Sakura iba sentada en el taxi junto a Syaoran, haciendo su pierna temblar de nerviosismo, aunque ya no tenía caso que intentara pararlo, había estado así desde que salieron esa mañana de Japón. Sin duda ese comportamiento no había pasado por alto para Syaoran, por lo que tomó la mano de Sakura una vez más y la acarició.
Ella lo miró y él le dio una sonrisa ladeada – Todo va a estar bien.
-Lo siento, nunca había salido de Japón.
-No tienes de qué preocuparte, estás conmigo.
Sakura le sonrió de vuelta y alzó una ceja sugestivamente – ¿Se supone que debo sentirme segura con eso?
-Deberías.
Sakura se acercó más a él para hablarle en susurros – Entonces supongo que debo confiar en ti.
-Buena elección – Dijo mientras cortaba la distancia entre ellos con un beso.
Syaoran besaba el labio inferior de ella mientras Sakura acariciaba su rodilla con una mano, hasta que aquel gesto que duró poco fue interrumpido cuando el conductor del taxi se aclaró la garganta un tanto incómodo.
-Disculpen, pero necesito que siga indicándome hasta donde debo ir.
Sakura y Syaoran se separaron rojos de la vergüenza y fue la chica quien murmuró apenada – Disculpe, señor.
El hombre no entendió muy bien lo que la chica dijo por lo que no le respondió, entonces fue cuando Sakura recordó que quizás solo hablaba chino – Rayos, será difícil estar aquí sin que me entiendan.
-Oh vamos – La animó Syaoran – El chino no es tan difícil, yo aprendí tu idioma a los 10 años.
-No te ofendas, pero antes de mudarte con nosotros te la pasabas más tiempo en los libros que en el mundo real – Bromeó Sakura.
Él se río – Amor, creo que más bien tu pasabas mucho tiempo durmiendo que en mundo real.
Sakura sintió un tirón en su estómago y se quedó mirándolo intensamente, Syaoran no entendía a qué se debía su cambio, por lo que habló un poco confuso y un tanto temeroso – ¿Qué sucede? ¿Dije algo malo?
-No, en lo absoluto – Respondió ella acariciando su mano – Es solo que me llamaste "amor", jamás lo habías hecho.
Syaoran se sonrojó mucho y empezó a hablar atropelladamente – Bueno… ehm… yo creí que… bueno… tú…mi esposa…ehm.
Sakura puso el dedo índice en la boca de él y sonrió – Me ha encantado – Y luego de decir aquello volvió a besarlo, solo que esta vez fue más corto para evitar que el conductor del taxi se volviera a incomodar.
-Sabes, si sigues besándome de esa manera no creo que pueda esperar a que estemos solos esta noche – Le susurró en el oído a ella haciéndola sonrojar.
Ella se acercó a él para hablarle en susurro – Ya has esperado más de una semana, además hace dos días en el sillón de la sala liberamos un poco de tensión.
-Sí, pero no fue suficiente – Admitió él asegurándose de que el conductor no escuchara – Somos esposos en nuestra primera semana de casados, y no hemos estado juntos desde la noche de bodas.
-Creo que en otras circunstancias no hubiésemos salido de la habitación en una semana.
-Ya me estás entendiendo – Dijo él dándole un corto beso en el cuello.
-Syaoran – Regañó Sakura – No estamos de vacaciones, ni mucho menos de luna de miel, estamos aquí por algo importante.
Él refunfuñó – Lo sé, y me gustaría que estuviéramos aquí para que conocieras China, no porque un montón de ancianos no pueden aceptar que no tiene control sobre mi vida.
Sakura puso su mano en el hombro de él – Relájate, saldremos de esta.
Él la miró y le dio una de sus sonrisas ladeadas, sin embargo, aquellos gestos fueron interrumpidos cuando el taxista volvió a hablar – Hemos llegado a su destino.
Sakura y Syaoran se bajaron para encontrar frente a ellos una casa más o menos grande, con arquitectura antigua china. Cuando estaban sacando sus maletas del auto Sakura pudo ver como un hombre alto y de avanzada edad se acercaba a ellos caminando, Syaoran al verlo no dudó en caminar hacia él para que el hombre le hiciera una reverencia y Syaoran se la devolvió para luego darle la mano.
Syaoran y el hombre se acercaron hacía Sakura, y el primero de ellos fue quien habló.
-Sakura él es Wei, un gran amigo de toda la vida de mis padres, él nos entrenó a Meiling y a mí en artes marciales cuando vivía aquí, y también era quien nos cuidaba.
La chica inmediatamente hizo una torpe reverencia que causó que Syaoran se riera por debajo mientras ella hablaba atropelladamente – Es un placer conocerlo señor Wei.
-Wei, ella es Sakura Kino…Li, Sakura Li, es mi esposa – Dijo Syaoran corrigiendo el apellido de la chica.
