Hola! A partir de ahora actualizaré (o intentare) los lunes. Gracias por leer.


Faltaba poco para la medianoche. Stiles y Peter estaban en el jeep del primero de camino a su cita/reunión con los Alfas. Los dos estaban en silencio, Peter estaba pendiente del chico (de sus emociones, latidos, etc.) por si decidía cambiar de repente de opinión; y Stiles estaba pensando y poniéndose cada vez más nervioso. Antes en la casa había hablado muy seguro del encuentro pero con forme se iba acercando más a la casa quemada más nervioso se ponía porque, verdaderamente, ¿qué iba a hacer cuando estuviera en frente de Deucalion con todo lo que sabía ahora de él y el emparejamiento?

Cuando llegaron. Se bajaron del coche y Peter le dijo al adolescente que no había nadie allí excepto ellos pero que todavía era pronto y, que necesitaba relajarse y dejar de pensar o la cabeza le iba a explotar. Se apoyaron contra el lateral del coche esperando.

-La sangre y sesos no se quitan bien de la ropa Stiles

-Prefiero no saber cómo es que tú sabes eso.

Peter solo se rio pero paró de repente. Se puso más erguido, con la cabeza alzada, escuchando atentamente a algo.

-Ya están aquí. Y han venido todos – Con eso el chico se puso más nervioso. – Tranquilízate. Recuerda que te prometió tu seguridad y la de tu acompañante. El resto no desobedecerá una orden dada por él por miedo a que les arranque la cabeza de un golpe.

Los dos se separaron del coche y caminaron un poco hacia una de las lindes del bosque por la que, según Peter, venían los otros lobos.

Pocos minutos después, los Alfas entraron en el rango de visión de Stiles, en el claro donde se encontraba la casa. Los cinco iban caminando más lentamente de lo necesario, inspeccionando los alrededores con sus sentidos para saber si había alguien más con ellos a parte del beta y el humano, sin encontrar a nadie más.

-Buenas noches Stiles. – ¿Por qué era que cada vez que Deucalion decía su nombre sonaba como algo obsceno? Stiles solo con eso empezó a temblar pero esta vez no era precisamente de miedo, no totalmente al menos. – Es curioso que de todos los betas de tu manada hayas venido con él que tiempo atrás quiso matarte.

-Lo cierto es que todos los miembros de la manada han intentado matarme una o dos veces. – Dijo quitándole importancia y ganándose un gruñido.

-Vaya, tú les salvas y a cambio solo consigues que te golpeen e intenten matarte. – El cabreo se podía adivinar solo con el tono de su voz, pero el ceño fruncido y los gruñido que soltaba por lo bajo también eran un indicativo de su estado.

-No creo o mejor, no espero que me hallas hecho venir aquí a estas horas solo para decirme eso. Tengo mejores cosas que hacer.

Por el rabillo del ojo Stiles pudo ver la mirada de sorpresa/diversión que Peter le estaba enviando, la cual luego pasó a una de advertencia de que tuviera cuidado con lo que decía.

-Tienes toda la razón. En realidad he venido por…

Stiles le miró atentamente esperando a que acabara la frase pero eso nunca pasó. Lo siguiente que sintió fue un ligero golpe de su espalda contra uno de los árboles que delimitaban el claro. Deucalion le había agarrado y empujado pero había parado el golpe, sujetándolo en el último momento y apoyándolo de una forma más suave.

Peter al ver el agarrón fue a salvar a Stiles, siendo detenido por el resto de invitados. Al ver que en realidad no le estaba haciendo daño, de momento, se tranquilizó y se quedó a la espera al igual que los otros lobos, los cuales algunos tenían una cara de disgusto.

El Alfa mayor se pegó del todo contra el muchacho y le miró a los ojos. Stiles se sonrojó y le devolvió la mirada. Sentía como si esos ojos lo estuvieran devorando a través de las gafas oscuras que el otro llevaba. Por un impulso, el chico levantó una de sus manos e intentó quitarle las gafas. Cuando estaba a punto de tocarlas fue detenido por la mano del lobo, que trasladó la mano del chico hacia su mejilla y se acarició con ella y luego le besó la muñeca, todo eso sin apartar la mirada el uno del otro.

El simple roce envió corrientes eléctricas a través del cuerpo del adolescente, provocando que empezara a temblar y que su sonrojo se incrementara, pareciendo mucho más lindo a los ojos del Alfa.

La respiración de Stiles se aceleró, mirando más intensamente al mayor, el cual sonrió y con la mano libre (porque la otra seguía sujetando la muñeca del chico) se quitó las gafas.

Unos ojos totalmente rojos le devolvían ahora la mirada a Stiles. Esos ojos provocaron que Stiles se estremeciera más. Eran tan brillantes y Stiles sabía que le estaba mirando totalmente, le estaba leyendo como si fuera un jodido libro abierto y eso le estaba calentando. No sabía si era por sus hormonas que estaban revolucionadas de más o por el grande y malo lobo que cada vez e estaba pegando más a él, acortando la distancia.

Deucalion tomó una gran bocanada de aire y sonrió, una típica y gran sonrisa lobuna dejando todos sus blancos dientes a la vista. Eso no tendría que excitar tanto al chico como lo estaba haciendo. Los pensamientos de que estaba mal todo eso volvieron momentáneamente a su cabeza, pero todo eso desapareció cuando su mente sufrió un cortocircuito.

Al ver las dudas momentáneas del chico, Deucalion se lanzó y juntó sus labios en un beso salvaje. Los labios se rozaban y los dientes chocaban hasta el punto del dolor, debido a las ansias de uno y la torpeza/sorpresa del otro.

