¡Hola! Saludos a todas.
Tras una larga ausencia, heme aquí de nuevo, con lo que será un fic corto.
A manera de introducción, les dejo éste POV de Darien.
Haciendo la usual aclaración que los personajes de Sailor Moon, como todas sabemos son propiedad de Naoko T., y que hago éste fic por mero placer propio y para quienes lo lean, así como que el poema de al final es mi creación, las dejo con la lectura.
"A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd."
- Alphonse de Lamartine.
POV Darien.
Pareces dormida, mi dulce Serena.
¿Estarás soñando?
¿Pensarás en mí?
¿Será que me extrañas como yo a ti?
Quisiera poder engañarme a mí mismo y pretender que duermes, que cuando todos se hayan ido te levantarás de ahí, te estrecharé en mis brazos, y al contemplar el azul de tu mirada, tu alegre sonrisa, recordaré porqué mi existencia tiene sentido.
Desearía poder refugiarme en el consuelo de la locura, escaparme a algún sitio en mi mente en donde estemos juntos, amándonos con la intensidad del primer día impregnándonos la piel, y con la paz en el alma que nos dieron los años en compañía.
Mi carácter pragmático me niega tal escape, por lo que, en un acto defensivo, mis sentimientos se escudan tras la máscara de la indiferencia, de una fingida resignación que estoy muy lejos de alcanzar, pues la realidad y su crueldad me superan.
He perdido la noción del tiempo contemplándote, y creo que he extraviado también la sensatez a la par de las horas, ya que juraría que he percibido movimiento en tu frío lecho.
El cansancio, el anhelo, el dolor… no logro adivinar qué es lo que me traiciona, pero sin duda el acompasado movimiento de tu pecho es producto de mi imaginación.
Tú no respiras.
No hay más vida en tu cuerpo.
Como médico, sé perfectamente que no hay margen ni lugar para la absurda, ridícula esperanza.
Aún así, ¿cómo hacerle entender eso a mi corazón?, que rechaza rotundamente el aceptar que el cadáver que yace en el ataúd eres tú: mi amiga, mi amada, mi amante. Mi todo.
Es demasiado, no lo tolero.
Y antes de permitir que la pena me doblegue, evado la tristeza, al menos de momento, con detalles triviales como el itinerario de los próximos días.
Lo cual no es precisamente agradable tampoco, pues me resulta tremendamente difícil tan sólo el considerar pasar el resto de mi vida sin ti.
"El resto de mi vida", si tú no estás conmigo, es una cruel condena con el mundo como prisión y la agonía de carcelera.
Intento de distracción fallido.
Haciendo un segundo esfuerzo, recorro el velatorio con la mirada.
Frente al féretro, en la primera fila, se encuentra tu familia, la cual también he llegado a sentir como mía.
En sus ojos encuentro el reflejo del mismo dolor que llevo dentro.
Aún en medio del sufrimiento que nos une, al observar cómo tus padres se toman de las manos, es inevitable el pensar lo afortunados que son al tenerse el uno al otro para sobrellevar todo esto.
Una repentina punzada de envidia seguida de una aflicción descomunal me obliga a desviar la vista.
Detrás de ellos, en la fila siguiente, están tus amigas y amigos más queridos, un grupo que me aceptó como parte de él desde que nuestra relación se formalizó, hace ya muchos años.
Tus amigas están desconsoladas, impactadas.
El suyo era un cariño de hermanas, es una herida profunda la que deja tu partida en sus corazones.
Alejado del resto, y con una expresión casi sombría, incluso muy parecida a la que hay en mi rostro, está Haruka, al lado de Michiru.
Jamás logramos llevarnos del todo bien, la cortesía entre nosotros existía únicamente por ti.
Sé que la amistad que los unió era sumamente especial, que él fue importante en tu vida.
Y de no ser por su relación con Michiru, dudaría de que él te consideraba su "hermana pequeña", pues su actitud a veces distaba de la de un protector hermano mayor.
