Solo les pido una cosa, mantengan la mente abierta a todo, no esperen nada de nadie... mucho menos de mi, para así no defraudarse. No quiero que lleguen aquí con esperanzas de que pase algo, y que luego no suceda nada en absoluto. Créanme, lo he visto miles de veces, y cada vez duele como la anterior, aún cuando lo esperamos de todos modos. Este es un Fic sobre Sasuke Uchiha, lo que pase en su vida amorosa que no las desespere, es un consejo a las fans de Sasusaku. Quizás encuentres un hermoso amor eterno entre ellos, uno epico, o quizás no. Las cosas no pasan siempre como lo planeamos, y aunque haya planeado el que Sakura se quede con Sasuke, cosa que admito desde ya, quizás pasen algunas cosas en el camino que los hagan cambiar para siempre, y que los separen... sin vuelta atrás.


Sentada en el sofá vi deslizarse un papel bajo mi puerta, una carta. Me levante a toda prisa. Ya era tarde, estaba sola y Sasuke se había marchado hace solo una hora. Abrí el papel y ante las palabras escritas mis pestañas aletearon, y mi respiración se aceleró, como un durmiente que tiene una pesadilla. Mantuve con decisión la mira fija en el contenido, pero cuando rompí el silencio para que las palabras no solo se pronunciaran en mi mente, un escalofrió ascendió por mi espala. La evidencia. Al principio fue solo un gemido, el sonido de alguien que siente dolor. Luego, cuando eche la cabeza hacia atrás bruscamente para que mis ideas se aclararan, mi respiración, surgiendo en cortos estallidos, se convirtieron en palabras.
- Solo. Solo en la oscuridad. Esta oscuro y hace frio. Y está solo. Hay algo detrás de él, irregular y duro. Rocas. Antes le hacían daño; pero no ahora. Esta entumecido ahora por el frio. Tanto frio. Es curioso. Jamás pensó que deseara tanto ver el sol. Pero siempre esta oscuro ahí. Y frio. El agua hasta el cuello, como hielo. Eso es curioso, también. Agua por doquier, y el muriéndose por la soledad. No puede oír nada, solo silencio total. Este es un juego en donde los fuertes sobreviven ¿Él es débil? ¿Tú eres débil? Veamos quien lo encuentra primero, si tu o la muerte. Quizás merezca morir. ¿Por qué no rendirse…?
Sentí que algo me oprimía el corazón. ¿Qué clase de jugarreta era esta? ¡Sasuke! Él estaba en peligro.
Tome una chaqueta y salí a toda prisa de mi casa, debía buscarle. Estaba de noche, y no sabía exactamente por donde comenzar. Alguien tenía a Sasuke en alguna parte, y me había enviado esta carta para buscarle, para encontrarle.
Al salir, Tenten bajaba de su auto con un papel en su mano.
- ¡Sakura!
- ¿Tenten?
- ¿Dónde vas?
- Esto es raro… pero…
- Me ha llegado esto, debemos buscarle. Sakura…
- ¿Qué significa esto? ¿Qué sucede?
- No lo sé, sube.
Subimos a toda prisa mientras otro auto estacionaba junto a mi casa, Neji y Hinata.
- ¡Sakura-san!
- Oh, Dios. ¿A ustedes igual?
- S-sí.
La mire atónita y Tenten interrumpió el silencio.
- En mi papel dice: No vayas al puente. Es la muerte, niña. Su muerte aguarda allí.
- No me importa lo que este aguardando – declare - . Si es ahí donde esta Sasuke, ahí es donde voy a ir.
- Entonces es donde vamos a ir todos – dijo Neji. Vacile.
- No puedo pedirles que hagan eso – dije lentamente -. Podría existir peligro… de la clase que no conocemos.
- Esto no es un juego – declaro Hinata.
- Y tampoco lo es para Sasuke – recordó Tenten -. No le estamos haciendo mucho bien quedándonos aquí parados.
Nos dirigimos a los autos y Tenten manejo hasta el lugar que había indicado el papel. El puente del cementerio de Okutama.
