Hola chicos! ¿Cómo estan? Espero que muy bien.

Mis agradecimientos como siempre a quienes son mis lectores, me dejan su cariño, apoyo y reviews.

Le dedico este capitulo a los amantes de los animales, a mi amiga Macarena y a toda las personas maravillosas que traen luz a mi vida.

Un beso enorme

Capitulo 3 Los animales sagrados

Al parecer el peligro inminente había pasado. Allí se encontraban los siete extraños. El norteamericano, un chino, tres ingleses, una japonesa y una latina. En ese lugar extraño, que dió la impresión de ser un bosque. Tenía árboles de todas las dimensiones, lo que dificultó descubrir la longevidad del sitio. Cinco de ellos mantuvieron sus varitas en alto a la espera de un ataque. Sin proponerselo el miedo los obligó a ponerse en ronda y cuidar sus espaldas.

El canto lejano de las aves y la tenue claridad anunciaron el nuevo día. No pudieron distinguir lo que sucedía un poco más allá de ellos. Duró mucho tiempo la tensión en el ambiente, todos atentos al menor ruido. Nadie se movió. El sol avanzó, la luz se coló entre la vegetación y rozó los rostros pálidos y cansados de sus invitados.

—Grooo— escucharon y se voltearon con rapidez, pero ningun hechizo fue lanzado.

—Ja ja ja ja ja— Resonó fresca la risa del norteamericano cubriendo cualquier otro sonido. Dibujando en su rostro una timida sonrisa. Bajó su varita y aflojo un poco su agarre. El aire pasó normalmente por los pulmones de todos, la tensión poco a poco disminuyó.

— I´m hungry— declaró mientras se llevaba la mano izquierda a su panza.

Algunos no comprendieron lo que dijo. La chica japonesa movió su varita una pequeña bola de luz dorada, quedó supendida en el aire. Albus por un instante le pareció a una snich. La joven les hizo una señal y todos se reunieron temerosos alrrededor de la pequeña luz dorada con excepción de la chica latina. De la bola salió una estela dorada que golpeó la garganta de todos. Scorpius estuvo a punto de hechizarla alzando su varita pero algo ajeno a él lo detuvo.

—Mi nombre es Makoto. Makoto Sa. Acabo de usar un hechizo de entendimiento. Cada uno de nosotros se escuchara hablar en su idioma, y aun asi los demás podran entenderlo, porque lo escucharan en el idioma que cada quien hable. Aunque no garantizó su total funcionamiento— Se presentó explicando el hechizo que realizó.

—Mi nombre es Jacob Wester. Un placer conocerlos— He hizo una sonrisa seductora que Rose odio ya que le recordaba al idiota de Watson— Y estoy hambriento—agregó como si nadie lo hubiera notado.

—Soy Scorpius Hyperion Malfoy — Dijo en un tono que simuló ser neutro, pero que hizo evidente su desconfianza

—Yao Shing— Se presentó el joven chino e hizo una leve reverencia con la cabeza.

—Albus Potter y ella es...

—Rose Weasley— Se adelantó la peliroja evitando que los extraños supieran su parentezco. Aunque cualquier estudioso de la historia mágica se daría cuenta

—Laymi. Laymi Falconer

—¿Alguien tiene idea de donde estamos?—Preguntó Jacob

—La pregunta correcta sería es por qué demonios estamos en este lugar— Corrigío Scorpius

—Parece que estamos en el reino de los suspiros—Anunció Laymi

—¿¡El reino de los suspiros?!Creó que lees muchas novelas Laymi— Sonrío Jacob

—El lugar donde el sol y el mar bailan— Dijo Makoto

—Tambien conocido como la isla de los sueños o Erusión. Pero es imposible son leyendas. — Rose habló con tono preocupado.

—Mi padre me dijo que todo relato tiene su parte de verdad. Rose recuerda los cuentos de Beadle el Bardo — Razonó Albus, buscando la aprobación de su prima. Rose no estaba segura de que tan descabellado podía ser la propuesta de su primo pero no la descartó. Sin embargo no dijo nada al respecto. Solo evitó mirarlo solo a é ó al grupo en si.

—Lamento interrumpir pero no podemos quedarnos aquí para siempre podría ser peligroso— Habló Scorpius

—No es bueno moverse sin saber a donde ir. Toma los elementos a tu alrrededor para conocer tu entorno. Una vez que lo conozcas , lo entenderás y asi podras actuar con mayor certeza— Dijo por fin Yao

—Tienes razón. Es preciso movernos todos juntos y con cautela puede que no estemos en donde creemos—Anuncio Rose

Nadie dijo algo para rebatir lo dicho por Yao y Rose. La verdad es que todos estaban algo confundidos. El no saber por donde comenzar, ni tener idea de como llegaron allí, y mucho menos de quienes eran tus secuestradores. Cuando por sobre sus cabezas voló una bandada de aves fenix. El cielo era un espectaculo digno de ver. El plumaje de las aves encendío el cielo, sus cánticos inundaron el lugar. Por un momento los chicos se olvidaron de todo y contemplaron la magnífica escena.

—Sigamoslos— Propuso Scorpius mientras sus ojos veían como se aleja la bandada dejando a su paso una dorada estela que fue trasformandose en anaranjada.

—¿Qué pasa con eso de quedemos a conocer el entorno?—Preguntó Albus

—Descartado. Donde hay fenix habra algo de comer o algun poblado cerca. Además son aves muy amables— Declaró Rose

—Nunca en mucho tiempo sean visto este tipo de cosas—Dijo Makoto

—¿Y el problema sería?..—Inquirió Jacob

—Un momento. Tomemos un rama larga cada uno.—Dijo Laymi se agachó y buscó unas ramas largas . Todos la miraron con gesto abdusto sin comprender mucho. Luego movió su varita e hizo aparecer una larga cuerda. Cerró la distancia entre ella y Potter quien parecía hipnotizado con sus movimientos. Sin embargo la chica no parecío notarlo. Pasó la cuerda alrredor de la cintura de Albus provocandole un mareo que él mismo no pudo explicarse. Fue cuando el nudo acabó que él volvió a la realidad y dirigió su vista a la estela naranja que iba puso en su mano derecha una gruesa rama que él dejó caer.

—¿Y para qué necesitamos eso?— Señaló Jacob la soga

—Para evitar trampas e ir todos juntos—Respodió Rose quien adelantandose a Laymi se ató la soga a la cintura. Weasley no era tonta, noto el leve rosa que tomaron las mejillas de su primo cuando la latina se agachó y ató la soga en su cintura.

—Pero si alguno cae en una trampa nos arrastrará a los demás.—Protestó Scorpius. El grupo no perdió tiempo y siguió haciendo las cosas para alcanzar todos juntos a los fenix

—Pero si alguno encuentra la salida nos llevará a los demás. Si alguien cae en una trampa puede ser ayudado. De todas formas es un fifty fifty—Aclaró Yao y recibió una calida sonrisa de Laymi, mientras esta repartía ramas largas a cada uno junto a Makoto

—Debemos apresurarnos o los perderemos—Intentó apresurarlos Makoto. Sonó impaciente pero en ese momento ella estaba temerosa de lo que pudiera sucederles.

El grupo todo conectado por la cuerda amarrada a sus cinturas caminaba. Albus iba primero como guía tanteando el terreno con una larga y gruesa rama que más bien podría utilizarse como leña en lugar de bastón. Miraba al cielo en busca de los fenix y de reojo el camino para evitar un accidente. Atrás iba su prima Rose, quien cada tanto miró hacia arriba. Sin embargo se concentró más en ver el camino, pues tuvo miedo de tropezar y caer. Tras Rose caminó Laymi. Ella no miró el cielo, estuvó atenta a su alrrededor. Tenía un buen oído y se guío por el canto de las aves. Luego iba Yao. Él caminó en la mitad del grupo, por eso se sintió en la obligación de recontar el grupo cada tanto (tres adelante, tres atras) y ayudar a que todos mantuvieran un avance igual. Con la cabeza agacha pero la varita firme seguía la fila Makoto tratando de recordarlo todo acerca de este bosque o algun lugar que se le pudiera parecer. Por último Scorpius y Jacob en ese orden. Malfoy se sintío aliviado de no ser el último pues estuvo asustado con la varita en alto muy firme, pero aun así tuvo dificultad para simularlo. Jacob en cambio iba anotando en un pergamino que sacó de su pequeño bolso lo que acontecia a su alrrededor elaborando una especie de mapa. Incluso además de anotar algunas cosas recogió algunas plantas medicinales, preveyendo que talvez, quizás en algun momento pudieran necesitarlas.

Sin quererlo el grupo se organizaba de a poco de acuerdo a las capacidades de cada uno. Caminaron durante horas y la estela fue desapareciendo a medida que avanzaron. El calor, la húmedad la falta de sueño, descanso y el hambre se hicieron notar.

Yao notó como el paso fue reduciendoce progresivamente, pero llegó un momento en el que él ya no alentó al grupo a tener un ritmo constante. Albus sintió su cuello adolorido, sus ojos cansados por el brillo del cielo, la boca seca no pudo decir algo y lo dejó ser.

