Alli estaba ella mirandose las uñas. A medida que las imagenes pasaron las uñas fueron cada vez menos importantes. Uñas que en su actual estado de inmortal eran garras. Suspiro casinamente Miro a las tres hermanas ciegas que tejían a lo lejos. Con todo el auto control del cual disponía disipó su rabia. Los druidas y los antiguos los tenían en su poder, eso era malo para sus planes. Sin embargo ella no necesitaba de los jovenes excepto por el juramento hecho a las viejas, sino lo que ellos podían alcanzar y ella no.
El cristal del luz permite el reordenamiento, para que exista un equilibrio en las fuerzas y se produzca energí última vez se vio implicada en la busqueda de sus fragmentos. Sin embargo aquella vez otro resulto victorioso sobre el cristal. "Bobo" Pensó "Preferir su cuerpo mortal. Mhp.. Esta vez seré yo quien gane ancianos"
Se incorporó de la silla, retiro el cuenco de las visiones y se dirigio a la mesa. Su inmortalidad le había costado las delicias de la vida. Aun transformada en forma más poderosa sus sentidos corporales había desaparecido. Incluso podría comer excremento que no le sería posible detectar su olor o su textura. Pero a pesar de todo conservó los sentidos del oido y la vista con gran dificultad. La privilegiada educación que recibió cuando era humana aun se dislumbra en su forma de actuar. Con elegancia en sus movimientos tomó la obre de vino de la mesa y se sirvió un poco en una copa de plata. Luego con su mano izquierda recogió algunas almendras y caminó en dirección a un balcon para ver el infinito
Era la madre de las esfinges. La diosa nacida de las quimeras, la hija de Tifon, la venganza de Hera, la protectora de los faraones, la diosa de Amon. La que toma nuevas formas, la sabia, la mortal, la feroz, la rapida, la guardiana, la silenciosa, la vengativa y la justa. Nunca nadie creería que ella alguna vez fue solo una simple mortal, una simple mujer o una poderosa hechicera. Solo siglos después Franz Von Stuck*1 llegaría a retratarla lo más parecida posible a su yo real.( actual)
La intensidad del vacio infinito sin gravedad le gustaba. Las estrellas y polvos de nebulosas lejanas jugaban haciendo formas. Las galaxias danzan agiles en un brillo colgado de un oscuro vacio. La quietud del lugar y el lejano ruido del telar que llegaba como un susurro om canción de cuna la remontaron a sus recuerdos. Sus memorias eran suyas*2 ya sabía lo que seguía, los antiguos hablarian y tambien les contarían como los había encontrado. Respiro ondo más por costumbre que por necesidad. Cerro los ojos mientras colocaba una almendra en su boca y luego tomo un sorbo del vino.
La hija del Faraon:
Anekaton era solo un enclenque principe del medio Egipto. Nada extraordinario. Así lo había descripto en un principio su madre. Los sacerdotes en su mayoría magos y brujas no se interesaban en desarrollar el poder oculto en sus gobernantes pues ellos querían gobernar a Egipto desde las sombras. Su madre por razones que no les fueron contadas habia caido presa de vendedores de esclavos. Tras una larga travesía llego a una ciudad portuaria En ese lugar funcionaba un mercado de esclavos . Cada ser humano: niño, joven, adulto ,anciano, mujer o niña era despojado completamente de su humanidad. Se les quitaba las vestiduras y cual mulas los examinaban y separaban para vender. A cada cual según la labor se los vestía y a los que no consideraban aptos se los ejecutaba de inmediato.