El viaje hasta el extremo de la población fue tenso. Cuando pasamos por las afueras del bosque, recordé lo sucedido en aquel puente. Cuando llegamos y salimos del auto, dedique a los robles del lado derecho de la carretera una mirada inquieta. Pero la noche era despejada y extrañamente tranquila, y ninguna brisa agitaba las secas hojas marrones de las ramas. Me acerque a las oscuras aguas con mi corazón que latía a toda velocidad. No obstante, no era un arroyo, sino un rio de aguas rápidas con orillas formadas por arcilla. Sobre él se alzaba el puente, una construcción de madera construida hacia casi un siglo. En el pasado había sido bastante resistente para soportar autos; en la actualidad no era más que un puente peatonal que nadie usaba porque quedaba demasiado alejado. Era un lugar desolado, solitario y poco amistoso, había dicho Asashi un tiempo atrás.
- ¿Recuerdan la primera vez que pasamos sobre este puente? – pregunto Hinata.
Demasiado bien, pensé. La última vez que lo había cruzado, nos había perseguido… algo… desde el cementerio. O alguien.
Los faros del automóvil de Tenten iluminaban solo una pequeña porción de la orilla situada bajo el puente, y a medida que nos alejábamos de la estrecha cuña de luz, sentí un nauseabundo estremecimiento de aprensión. La muerte aguardaba, estaba escrito en el papel. ¿Estaba la muerte aquí abajo?
Mis pies resbalaron en las piedras mojadas y cubiertas de impurezas. Todo lo que oíamos era el correr del agua y su eco hueco, procedente del puente que teníamos sobre nuestras cabezas. Y aunque agudice mi vista, todo lo que pude ver en la oscuridad fue la ribera descarnada y los caballetes del puente.
- ¿Sasuke? - susurre, y casi me alegre de que el ruido del agua ahogara mis palabras.
Me sentía como una persona gritando ¿Quién está ahí? A una casa vacía, pero a la vez temerosa de lo que podían contestar.
- Esto no está bien - dijo Tenten detrás de mí.
- ¿Qué quieres decir?
Tenten miraba a su alrededor, meneando la cabeza ligeramente y con el cuerpo tenso por la concentración.
- Simplemente, da la sensación de estar mal. Yo no…, bueno, para empezar dice: No puede oír nada, solo silencio total.
El desaliento hizo que se me cayera el alma a los pies. Parte de mi sabía que Tenten tenía razón, que Sasuke no estaba en este lugar agreste y solitario. Pero por otra parte estaba demasiado asustada para escuchar.
- Tenemos que asegurarnos – dije venciendo la opresión de mi pecho, y me adentre más en la oscuridad, tanteando el camino porque no veía nada.
Pero por fin tuve que admitir que no había la menor señal de que aquí hubiese habido alguien recientemente. Ninguna señal de una cabeza morena en el agua, tampoco. Me limpie las frías manos embarradas en mis jeans.
- Podemos comprobar el otro lado del puente, donde ha ido Neji ni-san – dijo Hinata, y asentí mecánicamente.
Pero no necesitaba ver la expresión de Tenten para saber que encontraríamos. Aquel era el lugar equivocado.
- Es mejor que salgamos de aquí – dijo mientras trepaba por entre la vegetación hacia la cuña de luz que había más allá del puente. Justo cuando llegaba a ella, me detuve en seco.
- ¡Oh, cielos…! – exclamo Hinata en voz baja.
- Retrocedan – siseo Tenten -. Péguense a la orilla.
Claramente recortada en los faros del coche situado por encima de nosotras, había una figura negra. Yo que la miraba fijamente con un corazón que latía con furia, no conseguí distinguir nada excepto que se trataba de un hombre. El rostro estaba en sombras, pero tuve una sensación horrenda.
Se movía hacia nosotras.
Agachándome fuera de su vista, me acurruque hacia atrás en la embarrada orilla que había bajo el puente, apretándome contra ella todo lo que pude. Sentía a Hinata temblando detrás de mí, y los dedos de Tenten se clavaron en mi brazo.