Pasado el medio día Makoto no lo resistió más y se desmayó tirando con ella a Yao. Scorpius a pesar de su cansancio la atrapó antes de que cayera pesadamente sobre el suelo. Los brazos le temblaron y sus musculos gritaron en protesta por el repentino esfuerzo. Scorpius la acostó con suavidad sobre la tierra. Yao que fue tirado hacia tras pero logró no caer se incorporó sentandose de rodillas junto a su compañera. El grupo se detuvo con brusquedad y se acercaron a donde Makoto cayó. Rose volvió dos pasos, se dejó caer de rodillas cerca de Yao. Albus se agachó, puso tu mano sobre la frente de la chica y notó que estaba algo caliente. Scorpius sin mediar palabra tomó las manos de Yao y las junto acuencandolas estiró su varita posandola encima y exclamó.—Aqua mendi— Las manos de Yao se llenaron de agua que tan pronto como apareció esta desapareció.

—No dejes escapar el agua—Dijo Scorpius en un tono bajo pero evidentemente enojado—Aqua mendi—intentó otra vez pero el agua tan pronto apareció se esfumó de las manos del pobre frustración de ambos se hizo notar.

—Parece que no se puede usar magia en este lugar—Concluyó Laymi que estaba de pie y se veía un poco más fresca que el resto del grupo

—Ah ¿si? y ¿qué se supone que debemos hacer? genio— Preguntó el joven Malfoy con un tono desafiante y de muy mal humor

—Ingeniarnosla para sobrevivir —Contestó la latina en un tono neutro pero que dejaba entre ver su autoridad. Al joven no le gustó para nada esa contesta. Yao suspiró derrotado y dejó caer sus manos a los costados. Rose cerró los ojos un momento. El silencio se apoderó de ellos un largo rato sin saber que hacer . La voz de Jacob los sacó de su ensimismamiento.

—Bueno se que ninguno de nosotros eligió estar envuelto en este embrollo pero debemos hacer lo mejor posible para salir de el. Escarbemos la tierra para hallar agua. No sera muy dificil este es un bosque hay humedad. Ademas mientras caminabamos pasamos por una vaina de flores blancas tengo entendido que las hojas de esa planta sirven para... —Dijo sacando de su pequeña bolsa sobre cargada la larga vaina verduzca

—Para aliviar la fiebre—Exclamó Albus—Es una buena idea pero...

—He anotado el camino y recogí a penas una sola hoja.—Explica rasgando por la mitad la hoja de la cual comenzó a escurrir un liquido vizcoso pero fresco. Colocó un pedazo de hoja en la frente de Makoto con la esperanza de aliviar el dolor. Luego les mostró el pergamino.

—Esto servirá hasta que volvamos —Anunció Albus quien no tenía ganas de volver sobre sus pasos pero sentía que debía hacerlo.

—¿Qué pasará con los fenix? ¿Cómo saldremos de este maldito lugar?—Preguntó irritado Scorpius —Ademas como van a traer más vainas si ni una bolsa pueden conjurar. No pensaran arrastrar hierbas o lo que sea por todo el camino eso nos estorbaría—Añadio mientras se cruzaba de brazos señalando el pequeño bolsito rebalsado de Jacob

Rose se sacó su túnica la dobló en dos ató los extremos y volvió a doblarla.—Ya esta— anunció triunfante la chica —Es un bolso primitivo pero creo que servirá—Y extendió el bolso a las manos de Jacob que lo recibió.

Laymi se desató la cuerda y se comenzó a caminar. Le entregó un pañuelo que anudó un extremo en su mano y el otro en la muñeca de Jacob pidiendole en silencio que le mostrará el camino.

—No es buena idea que nos separemos —Habló Albus. En ese momento sintió una incomodidad en su pecho al ver a los otros dos dispuesto a marcharse y quería impedirlo.

—Jacob ¿ cuánto más o menos de caminar calculas que esta esa planta?—

—Yo diría que como una hora más o menos—

—Bien si no regresamos en dos horas continuen sin nosotros. Procuren buscar agua— Dijo Laymi

—Prontó anochecera y no podremos movernos en la oscuridad. Y si nos separamos será más difícil salir de aqui—Trató de persuadir Albus.

—¿Qué pasará con los Fenix?—Cuestinó otra vez Scorpius

—Pienso que es mejor que nos quedemos aquí y encontrar agua—Y con una piedra plana Yao comenzó a hacer un agujero en la tierra buscando agua.

Rose notó la incomodidad de su primo y la tensión del ambiente. Era cierto que si se separaban las cosas podían complicarse. Pero la realidad era que Makoto estaba desidratada, tenía fiebre probablemente por el sol y no faltaba mucho para que ellos tambien estuvieran deshidratados. Sentía su garganta como arena. Necesitaban agua, alimentos y medicina. Tambien corrían el riesgo de que si deambulaban por la noche en el bosque cayeran en una trampa. Para tristeza de ella tuvo que reconocer que perdieron el rastro de las aves por mucho que se esforzaron. Lo mejor era hacer un campamento, recuperar fuerzas para continuar. En una de esas tenían suerte y al día siguiente pasara de nuevo la bandada de fenix pensó.

Rose mojó sus labios con la apunta de su lengua y con algo de incomodidad, pero manteniendose firme ordenó:—Bien ya no podemos hacer nada. El rastro de las aves se esfumó y no tiene sentido seguir caminado a lo tonto llevando a un enferma a rastras.—Señaló al par que estaba unido por un pañuelo amarillo— Laymi y Jacob no se separen vayan a buscar esas hojas y todo lo que nos pueda servir. Traten de volver lo más rapido que puedan. Scorpius y yo buscaremos juntos cosas para levantar un campamento. Yao y tu —Señaló a su primo—Quedense a cuidar de Makoto.—Concluyó poniendose de pie y se dirigió a Scorpius ante la mirada atónita de Potter. Rose le extendió la mano a Malfoy y este se levantó del suelo. La verdad es que ni ella misma podía entender porque eligió al rubio. Tal vez porque su primo en vez de ayudarla se transformaría en un estorbo. Para la chica Weasley era la primera vez que veía asi a su primo. Malfoy de mala gana le extendió su fina túnica para que realizará un suerte de bolso rústico para traer lo que pudieran encontrar.

Yao siguió escarbando la tierra. Cuando Albus volteó la cabeza nuevamente Jacob y Laymi se habían marchado. Vio como su prima se alistó para marcharse con Malfoy. Se quitó su túnica y la colocó encima de la japonesa procurando confortarla. Acaricio sus cabellos. Miró su peinado tan tirante que pensó que debía ó uno de los palillos y tiró de ellos sacandolos afuera, desarmando el apretado rodete. Acomodó los cabellos de la joven. La contempló un instante. Labios rosados entre abiertos, piel lisa blanca, pestañas largas y abundante cabello oscuro, manos pequeñas. Albus pensó que Makoto era sin duda una mujer muy hermosa. Pero Laymi era para él la más hermosa de todas. No se explicó como era posible sentir algo tan fuerte o especial por una persona que apenas conoció el día anterior. Sacudió su cabeza. Tomó su largo bastón, se arremangó y ayudó a Yao en su tarea para encontrar agua aunque en el fondo pensará que era inútil necesitaba distraerse con algo.

El hoyo en la tierra era cada vez más profundo y tuvieron que ir ampliadolo debido a que estaba muy estrecho. Con la tierra sobrante fue armando un montículo cerrando el espacio del campamento. Creando un circulo alrrededor, haciendo un limite entre el resto del extraño sitio y ellos.

Se preguntó que era lo que vio en la latina que sin duda alguna era meztiza. No pudo evitar compararla con la japonesa . Ambas tenían pestañas largas y bellos ojos. Solo que los de Laymi tenían un hermoso destello . Ambas tenían la piel lisa y parecia terciopelo, pero la de la chica latina tenía el color de la leche con canela. El pelo largo, las manos pequeñas, ambas eran como cualquier mujer ambas bellas pero sin duda Laymi logró ahondar en él.

Sus brazos chillaban de dolor, su cabeza dio vueltas. Paró un momento. Observó como Yao limpío el sudor del rostro de Makoto con el pañuelo de la chica. Las mejillas de la joven estaban encendidas por la fiebre, aun asi se encontraba tranquila. Era un versión angelical, podría venir un noble cabellero a besar sus labios y despertarla como en los cuentos muggles … y otra vez pensó en la otra. Se vió a si mismo como un noble principe despertando a su amada. Durante un momento deseó besar los labios de la latina sentir su suavidad, su toque. Es que acaso se sentía celoso de una extraña. Celoso de quien la acompaña. Porqué tenía que irse con el gringo rubio. Porqué la deseó reflexionó sin encontrar respuesta. Pensó que tenía más lógica sentirse con celos o posesivo en relación a Rose con Scorpius, pero no paso nada. No pudo sentir rabia, celos, envidia, solo preocupación por su prima. Por qué tenía que sentir eso por esa mujer que no estaba, que no era nada de él. Temía que a Rose le pase algo o que su prima y Malfoy peleearan.

Suspiro derrotado y golpeó con más ímpetu. Golpeó varias veces para calmar su desazón. Albus Severus Potter siempre fue un hombre racional, tranquilo, sus padres lo habían criado para ser un hombre justo, de bien. Ahora el quería romperle la cara a un extraño y reclamar a una chica con la cual no tenía relación, solo la infortunada situación que los unió. "Carajo"pensó. A su lado estaba una hermosa chica que lo necesitaba para recuperarse y continuar .Pensaba en eso cuando Yao lo detuvo.

