Fairy Tail es propiedad de Hiro Mashima
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Cuando Erza al fin se vio libre de todo el trabajo en el Diario, exhaló un fuerte bostezo que la habría avergonzado si alguien la viera. El día se le hizo demasiado largo, parecía que no tendría fin.
Ya había oscurecido cuando salió del edificio. Agradeció mentalmente que después de haber rechazado incontables veces las invitaciones a cenar por parte de Simón, éste al fin se había dado por vencido, o al menos eso parecía; incluso ese día se fue antes que ella.
Erza miró la hora en su celular, eran casi las ocho. No había vuelto a recibir ninguna llamada de Levy, y Natsu tampoco le había respondido los mensajes, situación que la irritó. Reconsiderando seriamente el llegar a su apartamento y dormir en la bañera caliente; decidió pasar a la casa de Natsu primero.
Se sorprendió cuando él le abrió la puerta al primer timbrazo y todavía más cuando vio que no estaba solo. Gray estaba con él.
-Lo busqué por toda la ciudad –dijo bostezando-. No me quedó de otra cuando su secretaria no paraba de llamarme y preguntarme por él. ¡¿Eres idiota Natsu?! ¿Cómo se te ocurre desaparecerte en medio de tu trabajo?
Erza también lo reprendió mientras Natsu solo asentía exasperado. Como un niño siendo regañado por enésima vez por su madre.
-Igual ya perdimos ese caso – declaró finalmente-. El maldito compró a todo el jurado y a pesar de la evidencia fue absuelto.
-Pero tenían más de un mes preparándolo. Incluso pospusiste…
Erza guardó silencio. Había estado a punto de sacar el tema de la infructuosa boda. Gray la miró con desaprobación, negando con la cabeza. Natsu pretendió no escuchar nada y se acomodó en el sillón cerrando los ojos. Sabía que más tarde o más temprano tendría que hablar con sus amigos del tema. Pero por el momento no deseaba hacerlo y agradecía que no lo presionaran tampoco.
-Así es el maldito sistema –afirmó Gray con gravedad-. Todos son corruptos. Por suerte tenemos a alguien de nuestro lado que sí hace justicia.
Erza entornó los ojos con severidad y Gray supo que no debería haber dicho nada, distraídamente se levantó a la cocina dispuesto a prepararse un sándwich.
-¿Aun no tienen idea de quien pueda ser? –preguntó Natsu, satisfecho de haber cambiado el tema.
-No –negó con la cabeza-. Aunque Gildartz me ha dicho que creen que pueda ser un foráneo que solo llega a la ciudad cuando hay trabajo que hacer.
-Hey, quizás venga a encargarse del tipo que se te escapó, Natsu –interrumpió Gray con el sándwich a medio comer.
-Eso sería bueno – coincidió Natsu, poniéndose las manos en la nuca y recargándose más en el sillón-. Incluso yo mismo lo haría con gusto. Erza, cuando sepan quién es, me encantaría estrechar manos con él antes de enjuiciarlo.
Erza suspiró con fastidio. Sus amigos estaban a favor de ese tipo. De hecho, según las encuestas, mucha gente estaba de acuerdo con lo que hacía. Probablemente los únicos que estaban en contra eran los propios criminales y ella.
El cansancio la vencía así que media hora después decidió irse a casa. Había comprobado que Natsu estaba bien, de un inusual buen humor pues bromeó como normalmente lo hacía e incluso discutió con su amigo respecto al combate de box que pasaban en la televisión. A ella sinceramente no le interesaba si la decisión de los jueces estaba comprada; si él luchador no podía darle knockout a su contrincante en los doce rounds que tenían, la pelea perdía interés; así que se dispuso a irse. Gray la acompañó, platicando en el camino. Se separaron en la entrada del edificio de Erza.
-Me saludas a la nueva. ¿Cuál era su nombre? ¡Lucy! –se despidió, parando un taxi para irse.