No podía ver nada desde aquí, pero de improviso sonaron unas fuertes pisadas en el puente. Sin apenas atreverme a respirar, nos aferramos unas a otras, con los rostros levantados. Las fuertes pisadas resonaron sobre las tablas de madera, alejándose de nosotras.
- ¿Dónde está Neji ni-san? – gimoteo Hinata en un susurro.
Por favor, que siga andando. Oh, por favor…
Clave los dientes en mi labio, y entonces Hinata lloriqueo en voz baja, su mano helada sujetando con fuerza la mía. Las pisadas regresaban.
Debería salir ahí fuera. Quizás si lo hago las chicas tendrían la oportunidad de correr y encontrar a Sasuke. Debería salir ahí fuera y enfrentarme a él, y a lo mejor dejara que Hinata y Tenten se vayan. Él es quien tiene Sasuke, él es quien…
Pero la ardiente cólera que había sentido en el momento en que leí ese papel, que había sustentado la idea de venir y encontrar a Sasuke si o si se había convertido en cenizas ahora. No con toda mi fuerza de voluntad podía hacer que mi mano soltara la de Hinata, no podía salir allí.
Las pisadas sonaron junto encima de nosotras. Luego hubo un silencio, seguido por un sonido de algo que se deslizaba por la orilla.
No, pensé, con el cuerpo dominado por el miedo. Estaba descendiendo. Hinata gimió y enterró la cabeza en mi hombro, y sentí que todos mis músculos se tensaban cuando vi movimiento. Pies y piernas surgir de la oscuridad.
No.
- ¿Qué están haciendo ustedes ahí abajo?
Mi mente se negó a procesar la información al principio. Seguía presa del pánico, y casi chille cuando Sasuke dio otro paso decisivo hacia nosotras.
- ¿Sakura? ¿Qué estás haciendo? – volvió a preguntar.
La cabeza de Hinata se alzó bruscamente y Tenten soltó una bocanada de aire, aliviada. Yo misma sentí como si mis rodillas fueran a doblarse.
- ¡Sasuke! – dije; fue todo lo que conseguí pronunciar.
Tenten fue más expresiva.
- ¿Qué crees que estás haciendo? – Dijo, alzando cada vez más la voz -. ¿Intentar provocarnos un ataque al corazón? ¿Qué estás haciendo tú aquí? Deberías estar en alguna parte sumergido bajo el agua.
- ¿Qué idiotez es esa Tenten? ¿Qué debería estar en dónde?
Sasuke se tornó frio y metió sus manos en sus bolsillos esperando una respuesta. Mientras nosotras emergíamos de debajo del puente, el clavo la mirada a lo lejos por encima del rio.
- Bueno, nos ha llegado una carta. Creímos que tu…
- ¿Esta carta? – Dijo mientras sacaba un trozo de papel de sus bolsillos – Si, claramente no soy yo quien está sumergido bajo el agua…
- ¿Entonces quién es? – interrumpió Hinata.
- Eso es lo que iba a preguntar – aclaro Sasuke con mala gana.
- Supongo que tendremos que averiguarlo – dijo Neji mientras asomaba desde los árboles.
- Claramente esa persona no está aquí en el puente – agrego Sasuke.
- Tenten pensó que podría estar aquí – dije y Tenten me miro enojada.
- No lo hice – dijo -. Dije directamente que era el lugar equivocado. Estamos buscando un lugar silencioso, sin ruidos y encerrado.
- Como una tumba… - comenzó Hinata.
Helados escalofríos recorrieron mi cuerpo.
- Pero una tumba no tendría tanta agua – decía Neji en aquel momento.
- Les diré a qué me suena a mí – dijo Sasuke.
Lo miramos, el permanecía un poco apartado, como alguien que escuchaba sin ser invitado.
- ¿A qué? – pregunto Hinata.
- Me suena como si fuera un pozo, y el que está atrapado ahí es Naruto.
Sentí una carga en mi pecho como si fuese el mismísimo Sasuke quien estuviera atrapado. Teníamos que encontrarlo lo antes posible, o quizás…
- ¿Naruto-Kun? – comenzó Hinata.