El joven chino le quitó de las manos el palo lo volteó y le mostró que estaba hú lo miró con curiosidad, entonces entendió todo. Shing se agachó y escarbó con la piedra plana un poco más. Poco a poco un fino hilo de agua surgió. Ambos esperaron a que el hueco se llenara lo suficiente. Fue en esa espera que cayeron en la cuenta de que ambos hicieron un pozo de más o menos un metro de profundidad. Sonrieron abrazandose triunfales. El silencio entre los dos por fin se rompío en un grito de alegría.

Yao se agachó saco su pañuelo y lo remojo en el agua. Luego alzó la cabeza tirandola hacia atrás, abrió su boca y retorcio la tela bebiendo un poco de agua calmando su sed. Se inclinó otra vez e hizo lo mismo, mojó el pañuelo. Una vez mojado lo acercó a la boca de la joven . Humedeció sus labios con una de las puntas del pañuelo. Luego le abrío un poco la boca, presionó suavemente la tela sobre los labios haciendole beber un poco .

Albus se quitó la corbata la mojó e hizo lo mismo que Yao para saciar su sed. Luego tomó la piedra plana y siguió cabando en busca de más agua para cuando regresaran los demás. La sensación de triunfó que lo invadió apartó de su mente la imagen de Laymi.

Rose desató la cuerda y ató un extremo a un árbol cercano al campamento, de un tronco no muy grande pero lo suficiente fuerte para sostenerlos. Luego ató el otro extremo a su cintura, pasando la cuerda por la cintura del rubio y comenzó a caminar. Por fortuna la cuerda era muy larga. Esta les serviría de guía para volver en caso de le serviría para evitar que el mini hurón, como lo llamó su padre, se alejara. Se fue algo inquieta o mejor dicho preocupada por su primo. Ella lo conocía bien y ese tipo de actitud no iba con el tranquilo de Albus más bien con el arrebatado de James.

—¿A donde vamos?

—A buscar cosas para hacer un campamento.

—¿Tienes idea de como hacerlo? Mira que no hay muchas tiendas por aquí—Ágregó Scorpius en tono burlón

—Supongo que tu debes saber mucho y por eso te dejaré guiarme—He hizo un gesto reverencial con las manos invitandolo a ponerse al frente

—Oye Weasley, ¿no pensarás matarme o si?— Inquirío tratando de disimular sus dudas. Es decir ayer casi me matas en el colegio

—Aun pienso en matarte. Pero tranquilo lo haré de regreso a Hogwarts y no aqui—Dijo en tono desafiante—Aunque tal vez, quien sabe podríamos morir aquí y nuestra pelea quedaría inconclusa—Agregó en un tono de voz triste

Scorpius se detuvó en seco. Esa era una posibilidad muy factible. Antes de despertar en aquella oscuridad frente a esa cosa que los obligó a venir a ese lugar, lo último que recordaba era el muro cayendo sobre ellos después de pelearse.

No era una de las virtudes de su familia querer disculparse y arreglar las cosas. Los Malfoy siempre fueron muy orgullosos, pero esta vez no podía dejar las cosas mal entre él y Rose. Sintió que era necesario aclarar el mal entendido. Se puso enfrente de Rose que había comenzado a recoger leña para el fogón. La detuvó poniendo sus manos en los hombros de ella. Rose le dió una mirada dura. Scorpius rápidó retiró sus manos, tragó saliva la miró a los ojos buscando que los de ella miran los suyos y lo consiguió

—Rose—Comenzó—La última vez que estuvimos juntos—Ella levantó una de sus cejas como preguntandole que quería decir— en el colegio. Ayer por la tarde quería hacer algo por ti pero tu me atacaste y no entiendo que hice de malo.Sé que nuestros padres son viejos rivales y que no se llevan presisamente bien, pero eso no tiene nada que ver con nosotros.

—Entonces ¿Por qué te reiste?—Preguntó Rose poniendo sus manos en su cintura en forma de jarra. Enojada pidiendo una sincera explicación

—No me reí—Protestó el joven—Solo pensé que era ridículo no poder ser amigos por lo que pasó entre nuestros padres. Creeme Rose solo quería consolarte por lo de tu madre. Lo que no sé es como acercarme a ti. Nunca supe como hacerlo. Creo que eres un chica brillante . Inclusó e pensado varias veces ser tu compañero de estudios. Pero tenía miedo de tu rechazó, de tu odio. Sabes no es fácil cargar con el pasado de mi familia. Además tengo un poco de miedo a morir. No me gustaría morirme sin aclarar las cosas contigo—Confesó Malfoy

Rose se quedó sorprendida sin saber que decir o que pensar. No esperó, es decir nunca imaginó que un Malfoy enmendará las cosas con un Weasley. Su brazos se aflojaron y cayeron a los costados de su cuerpo. Reflexionó un momento. Él tenía razón, sin embargo el pasado de sus padres. La tonta situación entre Ron y Draco. Su madre debería odiar a Malfoy padre, e incluso despreciarlo por todo lo sucedido. Hermione Granger no era asi. Ella era magnanima capaz de perdonar a un enemigo mortal como Draco Malfoy e incluso de sentir lastima por él, porque eligió mal. Ella, Rose quería parecerse a su madre en eso. No quería albergar odio en su corazón como su padre.

—Esta bien Malfoy te creo. Tregua por lo que duré esta aventura y ya después veremos—Y extendió su mano al joven. Scorpius la estrechó entre las suyas cerrando el acuerdo—Solo no vayas a morir ¡eh! Tenemos un asunto pendiente—Añadió ella en un tono divertido pero a la vez un tanto serio

—Tu tampoco Rose. Tu tampoco—Le dijo Scorpius y ella por dentro se estremeció. Le pareció ver un brillo en sus ojos al decir esas palabras.

—Prometeme Scorpius que seremos mejores que nuestros padres

Él apretó aun más su mano la miró muy serio a los ojos y ella pudo ver que no había ni un vestigio de duda en lo iba a decir—Ya somos mejores que ellos Rose

Ella no pudo evitar sonreir. Su corazón se aceleró y se sintió un poco tonta. Soltó la mano del rubio.—Vamonos —Ordenó poniendose otra vez al frente—Apresuremos el pasó debemos volver antes de que anochesca—Ordenó

—Solo una pregunta más ¿Por qué me elegiste a mi y no a tu primo o a cualquiera de los chicos?

Rose de espaldas a él dudó. Un tanto sorprendida de si misma le contestó:—No lo sé— Y siguió caminando. Un momento después ambos caminaron a la par recogiendo ramas para el fogón en silencio.

Scorpius se detuvo. Ella lo miró un tanto desconcertada—¡Hey!—Le gritó pero él no respondío. La joven bufó, rodó los ojos y siguió con lo que estaba haciendo. Pensó que le estaba jugando una broma o que estaba cansado para continuar. De cualquier forma no le prestaría atención.

Malfoy comenzó a caminar. Se desató de la soga y se fue alejando. La griffindoriana lo llamó varias veces. Pero él no respondío a su llamado. En ese momento se dió cuenta de que algo andaba mal con él. Parecía que estuviera en un trance. Intentó correr tras él pero a los pocos pasos la cuerda se tensó tirando de ella hacia atrás. Se desesperó. Por un segundo no supo bien que hacer. Luego se desató ella también y corrió tras Scorpius.

Lo encontró entrando en un lago, cerca de una clara cascada. Miró a su alrrededor buscando un indició que la ayudara a comprender la situación. Su intuición le dijo que algo no andaba bien. Se quedó escondida tras unas enormes hojas de una planta cerca del lago. Sacó su varita la sostuvo firme y observó. Scorpius seguía metiendose cada vez más en el lago. Rose quería gritar pero no pudo. Su corazón golpeó con fuerza en su pecho. Su gritó estuvo atorado en su garganta. La boca se le secó aun más . La sensación asfixiante del miedo se apoderó de su ser. Ella una chica griffindor no podía quedarse paralizada, asustada. Reunió el valor que le quedó e iba a sacarlo aunque fuera a la rastra del lago. El agua ya le llegaba al cuello cuando las vio. Unas sirenas se disponían a arrastrarlo al fondo del lago.

—¡NOOOOOOO!Scorpius , Scorpius. Rubio lechoso CUIDADO!—Gritó

Él no reaccionó. Ella entendío todo, el canto de las sirenas lo había hipnotizado porque él era hombre y ese cantó no tenía efecto en ella. Rose corrío hacia el lago.

—Desmaius—No sucedió nada—Impedimenta—Nada otra vez—Protego .Repugno—Gritó un hechizo tras otro pero nada funcionó . Con gran puntería les arrojó piedras a las sirenas en un deseperado intentó de salvarlo pero estas tomaron al joven y se hundieron en el lago. Desesperada Rose tomó el largo palo que le dio Laymi aseguro su varita en sus vaqueros, tomó una respiración profunda y se sumergío en el agua fría en busca de su compañero. Sus huesos gritaron de dolor, tiritó un poco pero no le importó.

En un instante los alcanzó. Rose nadó lo más rápido que pudo y golpeó con el palo a una de ellas alejandola de Malfoy. Sin embargo las otras tres la atacaron pronto. Eran cuatro contra una con la ventaja de que en el agua las sirenas se mueven mejor. La joven no se quedó impasible y luchó con todas su fuerzas. Lamentablemente las sirenas lograron someterla quitandole el arma rudimentaria de sus manos y al igual que a Scorpius la arrastraron al fondo del lago.

