Bueno…este cap. es un conglomerado de hechos y pequeñas escenas sueltas…una transición si queréis. Y espero que os guste. ¡Usad el botón de RW!

LAS CONSECUENCIAS DE BELTANE

Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.

El miércoles de 3 de Mayo, mientras la mayoría del mundo mágico se despertaba con la inesperada noticia del compromiso formal de Lord Draco Lucien Malfoy Black con Ritter Von Sylvain Egmont Henry Fremont, en Hogwarts, Minerva McGonagall se despertaba con un tremendo dolor de cabeza. Aunque ya habían pasado tres días desde la noche de Walpurgis…aun no había localizado a todos sus estudiantes. El más preocupante, Calix Waldorf, un alumno de 7º curso de Ravenclaw que aun no había regresado a su dormitorio después de transformarse en dogo y desaparecer en el bosque con una chica licántropa. Después estaban Vivian Xeno, una joven Hufflepuff de 6º; Brandon Rowan Griffindor de 6º y Garric Parkinson Slytherin de 7º, esos tres permanecían dentro de los límites de la parcela de las veelas…y nadie podía entrar en ella. No sin invitación expresa. Carey Madison, Ravenclaw de 5º, había aparecido brevemente a media mañana para una fugaz visita a la lechucería y vuelto a desaparecer, siempre escoltada por su pareja en la casita.

Pero sus problemas no paraban ahí. El pequeño dragón que había irrumpido en la final de Quidditch había sido avistado fugazmente por los elfos y los centauros en los bosques próximos. Como decidiera instalarse en los terrenos, y pese a las nuevas leyes…más de un padre iba a poner el grito en el cielo. Aunque Hagrid estaba extasiado, y había doblado la cantidad de carne que dejaba a disposición de los tresthals, aduciendo que la pobre criatura debía de estar "famélica". Eso sin contar con las innumerables parejas que se habían vuelto demasiado "efusivas" durante las celebraciones, y a las que los profesores habían tenido que perseguir con más o menos éxito. Incluso con la ayuda y desinteresada colaboración de familiares entrados en años, viudos o casados, como Augusta Longbottom y su hermano, Muriel Weasley, Aberforth, Rolanda Hooch y su esposo, Xenophilus Lovegood y la inestimable asistencia de los numerosos fantasmas… habían estado muy ocupados.

Poppy estaba haciendo horas extras en la enfermería, aunque se habían tomado precauciones -algunos padres habían optado simplemente por retirar a sus hijos menores de 16 de la escuela durante la duración de las festividades- y dado charlas previamente a todos los alumnos, e incluso, repartido y puesto a disposición de los mayores de 16 años simples condones muggles. La matrona incluso llegó a colocar cestitas con preservativos en todos los baños de alumnos, aduciendo que el que legalmente no tuviesen edad para consentir en mantener relaciones sexuales no había detenido nunca antes a un adolescente. Algunos alumnos simplemente se habían lastimado o encontrado con alguna sorpresa en su primera experiencia; pero otros chicos y chicas estaban ahora al borde de una crisis nerviosa, pensando en las consecuencias de sus acciones. No todos supieron usarlos correctamente, y otros ni siquiera lo intentaron. Y la mayoría de los implicados, aterrorizados ante las posibles responsabilidades. Un embarazo no era cosa que tomar a la ligera ya fuese para una chica o un chico, o impunemente en el mundo mágico. Poppy estaba obligada a informarla de cualquier embarazo. Minerva sabía que seguramente le aguardaba enviar en unos quince días algunas cartas informativas y recibir las airadas visitas de los progenitores. ¡Y Horace estaba en San Mungo, en reposo absoluto, después de que sufriera una angina de pecho tras bailar con las veelas!

Si, mientras desayunaba desganadamente -solo ponía algo en su estomago para poder tomar una nueva dosis de remedio para el dolor de cabeza y un necesitadísimo tónico para los nervios- a Minerva le pasó casi por completo inadvertida la portada de El Profeta, aunque muchos de los alumnos presentes cuchichearon ávidamente sobre sus ejemplares. El anuncio del compromiso entre sus dos profesores noveles no era un asunto preocupante ni sorprendente. Quizás un poco precipitado socialmente, pero eso era irrelevante. Además de las cinco parejas formales creadas tenían otro par de…pequeños problemas. El único vampiro asistente al aquelarre, Hugh Dawson, se había instalado después de rondar detrás de él toda la noche de Walpurgis en un dormitorio de invitados, cerca de Griffindor, y continuaba siguiendo con aire de cachorrito apaleado a Charley Weasley, para sonrojo del musculoso pelirrojo. Charley continuaba buscando a Cálix, haciendo esporádicas rondas por el Bosque Prohibido…ante la poco colaborativa actitud del persistente Hugh en ayudarle a localizar al desaparecido Raven. Y por si fuera poco, Fleur estaba por completo fuera de sí, y había literalmente encerrado a su esposo e hija en sus habitaciones, reaccionando muy violentamente ante la invitación a danzar en torno a los fuegos de una elfa llamada Morgen para su esposo, que desde ese momento, tampoco había regresado al bosque.

