LAS TRIBULACIONES DE UN CHINO EN CHINA.
O COMO DRACO MALFOY CAMBIÓ LA IMAGEN DE SU FAMILIA.
(La primera parte del título pertenece a una conocida novela de Julio Verne, autor que me deleitó durante horas y horas cuando era pequeña. Narra la historia de un joven y rico heredero chino, a punto de casarse con una joven viuda, y al que su maestro reprocha que no sabe qué es la vida, por haberlo tenido todo siempre. Le comunican que esta arruinado, y contrata un seguro de vida, nombrando únicos benefactores a su prometida y a su maestro…al que ha encargado su asesinato. Apenas ha encargado su propia muerte, descubre que no está arruinado…) (NA: Significado de algunos nombres: Mynte: Menta. Zelen: Verde. Efeu: Hiedra Alberich: literalmente, el Rey de los elfos. Morgen: la Mañana Arcade: derivado de Arcadia, país imaginario y bucólico, equivalente del Paraíso en la mitología Griega Calígula: Cayo Julio César Augusto Germánico, en latín Gaius Julius Caesar Augustus Germanicus, también conocido como Cayo César o Calígula, emperador romano de trágica fama. Gabriel: El poder de Dios. Uno de los 3 Arcángeles. Sophie: sabiduría. Seraphine: una clase de ángel. Literalmente, ser de fuego, llama ardiente. Rosier: un ángel caído. Chad: derivado del gales Cad, batalla. Garric nombre francés de una clase de roble arbustivo, llamado roble carrasco. Calix: muy hermoso en griego. Cálice. Jefe en gaélico)
(NA: Se admiten sugerencias para los nombres de los bebés. Con una breve explicación de significado y el porqué, en relación a las familias, padres etc.)
Aunque podía parecer lo contrario, Draco Lucien Malfoy Black era una casi perfecta mezcla de Black y Malfoy…al menos en cuanto a carácter. Los Black eran seres apasionados, feroces tanto en sus afectos como en sus odios y con tendencia a ser impulsivos y vehementes cuando sus emociones eran fuertes. Los Malfoy eran estrategas calculadores, metódicos y pacientes, capaces de sostener una rencilla por generaciones hasta cobrarse una venganza. Y ambas familias tenían en común una cosa: la defensa de la familia estaba por encima de todo. Y en esos momentos, Draco se enfrentaba a un gran reto personal, a una decisión que afectaría no solo a su futuro como individuo, sino a su nueva familia. Las largas conversaciones -mantenidas para mantener ocupada la mente de su perfecto, delicioso y tremendamente sexi compañero en otras cosas durante la larga labor preparatoria- en el nido habían arrojado luz sobre un insospechado problema. Uno que ni siquiera se le había pasado por la cabeza antes. Aunque lo tenía justo delante de las narices…era de esas cosas que de tan evidentes, se perdían de vista y desdibujaban. Como los árboles que no te dejan ver el bosque. Sylvain estaba durmiendo en su nido – era imposible separarle de él más que por unos breves minutos para asearse y comer apresuradamente- y en cualquier momento, comenzaría a incubar. No lo sabían con seguridad, pero era posible que antes de que acabase noviembre tuviesen uno o dos pequeños de los que encargarse.
Y ahora, retornando su atención-desviada por un momento- a la conversación en curso, su padre quería que fingiesen haber usado una madre subrogada, para evitar llamar la atención y Janja estaba más que dispuesta a hacer pasar a alguna de las veelas emparejadas de su colonia por tales. Era una buena estrategia. Pero Draco se opuso. Sylvain tenía todo el derecho del mundo a ser reconocido no solo como el otro progenitor, sino como lo que era auténticamente, un portador de vida, y la discusión se generalizó. Hasta que el joven se negó en rotundo a "no llamar la atención". Tajantemente.
-Si no hubiese querido llamar la atención no me hubiese enlazado públicamente con él. No voy a esconder lo que soy, lo que somos, ni el origen de mis hijos. Que mi elegido sea el único caso públicamente reconocido de concepción masculina espontanea y natural en los últimos doscientos años no es mi problema, padre.
Draco hizo una pausa, fijando sus intensos ojos de mercurio en los igualmente poderosos - aunque ensombrecidos por la preocupación- ojos de su padre, para proseguir hablando con seguridad:
-El problema no es nuestro, es de esta sociedad, del Ministerio, por olvidar nuestras raíces y doblegarse complacientes ante lo que los nacidos muggles consideran "normal". No voy a fingir que hemos adoptado a nuestros propios hijos.
Cobró aliento imperceptiblemente, y añadió con aun mayor determinación:
-Esta concepción natural y espontánea…Realmente es un testimonio al vigor y pureza de su magia. Sylvain es un Creador de Vida, una Madre, y debe ser reconocido y reverenciado como tal.
Alberich intervino por primera vez en mucho tiempo y murmuró gravemente:
-Yo estoy por completo de acuerdo con él. Toda gran revolución empieza con un pequeño, minúsculo cambio que se expande en crecientes ondas…y ellos ya tiraron hace tiempo la primera piedra al estanque enfrentándose a las retrógradas ideas de esa horrible nacida muggle…
-Será mucho más difícil manejar las cosas, Draco. Solo quiero que…que lo medites bien.
Murmuró Lucius ciertamente intranquilo. Draco le dedicó una mirada digna de una mula apalancada a su progenitor y este, reconociendo con la práctica derivada del trato con su esposa una causa perdida, suspiró con aire resignado. Esbozando una media sonrisa, el joven semiveela relajó un tanto los hombros –legalidad aparte, Lucius era su padre y el patriarca de la familia- y añadió con cierta suficiencia:
-Lo he hecho padre. He tenido tiempo para hacerlo. Sylvain está…si no técnicamente embarazado, en un estado biológicamente asimilable, y nadie fuera de estos muros tiene por que saber lo que realmente está sucediendo. No soy tan estúpido como para pensar que la sociedad está lista para entender lo que es. Lo que somos.
El exmortifago dejó ir parte de la tensión acumulada en su rostro mientras su hijo, su único hijo añadía:
-Voy a presentar mi petición para residir fuera de Hogwarts al menos de viernes a medio día a lunes por la mañana, y de miércoles por la tarde a jueves por la mañana. Además de permiso para ausentarme en caso necesario durante el tiempo restante. Y Sylvain va a estar recluido en Malfoy Manor, alejado de visitas y en un régimen de calma casi absoluto, hasta el final de su "embarazo", por órdenes de Janja…Todo el mundo sabe que las preñeces masculinas son extremadamente delicadas… Si no aceptan mis términos…no tengo ningún problema en renunciar a mi trabajo y quedarme todo el tiempo que haga falta en Malfoy Manor.
-¿Y mi hermana? Ya ha sido un poco complicado explicarle porque necesitaba que se ausentara hasta nuevo aviso de aquí…
Musitó cariacontecida Narcissa. Andy no era tonta y sabía que algo "raro" estaba pasando. Alzando una ceja y con la comisura de los labios fruncida en una sonrisa apenas insinuada, Draco susurró:
-No veo ningún problema en darle a ella la misma versión que a todos los demás… hasta que Sylvain decida contarle más, si es que lo hace. Es su decisión, madre.
Insistiendo, su madre apostilló:
-¿Y la repentina aparición de tres dragones en nuestro jardín? ¿Qué le digo sobre eso?!
Sonriendo y con los plateados ojos relucientes de chispitas, Draco murmuró:
-Eso no es nada fuera de lo común, madre…por supuesto que nuestras tierras son una excelente zona de descanso para un grupo viajando o explorando en busca de nuevos territorios…además, el precio de la propiedad se revaloriza con su mera presencia.