El aire le faltó. Su cabeza se volvió liviana. Estiró su brazo intentando alcanzar la mano del chico. Lo miró hasta que sus ojos no vieron más. El silencio, la oscuridad.

—Rose, Rose, Rose—Escuchó una voz que la llamaba a lo lejos. Escupió un poco de agua el aire volvió a pasar por su cuerpo con normalidad. Alguien la abrazó. Estaba cansada, no recordaba nada, pero sabía que estaba segura por eso se entregó al sueño.

Cuando despertó vio la cara de Albus que estuvo muy preocupado, sonreir entre lagrimas. La cabeza le dolía. No entendió nada en un principio pero de prontó recordó todo. Scorpius era llevado al fondo de un lago por sirenas y ella intentó defenderlo... y luego nada

—SCORPIUS—Gritó e intentó incorporarse.

—Tranquila— dijo Albus presionando con suavidad sus hombros para que volviera a acostarse.

Ella intento safarse pero se quedo inmóvil cuando sintió unos brazos rodeandola y un torso desnudo apretandose contra su espalda. Una voz suave pero masculina le dijo al oido—Gracias—La voz de Malfoy. Rose volteo con rapidez abrazandolo tambien. Nunca antes se había sentido tan aliviada como al oir la voz de Scorpius. Quizas porque era la primera vez que tuvo que salvar a alguien de un peligro real completamente sola. Eso agregando que no pudo utilizar su magia.

Laymi y Jacob caminaron a la par. Él le comentó todo lo que sabía sobre herbologia. Además recolectaron otras hojas, ramas y hongos que tal vez pudieran necesitar. Algunos de ellos sirven como alimento.

—Entonces, ¿te gusta la herbolaria?—Preguntó curiosa Laymi interesada en las explicaciones del joven.

—No exactamente. Mi padre es arquitecto. Mi madre es muggle, trabaja en una universidad. Mi abuela es quién me enseñó todo sobre herbolaria. Ella fue medimaga.—chasqueó la lengua— En realidad tuvo que retirarse por un incidente en el lugar donde trabajaba.—Miró hacia el cielo— Luego se dedicó a la herbolaria con mi abuelo. Ellos proveen a los medimagos del hospital de Chevick plantas, brotes, raíces, hojas que necesitan para hacer las pociones curativas.

—Eso habla muy bien de ti.—Dijo poniendo su mano en el hombro del joven

—Y que me cuentas de ti Laymi.—La miró un tanto intrigado, pero más bien curioso de escucharla— Hasta ahora he hablado solo de herbolaria y te he contado un poco sobre mi vida.

—Mmm.. Bien soy estudiante. Un pariente me instruye en el arte de la magia. Trabajo en una casa de una familia portentosa. No hay mucho que contar—La joven retiró su mano del hombro .

—¿Tus padres?—Preguntó Jacob. Laymi agachó la cabeza pero él joven percibió un destello de tristeza en la chica.—Perdón no debí preguntar

—No estoy bien. Es solo que...—Sus ojos se volvieron vidriosos y contuvieron las lágrimas que amenazaron con caer.

—Si no quieres hablar de ello esta bien— y la abrazó por los hombros a modo de consuelo

—Si. Por favor.¿Falta mucho?—Preguntó intentando alijerar el ambiente. Levantó la cabeza y palmeó de forma amistosa la mano del chico en su hombro.

—No. Ya casi llegamos—Sonrió de manera fugaz y retiró su mano.

Caminaron un poco más en silencio. Las ramas eran difíciles de cortar. Intentaron varios conjuros para cortarlas, pero ninguno resultó. La magia simplemente no funcionó en ese lugar. Entonces improvisaron tirando de las ramas, luego buscaron piedras o cualquier cosa filosa para ayudarse en la tarea. Ambos rieron de sus aspectos, todos sucios cuando finalizó la labor de recolección.

Jacob la observó con detenimiento. Tenía unos tatuajes pintados por el cuerpo una falda larga recta con dos tajos que dejan ver sus largas piernas de un color terra oscuro. Esa prenda más bien parecía un taparabo. Una especie de remera corta que tenía un escote profundo pero dejaba al descubierto su espalda y su panza. En su cuello una suerte de collar hecho de piedras con un pequeño trozo de espejo en el centro que bailaba entre sus senos. Un vientre plano muy tentador. El joven sintió sus hormonas ebullir calentandolé la piel más que el sol abrazador. Su cuerpo reaccionó cuando la vio agacharse de espaldas acomodando el improvisado bolso. Cerró los ojos con fuerza apretandolos, tratando de evitar los pensamientos lujuriosos o sino podría hacerle el amor allí mismo.

Sintió que ella tomó su brazo y estaba a su lado.

—Despacio, con cuidado:— le susurró al oido. Jacob sintió un escalofrío por la espalda. Abrío los ojos con lentitud. Casi estuvo apunto de besarla, pero se detuvo cuando vio la enorme acromantula cerca de ellos. Ambos contuvieron la respiración y no se movieron mientras la enorme araña se movió lejos de ellos. Laymi apretó la mano de él con fuerza. Jacob no lo notó hasta que soltó su mano. En ese momento su cerebro percibío la sensación de dolor.

—¿Crees que nos haya visto?—Preguntó el joven Wester.

—Lo dudo. No creo que muy a menudo pasen por aquí bocadillos tan suculentos. Será mejor que volvamos con los demas. No sabes que clase de sorpresas nos aguardan en este lugar.

Jacob asintió con la cabeza. Laymi tomó su mano otra vez pero con más suavidad. Ambos regresaron en silencio al campamento. Se miraron y sonrieron por el comentario de "bocadillos suculentos"

Para el joven fue una tortura caminar al lado de la chica. De regreso pudieron ver volar a un hipogrifo. Esos animales suelen tener mal genio. Se ocultaron con rapidez esperando a que el animal se alejara debajo de un arbusto. Resultó que por debajo de esas inocentes ramas de arbusto enclenque se ocultaba un lazo del diablo que casi los debora.

La planta comenzó a apretarlos y solo en ese intante pudieron darse cuenta del peligro que corrían. Forcejearon un poco y al hacerlo aumentó más la presión de los lazos. Jacob golpeó la rama hiriendola con una filosa piedra que usó para cortar con anterioridad. Esta lo soltó de su agarre y él aprovecho para escapar. Luego retiró las ramitas que la mantenián oculta ocacionandole que le diera la luz del sol. A la lazo del diablo no le gustó mucho se retorcío. Jacob utilizó ese momento para cortar los agarres que mantenían presa a su amiga y jaló de ella fuera de la planta. Laymi suspiró agitada, besó su mejilla, le dio las gracias. Otra vez lo tomó de la mano para volver al campamento.

Cuando regresaron, al verlos tomados de la mano, la expresión de victoria de Albus cambió por completo. Pasó de la alegría al enojo. Jacob le tendió la hoja de flor blanca a Yao y este le pasó el pañuelo empapado en agua para que bebiera. Potter reaccionó a tiempo e hizo lo mismo para Laymi. Ella le sonrió y le dio las gracias. Los recién llegados tomaron agua gustosos hasta quedar saciados.

Yao y Jacob se encargaron de Makoto. Laymi contó la historia en el bosque. Además señaló que su acompañante tenía conocimientos en medimagia. Que la salvó de ser devorada por una lazo de diablo. Jacob acotó que gracias a la astucia de la chica se salvaron de una acromantula. Ella agregó que el hizo un buen plano del bosque por lo menos de la parte que recorieron. Albus hervía de celos. Laymi se sentó junto a él.

—¿Dónde estan Rose y el chico rubio?—Preguntó un tanto preocupada. Albus cayó en cuenta de que pronto la luz del sol se extinguiría y Rose y Scorpius no habían regresado. Temió que algo malo les hubiera ocurrido.

—No deben tardar. Fueron a buscar cosas para el campamento.

—Ojalá no tarden mucho—Expresó Jacob

—Si se demoran ire a buscarlos—Anunció Albus levantandose del suelo, pero Laymi lo detuvo poniendo su mano en su hombro antes de que pudiera parase e irse.

—Creo que lo más inteligente que podemos hacer es hacer la fogata. Si oscurece la luz del fuego en medio del bosque les servirá como señal para que regresen. Ademas puede ayudarnos a mantener alejados a invitados no deseados—Razonó en voz alta Laymi

Albus fue a buscar ramas mientras ella encendía el fuego frotando dos varillas de madera sobre un musgo igual de seco. Cerca del campamento vio algo sospechoso. Se ocultó para observar. Pronto reconocío la figura de Malfoy. Se veía muy pálido y estaba todo empapado. Detras de él arrastraba algo. Scorpius sintió una presencia levantó la vista, reconoció a Albus y le pidió ayuda antes de desvanecerse por completó.

El griffindoriano gritó pidiendo ayuda. Pronto Yao y Laymi estaban junto a él . Lo ayudaron a llevar a sus amigos al lado del fogón.

Laymi le pidio a Yao su camisa. Les ordenó a los chicos darse vuelta y le quitó a Rose una parte de sus prendas mojadas. Utilizó la camisa de Shing para cubrirla. La recostó cerca del pequeño fuego que prontó Jacob alimentó arrojando con cuidado las ramas más secas que encontró. Albus hizo lo mismo con Malfoy. Le quitó la ropa mojada dejandolo en calzoncillos y le colocó su camisa. La chica meztiza improviso un tendedero con la cuerda y colgó la ropa mojada cerca del fogón para secarlas lo más rápido posible.

