Estoy furiosa! Tenía dos cap listos y he perdido los archivos! Dañados! Me tiro de los pelos.! He logrado rehacer el primero… aunque cuando te pasa esto nunca te queda igual, y estor trabajando en el segundo. ¡BUAA! ¿Por qué?
Dejadme RW para animarme, porfa!
LECCIONES DE HISTORIA
Sylvain se sentía esperanzado. Draco sabía lo que era, y aun seguía con él. Después de esa primera confesión, fue mucho más fácil explicarle días después, ante insistente la persistencia de Charley - y las crecientes miraditas embobadas de muchos de alumnos y alumnas e incluso alguna que otro regalito o tonta nota dejada en su puerta con ocasión de San Valentín - que en los próximos meses, probablemente, la atracción que sentían hacia él otras personas, sería mucho mayor. Que como estaba con él, sus instintos demandaban que le demostrase que era la mejor pareja disponible, atrayendo a otros potenciales candidatos, emitiendo feromonas en mayor cantidad.
El rubio se sintió levemente ofendido al principio, sulfurado inclusive, pero tras unos días de cierta tensión y renuente distanciamiento, acabó llamando con suavidad a la puerta de Sylvain, con un ramo de flor de avellana y rosas rojas como ofrenda de paz y reconciliación. Le había costado aceptar que otros iban a intentar disputarle el afecto del moreno, y que este, no podía hacer nada por evitarlo. Pero ese no era motivo para enojarse con él, Sylvain no quería atraer a nadie más, le amaba a él, y era precisamente su creciente relación la que había iniciado el extraño ciclo de atracción. Nunca había oído algo similar, pero evidentemente estaba ahí… Draco podía oler cada vez más claramente las embriagantes feromonas que estaban cambiando sutilmente el de por sí atrayente y sugestivo aroma del moreno, haciéndolo mas y mas atractivo. Si no podía soportar un poco de competencia…es que no era digno de su afecto, ni digno heredero de su apellido y su casa. Un Malfoy no temía la competencia, un Malfoy la derrotaba, total y demoledoramente, dejándola reducida a mero polvo insustancial bajo sus zapatos, y todo ello con clase y elegancia, por supuesto.
Sylvain abrió la puerta, serio y en silencio, pero esbozó una sonrisa al ver aparecer el ramo de detrás de la espalda de Draco. Las flores eran algo que tocaban su corazón desde el principio…bellas, simbólicas. Sus ojos verdes centellearon y tomó los rojos capullos de las más exquisitas rosas rojas entremezclados con las pequeñas y delicadas flores del avellano entre sus manos y olfateó delicadamente su aroma, sumergiendo parcialmente el rostro en los suaves petalos.
-¿Me perdonas Sylvain?
El moreno ensanchó un tanto la frágil y tímida sonrisa y le abrió sin palabras por completo la puerta, dándole paso a sus habitaciones. Colocando las flores en un jarrón conjurado, Sylvain se dejó acariciar por las manos de Draco, que vagabundearon por su espalda y hombros, enredándose en su pelo mientras el rubio susurraba palabras cariñosas en su oído.
-He sido un completo idiota estos días…No sabes cuánto lo siento Sylvain. Henry…quiero ser el único para ti…demostrar que soy el único merecedor de ti…
-Y yo no quiero a otro más que a ti, Draco, lo prometo…
Murmuró el moreno girándose tras el leve beso del rubio bajo su oreja, estremecido. Draco le dio tiempo para apartarse si lo deseaba, inclinando muy lentamente la cabeza y le besó suavemente en los labios. Tras deshacer la tierna caricia le miró a los ojos, murmurando calladamente:
-Lo siento de veras, Sylvain, prometo esforzarme más en ser digno de ti…
Sylvain le abrazó, besándole suavemente y dejándose envolver de nuevo por sus brazos. Tenerle de nuevo junto a él era reconfortante, y cerró los ojos en su hombro, simplemente sintiendo su presencia y su aroma. No más celos desatados, no más rabia, ni enfado…solo cariño, dedicación y amor…
Era algo inusual, pero Draco murmuró suavemente:
-¿Celebraras Beltane conmigo? ¿En mi casa?