Un bramido lejano les anunció el regreso de Jade, y dedicando una sonrisa divertida a su irritada madre, Draco cambió a su forma de grifo y salió volando por la amplia ventana al encuentro del gran –gigantesco- dragón. Cuando le divisó, Ópalo gruñó sordamente en salutación. Entre las garras, Jade sujetaba una joven orca de algo menos de 3 tm, y su vuelo era lento y pesado. La familia de dragones se saludó muy vocalmente y Emerald aleteó vivamente en la puerta de su guarida, recibiendo a su padre con un melodioso cruce entre arrullo y ronco siseo. Posándose y dejando en el suelo la enorme pieza, Jade ronroneó gravemente y olfateó de arriba abajo a su compañera, a Viridis y finalmente a Emerald. Tras una pequeña vacilación, el dragón olisqueó con cautela y desde cierta distancia a Ópalo, reluctante a llenarse de pelos, y refunfuñó, volviendo la mirada a su reluciente hija mayor:
-¿Y bien?
Henchida de orgullo y satisfacción, Emerald murmuró enseñando las dos filas de la dentadura en una amplia sonrisa draconiana:
-Dos huevos…viables.
Jade alzó violentamente la cabeza y resopló, miró de reojo y con cierta incrédula admiración a Ópalo y masculló:
-¡Por mis escamas! ¡Voy a ser abuelo!
-Aun no sabemos si alguno de los dos está fecundado…
Jade ignoró el cauteloso susurro de su hembra, balanceó la cabeza a un lado y otro, flexionando el largo cuello mientras exclamaba excitadamente:
- ¡Tres! Mi chiquitina ha puesto tres huevos. Esa lagartija desteñida de Zelen va a tener que tragarse sus llamas. Raquítica ¡Ja! Está resentido porque su hembra lleva con él cuatro años y todavía ni siquiera ha hecho intención de poner un huevo... Debería dedicar más esfuerzo a cazar y a cubrir a Mynte que a criticar a mi nena.
Emerald susurró suavemente, tratando de evitar la sensación de pérdida y dolor que evocaba la idea:
-Podrían ser huevos hueros…ya he perdido uno…demasiado pequeño…
Mirándola atentamente, tras dar una nueva mirada calculadora y una profunda aspiración seguida de un resoplido en dirección a Ópalo, Jade rezongó jactancioso, henchido de dicha y azotando el suelo con la cola:
-Lo dudo mucho, Babe. ¡Apuesto por el león volador!
Emerald rió ante el sordo gruñido de irritación de Ópalo y frotó el morro con su padre adoptivo. Con más calma, pero aun evidentemente excitado, el gran longhorn añadió, señalando con un cuerno a la difunta orca por encima de su hombro:
-No quiero abusar de las reservas de tu territorio de caza, y ahora menos que nunca, así que…He traído una chuchería para picotear…espero que te guste…
Emerald aspiró el salado aroma marino del cuerpo y siseó con deleite:
-¡No es una foca, pero huele estupendamente!
Deslizando la lengua por una aleta, y apreciando la singular textura, suave y gomosa, Emerald murmuró:
-¿Puedo quedarme la piel?
Jade se rió a carcajadas, mientras Turquesa rezongaba sobre que no eran los modales adecuados y que quién le había enseñado a jugar de esa manera con la comida. Cuando Draco se encargó de retirar y preparar limpiamente la piel, dejando el cuerpo desollado tendido sobre un lecho de frescas hojas de helecho, Emerald le sonrió, mostrando dos hileras de fuertes dientes cónicos y comenzó a despiezar la orca. Con habilidad, la dragona se empleó para seccionar esta y desencajó las mandíbulas tironeando para alcanzar el interior del cráneo. El cerebro era muy nutritivo y rico en grasas y ofreció el primer bocado –debidamente flambeado- a Ópalo, antes de comerse el resto. A continuación, cogió la desgajada mandíbula inferior, con parte de una carnosa papada y grasa colgando y la presentó a su padre, que se comió la lengua – toda una delicatesen- de un bocado. Arrastrando el resto del cráneo como un cachorrito con un hueso demasiado grande, lo presentó a su madre y su hermana. Los ojos y las glándulas salivares eran deliciosas, al igual que los suaves bocados de las carrilladas. Después…los tres dragones se apretujaron a comer en torno a la carcasa, junto a la cola, dejando a Emerald y a Ópalo ocupados en el otro extremo. Repartidos y ofrecidos los primeros bocados, Emerald empezó a comer, fundamentalmente la jugosa capa de sebo, aunque también ocasionales bocados selectos de los enormes lomos junto a la cabeza. Muy selectivamente, casi melindrosamente, Emerald se comió el hígado y el corazón, ofreciendo bocaditos escogidos a su pareja, para terminar de saciarse con cantidades ingentes de la rica grasa.
Había perdido casi seis kilos tras la puesta en su verdadera forma, y su cuerpo necesitaba reponerse rápidamente al menos a su peso inicial, para poder afrontar el gasto energético de la incubación. Producir fuego supone un enorme gasto calórico…necesitaba tener unas ciertas reservas. Si como dragona no ganaba rápidamente al menos 60 kg…era dudoso que comenzase a incubar. Y mientras más se demorase…peores las probabilidades de sus huevos. Llena hasta que su tripa estuvo por completo distendida, Emerald se tumbó con la panza al sol, dejando que el agradable calorcito le ayudase a hacer la digestión. Con la cabeza apoyada en la densa melena de Ópalo, se adormeció, gruñendo entre sueños mientras su familia reducía a poco más que una mancha y fragmentos de esqueleto el resto de la presa. Jade partió con sus fuertes mandíbulas los más grandes huesos, para dejar que las dos hembras consumiesen el nutritivo tuétano. Y las dragonas se tragaron enteros los huesos más pequeños, las falanges de las aletas y las vertebras, para aprovecharlos como fuente de calcio.
HP&DM
Cuando Emerald se despertó de su pequeña siesta y se retiró a su nido, Draco se despidió de sus "suegros y cuñada", y regresó a los salones de la mansión. A solas, los dos jóvenes habían hablado sobre las dudas y problemas que se les planteaban en el inmediato futuro, y aunque Sylvain titubeó al principio, Draco le convenció enseguida de dejarle representar los intereses de su linaje ante la Junta de Gobierno de Hogwarts. Así que hoy tenía mucho que hacer. No prestando atención más que marginalmente a su madre y a los demás, Draco se cambió en un atuendo mucho más formal y usó la red Flu para emerger en la oficina postal de Hogsmeade. Abriéndose paso e ignorando las miradas y murmullos de la gente, se encaminó hacia las verjas de la escuela para encontrar justo a la salida del pueblo a una impaciente Nessie. Con una risa, el joven montó a pelo en el fogoso kelpie y dejó que este trotase a buen ritmo y balanceando orgullosamente la cola de regreso hacia el castillo.
La actual Junta de Gobierno de Hogwarts y varios nobles más aguardaban impacientes en el Gran Comedor, cautelosamente divididos y bajo la atenta aunque confusa mirada de Minerva MacGonagall y el resto del profesorado. Cuatro duendes anotaban diligentemente sus nombres y revisaban algo en largos rollos de pergamino, a la llegada de los últimos miembros convocados, haciéndoles rellenar y firmar un formulario. Estaban por supuesto los Lores acompañados de sus herederos mayores de edad de la mayoría de las antiguas familias purasangre que no se habían extinguido con la última guerra. Las líneas de sangre de los Carrow, los Lestrange, Crouch, Crabbe, Prince, Potter o los Gaunt se habían perdido para siempre. Otras aun sobrevivían, en el sentido de que tenían miembros vivos, pero estos estaban cumpliendo condena de por vida en prisión como los Avery, Yaxley o Selwyn. Otras familias también estaban abocadas a la desaparición. Flitwick, Abefort Dumbledore y Slughorn eran los últimos herederos de sus familias, y este como aun estaba sometido a cuidados médicos, había declinado en una carta su asistencia. Abefort se mantenía de pie, junto a un rincón, ignorando a todos y con cara de desear estar en cualquier sitio menos en este. Era evidente que no hubiera asistido si no fuese por el requerimiento inexcusable y formal realizado por Gringotts. Las cartas convocándoles eran una obra de arte. Una vez tocadas por el destinatario, los duendes recibían automática confirmación de su entrega. Y a modo de vociferador, debían ser abiertas en los siguientes minutos. Nada, salvo encontrarse en prisión o gravemente enfermo, podía evitar acudir al llamamiento. No si uno quería seguir haciendo uso de las cuentas bancarias de Gringotts. Y los duendes no amenazaban vanamente.