Scorpius despertó antes que Rose. Les contó que el estaba en el bosque con ella recolectando leña cuando le pareció oir a alguien pidiendo ayuda. Lo siguiente que recordaba era que se despertó en el fondo de un lago. Rose intentó darle la mano. Fue allí que sintió la necesidad de despertar. Tomó su mano. Al abrir los ojos unas cuatro sirenas huyeron espantadas. Scorpius tomó a Rose, nadó a la superficie. Salieron del lago y con las pocas fuerzas que le quedaban intentó regresar al campamento siguiendo la cuerda cuando la encontró. Luego vio a Albus y se desmayó.

Un momento después Makoto abrió sus ojos. Aun se encontraba medio afiebrada. Jacob le dio de comer un trozo de una hoja y un pequeño hongo. La japonesa se recostó otra vez cerró sus ojos pero pudo percibir lo que pasó a su alrrededor aunque no con mucha claridad.

Pasó un largo rato y Rose recuperó la conciencia. Ella se quedó boquiabierta después de escuchar el relato de Scorpius. Luego contó lo que sucedió mientras el estaba entrance.

Un rato después, mientras comían hojas dulces, cortesía del niño herbolario. Yao contó su tarde con Albus y Jacob su aventura con Laymi.

En el momento en el cual Albus y Jacob cuidaron de los enfermos, Yao y Laymi improvisaron antorchas. Colocaron unas cinco encendidas alrrededor del lugar. Hubo más luz. La intención era evitar a posible criaturas que se deslizan en la oscuridad para prever un posible ataque ya que no disponían de magia. Lograron su objetivo porque no tuvieron visitas indeseables.

Luego se organizaron para hacer guardia. La primer guardia fue de Albus y Jacob. La segunda fue de Yao y Scorpius. Albus insistío como todo caballero en que las damas debían dormir. Al principio le molestó la idea de hacer guardia con Jacob. Luego descubrío que era una persona agradable salvó porque el tambien estuvo interesado en Laymi. Hablaron de sus familia. En especial de herbolaria, medimagia, abuelos y el tio Neville.

Yao y Scorpius en cambio jugaron con piedritas. Hablaron muy poco. No tenían mucho en comun. Uno, un joven heredero de negocios, obligado a sociabilizar con gente de alcurnia. El otro vive al pie de las montañas en una granja cuidando bestias junto a su abuelo.

Al día siguiente el grupo se reunió y arreglaron todo. Estaba discutiendo sobre que hacer cuando la bandada de aves fenix pasó otra vez por sus hecho agua sobre el fuego, las chicas tierra para apagarlo y evitar un posible incendio antes de partir. Con rapidez tomaron sus cosas. Esta vez solo alzaron la cuerda y en el mismo orden que marcharon el día anterior continuaron su camino

Tuvieron que escalar un pequeño risco. Caminaron un rato siguiendo la estela que dejan la aves. Tropezaron con un rio y daba la casualidad de que había un puente para cruzarlo. Si apretaban el pasó podrían alcanzar a los fenix.

Cuando iban a cruzar el puente un pegaso aterrizó en la entrada impidiendoles continuar.

El caballo alado habló— Si no quereis caer y deseas llegar a tu destino deberas saber que para continuar tu camino tu luz que aparta las sombras deberas invocar. Solo debes recordar que un intentó tendras por tanto no debes fallar sino perdido en el bosque por siempre estarás

—Genial —Protestó Scorpius y se sentó con los brazos y las piernas cruzadas en la tierra.

El resto del grupo se sentó igual en ronda. Tenían una sola oportunidad y no podían desperdiciarla. El grupo se sentó en el suelo a deliberar. Era casi imposible desifrar el acertijo del pegaso, sobretodo porque en ese momento estuvieron seguros de que no podían usar magia.

—Magia eso es —Exclamó Makoto. Se levantó, caminó hasta el caballo y sin titubeos le preguntó—¿Es en el bosque el único lugar en el que esta prohibido hacer magia?

El pegaso asintió cerrando sus ojos y moviendo levemente su cabeza de arriba hacia abajo y viceversa.

—Solo te pido que si fallo le des la oportunidad a ellos— Le dijo.

El pegaso no contestó nada. Makoto inspiró profundamente. Movió su varita en el aire y con un suave susurró pronunció— Expecto patronun— Una tortuga marina salió de la punta de la varita y timidamente nadó cruzando el rio.

—Lo has logrado puedes pasar.—Dijo el pegaso—Pero no te desconcentres hasta que hayas terminado de cruzar —Le advirtió. Luego miró al grupo y les anunció— Yo los estaré esperando del otro lado y los conduciré por el camino.

Los chicos se pararon. Observaron muy atentos como Makoto cruzó el puente invocando su patronus. Cuando terminó de atravezar el puente del otro lado los chicos estallaron en vivores y la aplaudieron. Luego uno por uno paso haciendo lo mismo. Asi pasaron los siete jovenes. Con cada compañero que logró cruzar el rio sin perder su patronus, hubo aplausos y gritos de júbilo. En la otra orilla efectivamente el pegaso los esperó

—Siganme —Les ordenó. No entendían muy bien el porqué pero lo siguieron. Así como habían hecho con los fenix.

Yao le preguntó al pegaso que sentido tenía invocar el patronus para pasar el rio. El pegaso les explicó que: "En el rio habitaban seres oscuros llenos de tristeza que se alimentan de la felicidad de los demás seres vivos". Los chicos de Hogwarts recordaron de inmediato a los dementores.

"Cualquiera que cruce el rio sin un escudo positivo tiende a caer y ser devorado por estos seres. Además un patronus puede ser invocado por personas que conocen el bien. Esos hablaba muy bien de ustedes y los acercaba a su objetivo."Concluyó el animal alado.

Saber porqué estaban allí, porqué fueron elegidos para enfrentarse a la esfinge. Además de enterarse el porqué ella los secuestró y los arrojó a su suerte. Eran tan importante como regresar a casa a sus vidas ordinarias.

Caminaron un largo rato. Llegaron a un claro desde el cual se veían un grupo de árboles, mejor dicho una pequeña jungla, llenos de monos blancos, con sus panzas y colas de color dorado.

—Hasta aquí me permiten acompañarlos. Si pasan el desafío de los monos nos volveremos a ver una vez que atraviesen la puerta. —Y diciendo esto el pegaso abrío sus alas y se perdío en el cielo azul.

En ese momento estaban un poco temerosos de la prueba que iban a imponerle los monos. Sin embargo supieron que para hallar la salida tendría que atravesar esa puerta.

Los micos se balanceban por las ramas. No eran muy grandes, tampoco muy pequeños. Llevaban largas colas al igual que sus brazos, la piernas cortas y dos pares de manos. Si los pies eran manos tambien. Se desplazaban de un lugar a otro con gran agilidad. Tiene un parecido con el oragutan

El grupo caminó acercandosé a la región de los monos. Cuando traspasaron el primer árbol los monos comenzaron a gritar, aplaudir y arrojarles cosas. Arrojaron desde objetos un tanto contundetes como pedazos de madera, nidos, hasta blandos como excremento. Los chicos se protegieron del ataque con magia . Yao creó una burbuja protectora que evitó a los simios. Aun así notaron su magia limitada. Scorpius quizo devolverles el favor. Makoto intentó petrificarlos. Laymi alejarlos. Cada conjuró que intentaron realizar en contra de los simios hizo que sus varitas le devolvieran una descarga del tipo electrica. Solo lo que conjuró Yao pareció funcionar.

Caminaron con rapidez dentro de su pequeño mundo transparente intentando alejarse de los micos. En un principio tuvieron dificultad para sicronizarse y caminar al mismo ritmo todos juntos en el reducido espacio. Se pisaron los pies, se dieron codazos e incluso algunos insultos.

Yao perdió una o dos veces el hechizo. La segunda vez que quedaron desprotegidos los primates optaron por arrojarles solo excremento en ese momento porque notaron que esto los disgustaba poniendolos nerviosos. Albus fue la voz de la razón y poco a poco los organizó para salir del apuro. Junto a las chicas en una esquina . Halo a la latina junto a él pegada a su cuerpo abrazandola. Acto seguido estiró su otra mano alcanzando a su prima. Luego le ordenó a Makoto, que se pusiera detras de Yao. A la derecha de Sa ubicó a Malfoy y a su izquierda a Wester. Quedando Shing en medio de los seis sosteniendo el conjuro.

—Cuando cuente tres nos movemos hacia el frente sin correr pero caminado con rapidez—Y señaló un norte— Uno, dos, tres— Gritó y él grupo avanzó

Scorpius se sintió muy humillado y sucio. "Que porquería de animales se les ocurría tirar mierda"pensó. En ese momento creyó mejor o menos asqueroso la baba de un troll.

Makoto iba con el ceño contraido, los labios fruncidos, la cabeza baja. Contuvó la respiración pues no soporta el olor a excremento. Aun así era la única ademas de Yao que llevó su varita en alto esperando el momento de ejecutar un nuevo hechizo o realizar el mismo que su compañero.