Sylvain alzó los ojos, sorprendido y escrutó el rostro de Draco, incrédulo. El rubio murmuró suavemente, sin soltarle de entre sus brazos:
-Se que es muy pronto, pero siento que es lo correcto…Si no he entendido mal, deseas y me ofreces una relación exclusiva…nunca lo has mencionado, pero no me has pedido lo mismo…al menos no expresamente…
Sylvain se sonrojó levemente y se mordió la lengua. Esa era una parte de su naturaleza que exigía el compromiso total de su pareja, una que demandaba que Draco fuese suyo por completo…una que jamás había esperado satisfacer. Draco querría un heredero, y tal vez una esposa…el tendría que aprender a vivir con eso, de alguna manera. Una que aun no lograba imaginar. Como si le leyese el pensamiento, el rubio murmuró:
-Estoy dispuesto a ello Sylvain…es un poco pronto, pero quiero presentarte a mis padres como…como mi pareja… hay otras formas de procurarse un heredero que no implican el matrimonio.
Dando vítores interiormente – el deseo de Draco apelaba grandemente a su verdadera naturaleza- Sylvain dilató los ojos con sorpresa. Matizada por ciertas inquietudes. Entendía el deseo de Draco pasar Beltane con su familia, en Malfoy Manor. Y con la compañía de Sylvain. La noche de Walpurgis del 30 de Abril al 1 de Mayo, era después de todo especialmente mágica. Pero su presencia podía levantar ampollas en los padres de Draco y Sylvain se resistió levemente, casi hasta claudicar ante las habiles súplicas y ruegos de Draco. El moreno vaciló, deseando confesar más de sus secretos, pero finalmente, denegó. Era demasiado pronto aun…no se sentía seguro como para dar ese paso. Pero prometió pensarlo detenidamente y hacerle saber si reconsideraba su opción, ya que si él no pensaba acompañarle, Draco se quedaría con él en Hogwarts. El moreno sonrió suavemente. Era halagador, y al mismo tiempo algo intimidante para Sylvain, pero ambos planearon celebrar una magnífica fiesta de hogueras por primera vez en siglos en el mágico castillo.
En sus clases de Cultura y Tradiciones, ambos habían explicado las principales fiestas celtas en diferentes profundidades según los niveles de los alumnos. Imbolc, el 1 de febrero, inicio de la primavera, era el festival de la fertilidad y momento de realizar promesas para el año, momento de iniciaciones, de transición de la niñez a la edad adulta y de otros rituales. Beltane, el 1 de mayo, el comienzo del verano, con hogueras al aire libre. El solsticio de verano, el 21 de julio con sus hogueras purificadoras y la invocación de la magia. Lugnasad, el 1 de agosto, marca el inicio de la cosecha, tiempo de feria y reuniones, carreras de caballos y otros. El momento ideal para compromisos y matrimonios de prueba ("handfastings" (bodas) - que duraban generalmente un año y un día, con la opción de finalizar el contrato antes del nuevo año o formalizarlo como un matrimonio más permanente). Samhain, fiesta de celebración de Año Nuevo Celta, del renacimiento y de comunión con los antepasados. Las fiestas de Samhain, se celebraban durante los tres días de la luna llena más cercana al equinoccio de otoño y antes del solsticio de invierno. Entre finales de octubre y principios de noviembre.
DM &HP
Realmente, era ridículo ver a la multitud de ruborizadas adolescentes que remoloneaban ante la puerta de su clase y despacho y que suspiraban lánguidamente y abanicaban tontamente sus pestañas al verle aparecer en corredores, escaleras y pasillos, acosándole e ignorando su claro desinterés. Unos pocos chicos, quizás más acertadamente, osaban demostrar su interés exhibiéndose como pavos reales o provocando disputas y peleas en los pasillos, con la esperanza de ganarse una soñada detención con él. Sylvain cayó en esa trampa una vez, para huir como alma que lleva el diablo de su propia clase y de una alumna que repentinamente encontraba su túnica y ropas demasiado calurosas, y desde ese momento, comenzó a reasignar todas sus detenciones con Flinch o Hagrid. Draco se reía en silencio, habiendo pasado ya por algo parecido al incorporarse al colegio, y Minerva estaba rumiando enojo, presidiendo la más disparatada reunión de profesores que jamás hubiese visto.