Así que en una tensa y extraña atmosfera, bajo el techo encantado de Hogwarts se sentaban los convocados distribuidos en varios grupos. Por un lado Lord Ignatus Prewett y Charley Weasley, su sobrino y heredero. El ministro Shacklebolt. Arthur Weasley y su hijo Bill. Lord Mason Greengrass y su hija Daphne. Amos Diggory, con sus ojos casi ausentes. Lord Ernie MacMillan. Lady Hannah Abbott. Olivander. Flora Fortescue. Lord Neville Longbottom y su esposa Luna Lovegood. Cerca pero claramente separados Lord Theodore Nott. Lord Blaise Zabini. Lord Bulstrode y su hija Millicent. Lord Garric Parkinson y su hermana Pansy. Lord Flint y su hijo Marcus. La Srta Carey Madison. El joven Calix Waldorf. Y el tercer grupo estaba algo más separado y había elegido sentarse lo más cerca posible de los duendes…y lo más lejos posible de todos los demás. Calígula Burke. Arcade Rowle. Gabriel Macnair. Sophie Mulciber. Seraphine Rosier. Chad Travers.
Draco desmontó ante las puertas de roble y palmeó a Nessie, acariciándola y dándole una tira de carne seca, enviándola de regreso al lago. Inclinando la cabeza con elegancia, en mudo gesto de salutación, se encaminó sin pausa hacia el gran Comedor, seguido de Magorian, Firenze y Thor; Hugh Dawson (vampiro); Aberich, Efeu y Morgen (elfos); Jasper y su pareja Janja, John Royce (veela pareja de ), Donovan O'Connors (veela, pareja de Carey Madison). Sean Wilson (Alpha de los hombres lobo) y su hija Bella (prometida de Calix Waldorf). Los duendes tomaron las últimas cartas, y ofrecieron plumas de sangre a los recién llegados –la versión original de los duendes, un solo uso, casi indolora y destinada a sellar los contratos registrando identidad y huella mágica- y todos se apresuraron a cumplimentar el trámite necesario.
Minerva se levantó de la mesa de profesores cuando las puertas se cerraron y murmuró mirando a los dos duendes:
-La carta convocaba formalmente a la Junta de Gobierno de Hogwarts, aunque sin orden del día, pero aquí se encuentran personas que no pertenecen a ella…
-¿Podemos dejarnos de formalidades? No tengo todo el día y demando saber porqué se me ha convocado de esta manera.
Añadió Kingsley con tono exigente, ante la sonrisa –mueca sardónica más bien- de los duendes.
-Me temo que es culpa mía, Sr. Ministro. Yo he convocado esta junta.
Frunciendo el ceño y cuadrando los hombros, el Ministro exclamó irritado:
-¿Con que autoridad? ¡Ni siquiera perteneces a la Junta!
Sonriendo suavemente, Draco murmuró tendiendo una mano hacia uno de los duendes que le puso en ella un largo y grueso rollo de pergamino, que de inmediato ofreció a Minerva que fruncía el ceño a su lado.
-Como la Directora podrá comprobar…represento a la Casa Malfoy y Black por línea de sangre, y he heredado los títulos y derechos de la casa Prince. Además mi desposado, Ritter Von Sylvain Egmont Henry Fremont, ostenta en Inglaterra los títulos perdidos de Lord Pendragón (NA. Tiene sentido que con semejante nombre fuera un Drachen, no?) Y Lord Peverell. (Los duendes tan solo habían registrado el cambio de nombre deseado por Sylvain, y este eligió uno mayormente olvidado de entre todos los de sus ancestros) Y ambos ostentamos o hemos heredado otros…títulos menores. Tenemos suficientes derechos de voto para convocar a la Junta.
Mientras Minerva leía apresuradamente la certificación de Gringotts, validada por test de sangre y por tanto, incuestionable, Kingsley murmuró irritadamente:
-¿Y podemos por fin saber porque ha convocado esta Junta? El Ministerio no se organiza él solito, Malfoy…
Volviendo a sonreír – una sonrisa fría que no movía un musculo más que los de las comisuras de sus labios- Draco inclinó apenas la cabeza y murmuró:
-Por supuesto Sr. Ministro, estoy al tanto de las complejidades y demandas de la política…precisamente por eso es que le hago entrega de esta notificación oficial…
Uno de los duendes chascó los dedos y un pergamino lacrado con el sello del banco se materializó flotando delante de Kingsley, y con una última mirada de descontento y frustración, el Ministro la cogió en sus manos, rompiendo el grueso lacre...y activando la magia vinculante de la misiva.
-…mientras ocupe el cargo de Ministro, no necesita volver a preocuparse de estas pequeñas y molestas reuniones…La Junta de Gobierno de Hogwarts es totalmente independiente del Ministerio o cualquier otra forma de gobierno que pudiera instaurarse. Por lo tanto, como comprenderá nadie con un cargo de responsabilidad superior al de mero empleado de 1ª en el Ministerio puede formar parte de esta Junta.
Minerva miró con ojos dilatados al joven y Kingsley frunció el ceño con furia.
-Y eso es válido también para Arthur Weasley. Aunque me temo que su caso ha de ser deliberado más…privadamente.
Dos duendes se situaron frente al boquiabierto Ministro y le señalaron la puerta:
-A menos que renuncie a su puesto político Sr. Ministro, no tiene nada que hacer aquí. Puede delegar la representación y el voto de su familia hasta que cese su actividad política en algún otro miembro de la Junta de su confianza, sin orientación de voto alguna. Si optara por no hacerlo, su voto se contará como ausente siempre en blanco y se sumará a la mayoría.
Escoltado por las agresivas criaturas, Kingsley abandonó el salón gruñendo maldiciones entre dientes.
Con una sonrisa, y sentándose casualmente en el borde de una de las mesas del comedor, Draco añadió una vez que estuvieron de nuevo a solas:
-Todos los presentes en la sala tienen derecho a formar parte de la Junta en una forma u otra. Los profesores como colaboradores con voz; la Directora como miembro de enlace entre la escuela y la Junta, tiene voz y voto.
Minerva miró a su alrededor y exclamó:
-¡Pero eso es imposible! ¡Sería inmanejable!
-Por eso además es necesario que la familia disponga de la capacidad económica para hacer frente al sostenimiento de la escuela.
-¡Y eso es clasista y elitista!
Alzando delicadamente una ceja ante la exclamación de Minerva, Draco murmuró calmadamente:
-Nadie lo niega. Esta es una escuela privada. Sostenida por los padres de los alumnos y por completo independiente del Ministerio. Que se abra al resto del público y se imparta educación a más alumnos a cambio de unas tasas regladas es meramente una cuestión de generosidad de sus mecenas para con los demás. Educar mejor a los jóvenes y brindarles oportunidades de desarrollo, crecimiento y triunfo. Mantener, preservar y acrecentar nuestra cultura. Cultivar y nutrir de nuevas ideas todas las ramas de la magia. Esos son los objetivos de la escuela. Aunque parecen haberse olvidado…
Con un suspiro, Arthur Weasley murmuró:
-Aunque cediera la representación de nuestra familia a Bill, me temo que no podemos permitirnos ese gasto. Hasta ahora, Albus nos había eximido…
Draco murmuró, mientras los restantes convocados susurraban entre sí:
-Como comprenderá, eso es por completo injusto y va en detrimento de las arcas de la escuela.
