Hola!

Nuevo capítulo, perdonen la tardanza... pero pues vacaciones.

Gracias por sus reviews! Realmente me gusta saber sus opiniones y comentarios.

Espero y les guste.

Disc: ROTG no me pertenece.

Carta de esperanza


Y jamás des por perdida la partida que hay en ti.

Y aunque duelan las heridas, curarán.

Mago de oz – Hoy te toca ser feliz


Cada estación del año tiene su magia, única e irrepetible. El invierno lo convierte todo en blanco, pequeños copos de nieve plateada caen por donde mires, es esa época en la que te llena de dicha el corazón y, a pesar de que hace frío en el exterior, el interior se llena de un sentimiento cálido y especial; El otoño, por otro lado, convierte todas las hojas en dorado y escarlata, dándole a los bosques un aspecto encantado, lleno de pequeñas hojas color caramelo danzando con el viento; El verano es verde, lleno de vida y energía, es esa época en la que puedes jugar y sonreír, donde lo bueno parece eterno y la alegría es verdadera; Pero la primavera… La primavera está llena de colores y figuras, es el renacimiento de todas las plantas, es el inicio de un nuevo ciclo, es la esperanza de una nueva vida. Es esa temporada en donde todo parece que está en perfecta armonía.

También es cuando puedes conseguir chocolate gratis, claro.

Todo depende de tu punto de vista. Y Jack estaba decidido de que no sólo tendría más huevos de chocolate que cualquier otro niño de la aldea - a excepción de su hermana, que parecía ser la favorita del conejo-, sino que, además, capturaría al mismísimo Conejo de Pascua, así obtendrían chocolate durante todo el año. Ya no tendría que esperar hasta Halloween o Navidad para obtener caramelos, ¡sería el rey de los Chocolates!

Un plan más que perfecto. El único detalle era el cómo atraparía al conejo de pascua. Tal vez le serviría la red de mariposas que utilizaba para buscar hadas, el conejo no debería ser muy grande ¿cierto? … "Tal vez un poco gordo por todo el chocolate que ha de comer" pensó Jack, pero si fuera así ¿Cómo le hacía para ser tan rápido y esconder los huevos por todos lados? Su hermana le afirmó que era gracias a la magia de la pascua que, lógicamente, le permitía moverse tan rápido. La red funcionaría, no importa que tan gordo sea el conejo.

Ahora sólo tenía el problema de la velocidad mágica. Años pasados, cuando veía un arbusto moverse, por más rápido que corrieran, nunca lograban encontrarlo; pero este año sí que podrían, Jack estaba convencido de que su velocidad había aumentado considerablemente a comparación del año pasado; y había aprendido a escalar árboles con mayor facilidad. Aunque su hermana aún tenía dudas, ciertamente Jack era más veloz, pero no confiaba en que fuera lo suficientemente rápido, después de todo, estamos hablando del Conejo de Pascua.

El plan era simple, Jack se escondería en un árbol y cuando viera al conejo se lanzaría sobre él. Si se le escapaba, Emma y Jack lo corretearían hasta alcanzarlo. El Conejo de Pascua estaría tan impresionado que los llevaría a su madriguera y tendrían chocolate infinito.

Era el plan perfecto.

Sin embargo, ya llevaba trepado en un árbol varias horas y ni pista del conejo… La paciencia no era su fuerte. Emma también se había aburrido y se había ido persiguiendo una mariposa de colores brillantes; Jack estuvo a punto de acompañarla ¡pero tenía que mantenerse fuerte! ¡Lo tenía que hacer por Emma y por el chocolate sin límites! Seguramente el conejo no tardaría… Emma había descubierto que ese era uno de sus lugares preferidos para esconder sus preciados huevos.

No supo en qué momento empezó a dormitar, recargado en el palo de la red. El viento suavemente le acariciaba el cabello, las hojas de los árboles se mecían al ritmo de su canto y sólo se alcazaba a escuchar el revolotear de los pajaritos que danzaban en el bosque. Hasta que, repentinamente, el sonido de una rama rompiéndose sacó de su ensoñación a Jack.