Estaban haciendo uso de una hermosa y muy poco conocida sala de reuniones, situada bajo la oficina de la Dirección, una sala circular donde se encontraban los retratos maestros a tamaño natural de todos los Directores de la escuela, incluidos los de los cuatro Fundadores, aunque desgraciadamente, estos y algunos de los primeros directores no eran sintientes. A la fecha de su fallecimiento no se habían descubierto los encantamientos necesarios todavía. Bajo un alto techo artesonado, adornado en su centro con el escudo de la escuela, se alineaban en las paredes de piedra los xx retratos , ordenados cronológicamente en tres filas, los más recientes más cerca del suelo. Los cuatro puntos cardinales estaban marcados por los emblemas de cada Casa y bajo ellos, los retratos de los Fundadores. Los profesores se sentaban en variadas sillas o butacas, o de pie en el caso de Firenze, situados en torno a una gran mesa circular de raíz de roble con un intrincado blasón central de marquetería representando las cuatro mascotas de la escuela, rodeadas de un sinuoso y ondulante dragón. Los cuadros, a diferencia de los más pequeños que adornaban la oficina de Dirección, representaban distintos lugares en sus trasfondos. Desde ellos, todos los antiguos Directores escuchaban mas o menos atentamente la bizarra discusión.
Fleur, con rostro malhumorado, no había abierto la boca desde que se quejara de la indeseada distracción que Sylvain suponía para los alumnos. Solo para ser sutilmente avasallada por Draco, que alegó maestralmente, que por supuesto, Fleur también tenía su propio corro de atolondrados admiradores entre los alumnos. Y que cuando le habían dedicado semejantes atenciones a la joven francesa o inclusive a él, nadie se había quejado. Ni siquiera su esposo Bill. Slughorn sudaba y se removía en su acolchada butaca de chintz, mirando con ojos levemente dilatados a uno y otro joven, pasándose una y otra vez un pañuelo por la frente, y tironeando de su corbata, sin parar de moverse en un intento al parecer de encontrar una postura confortable. Hagrid, algo desconcertado, había aceptado de buen grado hacerse cargo de las detenciones, puesto que hacer que Sylvain las supervisase era totalmente contraproducente. Neville se ofreció tímidamente, murmurando que nunca venía mal más ayuda en los invernaderos. A regañadientes, Hermione aceptó tomar algunas también, cuando Sybill Trelawney, envuelta en sus numerosos chales comenzó a leer la mano de Draco y este apuntó con tono cuasi indiferente, mientras la profesora de adivinación le manoseaba ávidamente la mano y murmuraba palabras ininteligibles casi inaudiblemente y entre dientes, que él también estaba pasando por un nuevo repunte de atención indeseada. Firenze rezongó, agitando la cola con impaciencia y estampando un pesado casco en el suelo para hacer que una sobresaltada Sybill soltara finalmente a Draco de entre sus garras.
-Es inevitable. La sangre llama y ellos responden. No podemos más que esperar a que pase el tiempo.
