Bien, aquí estoy de nuevo y esta vez, con un cap denso y explicativo. Adentrémonos en el pasado para descubrir la verdadera naturaleza de Sylvain.
NUEVA VIDA, ANTIGUOS RECUERDOS
Harry o Sylvain como se hacía llamar ahora, se había creado un pasado impecable. Tras su muerte fingida, en un brutal incendio que convirtió la cabaña en que se había instalado en poco más que cenizas, apenas un año tras la victoria, borró todo rastro y lazo con su anterior existencia, y con tan solo su varita, su capa, su Saeta de Fuego y el mapa del merodeador por equipaje, uso el fuego mágico para calcinar la cabaña con todas sus otras pertenencias personales. Uno de sus cabellos, transfigurado para adoptar su vieja apariencia, fue el cadáver calcinado que rescataron sus amigos de entre las ruinas y al que enterraron.
Como siempre, tan solo interesados en el dinero, y acostumbrados a ocultar los secretos de sus clientes mejor que los banqueros suizos, los duendes de Gringotts, aceptaron su plan ya que el Griffindor sabía que ellos podrían reconocerle por su signatura mágica y Harry traspasó legalmente toda su fortuna y pertenencias a su nueva identidad, construida con tiempo, paciencia y dinero. Su certificado de nacimiento muggle como Henry Sylvain Fremont le daba seis años más de edad, algo poco apreciable a estas alturas. La única cosa que constituyó su legado oficial a sus amigos fue Grimauld Place, para la familia Weasley.
Usó repetidamente un giratiempo, para ganar el tiempo que necesitaba para poner en marcha su plan, y viajó en secreto por Francia y Alemania durante los últimos meses de su estancia en el páramo que había escogido como residencia, dejando tras de si un rastro real de detenciones por los servicios sociales de ambos países, y de falsos recuerdos y registros más antiguos, de hasta cinco años atrás, en orfanatos y correccionales muggles alemanes y franceses, haciéndoles recordar breves estancias de un chico, de extraña conducta y nombre desconocido, apenas un día o dos, pero lo suficiente como para crear la ilusión de que era mayor de lo que aparentaba.
Ingresó en Beauxbatons, convenciendo a la directora Olimpia, de que le dejara examinarse, asegurando que se había educado como muggle en un convento, donde su madre aparentemente le había abandonado nada más nacer, que no sabía nada del mundo mágico antes de recibir su herencia como vampiro y que había peregrinado por diversos centros muggles después de eso, antes de conocer a otro vampiro que le había enseñado lo que realmente era y le había adiestrado. Usó como referencia a una vampiresa alemana, de orígenes franceses, filantrópica y muy solitaria, muerta durante la reciente guerra, sabiendo que no existía manera de comprobar su historia, salvo por los historiales muggles.
A partir de ese momento, su identidad falsa cobró vida legal, y Ritter von Sylvain Egmont Henry Fremont inició su andadura. Con 22 años y una apariencia ligeramente diferente, revelando gran parte de su autentico aspecto, oculto a lo largo de los años por un hechizo muy poderoso, cursó los últimos dos cursos de Beauxbatons y después se matriculó en Drumstang, en las asignaturas que no eran comunes a ambas escuelas, como Artes Oscuras y Duelo, cursando otros dos años y tomando mas clases de estudios superiores complementarios. Había pasado otros dos años realizando estudios especializados y viajando, pero sin dejar de observar en la distancia a Draco y a sus amigos. Su edad real se acercaba a la oficial, ya que Sylvain había usado el giratiempo por última vez para que Harry Potter falleciese mientras el empleaba semanas en convencer a Olimpia de admitirle y en examinarse, reforzando la ilusión de su nueva vida.
Pero Harry no había elaborado toda esta trama simplemente por placer o para evadirse de la fama. No, Harry quería huir de lo único que no es posible huir: de uno mismo. Al morir Voldemort, el hechizo que ocultaba su verdadera apariencia comenzó a desvanecerse. Harry recibió una carta de Gringotts, citándole para acudir inaplazablemente al banco. El duende que le atendió, uno de los mas viejos, le hizo pasar a una sala privada y le entregó una caja de madera sellada, que según las instrucciones que Dumbledore había dejado, debía serle entregada en el caso de que Voldemort muriese a sus manos, no mas tarde de un mes después y ser abierta en el propio banco.
Harry abrió la caja que contenía una carta lacrada y una serie de recuerdos en su interior. Rompió el lacre del pergamino y comenzó a leer, palideciendo cada vez más a cada palabra.
Querido Harry:
Si estás leyendo esto, es que finalmente Voldemort ha muerto y que la guerra ha finalizado o está finalizando. No sé qué habrá sido de mi persona, y por eso y aunque preferiría contarte esto en persona, te estoy dejando estos recuerdos para que descubras, por fin, toda la verdad. Tal vez estoy contigo, pero de todas maneras, quiero pedirte perdón por lo que hice, hace ya muchos años.
Cuando la profecía fue realizada, fue claro para mí a quienes podía referirse y cuando Voldemort inició su caza, hable con tu madre en secreto. Debió ser espantoso para ella, pero cuando le expuse mi plan, aceptó. Después de las muertes de tus padres, decidí dejarte este legado, porque yo era el único que podía contarte lo ocurrido y no quería privarte de este conocimiento.