Tomando un sorbo de su café y desplazando la mirada sobre el Gran Comedor, Minerva suspiró y esbozó una semisonrisa ladeada. Bueno…al parecer algunos de sus colegas se lo habían pasado bien…a juzgar por la sonrisa y el sonrojo de Neville ante lo que quiera que fuese que Luna le estaba susurrando. Firenze aun no había regresado al castillo después de su inesperado enlace con el apuesto semental apaloosa. Hagrid estaba encantado. Más centauros, leprechauns, nuevos caballos, elfos, veelas, hombres lobo…¡Y la perspectiva de ver a un dragón! Sinistra y Vector habían bailado en torno a la hoguera como adolescentes alocadas, haciendo pública su larga relación. Sybil no se había involucrado mucho, pero si que observó ávidamente todas las actividades desde su torre. Batilda Babbling y Filius había pasado un buen rato compartiendo mesa con los invitados, especialmente los duendes. Sprout aun no cesaba de parlotear sobre el espectacular desarrollo de algunas de sus prima donas vegetales bajo el influjo de los elfos y Charley estaba siendo cortejado por un testarudo y atractivo vampiro. Solo hacía falta que el pelirrojo diese su brazo a torcer de una vez. Morgen estaba sentada en un rincón de la Mesa Alta, taciturna y callada. Aun quedaban 4 días para reanudar las clases…y esperaba fervientemente que la escuela hubiese vuelto a la normalidad para el lunes.

Aunque para la mañana del sábado, todos sus alumnos estaban finalmente desayunando en el Gran Comedor, el problema con Fleur se había intensificado. Ahora se podía oír llorar frecuentemente a Victoire desde el otro lado de la puerta, y de vez en cuando, la voz de Bill, tratando de calmar inútilmente a su esposa. Los elfos domésticos no podían acceder a las habitaciones, aunque si enviar bandejas con comida, y Poppy estaba muy preocupada por la salud de la pequeña. Su 6º cumpleaños no podía haber sido más nefasto. Morgen estaba instalada aparentemente indiferente junto a una ventana cercana en el corredor, y contemplaba silenciosamente las vistas del exterior, mientras un pequeño elfo doméstico montaba guardia – casi invisible para todos- y atento a cualquier cambio en la situación. La elfa estaba sentada con las piernas cruzadas en el amplio alfeizar de la ventana, afilando parsimoniosamente su daga, cuando levantó súbitamente la vista y su rostro se iluminó con una sonrisa feroz. Saltando silenciosamente de su atalaya y aterrizando sobre las puntas de los pies, se deslizó con presteza hacia la cerrada puerta, mientras los gritos y llantos se redoblaban con fuerza detrás de esta. El pequeño elfo domestico se retorcía las orejas, encogiéndose y dejó ir un gemido. Ignorando al otro ser, Morgen miró intensamente la puerta de madera, tensa como la cuerda de un arco. Un agudo grito infantil, y tras unos escasos segundos, esta se abrió de repente, dando paso a un furioso y exhausto Bill con una temblorosa Victoire refugiada en sus brazos y un largo arañazo adornando el lado no cubierto por las cicatrices de su cara. Sorprendido por su presencia, pero más preocupado por la seguridad de su hija, el pelirojo suspiró y murmuró reticente:

-Necesito…sacarla de aquí y llevarla al Hospital…

Morgen le miró con sus intensos ojos azules, y asintió en silencio, dándole paso. Apenas habían dando unos pasos por el corredor, -Bill con su hija delante, Morgen un par de pasos detrás- cuando una furiosa Fleur, descompuesta, desarreglada, descalza y vestida apenas en un camisón se tambaleó fuera de sus habitaciones con un grito de furia y se abalanzó hacia ellos. Sin una palabra, Morgen se revolvió daga en mano y la punta de esta se incrustó bajo la barbilla de la desequilibrada joven, sus ojos llenos de oscuras promesas. Bill apenas dedicó una mirada desaprobatoria y dolida a su esposa y apretó más el abrazo en torno a su hija, continuando su marcha. Cuando el joven torció la esquina, Morgen sonrió –una mueca llena de victoriosa crueldad- y murmuró vengativamente, haciendo que las flores de un jarrón cercano crecieran súbitamente hasta convertirse en lianas que inmovilizaron a la rubia como un ternero:

-Tú pierdes. Yo gano.

Fleur gritó a pleno pulmón, insultó y se debatió contra sus ataduras, mientras Morgen lamía ominosamente las pocas gotas de sangre que manchaban la punta de su afilada daga, para alejarse con paso elástico en pos de su compañero…en un próximo futuro. Bill era ahora libre, rechazado y roto su matrimonio al intentar Fleur atacar a Victoire. Justo como ella había pronosticado a un incrédulo pelirrojo. Después de una harpía como esa le iba a costar trabajo ganarse su corazón. Nadie iba a privarla de lo que era suyo por derecho; tenía tiempo…y paciencia.

El pequeño elfo doméstico pensó por unos momentos, saltando nerviosamente sobre sus pies y tras añadir sus propias ataduras, desapareció llevando a la histérica joven hasta la enfermería. Poppy iba a tener las manos llenas durante un buen rato.

