Solo les pido una cosa, mantengan la mente abierta a todo, no esperen nada de nadie... mucho menos de mi, para así no defraudarse. No quiero que lleguen aquí con esperanzas de que pase algo, y que luego no suceda nada en absoluto. Créanme, lo he visto miles de veces, y cada vez duele como la anterior, aún cuando lo esperamos de todos modos. Este es un Fic sobre Sasuke Uchiha, lo que pase en su vida amorosa que no las desespere, es un consejo a las fans de Sasusaku. Quizás encuentres un hermoso amor eterno entre ellos, uno epico, o quizás no. Las cosas no pasan siempre como lo planeamos, y aunque haya planeado el que Sakura se quede con Sasuke, cosa que admito desde ya, quizás pasen algunas cosas en el camino que los hagan cambiar para siempre, y que los separen... sin vuelta atrás.
Escuche una voz que susurraba, suave pero dolorosamente.
- Oh no.
Una voz que pensé nunca escucharía nuevamente en ese rostro, pero una que jamás olvidaría.
Una onda de movimientos recorría mi piel, y pude sentir que algo se estremecía dentro de mí, gire hacia la voz, mi atención se fijó en un instante, mi mente casi colapso porque no podía dar abasto a todas las emociones de una vez.
Mis ojos veían borrosos y solo podían distinguir una oleada de radiante luz parecida a mil velas. Pero no importaba. Podía sentirla ahí. La misma presencia que había sentido el primer día que la había visto, una clara plateada luz que brillo en mi conciencia. Llena de una hermosura y sincera pasión y vibrante vida.
Demandando que me moviera hacia ella y olvidara todo lo demás, Corinne, era realmente Corinne, con sus ojos.
Su presencia me domino, llenándome hasta mis huellas digitales. Todos mis hambrientos sentidos fueron activados con esa ola de luz, buscándola. Necesitándola.
Ella se movió lentamente, vacilante. Como si se obligara a ella misma a hacerlo. Yo estaba atrapado en una parálisis similar.
Corinne.
La vi igual que como la primera vez. Su oscuro cabello flotando alrededor de su cara y hombros. Su blanca y perfecta piel, su esbelto y fino cuerpo, justo ahora alejado de mí, levanto su mano en protesta.
- No, Sasuke - dijo en un susurro, y era su voz. Su voz diciendo mi nombre. Pero había tanto dolor en ella que me hizo querer correr hacia ella, sostenerla y prometerle que todo estaría bien.
- Sasuke, por favor… no puedo.
Podía ver sus ojos ahora, de un gris demasiado claro, con unas manchitas de color violeta. Llenos de dolor y húmedas lágrimas no derramadas.
Estas desgarraban mis entrañas.
- ¿Tu no querías verme? - Mi voz era seca y sucia.
- Yo no quería que tú me vieras. Oh Sasuke, él puede hacer que pase cualquier cosa y él nos encontraría y vendría hacia acá…
Alivio y dolorosa alegría me inundaron. Apenas me podía concentrar en sus palabras, y no importaba. La forma en que ella decía mi nombre era suficiente.
Ese "Oh Sasuke" me decía todo lo que le importaba.
Me moví hacia ella lentamente, mi mano se movió hacia arriba para alcanzar la de ella.
Vi la manera en que su cabeza se movía, vi sus labios separarse con un fuerte suspiro. Su piel tenía un brillo interior, como una llama brillando translúcidamente en una vela. Gotas húmedas quedaban atrapadas en sus pestañas como diamantes.
También ella seguía tratando de negarse, protestando, pero no movió su mano a un lado. Ni incluso cuando la solté y la tome, presionando mis frías yemas de las manos como si estuvieran en lados distintos de un panel de vidrio.
Y a esta distancia sus ojos ya no pudieron evadirme. Nos miramos, sin mirar a ningún otro lado. Hasta que ella dejo de susurrar "No Sasuke" y solo susurro mi nombre.
No podía pensar, mi corazón parecía salirse de mi pecho, nada importaba, excepto el hecho de que ella estaba aquí, y nosotros estábamos juntos.
