Solo les pido una cosa, mantengan la mente abierta a todo, no esperen nada de nadie... mucho menos de mi, para así no defraudarse. No quiero que lleguen aquí con esperanzas de que pase algo, y que luego no suceda nada en absoluto. Créanme, lo he visto miles de veces, y cada vez duele como la anterior, aún cuando lo esperamos de todos modos. Este es un Fic sobre Sasuke Uchiha, lo que pase en su vida amorosa que no las desespere, es un consejo a las fans de Sasusaku. Quizás encuentres un hermoso amor eterno entre ellos, uno epico, o quizás no. Las cosas no pasan siempre como lo planeamos, y aunque haya planeado el que Sakura se quede con Sasuke, cosa que admito desde ya, quizás pasen algunas cosas en el camino que los hagan cambiar para siempre, y que los separen... sin vuelta atrás.


Aceleré de regreso a mi casa, y supe que las palabras de Yahiko se iban tornando del negro al blanco como si la decisión que había tomado hace veinte minutos atrás era la mejor, lo era... lo era para Sakura y para mi familia. Ellos ahora estarían a salvo. Mientras conducía de vuelta a ciento cincuenta, no estaba seguro de hacia dónde iba.
¿A despedirme de mi padre o a abrazar al monstruo que moraba en mi interior? Era un monstruo, un monstruo por hacer sufrir y engañar a Sakura de la peor forma, pero solo así me dejaría marchar. Yo la amaba, la amaba más que a cualquiera... por lo tanto debía dejarla. Solo así no le harían daño.
La carretera desaparecía bajo las ruedas mientras mi mente divagaba a más velocidad que la luz.
- Sakura... solo espero que algún día lo logres comprender.
Había sentido como su cuerpo quedaba rígido tras mis palabras y como ella lo sujetaba mecánicamente, ligeramente, como si yo fuera un desconocido que la había confundió con otra persona. Que lo que decía no era real, pero no lo era.
Sasuke..., había dicho ella con desesperación, hundiendo el rostro en sus manos mientras intentaba conseguir alguna reacción en mí. No podía soportar, no podía soportar el rechazarla, si ella me odiaba ahora... yo me moriría...
Con un gemido ahogado, intente visualizar el estar cerca de ella, mas pegado aun, desee fusionarme por completo con ella, desaparecer en su interior. Pero la había abandonado.
Decirle que todo iría bien, repitiendo tonterías cariñosas para tranquilizarla, a la vez que le acariciaba los cabellos. Y que ella percibiera mi cambio cuando en mis brazos la aferraran con fuerzas.
Por fin sentí que el mundo empezaba a consolidarse a mí alrededor. No afloje el volante, sin embargo, aún no. Simplemente permanecí aquí durante un sinfín de minutos con la cabeza recostada sobre mis manos, absorbiendo el consuelo y la seguridad de su cercanía, ella estaría en mi mente.
Alce la cabeza para mirar la fachada de mi casa.
Al pensar en Sakura, había pensado en mi familia. Mi intención había sido cerrar los ojos y preguntarme, suplicarme que la salvara de esa pesadilla, que hiciera que fuese como había sido antes. Pero en este momento, mientras la observaba en mi mente, sentí que una extraña resignación desesperanzada fluía dentro de mí.
- No hay nada que se pueda hacer.
Sentí como si hubiese dado algún paso definitivo al otro lado de una línea invisible y no hubiera marcha atrás.
Baje de mi auto, cerré la puerta fuertemente y mientras caminaba por el césped hacia las puertas de entrada vi a Corinne sobre una gran roca cerca del inicio del bosque, como si me esperara. Ella se agachó y con la punta de sus dedos tocó el borde de la roca, su cuerpo giró en una espiral.
Cannonball, pensé.
Se lanzó al aire; su forma se transformó en una oscura y retorcida sombra mientras giraba elegantemente entre los árboles y yo. Formó una bola con su cuerpo justo en el momento en que tocó el montículo de hojas frente a mí. Una ventisca de hojas rojas voló a mí alrededor.
- Sasuke, si te vas... ¿a dónde irás? ¿A Inglaterra? ¿A Paris?
- No lo sé - Susurré.
