Hola!
Nuevamente perdón por la tardanza! La escuela consume mi vida (Hasta para vacaciones me dejaron tarea... ) Pero en fin, aquí les traigo el siguiente capítulo, recién salido del horno, ubicado cuando Jack era aún un niño pequeño.
Gracias por todos sus comentarios! realmente alegran mi día. (les contesté en inbox).
Espero y les guste.
Disclaimers: ROTG no me pertenece y esas cosas.
Carta de alegría
la felicidad no consiste en todo tener
Sino en saber sacar, lo bueno que te da
yo te cantaré una nana
y mi voz te arropará
y en tus sábanas, mi aliento
las pesadillas se irán
y algún día se cumplirán
todos tus sueños se harán realidad
Mago de oz – el atrapasueños
A Jack le gustaba jugar, más que a nada en el mundo. No entendía por qué los adultos no jugaban, se la pasaban haciendo cosas aburridas, como trabajar o quejarse del clima. No conocía a ningún adulto que le gustara jugar, preferían platicar sobre leña o cómo hacer comida a escalar árboles o buscar hadas en el bosque.
Tal vez, pensó Jack, cuando creces te vuelves aburrido. Pero eso no le iba a pasar a él, no señor. Él jugaría eternamente, seguiría jugando aunque fuera el último niño de la villa. O al menos eso es lo que les decía a los demás niños del pueblo.
Era bastante aburrido jugar sólo, y Jack lo sabía. Era genial jugar con los niños por el pueblo, pero había veces en que a Jack no lo dejaban salir, ya sea porque se enfermaba o porque llovía o nevaba demasiado, y él siempre deseaba poder tener alguien más en la casa con quien jugar.
Es por eso que la navidad pasada, cuando envió su carta a Santa le pidió un hermanito ¡Hasta le hizo un dibujo sobre cómo quería que fuera! Sin embargo, en la mañana de Navidad había un bote de madera en vez de un niño… ¡El bote era genial! Tenía velas y cuerdas y todo… Pero no era lo que él había pedido. Él quería un hermanito.
Quizá no me porté lo suficientemente bien este año para que Santa me trajera un hermanito, pensó. Había jugado varias bromas a los adultos… ¡Este año se portaría mejor! Tal vez… Por ahora tendría que esperar a que los lagos y ríos se descongelaran para poder jugar con su barquito.
Los días pasaron rápido, Jack se olvidó de su deseo frustrado y se concentró en jugar y bromear y jugar. Una travesura de vez en cuando no había daño ¿verdad? Hasta que un día, regresando de jugar en el lodo lo llamó su mamá, ella se encontraba en la sala, sentada en su silla favorita, tejiendo. Ella no era mucho de hacer manualidades, sin embargo, había estado tejiendo mucho últimamente, demasiado, para el gusto de Jack.
Jack se acercó con seguridad hacia donde ella estaba, pues sabía que no había hecho ninguna travesura por lo que lo pudieran regañar… Al menos por ese día.
O por ahora.
Su mamá al verlo lleno de lodo le dio una mirada reprobatoria, pero Jack le dio una de las sonrisas más dulces, sabía que no le podían decir nada cuando sonreía así, siempre funcionaba. Suspirando, su mamá volvió al tema por el cual lo había llamado.
- ¿Recuerdas que le habías pedido a Santa un hermanito?
- Sí – contestó mientras hacia un puchero, no le gustaba recordar el tema-, y no me lo trajo…
Su madre sonrió.
- ¿Y qué pasaría si te dijera que vas a ser hermano pronto? – tanteo su madre, los ojos de Jack se iluminaron.
- ¿Me lo va a traer el Conejo de Pascua? – le dijo esperanzado - ¿los hermanos salen de los huevos de pascua?
- No, Jack, No – rió su madre, Jack tenía una gran imaginación -, no será el Conejo quien te lo traiga, seré yo, estoy embarazada – al ver la cara de confusión de Jack prosiguió -, hay un bebé en mi panza.
- ¿Qué hace ahí mi hermano? – empezó con el bombardeo de preguntas, su pequeño cerebro trabajando a cien para poder encontrar respuestas - ¿Cómo te lo vas a sacar? … ¿Te lo comiste?
- No, no me lo comí. Simplemente ahí crecen, y cuando esté listo, el bebé saldrá.
- ¿Y cuándo será eso? Ya quiero jugar con él – exclamó emocionado.
- Dentro de algunos meses.