No note los extraños alrededores, ni me importo que alguien estuviera mirando, despacio muy despacio, cerro mi mano alrededor de la suya, entrelazando mis dedos, como la manera en que tenía que ser, subí mi otra mano hacia su cara, sintiendo la textura de ella con mis dedos y con una sonrisa atrapada en mi garganta . Lagrimas soñadas, pero eran reales. Ella era real.
Corinne.
La dulzura me invadió, un placer tan nítido que dolía, solo para quitar las lágrimas que caían por su rostro con mi dedo pulgar.
Toda esa ternura frustrada, toda la emoción que contuve en mi corazón por todo este largo tiempo, salió como una cascada, sumergiéndome, ahogándonos a los dos.
Vasto un pequeño movimiento y yo ya estaba sosteniéndola, como un ángel en mis brazos, fría y emocionante vida y belleza.
Haciendo del aire una llama intensa.
Ella sintió un escalofrió en su abrazo, sus ojos seguían cerrados y sus labios se abrieron lentamente. No había nada mejor que ese beso. Este arranco chispas de mis nervios, derritiendo y disolviendo todo a mí alrededor. Sentí que mi auto control se desato, aunque había tratado arduamente de mantenerlo por miedo a perderla.
Todo en mi interior, se enervo, los nudos se desataron, y las compuertas se abrieron. Podía sentir sus lágrimas al sostenerla cerca, tratando de fundirme en una sola carne, un cuerpo. Para que así nada nunca pudiera separarnos nuevamente.
Los dos tratábamos de llorar sin separar el beso. Los delgados brazos de Corinne estaban sobre mi cuello ahora, cada centímetro de ella se acomodaba a mi como si nunca hubiera pertenecido a otro lugar.
Podía saborear la sal de sus lágrimas en mis labios y me empaparon en dulzura. Sabia, vagamente, que no debía pensar en nada más. Pero ese primer toque eléctrico, de tocar su tan bella piel había llevado mi razón fuera de mi mente.
Estábamos en un torbellino de fuego, el universo podía estallar, desmoronarse o quemarse y hacerse cenizas, pero lo único que me importaba era poder mantenerla a salvo.
Pero Corinne estaba temblando, no solo de emoción, también de intensidad que me hacía marearme y ahogarme en placer. Temía. Pude sentirla en su mente y quise proteger esta también. Ser un escudo que la protegiera y que pudiera acabar con cualquier cosa que se atreviera a asustarla. Con algo parecido a un gruñido alce mi cabeza y di una mirada alrededor.
- ¿Qué pasa? - Pregunte, haciendo escuchar mi voz como la de un predador - Si algo trata de lastimarte…
- Nada puede lastimarme - dijo ella aferrándose a mí, pero se echó hacia atrás para mirar mi cara. - Estoy preocupada por ti, Sasuke, por lo que te pueda hacer, y por lo que él pueda hacerte ver… - Su voz se quebró - Oh Sasuke, vete antes que el venga. Él te puede encontrar a través de mí, por favor, por favor, vete.
- Pídeme cualquier otra cosa y la hago - dije. El asesino tendría que destrozarme nervio por nervio, musculo por musculo, célula por célula, para hacer que la dejara.
- Sasuke, es solo un sueño - dijo Corinne desesperadamente y nuevas lagrimas cayeron - No podemos tocarnos realmente, no podemos estar juntos.
No me importo, no parecía un sueño, se sentía real, eh incluso aunque fuera un sueño no la dejaría, por nadie, no había fuerza en el cielo ni en el infierno que lo pudiera…
- ¡Equivocado amigo, sorpresa! - dijo una nueva voz, una que nunca había escuchado, pero la reconocí de inmediato como la voz de un asesino. Un cazador de cazadores.
Y cuando gire, recordé lo que Tayuya, la pobre Tayuya dijo, "El luce como el diablo".
Si el Diablo fuera apuesto y de cabello gris, el usaba una capa, como Tayuya lo había descrito. Sucia y vieja. Lucia como una persona corriente de cualquier gran ciudad, excepto que era tan alto que sus ojos eran oscuros y penetrantes. Negros como niebla maligna, como un abochornado cielo, su cabello era casi blanco, y estaba peinado como si flotara en el viento. Su gran sonrisa hizo que me sintiera enfermo.
- Uchiha, debo suponer - haciendo algo parecido a una reverencia - Y por supuesto la hermosa fallecida Corinne, ¿quieres unirte a ella Sasuke-Kun? Ustedes dos están hechos el uno para el otro.