Sakura se sonrojó visiblemente al escuchar esa presentación, era la primera vez que Syaoran la presentaba como su esposa, y que para más usaba el apellido de él en su nombre, estaban casados después de todo, pero ella había olvidado ese detalle del apellido – Nota mental: empieza a acostumbrarte a tu nuevo apellido –.
El hombre hizo una reverencia – Es un placer conocer a la esposa del joven Syaoran, permítanme ayudarlos con sus pertenencias y escoltarlos hasta la casa.
Sakura y Syaoran aceptaron gustosos mientras terminaban de tomar sus pertenencias del taxi y se encaminaban a la casa. Sakura veía con intriga aquel lugar decorado con adornos chinos en cada rincón, además, Wei tenía un pequeño estanque con enormes peces y sin duda, esa fue su parte favorita de la casa.
-Permítanme ofrecerles un poco de té.
-Sí, por favor señor Wei – Dijo Sakura aun viendo los peces.
El hombre le dio una sonrisa gentil – Pueden esperar en la mesa del jardín, es un hermoso día.
Los chicos aceptaron y fueron hasta donde se les indicó, Wei tenía un precioso jardín, este incluso estaba adornado con flores que Sakura nunca había visto y estaba cada vez más fascinada.
-Debió ser precioso crecer en este lugar – Dijo ella mirando al chico.
-Lo fue, incluso pasé más tiempo aquí que en mi propia casa.
-Pues tú y Meiling debieron divertirse mucho.
-Nos la pasábamos entrenando casi todo el día, pero si, a veces nos divertíamos – Dijo el restándole importancia.
Sakura estuvo a punto de decirle algo, pero Wei llegó con las tasas de té y se las dio para luego anunciarles algunas cosas.
-Joven Syaoran, ya he puesto sus cosas en sus respectivas habitaciones.
Syaoran miró confundido al hombre – Ehm, Wei ¿Sakura y yo no íbamos a compartir la habitación?
-Su madre me ha llamado pidiéndome lo contrario.
Syaoran frunció el ceño – Genial, a mi madre no se le escapa nada.
Wei le dio una sonrisa al muchacho – Joven Syaoran, usted sabe muy bien que cuando me quedo dormido no hay nada que pueda despertarme, eso no ha cambiado con los años, solo no me haga decirle a su madre cosas que no quiero.
Syaoran entendió de inmediato el mensaje de Wei y sonrió mirando a Sakura, quien apenas y había prestado atención a la conversación ya que seguía mirando el jardín en todo su esplendor. Sin embargo, todos fueron sacados del hilo de la conversación cuando el teléfono de Wei sonó, el hombre caminó hasta la sala para atender, y solo unos minutos después volvió al jardín con una cara de seriedad.
Syaoran ni siquiera tuvo que preguntar – Eran ellos ¿cierto? – Wei asintió – Demonios, no tenemos ni dos horas en Hong Kong ¿qué rayos quieren?
-Solicitan verlo de inmediato, joven Syaoran.
Syaoran de inmediato miró a Sakura quien había estado atenta a las palabras de Wei, ninguno dijo una palabra, simplemente con el intercambio de miradas lograron descifrar que ambos estaban preparados, era el momento de enfrentarlos.
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Sakura y Syaoran entraban por las enormes puertas de aquel lugar, Wei los había llevado hasta la mansión donde el Consejo actualmente celebraba sus reuniones cada día, por lo que era de esperarse que aquel lugar fuese enorme y con una edificación clásica de china.
Ambos caminaban un poco tensos, sin embargo, no lo demostraban, en especial Syaoran quien iba con su mejor cara con el ceño fruncido, y con sus manos cerradas en puños, no temblaba, simplemente quería acabar con todo aquello de una vez por todas para que por fin pudiera estar en paz y feliz con Sakura, como siempre había querido.
Se encontraron frente a unas puertas doradas, el recepcionista había dicho que al llegar a ellas tenían que tocar y esperar que alguien indicara que pasaran, en ese momento era precisamente lo que estaban esperando.
Entonces fue cuando Syaoran miró a Sakura quien podía ver como temblaban levemente – Hey, tranquila, podemos hacer esto.
Ella asintió segura – Todo estará bien.
Syaoran le dio un corto beso en los labios, y seguidamente se pudo escuchar cómo alguien desde el interior del salón los invitaba a pasar, las puertas doradas se abrieron de par en par y los chicos empezaron a caminar.
Al llegar al centro de la sala se vieron rodeados por elegantes gradas, donde se encontraban sentados 8 ancianos que los veían desde ese ángulo, daba la impresión de que querían imponer respeto.
-Li Xiao Lang – Dijo uno de los hombres – Cuánto tiempo sin vernos.
-Era solo un niño la última vez que lo vimos – Dijo otro de ellos.
-Sigue siéndolo – Respondió el que había hablado primero – Solo que ahora es un niño casado.
El resto de los ancianos rompieron en risas y Syaoran apretó sus puños para empezar a hablar – No he venido desde Japón a que se burlen en mi cara, he venido a que me dejen en paz de una vez por todas.