Erza asintió. Aun no tenía su número de celular pero sabía que había pasado toda la mañana con Levy. Al día siguiente la visitaría, ahora estaba cansada y lo que más quería era buscar refugio en su cama.
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Lucy se despertó temprano. Había quedado con Levy de ir a la Editorial, cuando la fue a buscar Erza estaba con ella, invitándolas a desayunar con una gran sonrisa. Lucy aceptó encantada, no quería decir nada pero la realidad era que se estaba muriendo de hambre desde el día anterior. Pues debido al incidente en el restaurante no había logrado comer nada y su nevera estaba vacía todavía. Habría dado lo que fuera por ir a un lugar con servicio de buffet, pero se tuvo que conformar cuando Erza las llevo a una modesta pastelería con comedor.
Se preguntó si sería buena idea preguntarle a sus amigas sobre Natsu, tal vez la consideraran cotilla por sacar de repente ese tema donde ella no tenía relevancia alguna. Y tampoco podía confesarles que ya había conocido a Natsu, pues él mismo le pidió no decir nada. Lucy rió para sus adentros con una sonrisa de complicidad que no supo de donde salió. Se sonrojó ligeramente al recordar cómo había despertado: había tenido un sueño de lo más extraño, estaba cayendo de un edificio altísimo y antes de sentir el golpe contra el suelo, sintió unos fuertes y firmes brazos que la rodeaban, no había logrado verle el rostro a su salvador pues su cabello rosa y despeinado se lo cubría. Escondiendo las manos bajo la mesa, Lucy recordó el encuentro mientras se hacía un lio con los dedos.
-Así que tú también eres escritora, Lucy –preguntó Erza sacándola de sus ensoñaciones. Lucy volvió a poner las manos sobre la mesa, asintiendo exageradamente-. Eso es genial. Podrás trabajar con Levy y tal vez ayudarme a mí de vez en cuando –sonrió.
-Erza a veces me pide que le ayude en sus redacciones –explicó Levy-. Ya sabes, usando palabras complicadas para generar más impacto. A veces es un poco amarillista –susurró guiñándole el ojo.
-No es así de ningún modo –Erza se aclaró la voz, cambiando el tema-. Por cierto, Levy, Natsu perdió el caso en el que estaba trabajando.
-Eso es imposible –replicó Levy sorprendida-. Natsu jamás pierde. Debe sentirse terrible –se compadeció.
-De hecho estaba de muy buen humor –respondió Erza sin dejar de comer-. Aunque aún me preocupo por él. Pero Gray me dijo que fuera del hecho que perdió el juicio, Natsu está totalmente bien, aunque todavía rehúsa a hablar del tema de Lissana.
Lucy no pudo evitar sentirse aislada en la conversación por lo que ignorando todos sus prejuicios y discreción aprendidos, se atrevió a preguntar qué había pasado en esa boda. Erza y Levy le explicaron, sin lograr ponerse de acuerdo sobre con quien compaginar. Erza estaba por supuesto del lado de Natsu, por ningún motivo justificaba las acciones de Lissana; Levy, por su parte, defendía a Lissana, tratando de entender que ella debía haber tenido sus motivos para actuar así.
Ambas voltearon a ver a Lucy, como esperando que ella emitiera un juicio y decidiera quien tenía la razón, ella las escuchó con atención, compadeciéndose enormemente de Natsu. Pensó en él, no le había parecido un chico malo, había actuado en su defensa aun sin conocerla. Pero igual, ella no podía adivinar los problemas que existieron entre él y su novia por lo que estableció que ella no juzgaría a nadie sin conocerlo, manteniéndose imparcial al respecto.
-Oh, por cierto –añadió Erza-. Gray te manda saludos.
Lucy emuló una sonrisa, a punto de sonrojarse hasta que recordó: Gray era el pervertido, ¿cierto?
-Pero no lo malinterpretes –repuso rápidamente dando un sorbo a su jugo-. A pesar de su aspecto él jamás ha tenido novia.