Desorientado, soltó la red de mariposas, la cual terminó en el suelo, lejos de su alcance. Pero eso no era importante en ese momento, no, lo importante era buscar al causante del ruido. Examinó lentamente el bosque, pero no había ningún ser vivo a la redonda… ni siquiera el causante del sonido. Bajó lentamente de su rama para alcanzar la red sin dejar de mirar al bosque.

Ya seguro en el suelo y con la red bien sujeta en sus manos volvió a examinar su alrededor, pero nada. Estaba seguro que el ruido había venido de su lado izquierdo, en donde se encontraban varios arbustos. Así que camino lentamente hacia estos, intentando no hacer mucho ruido, pero era inevitable el pisar algunas ramitas y hojas durante el trayecto; sin embargo, no había movimiento de parte del arbusto… Buena señal ¿no? Significaba que su presa seguía escondida detrás de este.

Cuando estuvo lo suficientemente cerca respiró un par de veces, se agacho un poco y con toda la energía que tenía se abalanzó sobre la planta con un grito de guerra.

Pero nada, no había ningún conejo gordo detrás del arbusto. Lo único que yacía era una flor morada de muchos pétalos y, colocados cuidadosamente a su alrededor, tres pequeños huevos de chocolate decorados con diferentes colores y dibujos.

Derrotado, Jack se dejó caer al suelo y cerró los ojos. Ese conejo gordo le había ganado este año, ya se las cobraría el siguiente… Al menos le había dejado algo de chocolate. Sin saber en qué momento, se quedó dormido y cuando despertó el Sol ya estaba bastante alto.

Agarrando los chocolates fue corriendo a buscar a Emma y se los enseñó. Juntos los examinaron lentamente, en busca de pistas. El primero tenía pintado flores moradas por todos lados; en el segundo había algo escrito, y en el fondo varías líneas entrelazadas; el tercero había un dibujo bastante peculiar, parecía un conejo gris, el cual estaba parado en sus patas traseras, era bastante alto y tenía unos bumerangs en sus manos, el fondo era verde con diseños triangulares.

- Bueno - dijo Emma -, creo que después de todo el Conejo de Pascua no está gordo.

Y Jack sólo asintió ante la afirmación de su hermana, embobado con el dibujo del conejo. Era totalmente diferente a cómo se lo habían imaginado. Imponente, serio, desafiante… Nada de tierno y esponjoso.

- Ja – le replicó Jack -, de seguro sólo está alardeando ¡Míralo! No hay forma de que un conejo pueda lucir así -. Exclamó, aunque ambos hermanos sentían que el Conejo de Pascua realmente lucía así, algo en su interior se los decía.

- Tal vez te escuchó, Jack, diciéndole gordo y eso -le recordó -, y por eso te dejó este huevito. Lo has de haber hecho enfadar.

- O tal vez realmente es un conejo gordo y obeso y por eso quiere que creamos lo contrario -empezó a bromear- ¡Eso es! Quiere manipularnos, pero yo no caeré en su trampa.

- ¡Jack! -exclamó su hermana entre risas - ¡No puedes decir eso del Conejo! Ya no te traerá chocolates.

- ¡Claro que lo hará! Cuando lo atrape el siguiente año – replicó con optimismo.

- Necesitaras una red más grande – señaló Emma mientras veía el huevito -, no creo que quepa en una red de mariposas.

- Igual lo atraparé – dijo confiado Jack, después de todo ahora sabía cómo se veía, eso era una clara ventaja para él.

Dejando de lado el huevo con el dibujo del Conejo, Emma agarró el que tenía las letras, tratando de descifrarlo, sin mucho éxito.

- ¿Qué crees que diga, Jack? – preguntó.

- Probablemente algo como "adoro el chocolate" o algo por el estilo, yo pondría eso si fuera el conejo de pascua.

- No te creo, Jack – sonrió la niña -, mejor vamos con el señor Leduc, ¡él lo leerá!

Y así lo hicieron.

Como siempre, los recibió con una sonrisa amable y los complació con su pedido. Después de examinar un momento el huevo les dijo a los niños que decía "Sigue intentando".

Jack lo tomó como una declaración de guerra.


Continuará...

Algo cortito, pero me gustó como quedó.

Recuerden dejar sus comentarios :)

Nos leemos!