Draco &Sylvain

Tras un aluvión de cartas, incluido algún que otro vociferador de parte de algunos padres, la tarde del domingo se presentaba relativamente calmada y Minerva contempló pensativa a sus pupilos mientras cenaban. Las cuatro parejas formadas con veelas… bien, nadie podía discutirlas, aunque cuidadosos acuerdos matrimoniales previos se hubiesen ido al traste. La familia de Carey Madison se había presentado en la escuela, el padre enfurecido, la madre más resignada, para enfrentarse al "seductor" de su hija. Con total seguridad, y sin dejar hablar mucho a su padre, Carey le recordó que tenía 16 años, y por tanto, edad para entrar en una relación. Su pareja, un joven semiveela, se puso defensivamente delante de ella, cuando el hombretón continuó gritando y amenazando con retirarle su soporte económico si no continuaba estudiando hasta los 25 como habían planeado, desbarrando sobre que no iba a mantener a dos críos adolescentes. Con una mirada glacial, el joven lanzó una bola de fuego – solo a efectos intimidatorios y para callar de una vez el torrente de improperios- y murmuró:

-Carey no necesita su ayuda. Puedo proveer adecuadamente para ella. Y si desea seguir estudiando…no veo inconveniente en ello. Sin embargo, y dada su actitud, me veo en la obligación de limitar su contacto con Ud. al mínimo.

Cuando los ojos desorbitados del mago tiznado de hollin le dijeron que había escuchado -si no entendido- sus palabras, el joven añadió, guiando gentilmente a su pareja a la salida:

-Si su actitud persiste, me veré obligado a presentar una queja ante el Consejo de Veelas…

HP&DM

Calix Waldorf recibió un muy cruel vociferador, y tras escuchar las palabras de su padre, renegando de él, el joven había solicitado formalmente la emancipación legal. Y su parte de la fortuna familiar, incluida la herencia no repartida de sus abuelos. Su familia estaba razonablemente acomodada, su padre trabajaba en el pequeño bufete de abogados de la familia de su madre y también poseían una pequeña posada familiar heredada de su abuelo paterno en las afueras de Edimburgo. La manada de licántropos contaba con un par de abogados, muy buenos abogados.

Garric Parkinson tenía que hacer frente a las consecuencias de un compromiso matrimonial disuelto a causa de su emparejamiento con un joven veela…y su prometida Arcade Rowle había hecho saber alto y claro lo que opinaba al respecto. La familia Parkinson esperaba mejorar su posición económica y social con esa boda, pero sus planes se habían truncado. Las familias de Vivian Xeno y Brandon Rowan, si no contentas, al menos aceptaban la inevitable situación, y habían entablado conversaciones para celebrarlas bodas entre sus retoños y sus parejas, una mera formalidad, ya que el lazo entre cualquier criatura mágica y su pareja era legalmente más vinculante que el simple matrimonio.

DM&HP

Mansión Malfoy.

Mientras Hogwarts recuperaba la normalidad, Malfoy Manor se preparaba para abrir sus salones el viernes por la tarde y ofrecer una cena para festejar informalmente el compromiso de Draco Malfoy. Una cena para un grupo reducido de invitados, los Greengrass, Ignatus Prewet (viudo de Lucretia Black), los Macmillan (Melania Black de soltera Macmillan era la difunta esposa Arcturus Black, y madre de Lucretia y Orión. Abuela paterna de Sirius y Regulus), Pansy Parkinson y su hermano, Theodore Nott y su prometida, incluida Andrómeda Tonks...y su nieto Edward Remus "Teddy" Lupin. Sylvain no había pestañeado ante el nombre de ninguno de los invitados, pero la mención de Teddy hizo que su rostro se volviese inexpresivo, tratando de ocultar el dolor que la mención del chiquillo de 8 años recien cumplidos le causaba. Draco alzó la vista, preocupado y tras un instante de duda, acarició sutilmente la mano de Sylvain bajo la mesa, mientras su madre continuaba hablando de los preparativos de la inminente recepción. Con esa silenciosa muestra de apoyo, Sylvain recuperó su cortés semisonrisa y prestó vaga atención a las palabras de la entusiamada dama, tomando un sorbo de su té, mientras Lucius por detrás de su periódico, sonreía abiertamente ante la exuberancia de su esposa y la cara de resignada aceptación de su hijo, su jovial humor haciendo que dejase a un lado todas las máscaras.

Sylvain entendía perfectamente que con tan escaso margen de tiempo – realmente era imposible organizar una autentica fiesta formal de compromiso con tan pocos días de tiempo, ya que socialmente era inadmisible – los invitados habían de ser elegidos y notificados de inmediato. Esa misma noche. Era más bien…una pequeña reunión familiar, con algunos amigos de Draco y la presencia de los Greengrass un tanto forzada, ya que durante un tiempo entre ambas familas se había hablado de un posible matrimonio entre Draco y Astoria. Y por eso se guardó sus dolorosas emociones, y dejó que Narcissa disfrutase de los preparativos, parcialmente perdido en sus pensamientos.