Morgen susurró avanzando unos pasos:
-Yo pagaré en nombre de Bill…si él quiere seguir representando el nombre de su familia.
Arthur suspiró de nuevo y miró a su hijo mayor. Tras una tormentosa duda, Bill asintió. Su padre preguntó con aire cansado:
-¿Cómo formalizamos esto?
Y un duende les puso delante un montón de pergaminos. Abefort murmuró que él tampoco disponía del dinero ni estaba interesado en ser parte de aquello, y procedió a firmar y abandonar el lugar rápidamente. Tras una vacilación, Amos preguntó si podía renunciar y los duendes le entregaron diligentes un formulario. Calígula Burke pregunto:
-¿Exactamente…de cuánto dinero estamos hablando?
-Un mínimo de dos mil galeones al año. Muchas familias entregan más. Un pago inicial de 6000 como fondo no reintegrable, y anualidades a partir de ahí. Si una familia ostenta varios títulos, debe pagar anualidad por cada uno de ellos para poder tener derecho a varios votos.
Contestó secamente uno de los duendes, tendiéndole un pergamino con los pagos tipificados ya detallados. Tras leerlo rápidamente y encogerse de hombros, murmuró:
-No me interesa de momento. Entiendo que si cambio de opinión…tan solo tengo que hacer entrega del formulario de pago?
En otro rincón de la mesa, Ignatius firmaba con mano temblorosa los papeles para que Charley le representara permanentemente, ya que era su heredero, y preguntaba en voz baja por una copita de jerez y unas pastas, que un elfo trajo al momento en una bandeja. Garric Parkinson discutía calladamente con su hermana, y finalmente el joven estampó su firma en los lugares apropiados del pergamino y exclamó, cogiendo de la mano a su prometido, el veela John Royce para ir a entregar el mismo:
-¡Esto es más importante, Pansy! Si no puedes verlo es que eres menos inteligente de lo que crees.
Arcade Rowle resopló e hizo una bola con su impreso de pago, arrojándolo al suelo y abandonó el lugar con una nube de ira flotando sobre su cabeza.
.
Tras muchas dudas y consultas, y con la aceptación de algunos del discreto ofrecimiento de Draco en su propio nombre y el de su esposo en un pergamino anexo al formulario ordinario de pago de costear el pago inicial e incluso un par de anualidades si alguien lo deseaba, la composición de la Junta quedó clarificada: todo el profesorado en carácter de personal técnico consultivo, representados usualmente por la Dirección, con un único voto. Presidente por ser el de mayor edad Lord Miron Bulstrode. Secretario por ser el más joven Garric Parkinson. Charley Weasley-Prewet, Bill Weasley, Neville Longbotom y Luna, Ernie MacMillan, Hannah Abbott, Olivander –aunque representado usualmente por Flora Fortescue; Neville Longbottom y Luna Lovegood. Flitwick. Theodore Nott, Blaise Zabini, Ray Flint. Donovan O'Conors representando a su prometida Carey Madison. Sean Wilson, en representación conjunta de su hija Bella y su prometido Calix Waldorf. Gabriel Macnair. Chad Travers. Sophie Mulciber. Seraphine Rosier...Draco Malfoy y Sylvain Fremont. Duende escribano y responsable de las finanzas, Bluefang.
Minerva releyó de nuevo el pergamino, con los nombres, títulos, nº de votos, representaciones y especie. La Junta de Gobierno más amplia y joven que recordase. Tenían veelas, semiveelas, un hombre lobo, y un semivampiro-veela. Eso sin contar que cada especie inteligente podía mantener un delegado consultivo, lo que añadía a las reuniones a Morgen, Jasper, Thor y Hugh. Sean Wilson actuaba también en representación de los intereses de los hombres lobo. Con voto si se discutían cuestiones que afectasen a su especie. Y lo triste…es que todo era totalmente legal…de hecho así es como debiera haber sido siempre. La pequeña multitud de profesores y miembros de la Junta entró en la sala de reuniones, la hermosa sala circular con los retratos maestros a tamaño natural de todos los Directores de la escuela, y Bluefang el duende, uno de los dos que había permanecido con ellos, pasó lista ostensiblemente. Colocándose en un rincón, con pluma y pergamino dispuestos, dejó que Minerva carraspease y proclamase que se declaraba abierta la sesión, mientras su congénere repartía pergaminos entre los asistentes. Clarificar el embrollo de las cuentas de la escuela probó ser tarea cuasi imposible, hasta que hastiado, Draco miro con cara seria al retrato de Albus y exclamó:
-¡Dumbledore! Le recuerdo que está obligado prestar su ayuda a la escuela.
Parpadeando y fingiendo despertar de su sueño, el retrato se recolocó las gafas y murmuró:
-No veo como puedo ser de ayuda…
En el cuadro adyacente, Severus alzó ambas cejas y los murmullos de descontento se extendieron por todos los retratos de la estancia. Cuando Dumbledore no hizo nada más que sonreír paternalmente desde su marco, Severus rezongó, dejando a un lado la poción en que estaba trabajando y tras recoger la mesa y apagar el fuego, abandonó el laboratorio por la puerta al fondo. Al cabo de unos momentos, un fogonazo envolvió a Albus y Severus apareció en su cuadro, mientras el ahora desvanecido mago era sujetado por varias cuerdas a su silla.
-Siempre he querido hacer esto…
Murmuró Severus, vertiendo una considerable dosis de veritaserum en su garganta. Apuntó de nuevo su varita y a su gesto, Albus recobró la conciencia, evidentemente confuso. Formalmente, y con claridad, Draco enunció su reclamación:
-Albus Dumbledore, le comino a contarnos toda la verdad sobre las cuentas de la escuela.
Luchando visiblemente con las sujeciones, sudando y maliciento, el mago retratado se resistió. Pero finalmente comenzó a hablar. Un largo relato de pagos falsos y desvío de fondos para sufragar los gastos de la Orden del Fénix. De restringir y desviar el silabarium que era enseñado para evitar que las nueva generaciones se sintiesen tentadas por el lado oscuro de la magia. De condonación de pagos para mantener miembros afines a su credo en la Junta. De ignorar necesidades de la escuela, bien de equipamiento o plantilla, en pro de sufragar la guerra. Al final, el anciano mago añadió con ojos suplicantes:
-Era por el bien mayor…
Entre un griterío ultrajado y palabras de traición, los otros retratos se agolparon en torno a un aun atado y semidrogado Albus y uno de ellos exclamó sacando su varita:
-¡Por el bien mayor!
Y le lanzó un hechizo que le petrificó. Y los demás se unieron a la subsiguiente debacle, mientras un sonriente Severus Snape –terroríficamente sonriente- retornaba a su propio cuadro, los negros ojos centelleantes de satisfacción, murmurando entre dientes:
-Espero que disfrutes una dosis de tu propia medicina… que te aproveche Albus.
Dejando a los retratos castigar al otro, y encomendando a los duendes comenzar desde cero una nueva contabilidad desde ese momento, continuaron. Draco carraspeó y expuso que Sylvain estaba embarazado y que era imposible que diese clases ese curso. Entre murmullos de asombrada enhorabuena, y mientras aceptaba las congratulaciones, añadió que no tenían de momento más que la confirmación de su estado, y que ni siquiera sabían de cuánto tiempo estaba, y que estaba sometido a un régimen de descanso y tranquilidad, por órdenes de su sanadora. Que por eso no se había hecho el usual anuncio social.
-Como comprenderán…no habíamos planeado nada de esto…ha sido una completa sorpresa para los dos –cuchicheos y miradas de incredulidad ante la declaración de embarazo espontáneo Desearía reducir mi presencia en Hogwarts…los fines de semana los pasaré en casa obviamente, y quisiera disponer también del miércoles…Sylvain necesita todo mi soporte y ayuda en su delicada gestación.
