Horribles pensamientos abordaban a un hombre de cabellos negros. El solo pensar que la teniente, su teniente estaba con otro.

Ademas de tener el orgullo herido por haber perdido una apuesta; se sentia peor. Habia visto a Riza, la que creyó tácitamente suya, probando los labios de otro.

Si eso no se llamaba dolor, era agonía. La idea de levantarse en un dia tan gris, hacia al hombre imaginar disparates, tales como que un rayo cayera sobre central o que se lo llevaran los ovnis. El solo quería desaparecer. No importaba como ni importaba a donde. El debia aclarar su mente. Pero el sabia que sus responsabilidades no se lo permitian.

Casi como un niño soñador, se preguntó como seria su vida si fuera un granjero.

Viviria en una casita de madera en el campo rodeado de animales y vegetación. Tendría una vaca y un caballo y seria tan feliz con Riza.

¿Qué? Ok, algo estaba mal en esa ilusión.

No solo lo de la vaca sino esa pequeña palabra de cuatro letras "Riza"

Ese era un nombre que debia sacar de su mente aunque seria imposible y mas aún sacarla de su corazón.

Seria como intentar separar el cielo del mar.

Muchas cosas pasaban por su mente. En orden alfabético, el que mas le preocupaba era "Agatha" y luego con "B" de "bebé", y luego con "C". Una palabra que a muchos de solo pronunciarla le producia un escalofrío.

"Casamiento". Él se casaria. Eso no era el problema, el problema era que no era con...

Ese nombre, el nombre de quien él querria ver a su lado en un altar, o por lo menos se amarían secretamente hasta que el llegara a ser fuhrer y el no perdería la oportunidad de tener a su lado a la mujer que prometió acompañarlo hasta el mismísimo infierno.

Pero esa posibilidad se alejaba de el a pasos agigantados.

Era el momento de despertar. El hombre de ojos negros deseo que los acontecimientos sucedidos en dias anteriores solo fueran una mala jugada de su mente al dormir.

Lamentablemente, la realidad lo golpeaba con dureza. Iba a casarse con Agatha en un mes. Maes, su fiel amigo ya no estaba para aconsejarlo y se sentia desamparado.

Debia decirle a Madame lo que estaba por hacer. Ella seguramente le daria una reprimenda.

Tenia que enfrentar a su realidad.

Desayuno a las apuradas. Se vistió rapido y salio. Seguro estaría esperandolo un buen regaño de parte de...

Suspiró-"...la teniente". No, el no iba a llorar, aunque le dolía seria lo mejor para ella.

El moreno se subió a su auto y condujo hasta la oficina.

Al entrar al lugar, la teniente se encontraba trabajando ya y los demas subordinados también.

Todos lo saludaron. La mañana se desenvolvió con naturalidad.

Casi a media mañana, Roy tomó el teléfono y marcó el número de Madame.

"...si... me caso en un mes... espero puedas venir... si, ya lo se... tienes razon.. Adiós"- colgó el aparato y se sentó en su silla y la teniente se acercó a darle unas carpetas que deberia revisar.

"Lo felicito, Coronel"- dijo con una leve sonrisa.

"Oh.. gracias teniente"

"Llegaron estos papeles desde el Este, cuando los tenga listos, por favor aviseme"

El Coronel se puso a revisar las carpetas llenas de papeles.

La teniente se dirigio a el pequeño cuarto de archivos de la oficina. Dejó la puerta entreabierta. Desde el escritorio de Havoc se veia la puerta. El se levantó y fue hacia ella con disimulo.

"Oye, ¿que pasa Riza?"-limpió de su rostro una lágrima que caia.

Ella no se pudo contener y se recargo en el pecho del rubio. El rubio comenzó a tararear una canción de cuna. Ella lo miro con sus ojos empapados en lágrimas. Ellos conocian esa canción.

Era la canción que ella le cantaba en noches de insomnio. La guerra era dura. El ruido de batalla no importaba, deberian seguir con vida.

El tenia un motivo, ella era la razon.

Hacia 6 años, 6 años atrás, fuera de la oficina. En la academia militar eran solo dos jóvenes, eran novios. El la amaba como jamas su corazón habia amado. Él era la luz de sus ojos color ámbar.

Se amaban profundamente.

Pero ella tenía que proteger a Mustang.

Él estaba seguro de que el los había separado. Pero el aceptó lo que Riza decidiera. No iba a retenerla.

Pero aún tenia sentimientos por ella.

El rubio la abrazó fuerte como rogándole que jamás se fuera de su lado.

" Jamás más me dejes, Riza, por favor... yo te amo"

Alguien tosió. El de ojos oscuros los miraba con una mirada de intriga.

Havoc se separó de ella y ella se secó las lágrimas.

"Necesito hablar con usted teniente Hawkeye"-dijo fríamente el Coronel.

El teniente Havoc salió preocupado. En que problema se había metido y habia metido a Riza.

"¡¿Cómo es posible que no me dijeras que salías con Havoc?!"

"¿Disculpe? ¿Desde cuando mi vida privada a usted le incumbe?"- respondió seriamente.

"Por dios ¡¿quieres volverme loco?!¡¿Estás saliendo con él? !-la agarro de los brazos y la sacudió un poco.

De pronto Roy sintió un golpe en la cara.

"¡¿Que le haces, idiota?!-le gritó Havoc separando a Riza de las manos del Coronel- vamos Riza"

"Dime que te hizo Riza, juro que lo voy a matar"-dijo enojado Havoc

"No me hizo nada- hizo una pausa- sólo fue un sacudon"

"Voy a la oficina, espera aquí, por favor"

"¿Estarás bien?"-dijo preocupado el rubio

Ella sólo asintió en silencio. Y partió.

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Hasta aqui el quinto capitulo y x favor no me maten.. estuve a full con el colegio.. pero ya me pondre las pilas con los fics.

Diganme que les pareció. Los amo!