Teddy Lupín. La única persona que había hecho surgir dudas en su mente a la hora de elabora su plan. El único remordimiento. Antes de desaparecer, "Harry Potter" se aseguró de poner a su nombre una buena cantidad de dinero e inversiones, más que suficiente para garantizarle una muy desahogada vida, completamente asegurada a él y a su abuela, además de regalarle la restaurada propiedad de la parcela donde se levantara una vez la que fue su casa del Valle de Godric. Nadie, ni siquiera el Ministerio tenía derecho a decirle que hacer con su propiedad. Harry había rescatado de las ruinas las escasas pertenencias que el bienintencionado populacho de magos no había tomado como macabro trofeo y reducido a cenizas por completo la vivienda con su propia magia. Fuego, aliento de Dragón devorador y purificador, para borrar todo resto de dolor y negrura. Y sobre el solar vacío, hizo construir una nueva casa, la casa que había regalado a Teddy y su abuela. Una alegre casita de dos plantas, construida en ladrillo rojo, carpintería pintada de azul y tejado de negra pizarra abuhardillado, rodeada por un precioso jardín, con un magnífico sótano…y un túnel de acceso directo a los páramos y bosques que formaban parte de la propiedad, a las afueras del pueblo. Las protecciones de la casa y la finca mantendrían a Andrómeda y Teddy a salvo…y al pequeño dentro de sus límites en luna llena. Porque el niño no solo había heredado las habilidades metamorfomagas de Tonks, sino también la condición de licántropo de Remus.

Más tarde, ya a solas en la habitación de Draco, este abrazó protectoramente a Sylvainy este se desahogó de toda la frustración y rabia que sentía en esos momentos, entre sollozos, gruñidos de ira y frases inconclusas. Draco podía entenderle muy bien. El dolor de Sylvain era evidente…pero…¿Qué otra opción le había quedado? ¿Vivir por el resto de su vida bajo la fachada, la personalidad, el disfraz que otros habían creado y forzado en él? Sylvain era… era realmente él. Y aunque el gran público no tenia porque saber toda la verdad, Sylvain podía ser él mismo con su familia y sus amigos, sus verdaderos amigos. Draco trató de consolarle, de transmitirle silenciosamente su apoyo, dejándole calmarse por sí solo entre sus brazos. Entre murmullos acongojados por el remordimiento, Sylvain explicó que aunque la idea le había rondado la cabeza, desistió de hacer de Teddy el futuro Lord Black. El niño no necesitaba atraer más atención indeseada, y optó por legarle un mayormente ignorado titulo de Baronet de Nothingam…uno que le haría formar parte de la nobleza, pero que no le daba asiento en el Wizengamot. El moreno se sentía fatal por haberle abandonado, por no ser parte de su vida…

Y con palabras cariñosas, Draco le hizo ver que ahora tenía la oportunidad de recobrarle. Por su futuro matrimonio, Teddy era ahora oficialmente su sobrino segundo político. Y Sylvain tenía todas las excusas que quisiera para verle. Draco no es que hubiese sido muy afectuoso con el crio – los niños no formaban parte de sus intereses en el pasado- pero ambos se conocían suficientemente gracias a las frecuentes visitas de su tía Andrómeda. Y la devoción por el quidittch del pequeño. A nadie le extrañaría un cambio gradual de actitud y un mayor acercamiento…sobre todo teniendo en cuenta que quería tener hijos propios en un futuro no muy lejano. La idea de pasear a Teddy como su sobrino, o visitarle orgulloso en alguna función de Hogwarts trajo renovadas ilusiones al corazón de Sylvain y el moreno sonrió, aun con lágrimas en los ojos. Con la esperanza asomando a sus grandes ojos verdes, Sylvain murmuró:

-¿Andrómeda me dejará? Después de todo…la gente cree que soy alguna clase de medio vampiro…

Dándole un beso en la punta de la nariz y cogiéndole de las mejillas, Draco asintió y murmuró:

-Si mis padres te han dado su aprobación, tía Andy no te dará mucha guerra, mi precioso Drachen. Mi Emerald.

Draco volvió a besarle suavemente en la frente, y Sylvain se sonrojó. Con un suspiro y dejando ir finalmente su angustia y sus nervios - al menos, en gran parte – el moreno ladeó la cabeza y entreabrió los labios, buscando los de su semiveela y dejando aparecer lentamente su verdadera apariencia. Apenas la suave punta de su inquieta cola rozó con Draco, el rubio sonrió en el beso y aplicó más fuerza para inducirle a tumbarse sobre la cama…Cuando las puntas de las alas se enredaron nuevamente en las sábanas, el último pensamiento coherente de Draco fue que iban a tener que comprar acciones de una fábrica de textiles…

Sylvain & Draco

La pequeña cena del sábado fue ciertamente interesante. Pansy declino cortésmente su asistencia a causa de "urgentes problemas familiares" y envió un comedido regalo congratulatorio (una botella de buen vino). El anciano, ancianísimo Ignatus, renqueante y sordo como una tapia, saludó afablemente a todos y se instaló en una confortable butaca cerca del fuego, con una copita de jerez dulce y unas pastas. Los miembros de la familia Macmillan saludaron rígidamente a Lucius y con algo más de calidez a Narcisa. Una joven de edad aproximada a la de Draco abanicó ostentosamente sus pestañas postizas para el rubio y suspiró con afectación, rozándole con su generoso busto al saludarle. Draco reprimió un escalofrío de disgusto y Sylvain se mordió la lengua para no enviarla a paseo. Theo Nott acudió con Hansel, su prometida de origen francés y saludaron cordialmente a Draco. Andrómeda abrazó a su hermana, su cuñado y a su sobrino, y saludó con cordialidad, presentando a su nieto Teddy.