-Lamento informarte que estrictamente dijimos que no podías ser acompañado – Dijo uno de los ancianos mirando a Sakura despectivamente de pies a cabeza.
-Dijeron que no podía ser acompañado por mi madre o por Fujitaka Kinomoto – Dijo Syaoran – No dijeron nada acerca de alguien más.
-Te dije que despidieras a ese mensajero, es un inepto – Le dijo uno de los ancianos a otro de ellos empezando una discusión entre ellos mismos. Sakura y Syaoran se intercambiaban miradas angustiadas en lo que los hombres terminaban de hablar.
-En fin – Dijo el que parecía ser el líder – No podías traer a nadie, mucho menos a tu hermana. No se discutirá el tema de tu matrimonio con una mujer que no sea tu esposa.
Syaoran estuvo a punto de decirles algo, pero fue Sakura quien se adelantó levantando su mano y mostrando el anillo de los Li – Yo soy su esposa, por lo que podemos dar por iniciada esta reunión.
Todos los ancianos abrieron sus ojos como platos, y uno de ellos se adelantó – ¡¿Cómo te atreviste casarte con tu hermana?!
- ¡No es mi hermana! ¡No compartimos ningún vínculo sanguíneo! – dijo Syaoran.
-La cuestión no es que sea su hermana o lo que sea – Dijo el líder – Miren su mano y detallen el anillo, ella tiene la reliquia familiar de los Li, una simple chica japonesa.
- ¡Cuida tu vocabulario! Estamos hablando de mi esposa – Dijo Syaoran rojo de ira.
-Tu esposa o no, has deshonrado el nombre de tu familia, Xiao Lang – Dijo otro de los ancianos – Tal vez no te hayas casado con la chica de nuestra elección, pero por lo menos pudiste haber escogido una digna del anillo familiar, al menos una de origen chino.
-Eso es pura mierda – Dijo Syaoran rodando los ojos – Escuchen, he venido en paz para arreglar las cosas con ustedes, pero si siguen insultando a mi esposa me temo que no voy a responder por mis actos.
-No es tu esposa, Xiao Lang – Dijo el anciano líder – Ese compromiso no vale nada dentro de nuestras tradiciones, es solo una chica que por desafortunadas cuestiones de la vida trae puesto el anillo de la familia Li.
Sakura pudo ver las intenciones de Syaoran de abalanzarse sobre esos ancianos, por lo que no dudó en tomarlo por el hombro y darle una mirada – No lo hagas, pondrías las cosas peor.
-Están insultándote en tu cara, son unos malditos – Le dijo a ella.
-Sus insultos no me hacen nada, estoy bien, debes mantenerte sereno o arruinarán tu cordura.
Syaoran suspiró y volvió a fijar su mirada en los ancianos para hablarles – Las reglas del clan dicen que si el futuro líder del mismo está casado con una chica que para los ojos del consejo no es digna del puesto, entonces queda desheredado.
-Eres el único hijo de Hien Li, si tu dimites nos veremos en la obligación de tomar medidas demasiado complicadas.
-Pues dimito, no quiero el cargo de líder del clan, solo quiero volver a Japón con mi esposa tranquilamente, no estoy interesado ni siquiera en la herencia de mi padre.
-Oh Xiao Lang – Decía uno de los ancianos – Que ciego estás, y que tonto has sido al traer a tu "esposa" a este lugar.
Syaoran los miró con confusión – ¿De qué rayos están hablando?
El hombre sonrió perversamente antes de hablar – Ya puedes pasar, linda.
Las puertas doradas volvieron a abrirse de par en par, Sakura y Syaoran, así como los ancianos del consejo se voltearon para darse cuenta de una persona caminando y entrando al recinto. Aunque cuando ya estuvo más cerca pudieron notar sus facciones chinas, su largo cabello negro y su vestido rojo desprendiendo elegancia en cada paso que daba.
Sakura sintió el temor que todavía no había experimentado desde que había llegado a Hong Kong, pero esta vez fue inevitable, ya que cuando esa persona pasó al centro del salón junto con ellos pudieron darse cuenta de que se trataba de una chica, una joven y hermosa chica, y aunque nadie se lo dijo era obvio de quien era.
Se trataba de la prometida de Syaoran.
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N/A: ¡Hola mis queridos lectores! Ojalá no quieran asesinarme por esto jajaja, ustedes saben que amo el drama y era inevitable que no hiciera algo como eso, pero, en fin, espero que a pesar de todo les haya gustado el capítulo. Hoy es día del Espíritu Navideño en mi país ¡así que les deseo un grandioso día y que todos sus deseos se hagan realidad!
Con respecto al próximo capítulo, tal vez actualice el domingo, pero no es algo seguro, debido a que creo que el lunes será un poco difícil por la cuestión de que es Navidad, así que lo más probable es que les deje este regalo el próximo domingo. Entonces, no olviden comentar ya que ese es el regalo que ustedes me dan a mi;) nos leemos pronto mis queridos lectores. Besos.
