi torpeza.
-Pues le encanta tu torpeza – Añadió Meiling con una sonrisa – Por algo se casó contigo.
Sakura borró la sonrisa poco a poco cuando fue mencionado su matrimonio, haciéndola recordar la pelea que había tenido con Syaoran. Aquel gesto no pasó desapercibido por Meiling por lo que no dudó en preguntar.
- ¿Qué sucedió?
-No es nada – Dijo Sakura bajando la mirada.
-Eso solo significa que ha pasado algo serio – Respondió Meiling.
Sakura resopló – Syaoran y yo peleamos hoy.
Meiling la miró con una mueca – Eso no es una novedad, siempre pelean, incluso antes de estar juntos, la cuestión es ¿por qué ha sido esta vez?
-Bueno estuviste ahí cuando les dijimos a todos, las razones por las que nos casamos de esa forma.
-Sí – Dijo Meiling – Lamento que los del consejo sean unos idiotas y los hayan obligado a cambiar todos los planes.
-Peleamos justamente porque esta mañana recibió una carta del consejo, quieren que él vaya a Hong Kong.
Meiling puso los ojos como platos – Ese consejo de ancianos son unos tramposos, podrían hacer lo que sea para separarlos.
-Ieran nos dijo lo mismo – Explicó Sakura – Pero fueron muy detallistas en su carta y no quieren que mi padre o Ieran acompañen a Syaoran en el viaje, por lo que ofrecí hacerlo yo.
Meiling suspiró resignada – Conociendo a mi primo, apuesto a que se negó.
-Exacto, y por eso peleamos, no me cree capaz de enfrentar a esos ancianos – Se desahogó Sakura – Sé que no quiere que me hagan daño, pero estamos casados ahora y esto es asunto de los dos, no quiero dejarlo solo en esto.
-Sakura – Dijo Meiling mirándola seriamente – Xiao Lang es el hombre más obstinado que conozco, sobre todo cuando se trata de las cosas importantes para él, y pocas veces admite que tiene miedo de algo, pero estoy segura de que esta vez tiene miedo de que ellos quieran arrebatarle lo más importante para él en este momento, y eres tú.
La chica de ojos verdes escuchaba atentamente – Escucha, no te diré que es lo que debes hacer porque esa es tu decisión, pero piensa en lo diferente que es Xiao Lang cuando se trata de ti, solo intenta protegerte lo mejor que puede, y sí, sé que tú quieres apoyarlo porque ahora eres su esposa y esto es asunto de los dos, pero ponte en su lugar, imagínate como se debe sentir en este momento.
Sakura tragó grueso – Él debe estar preocupado por lo que esos ancianos puedan obligarle a hacer, por eso reaccionó así, y yo me fui.
-Tú eres quien hace que Xiao Lang sea más humano, por favor, no dejes que eso cambie – Pidió Meiling – Sé que los dos están locos de amor el uno por el otro, y estoy segura de que tomarán las decisiones correctas y que un montón de ancianos chiflados no van a detenerlos.
Sakura no pudo evitar darle un fuerte abrazo a Meiling – Mil gracias por escucharme y porque volvimos a ser amigas.
-Nunca dejamos de serlo – Dijo la chica de cabello negro abrazando a Sakura.
oOo
La tarde avanzaba lentamente para Syaoran ya que se había quedado solo por el resto del día luego de su pelea con Sakura y de que sus padres se fueran a trabajar, le había marcado a Eriol ya que necesitaba desahogarse con alguien, pero iba a estar fuera de la ciudad todo el día haciendo unas cosas de la universidad con Tomoyo, por lo que no le había quedado de otra que hundirse en sus pensamiento el resto del día, tratando de buscarle solución a todos sus problemas.
Y entre tantos pensamientos, jamás se imaginó que Touya fuese a llegar repentinamente a casa acompañado de Yukito, ambos entraron a la sala donde encontraron a Syaoran con la cabeza entre las manos, cuando él se dio cuenta de la presencia de los recién llegados los miró, recibiendo una mirada de absoluto desprecio por parte de Touya quien pasó de inmediato a la cocina, sin embargo, Yukito le dedicó una sonrisa gentil mientras se sentaba a su lado.
-Parece que has tenido un día difícil.
Syaoran bufó – Difícil es poco, toda mi vida está de cabeza ahora.
Yukito lo miró preocupado – ¿Puedo saber qué ha sucedido?
Syaoran le extendió la carta del consejo, había estado todo el día examinándola y maldiciendo a los ancianos, tratando de encontrarle una respuesta a sus problemas, sin ningún éxito notable. Yukito terminó de leerla, pero antes de que pudiera decir algo el muchacho ambarino se adelantó.
-Sakura quiere acompañarme, pero es muy peligroso, esos ancianos harán todo lo posible por hacernos dudar de nuestro matrimonio y me niego a perderla de esta o de alguna otra forma.
Yukito puso la mano en el hombro de él dándole otra sonrisa gentil – Te preocupas mucho por la pequeña Sakura, siempre lo has hecho, recuerdo cuando eran unos niños.