El chiquillo tendió la mano con cierta timidez, sus grandes ojos violetas muy abiertos, y estrechó la mano que Sylvain le tendía. Una gran sonrisa se instaló en sus facciones y de inmediato su suave cabello castaño claro se volvió una réplica de la melena negra con mechones verdes y dorados de Sylvain. Y sus ojos, dos relucientes esmeraldas.

Andrómeda sonrió y murmuró revolviéndole el pelo cariñosamente:

-¡Vaya! ¡Le gusta Ud. Sr. Fremont!

Teddy rehusó soltar la mano del moreno, y tirando de este, cogió por la otra mano a Draco y comenzó a asaetearles a preguntas sobre los partidos de exhibición y el nuevo régimen de entrenamiento de Draco. Con una sonrisa, muy contento de que Teddy hubiese aceptado tan fácilmente a Sylvain, miró con aire divertido a su tia y se alejó, arrastrado por el incansable chiquillo de 8 años que ahora lucía sus ojos grises.

Los Greengrass llegaron cuando Teddy ya había recibido su tardío regalo de cumpleaños por parte de Draco y Sylvain (la snitch de la final contra Bulgaria y una versión a escala algo más reducida de una Nimbus 2000Extrem, con mayores medidas de seguridad y adaptada a las fuerzas de un niño) y los dos jóvenes estaban volando persiguiendo sobre los jardines al jubiloso y orgulloso propietario de dicha escoba de carreras. Dapnhe hablaba calladamente con Astoria y esta dedicaba miradas de disgusto a Sylvain. Los saludos fueron corteses pero distantes, claramente hostiles de parte de Astoria para Sylvain.

La cena comenzó poco después, en uno de los comedores "informales" de la mansión, y hasta los postres se mantuvo la cordialidad. De tanto en tanto Ignatus daba una cabezadita, para regocijo de un divertido Teddy. Aunque el chiquillo también estaba rendido, la excitación y las novedades le mantenían despierto…a duras penas. Mientras los adultos se retiraban a un saloncito adyacente a tomar unos licores, Andrómeda acompaño a Sylvain que llevaba en brazos a un finalmente dormido Teddy e Ignatus fue asistido por los elfos para llegar hasta un dormitorio de invitados. Astoria había mirado venosamente durante toda la cena a Draco y a Sylvain, y sus padres habían sido fríos, corteses, pero fríos. La joven había tomado más vino de la cuenta, y ahora, apretando el segundo vaso de whiskey de fuego entre los dedos, se aproximó a Draco, esquivando a su hermana que intentaba detenerla.

Con aire enfurecido y arrastrando las palabras ligeramente Astoria masculló:

-¿Cómo has podido hacerme esto?¡A mí!

Con fingida indiferencia y alzando levemente una ceja, Draco murmuró:

-¿Perdón?

Avanzando un paso más y oscilando un poco sobre sus pies, el vaso inclinándose hasta verter un hilo de su contenido en su manga, Astoria miró con ira mal contenida a Draco y escupió en voz más alta sus palabras:

-He soportado todos tus públicos escándalos y devaneos…¿para esto?

Draco entrecerró los ojos e iba a replicar, pero la furiosa joven le interrumpió, prosiguiendo su diatriba, atrayendo definitivamente la atención de los demás con sus voces:

-¡Íbamos a casarnos! ¡Todo el mundo lo sabía! Y ahora… ¡Me has dejado en ridículo por un desconocido! ¡Un advenedizo!

Astoria abofeteó a Draco y el sonido reverberó en la estancia. El rubio estaba demasiado asombrado y miraba a la que fuera en otros tiempos, una amiga, incluso ocasional amante, sin poder reaccionar. Astoria alzó la mano de nuevo, pero algo la detuvo, y giró violentamente la cabeza. Sylvain le sujetaba firmemente la muñeca, y sus ojos verdeazulados no presagiaban nada bueno. Aun así, aturdida por el alcohol, Astoria intentó desasirse y gruñó un insulto:

-¡Busca fortunas!

Sylvain apretó la presa en torno a la articulación, hasta que el hueso rechinó bajo ella y la joven exhaló un gemido, e inclinándose hacia Astoria murmuró muy suavemente, sin que nadie en la sala más que Draco y ella le oyeran:

-Tócale un solo pelo y te arranco la mano.

