Hola! Mini actualizando. En este cap hay lemon. Es el primero que hago asik puede que sea una caca. Gracias por leer y comentar. bss
Estaban los dos en el ascenso del edificio, Stiles podía notar la tensión en Deucalion a pesar de su aparente tranquilidad. Algo estaba dando vueltas en la cabeza del lobo y el muchacho se temía que no era nada bueno.
El ascensor seguía subiendo como la tensión y el silencio pesado aumentando. Stiles no quería decir nada, se sentía responsable por la muerte de uno de los miembros de la manada del mayor. Sabía que Deucalion no le iba a hacer daño, estaba seguro de ello, pero aun así se temía lo peor.
-¿Por qué estabas en la clínica? ¿Deaton te llamó o fuiste tú solo? – Rompió por fin el silencio.
-¿Qué? No, fui yo solo tenía tiempo libre y algunas dudas que necesitaba que el Doc. me respondiera. Sobre mi poder y tal.
-¿Quieres ser un druida?
-Yo solo quiero dejar de ser al que siempre le patean el culo, al que secuestran, amenazan y el único que no tiene una forma de proteger a su familia y esté tan involucrado como yo en todo esto. Estoy cansado.
El ascensor paró y sonó el pitido que indicaba que estaban en la planta de su destino. Las puertas se abrieron y ellos salieron. El lobo abrió la puerta de su apartamento y la cerro tras pasar Stiles.
El chico se quedó maravillado al ver la casa. Ya había visto la de Allison, pero aunque estuviesen en el mismo edificio eran muy diferentes. La del lobo se sentía acogedora y no solo práctica como la de los Argent, lo que le recordó…
-¿Por qué vives en el mismo edificio que los Argent?
-El edificio es bonito.
-¿En serio?
El lobo solo se encogió de hombros y le guio hasta el salón. Le hizo sentarse sin aceptar ninguna queja. Stiles seguía pensando y los engranajes de su cabeza girando. Lo ocurrido en el aparcamiento ahora ocupaba toda su cabeza, sabía que pensar en la muerte de Ennis no le haría bien y las sospechas sobre su profesora crecían.
Deucalion volvió al salón y se sentó al lado del chico. Stiles seguía metido en sus pensamientos pero notó el calor del lobo e inconscientemente se recostó contra él, apoyando su cabeza en el hombro del contrario.
-¿Qué sucede? – Peguntó el Alfa contento por su reacción automática pero preocupado. – ¿Sigues pensando en Ennis? No ha sido culpa tuya ni del buen doctor. Estoy seguro que hizo todo lo que pudo. No es de los que matan a sangre fría. Él solo mantiene el equilibrio y se toma su trabajo muy en serio
.-No es eso principalmente. – Empezó Stiles, no sabiendo muy bien cómo llevar el tema. - ¿Recuerdas que te dije que Derek está vivo? Le vi irse con una de mis profesoras, la Señorita Blake.
Deucalion le miró raro ante ese comentario, celos inundándole, creyendo que el adolescente estaba celoso de la profesora. Stiles giró un poco la cabeza para mirarle la cara, había notado como se tensaba con lo que dijo y se dio cuenta.
El chico se incorporó del todo y se puso de rodillas encima del sofá, girado hacía Deucalion, le agarró la cara para que este también le estuviese "mirando" a él.
-¡No es eso! – Gritó negando con su cabeza a la vez. – Me da igual lo que haga ese gilipollas con su vida. Solo me habría puesto celoso por algo así si fueras tú. Simplemente dije eso para ponerte en situación. Mi profesora se bajó del coche cuando vio a Derek y lo alzó en vilo, con sus propios brazos y sin ayuda y lo metió en el coche. Una mujer humana que no sea culturista jamás podría coger y tirar a alguien de su tamaño como sino pesara nada. Y, y… Además… ¿De qué cojones te estas riendo?
Deucalion soltó una carcajada al darse cuenta de la situación. Su lobo estaba al borde porque todavía no había reclamado completamente al pequeño humano como suyo y saltaba ante cualquier cosa.
-De lo mono que te pones cuando divagas y te pones nervioso. – Dijo el Alfa entre risitas.
Stiles gruñó y se levantó de su asiento de sopetón, se encaminó a la salida, luego se paró y se dio la vuelta.
-Ya tengo suficiente encima como para que encima te rías de mí. Estoy lidiando con mucha mierda Deuk para encima lidiar contigo enfadado. ¡No quiero decir o hacer algo que te cabree y que me despaches!
Stiles con el último grito, se giró y echó a correr para largarse de esa casa ya. Cuando iba a abrir la puerta un golpe le hizo pegarse a esta, con la cara girada a un lado. Deucalion estaba detrás de él, olisqueando su cuello y con sus manos rodeando la cintura del adolescente.
-Lo siento. Nunca te haría daño. No huyas de mí. – Murmuró contra su nuca, sus brazos estrechándole más.