- Claro. Si no es Sasuke…
- Si fuera un pozo se podrían ver las estrellas. El papel indica que es solo oscuridad – intervino Tenten.
- No si estuviera tapado – indico Neji -. Un gran número de las viejas granjas de estos sectores tienen pozos que ya no se usan, y es convincente que algunos granjeros los tapen para asegurarse de que los niños no caigan dentro.
No conseguí contener mi nerviosismo por más tiempo.
- Eso podría ser. Tiene que serlo.
Hinata se mostraba en exceso nerviosa, pero Sasuke interrumpió con una pregunta tajante.
- ¿Cuántos pozos crees que hay en Okutama, Neji?
- Docenas, probablemente – respondió el -. Pero tapados, no creo que muchos. Y si sugerimos que alguien arrojo a Naruto en uno, entonces no puede ser en ningún lugar donde la gente pudiera verlo. Probablemente se trata de un lugar abandonado.
- Entonces…
- La vieja mansión Tsuchigumo- añadió Neji con sencillez.
- ¿Crees que…?
- No sé qué creer yo – dijo Sasuke -. Pero voy a ir.
Nos separamos y tomamos los diferentes autos, Neji con Hinata. Tenten en el de ella y yo con Sasuke en el Audi. Neji tomo una senda de autos en desuso que se internaba en el bosque, hasta que esta desapareció.
- A partir de aquí andaremos – índico Sasuke mientras le mandaba un texto a Neji.
Me alegre de que Neji sostuviera una cuerda en sus manos; la necesitaríamos si Naruto estaba realmente en el pozo Tsuchigumo. Y si no estaba…
No quería permitirme pensar en eso.
Resultaba difícil avanzar por el bosque, en especial en la oscuridad. El sotobosque era espeso, pero me sentí segura cuando la mano de Sasuke tomo la mía, las ramas secas se alargaban para atraparnos. Mariposas nocturnas revoloteaban a nuestro alrededor, rozando mi mejilla con alas invisibles.
Finalmente, llegamos a un claro. Se podían ver los cimientos de la vieja mansión, las piedras del edificio sujetas ahora a la tierra por la maleza y las zarzas. En su mayor parte, la chimenea seguía intacta, con lugares huecos allí donde el hormigón la había sujetado, como un monumento que se desmoronaba.
- El pozo debe estar en algún lugar de la parte posterior – indico Sasuke.
Fue Neji quien lo encontró y nos llamó. Nos congregamos a su alrededor y contemplamos el bloque plano y cuadrado de piedra colocado casi a ras del suelo.
Neji se inclinó y examino la tierra y los hierbajos circundantes.
- Lo han movido recientemente – dijo.
Fue en ese momento cuando mi corazón empezó a latir violentamente de verdad; incluso podía sentirlo resonando en mi garganta y en las yemas de los dedos.
- Saquémosla – dije con una voz que era apenas un susurro.
La losa de piedra era tan pesada, que ni yo ni Tenten en un intento de mostrar fuerza pudimos moverla. Finalmente, Sasuke y Neji empujaron, apuntalándose contra el suelo situado detrás, hasta que, con mucha fuerza ejercida, el bloque se movió apenas un centímetro. En cuanto hubo un pequeño resquicio entre la piedra y el pozo, Sasuke uso una rama seca para hacer palanca y ampliar la abertura. Ahora todos volvimos a empujar.
Cuando obtuvimos un orificio bastante grande para introducir la cabeza y los hombros, Sasuke se inclinó hacia abajo, mirando el interior. Yo casi temía tener esperanzas.
- ¡Naruto!
Los segundos siguientes, cernido sobre la negra abertura, mirando abajo a la oscuridad, sin oír otra cosa que los ecos de guijarros perturbados por su movimiento, resultaron una agonía para todos. Luego increíblemente, se escuchó otro sonido.
- ¿Quién…? ¿Sasuke?
- ¡Ah, Naruto! – El alivio me enloqueció -. ¡Sí! Estamos aquí – dije mientras miraba por el orificio – Vamos a sacarte. ¿Estás bien? ¿Estas herido?
