-15-
El Amor de un Ángel Inmortal
Por Ladygon
Advertencia: Lemon.
Capítulo 15: Juramento ilógico.
A la mañana siguiente, Dean quiso sexo matutino y Castiel no podía negarle nada. Después de todo, era su regalo de cumpleaños. Así que dejó que lo follara las veces que quiso, boca arriba y boca abajo con las piernas bien abiertas y el trasero levantado. Al sentir el semen caliente dentro de él, supo que la sensación le producía demasiado placer mundano.
También lo hicieron en la ducha, donde Castiel aprendió a chuparla. Castiel se puso de rodillas y dio su primera felación. Dean lo guiaba y le decía lo que tenía que hacer. Castiel era bueno con las órdenes y las seguía al pie de la letra para deleite del chico. Tuvo que esconder los dientes, porque lo estaba mordiendo, cosa que para sorpresa del otro, le gustaba. Le gustaba todo lo que hacía el ángel.
—Oh, así, así, lo haces bien.
El ángel pasaba su lengua por la longitud del miembro para luego meterlo en su boca mientras la lluvia de la ducha, golpeaba con suavidad su cuerpo. No tuvo que hacer mucho esfuerzo para ponerla dura.
—Ven, párate —ordenó Dean.
Dean lo besó y luego lo hizo ponerse contra la pared de la ducha y de espaldas a él. Lo inclinó un poco. Castiel pensó que lo follaría en ese momento, así que se preparó para que se lo metiera, pero en vez de eso sintió la lengua de Dean en su ano. Eso fue tan sorprendente como grato, sentir los besos de su chico ahí abajo mientras lo masturbaba, hacía que su pene se activara.
Estuvo un rato perdido en esos besos, cuando se dio cuenta, ya lo estaban follando. Se tensó al verse invadido tan sorpresivamente, pero Dean se detuvo y esperó a que Castiel se relajara con unas caricias y besos en su espalda. Eso lo tranquilizó, permitiendo la entrada por completo. Sentir a su chico de esa forma, junta, hacía que su lazo oculto se regocijara.
El ritmo lo marcó Dean, pero su cuerpo se acoplaba bien con el del chico, pese a esto, hubo como dos veces donde salió por accidente y tuvo que volver a acomodarse para entrar en él. Eso fue como un nuevo comienzo, e igual de excitante.
—¡Aaaaah! ¡Dean! Me gusta… sigue…
—¡Cas!
Y el ritmo se intensificó hasta el delirio. Castiel casi perdió la noción de espacio y tiempo. Después de todo, no podían culparlo por eso, había estado en "coma angelical", si es que tenía ese nombre la enfermedad, que lo aquejó por unos meses.
Una corriente exquisita, como al mismo tiempo, pacífica, lo embargó. Supo que fue el orgasmo de Dean. El chico besó su nuca y puso sus dedos en su boca. La sensación de chupetear esos dedos con Dean todavía dentro de él, hizo que se corriera de improviso.
—¡Aaaaaaaaah!
Lo dio vuelta para tenerlo frente a frente y luego lo besó en los labios con el aliento gastado. El agua los refrescó, pues estaba saliendo un poco fría.
—Nos terminamos el agua caliente —dijo Dean.
—Salgamos de la ducha.
Se vistieron y Dean quería salir a desayunar a una cafetería local.
—Es hora del viaje —dijo Castiel—. Desayunaremos cuando lleguemos a tu casa.
—Dirás que almorzaremos, pues nos demoraremos en el vuelo.
—No es necesario eso. Los teletransportaremos para llegar a tu casa. Es por eso que te traje aquí en primer lugar. Mi idea no era copular, aunque eso estuvo bueno, sino buscar un lugar privado donde podríamos desaparecer sin sospechas.
—Y yo que pensé que morías por hacerme el amor —dijo Dean con voz de despecho fingido.
—No puedo morir, Dean, creo que te dije que soy inmortal.
Dean por primera vez tomó en serio lo que estaba hablando Castiel.
—Espera, ¿me estás diciendo que no puedes morir?
—Soy un ángel. No, no puedo morir.
—¿Qué pasará contigo entonces cuando yo muera?
Realmente estaba preocupado por el hecho.
—Simple, solo te buscaré en la siguiente vida, tal como hice esta vez.
—¿Y si no me encuentras?
—Te encontraré, Dean.
—No pudiste encontrar a mi hermano.
—Quizás, porque no ha nacido todavía.
—Mmmmh puede ser, de todas formas no quiero separarme de ti nunca más.
—No lo harás.