Corinne ahora sollozaba intensamente, cubriendo su boca.
- Ella no está muerta - dije entre dientes - No sé de qué hablas.
El lucia joven, más grande que yo, pero aun así joven. No lo era.
- Sasuke vete ahora - susurro Corinne - Él no puede lastimarme, pero tú eres diferente. Él puede hacer que algo te pase cuando salgas del sueño.
Mi brazo se cerró alrededor de ella.
- ¡Bravo! - el hombre de capa aplaudió como si esto alentara a una audiencia invisible, este se tambaleo ligeramente y si este hubiera sido normal habría pensado que estaba ebrio.
- Sasuke, por favor… - susurro Corinne.
- Seria impropio dejarte antes de que ni siquiera nos hayan presentado apropiadamente - dijo el hombre de cabellos grises, con sus manos en los bolsillos y acercándose dos pasos más cerca - ¿No quieres saber quién soy?
Corinne giro sorprendida su cara, asustada, desafiante, y la acomodo en mi hombro. Acomode mi mano alrededor de su cabello, queriendo protegerla de este Loco.
- Quiero que sepas… - le dije mirando por sobre el cabello de Corinne al hombre.
- No sé porque no me lo preguntaste en una primera instancia - dijo el hombre golpeándose la mejilla con su dedo índice - Acudiste a todos los demás, y yo soy el único que te lo puede decir. Eh estado cerca por un largo tiempo.
- Hace cuanto - dije no sorprendido.
- Un largo tiempo…
La mirada del hombre se volvió fija, como si mirara a través de los años. Asentí lentamente.
- Yo ayude a Corinne a escapar de la gran fortaleza de Alfiles. Fui quien le entrego los grandes conocimientos sobre medicinas oscuras y terrenales - El continúo recordando - A sobrevivido gracias a mí, ¿sabes? ¡Ella no entendía la vida, Uchiha! No había nada como ella, un prodigio, al igual que tú. Luego me quede en Europa, era excitante en ese entonces. Decidí quedarme alrededor del país y disfrutar. Era raro sabes, la gente nunca se sentía cómoda a mi alrededor… - Movió su cabeza en negación - Pero un joven vino a pedir mi ayuda, era el novio de una joven muchacha agonizante. Estaba muriendo, él dijo, y quería que hiciera algo por ella. Y entonces… - dijo con una sonrisa volviendo a su rostro, haciéndose cada vez más grande - Lo hice, probando mi más grande experimento. Era una cosita tan linda.
Gire mi cuerpo para alejar a Corinne de ese loco, y por solo un minuto gire mi cabeza también.
Debía saberlo o lo tenía que haber descifrado, todo se aclaró en mi mente, la muerte de Tayuya y la de Ameyuri en última instancia acostada en su puerta. Él había empezado esta serie de eventos que terminaban aquí.
- Corinne - dije. Levantando mi cabeza y mirando al hombre, quien también me devolvió la mirada - Tú eres quien le ha hecho esto a Corinne, quítale esa cosa de su cuerpo….
- Para salvarle la vida - dijo el hombre, como si yo fuera un estúpido que acababa de aprender una lección - Que tu linda preciosidad ha sabido manejar a la perfección.
- Un nombre - susurro Corinne - Me ha borrado su nombre…
El hombre sonrió y abrió la boca al mismo tiempo en que lo hizo Corinne.
- Kabuto - dijeron suavemente.
- Has logrado recordarlo - dijo él orgulloso de Corinne y agregando - Así es como tú me llamabas. Fuiste a mí luego de que tu padre muriera, y nuevamente cuando ese muchacho Francés te dejara plantada, hiciste todo por él, pero él se fue desagradecido y te abandono. Muy raro, ya que eras demasiado hermosa.
- No fue así como paso - dijo ella entre dientes.
- Fue incluso más extraño que ella nunca lo olvidara, Uchiha. A ti especialmente, siempre hacia malas comparaciones de Uds. dos, trate de cambiar su cordura, pero nunca funciono. A lo mejor debí haberla matado yo mismo, no sé, pero después me acostumbre e incluso la extrañe cuando se fue. Al principio nunca fue la más brillante, según yo, pero era observadora y sabia como divertirse, le mostré como disfrutaba matar y eventualmente su cerebro se volvió más pequeño, pero ¿qué más daba? Aunque ella nunca hubiese asesinado, no era su cerebro la razón por la que yo la tenía.