Minerva se frotó las sienes, tratando de disipar el dolor de cabeza que auguraba instalarse por una larga temporada en ella y murmuró:
-Va a ser muy difícil encontrar a alguien con tan breve plazo, pero por supuesto que lo haremos. ¿Sylvain regresará a su puesto o piensa renunciar definitivamente? Es importante de cara a ofrecer el nuevo contrato.
Desde su retrato, Phineas Black murmuró pensativamente:
-Muchos de tus profesores van a pasar por esto más tarde o más temprano. Mira la cosas con perspectiva Minerva. Habíais empezado a retomar el viejo sistema de Profesores y Aprendices. Volver a instaurarlo, por completo. Es como siempre debió ser. Al menos un Profesor y un aprendiz en cada asignatura; dos, quizás más en las que son obligatorias y básicas. Hay más alumnos de los que solía haber en mis tiempos. La Escuela no debe absorber todo el tiempo de su personal docente. Necesitáis tiempo para investigar y explorar, para inventar y probar nuevas cosas, para mantener la magia viva. La Escuela es el laboratorio, el campo de entrenamiento de aquellos que no solo aspiran a una mesa en el Ministerio o a encargarse de los negocios familiares. Os estáis limitando a enseñar las mismas cosas, olvidándoos de innovar, de crecer. ¡Y cambiad esa ridiculez de nombre de Defensa contra las Artes Oscuras! ¡La magia no es buena o mala! ¡Las intenciones con que se usa lo son!
De la acalorada discusión subsiguiente, salió un nuevo cuadro de profesores:
Criaturas Mágicas, Charley Weasley y Hagrid
Transformaciones, Minerva, Morgen y Sean Wilson.
Encantamientos, Flitwick, Jasper y Donovan O'Conor.
Herbología, Sprout y Neville Longbotton
Pociones, Tanya Semiónova, pte de aceptación Armand Bleau. Fred y George. Severus quería seguir "supervisando" las clases de 6º y 7º desde su retrato.
Adivinación, Trelawney y Firence/Thor
Astronomía, Sinistra y Thor/Firence
Aritmancia, Vector y pendiente de confirmar aceptación Marie Spher
Runas, Batidla y pendiente de confirmar aceptación Conan Smith
Magia Ofensiva y Defensiva. Barreras y protecciones mágicas. Duelo y lucha. Draco, Sylvain (de baja por maternidad), Hugh y Bill Weasley. Asistentes el duende Warpath III (NA:senda de guerra) y pte de confirmación los exaurores John Dawlish y Sean Savage, además de Dick y Johana Cresswell, rompedores de maldiciones e hijos del fallecido Jefe de la Oficina de Enlace con los Duendes.
Historia de la Magia, Luna Lovegold-Longbotton. Efeu.
Cultura Comparada y Tradiciones Mágicas y Muggles. Pte aceptación Andrómeda Tonks. Alberich.
Primeros auxilios e Introducción a la sanación, Pomfrey y Janja.
Draco esbozó una sonrisa de satisfacción cuando la larga y tediosa sesión concluyó. Tenían 11 años para remodelar el sistema educativo inglés… porque ni su madre ni Sylvain iban nunca a consentir enviar a sus pequeños a Drumstrang -demasiada rigidez casi militar- y aunque Beauxbatons estaba muy bien, Hogwarts era su hogar. Más teniendo en cuenta que Sylvain había marcado los terrenos de la escuela como su propio territorio… Contemplándole recoger los papeles y pergaminos con curiosidad, Flitwick preguntó:
-¿Directo de regreso a casa, joven Draco?
El joven volvió sus brillantes ojos plateados hacia el diminuto profesor y denegó, ensanchando su sonrisa:
-Antes tengo que encontrar una cosita…salmón…el mejor salmón para mi esposo. Últimamente tiene… debilidad por los productos del mar…Y he de hacer todo lo posible por satisfacer esas pequeñas e inocentes necesidades, aun más teniendo en cuenta que ese capricho forma parte de una dieta equilibrada y saludable, aconsejada en su estado.
Las mujeres - todas las mujeres – le miraron con ojos llenos apreciación y comprensión. Los hombres –los casados o suficientemente mayores como para haber disfrutado las delicias de los antojos de algún familiar- pusieron cara de horrizada simpatía. Janja contuvo las ganas de reír. Sin duda alguna, una dieta sanísima: jabalí, foca y ballena, tan concentrada en grasas… estupenda para una dragona. Entre las miradas y consejos bienintencionados de las mujeres, y las más compasivas y al mismo tiempo aliviadas por no estar en su lugar de sus pares varones, Draco abandonó la escuela en busca del más exquisito salmón rojo salvaje de Alaska…nadie tenía por qué saber que en pocas horas un contenedor completo de peces vivos y coleando pasarían a convertirse en "aperitivos frescos" para un drachen a punto de comenzar a incubar…
HP&DM
Sylvain recibió con gran sorpresa y deleite el primer salmón. Draco procedió a sujetar con firmeza el culebreante pez contra una bandeja plana y deslizó los dedos por el abdomen, de la cabeza hacia la cola, provocando la expulsión de las casi traslucidas, sonrosadas y gustosas huevas, tan ricas en grasa. El olor era penetrante, delicioso, y cogiéndolas con los dedos, Sylvain las probó. La textura era…exquisita…las bolitas, mucho más grandes que las del caviar de esturión, estallaban a la presión en su boca, llenándola de tanto sabor…un auténtico cuasi orgasmo ¡Mmhhh! Tras devorar con entusiasmo -y entre casi obscenos gemidos de deleite- las huevas de dos ejemplares más, Sylvain dejó los palpitantes peces vivos sobre la mesa del comedor y cogió la cara de Draco entre sus manos para darle un beso apasionado y agresivo, que hizo enrojecer y sentirse totalmente incómodos a Lucius y Narcisa. Alberich alzó una ceja, miró a una sonriente Efeu y conjuró un tanque de agua para los boqueantes salmones que estaban saltando por toda la mesa. Soltando a Draco por un segundo, Sylvain miró a Janja que asintió casi imperceptiblemente, haciendo ensancharse ferozmente la sonrisa del joven que procedió a arrastrar a su pareja fuera del comedor entre más besos y necesitados mordiscos. Narcissa contempló el rapto de su hijo a manos de su esposo, volvió la mirada al caos de la mesa y con gran dignidad, conteniendo un tremendo acceso de hilaridad, se levantó y murmuró:
-Creo que voy a cenar en mis habitaciones…si me disculpan…
Se detuvo en el quicio de la puerta, se giró parcialmente y miró insinuante por encima del hombro a su aun boquiabierto esposo Lucius:
-Querido…si no quieres quedarte sin postre deberías darte prisa…
Tras parpadear un segundo, Lucius se levantó tirando al suelo en su ímpetu su silla y como una centella cogió a Narcissa en sus brazos y desapareció entre las risas de la dama a toda prisa por el corredor. Janja, Jasper, Efeu y Alberich se miraron los unos a los otros por un instante, un salmón agitó la cola salpicando agua desde su tanque cuando uno de los elfos apareció y cogió la improvisada pecera para desaparecer segundos después, y sin poder evitarlo, comenzaron a reír a carcajadas.