Lo único que me impidió arrojarme al interior fue Sasuke que me agarraba por detrás.
- Naruto-Kun, aguanta, tenemos una cuerda. Dime que estas bien.
Hubo un sonido quedo mientras Hinata preguntaba, casi irreconocible, pero supimos que era. Una carcajada. La voz de Naruto era un hilillo pero inteligible.
- He… estado mejor - dijo -. Pero estoy… vivo. ¿Quién está ahí?
- Sasuke, Neji, Hinata, Tenten y yo - conteste.
Hinata se inclinó también sobre el agujero con una euforia casi delirante, repare en que mostraba una expresión algo aturdida.
- Aquí tienes, Naruto-Kun. Tienes que atártela alrededor del cuerpo.
- Si - respondió el.
No menciono dedos entumecidos por el frio ni si podríamos o no izar su peso. No había otro modo.
Los quince minutos siguientes fueron horribles.
Hicimos falta los cinco para extraerlo, aunque la principal contribución de Tenten fue ir diciendo Vamos, vamos, cada vez que hacíamos una pausa para recuperar el aliento.
Pero por fin las manos de Naruto sujetaron el borde del oscuro agujero, y Sasuke alargo los brazos para agarrarle por debajo de los hombros.
Acto seguido Hinata lo abrazaba ya, sus brazos enlazados alrededor de su pecho. Advertí lo mal que estaban las cosas por su normal inmovilidad, por el aspecto flácido de su cuerpo. Naruto había usado sus últimas fuerzas ayudando a que lo sacaran; tenía las manos heridas y ensangrentadas. Pero lo que me preocupo fue que aquellas manos no le devolvieran a Hinata su desesperado abrazo.
Cuando ella lo soltó lo suficiente como para mirarlo, todos vimos que su rostro tenía una piel de color cerúleo y que había sombras oscuras bajo esos azules ojos. Su piel debía estar terriblemente fría.
Hinata alzo los ojos hacia nosotros llena de preocupación.
Sasuke tenía el entrecejo frunció por la inquietud.
- Sera mejor que lo llevemos a un hospital. Necesita ver a mi padre.
- ¡No!
La voz era débil y ronca, y surgió de la figura inerte que Hinata sostenía. Vimos como Naruto hacia acopio de fuerzas, y como alzaba lentamente la cabeza.
- Médicos… no. Por favor.
Entonces sentí que lo que fuera que lo había estado sustentando, la corriente de voluntad y determinación puras, se desmoronaba, y Naruto se desplomo en los brazos de Sasuke que con urgencia lo atrapo en el aire, estaba inconsciente.
- Pero tiene que verlo un médico. ¡Parece como si se estuviera muriendo! - dijo Tenten.
- Lo llevaremos le guste o no. Llamare a mi padre para que lo espere. - dijo Sasuke mientras se acomodaba al inconsciente Naruto junto a Neji.
La tarea de conducir a Naruto a través del bosque, fue suficiente para ocupar mi mente durante un rato. Permaneció inconsciente, y cuando por fin lo depositamos sobre el asiento trasero de Sasuke. Partimos a toda velocidad hacia el hospital.
- ¿Quién ha hecho esto? - le pregunte a Sasuke mientras sostenía la cabeza de Naruto.
- No lo sé.
- Todo esto es tan… - un grito ahogado bloqueo mis palabras.
- ¿Qué sucede? - pregunto Sasuke al ver lo frenética que se movían mis manos para cubrir el cuello de Naruto. Mi corazón me latía muy rápido y mi mente trabajaba a toda velocidad.
- Tiene… tiene - las palabras se trabaron en mi lengua - ¡Sasuke! Un animal lo ha atacado. Su cuello…
- Ya llegamos.
Bajo a toda prisa y abrió la puertezuela de atrás para sacar a Naruto. A los segundos después ya aparecía Neji y entre los dos cooperaban. Los siguientes minutos para Naruto fueron los mejores, él era introducido a una sala de urgencias con el papa de Sasuke a un lado.
Me senté junto a Hinata y Tenten aguardando por las noticias.


Sakura Haruno