Charley carraspeó y murmuró enrojeciendo y mirando tímidamente a Sylvain:
-Tal vez se calmarían un poco los ánimos si…si los alumnos percibiesen que no tienen nada que hacer…
Los ojos verdeazulados parpadearon y miraron con aire ciertamente confuso desde el otro extremo de la mesa. Con cierta vacilación el pelirrojo añadió:
-Si te viesen con alguien Sylvain…Yo podría acompañarte algunas veces, en tus ratos libres…
Hermione apretó los labios y se tensó visiblemente, conteniendo a duras penas las palabras que pugnaban por brotar de sus labios, mordiéndose levemente la mejilla. Sylvain, irguiéndose aun mas en su silla, contemplando con ojos cautelosos y entrecerrados al pelirrojo, plenamente consciente de la rabia, los celos y el ultraje que en ese momento emanaban del aparentemente calmado rubio sentado a su lado. Con rostro indiferente Sylvain giró lentamente la mirada hasta encontrar la de Minerva. Y alzó muy levemente una negra ceja en muda pregunta. Con un suspiro de reluctancia, la Directora masculló:
-Podría funcionar…A estas alturas, no creo que eso vaya a empeorar nada…
Calmadamente, Sylvain volvió los ojos a Draco en mudo intercambio de opiniones, expresado tan solo es sutiles y casi imperceptibles gestos, además de un tenue cambio de aroma, y lentamente esbozó una sonrisa irónica, que se acentúo al retornar calmadamente los ojos a Charley y susurrar muy bajito:
-¿Por qué no?
La sonrisa esperanzada de Charley murió repentinamente en sus labios cuando Draco colocó una mano en el hombro del moreno y añadió muy sedosamente, un deje de posesividad afilando sus suaves y comedidas palabras como navajas de plata:
-Hemos sido tan discretos, que parece que todos han olvidado que Sylvain está conmigo desde el baile de gala de la Selección.
Sylvain rezongó ligeramente, y se giró con una semisonrisa divertida, ladeándose para encarar al satisfecho rubio mientras una de sus cejas se curvaba en sutil interrogación:
-¿No es eso un tanto presuntuoso Draco? Si no recuerdo mal, esa fue una cita total y estrictamente platónica.
Con el aire orgullosamente satisfecho y jactancioso del gato que se ha comido el celosamente guardado canario, repetido la hazaña y lamido la crema, hasta dejar reluciente el plato, el rubio susurró muy roncamente:
-Tal vez…pero fue el preludio de otras…que ciertamente no lo fueron…
Draco cogió la mano de Sylvain en la suya y la acercó a sus labios con toda la ostentación posible, para besarla muy suavemente; haciendo de tan inocente gesto, todo un despliegue de ardiente sensualidad. Además de dejar muy claro para todos que Sylvain estaba fuera de límites. La profesora Vector se abanicó con un pergamino y Slughorn gimió suavemente en su butaca, mientras Hermione farfullaba entre dientes y enojada que era repulsivo y amonestaba en voz muy baja a Charley, sin dejar de lanzarles miradas reprobatorias, llenas de disgusto mal contenido. Sylvain se tensó, y sus ojos se endurecieron. Su voz sonó extrañamente agresiva al murmurar, aunque su tono era bajo:
-¿Ofendemos su delicada sensibilidad, Sra Weasley? Discúlpenos…Aunque su familia ciertamente debería estar mucho más… concienciada al respecto…Dos de los hermanos de su esposo claramente prefieren al mismo sexo…
Hermione apretó los labios y gruñó secamente, dedicando una airada mirada venenosa a Charley que se encogió perceptiblemente bajo ella. La joven se encaró con la pareja y explotó finalmente:
-Pero al menos tienen la decencia de mantener sus…desviadas apetencias en secreto. ¡Es inmoral! ¡Una abominación! ¿Va a dejar que contaminen a los alumnos con esta…perversión!?
Minerva miró con aire claramente sorprendido a la joven y boqueó, sin palabras. A su lado Firenze coceó el suelo, arrancando chispas a las losas de piedra, y cruzó los fuertes brazos ante el poderoso pecho casi desnudo, parcialmente cubierto tan solo por un chaleco abierto de cuero, mirando duramente a Hermione con sus ojos color hielo. El centauro agitó la larga y densa cola con furia y gruñó, enojado, sus afiladas orejas aplastadas contra el cráneo, removiendo sus cascos con impaciencia:
-¿Abominación? ¿Es una abominación tener un leal compañero? ¿Solo porque es otro centauro, no una centáuride? Aun estoy esperando a encontrar mi pareja, pero sé que será otro centauro, y si las estrellas así lo han dictado, ¿Quiénes somos nosotros para discutirlo? Amor es amor, no importa de quién se reciba.