Ya no había ningún vestigio de miedo hacia él, lo odiaba.
- Yo. ¿Yo, Amigo? - Kabuto apunto a su pecho incrédulo informo que ella quiso regresar aquí un par de veces, aunque el persuadirla fue fácil.
- Tú la mantuviste alejada de nosotros, maldito. Quisiste transformarla en una asesina.
- Bastante ayudo ella también, ahora ella está hecha comida para gusanos, de una asesina a una asesinada. Que cómica es la muerte.
- ¡Te he dicho que no está muerta!
- Aun no lo está. Pero lo estará, y gracias a ti Uchiha.
- No le creas Sasuke - dijo Corinne, levantando su cabeza y mirándolo con odio.
- Bueno mientras tanto, obtuve a tus amigos, Ameyuri era una niña tan dulce, escuche. Y Tayuya fue deleitable, un cuerpo lleno de aroma. Más parecido al de unos 19 años que a los 16.
Di un paso hacia adelante, pero Corinne me contuvo.
- ¡Sasuke, No! Este es su territorio y sus habilidades son más grandes que las nuestras. Él nos controla.
- Precisamente este es mi territorio, en realidad - Kabuto sonrió burlona y sarcásticamente otra vez -. Donde tus peores pesadillas se vuelven realidad, sin ningún costo a cambio. ¿Te gustaría ver como luce tu novia realmente, ahora mismo, sin su maquillaje?
Corinne hizo un suave sonido, casi como un gemido, la sostuve más fuertemente.
- Te mostrare como estará dentro de poco ¿Sabes lo que le pasa al cuerpo cuando está bajo tierra por 6 meses? - Kabuto se lamió los labios nuevamente como un perro.
Ahora entendía porque Corinne temblaba, y había movido su cabeza para alejarse de mí, pero ahora yo la había aprisionado en mis brazos.
- Está todo bien - le dije suavemente, y a Kabuto - Te estas olvidando, de que yo sé de la muerte Kabuto y no me asusta.
- No. ¿Pero te emociona? - La voz de Kabuto se volvió más baja, intoxicante - ¿No es así? ¿No te excita la fetidez, la podredumbre, los fluidos de carne descompuesta? ¿No te deleita?
- Sasuke, por favor déjame ir - Corinne temblaba y me empujaba con sus manos, todo el tiempo girando su cara para que yo no pudiera verla, su voz estallo en lágrimas - Por favor.
- El único poder que tienes aquí es el poder de la Ilusión - le dije a Kabuto, sosteniendo a Corinne hacia mí y con mi mejilla apoyada a su cabello, podía sentir los cambios en el cuerpo que sostenía, el pelo debajo de mi mejilla parecía áspero y la forma de Corinne parecía achicarse más de lo debido . En cierto modo su piel es parecida al cuero, Kabuto lo aseguro, con un brillo burlón en sus ojos.
- Sasuke no quiero que me mires…
Con los ojos en Kabuto, gentilmente corrí el tosco cabello oscuro y acaricie el lado del rostro de Corinne, ignorando la ruges contra mis dedos.
- Pero claro, casi la mayoría del tiempo solo se descompone, que manera de terminar, pierdes todo, piel, carne, músculos, órganos internos, incluso tu perdurable belleza, Corinne-chan. Todo vuelve a la tierra…
El cuerpo en mis brazos se estaba disminuyendo, pero cerré los ojos y la sostuve más fuertemente.
Un odio por Kabuto crecía en mi interior.
- Una ilusión, es todo una Ilusión…
- Sasuke. Te... - dijo un seco susurro, y desapareció como un papel que vuela por la acera. Estaba sosteniendo el aire, en un minuto se había desvanecido, y me encontré sosteniendo una pila de huesos. Finalmente termino de ese modo, sobre doscientas partes fáciles de ensamblar.
- Viene con su propia cajita de puzle…
En el lado más apartado del círculo de luz hubo un crujido, un ataúd blanco era abierto por él, con la tapa hacia arriba.