Los ojos de Astoria se dilataron de miedo ante los acerados ojos y el tono mortalmente serio, y trató de zafarse una vez más. Sylvain deslizó el punto de agarre y cerró más enérgicamente la mano en torno a la de la joven, apretando hasta oír crujir con un satisfactorio chasquido los huesos. Lívida de dolor, gimoteando, Astoria jadeó el nombre de Draco, dedicándole una mirada de súplica, que fue totalmente ignorada. Cogiéndola del otro brazo, y conduciéndola a la fuerza y casi en volandas hacia sus padres, Sylvain esbozó una leve inclinación de cabeza y murmuró muy suavemente:

-Quizás sería más prudente que descansara un rato…y no más alcohol para ella.

Un muy abochornado padre recogió a su tambaleante y balbuceante hija y la dejó en manos de su madre y hermana, murmurando una disculpa. Lucius miró con desdén a la desmadejada joven y se preguntó interiormente como se le había podido pasar alguna vez por la cabeza casarla con su Draco.

Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.

El regreso a la escuela fue mayormente pacífico. La prensa rondaba por Hogsmeade, en busca de fotos, rumores…lo que fuera sobre la nueva pareja de moda la temporada. O cotilleos sobre las veelas y sus compañeros y compañeras. Y una vez más, la plantilla estaba coja. Con Hermione ya hacía tiempo que no contaban. Slughorn no iba a regresar…después de que se recuperara, era el retiro definitivo para él. Y Fleur en San Mungo, sedada y a la espera de someterse a tratamiento psiquiátrico, después de su espectacular estallido. Bill continuaba alojándose en la escuela, para no trastornar aun más a Victoire, aunque había trasladado sus habitaciones a otro lugar. No quería nada que le recordara a Fleur. Después de firmar en la propia enfermería y mientras Poppy daba a Victoire una poción calmante, los papeles de divorcio y solicitar la custodia plena de su hija, sin derechos de visita, no quería ni verla. Estaba en excedencia temporal de su trabajo, al menos hasta final de curso y muy consternado.

Ante la premura de tiempo y la escasez de candidatos, Minerva aceptó a Morgen como profesora asistente de Transformaciones. No sin largas conversaciones con su tío Alberich, preocupado por que la joven elfa –tenía solo 60 años- viviese alejada de los suyos y de la naturaleza. Encontrar un sustituto para Pociones era más complicado. Pocos magos tenían las cualificaciones necesarias, y elaborar pociones era más rentable que ser profesor. Desesperada, Minerva llegó a una solución insólita. Severus Snape y los gemelos Weasley. Severus presidía las clases desde un retrato, e inclusive explicaba teoría, y los gemelos se encargaban de vigilar, corregir y evaluar los ensayos y pociones de los alumnos. Fred y George se alternaban, compaginando su trabajo en la tienda con las clases. Severus, aunque protestando, había acabado accediendo, sobre todo cuando Draco le prometió reproducir sus nuevas y mejoradas recetas en el mundo real…y presentarlas a su nombre en la convención anual de pociones. Flitwick recibió la ayuda de Hugh Dawson, al menos hasta fin de curso. El vampiro estaba cada vez más cerca de Charley…y el pelirrojo más cerca de caer en sus expectantes brazos.

La pequeña manada de licántropos retornó tras las festividades a su propio territorio. A Calix le faltaban solo unos meses para finalizar la escuela. Firenze se había quedado en el bosque y por lo tanto aun seguía enseñando. Aunque tradicionalmente las yeguas y machos sumisos se incorporan a la manada de su semental, Thor era huérfano y realmente no pertenecía a la manada visitante. Por lo que tras largas y tediosas negociaciones, los dos se quedaron en la manada de Magorian. Thor era herrero, el primer centauro herrero que conociera la manada, y ya que su manada adoptiva se llevaba a tres de sus yeguas, le dejaron ir. En el lejano norte, un enano que se había quedado manco le había enseñado el oficio, los enanos eran rivales en el conocimiento de los metales de los duendes. Los primeros preferían la forja de hierro y acero, los segundos el trabajo de plata y oro. La forja de Thor quedaba en poder de su manada adoptiva, y aunque ningún otro centauro poseía su destreza o habilidad en crear objetos, el simple hecho de ser capaces de fundir mineral y extraer hierro les daba una gran riqueza. Para deleite de Hagrid, el centauro herrero se instaló en la vieja y largamente abandonada fragua que se encontraba en un claro cercano a los establos de la escuela. Alberich y Efeu se quedaron con Morgen. Janja y los demás veelas decidieron quedarse hasta final de curso. Los adultos y los jóvenes que no habían encontrado pareja se marcharían en las vacaciones de verano, pero aun estaba por ver lo que decidían hacer los alumnos a los que aun restaba por finalizar su educación. Beauxbatons estaba mucho más acostumbrada a tener veelas entre sus alumnos.