Rose tenía muchas ramas y hojas enrredados entre sus rulos. Lo peor de todo, para ella fue ese nido de aves que se quedó atorado en su nuca. Aunque le fue de mucha utilidad cuando los primates arrojaron sus desechos haciendo de escudo para su llevó su varita en alto manteniendo la concentración. Caminó evitando tocarse a si mismo para no embarrase más con el excremento.

Albus no notó ni el excremento, ni la mugre, ni las heridas. En lo único que pensó en ese instante fue en su prima y la chica que tanto le atraía. Laymi estuvo angustianda pues no se le ocurría nada para deshacerse de los micos, había visto a sus compañeros heridos. Solo deseaba llegar a un lugar seguro. Pudo sentir la sangre de Potter deslizandose por su mano mientras él la sujetaba con fuerza. Para la mayor desesperación de la chica él no era el único que estaba herido, Yao, Rose, y Jacob tambien. Ella ni siguiera notó sus propias heridas de las cuales estuvo preocupado Albus. Wester tuvo una herida en la cabeza y era quien más en ese momento le preocupaba. Tuvo miedo de que se desmayará en el momento menos oportuno. Al menos le tranquilizó saber que llevaba algunas hierbas curativas que recogieron el día anterior juntos.

No tardaron mucho en divisar una ruinas y se dirigieron a ellas con la comitiva de monos por detras. La construcción era muy antigua. En apariencia estaba deshabitada de seres humanos pero no de animales y espesa vegetación. Los monos dejaron de arrojarles cosas Solo gritaban desesperados.

El grupo disminuyó la marcha tratando de encontrar la salida observando mejor el lugar.

—Sin duda alguna fue un sitio muy elegante en sus años de explendor— comentó Jacob. Al terminar la frase sintió un punzada en el costado de su cabeza por donde estaba sangrando y se llevó la mano a la herida apretandola. Scorpius pasó su brazo por detras del joven intercambiando su lugar con Makoto sosteniendo a su compañero. Makoto se movió un poco y se colocó al otro lado de Jacob. Colocó el brazo libre del Joven en sus hombros y lo abrazo por detras. Entre ella y Malfoy sostuvieron a Wester. La angustia de Laymi mitigo un poco al ver la solidaridad entre sus compañeros. Apretó más la mano de Albus al mismo tiempo que de su cuerpo escapó la tensión alviandola. Sin embargo Potter sintió en su costado como el peso de la chica aumentó dificultandolo para caminar ya que la atención de él se desvió demasiado para su compañera.

Caminaron hacia un espacio abierto. Debajo de ellos notaron aun con toda la suciedad y el descuido de ciento de años el fino piso de mármol. Sin duda alguna eso tuvo que ser el palacio de importantes personas en su tiempo. Pronto dieron con una gran puerta, apenas tallada en la pared de piedra. Delante de la misma y para la sorpresa de todos el piso estaba hecho del más exquisito ameristo, mármol y cuarzo rosado que conforman un dibujo. A Makoto y Yao les recordó ese gráfico en el suelo al diseño de las mandalas. Cuatro columnas tambien talladas en piedra preciosas erguidas sobre la mandala en el circulo exterior.

La primera era una columna hecha de aqua marina tallada con dibujos que representan al mar. En el podio de la misma una ola de zafiros que sostiene un pez hecho de esmeraldas que en su boca sostenía una hermosa perla blanca . Al frente del mismo, a la derecha de la visual de los chicos, una columna construida de hematista terrosa que contiene dibujos de montañas y llanura. Encima de la misma descansa un pequeño carpincho agachado. El animal esta esculpido en ambar, con un diamante blanco entre las garras de sus manos. Atrás de la columna con el diamante se levanta otra hecha de obsidiana.

—La obsidiana es una piedra volcanica mineral que se utilizó en varias culturas para hacer herramientas como cuchillos y lanzas—comentó Laymi para el asombro de todos.

Tiene tallado dibujos que dan la sensación de un fuego vivo. Reposa en la misma un fenix esculpido en rubies y pirita sobre un fragmento de geodas. Por último detras de la columna del pez se encuentra una erguida en jaspe dorado con dibujos olulantes que dan la impresión de aire. Sobre la misma descansa un dragón hecho con amatista blanca y tiene dos ojos de zafiro de un profundo azul que da miedo.

Al avanzar un muro invisible los empujó hacia atrás. Perdieron el equilibro y al caer todos Yao dejó de ejecutar el hechizo que los tuvo dentro de una burbuja protectora. Cayeron y se les olvido todo embobados por el espectaculo arquitectónico del lugar. Se levantaron sin dejar de contemplar los exquisitos detalles. Hasta que Rose fue pisada por Scorpius.

—Fijate donde pisas.—Dijo Rose toda enojada y se sentó en el suelo a masajearse el pie.

—Lo siento—Dijo Scorpius un tanto divertido. Weasley le dedicó una mirada asesina. Él estuvo apunto de reirse de no ser porque se percató de algo importante—Chicos —dijo con la voz un tanto temerosa— no les parece que todo esta muy silecioso.

—¿Ah ?— Se escuchó la voz de Rose

—Ahora que lo dices Malfoy es cierto hay mucho silencio—Razonó Potter

Scorpius estiró su mano a Rose y la tomó del brazo halandola hacia arriba para que se pusiera de pie. A la joven no le gustó ni un poco. Yao estiro su mano y alcanzó a Makoto. Ella no puso resistencia a este acto. Jacob se acercó al otro lado de Rose tomandola de la mano tambien.

—¿No debería haber monos detras nuestro molestandonos?—Cuestionó Laymi

—Si. Ojalá que sigan detras nuestro —Le contestó Makoto un tanto temerosa

Oyeron una especie de rugido. La primera vez lo ignoraron y se quedaron quietos paralizados en el lugar como si les hubieran lanzado un petrificus totalus. El gruñido de molestia hizo que cinco de ellos voltearan a ver a la espantoza bestia. Solo Scorpius y Makoto no se voltaron a ver.

La bestia era una especie de pantera toda negra. Una melena rojiza oscura con pequeños mechones blancos, ojos rojos amenzantes una larga cola que terminaba en un bulto lleno de espinas que sin dudar era ponsoñoso. Sus garras estaban afuera eran largas y gruesas. Levantó sus hocico para olfatearlos, luego se relamió. Sus colmillos en especial esos de sable eran aterradores. Su aliento era aun más espantoso que el olor de la caca de los simios. La bestia era tan alta como un ser humano.

La pantera gruño por segunda vez. Se avalanzó sobre el grupo. Scorpius asustado tiró de Rose con él y salió corriendo llevando casi a la rastra a la chica. Jacob a su lado casi se cae mientras la mano de la chica se escurrío de la suya. La bestia fue tras la pareja mientras los demás se dispersaron en diferentes direcciones.

Apenas se volteó, Scorpius, cuando la bestia los perseguia y gritó :— Incendio—Sin embargo su varita no respondió y a cambio le devolvio un fuerte choque electrico que lo lanzó atrás y hacia arriba con su compañera. Rose que fue arrastrada por el impacto logro colgarse de un pedazo de muro tirando a Malfoy hacia arriba, pero este se encontraba un tanto aturdido. Rose tuvo que lidiar no solo con su peso, sino tambien con el peso del rubio que no cooperó mucho. La bestia saltó intentando agarrar a sus presas pero Weasley logró subirlos a ambos encima del muro justo a tiempo. La pantera rugió furiosa, le dedicó una mirada de odio a la peliroja y se marchó en busca de una nueva victima.

En ese momento Yao que se encontró a unos pasos de sus compañeros. Al ver que el animal se alejó corriendo salió sigilosamente de entre las sombras que lo ocultaban. Le hizo señas a Rose. Ella al verlo sacó de su bolso improvisado la cuerda y se la lanzó . La chica golpeó a Malfoy para que la ayudará. Una vez que ambos tenían firme la cuerda Shing hizo rapel por el muro para subir.

Mientras Jacob se arrastró por el piso y descubrío una trampilla en el suelo. Intentó abrirla tirando con sus manos en un principio, después intentó con magia y funcionó. Miró a su costado buscando al resto o alguna señal de la bestia pero no vio a nadie. Se introdujo pues sintió la necesidad de ocultarse. Justo en el momento en que estaba cerrando la trampilla vio los pies de una chica a lo lejos.

Makoto corría con todas su fuerzas usaba su magia para tirar elementos que le obstruyeran el paso a la bestia. Piedras, ramas e incluso tierra todo servia para escapar de sus ferroces colmillos. Jacob visualizó una piedra que arrojó pero que no alcanzó su objetivo. Con una rapidez extrema apuntó y gritó:—engorgio. Enseguida una gran piedra se interpuso entre la bestia y su presa. Sa logró ver el lugar de donde provenia el hechizo salvador. Se arrojó al suelo deslizandose hasta la trampilla empujando a Wester y cayendo ambos cerrandose la puerta de la trampilla detras de ellos. La bestia rugió enfurecida dos nuevas victimas se le habían escapado.

El corazón de la joven estaba desvocado por la carrera. Creyó que moriría triturada bajo esos dientes que no se percató de que estuvó un largo rato a horcadas sobre Jacob. Mientras este gemío por el dolor del golpe.