- ¿Porque no haces los honores, Uchiha? Pon a Corianne-chan donde pertenece.
Me había arrodillado, temblando y mirando los finos huesos blancos en mis manos. Es solo una ilusión, Kabuto estaba simplemente controlando mi sueño y me mostraba solo lo que él quería que viera. El realmente no había herido a Corianne, pero la furia en mi interior no reconocía eso.
Cuidadosamente puse los frágiles huesos en el suelo, tocándolos gentilmente. Entonces mire a Kabuto con desprecio.
- Esa no es Corinne.
- Claro que si lo es. La reconocería donde fuera - las manos de Kabuto se extendieron declamando - Reconocería a una mujer tan hermosa en sus huesos…
- No - una gota de sudor cayó por mi frente. Deje de escuchar la voz de Kabuto y me concentre, apreté mis puños, contraje mis musculo con esfuerzo, era como empujar una roca camino a arriba el luchar contra la influencia de Kabuto, pero el poner los delgados huesos se empezó a hacer difícil y sentí una ligera luz plateada a mí alrededor.
- Un tapo huesos y una madeja de cabello… que estúpido - me decía - esa es justo ella.
Una luz brillaba, danzaba, conectando los huesos. Tibia y plateada los rodeaba, cubriéndolos como una rosa en el aire, lo que se levantaba ahí era el rastro de una suave luz, sudor cayo por mis ojos y sentí que mi pulmón iba a reventar. Quieto todavía… Pero con la sangre corriendo. El cabello de Corinne, largo y de negro sedoso se fijaba sus hombros brillando. Los rasgos de Corinne, borrosos al principio y luego claramente definidos formados sobre su cara. Reconstruí cada detalle, gruesas pestañas, pequeña nariz, labios separados como pétalos de rosa. Una luz blanca rodeando su figura, creando un vestido. Y entonces el quebró la taza que habría el camino a la tierra de los muertos.
- No - mareos me inundaron y sentí como un gran poder salía como un suspiro fuera de mí.
Un suspiro salió del pecho de la figura, y los ojos grises se abrieron. Corinne sonrió, y sentí el calor de su amor como un arco a su encuentro.
- Sasuke.
Su cabeza me miraba hacia el frente, orgullosa como una reina.
Me gire hacia Kabuto, quien había terminado de hablar y estaba callado.
- Esto - dije difícilmente - es Corinne. No ese cascaron vació que deje detrás en el suelo. Esta es Corinne, y nada de lo que puedas hacer podrá tocarla.
Moví hacia afuera mi mano y Corinne la tomo y se paró a mi lado, cuando nos tocamos, sentí una sacudida en ella. Nos quedamos uno al lado del otro, lado a lado, mirando al hombre de cabello gris, nunca me había sentido tan feroz y victorioso en mi vida incluso fuerte también.
Kabuto nos miró por casi unos veinte segundos y se convirtió en una fiera. Su cara cambio a la de odio. Podía sentir olas de poder maligno en contra de mí y Corinne, y use toda mi voluntad para resistir al maestro de la oscuridad, su furia trataba de separarnos, aullando por toda la habitación, destruyendo todo en su camino. Las velas se apagaron y volaban por el aire como si estuvieran en un tornado. Era como un sueño que se destruía a mí alrededor, haciéndose añicos. Aferre la otra mano de Corinne, el viento despeinaba su cabello, haciéndolo flotar alrededor de su cara.
- ¡Sasuke! - ella estaba gritando, tratando de hacerse escuchar, luego escuche su voz en mi mente.
Sasuke escúchame. Hay una sola cosa que puedes hacer para detenerlo, necesitas convencer a Corinne… necesitas una víctima, Sasuke. Una de sus víctimas. Ella se ha ido pero… confía en ella. Confía en mí. Solo una víctima lo sabe.
El nivel del ruido era insoportable, como si un pedazo del tiempo y espacio se estuviera rasgando.
Sentí que arrebataban las manos de Corinne de las mías y con un grito de desesperación, la busque nuevamente, pero no pude sentir nada, había dejado de hacer esfuerzos de lucha contra Kabuto, no la pude retener más en mi conciencia, la oscuridad se apodero de mí, girando hacia abajo conmigo.
Sasuke Uchiha