Stiles solo bufó y pegó la frente contra la puerta para ignorarle pero sin querer dejando más acceso a la parte de atrás de su cuello, lo cual el lobo no dejó pasar, dando besos y mordisquitos por toda la nueva carne expuesta sacando temblores y suspiros del menor.
Deucalion quitó la poca distancia que quedaba entre los cuerpos, restregando su entrepierna contra el trasero del chico.
-Es curioso que el hecho de que divagues me ponga tan caliente como que te enfades.
Obviamente, Stiles se rindió. Se despegó de la puerta y se echó para atrás, recostando su cabeza contra el pecho del lobo y dejando que aguantara todo su peso sabiendo que no le iba a dejar caer.
Deucalion sonrió, continuando su tarea de besar y marcar el cuello del chico (ahora que tenía más acceso) mientras sus manos dejaron la cintura y se metieron por debajo de la camiseta, acariciando el pecho del humano con suavidad, desde el estómago hasta los pezones los cuales pellizcó con los dedos sacando un gemido de Stiles.
Las rodillas le fallaron y pasó sus manos por el cuello del Alfa para sujetarse. Era una posición incómoda, pero eso no le importaba demasiado siempre y cuando Deucalion siguiera tocándole.
Una de las manos del lobo siguió jugando con los pezones del chico y la otra viajó más al sur para visitar tierras más cálidas. Stiles tenía una erección monumental. La forma en que le tocaba el mayor le estaba volviendo loco.
-¡Deuk! Ahh..! – Gimió el chico cuando la mano viajera alcanzó su destino y agarró su pene por encima de sus pantalones.
Los dos estaban sorprendidos por ese gemido. Stiles se avergonzó y Deucalion gruñó. Este último se separó del menor el cual no tuvo tiempo para quejarse por la pérdida. El lobo le dio la vuelta con rapidez y le alzó agarrándole de las nalgas, poniéndolos en la misma posición de aquella vez en el bosque, solo que hoy el lobo no tenía intención de parar.
Deucalion pegó sus labios a los de su pareja en un beso salvaje y desenfrenado. Stiles respondiendo inmediatamente. Si él tenía algo que decir en todo esto, hoy no iba a salir caminando.
El lobo desabrochó los pantalones del jovencito y metió las manos por dentro agarrando el trasero y estrujándolo. Después empezó a pasar un dedo por la entrada del chico, jugando con ella y haciendo que Stiles temblara.
-Aaahh… Esss…pe..e..ra – Pidió con dificultad. - ¡Para! – Dijo más firmemente golpeando los hombros del contrario. – No voy a perder mi virginidad contra una puerta, ni la pared, ni el suelo. Quiero una superficie plana y blanda.
-Como mi amo ordene.
Deucalion entre risas y sin soltar al chico, se dirigió a una amplia habitación con una cama enorme a la que Stiles fue lanzado y a la que cayó con un gritito y una mala mirada hacía su no-tan-adulta-pareja.
El lobo solo seguía riéndose y se fue acercando a la cama a la vez que se iba quitando la ropa. Solo con verle desnudarse el adolescente estaba seguro de que se iba a correr encima. A pesar de la edad estaba muy bien, tan grande en comparación con el y tan bien formado… solo hubo un problema, que no solo lo estaba pensando.
El Alfa se rió, se quitó la ropa interior y se subió a la cama posicionándose encima del chico y empezando a desvestirlo.
-Me alegra que te guste tanto. Ahora es todo tuyo – Ese comentario sacó un sonidito de vergüenza del adolescente y una mirada de reproche. – Jejeje para tu información los lobos envejecemos de forma más lenta. Todavía tengo mucha energía a pesar de mi edad, me preocupa que… no puedas seguirme el ritmo.
Stiles frunció el ceño y con un bufido, empujó al lobo y se puso encima de él, sentándose en sus caderas. Sabía que había podido hacerlo solo porque Deucalion quiso ,por él eso estaba bien. Ya le enseñaría quién no iba a poder seguir el ritmo.
Una sonrisa malvada se implantó en la cara de Stiles mientras se quitaba los pantalones y calzoncillos sin moverse de encima del Alfa, restregándose contra él. Después comenzó a trazar un camino de besos desde el cuello, donde mordió aunque sabía que no iba a dejar ninguna marca; bajando por su pecho y abdomen (siempre quiso saber cómo se sentía besar y lamer una tableta de chocolate); hasta que llegó al premio gordo.
La erección del lobo se alzaba orgullosa ante los hambrientos ojos del adolescente. Stiles empezó a lamer la longitud lentamente, desde la punta hasta la base, repitiendo el camino unas cuantas veces, experimentando. El lobo le dejaba hacer disfrutando de saberse explorado. El chico siguió, se metió la cabeza del pene de su pareja en la boca y empezó a succionar despacio, trazando a la vez la circunferencia de esta. Luego se metió todo lo que pudo de la verga del lobo en la boca, salvando el espacio restante con la mano. Subía y bajaba la cabeza a la vez que movía la mano, cada vez más rápido y ansioso. El lobo solo gemía, disfrutando de los esfuerzos del muchacho. Mientras seguía bombeando el miembro con la mano notó como si su base estubiese un poco más hinchada, pero lo descartó.