- ¿¡Meses!? Eso es mucho tiempo… -susurró decepcionado.
- Tendrás que ser paciente, mi querido Jack – le dijo mientras le acariciaba el cabello -, verás que el tiempo pasa más rápido de lo que parece.
- Supongo…
Y el tiempo pasó rápido para Jack, tal cual su madre le prometió, entre travesuras, bromas y juegos los días pasaron volando; excepto las noches. Todas las noches se le hacían eternas a Jack.
Todas las noches, sin falta, se ponía a contemplar las estrellas, conectando unas con otras para crear diferentes figuras mientras se preguntaba cómo sería su hermano ¿sería como el dibujo que había hecho en la carta de navidad? ¿se parecería a él o sería totalmente diferente? Obviamente le gustaría jugar, a todos los niños les gustaba jugar, pero ¿qué juego sería su favorito? A él le gustaban todos los juegos, entonces no tendrían problemas con eso.
Noche tras noche, Jack se ponía a contemplar las estrellas y se hacía esas preguntas una y otra vez hasta que se quedaba dormido, gracias a la arena de Sandman. Y noche tras noche, soñaba que jugaba con su futuro hermano.
Hasta que un día, simplemente ocurrió.
Jack se había ido a jugar desde temprano a los bosques, sus amigos habían dicho que vieron hadas en el bosque, cerca del lago. Pues bien, Jack estaba decidido a ser el primero en capturar una y no regresaría hasta que la hubiera atrapado… o le diera hambre, lo que sucediera primero. Desgraciadamente para Jack, pasó lo segundo, era más de mediodía cuando su pancita empezó a rugir desesperada y él no tuvo más remedio que regresar a su casa.
Sin embargo, cuando llegó a su casa y vio a un montón de personas en su sala y algunas otras en la recamara de su mamá se le olvidó por completo el hambre que tenía.
La mayoría de las personas que estaban ahí eran mujeres, amigas de su madre, y absolutamente todos lo felicitaron. Y con cada felicitación Jack fruncía el ceño más y más, después de todo hoy no era su cumpleaños como para que lo anduvieran felicitando.
Al no encontrar a su mamá entre las personas regadas en la sala decidió ir a asomarse a su habitación. La encontró tendida en su cama y con cara de total cansancio. También habían otras dos mujeres haciendo… bueno, Jack no sabía qué estaban haciendo esas personas en su casa.
Todo era demasiado sospechoso, por lo que decidió quedarse parado en a lado de la puerta mirando con desconfianza a las mujeres.
- Jack – lo llamó su mamá, pero él no le prestó atención por estar concentrado en las mujeres -. Jack ¿Quieres ver al bebé?
Entonces Jack le prestó atención, se olvidó de sus sospechas, sonrió y corrió al lado de su madre, buscando ahora a su nuevo hermano, pero no vio a ningún niño ahí, sólo a un bulto de sábanas que su mamá tenía en brazos. Curioso, se asomó al pequeño bulto y pudo ver la diminuta cabecita del bebé; y, contrarió a la reacción que su madre esperaba, Jack frunció el ceño, de nuevo, y miró confundido a su madre.
- ¿Cómo se supone que voy a jugar con él? Es muy pequeño – se quejó mientras su mamá le daba una sonrisa.
- Crecerá Jack, no te preocupes por eso, ya verás que pronto estarán jugando los dos – sin embargo, Jack no parecía muy convencido de eso -, y Jack, en realidad el bebé es una niña, tienes una hermanita bebé.
Jack abrió totalmente los ojos, sorprendido ¿Una niña?
- ¿La cuidarás, Jack? ¿Protegerás a tu hermana?
Salió de su asombro inicial y proceso las palabras de su mamá, él sería el encargado de protegerla; infló su pecho con orgullo y asintió varias veces, no dejaría que nada malo le pasara porque… ¿aún podía jugar con ella, verdad?
- Serás el mejor hermano mayor del mundo – le dijo su mamá mientras le revolvía el pelo. Y Jack no pudo más que sonreír aún más - ¿Quieres saber su nombre? – Y Jack volvió a asentir, emocionado -, su nombre es Emma, Emma Overland.
- Me gusta… Emma – y asomándose un poco al bulto de cobijas que escondían a su pequeña hermana le dijo -, hola Emma, me llamo Jack y soy tu hermano mayor.
Continuará...
Un poco más corto que todos los anteriores, pero me gustó.
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Nos leemos!