—Asendio—Gritó Albus. Estaba en su mejor momento, salvó porque los perseguia una bestia y no tenía la menor idea de a donde pudo llevar Malfoy a su prima o donde estaban los otros y si se encontraban ía sujetada encontra de si a su Laymi—Asendio— volvió a conjurar y llegaron a la cima del árbol más alto del lugar. Laymi le sonrió aliviada. Ambos comenzaron a buscar con la vista a sus compañeros de grupo. Desde donde se encontraban podían ver el río, el resto de las copas de los otros árboles, el total de las ruinas pero no el suelo. La verde vegetación no les daba buena visibilidad del suelo.

—Allí estan—Exclamó feliz Laymi señaló con su deco indice el lugar y aplaudió. Albus se acercó volteando despacio tratando de pisar bien entre las ramas para no caer. La expresión de la chica le recordó a varias compañeras del colegio cuando Watson hacia una anotación en quidditch. Sonrió aliviado de ver a su prima, su compañero de clase y el joven chino en el muro más alto. Lejos del alcance de la bestia. Ambos comenzaron a hacerles señas, pero los chicos no parecían verlos. Entonces con sumó cuidado tratando de no perder el equilibrio Potter alzó su varita la llevó hasta su garganta y pronunció el todo el lugar escuchó su voz.

—Rose, Rose Por aqui—Los tres chicos buscaron con la mirada el lugar de donde provinó la voz.—¿ Están bien?—Preguntó

Rose se alegró mucho de ver a su primo a salvo. Ella y sus acompañantes movieron la cabeza afirmativamente

—¿Y los demás?—

Nuevamente el trio en el muro contestó encogiendo los hombros.

—¿Pueden ver algo desde ahi? ¿Pueden verlos?

La respuesta fue negativa.—Laymi y yo estamos bien. ¿Saben algo de la bestia?¿pueden verla?— Inquirió una vez más Albus.

—¡Ay ! Auxilio— Gritó Laymi y cayó hacia abajo. Albus se volteó con rapidez entonces vio espantado como el pie de su amiga fue atrapado en una de las garras de la bestia halando de ella para abajo. Él palideció, ni siguiera lo meditó se iba a lanzar para convertirse en alimento y asi salvarla, cuando la joven utilizó toda la fuerza de su cuerpo para patear a la bestia. El monstruo dolido gruño. En ese momento aflojó el agarre sobre su presa y esta aprovecho a dar una voltereta alejandose por la ramas al igual que un mono escapando de sus garras.

La bestia enfurecida arremetió contra Potter que logró esquivarla, pero perdió el equilibrio y cayó unas cuantas ramas más abajo golpeandosé. Sin embargo cuando la pantera intentó atraparlo una vez más el joven utilizó su extraordinaria destreza como jugador de quidditch para evadirla. Sin embargo la bestia tambien saltó tras su presa.

El feroz felino era muy rápido, tanto como él. Albus ya no podía calcular bien hacia donde saltar. Resultó que su depredador lo acorraló cuando quedó engachado entre las ramas. Se deslizó lentamente para tomar a su presa .Él cerró los ojos, su corazón golpeó con fuerza en su pecho, su cuerpo se tensó esperando el final. La bestia se relamió expectante al festín que sería comer una presa tan grande, pero la rama cedió por el exceso de peso. Ambos cayeron varios metros para abajo.

Albus no sintió el golpe final de la caida contra el suelo, más bien los golpes de todas las ramas. Se intentó incorporar. A duras penas pudo ver a la bestia, apenas herida esforzandose por levantarse. Ambos se miraron y el feroz animal se lanzó a matar. Potter cerró sus ojos otra vez temiendo el fin. Un gruesa rama cayó entre él y su cazador golpeando al segundo.

—Ven aquí. Montón de pelos—Dijo Laymi desafiando a la bestia quien dio un giró increible sobre si misma y salió enfurecida detras de la joven que corrío perdiendose de la vista de su compañero.

—¡NOOOOOOOOOOO!—Gritó Albus pero ya era tarde la bestia y la chica habían desaparecido.

Rose al ver caer a su primo se bajó del muro. No sin antes forcejear con Shing y Malfoy durante un largo rato. No soportó que la sujetaran con fuerza impidiendole bajar. En cuanto uno de sus brazos logro safarlo de su agarre golpeó a Yao en la cara, mejor dicho en su nariz y Scorpius a le propinó una patada en el estómago. Tomó la cuerda que habían amarrado a un pedazó de muro y se lanzó. Se deslizó con gran agilidad dando tres saltos sobre la pared de piedra. Giró sobre si misma, tambaleó un poco casi cayendo de bruces al suelo. Fue en ese momento que perdió el zapato izquierdo, pero eso poco le importó.

—Albus, Albus ¿te encuentras bien?—Preguntó deseperada. El joven se incorporó con dificultad, tratando de mantener el equilibrio. Albus estaba aun aturdido por los múltiples golpes de la caída, cuando Rose llegó a su lado para socorrerlo. Detras de la chica vinieron los chicos. Scorpius tenía la varita levantada, pero anduvo todo doblando sosteniendose la panza tropezando con sus propios pies. Yao en cambio vino al encuentro de los chicos con la cabeza hacia arriba sosteniendose la nariz apretada con los dedos de la ó inutilmente detener la hemorragia, pero aun asi aferrado a su varita tambien.

Rose se dio vuelta una vez que logró que su primo estuviera de pie sin caerse. Al ver a Yao sangrando por la nariz sabiendo que era su culpa sacó sin pensar demasiado su varita y gritó:—Episkey— Shing gritó e insulto por lo bajo. Se tomó el rostro tocandose la nariz al sentir que había vuelto a la normalidad y ya no sangraba sonrió e hizo una pequeña reverencia de gratitud que Rose no notó.

Ella dió la vuelta, se alejó un poco de su primo. —Quedate quieto—le ordenó—Episkey—conjuró de nuevo apuntando al centro de la espalda de Albus. Todos los huesos del joven tronaron. Él gritó dolorosamente y cayó contra el suelo, pero esa vez pudo levantarse velozmente e ir tras el rastro de Laymi.

Se movió con agilidad entre la espesa vegetación intentando recordar el camino de vuelta hacia el rio. Sus fuerzas querían abandonarla pero su fuerza de voluntad era mayor que el cansancio de su cuerpo. Había descubierto el secreto de esa pequeña jungla y lo utilizó a su favor. Calculó el tiempo y pudo tomar ventaja de su depredador. Agitada, su corazón golpeaba muy fuerte contra su pecho, las piernas le temblaron. Se concentró y un fenix temeroso salió de la punta de su varita.

Comenzó a cruzar el puente despacio con su patronus por delante. La bestia la alcanzó pero se quedó en la orilla, en la salida del puente. Parecía evaluar sus opciones.

No sabía que hacer, si la bestia volvía los demas estarían otra vez en grave peligro. Entonces comprendió que su patronus ponía distancia entre ella y la fiera. Con un poco de resignación bajo lentamente su varita y el ave plateada desaparecio de inmediato. La bestia pareció entender y gustosa fue a saltar sobre la yugular de su presa. El rio se torno violento el agua se volvio oscura y del mismo salieron un montón de manos negras, pegajosas, deformes, capturandolos a ambos.

La bestia luchó mucho en contra de su captor. Se retorció pero mientras más lo hacia, más y más manos aparecían. Finalmente perdió el equilibrio y cayó al rio. La bestía fue engullida por la oscuridad.

Laymi lloró en silencio, el dolor que le producía era indescriptible solo rogaba porque pronto todo terminará. La oscuridad le estaba quitando el aire ahogandola de a poco. Entonces vio un pequeño destelló y perdió la conciencia. Un lobo había venido a rescatarla.

Cuando Rose se dio cuenta de que pudo realizar un hechizo se quedó un par de segundos perpleja. De pronto se hizo la luz. La magia no podía ir en contra del lugar o ponerlo en peligro, salvo si utilizan un encantamiento sobre ellos o para ellos.—Lo tengo —Gritó emocionada con una sonrisa triunfal en el rostro. Abrazó a Malfoy quien la miró sorprendido pues esperaba una disculpa por el golpe. Sin embargo Weasley salió corriendo en dirección hacia el rio pues suposo que su compañera tambien descubrío lo mismo.

Rose llegó al río, un viento feroz arremolinaba las aguas de las cuales salieron miles de manos negras. El cielo estaba oscuro. La tempestad que se desató le impedía ver con claridad, tenerse firme de pie. Oyó los rugidos angustiandos de la bestia mientras intentaba escapar del rio y sus criaturas. No pudo visualizar a su compañera, sintió miedo y tristeza de imaginarse lo peor: Que la bestia la había matado. Tras de ella y con mucho esfuerzo venían los otros tres. Albus a la cabeza. Yao sostenía a Scorpius que aun estaba doblado por el dolor.

Al girar la cabeza y ver a su primo un sentimiento de derrota la invadío. Esa sensación era un millón de veces peor que cuando perdía un partido de quidditch. Ese vació que solo era comparable al momento en el cual le dijeron que su madre había muerto. Volteó la cabeza mirando otra vez el punte , el rio. Estuvo a punto de dejarse caer de rodillas contra el suelo, y la vió a aquella pequeña figura aferrada al piso del puente sobre las tablas. Vio como la tempestad la empujaba para hacerla caer en las turbulentas aguas. Rose cerró sus ojos se concentró. El gritó desgarrador de Albus que no logró ver a Laymi, la sacó de su concentración he hizo que se le escaparan unas lagrimas. No podía dejarse vencer. No podía permitir en ese momento que muriera una persona. Una chica que le importaba a un ser que ama muchisimo. Inspiró profundo todo el aire que pudo lo contuvo un momento dejandoló salir despacio. Al expirar expulsó la tristeza de su mente. Prontó brotó el recuerdo de su madre y ella en el callejón Diagon. El recuerdo de ese día cuando cumplía once años empujó poco a poco la angustia, el vacio, la tristeza llenando su cuerpo que hasta sintió otra vez en la piel la sensación del sol de ese día. Levantó su varita apunto recto y exclamó con todas sus fuerzas:—EXPECTO PATRONUM— Un hermoso lobo plateado salió veloz a buscar a la otra chica.

