Un trocito mas…aunque es cortito.

POLITICA ESCOLAR

Tras un rato de discutir más precisamente algunos detalles, incluidos sus sueldos, y una mención de la severa bruja acerca de la política de la escuela sobre las relaciones entre alumnos y profesores:

-Aunque Ud ya lo sabe, por haber estudiado aquí, tal vez Sylvain no – el ceño de Minerva se frunció levemente y sus labios se tensaron, sus ojos giraron hacia el moreno tras una intensa mirada a Draco – las relaciones mmh…románticas entre alumnos y profesores están terminante prohibidas, incluso con los alumnos mayores de edad. La única excepción posible a esta regla son las criaturas mágicas cuya pareja se encuentre entre el profesorado o los alumnos, o que un alumno mayor de edad esté formalmente comprometido para casarse con un profesor. No hay reglas para las relaciones entre profesores u otros adultos, tan solo que se guarde el debido decoro delante de los alumnos.

Sylvain se ruborizo, consciente de que él entraba en varias de esas categorías y de que Minerva se había percatado de su atadura incipiente hacia Draco. La Directora les condujo por el castillo, hacia sus nuevas habitaciones. Sylvain se acomodó en las que antaño usara Remus Lupin, sobre la clase de Defensa, y Draco exploró las suyas, adyacentes a la clase de cultura, recién habilitada.

Con un gesto de melancolía, el moreno se sentó en la cama, y contempló el mobiliario. Sacó su varita, y con un amplio giro, cambio la apariencia de la habitación, haciéndola muy similar a como el recordaba que era cuando Lupin la habitaba.

-¡Qué voy a hacer!

Susurró tumbándose sobre la cama con desaliento y frotándose las sienes, añadió:

-Podía ignorarte antes Draco, acudir a tus partidos y ver como destrozabas tu vida, sufrir por ti, en la distancia, contemplarte y añorarte desde lejos, pero ahora….

Con paso cansino se arrastró al baño, y relajándose, dejó que el glamour irrompible que llevaba revelase su verdadero rostro. Los ojos intensamente verdes recobraron su forma almendrada y contemplaron la delatora cicatriz y Harry, o el que había sido Harry Potter murmuró:

-¡Dios Draco! ¿Por qué tú? ¿PORQUÉ?

Y comenzó a llorar suavemente, mientras se dejaba caer en la ducha, incapaz de contenerse por más tiempo.