Cuando Stiles se relajó un poco las cosas se normalizaron. El beso se volvió más lento pero igual de demandante. Deucalion movía sus labios esperando la rendición completa del otro, rozando su lengua perfilando los labios del contrario.

Las manos del lobo rodearon la cintura del adolescente, alzándolo un poco para paliar la diferencia de estatura y separándole las piernas con su muslo, rozando su erección.

Stiles gimió sin poder evitarlo, abriendo su boca, dejando que la lengua de Deucalion entrara y comenzara el saqueo, agarrándose de la camiseta del otro para encontrar un punto de apoyo y control. El lobo movía su lengua dentro de la boca del chico, incitando a la pequeña lengua rosa de Stiles a participar, cosa que no tardó mucho en ocurrir.

Las dos lenguas se rozaban la una con la otra, se entrelazaban juntas recorriendo los huecos de la boca contraria, mientras los cuerpos se juntaban y movían. Stiles cabalgaba el muslo del lobo, rozando su pene todo lo que podía contra la pierna del mayor, aumentando la fricción y enviando descargas de placer por todo su cuerpo.

Stiles se separó del beso y empezó a gemir por el contacto de su entrepierna con el muslo y después por los labios y dientes de Deucalion en su cuello, lugar al que se trasladó cuando el beso se rompió. Estaba seguro que, con que el lobo tocara ligeramente su pene se vendría sin poder evitarlo. El placer que esos mordiscos y besos provocaban en su cuello, más el roce, le estaba volviendo loco.

-No es que no esté disfrutando del espectáculo, pero él es menor, hijo del sheriff y no hemos venido aquí para que le desvirgues en medio del bosque junto a las cenizas de mi antigua casa. – Peter dijo con burla, para que se separaran.

Deucalion se separó del cuello que estaba marcando con un profundo gruñido y giró la cabeza para responder y ordenar al resto que callen al lobo zombi por interrumpir su acoplamiento cuando las manos de Stiles le agarraron la cara, se la giraron y volvió a besarle rodeando su cuellos con los brazos y cogiendo impulso rodeando también sus caderas con sus piernas. Como acto reflejo el mayor agarró el culo del chico con las manos y lo estrujó.

El lobo Alfa les dio la vuelta, quedando ahora él con la espalda contra el árbol. Stiles se movía rozando su erección contra la del contrario, moviendo las caderas cada vez más rápido. Deucalion le apretaba cada vez más el trasero mientras movía sus caderas para que se encontraran con las del contrario cada vez.

-Deucalion, ah… quiero correrme. – La obscena voz que Stiles usó hizo que el lobo se perdiera.

Con un gruñido abrió el pantalón del chico y el suyo sacando ambas pollas, las rodeo con su mano y las masturbó. El chico con eso no hacía más que gemir y embestir contra el calloso puño del otro y su pene. El pre-semen de los dos hacía los movimientos mucho más fácil.

Stiles enterró su cara en el cuello del lobo mayor, respirando y gimiendo contra él. Se acercó a su oreja y empezó a besarla, morderla y a pedir más con suspiros entrecortados contra ella. El lobo gimió sin poder controlarse, aumentando los movimientos de su mano.

-¡Aaaaah! ¡Más rápido, más fuerte! Ya casi…. ¡DEUCALION! – Con ese último grito Stiles se corrió en la mano del contrario, estrujando su cuello con sus manos y mordiéndolo fuertemente para acallar sus jadeos y parar sus temblores.

Ese mordisco, de haber sido humano, le dejaría una marca durante semanas, un símbolo de posesión que el chico hubiese puesto en él, de pertenencia. Al sentir el mordisco el Alfa no pudo más y también se vino, apretando más su mano y con un rugido que aquietó el bosque y podría hacer que alguien se hiciera pis del miedo, pero al muchacho ,que estaba agarrado a él cual koala, solo le hizo sonreír y relajase en sus brazos.

Los dos estaban respirando agitadamente. Cuando la mente de Stiles se aclaró un poco y recordó que no estaban solos, escondió su cara más en el cuello del lobo.

Deucalion al sentir la vergüenza de su pareja les miró y todo estaban con una cara de alucinados, como si no se creyeran lo que acaba de par delante de ellos. Ignorándoles totalmente empezó a besar su cuello otra vez y a restregar sus espermas por debajo de la camiseta de Stiles.

-Ugh! Eso da asco y para que lo sepas cuando llegue a casa me duchare y lo limpiaré todo. No quiero estar todo pegajoso.

Deucalion solo se rio. Guardó los penes en sus respectivos compartimentos y cerro los pantalones, todo eso sin bajar a Stiles de su lugar hasta que no hubo acabado.

-Eres mi pareja Stiles.

-Lo sé. Y ellos son mi manada no los voy a abandonar ni a dejar que nadie les haga más daño, eso incluye al pedo-lobo de ahí atrás. – Peter solo rodo los ojos en disgusto por el mote. – Todos tienen sus motivos pare querer hacer las cosas, no juzgo, pero no voy a cambiar.

-Te veré la semana que viene a la misma hora y lugar y te responderé a las dudas que tengas. – Le dijo rozándole la mejilla con el envés de la mano. – Y te volveré a marcar como mío hasta que pueda reclamarte bien como mi pareja.

- Tendré 18 en un mes. – Contestó con indiferencia.

-En un mes ya no tendrás escapatoria.

Con esa última frase le volvió a besar fuertemente otra vez pares después irse con su manada.

-Esta reunión no ha sido nada productiva. – Se quejó Peter.

-Puede que para ti no, pero a mí sí que me ha servido. – Contestó sonriendo ampliamente.

-Adolescentes, siempre pensando con en el pene. – Respondió el lobo negando con la cabeza.