HP&DM
Los salmones surtieron el efecto deseado, además de pasar a la lista mental de Draco junto con el jabalí como excelente menú para garantizar una noche apasionada. Una noche en la que apenas pegaron ojo, renovando físicamente y muy a conciencia su unión después de varios días de forzosa abstinencia. Al día siguiente, Sylvain comenzó a incubar. Suaves, dulces y gentiles llamas brotaron de sus fauces entreabiertas y lamieron delicadamente los relucientes huevos, alzando grado a grado la temperatura durante toda la mañana, hasta que Emerald estuvo satisfecha. El agua del abrevadero fue derramada y evaporada en parte, para aumentar el nivel de humedad dentro de la cueva a un nivel más confortable, y de cuando en cuando, la dragona se reacomodaba cual manta térmica en torno a sus dos preciosidades, comprobando la temperatura y girándolos suavemente. Sus perfectos y hermosos huevos. Turquesa y Viridis acechaban en la quebrada, escuchando atentamente cualquier sonido procedente del nido, y un nervioso y expectante Jade había sido enviado de nuevo en busca de comida. Draco podía hacer poco para ayudarla directamente en la incubación. Así que sus responsabilidades radicaban en aportar compañía, comida y vigilar los huevos mientras Sylvain se estiraba un poco y se daba una apresurada ducha, usaba el baño en el lagar o comía. Actividades que estaban totalmente prohibidas en el nido, por razones higiénicas. Janja insistió en que comiera como humano también, para evitar cualquier posible carencia de una dieta estrictamente carnívora. Era un momento delicado. Los huevos – si estaban fecundados- comenzarían su desarrollo, y en breve máximo dos semanas, podrían saber a ciencia cierta que esperar.
.
HP&DM
.
Con una generosa provisión al alcance de la mano de carneros y jabalís, el estanque inundado de un reservorio de aperitivos en forma de salmones vivos, las despensas de la mansión repletas a rebosar de salmón ahumado y su delicioso caviar, los mejores lomos de salmón y atún frescos para hacer sashimi y sushi, y otros mariscos y pescados para hacer sabrosos cebiches y marinados, Draco no tenía que preocuparse de que Sylvain pasase hambre. Tenía una remesa de las mejores pociones regeneradoras de sangre, a base de los ingredientes de mejor calidad y elaborada por el mismo para ayudarle a mantener bien saciado de sangre a su compañero sin perjuicio para su salud. Poción Energizante, Poción Vigorizante, Solución Calmante de Estómago, Esencia de Ditanny, Pasta Antiquemaduras, Bálsamo desinfectante, Pimentónica, Calmante, diversos niveles de pociones contra el dolor y para dormir… El dispensario de la mansión estaba bien provisto.
Narcissa había contactado a su hermana, y sin poder decirle toda la verdad, Andrómeda estaba más que mosqueada tras dos días en la casa. Sylvain pasaba el día virtualmente encerrado en sus habitaciones sin recibir más visitas que las de su sanadora, la veela Janja; Draco apenas se dejaba ver más que para comer; Lucius andaba de un lado para otro seguido del extraño visitante elfo, revisando las barreras de la Mansión y Narcissa estaba poniendo patas arriba la antigua habitación infantil de Draco, revisando juguetes, ropa y objetos, para desmayo de los elfos que andaban atareadísimos buscando baúles y cajas. Sylvain solo se había cruzado con ella una vez, en la cena del día anterior, para volver a desaparecer con Draco siguiéndole los talones como un halcón. ¿Era tan extenuante tener un poco de charla o un rato de tranquilo juego de sobremesa con Teddy? El chiquillo estaba un poco descorazonado, y era demasiado pequeño para comprender por completo lo que ocurría. Eso sin contar con los dragones que repentinamente estaban acampando en la propiedad. Andrómeda no esperaba encontrar repentinamente un dragón en su paseo con Teddy por el jardín, mucho menos tres, uno de ellos, el más pequeño, bañándose en el estanque de su hermana, tirando al aire y comiéndose de un bocado lo que parecían ser…salmones. ¿De dónde habían salido los salmones? Canas, estaba segura de que le habían salido unas cuantas canas de la impresión. Por eso, tras el desayuno, Andrómeda no pudo resistir las insistentes suplicas de su nieto, rogándole que le llevara a ver a Draco y a Sylvain. El chiquillo prometió ardientemente portarse bien y no molestar, no saltar sobre su nuevo tío y estarse mayormente quietecito y calladito. Él solo quería saludar…
Cuando tocaron a la puerta de las habitaciones de Draco, un elfo les abrió la puerta. Y les informó de que en esos momentos, Sylvain estaba durmiendo y no podía molestársele. El pelo mitad rubio y mitad negro de Teddy se decoloró como un papel al sol, volviéndose de un tristón gris y el chiquillo miró obstinadamente a la puerta cerrada, mientras su abuela tiraba suavemente de él. Refunfuñando y dando miraditas hacia atrás, el chiquillo se dejó conducir hacia la sala de lectura que su abuela estaba usando como aula para sus lecciones diarias, y se sentó a regañadientes a hacer su lectura del día. Andrómeda le miró por el rabillo del ojo, y suspiró, retornando a sortear su correspondencia.
La petición de su sobrino de representar puntualmente a Teddy en la Junta de Hogwarts le había sorprendido, y ahora…tenía una propuesta para que asumiese un cargo de profesora…Bien, realmente no le costaría mucho trabajo, ya que estaba haciendo efectivamente eso mismo para su nieto…Teddy completó las soluciones a las preguntas en su pergamino, y se removió en su silla, dejando vagar su mente. ¿Ya no querían jugar con él? Estaba muy confuso y mordisqueando el extremo de su pluma, susurró mirando a su abuela, con ojos llenos de pena:
-Tata, aunque van a tener un bebé…¿Siguen queriéndome, verdad?
Andrómeda le tendió una mano y el niño se refugió el regazo de su abuela, seguro entre los brazos de la única madre que había conocido.
-Claro que sí, mi cachito de cielo. Es solo que Sylvain necesita reposo. Un embarazo puede ser muy delicado…
Teddy se recostó más contra el pecho de su abuela y jugueteó con un mechón de su pelo castaño oscuro, dejando ir un suspiro resignado. El niño murmuró muy bajito, casi hablando contra el denso cabello castaño con algunas canas de su abuela:
-Pero…¡Ni siquiera estaban en su cuarto, estoy seguro!
Andrómeda detuvo las manos que acariciaban la espalda y el cabello de su nieto y lo contempló preocupada y frunciendo el ceño. El chiquillo la miró y añadió con cierto enojo:
-No estaban ahí, Tata. Puedo olerlo, sabes? ¡No es justo! Yo solo quiero ver un ratito a mi padrino…
-Teddy…ya lo hemos discutido…tu padrino murió.
Murmuró apesadumbrada la mujer, notando erizársele la piel y reprimiendo un escalofrío. Teddy se había aferrado con uñas y dientes a la ausente figura de Harry, rehusando dejarle ir, convencido más allá de todo razonamiento y lógica, de que su padrino estaba velando por él en algún lugar. Teddy era un licántropo…no había tenido tiempo literal para imprimarse con sus padres biológicos muertos dos días después de su nacimiento, dejado pocas horas después de nacer en las manos de su abuela. En su subconsciente, su abuela y su padrino habían ocupado los lugares reservados a estos. Con completa seguridad el niño murmuró:
-Sylvain es mi padrino, Tata. Huele como él.
-¡¿Que has dicho?!
Tras una larga conversación, tras la cual Andrómeda se convenció de que a) Teddy no estaba febril ni delirando, b) ella no estaba soñando o delirando a su vez, y c)el olfato de su nieto era en verdad preciso, así que tras dejar a Teddy a cargo de los elfos de la cocina para un refrigerio, regresó sobre sus pasos para situarse frente a la puerta de las habitaciones de Draco. Con la varita en la mano, susurró casi conteniendo la respiración un encantamiento y la punta de la varita osciló y apuntó hacia el pasillo. Draco no estaba en el cuarto, sino en algún otro lugar, en esa dirección. Vale. Con Sylvain en la mente, murmuró de nuevo el encantamiento localizador y la varita osciló hacia el mismo lugar. Por tercera vez, y concentrándose muy claramente en Teddy o mejor dicho, en su padrino –no su nombre, ni su cara, sino en la sensación de su magia- Andrómeda musitó de nuevo "Señálame". Y la varita, lenta pero segura, tembló y osciló, hasta apuntar por tercera vez en la misma dirección.
