Solo les pido una cosa, mantengan la mente abierta a todo, no esperen nada de nadie... mucho menos de mi, para así no defraudarse. No quiero que lleguen aquí con esperanzas de que pase algo, y que luego no suceda nada en absoluto. Créanme, lo he visto miles de veces, y cada vez duele como la anterior, aún cuando lo esperamos de todos modos. Este es un Fic sobre Sasuke Uchiha, lo que pase en su vida amorosa que no las desespere, es un consejo a las fans de Sasusaku. Quizás encuentres un hermoso amor eterno entre ellos, uno epico, o quizás no. Las cosas no pasan siempre como lo planeamos, y aunque haya planeado el que Sakura se quede con Sasuke, cosa que admito desde ya, quizás pasen algunas cosas en el camino que los hagan cambiar para siempre, y que los separen... sin vuelta atrás.


- ¡Corinne!
Un viento helado azoto mis cabellos contra mi rostro, tirando de mi fino suéter. Hojas de roble se arremolinaron entre las hileras de lapidas de granito, y los arboles hacían entrechocar las ramas frenéticamente. Tenía las manos heladas, los labios y las mejillas entumecidas, pero me mantuve directamente de cara al aullante viento, gritándole:
- ¡Corinne!
Este tiempo era una exhibición del extraño clima de verano, estaba destinado a ahuyentarme. No funcionaria. No me creía la historia de Corinne queriendo ayudarnos, no lo haría. La idea de ella misma contra Sasuke despertaba en mi interior una furia abrazadora que ardía en oposición al viento. Si Corinne le había hecho algo a Sasuke, si Corinne le había hecho daño para que se fuera...
- ¡Maldita seas, respóndeme! - chille a los árboles que bordeaban el cementerio.
Una hoja seca de roble que parecía una marchita mano morena avanzo a saltitos hasta mi pie, pero no hubo respuesta. En lo alto, el cielo era gris como cristal, gris como las lapidas que me rodeaban. Sentí que la ira y la frustración me escocían en la garganta y hundí los hombros. Me había equivocado. Corinne no estaba aquí, después de todo; estaba sola con el viento que aullaba.
Gire... y lance una exclamación ahogada.
Estaba justo detrás de mí, tan cerca que sus ropas me rozaron cuando me di la vuelta. A aquella distancia, debería haber percibido la presencia de otra persona allí parada, debería haber notado siquiera el calor de su cuerpo o haberle oído. Pero Corinne, por supuesto, era diferente a cualquier persona.
Cerré los puños.
- ¿Donde esta Sasuke?
Me adelante y la abofetee.
No lo había pensado antes de hacerlo, y luego apenas pude creer que lo había hecho. Pero fue un bofetón potente y seco, dado con toda la fuerza de mi cuerpo contra ella, y torció el rostro de Corinne hacia un lado. La mano me ardía. Me quede quieta, intentando calmar la respiración, y la observe con atención.
Iba vestida como la había visto la primera vez, de negro. Botas blandas negras, jeans negros, y chaqueta de cuero. Y se parecía a una versión femenina de Sasuke. No comprendía como no me había fijado en ello antes.
Tenía los mismos cabellos oscuros, la misma tez pálida, el mismo inquietante atractivo. Pero sus cabellos eran largos, hasta sus codos, los ojos eran de un gris opaco como el cielo nevoso, y su la boca era cruel.
Volvió la cabeza lentamente para mirarme, y vi enrojecer la mejilla que había abofeteado.
- No me mientas - dije con voz agitada. Sé quién eres. Se lo que eres. Y ahora Sasuke se ha marchado.
- ¿De verdad?
- ¡Sabes que sí!
Corinne sonrió y a continuación apago su sonrisa instantáneamente.
- Te lo advierto: si le has hecho daño...
- Entonces, ¿qué? - repuso ella -. ¿Qué me harás, Sakura? ¿Qué puedes hacer contra mí?
Me quede callada. Por primera vez, repare en que el viento se había apagado. El día se había vuelto sepulcralmente silencioso alrededor de ambas, como si estuviéramos inmóviles en el centro de algún gran círculo de maldad. Parecía como si todo, el cielo plomizo, los robles, el mismo suelo, estuviera conectado a ella, como si absorbiera energía de todo ello. Permanecía parada con la cabeza ligeramente echada hacia atrás y los ojos insondables y llenos de extrañas luces.
- No lo sé - musite- pero encontrare algo. Créeme.
Ella rió de improviso, y mi corazón dio un vuelco y empezó a palpitar con fuerza. Dios, era hermosa. Cualquier chico mataría por estar con ella. Guapa era una palabra demasiado pobre y gris. Como pude sospechar, la carcajada solo duro un instante, pero incluso cuando sus labios de un genuino carmesí se serenaron dejo un vestigio en sus ojos.