A su regreso, se hizo evidente que el allure de ambos jóvenes se había estabilizado mucho. Era de esperar en una pareja vinculada. Ya no provocaban tanta absurda contemplación…aunque seguían teniendo admiradores. Luna les felicitó con sincera cordialidad, sus ojos azules rebosantes de contento. Dando un suave abrazo a Sylvain le entregó una canastilla de bebé. Una preciosa caja con el asa adornada por lazos de raso, todo en tonos pastel, conteniendo unos diminutos pijamitas todo en uno de primera puesta, botitas de hilo y unos pequeños biberones, además de unos pañales, el mejor gel de bebe, un paño acolchado e impermeable para usar como cambiador, toallitas y unas suavísimas toallas con gorrito. Todo, con excepción del cambiador que reproducía un cielo estrellado en su cara acolchada, era blanco y con pequeños motivos adornándolos. Diminutas estrellas, soles y lunas. Sylvain sintió un nudo en la garganta, uno imposible de tragar y sin palabras, los ojos humedecidos, miró a Luna. Draco, un tanto desconcertado aunque aparentemente impasible, dio cortésmente las gracias y Neville murmuró con calidez:

-Ya sé que es un poco inusual, pero Luna insistió en haceros un regalo útil.

Luna volvió a abrazar a un emocionado Sylvain y murmuró suavemente:

-Serás un gran padre, ya lo veras Sylvain. Siempre lo dije.

El moreno, sin poder contenerse, devolvió con ganas el abrazo y sollozó, aterrado y al mismo tiempo aliviado de tener a Luna y a Neville de su lado. El joven matrimonio les aseguró que el secreto de Sylvain estaba a salvo. Que no era asunto suyo –ni de nadie- bajo que nombre o identidad elegía vivir su amigo. Luna le había reconocido casi de inmediato, y con una sonrisa les informó que ambos se habían hecho mutuamente una promesa inquebrantable de no desvelar nunca su anterior nombre ni dato alguno sobre él. Que renovaron con ellos, para la absoluta tranquilidad de Draco y Sylvain. Tras un rato de charla y una taza de calmante infusión de azahar y tila, Neville le palmeó el hombro y sonriendo musitó, dejando calmadamente su taza en la mesa:

-He de reconocer que estas impresionante, Sylvain.

El moreno sonrió y Draco le besó la mejilla para murmurar, evidentemente orgulloso:

-Solo lo mejor para un Malfoy.

HP&DM

Con la camaradería de unos nuevos aliados, se sumergieron en una confortable rutina de horarios y clases. Magníficas noches de intimidad, largas sesiones de vuelo y entrenamiento, excursiones a Hogsmeade, románticos paseos nocturnos o cacerías por el bosque. Sylvain nunca había sido tan feliz. Vivía abiertamente con su pareja, su amado, y podía ver a Teddy regularmente.

Con la ayuda de veelas y elfos, además de varias pociones, Draco exploró y descubrió su forma alada y alcanzó la transformación completa poco antes de final de curso. Mucho antes de lo que este había esperado, normalmente alcanzar una forma animaga tomaba años. Janja actualizó los datos de su inscripción en los libros del Consejo como varón dominante ¾ veela activa, capaz de cambio a forma alternativa alada. Y también inscribieron a Sylvain como su pareja de enlace: varón submisivo mago 1/3 veela-vampiro activa, capaz de capaz de cambio a forma alternativa alada. Obviando mencionar su real naturaleza, aunque sí que se puso en conocimiento de los más altos miembros del Consejo. Que el Ministerio hubiese olvidado de la existencia de los Drachen a que pertenecía Sylvain no era su problema. Según Janja y el Consejo de Veelas, ni Sylvain ni Draco necesitaban registrarse en el ministerio como animagos: primero, porque la norma estaba redactada para los magos y no afectaba a ninguna veela o criatura –incluidos los Drachen- entre cuyas cualidades se encontrase naturalmente el cambio de forma; segundo, porque técnicamente no lo eran. Draco era un grifo real, un león gigantesco del tamaño de un caballo, y con inmensas alas de águila. Una criatura mágica…imposible y sin cabida según los criterios del registro de animagos. Por supuesto, Draco era un grifo real… blanco. Su melena, relucía con leves reflejos dorados bajo el sol y sus alas eran tan blancas como la nieve. Era casi tan alto como Emerald, musculoso y elástico, y la primera vez que Sylvain le vio completamente transformado…bueno, los animales del bosque tuvieron un buen espectáculo. Sylvain también profundizó en mejorar sus habilidades y poderes en todas sus formas y estaba comenzando a poder escupir pequeñas chispas en su forma híbrida…y a manejar aun más eficientemente el fuego como humano. Como dragón se centró en el entrenamiento físico…era la manera más divertida y todo el músculo ganado pasaba a sus otras formas.

HP&DM

Viridis, la única hermana de Sylvain –la primera dragoncita de Jade y Turquesa, sin contarle a él- se había mudado de inmediato a una cueva en un desfiladero cercano, en terreno fuera de los límites de la escuela, pero aun dentro del Bosque Prohibido y sus inmediaciones. Aunque de vez en cuando se dejaba ver fugazmente por Hagrid, para evitar que nadie llegara jamás a asociar a Sylvain con la aparición de un dragón en las cercanías de la escuela. Sin embargo, Sylvain había demorado presentársela a Draco. Frente a la entrada de la cueva de Emerald, en el antiguo lecho seco del viejo cauce del río, la joven dragona - tan parecida excepto por su color más uniforme y sin tantos reflejos - había resoplado con fuerza en el pecho de Draco, y mirado con ojos curiosos a su "hermana".