Syaoran no sabía a donde iba Yukito con aquella conversación, simplemente lo dejó hablar – Recuerdo cuando Sakura confesó que estaba enamorada de mí y tuve que rechazarla porque ya yo tenía a mi persona más especial – Dijo mirando a la cocina.
-Fue un día duro para ella – Admitió Syaoran – Lloró en mi pecho durante horas, me dolió mucho verla así.
-Lo sé, siempre vi el gran amor que le tenías, aunque no lo admitieras – Agregó Yukito haciendo que Syaoran se sonrojara – Era algo muy hermoso, pero lo importante es que siempre estuviste junto a ella, en las buenas y en las malas, siempre la estuviste defendiendo y preocupándote por ella, quizás es exactamente lo que Sakura está haciendo en este momento contigo.
Aquello último lo desconcertó un poco – ¿A qué te refieres?
-Me refiero a que se preocupa de que el consejo pueda hacerte tomar malas decisiones, que te dejes llevar por el miedo a perderla. Estoy seguro de que ella quiere ir a Hong Kong a darte su apoyo, sin importar lo que pueda hacer el consejo.
-Sólo quiero protegerla.
Yukito le dio una gentil sonrisa, y estuvo a punto de decir algo, sin embargo, aquello fue interrumpido por la gruesa voz de Touya saliendo de la cocina – Sé que quieres protegerla, pero entiende que ella es tan testaruda como tú, y también hará lo que sea para protegerte a ti y para no perderte, así que más te vale que la dejes acompañarte, mocoso.
Syaoran lo miró con asombro mientras se levantaba del sillón, se acercaba a su cuñado – ¿Me estás dando permiso de pedirle que me acompañe?
-Es tu esposa, al fin y al cabo – Dijo Touya rodando los ojos.
Syaoran sonrió levemente y extendió su mano – Prometo no dejar que nadie le haga daño, y si yo llego a hacerle daño puedes matarme con todo el gusto del mundo.
Touya suspiró resignado estrechando la mano de Syaoran – Ojalá eso fuese a pasar, sería un placer hacerlo.
Ambos hombres se encontraban estrechando sus manos, cuando de repente se abrió la puerta principal revelando a Sakura quien los miró curiosa y confusamente. Touya de inmediato dejó de estrechar su mano con la de Syaoran para darle una dura mirada y luego fue Yukito quien habló.
-Es hora de irnos– Dijo el joven de cabello platinado mientras se levantaba y cogía de la mano a Touya.
El muchacho moreno lo miró como si estuviera loco – Pero no vamos a dejarlos solos.
-Ellos necesitan hablar, nosotros estamos sobrando – Dijo Yukito sonriéndoles a Sakura y Syaoran – Supongo que los veremos en la cena, así que hasta más tarde. Buena suerte.
-Aguarda Yuki, no creo que… – Sin embargo, Touya no pudo decir nada más ya que Yukito prácticamente lo arrastró fuera de la casa cerrando la puerta detrás de ellos.
Cuando escucharon el auto encenderse y luego empezar a andar por la calle, se miraron por unos momentos sin decir una sola palabra, y es que no fue necesario ya que ambos sabían perfectamente lo que pasaba. Sakura fue quien empezó a hablar.
-Syaoran – Dijo ella sintiendo un nudo en la garganta – Sé que los del consejo son unos manipuladores, pero quiero acompañarte, me niego a quedarme de brazos cruzados.
-Lo entiendo – Admitió él – Es asunto de los dos, es nuestro matrimonio.
-Exacto, tal vez yo no los conozca y ni siquiera sepa hablar chino – Dijo ella nerviosa y atropelladamente – pero puedo intentarlo si eso significa que nos dejarán seguir nuestras vidas en paz.
-Sí lo sé, y fui un imbécil por no verlo antes – Dijo Syaoran – Es solo que a veces el miedo a perderte me hace decir estupideces.
Sakura se acercó a él y puso la mano en la mejilla – No vas a perderme, no sin antes luchar, estamos juntos en esto ¿recuerdas?
-Sí, lo estamos – Dijo él para luego sentir los labios de Sakura sobre los suyos en un suave beso.
Syaoran correspondía abrazándola por la cintura y acercándola más a él, Sakura lo abrazó por el cuello atrayéndolo, y sintiendo como sus manos viajaban por todo lo largo de su cuerpo. Syaoran los llevó a ambos hasta el sofá de la sala donde se recostaron besándose y empezando a deshacer la ropa que había de por medio, sin embargo, él detuvo los besos por un minuto para hablarle.
-Prométeme que cuando estemos en Hong Kong me harás mantener los pies sobre la tierra para no cometer una locura que nos pueda afectar a ambos, te necesito.
-Solo si tu prometes no dejarme sola.
-Tenlo por seguro – Respondió para luego capturar sus labios nuevamente en un arrebato.
oOo
N/A: Hola mis queridos lectores, por aquí les dejo este capítulo algo intenso. Espero que les guste mucho! Estoy trabajando en mi nuevo proyecto de SCC, cruzando los dedos para que sea tan bien aceptado como fue este;) Nos leemos el jueves sin falta. Espero leerlos en los comentarios, besos y abrazos!