Lo que hicimos fue terrible, pero no encontramos otra manera de asegurar tu vida. Eras un bebé precioso, con los enormes ojos verdes de tu madre y te convertimos en una quimera. Fusionamos tu cuerpo usando magia prohibida con el de un dragón nonato y con sangre de vampiro y veela, para que hicieran de nexo entre dos naturalezas tan diferentes. Aunque te parezca imposible, es cierto, y dentro de tí hay un dragón. Un híbrido de Gales verde común y Longhorn rumano, para ser precisos. Esto, aunque increíble, no es todo. Porque también tienes dentro de ti su alma, fusionada con la tuya de manera que ahora son una sola.
Albus Dumbledore
Las lágrimas llenaron los ojos de Harry y rodaron por sus mejillas, cegándole. Se limpió apresuradamente porque había más pergaminos, y el siguiente estaba firmado por su madre.
Queridísimo Harry:
Ojalá puedas perdonarme, hijo mío. Tu padre no sabe nada de esto, cree o quiere creer que ocultarnos será suficiente para protegerte, pero yo no estoy tan segura. Estamos encarcelados en nuestra casita, y ¿Cuánto resistiremos así?
La opción de Dumbledore, aunque descabellada, asegura tu vida y eso es lo único que me importa. Te escribo estas líneas porque no creo que ni tu padre ni yo misma sobrevivamos, es solo cuestión de tiempo que cometamos un error o que él encuentre un medio para lograr alcanzarte...
Solo quiero que sepas que te quiero, pase lo que pase, y que tu padre también te ama. Era la única manera de hacerte prácticamente invulnerable Harry, lo siento mucho.
Tu madre, Lily
Harry lloró amargamente y tras un largo rato, pudo leer el tercer pergamino. Era el mas largo y en el Dumbledore le explicaba el proceso al que le habían sometido y las consecuencias. Como resultado, esperaban conseguir una alta resistencia a la magia ofensiva, ya que la mayoría de los hechizos rebotan en la piel de los dragones, incluido el Avada Kedabra, si no impacta en las zonas sensibles: ojos, boca y garganta. Y una gran capacidad de curación debido a la sangre de vampiro y veela que habían usado.
Igualmente, le explico que su apariencia humana era tan solo eso, una apariencia y que aunque podía pasar toda la vida en ella, su forma real era otra, mezcla de sus dos naturalezas. Habían usado un hechizo para forzarle a retomar su apariencia humana, bloqueando su capacidad natural para adoptar cualquiera de sus otras dos formas, la de dragón y la mixta, la que representaba su verdadero ser.
El hechizo estaba ligado a una gema mágica, contenida en la caja y cuyo poder cesaría cuando se rompiera el sello de las cajas. Además de contener sus cambios, controlaba que su conducta no se apartara de la normalidad, ya que a partir de su 16º cumpleaños, el dragón despertaría con más fuerza, al alcanzar la madurez. Le explicaba como adoptar cualquiera de sus formas extremas, la humana o la de dragón, tal como se hace con la forma de animago y le recordaba, que existía la posibilidad de que tuviera una pareja predeterminada, debido a la sangre de veela y porque los dragones se emparejan de por vida, una vez han elegido compañero o compañera.
Harry destapó el frasco de recuerdos y los vertió en el pequeño pensadero. Contempló el hogar de sus padres, a su madre y a su padre jugando con un bebe de escasos meses, sentado en el regazo de su madre y mordisqueando intensamente la manga de su padre, en pleno proceso de echar sus primeros dientes. Les vio bañarle y acostarle en su cuna, y el recuerdo cambió.
Esta vez estaban su madre y Dumbledore, sentados frente a él, en su habitación. Su madre murmuraba algo, sobre que James se había dormido ya y que tenían unas tres horas. El anciano mago sacó un huevo de dragón de su bolsillo y dos frascos de sangre. Harry era mayor, y estaba dormido en su cuna y su madre murmuró un hechizo de sueño sobre él, mientras Dumbledore creaba una barrera a su alrededor, aislando la habitación del exterior.
Su madre le colocó, desnudo, en una sabana blanca sobre el suelo. Y Dumbledore colocó el huevo, entre sus brazos. Vertió las sangres sobre el niño y el huevo, abriéndole la boca para asegurarse de que ingería algunas gotas de ambas. Inició el conjuro, y un extraño cántico surgió de sus bocas, repetido por ambos una y otra vez, hasta que la sangre desapareció sin dejar rastro. El verso cambió y lentamente, los contornos del niño y del huevo se fusionaron, volviéndose una mancha borrosa, que fue cobrando nueva nitidez poco a poco.
Una silueta extraña se definió y apenas estuvo clara, Dumbledore terminó el canto. Casi instantáneamente la criatura abrió los ojos, de un intenso color verde esmeralda, desperezándose, y unas pequeñas alas arrugadas surgieron a su espalda. Sus labios se entreabrieron en una sonrisa, mostrando unos diminutos dientes puntiagudos que antes no estaban. Con un gesto de su varita, Dumbledore le hizo recobrar la apariencia de un bebé humano normal, aunque ahora con todos los dientes de leche.
Lily le tomó en brazos y Harry bostezó de nuevo, los vibrantes ojos despiertos e inquietos, explorando con sus manos, repentinamente más ágiles, el rostro de su madre, que lloraba silenciosamente. El niño se tornó serio, pero sonrió cuando su madre le estrechó y le besó amorosamente, susurrándole:
-Perdóname Harry, perdóname…