En el otro extremo de la habitación veo a Seiya, otro amigo tuyo con el que tampoco logré simpatizar, siendo un factor determinante en éste caso el conocer sus sentimientos hacia ti.
Nunca intentó disimular su amor, incluso, en mi ausencia trató de ganarse el tuyo. Al no conseguirlo, te ofreció su sincera amistad, y tú, como era de esperar, aceptaste.
De haber estado en su lugar, yo me habría alejado de ti.
El continuar con la amistad a pesar de sus sentimientos, me parece más bien un acto masoquista que hasta la fecha no logro comprender.
Ha de ser terrible estar a tu lado, amarte, sentirte cerca y a la vez inalcanzable, y verte feliz con alguien más.
A veces, sólo a veces, creo que me apena su situación.
Otras, la mayoría, a decir verdad, simplemente desearía darle un puñetazo por su osado intento de conquista.
Tal línea de pensamiento carece de importancia ya, pues finalmente, ambos nos hemos quedado sin ti, nos has abandonado para irte a un lugar al que aún no podemos seguirte.
Deduzco, por su semblante vacío y perdido, que la idea de continuar viviendo le parece tan poco atractiva como a mí.
Serena…
Hay tanto que no te dije, que cada palabra parece ahora volverse en mi contra.
Cada minuto que pasé lejos de ti me hiere como una daga que se hunde un poco más al recordar las ocasiones en que te dejé sola por causa de los estudios o mi carrera, las noches que pasaste en vela esperándome para dormirte sin verme llegar, o las incontables citas que cancelé a última hora.
Mi prioridad debiste ser tú en todo momento.
Te fallé.
Debí estar contigo ésa noche.
Es una maldita burla del destino que mientras luchaba por salvar la vida de un desconocido la tuya se perdía en otras manos inexpertas.
Y ya es muy tarde para rectificar, así como resulta inútil pedirle perdón a tu figura inerte.
Nuestra historia no fue del tipo "y vivieron felices por siempre", eso no existe.
Ni siquiera el amor más grande te exime de los tropiezos.
Juntos, amándonos, supimos levantarnos tras las caídas y rectificar el camino. Aprendí, crecí a tu lado, más de lo que llegué a admitir o pudieras imaginarte.
Fui bendecido con tu amor, y lamento no haber sido capaz de demostrártelo como merecías.
Si no me ves derramar lágrimas, no es porque no sufra, es que el golpe ha sido tan fuerte, que me ha dejado apabullado, devastado.
No quiero decirte adiós, me niego a despedirme.
La promesa era "hasta que la muerte nos separe", y eso ha llegado demasiado pronto, dolorosamente pronto.
Por eso prefiero pensar que estás dormida, que sueñas conmigo, y que mañana despertarás feliz, me sonreirás, y la vida volverá a tener sentido.
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"Duermes…
Los párpados cerrados ocultan a mis ojos el brillo de los tuyos.
No más palabras pronunciadas por tus dulces labios.
Duermes, y en tu calmo y frío lecho todo es silencio.
Callado, te observo.
No puedo tocarte.
No puedo abrazarte.
Pero…
¡Cuánto lo deseo!
¿Puedes oírme?
¿Puedes sentirme ahí junto a ti?
Espero que no veas la tristeza que empaña mi rostro.
Que mi pena no interrumpa tu descanso.
Duerme en paz, por fin.
Por siempre.
Duerme y espérame en la eternidad.
Mientras tanto, acompáñame en mis sueños.
Quédate en mi corazón y en mis recuerdos.
Conservaré tu amor intacto,
Llévate el mío.
No te has ido… Vives en mí".
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Mis amigas Mamochas, como ven, a nuestro amado Darien aquí le toca sufrir.
¿Quién lo consuela?
En el siguiente capítulo (que podrán leer en unos días) aparecerán otros personajes, quienes también tienen lugar en mi corazón de condominio.
Éste DxSxH me asalta hasta en sueños... Mis tres galanes juntos :3
En fin... Nos leemos pronto.
Sus comentarios son siempre bienvenidos.