¿A dónde iría? No podía pensar en un lugar de todo el planeta que me llamara la atención. No había nada que deseara ver o hacer. Porque, no importaba a dónde fuera, no estaría yendo a algún lugar, sólo estaría escapandode uno. Odiaba eso.
Corinne puso sus brazos alrededor de mis hombros. Me aferre a ella. Ella no pretendía nada más que ser amigable. Por ahora, sus ojos habían vuelto a la normalidad. Un gris intenso con tonalidades violetas, al igual que estrellas.
- Creo que iras a Paris - dijo, su voz con un pequeño rastro de su largo y fresco acento Francés.
Por unos segundos sus estrellas se volvieron negras y yo estaba enterrado en los plumosos cristales de hielo frente a sus ojos.
Suspiré de nuevo, pero no me moví para alejarme. La oscuridad frente a los árboles y debajo de nosotros no mejoró la vista. Todavía veía sus antiguos ojos.
- ¿Sasuke?
- Iré a despedirme.
- Sasuke, espera. Puedo ayudarte...
- No. Yo lo diré... y será triste... solo así me dejaran ir.
Llegue a la entrada y subí rápidamente las escaleras... al salir de mi habitación estaba Itachi.
- ¡Hey! ¿A dónde con tanta prisa? - dijo al verme correr escaleras abajo, me detuvo.
- No te interesa, déjame pasar.
- ¿Vas a salir muy lejos? ¿Por qué llevas esa maleta? - dijo sosteniéndome del brazo con dureza, solo pude mirarlo desafiante... para que no sospechara nada.
- Me largo… ya es hora de que me vaya de aquí - Le dije y me solté de su agarre. Mi padre llego a la sala.
- ¿Qué pasa? - pregunto confundido.
- Pregúntale a él, planeaba irse sin decir palabra - dijo Itachi enojado, siempre me conoció demasiado bien como para saber que yo nunca haría esas cosas. Hacer dramas no era lo mío.
- ¿A dónde piensas ir? - pregunto mi padre muy serio.
- Me voy del país, a Paris, estudiaré allá y no te preocupes; tengo mi dinero y la tarjeta lista; ya pedí el boleto de ida; no sé cuando regrese - Eso los tomó desprevenidos.
- ¿Esto es una broma? Sasuke… ¿Qué demonios te pasa? - dijo mi padre y por primera vez en años lo vi enfurecido.
- Nada… sólo deja que me marche y listo - dije sin mirarlo al rostro, apareció Corinne en la puerta.
- ¿Qué te pasó?
Mi padre intento acercarse a mí pero me aleje, el rechazo le provocó un dolor incalculable... esto estaba siendo demasiado difícil para ellos, aun mas para mí.
- Nada… estoy bien, pero ya no quiero vivir más en este lugar, me largo - dije ocultando mi rostro, Chiyo-basama soltó un grito de horror.
- ¿Acaso rompiste con tu novia? - supuso Itachi, quizás por la expresión en mi rostro... pero esto no era solo por Sakura... también era por ellos.
- Si, yo lo hice, y ya me quiero ir, no quiero que me sermoneen mi nada - dije abriéndome paso a la puerta y mi padre lo detuvo.
- No irás a ningún lado Sasuke, yo soy tu padre y harás lo que yo diga, actuar por tu cuenta es inútil, tienes dieciséis años - dijo con firmeza.
Lo mire con odio y me acerque a él, tenía que defraudarlo... debía herirlo... solo así me dejaría marchar.
- ¡Oh sí! Si apenas estás en casa; ahora debo obedecerte…acéptalo papá; tu trabajo es todo lo que te importa ahora; te has limitado a la rutina desde que mi madre falleció; nunca tienes tiempo para nosotros; estar en Paris no marcará la diferencia; estudiaré allá la Preparatoria y después entraré a la Academia de Música en Londres… eso haré.
- Ni hablar - respondió muy molesto.
- Sasuke, tranquilízate… no sabes lo que dices; además no tienes derecho a reprocharle nada a nuestro padre - dijo Itachi a punto de golpearme.
Obviamente él pensaba que hablaba sin razonar; sin pensar en lo duro que era para mi padre lidiar con adolescentes cuando su compañera se había ido para siempre, pero si lo sabía. Lo sabía.