Dean le dio una gran sonrisa y lo besó.
—Está bien, vámonos con tu método.
Arreglaron las cosas, es decir la maleta de Dean y Castiel posó su mano en el hombro de Dean. Desaparecieron al instante y aparecieron en la sala del departamento del chico.
—Wow, eso fue increíble.
—Soy un ángel, no es tan increíble, sino cotidiano.
—Es así como te mueves por el mundo.
—Generalmente, sí, pero también utilizo el transporte público, porque debo parecer humano.
—Lo eres, eres más humano que muchos conocidos míos.
—No entiendo lo que dices, si todos son humanos en este mundo.
—Como sea, te amo así como eres, mi ángel.
Dean volvió a besarlo sin su permiso.
—¿Supongo que desde ahora viviremos juntos? —preguntó el ángel.
—Supones bien.
—Tendré que renunciar al trabajo en la escuela y conseguirme uno por aquí.
—Como gustes. Yo solo quiero tenerte junto a mí, siempre.
—Dean, eso siempre lo he hecho. Siempre he estado a tu lado, aunque no puedas verme, ahí estoy.
Eso era cierto. Más de una vez lo experimentó, eso agrandó su percepción de su entorno como si todo a su alrededor estuviera impregnado de su ángel.
—Gracias —dijo Dean conmovido.
—¿Por qué?
—Por no abandonarme.
—No tienes que agradecer nada. Es mi forma de existir.
—Pues, en ese caso, agradezco estar vivo, solo para que tú existas.
—Exacto, Dean. Yo existiré mientras tú estés vivo.
—Si eso es así ¿Por qué enfermaste? ¿No se supone que como ángel eres inmortal?
—Lo soy, pero eso… no sé. Quizás como vi, que tú no me necesitabas, me puse en modo invernar o algo así.
—¿Quién dijo que no te necesitaba?
—Nadie. Supongo cuando vi a esa chica y lo bien que te va en la universidad no había razón de que me necesitases, pero yo no tenía la intención de caer en eso, quizás mi inconsciente… no sé qué pasó en realidad.
Dean lo quedó mirando impresionado con lo dicho por el ángel.
—¿Creías que esa chica era mi novia?
—Creí que tu vida estaba bien y que debía dejarte vivirla.
—No lo estaba. Esa chica es solo una compañera de clases.
—Creí que te casarías, tendrías hijos y todas esas cosas que siempre quisiste.
Dean quedó pensando. Luego respondió.
—No sé si siempre quise esas cosas Cas. Yo solo sé que he querido solo una cosa desde que tengo uso de razón e incluso antes de eso.
—¿Qué cosa?
—Tú.
—¿Tú?
—A ti Cas, esa cosa eres tú —especificó Dean.
Castiel abrió los ojos con sorpresa.
—¿Por qué te sorprendes? —preguntó Dean— ¿Acaso no te lo he dicho antes? ¿No te lo he demostrado en todos estos años?
—Dean.
—¡Es cierto! ¡Y lo sabes! ¡Desde cuando era un niño! —chilló sin pensar.
Castiel quedó de piedra. Cientos de imágenes pasaron por su cabeza, desde que Dean era un bebé. Dean miró hacia el suelo con el ceño fruncido, como si estuviera pensando en algo.
—Lo sé, Dean.
Las imágenes también pasaron por la mente de Dean sobre su amigo imaginario.
—Eras mi amigo imaginario, ¿no?
—Sí. Estuve ahí desde tu nacimiento.
—Lo sabía —dijo Dean como iluminado—. Te sentí desde siempre.
—No deberías, te borré la memoria.
—¡Qué! —. Dean no lo podía creer.
—Tus memorias de niño cuando era tu amigo imaginario. No deberías recordar nada, pero lo recordaste.
—Claro que sí, lo recuerdo todo. No debiste borrar mi memoria. Eso fue muy cruel de tu parte.
—Lo hice para que pudieras vivir feliz como humano. Si me veías como tu amigo imaginario y continuabas hablando solo, te hubieran internado en el psiquiátrico. No podía dejar que eso te pasara.
—Eres un tonto. Solo debías presentarte ante mí y ser real para todos.
—Lo hice.
—¡Pero te demoraste mucho!
—Fue por tu propio bien.
Dean hizo un mohín de fastidio.
—Como sea, no vuelvas hacer eso, ¿oíste?
—Está bien.
—Ahora nada podrá separarnos, júramelo.
—No puedo jurar eso, porque eres un mortal y como tal, te morirás algún día.
Dean quedó marcando ocupado con lo dicho por su amado.