Contemplando con ojos ligeramente desorbitados la levemente temblorosa punta de su varita, apuntando en la dirección de un hombre supuestamente muerto y enterrado, Andrómeda cerró los dedos de la mano en torno a la familiar madera de manzano reprimiendo un escalofrío y cerrando los ojos. Los rasgos que recordaba se superpusieron en su mente a la nueva imagen, sus entrenados ojos de madre de metamorfomaga descartando las discrepancias, buscando y encontrando ahora la similitud. Cuando volvió a abrirlos, en el fondo de esos orbes castaños relucía una tormenta. Apretando la mandíbula y sin detenerse, llamó de nuevo a la puerta, mientras en su mente se debatía entre dos impulsos: el de estrangular con sus propias manos al joven o abrazarle hasta que dejase impresa en su piel la huella de sus brazos.
Acorn, el elfo personal de Draco, abrió de nuevo la puerta con su bien aprendido discurso en los labios, para enfrentarse a una malhumorada y airada bruja, cuyos ojos no presagiaban nada bueno. Aplastando las orejas con aprensión contra el cráneo y perdiendo en parte su seguridad, el elfo murmuró cauteloso:
-El amo Sylvain continúa descansando y no debe ser molestado.
-Dile a Draco que requiero su presencia aquí de inmediato. A menos que prefiera que vaya a buscarlo donde quiera que este metido?
Con una leve reverencia y agitando las orejas, el elfo cerró la puerta y fue a cumplir el mandato. Incluso él podía percibir que la bruja no estaba de humor y se apresuró a obedecer. La demanda no iba en contra de las órdenes recibidas de su amo. Draco después de asegurarle a Emerald que todo estaba bien, se ausentó para enfrentarse a su tía. Tamborileando el suelo con la punta del pie y los brazos cruzados ante el pecho, Andrómeda parecía impaciente cuando Draco abrió la puerta de sus habitaciones y el joven murmuró, pretendiendo continuar con la farsa:
-Tía…Sylvain se ha quedado dormido después de una mala noche…¿No puede esperar?
Cediendo a su enojo, Andrómeda le dio un seco bofetón y masculló iracunda:
-¡No me tomes por necia niño!
Trastabillando y retrocediendo mientras su mano acunaba su dolorida mejilla, Draco contempló una viva demostración del explosivo e infame "carácter Black", mientras su tía daba grandes zancadas en su saloncito, declamando su enojo y mirando ceñuda a cada objeto como si le hubiese ofendido mortalmente.
-Nunca lo hubiera pensado. Escondido a plena vista. Si no hubiese sido por Teddy yo tampoco me hubiese dado cuenta. Muy inteligente el disfraz, Harry.
Draco suspiró pesadamente y murmuró, pensando mentalmente "OK. Control de daños":
-¿Qué es lo que le ha traicionado?
-El olor…Teddy le ha identificado por el olor…
El rubio asintió. Esa había sido la última pista para él también, la pieza que completaba y daba sentido al rompecabezas. No quedaba nadie de su pasado con capacidad para identificarle por ese medio, tal vez su madre, mucho más dudosamente su padre. Sus interacciones con "Harry Potter" habían sido mínimas. Y si ninguno de los dos había dicho nada hasta ahora…Draco podía estar tranquilo. Sus padres podían tener un olfato delicado y exquisito para perfumes, flores y comida, más sensitivo que el de un humano, pero ninguno de ellos poseía el verdadero olfato de una veela. Deteniendo su agitado ir y venir, Andrómeda se enfrentó a su sobrino y gruñó:
-¿Sabes cuantas lágrimas he derramado por él? ¿Cuántas ha derramado Teddy?¿Cuántas noches de luna llena ha pasado Teddy aullando al cielo por su padrino?
Draco, visiblemente afectado, susurró muy calladamente, rememorando su propio e inconsolable dolor:
-No menos que yo, tía. Soy ¾ veela, con poderes activos. Pensé que había perdido…al único que podía llenar el vacío de mi corazón. A mi verdadero compañero.
Andrómeda entrecerró los furibundos ojos y contempló pensativa a su sobrino. Había mucho, mucho más que un simple cambio de identidad detrás de todo aquello. Después de todo, "Harry" nunca había dado muestras de ser nada más que un mago, extraordinario sí, pero un mago. Y ella había visto con sus propios ojos que Sylvain era una criatura mágica, un extraño tipo de hibrido. Suspiró y murmuró más calmada, aunque aun irritada:
-¿Narcissa y Lucius lo saben?
Draco denegó en silencio.
Andrómeda alzó una ceja y murmuró sorprendida:
-¿Ni siquiera tus padres, Draco?. Está bien…¿Qué tengo que hacer para enterarme de todo?
Encantamientos de confidencialidad y promesas inquebrantables intercambiadas después, y tras un apresurado resumen de las peripecias de Sylvain –Harry estaba muerto y enterrado para siempre- sazonado por unas tazas de té y un ¼ de dosis de poción calmante para Andrómeda, la mujer contempló pensativamente a su sobrino. Andrómeda sentía en esos momentos unos terribles deseos de enviar a Albus DemasiadosNombres Dumbledore al noveno círculo del Infierno…una pena que ya estuviese muerto…Ese hombre había jugado a ser Dios con más de una vida. No se merecía el reconocimiento y casi adoración como mártir que el mundo mágico le profesaba. Esbozando una sonrisa triste murmuró:
-Dile que entiendo porque lo hizo…y que por eso, solo por eso, le perdono. Pero que tiene que explicarle cuanto antes lo que sucede a Teddy y asegurar su silencio. No voy a tener a mi nieto pensando que su padrino se ha reencarnado…
Esa noche, tras la cena, Sylvain y Draco se sentaron en el viejo lagar con Teddy y su abuela, y tras que esta asegurase al niño que estaba bien, aseguraron su silencio con encantamientos y promesas. A Teddy solo le dijeron que efectivamente, en el pasado, Sylvain había sido Harry Potter. Y que ahora, Sylvain podía estar siempre con él, como familia. Tras un corto paseo por las escaleras descendentes a su nido, les mostraron a ambos su tesoro, custodiado hasta escasos momentos antes por Viridis, que se deslizaba ahora túnel arriba. Sylvain se arrodilló en la roca, junto a un pasmado y boquiabierto Teddy, ignorando la cara de incredulidad de la bruja y murmuró suavemente:
-Teddy…esos huevos que ves ahí…son míos, míos y de Draco…¿Entiendes porque ahora no tengo tiempo para jugar contigo? No puedo dejarlos solos…Tengo que ocuparme de ellos…
Y Teddy sencillamente se abrazó a su padrino, asintiendo entre sollozos, enterrando su cara en su pecho, dejando ir las lágrimas de alivio. Eso podía entenderlo…su krup también había estado distante y remolona cuando su tripa empezó a engordar…y cuando sus cachorritos nacieron apenas se movía de su lado. Estaba casi todo el rato tumbada, amamantándolos… Secándose las lágrimas con las mangas y olfateando con curiosidad el firme pecho, el pequeño preguntó:
-¿Cómo vas a alimentarlos? No huele como si tuvieses leche…
Sylvain se rió, y revolvió el pelo de su ahijado y murmuró:
-No, no tengo. Pero los biberones se me dan espléndidamente, Teddy. Al menos creo que contigo no lo hice mal, recuerdas?
Cambiando su melena a un esperanzado color celeste, el pequeño cachorro de licántropo susurró:
-¿Y yo también puedo? ¿Por favor?
Abrazándole de nuevo, Sylvain murmuró sonriente:
-Si eres responsable y cuidadoso con ellos, no veo problema.