- Te creo - respondió, relajándose, mientras paseaba la mirada por el cementerio.
Luego volvió el rostro hacia mí y un negro como la medianoche tomo lugar en sus ojos.
- Eres demasiado débil para Sasuke - dijo con una tranquilidad.
Pensé en abofetearla nuevamente, pero no quería volver a tocarla.
- Dime donde está.
- Más tarde, tal vez...
Corinne retiro su mano de sus cabellos, justo mientras advertía que ella usaba un anillo de oro con un emblema familiar.
- Sasuke - siguió ella - es un estúpido. Cree que porque eres su novia, perdón, eras su novia, tenías fortaleza y eras fuerte. Pero se equivocó. Eres débil y te dejas influenciar fácilmente, jamás podrías hacer algo realmente valorable por Sasuke. Él es mucho para lo que puedes tolerar, y aguantar...
La mire fijamente, sin comprender, sin gustarme el cambio del tema.
- No sé de qué que hablas. ¿Y qué tiene que ver eso con la ubicación de Sasuke ahora?
- Hablo de que si no te alejas de Sasuke, algo terrible te puede suceder...
Si lo comprendí entonces, y la cólera ascendió por mi garganta. Sentí una asfixiante sensación de horror y rechazo.
- No.
- ¿Por qué no? - susurro ella - ¿Por qué que no, Sakura?
Los ojos oscuros de Corinne estaban llenos de un ardor y una intensidad que me mantenía paralizada, incapaz de desviar la mirada.
- Pueden suceder cosas que te harían desear permanecer dormida toda tu vida. Eres bastante débil para soportar el rechazo de Sasuke, e incluso lo que está por venirse. ¿Por qué no simplemente alejarte, Sakura? Deja que eso te ayude a salvar lo que te queda...
- No - dije, apartando violentamente los ojos de ella. No la miraría, no le permitiría hacerme eso. No le permitiría hacerme olvidar... hacerme olvidar...
Había algo terriblemente importante que yo debía recordar. Corinne me estaba influenciando para hacer que lo olvidara, pero no le permitiría hacerme olvidar...
- Y podrás vivir tranquila, con tus seres queridos.
Las frías yemas de sus dedos acariciaron el costado de mi barbilla, deslizando mi cabeza hacia arriba.
- Con todos tus seres queridos, sanos y salvos.
Sentí una repentina punzada de dolor cuando los dedos de Corinne levantaron mi cabeza y mis ojos se cruzaron con los de ella, entonces mi mente se aclaró.
Hacerme olvidar... a Sasuke.
Eso era lo que ella quería expulsar de mi mente. El recuerdo de Sasuke, de sus ojos oscuros y su sonrisa, que siempre tenía tristeza asechando tras ella. Pero nada podía arrancar a Sasuke de mis pensamientos ya, no tras lo que habíamos compartido. Me aparte de Corinne, echando a un lado aquellas frías yemas, y la mire directamente a la cara.
- Ya he encontrado lo que quiero - dije con brutalidad -. Y con quien quiero estar para siempre.
Los ojos de Corinne se llenaron de oscuridad en forma de una fría cólera que barrió el aire entre ambas. Al mirar el interior de aquellos ojos, a mi mente acudió la imagen de una cobra a punto de atacar.
- No seas tan estúpida como lo es Sasuke - dijo ella -. O tendré que tratarte del mismo modo.
Ahora si estaba asustada. No podía evitarlo, no con el frio vertiéndose en mi interior, helándome los huesos. El viento volvía a alzarse, las ramas se agitaban.
- Dime donde está, Corinne.
- ¿En este momento? No lo sé.se. ¿Es que no puedes parar de pensar en el por un instante? ¡Piensa en ti, estúpida!
- ¡No!
Me estremecí, y los cabellos de Corinne le azotaron el rostro.
- ¿Y esa es tu respuesta final hoy? Asegúrate de estar totalmente convencida de querer jugar a esto conmigo, Sakura. Las consecuencias no son ninguna tontería.
- Estoy segura. - Tenia que detenerla antes de que volviera a adueñarse de mi miedo -. Y no puedes intimidarme, Corinne, ¿o no te has dado cuenta? En cuanto conocí a Sasuke, me he enamorado de él. Tú has perdido cualquier poder que pudieras haber tenido sobre él, él no te pertenece. Y yo te odio. Me repugnas. Y no hay nada que puedas hacerme, ya no.
El rostro de ella se alteró, la sensualidad retorciéndose y congelándose, volviéndose cruel y tremendamente dura. Río, y su risotada resonó una y otra vez.
- ¿Nada? - pregunto - Puedo hacerte cualquier cosa a ti y a los que amas. No tienes ni idea Sakura, de lo que puedo hacer. Pero lo averiguaras.


Sakura Haruno