—¡Ya sé que me moriré algún día, solo júralo! —exigió el chico.
—Pero eso es ilógico…
—¡Solo júramelo!
Castiel vio los ojos tan decididos del chico y decidió obedecer.
—Está bien, Dean, te lo juro, aunque insisto…
No pudo seguir con eso, porque los labios de Dean lo callaron. Los besos siguieron por el departamento y lo estrenaron con una nueva sesión de amor. A lo que Castiel nunca pudo explicarle lo ilógico, pues tarde o temprano se separarían, pero sería por poco tiempo. Después, estarían juntos, y siempre sería así.
Durante los próximos días, Castiel fue el novio oficial de Dean. Vivían juntos en el departamento, hacían el amor a cada rato, tanto así, que Dean descuidó un poco sus notas. Castiel lo iba a buscar a la salida de la Universidad, fue como conoció al grupo de amigos a quienes presentó como su novio.
Los amigos de Dean eran muy agradables, pero decían las mismas cosas que en el pueblo.
—¡Lo sabía! —chilló uno apenas le dijo Dean lo de ellos.
Castiel arrugó el ceño.
—¿Qué cosa sabías? —preguntó.
—Que Dean tenía novio —respondió el amigo como lo más obvio.
—¿Por qué? Soy su novio hace una semana.
—¡Qué! ¡No! ¡Imposible!
—Seguro eran amantes secretos —dijo la chica, llamada Vicky.
—No, solo hace una semana tuvimos sexo.
—¡Cas! —regañó Dean.
Todos quedaron con cara de descolocados.
—No le hagan caso, solo bromea —explica Dean algo avergonzado.
Castiel iba a decir algo, pero Dean lo detuvo. Los compañeros sonrieron divertidos con la excéntrica pareja. En serio estaban felices por Dean, quien últimamente parecía decaído y ahora lucía increíble.
—Nos alegra. Vaya Dean, así que era esto lo que te faltaba.
—Sí, amigos. Era esto —confesó con una sonrisa, un muy seguro Dean.
—Me alegro amigo.
—En buena hora colega —dijo otro compañero.
Y así todos felicitaron a la feliz pareja, porque Dean se veía radiante de felicidad contagiosa, aunque Castiel tenía su misma cara seria de siempre, pero con cara de obviedad. Dean estaba tan contento, que no se dio cuenta cuando invitó a todos a la boda de ellos dos.
—¿En serio se casan? ¿Cuándo? —preguntó Vicky.
—¿Nos casaremos? ¿Cuándo?—pregunto ahora Castiel, sumamente interesado.
—Es que todavía no tenemos fecha, pero pronto les diré —dijo con seguridad Dean, olvidando que ni siquiera le había pedido la mano en matrimonio a Castiel.
Los chicos se pusieron tan felices con la noticia, que ofrecieron ayudar con la boda. Dean estuvo encantado y aceptó. Castiel no entendió mucho lo que había pasado ese día con los amigos de su ahora novio, pero comprendió que pasaría su vida con Dean y eso lo tenía tranquilo por un lado. Por el otro, debía enterarse de las costumbres humanas en cuanto a las parejas casadas, porque los únicos modelos que tenía, eran los padres de Dean y esos nunca le parecieron buenos.
Como sea, Castiel y Dean comenzaron los preparativos de la boda. Es decir, Dean trató de prepararlos, porque no tenía ni idea y Castiel estaba realmente perdido con el asunto. Tanto así, que no sabía quiénes vendrían de invitados a la ceremonia. Por parte de Castiel, pues nadie. Solo conocía a sus colegas del colegio, pero siendo una boda con Dean, no se vería bien invitar a los profesores, principalmente, porque todo el tiempo tuvo que resguardar la integridad del chico por ser menor de edad y aunque ahora era mayor de edad, el 'click' no cambió, seguía con esa idea. A Dean le sería difícil hacerle comprender, que esto último, no era necesario de ahora en adelante.
Dean nunca le pidió matrimonio a Castiel, más bien, lo olvidó por completo por obvias razones. Tuvo suerte que Castiel no comprendiera las costumbres humanas, pero pese a esto, Dean le regaló un anillo de compromiso, siendo una forma más bien, de marcar territorio y sellar el compromiso. No quería, que nada impidiera la boda, o que Castiel cambiara de idea en el último instante. Los miedos de perderlo estaban ahí.
Fin capítulo 15
Hola a todos, aquí el capítulo de la semana. Tendremos boa, es decir boda, por lo menos en los fics que las haya ¿No?