-¿Y tú tienes novio, Lucy? –preguntó Levy con interés.
Lucy apretó los labios, negando con la cabeza. Al menos para ella era verdad, lo más lejos que había llegado con Loke era tomarse de las manos y todas las veces había sido demasiado incómodo.
Cuando terminaron de desayunar, Erza las llevó en el auto hasta la Editorial. Despidiéndose para dirigirse a su trabajo.
-Erza, si ves a Gildartz dile que no puedo continuar si no me entrega el material que falta –gritó Levy antes de que arrancara.
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Una semana había pasado desde que fue abandonado en el altar. Natsu decidió tomarse vacaciones del trabajo. Igual las iba a pedir así que prefirió adelantarlas. No se avecinaba ningún caso importante por lo que no hubo reparos para permitírselas. Por un momento pensó en sus amigos y pasar tiempo con ellos, pero estos estaban muy atareados con sus trabajos; Gray y Mirajane próximamente saldrían de la ciudad por trabajo y Erza, era Erza; ella jamás faltaba a su trabajo. Pensó si sería buena idea viajar solo, pero recordó lo mal que le ponían los transportes y optó por relajarse en la ciudad, ya pasaría las noches con sus amigos.
Su estómago le gruñía por el hambre que tenía, pero al querer prepararse desayuno vio que no tenía nada en el refrigerador. Pensó en salir a comer a su restaurante favorito, pero recordó el incidente en el que había estado involucrado y la cara del gerente cuando le prohibió regresar a comer allí. A pesar de la tentación por salir a comer fuera, decidió que sería mejor llenar su despensa y prepararse él mismo algo. Lo hacía bastante bien de hecho, propio de alguien que realmente disfruta la comida.
Llegó hasta el supermercado y compró hasta que no cupo nada más en el carrito. Todas las cajas abiertas estaban ocupadas así que se fue a la fila más corta, solo para encontrarse a las personas delante de él quejándose. Una joven rubia se disculpaba repetidamente mientras excluía compras de su carrito ante la exasperada mirada de la cajera. El par de clientes que estaban frente a Natsu con desesperación decidieron irse a otra caja, profiriendo maldiciones en voz baja. Él se adelantó ocupando lugar antes de que alguien se pusiera en frente. Quedando atrás de la joven.
-Lo siento –la escuchó disculparse otra vez-. No sabía que todo fuera tan caro.
-¿Es que no ves los precios antes comprar? Que patética – riñó la cajera
Lucy bajó la vista, hasta ese momento ella no conocía el precio de las cosas y después de una semana de salir a comer todos los días, su efectivo había disminuido drásticamente, sin contar con el hecho de que hasta que no regresara el Jefe de Levy, ella no tenía un trabajo oficial y por lo tanto no había paga. Siguió sacando cosas del carrito, tratando de llevar solo lo más básico. ¿Por qué rayos no había sacado cuentas mientras compraba? Ahora se sentía sumamente avergonzada dejando casi toda la compra a un lado. Volteó para disculparse con el que esperaba tras ella, cuando al verlo quedó helada. Era el joven de cabello rosa, Natsu. Pero al parecer no la había reconocido, gracias a Dios estaba absorto en una revista de sociales mientras hacía fila.
-¿Entonces solo llevará estos tampones? –preguntó la mujer con voz más alta de la normal.
Natsu soltó una risilla mientras la joven trataba de hundirse en el suelo. Alzó la vista para encontrarse con el avergonzado rostro de ella, la observó con atención unos instantes hasta que finalmente la recordó.
-¡Hey! –la saludó alzando la mano-. ¿Qué tal tu boda?
Lucy giró los ojos, la había reconocido. Por un instante pensó en ignorarlo y despistadamente salir corriendo pero no era tan cobarde y concluyó que ya había caído suficientemente bajo.
-No me voy a casar –respondió mordiéndose el labio.
-¡Señor! –lo llamó la cajera-. Usted si trae dinero, ¿o hará lo mismo que su amiga y dejará todo aquí?