La belleza de su madre, una mujer griega del mar Jonico era rara por eso fue apartada para ser vendida como esclava sexual. Su madre, Egiga,siempre le contaría lo humillante que fue. El selecionador rapo su pubis y dejo su feminidad pelada. Urgó con su dedos aquel santo lugar. Con sus manos sopeso sus senos y con su podrida boca mordio y succiono sus pesones. Midio el largo de sus piernas, el de su cabello, el contorno de su cuerpo. Cuando la revisión hubo terminado la evaluación dio por resultado que se trataba de una pieza única muy valiosa. Por tanto el dinero que disponía el mercado local no alcanzaría a pagar semenjante belleza ni el más rico mercader hubiese podído hacerlo. Tener tan bella prisionera significaba dos cosas: Una posible buena paga en muchas piezas de oro y dos un trabajo pesado. Con un valor de partida estimado en treinta monedas de oro enviaron los esclavistas a un hombre tierra a dentro. Al regreso del barco al pueblo debía haberla vendido o devolverla en las actuales condiciones. El viejo era de confianza y le dieron quince monedas de plata para los gastos de la travesía y le darían un porcentaje de la un mes viajaron al sur siguiendo las rutas que costean el Nilo deteniendose en los lugares permitidos para la venta de esclavos. Egiga aun guardaba esperanzas de hacerse otra vez al mar y regresar a su ciudad natal pues no veia en las personas de Egipto interes en ella. *3
Una tarde en un mercado de la ciudad de Giza el viejo la ofrecia dentro de una ostentosa tienda. Como ya era costumbre lucía desnuda mientras su oferente mostraba sus cualidades. En medio de la presentación ingresaron unos sujetos que quedaron viendola. Egiga no se sintió intimidada ya que su aspecto de por si era diferente a los de esa nación. Ella poseía ojos color miel, tez blanquesina un tanto rosada sus ojos redondos y saltones de largas pestañas. Labios rojos carnosos, un largo cabello color café caia en cascada de perfectas ondas sobre su espalda.
Uno de los que entro último la miro fasinado. Posteriormente se volteo, hablo con el resto y el vendedor lejos del alcance auditivo de la mujer. En ese momento Egiga no sabía que se trataban de vendida a los extraños hombres pelados de tunicas blancas que llegaron a la mitad de la presentación en setenta y cinco monedas de oro. Juro que en ese momento su corazón dejo de la latir abatido por la tristeza de verse presa de cuatro libidinosos viejos rapados. Sin duda alguna debían vivir muy bien para pagar por ella esa fortuna. Egiga pensó que iba a irse con ellos desnuda por las calles de Giza pero no ocurrio asi. Todos los hombres se retiraron dejandola sola. Al cabo de un instante entraron mujeres a bañarala, vestirla, peinarla y arreglarla. Una de ellas quizo cortarle su ondulada cabellera y por ello se le cortaron las manos a esa mujer.
Al terminar la labor las mujeres se retiraron de la tienda y momento después entró un de los hombres de blanco con otros dos que tenían aspecto de guardias. Le cambiaron los grilletes por otros hechos en plata falsa pero bien pulidos y relucientes. Salieron a la calle y la montaron en un burrico. Atravezaron media ciudad ,se dirigian a la zona de los palacios. Una vez allí en un gran banquete Egiga fue la ofrenda hecha por los sacerdotes Egipcios seguidores de Phat*4 al principe Anekaton por su cumpleaños número catorce pues ya estaba pronto a tener la edad suficiente para contraer nupcias. Los sacerdotes al igual que faraon creía que para procrear debía estar preparado y saber sactifacer a una mujer. Aunque Egiga era una esclava y nadie de la nobleza se atrevería a penetrarla ya que ella era una impura. Solo serviría de entretenimiento al joven y sus visitas. Egiga era conciderada como un detalle para alegrar la vista. Anekatón quedo prendado de la belleza griega. Él acepto gustoso la ofrenda. La mujer griega en aquel entonces no supo si sentirse contenta por su suerte o maldecir de que su vida sería la de un adorno hasta envejercer o morir a manos de la reina*5
Por los pasillos destinados al transito de la servidumbre la llevaron a los aposentos del principe. Estuvo unas horas esperandolo en el piso de piedra en medio de la estancia, ricamente entro el principe tras de si llegaron varios sirvientes quienes le quitaron la peluca y el maquillaje. Uno de los sirvientes que parecía ser de mayor categoria cargo en un cofre algunas joyas de oro. Le quitaron la ropa y la reemplazaron por una falda de lino.