Alzando las manos en un gesto de calma, Hagrid exclamó:
-Estoy seguro de que Mione no quiere ser… irrespetuosa, Firenze. Es solo un malentendido, ¿verdad?
La castaña apretó testarudamente los labios, el ceño fruncido en un gesto de desdén y desprecio y masculló:
-¡Es antinatural!¡Inmoral!¡Contrario a la doctrina cristiana!
Minerva jadeó con sorpresa ante la vehemente respuesta y sus colegas de más edad se sumaron a su reacción de incredulidad.
-¡Hermione!¿Estas defendiendo las ideas de los que mandaron a la hoguera a tantos inocentes?¿A los Inquisidores? ¿De los responsables del Cisma, de la Gran Ruptura entre nuestros mundos?
La castaña tuvo la decencia de vacilar, enrojecer y farfullar apresuradamente, sus ojos llenos de encendida indignación:
-¡No es eso! ¡Eso…estuvo mal! Pero lo de ellos…¡Es pecado!¡Como en Sodoma y Gomorra!
La mayoría de más antiguos profesores la miró con expresiones que variaban entre la consternación, la perplejidad, la confusión y el enojo en todas las combinaciones y proporciones posibles. La habitualmente dulce y amable enfermera Madame Pomfrey frunció el ceño y puso los brazos en jarras, levantándose de su silla, exclamando furiosamente:
-¡Hermione Weasley!
La joven miró con sobresalto y sorpresa a la enfermera, y esta gruñó:
-Chiquilla, estas totalmente equivocada. Es perfectamente natural. De hecho, la mayoría de los seres humanos son bisexuales, aunque en la práctica muchos se inclinen más hacia uno u otro sexo, y solo un pequeño porcentaje son estrictamente homo o heteros. Entre los magos y por supuesto, en muchas criaturas mágicas, las relaciones entre miembros del igual sexo son comunes y socialmente aceptadas sin problemas.
Draco murmuró suavemente:
-Creo que tenemos delante un claro ejemplo de la cada vez más deficiente integración de los nacidos muggles…y del grave perjuicio que tolerar la continua degradación de nuestra ancestral cultura bajo la presión de la suya supone.
Sylvain asintió y murmuró gravemente:
-Estoy de acuerdo. Beauxbatons tiene una política distinta respecto a los nacidos muggles. Se integran mucho antes en el mundo mágico, con cursos intensivos de verano desde los 5 años y trabajos escritos y lecturas durante el resto del año hasta primer curso. Cuando llegan a la escuela, están casi equiparados en conocimientos a los demás, aunque aun tienen cierta deficiencia en cuanto a la práctica, evidentemente. La mayoría de las antiguas costumbres no se han perdido en Francia, aunque algunas se han relajado, adaptado en algún modo o modernizado. En Drumstrang no admiten nacidos muggles y se siguen fielmente los ritos. Incluso los mestizos y purasangres de primera generación…
-¡Eso es… ¡Lavarles el cerebro!¡Convertirles en lo que no son!
La joven protestó vehementemente, ganándose alguna que otra mirada compasiva de sus colegas más jóvenes. Una voz fría y desdeñosa murmuró:
-Esto es lo que se obtiene dejando que los idiotas del Ministerio interfieran en la educación de los jóvenes. Es una vergüenza.
Phineas Black miró enojado y ceñudo a la joven, la mano apretada en la empuñadura de plata de su florete, la capa retirada hacia atrás sobre el hombro mostrando la enjoyada funda de esta y las elegantes calzas de terciopelo negro. Muchos de los directores se habían juntado entre ellos, en varios retratos y cuchicheaban entre ellos furiosamente, lanzando miraditas a la reunión.
-Hermione, por favor…si eres mágico, este es tu mundo y tu cultura. No la de los muggles. La doctrina católica…es anatema.