Asintiendo vivamente y haciendo apresuradas promesas Teddy se abrazó al cuello de su padrino y dejó que este le pusiera en los brazos de su abuela. Sin pausa, Sylvain pasó a ser Emerald y tras un lengüetazo de despedida, y una rápida limpieza de sus escamas con llamas, se metió en su nido, comprobando el bienestar de sus huevos. Tras dejar ir unas pequeñas llamas para ajustar la temperatura, se enroscó junto a ellos, y entrecerró los ojos con un bostezo. Draco miró a su tía, a su primo segundo y sonrió, guiñando un ojo a su querido drachen, que rezongó con un siseo irritado que se diera prisa en volver a hacerle compañía.
HP&DM
La primera semana de incubación llegó y pasó sin más complicaciones… y con el corazón en un puño, al aproximarse el final de la segunda semana sin novedades, excepto las derivadas de las forzadas ausencias de Draco, Sylvain dio su trémulo consentimiento para que Janja efectuase un hechizo de reconocimiento en sus huevos. Ni su olfato ni el de su madre podía detectar nada malo con ellos, lo cual era bueno, pero todos estaban sobre ascuas, deseando tener alguna clase de certeza. Su instinto gritaba que los huevos estaban fecundados, pero su mente racional quería alguna clase de prueba más palpable. Mientras el resto de la familia aguardaba a la entrada de su túnel, Janja, Draco y Sylvain eran los únicos que permanecían en el nido. En su verdadera forma, y con el cuidado más exquisito del mundo, Sylvain trasladó como si de los diamantes más preciosos del universo se tratase a sus huevos a una palangana metálica especialmente acondicionada con una gruesa capa de lana de roca y previamente calentada y desinfectada por sus llamas. Mientras Draco le sujetaba de la cintura y siguiendo ansiosamente cada gesto de la sanadora veela, los dos padres contemplaron el exhaustivo despliegue de comprobaciones de esta. Finalmente, la dama deslizó con extrema suavidad la yema de los dedos por la delicadamente coloreada cáscara de los huevos y se giró a los nerviosísimos e inquietos padres.
- Los dos están…desarrollándose bien. Enhorabuena. Los embriones son todavía muy pequeños, pero ya están muy definidos, con todas las partes del cuerpo diferenciadas.
Los padres dejaron ir la respiración que estaban conteniendo subconscientemente y Sylvain exclamó, los ojos llenos de lágrimas de alegría, apretando la mano de Draco entre las suyas:
-¿Están bien? ¿Saludables?
-Perfectamente, Sylvain. Si le presentaras estos datos a cualquier sanador no dudaría en decirte lo mismo. Calculo que su estado de evolución equivale más o menos a 3 meses de un embarazo humano, aunque su tamaño es inferior al normal en un feto humano, aproximadamente el de una gestación de 2 meses.
Los dos padres estaban ahora mirando con completa adoración los huevos, Draco tocándolos con extrema delicadeza, ambos perdidos en su pequeña nube de felicidad.
-Extrapolando lo que conozco del desarrollo de los dragones, los datos que Alberich nos facilitó sobre los Drachen y lo que las pruebas nos han dado, calculo que podrían estar listos para eclosionar en algún momento a partir de la segunda quincena de noviembre. Como muy tarde para principios o mediados de diciembre. En cualquier caso, enhorabuena. Este año desde luego las fiestas van a ser memorables.
Sylvain miró a Draco y murmuró palideciendo:
-Diciembre…son tres meses y algo de incubación…
-Pero piensa que vamos a tener a nuestros hijos en los brazos en diciembre…
Suspirando y abrazándose a su pareja, Sylvain giró los ojos hacia sus huevos y susurró:
-Ya estoy deseando que nazcan…
Interrumpiendo la beatifica contemplación de los padres, la veela murmuró:
-¿Os gustaría verlos?
Por supuesto, ambos padres asintieron vivamente y en pocos minutos, una imagen tridimensional en suaves tonos de gris flotaba suavemente sobre los huevos, emanando del haz de luz con que la varita de Janja los estaba bañando. Los padres contemplaron embelesados al son del rápido latido de los corazoncitos, las figuras recogidas sobre sí mismas de los bebés, mientras Janja les ayudaba a reconocer lo que estaban viendo. Cabecitas, bracitos, piernitas, piececitos…Huy, sin duda eran dos chicos…Y eso en la espalda… ¿Eran eso unas alitas? Sylvain jadeó sobresaltado, y el ritmo del corazón de sus pequeños se aceleró con él.
-Sorprendente…incluso aunque no están físicamente conectados a ti, responden a tus emociones…me pregunto si…Draco, ¿Podrías tocar uno de ellos?
Draco obedeció, sin perder de vista las imágenes, y apenas sus dedos rozaron la cascara, el pequeño se movió pataleando. Sobresaltado, Draco apartó la mano, pero Sylvain murmuró con voz sorprendentemente suave:
-Sigue…no sé cómo explicarlo, pero…siento que saben quién eres…saben que eres su padre, Draco…
Janja asintió y murmuró:
-Tiene sentido. El desarrollo mental y físico de los dragones es mucho mayor que el de los humanos al nacer. Y el vínculo afectivo de las veelas con sus hijos comienza incluso antes de nacer. Simplemente, son capaces de reaccionar a ti mucho antes.
Mientras Draco acariciaba con reverencia a sus hijos, dejando salir su magia, viendo como sus hijos se mecían suavemente e incluso como uno de ellos parecía enroscarse más cómodamente, en la superficie se había desatado un caos. Turquesa estaba tan entusiasmada que había chamuscado la túnica de un anonadado Lucius con su respiración, mientras el mago se agarraba al cuello del dragón para no caerse al suelo. Narcissa conspiraba con Andrómeda, ambas preguntándose cómo iban a explicar todo aquello, haciendo cuentas y números una y otra vez. Viridis trotaba con Teddy en su lomo, mientras este lanzaba hurras, y Jade volaba lanzando alegres rugidos al cielo, festejando que su nena tenía dos pequeños en camino. Dos nuevos drachen para mantener y renovar la alianza entre sus razas. Y todos se apiñaron en torno al grupo cuando los padres emergieron con unas borrosas imágenes en papel de los dos pequeñines, entre lagrimitas, Oohs y Aahs.
La prensa dio poco después el anuncio a bombo y platillo del venturoso estado de Sylvain, con una foto a página completa de la pareja sentados en un saloncito de Malfoy Manor, radiantes de felicidad, mirándose a los ojos y cogidos de la mano. En la siguiente página, una foto familiar, la joven pareja sentados flanqueados por los evidentemente orgullosos familiares: Lucius con Andrómeda a su otro costado, al lado de Sylvain; Narcissa junto a Draco, Teddy sentado sobre el regazo de Draco, todos sonrientes y evidentemente felices. Seguida de unas breves declaraciones de los orgullosos futuros abuelos y la si cabe aun más henchida de gozo futura tía abuela, rebosantes de júbilo por las nuevas. Las breves pero escasas palabras de Draco tampoco dejaban lugar a dudas: "Este embarazo ha sido toda una sorpresa, la mejor sorpresa de nuestras vidas. Sylvain añadió "Los dos ardemos en deseos de tener entre los brazos a nuestros hijos" El artículo, redactado por un periodista serio y respetable, el único autorizado a personarse en Malfoy Manor acompañado de un fotógrafo y bajo una enorme lista de restricciones para ambos, continuaba hablando de la evidente unidad de la familia en torno al insólito acontecimiento, del afecto palpable entre todos ellos, del radiante aunque algo cansado aspecto del joven Sylvain, solícitamente atendido en todo momento por su diligente esposo Draco, y daba información sobre los embarazos masculinos, y en general, educaba al público en semejantes cuestiones.
Y volando desde Inglaterra hasta Rumanía, de boca en boca, rugido a rugido, la noticia de la promesa de nueva vida llegó hasta la lagartija desteñida de Zelen, que con aire enfurruñado, se metió malhumorado en su cueva.