Stiles se sacó el miembro de la boca y volvió a sentarse encima del lobo, que gruñó ante la pérdida y se incorporó abrazando al chico.
El menor se acercó a la oreja del Alfa, mordiendo el lóbulo y lamiendo alrededor.
-Tómame. Por favor.
Deucalion no necesitaba mucho convencimiento, estaba casi en su límite y sabía que el chico también. Movió sus manos hacia el trasero del adolescente para tantear su entrada pero se encontró que esta estaba húmeda y miró al chico.
-¿Qué pasa? – Preguntó Stiles.
El Alfa se descontroló. ¡Su pareja estaba segregando lubricante natural! Alguien en la familia de Stiles debía haber sido un hombre lobo. Deucalion tumbó a Stiles en la cama y se puso en posición entre sus piernas para entrar en el cuerpo de su pareja.
-¡Espera! ¡Tienes que prepararme primero sino me partirás el culo! – Gritó atemorizado.
-¿Confías en mí? – Stiles asintió. – Entonces no te preocupes.
Deucalion empezó a empujar con cuidado dentro del adolescente, su agujero cediendo poco a poco como si estuviese predispuesto para eso. El lobo con poco esfuerzo consiguió estar casi del todo dentro, dejando la pate final sin meter, esperando hasta que la incomodidad que podía oler en su pareja pasara. Lo bueno de la autolubricación era que el cuerpo se relajaba y extendía solo pero aun así era la primera vez de Stiles y se aseguraría de que no tuviera el dolor de ninguna clase. Su única misión en esta vida, ahora, será satisfacer cualquier necesidad de su pareja.
Stiles se movió un poco, tanteando. No le dolía a penas, solo un escozar. Se sentía demasiado lleno. Su lobo empezó a moverse con cuidado pero sin parar. Salía lentamente y entraba igual de lento. Aumentaba el ritmo lentamente y Stiles se cansó, se movió para encontrarse con su pareja y le mordió el cuello, como aviso de que no era una muñequita de porcelana y podía tomar más. Stiles se había dado cuenta de lo mucho que le gustaba morder al gran lobo, ojalá pudiera dejarle marcas.
Deucalion notó el mordisco y comenzó a moverse más rápido y más rápido. Embestía fuertemente, abriendo más las piernas de su humano, que las ancló a su cintura.
Los gemidos del chico le estaban intoxicando y haciendo que perdiera el control.
-Mírame. – Gimió el chico, agarrando la cara del lobo.
-¿Qué?
-Mírame. – Repitió con voz exigente.
Deucalion procesando lo que le pidió su pareja, cambió sus ojos a su forma de lobo con una sonrisa y le vio, sudoroso y jadeante, la cosa más hermosa que jamás había visto. Con un gruñido aumento la fuerza de sus empujes, Stiles gimiendo cada vez más alto, con cada golpe que el Alfa le daba a su próstata.
Stiles no dejaba de mirar a su pareja a los ojos, el otro tampoco apartaba la mirada. Deucalion agarró la cintura de Stiles y se pegó más a he juntando las frentes y haciendo que el pene del chico se rozara contra sus abdominales.
Los dos estaban a punto de correrse. Stiles rompió el contacto visual y expuso su cuello ante el mayor, por instinto. Deucalion no pudo más. Mordió el lateral del cuello del chico con sus colmillos de lobo y se hundió del todo en el apretado canal del chico, hasta que su vello púbico acariciaba su culo. El placer y el dolor mezclados hicieron que el adolescente se corriera gritando el nombre de su pareja y manchándole el pecho y el propio con su semen. El olor de la liberación de Stiles y su cara cuando llegó a la culminación provocó que el lobo también se corriera.
-¡Deucalion!¿Qué…? – se quejó el chico. Sentía como si la base del pene de su pareja estuviese creciendo más y más.
-Pensé que habías investigado sobre los lobos y el apareamiento.
Stiles pensó y procesó. ¡oh mierda! Deucalion le estaba anudando. Los lobos lo hacen para que el esperma se quede más tiempo dentro de la loba y mejorar las probabilidades de embarazo. ¡Por eso había notado como si la base fuera un poco más gorda!
El chico estaba sorprendido pero no molesto. Se sentía tan bien. Notaba chorro tras chorro de semen golpeando sus paredes internas y los espasmos del miembro de su pareja dentro de él. Notaba un calorcillo dentro de su pecho ahora, como si sintiera a su pareja en él, más allá de la unión física.
Un rato después el nudo de Deucalion se retiró y salió de Stiles, recostándose de espaldas con el adolescente encima de su pecho acurrucado.
-Duerme. – Dijo mientras le acariciaba el pelo. – No creas que esto acaba aquí. Quiero averiguar la certeza de cierta leyenda urbana y los adolescentes calenturientos.
Con una pequeña risa Stiles se pegó más al cuerpo caliente del mayor y se durmió.