Minerva suspiró, esperando que su joven profesora de Encantamientos entrara en razón. Sin duda, una mente tan brillante, tan ávida de conocimientos, podía entenderlo y comprender…Minerva insistió una vez más:
-Por favor, Hermione…estas siendo irrazonable, querida. Y poniéndome en una situación muy incómoda.
- Y después dirán que esto no se veía venir. No todo es siempre lo que parece chiquilla. ¡Deberías saberlo!
-¡No!¡Soy libre de creer lo que quiera!
Sin dejar de remover con un agitador de cristal el humeante caldero de bronce que estaba frente a él y añadiendo una porción de raíz de valeriana reducida a una pasta en un mortero de plata, Severus Snape fijó sus penetrantes ojos negros sin apartar las manos de su labor en Hermione y murmuró:
-¿Cuántas generaciones han olvidado? ¿Cuántas jóvenes mentes han sucumbido a las presiones de una educación adoctrinada?
Con un carraspeo, Albus Dumbledore abrió la boca para interrumpir, mirando con condescendencia hacia Severus. Pero antes de que pudiera llegar a pronunciar una sola palabra, Severus se irguió por completo, rodeando la mesa de trabajo del magnífico laboratorio, repleto de estanterías, redomas, libros y utensilios, para acercarse al primer plano y fulminó con sus negros ojos llenos de ira al otro retrato.
-No. No voy a callarme, nunca más. Ya no hay "Por el bien de mayor" que valga Albus. Estoy muerto y ya he perdido todo lo que alguna vez pudiste usar para acallarme. Binns ha sido una farsa de profesor, desde mucho antes de su muerte y lo sabes. La Historia del Gran Cisma…o cualquier otra cosa que pusiera a los conservadores tradicionalistas en buena luz o incomodara las delicadas mentes de los nacidos muggles, sutilmente ignorada… Esa no es la solución. La ignorancia y la ocultación nunca lo han sido.
Desde su estudio, mezcla de biblioteca, armería y despacho, Phineas Black murmuró:
-La estupidez de los políticos y la pasividad de algunos otros ha tergiversado y falseado la verdad Albus. La realidad no es el almibarado cuento de hadas que se ha contado a los nacidos muggles. La cruda realidad es que los muggles trataron de exterminarnos en varias ocasiones.
Reacomodándose, dando un paso hacia adelante y haciendo tintinear las espuelas de plata de sus botas de montar, Phineas Black continuó hablando con voz aséptica y fría, pero llena de certeza:
-En la Edad Media, la inmensa mayoría de los muggles eran analfabetos, y solo una pequeña minoría, casi todos pertenecientes a la Iglesia Católica, tenían acceso a la cultura y los libros. Un libro era un artículo de lujo, y se elaboraban tediosamente a mano, copiándolos de otros, por los monjes amanuenses, que la mayoría de las veces no entendían lo que estaban leyendo. Los textos clásicos que entraban en contradicción con la doctrina católica eran declarados heréticos, destruidos o reeditados. Era una época dura, cruel, y la supervivencia difícil. Muchos conocimientos científicos se perdieron: el giro de la Tierra en torno al Sol, la circulación de la sangre…
Hermione frunció el ceño y apretó los puños, mal encarada y lívida. Phineas prosiguió:
-Los magos por el contrario, habían seguido progresando y sus conocimientos médicos y técnicos eran superiores. La difusión de las bases de nuestra cultura era casi universal entre los magos, la inmensa mayoría sabían leer y escribir, incluidas las mujeres. Y eso chocaba frontalmente con la idea de la Iglesia para la cual las mujeres solo tenían dos papeles aceptables: monjas o madres. Todas las demás eran rameras. Una mujer independiente, culta y educada, no tenía lugar en la sociedad. En aquella época los muggles eran parcialmente conscientes del nuestro, muchas mujeres buscaban a las brujas como parteras o curanderas, y algunas incluso trataron de aprender remedios de ellas o aun peor, a cuestionar la hasta ese momento indiscutible supremacía de los varones. La Iglesia Católica no podía permitir que nadie discutiera sus doctrinas. Y Comenzó la Caza de brujas.