Natsu abrió los ojos comprendiendo al ver varias latas, jabones, galletas y demás productos hechos a un lado. Sonrió de lado acercándose a la cajera.
-En realidad yo pagaré todo lo que lleva la señorita. Ella es muy despistada y debió olvidar su cartera en casa.
La mujer arqueó una ceja con suspicacia. Reparó en la sugerente vestimenta que llevaba la muchacha: shorts cortos y una blusa ajustada que dejaba ver sus generosos atributos. Por supuesto que iban a pagar por ella, pensó.
Lucy rápidamente negó con la cabeza, ruborizada.
-No es necesario –dijo y sintió como un nudo le amenazaba la garganta-. Yo puedo venir otro día. Ahora mismo no necesito nada de esto con urgencia –mintió, en realidad si necesitaba los tampones y en el estado hormonal en el que se encontraba sentía que poco le faltaba para armar una escena.
-Bueno, si decidiste llevar tanto es por una buena razón –insistió.
-Quizás solo esperaba que alguien pagara por ella –refutó cajera mordazmente.
Lucy se sintió humillada, recordó las palabras de su padre ¿Cómo piensas vivir, Lucy? Sintió que las lágrimas luchaban por salir así que dio la vuelta y se encaminó con rapidez a la salida. ¿Por qué había tenido que sucederle eso precisamente hoy? ¿Por qué se tenía que encontrar con él precisamente? ¿Y por qué sus hormonas le gastaban situaciones como esta? Ahora solo quería regresar a su departamento enterrarse entre las sabanas.
-¡Oye! ¡Lucky!
Natsu había salido detrás de ella, impulsado por algo que no logró comprender. Se paró frente a ella, obligándola a detenerse.
-Es Lucy –dijo sorprendida de verlo así.
-Olvidaste esto –le extendió la bolsa de plástico que al ver lo que contenía provocó que abriera desmesuradamente los ojos y su rostro se pusiera rojo, era la caja de tampones.
Lucy permaneció en silencio, avergonzada mientras Natsu sonreía rascándose la nariz. Entonces Lucy también sonrió, preguntándose porque la sonrisa de ese hombre le resultaba tan contagiosa.
-¿Y tus cosas? –preguntó.
-Umm, creo que cambiare de tienda. El servicio en esa es pésimo.
La joven empezó a caminar y para su sorpresa Natsu caminó con ella.
-Erza y Levy me han hablado de ti –dijo mirando hacia el frente-. Aunque no mucho en realidad.
Natsu estaba curioso, pero no quería parecer entrometido.
-Para ser justos, también he escuchado de ti.
El joven suspiró, suponiendo lo que había escuchado. Seguramente estaba al tanto del suceso de la semana pasada. Se sintió ligeramente irritado al imaginarlo. Esperó, seguramente ella lo sacaría a flote, pero no sucedió. Lucy permaneció en silencio.
-Nunca pude agradecerte apropiadamente lo que hiciste por mí –le dijo-. Me ayudaste mucho en ese momento.
-¿Cómo? ¿Por golpear a tu novio? –replicó.
-No es mi novio. Mi padre quería que me casara con él –Lucy se sorprendió a si misma de lo rápido que habían salido sus palabras, ni siquiera a Erza o Levy les había hablado de eso.
-¿Y por qué no lo hiciste? Ese tipo se veía muy interesado en ti –cerró la mano en un puño pero ella no lo notó.
- Yo jamás podría casarme con alguien a quien no amo. Y tampoco habría sido justo para Loke hacerle creer que sí. La idea de esa boda siempre fue un error. Lo mejor era terminar con todo de una vez, así nadie saldría herido –sonrió con pesar recordando a su padre.