El animal embistió y mordío con furia a sus presas. El lobo peleó contra las manos huesudas y oscuras. Cada vez que lograba deshacerse de una de ellas la tempestad amainaba. Así hasta que llegó al lado de Laymi y cual perro fiel se quedó al lado de la chica herida .

Albus intentó invocar su patronus pero no pudo, su cuerpo tembló una y otra vez. Con mucha impotencia se dejo caer en la tierra.—Expexto patronun, expecto patronum,—Repetía y repetía pero nada sucedío. Sus ojos derramaron lagrimas de amargura. Dirigió su vista al puente para ver una vez más a la chica y despedirse en silencio de ella. Se maldijo por su cobardía, por no poder conjurar un simple hechizo. Por no haber hecho algo diferente que no concluyera en esa triste situación. En ese instante logró ver al patronus de Rose venciendo, acercandosé a Laymi protegiendolas a ambas. Volvió la vista a su prima y la vio de rodillas en el suelo con la cabeza al cielo, la expresión alegre y los ojos cerrados. Le pareció oir la voz de su padre cuando le dijo que invocar un patronus de cuerpo completo era uno de los hechizos más dificiles de realizar.

—Papá—Dijo en un susurro como buscando ayuda. Cerró sus ojos e intentó visualizar el momento en que su padre lo llevó a conocer la casa en donde el derrotó por primera vez al señor oscuro. Pero esa sensación se había desvanecido. No lograba comprenderlo el recuerdo seguía siendo intenso. Cuando se convirtió en uno vulgar se preguntó. No tenía mucho tiempo necesitaba convocarlo ahora. Miró otra vez dentro de si y lo único que vio fue lo que había sucedido un rato antes en el árbol; como ambos o mejor dicho como ella le salvo la vida. Sintió en su corazón una calidez, una fuerza muy especial. Se enfocó con mucha precisión en las imagenes que le causaban esa sensación—Expecto patronum— Dijo casi en un susurro. Sucedió que de su varita salió un león macho, de gran melena, imponente que corrío al lado de Laymi. El patronus se posó sobre ella protegiendola entre sus patas.

Rose abrío con lentitud los ojos sin perder a su lobo. Se sorprendió mucho de ver un patronus en forma de león, pero más aun cuando vio la persona que lo había invocado.

Albus sin bajar su varita, se acercó a la muchacha. La alzó en uno de sus brazos llevandola fuera del peligro. El lobo de Rose los escoltó. Una vez en tierra y lejos de la orilla del rio, la depositó en el suelo y guardó su varita haciendo desaparecer el león. Su prima no daba credito a lo que vio ¿cómo era que el hermoso ciervo plateado de Albus se hubiese transformado en un feroz león?

Yao y Scorpius estuvieron sorprendidos por lo mismo un momento. No tanto como lo estuvo la pequeña Weasley.

Albus golpeó con suavidad el rostro de Laymi. Intentó que despertará. Sus facciones aun estaban contraídas por el miedo y el dolor. La revisó buscando algún hueso roto o herida o lo que fuera. En ese instante deseó tanto tener esencia de dictamo para curar sus heridas las de él y las de los demas. La subió a su espalda e iniciaron el camino de vuelta a las ruinas. En esa ocación solo el silencio los acompaño. Ningun primate loco les arrojó alguna cosa. Al llegar a la antigua construcción Yao gritó:—Wester, Makoto— A su grito se les unieron los demás intentando dar con sus compañeros.

Yao, Rose y Scorpius se movieron por el lugar. Potter se quedó con Falconer vigilando su sueño en la entrada frente a las cuatro columnas. Su rostro se había relajado y parecía más fresco. Se preguntó por los simbolos tatuados en su cuerpo. La observó guardando para si todo de ella. Se acercó con lentitud y los labios de ambos se rozaron. Algo lo detuvo si la joven despertaba como explicaría tal atrevimiento de su parte. Acaricio sus cabellos entrelazo su mano con la de ella, mientras miró como su pecho subía y bajaba al compas de la respiración.

—Chicos, Makoto, Jacob—Hacían eco en los muros las voces de los tres jovenes.

—Jacob despierta. Despierta—Pidió Makoto en la oscuridad—Estan buscandonos—Levantó con su mano la cabeza del chico de su hombro.—AQUI, AQUI—Comenzó a gritar con la esperanza de que pudieran oirla

Él estaba desmayado. La falta de aire se hizo notar poco a poco hasta que el sueño se torno en inconciencia. Makoto por su parte tenía heridas en su pierna derecha, muchos rasguños y magullones. Allí en la oscuridad se dedicó a acunar a su benefactor casual, a ese que la ayudó fortuitamente a escapar de una muerta lenta y dolorosa. No sabía porque gritó pidiendo ayuda. Todo podía pasar e incluso ser una trampa. Ese razonamiento presisamente apagó su voz acallandola, poniendo sus sentidos en alerta furiosa. Ya había escuchado antes como un sonido lejano cuando Albus preguntaba por ellos. La cuestion en verdad era a quienes les preguntaba.¿Quizás a todos?¿Qué tanto de este lugar y su magia eran peligrosos? Se encontró paralizada, tratando de hallar un pensamiento, una razón lógica y justa que pudiera ayudarlos en ese momento. Buscó en la ceguera de la oscuridad la respuesta. Halló la contestación a eso en confiar. Confiar siempre pero no sin antes estar preparada para comfrontar un ataque sorpresivo. Analizó sus opciones con rapidez. Trazó una lista de posibles hechizos en su mente para tenerlos a mano. Alguno de ellos debía funcionar en caso de emergencia.

—Por aquí Rose—Gritó y comenzó a golpear la piedra que suponia la entrada a ese sotano.

—Scorpius, Yao estamos aquí. Aquí debajo chicos por aquí—Corría la voz desesperada de Makoto.

Los tres jovenes se detuvieron. Se quedaron quietos en silencio en estado de alerta tratando de distinguir los sonidos del ambiente con la voz de su compañera.. Poco a poco fueron reconociendo el lugar de procedencia. A paso lento pero seguro.

—Aqui abajo por aqui—Sonaba la voz de la chica. Rose giró entorno al sitio buscando, mirando. Scorpius se agachó poniendose en cuatro tanteando el suelo. Yao solo se puso de cuclillas mirando las baldosas de piedra. Intentaba hallar una diferente, algo fuera de los común.

—Aquí es— gritó victorioso Scorpius. Se erguió otra vez y con su pie golpeó el suelo—Makoto, Jacob ¿son ustedes?

—Si aquí estamos Scorpius—Declaró la voz por debajo de ellos

—¿Puedes moverte de la entrada? A un sitio seguro—

—No. estamos atrapados. No vemos nada. Oye Scorpius Jacob esta desmayado sobre mi.

—Será difícil intentar un hechizo—Dijo Rose mirando con algo de enojo la trampilla—Podriamos herirlos

—O no funcionar—Declaró Malfoy mirandola—Oye ¿cómo la abrieron?—Preguntó mirando el suelo como si mirara a su inerlocutor.

—No lo sé Jacob la abrió. Yo solo me meti antes de que pudiera cerrarla ya que la bestia me perseguia

—No te angusties Mako los sacaremos de ahi—Dijo Rose decidida

—Intentemos un hechizo de levitación —Propuso Yao

—Esta bien —Dijeron los otros dos al unísono. Se miraron a la cara. Esto les provocó una sonrisa que casi se vuelve risa de no ser por el complicado momento. Ambos volvieron la mirada al suelo buscando concentrarse.

—A la cuenta de tres. Uno, Dos, tres—Contó el chino—Vingardium leviosa—Encantaron los tres jovenes apuntando a la trampilla.

La piedra que la cubría se sacudió, se fue elevando poco a poco. Los hechiceros pudieron sentir el peso del objeto que hicieron levitar.

Makoto quedó encandilada por la luz del día unos minutos.—Apurate —Anunció una voz que no supo distinguir. Tomó al joven desmayado y lo arrastró fuera del hueco junto con ella.

Apenas salió la piedra cayó en el mismo hueco cerrando nuevamente la trampilla con violencia quebrandose. Talvez la entrada a ese sitio haya quedado clausurada.

Rose socorrió a su compañera ayudadola a levantarse abrazandola. Los otros dos cojieron por debajo de los hombros al herido llevandoselo, no sin antes hechar un vistazo al lugar comprobando que nada ni nadie los siguiera.

—¿La bestia? —Preguntó Sa mientras era abrazada por la otra chica

—Ya no esta más. El rio se la devoró. Albus esta con Laymi, pero ella no se encuentra , Vamos al nuevo campamento a esperar.—Dijo Rose jalandola suavemente para que caminara.