- ¿Cómo puedes decir eso? ¡Sabes que es la verdad! ¡Nunca está con nosotros; nuestra madre hubiera sabido que hacer! Si estuviera viva las cosas serían diferentes, y no intentes decir lo contrario Itachi… lo sabes, porque igual la extrañas, y la necesitas, porque sin ella esta casa es un infierno, siempre solos. La necesito hermano. La necesito y sé que no puedo tenerla conmigo. Lo odio. Lo odio. Además sólo causó daños a los que alguna vez quise y no me siento bien; lo que quiero es marcharme, irme y olvidarme de todo.
- ¿Cómo puedes decir eso? Eso es de cobardes Sasuke… ¿eres idiota? - Me respondió Itachi enfurecido con las manos hechas puños; mi padre se quedó callado, eso le había dolido e Itachi estaba encolerizado. Yo había jugado sucio, poner el nombre de mi madre de por medio para huir era despreciable, eso pensaba Itachi. Estaba bien, defráudate.
- No lo sé… pero ya no quiero vivir aquí, quiero irme ahora - dije mirando desafiante a mi padre.
- Has lo que quieras… vete si es lo que deseas; si es que soy tan mal padre estás en tu derecho; es verdad, Mikoto se fue… y no sabes cuándo me lamento a diario por eso. Lamento haber sido el culpable de tu soledad Sasuke… yo nunca quise eso.
Esto era lo peor que había dicho en mi vida. Lo siento. Lo siento. Itachi me tomo por el cuello y me empujó hacia la pared.
- ¿Por qué haces esto? ¡Sasuke! ¡Contesta! ¿Cómo puedes ser tan cruel? - Me grito y no opuse resistencia. Corinne se tensó y aferro sus manos en un puño... esto saldría mal, muy mal.
- Hmp... ¿Y tú qué me dices? Por eso estás solo; ahora lo veo con claridad Itachi, la mejor forma de no sufrir es evadir los problemas.
- ¿Y crees que eso ayudará? ¿Qué así te sentirás mejor? - dijo y Chiyo-basama me sostuvo del brazo.
- Por favor no discutan - dijo nerviosa y con lágrimas en los ojos.
- Eres un egoísta Sasuke… ojalá pensaras un poco en los demás y en sus sentimientos.
Claro que lo hago, claro que lo estoy haciendo en este momento. No puedes llamar un egoísta cuando acabo de sacrificar mi felicidad.
- Eso es lo que tú has hecho y mírate; no Itachi… yo no soy ni quiero ser como tú o mi padre; no quiero - el me soltó y lo miro con decepción y rabia.
- ¿Lo dejarás ir? - le pregunto a mi padre y el asintió con seriedad y un dejo de tristeza.
- Llamaré a la mejor Academia en Paris o Londres… el internado de la cuidad te recibirá en cuanto llame; usa la tarjeta; cuando necesites más dinero sólo
tienes que pedirlo - dijo y se fue de la sala dejándonos solo a nosotros.
Chiyo-basama corrió tras mi padre sollozando.
- Eres despreciable; si eso es lo que quieres lárgate; mi padre no merece todo lo que le dijiste; cuando crezcas y te dé la gana de madurar te arrepentirás.
Fue lo último que me dijo, y me acerque a la puerta sin mirarlo.
- Sólo cállate; deberías ocuparte de tus asuntos Itachi… no creo que te guste ser desgraciado por siempre.
Y mientras cruzaba la puerta dejaba atrás todo, ellos ahora vivirían a salvo.
Yahiko y su hermana se marcharían y ningún otro Alfil llegaría a Okutama, yo ya no estaría aquí... su objetivo ahora se encontraría en Paris.
- Sasuke - Me dijo Corinne, mientras buscaba las llaves de mi auto.
- No digas nada - Le ordene.
- No lo hare, deja que te lleve por favor...
Corinne tomo las llaves del auto y yo deje mi maleta en los asientos traseros.
- Corinne, cuida a nuestra familia. Le he dejado un Mails a Tenten para que así ella entienda un poco todo esto y ayude a Sakura a seguir adelante tranquila. Corinne...
- Fue una buena elección, Francia.
Una sonrisa asomo en su rostro.


Sasuke Uchiha