-¿Estás segura de que es el adecuado para ti?

Preguntó Viridis, empujando con el morro a Draco. Entrecerrando los ojos, Draco hizo brotar llamas de las palmas de sus manos. ¡Esto era ridículo! La dragona adolescente reculó, nada impresionada y soltó una pequeña vaharada de humo.

-No parece gran cosa Hermanita…

Indignado e irritado, Draco cambió de forma saltando hacia adelante y rugió en advertencia, sacudiendo la peluda cola contra los flancos, las alas semi plegadas.

-¡Ah! ¡Mucho mejor!

Encrespado, miró de reojo a Sylvain, que lucía su verdadera forma y se tragó las ganas de cambiar de forma y lanzarle un par de hechizos a la descarada dragona. No tenía claro si tener puesto el amuleto traductor era una bendición o una maldición. Con un murmullo Sylvain le dijo en parsel:

-Da las gracias de que no es mi madre…Turquesa te hubiera tirado al suelo…y Jade se te tragaría de un bocado.

Viridis dejó ir un rezongo – una risa- y murmuró resoplando un poco:

-No seas así Babe…Está bien, Emerald. Nuestros padres solo son unos padres preocupados. Imagina lo sorprendidos que se quedaron cuando llegó un emisario diciendo que te habías emparejado! Por supuesto que me iban a dejar venir, quieren noticias tuyas. Sabes cuan preciadas son las hembras en nuestra especie. Es normal que se preocupen.

Sylvain se encogió de hombros y murmuró:

-Pero también soy humano…y adulto Viridis. Y Draco es mi pareja.

Viridis dio un par de vueltas más en torno a Ópalo - y murmuró, dándole un coletazo despectivo:

-Un bonito nido. Pero este territorio no es tuyo…las marcas en él son de mi hermana…¿Eres tan débil que no puedes conquistar un territorio de caza propio? Padre esperaba que encontraras un dragón digno de ti, Emerald, no este…gatito.

Gruñendo sordamente, irritado hasta más allá de su limitada paciencia y ofendido en su más profundo ser; Ópalo lanzó una tarascada con sus garras, y dejó ir un gran rugido de desafío, su melena reluciendo y ondeando a su alrededor como una fría llama. Sabía que sus garras y colmillos eran casi inútiles ante la coraza de escamas de la dragona, y que solo las más delicadas membranas de las alas sufrirían bajo sus zarpazos, pero no se desalentó. Saltó al lomo de Viridis y ante la sorpresa de la dragona mordió su nuca. Puede que sus colmillos no pudieran perforar la piel, pero por Merlín, sus mandíbulas podían sujetar a aquella impertinente y dejarle un buen magullado. Las zarpas aferradas a la base del cuello, y las garras traseras enganchadas en la escamosa coraza, Ópalo resistió valientemente unos cuantos saltos y cabriolas, tirando tenazmente antes de salir despedido y aterrizar sobre sus patas. La dragona rugió levemente, sacudiéndose y frotándose el cuello contra el costado, mientras Draco deslizaba una mano posesivamente en la cintura de un muy sorprendido Sylvain.

-Francamente, no sé que le ves a todo ese pelo, o las plumas, pero no cabe duda de que al menos es valiente y parece fuerte. Les diré a nuestros padres que tu macho es…apropiado. Aunque padezca una infortunada carencia de escamas.

Mientras Sylvain se reía ante la cara de total indignación de Draco y su murmurado y consternado: "¿A ti si te gusta mi pelo, no?" y explicaba a su hermanita que era de lo más normal para los humanos compartir "nido" y al mismo tiempo, vivir una parte del año en un sitio y desplazarse a otra. Tras escuchar más explicaciones sobre las intrincadas "costumbres migratorias" de los magos y cómo era posible que muchas crías jóvenes procedentes de distintos nidos se criasen bajo la tutela de otros adultos, Viridis emitió un nuevo y ligero rugido, con un sonido ligero como una carcajada, y soltó una pequeña bocanada de fuego, mascullando entre dientes que los humanos tenían extrañas costumbres. Entreabriendo las fauces y dejando ver dos perfectas hileras de afilados dientes murmuró con tono mucho más risueño:

-¿Dijiste que sus padres comparten con él nido y territorio en Whitshire?¿Hay suficiente caza para todos? ¿Estás pensando en reubicarte en él? ¿Puedo quedarme? Porque este sitio no está nada mal…

Sylvain sonrió y le dijo que por supuesto que podía instalarse como invitada cuanto tiempo quisiera en el "territorio de invierno" de su hermana mayor.

-¡Guay! He visto un par de atractivos dragones solteros cuando venía volando de camino hacia aquí…Esas escamas negras son chocantes al principio, pero cuando te acostumbras…

Draco se llevó las manos a la cara y gruñó entre dientes:

-¡Fantástico! ¡Una adolescente hormonal de visita en casa!

Y Sylvain se rió con ganas, hasta que Draco no pudo contener su propia risa y sus sinceras, aunque algo histéricas y autenticas carcajadas se sumaron a las de su pareja, ante la mirada incrédula de una pasmada dragona.