Phineas tomó un sorbo de una copa de vino color ambar oscuro que le ofreció un elfo ataviado con una toalla de lino a modo de toga romana sobre una ornamentada bandeja de plata con el emblema familiar labrado en ella. Palmeando con indiferencia la cabeza del elfo y ganándose una mirada de absoluta adoración de este, el mago añadió, jugueteando con su copa:
-Miles, millones de inocentes muggles y brujas fueron vejadas, torturadas y públicamente ejecutadas, para proteger las ideas del catolicismo. Los magos, trataron de protegerse recluyéndose y aislándose cada vez más. Pero no fue suficiente. Muchos eligieron tener solo hijos varones, otros cambiaron la apariencia de sus hijas recién nacidas. La desproporción entre los sexos se hizo enorme en unas pocas generaciones. Siempre se habían producido emparejamientos con veelas, elfos, vampiros y otras criaturas mágicas. Pero su incidencia se multiplicó extraordinariamente, convirtiéndose por un corto tiempo en lo más habitual, introduciendo una gran cantidad de sangre nueva en nuestro ya diverso mapa genético. La magia tiende a perpetuarse, a sobrevivir, y bajo la presión…evolucionamos hacia algo nuevo. Las que habían sido mujeres disfrazadas en un cuerpo de varón dejaron de serlo para dar paso a un tercer sexo…de apariencia externa masculina, pero capaz de gestar como una mujer…y en muchas ocasiones, también con capacidad de engendrar. Muy…versátil. Pero algo aun más aberrante que una mujer libre pensadora, culta e ilustrada para la mente de los muggles…Lo que había sido una rareza asociada a la herencia de ancestros de otras razas, se fijó definitivamente en nuestros genes en esta nueva posibilidad. Y nuestros mundos se separaron, radicalmente, porque la coexistencia ya no era posible. Nos ocultamos y borramos en la medida de lo posible nuestro rastro en el Gran Cisma.
Hermione tenía ese aire de testarudez y seguridad en sí misma que presagiaba que nada de lo que había escuchado había tenido impacto alguno en sus ideas. Mirándola directamente a los ojos Severus Snape susurró con gravedad:
-Los propios muggles se aseguraron de perpetuar en nosotros lo que encontraban extraño y diferente, persiguiéndonos hasta forzarnos a romper todo contacto en auto preservación de nuestra propia existencia. Así que en cierta perversa manera, podría decirse que la Iglesia Católica es responsable de la actual y variada gama de opciones en sexualidad del mundo mágico.
Hermione tan solo apretó aun más los labios fulminando con los ojos a Charley, Draco y Sylvain, como si fuesen los culpables de su actual predicamento. Los profesores se miraron unos a otros, claramente descontentos. Sinistra apretó los puños, mirando fijamente a Minerva y finalmente esta claudicó, murmurando con voz seca:
-Hermione, no me dejas otra opción. Estas suspendida de empleo y sueldo por un mes. Puedes continuar residiendo en el castillo si lo deseas, aunque toda interacción con el alumnado te está prohibida. Al finalizar tu suspensión presentaras tus disculpas a todos los presentes junto con un ensayo escrito sobre las diversas modalidades de matrimonio, emparejamientos y otros tipos de relaciones en el mundo mágico y las diversas opciones de sexualidad. Igualmente, entregaras un ensayo sobre la propaganda misógina del libro Malleus Maleficarum (El Martillo de las Brujas) y los efectos de la doctrina inquisitorial en la sociedad mágica y el Gran Cisma. Si las disculpas o los ensayos no son satisfactorios, sintiéndolo mucho, tendré que plantearme tu despido.
Furiosa, y mascullando insultos y amenazas en voz baja, Hermione abandonó abruptamente la sala de reuniones, dando unviolento portazo al salir. Cortando diligentemente trozos de raíces de mandrágora sobre su perfecta mesa de trabajo, Snape murmuró:
-Ya puedes ir buscándole reemplazo, Minerva. No lo dudes.