Natsu permaneció serio, observándola. Por un instante dejó de verla e imaginó que era Lissana quien le decía esas palabras. Cuanto podían haberse ahorrado de haber sido así. En ese momento Natsu se dio cuenta que no lamentaba el haberla perdido, que no lamentaba en absoluto si jamás volvía a verla y que quizá de lo único que podría llegar a arrepentirse era de no haberse despedido de ella y terminarlo todo apropiadamente. Entonces comprendió lo valiente que había sido Lissana al irse, cargando ella sola con todo el dolor de la separación. No le había dejado ni un poco a él, su pecho se sentía ligero desde entonces y la única culpa que sentía era el no sentir culpa alguna por no tenerla.
El rostro de Lucy permanecía tenso como si lamentara el haberle confesado todo eso. Sin embargo Natsu se lo agradeció en silencio, admirando el coraje que encontró dentro de ella. Observó con atención su rostro, femenino y frágil y aun así probablemente más fuerte que él, que hasta ahora se mantenía en silencio.
Sonrió, contagiando nuevamente a Lucy, hasta que un fuerte movimiento en su estómago le recordó lo hambriento que estaba.
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Jellal reconoció a Natsu saliendo del supermercado, una nube de nostalgia lo inundó al mirarlo.
-Así que ese es el idiota que perdió el juicio contra Ezel –replicó Gajeel-. Por su culpa ese maldito esta en las calles nuevamente. Y es una de las cabezas de la Organización. Va a ser difícil echarle mano.
Jellal se recargó contra el asiento del auto, la captura de Ezel había significado un avance tremendo a favor de la lucha contra la Mafia, pero ahora él estaba libre otra vez. Y no se le podría condenar otra vez por los cargos que tanto esfuerzo les había costado comprobarle.
-¿Has logrado conseguirle un lugar donde vivir a Meredy? –preguntó Gajeel cambiando el tema-. Ya me tiene harto con sus ataques de chica. No puedo caminar por el apartamento sin pisar envolturas de dulces por todas partes.
-Conozco a alguien aquí que nos ayudará con eso. No te preocupes que esta misma semana la echo de casa –la mirada de Jellal se ensombreció, él era el que más padecía la estancia de Meredy con ellos. Lo molestaba en las mañanas, le arrebataba el baño, llenaba de azúcar su café y se pasaba todo el tiempo preguntándole por "la pelirroja" y tratando de convencerlo para verla.
Arrancó el auto, ya buscaría otro día para surtir la despensa del apartamento. Aunque le pesaba, al fin habían logrado que Meredy no se pegara a ellos. Tres cuadras antes de llegar a la Estación detuvo el auto en seco, provocando que Gajeel se diera de frente contra el tablero. Éste lo empezó a insultar pero desvió la atención hacia donde la mirada de Jellal se posaba: saliendo de un edificio de tres pisos se encontraba la mujer de la foto que él tan celosamente guardaba. Pero para su sorpresa ella salía acompañada de un hombre con quien se subía a un coche y salían en dirección al este.
Volteó a ver a su compañero quizás esperando que empezara a seguirlos pero éste permanecía impasible. Sin decir una palabra puso el auto en marcha hasta llegar a la Estación.
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Awww.. muchísimas gracias por los lindos reviews. Les juro que cuando los leo una gran sonrisa se dibuja en mi rostro. Realmente me alegran el dia :)
Umm, ahora este capitulo salió mas corto que los anteriores D:
A comentar... bueno, en este podemos ver mas claramente los sentimientos de Natsu, de hecho él mismo se sorprende de no lamentar la perdida de su ex-novia, asi que por esa parte vemos que ellos llegaron a un punto en el que la relacion se volvio mas obligacion-costumbre que amor. (Personalmente he pasado por algo similar :S)
¿Cada vez está mas proximo el encuentro entre Jellal y Erza? Asi que ¿quien era ese hombre con el que ella salió del edificio? (No alguien de quien preocuparse de hecho xD) mas importante aun, ¿cuando aparecerá el Jefe de Levy para que Lucy pueda volverse al fin economicamente independiente? xD
En fin, los veo en el proximo capitulo :D
Morfeo me llama...