Él parecia ignorarla, pero no. Estaba facinado con su belleza aunque no sabía que hacer con ella. Cuando todo el mundo se retiro se quedo observandola mediante el espejo que había. El principe estaba sentado de frente al espejo dandole la espalda a Egiga. En el momento en que sus sentidos le aseguraron que no había nadie por los alrededores, Anekaton se acerco a su esclava. La sangre de Egiga se helo tanto que hasta sus venas dolíeron aunque el ambiente era caluroso. Ella trago duro y trato de no pensar. El joven principe se acerco se agacho a su lado y comenzo a acariciarla. Primero acaricio con el dorso de la mano sus cabellos deteniendose a olerlos, inspeccionando delicadamente su cuero cabelludo. Anekaton estaba facinado pues era la primera vez en su vida que veía a una mujer con su cabello real.*6 Luego continuó por su rostro siguio por sus labios, cuello y pechos. Se detuvo en sus pechos a jugar un rato con ellos. Luego la alzo en brazos y la llevo al estrecho camastro. Alli torpemente la beso en su boca. Egiga se sentía rara y contrariada. Por una parte las caricias del principe le hacian sentir ternura y cosquillas ante la evidente falta de practica. Por otra parte fue más conciente del hecho de ser vendida como esclava sexual y el miedo gritaba en cada fibra de su ser al mismo tiempo que el sentimiento de placer carnal quería salir.
El principe siguió su labor y comenzó a acariciar sus piernas. En un momento paro sus caricias y la solto de sus continuo, pero no le permitio a ella tocarlo. Asi estuvo durante horas Cambio varias veces su forma de acariciarla pero su erección seguia alli dolorosamente. Anekaton de un momento a otro paro en seco se levanto frustrado. No entendia nada de lo que debía hacer. Se paseo de un lado a otro. Egiga se movio pretendia irse de la presencia de ese hombre. Se movio en silencio aprovechando la ocación de libertad. Pero no llego muy lejos. Antes de que pudiera escapar por el balcon unos fuertes brazos la sujetaron. El principe la arastro otra vez dentro y la coloco otra vez acostada en el camastro . Egiga se sento en la cama y el principe de su comoda labrada saco una daga. La chica se asusto mucho, entonces sucedió algo que los unio. Las luces de las antorchas se apagaron, los jarrones estallaron y ella levito del camastro. Un viento poderoso surgio de ella y arremetio contra el principe para alejandolo. Lejos de disgustarlo esto pareció hacerlo feliz. Él principe reia y con el poco griego que entendia mezclandolo con arabe le dijo que era asombrosa. Que estaba muy feliz de encontrar a alguien más poderoso que los inutiles de sus sacerdotes y solto la daga intentandola arojar a los pies de la bruja.
El viento duro hora y media. Ya cansada Egiga decidio creer en el principe. Ella se dejo caer en el camastro y él se sento agotado contra la pared. Asi durmieron la primera noche. Al día siguiente cuando Egiga desperto, Anekaton no estaba y ya era pasada de la media mañana. Una joven sirvienta estaba velando su sueño, en cuanto desperto salio de la habitación. Luego la doncella volvio con frutas y leche para la esclava. Por la noche regreso el principe quien interesado en los poderes de la chica la interrogo.
Anekaton quería saber como hacer magia y fortalecer sus poderes para asi gobernar todo Egipto y sacarse de encima la peste de los sacerdotes. Egiga no tenía mucha idea de como había logrado hacer magia tan poderosa la noche anterior. Ambos se hicieron complices, él le prometio libertad y tesoros si ella lo ayudaba a volverse poderoso. Ella a cambio le pidio un buen le advirtio que probablemente los vigilarian y que cada tanto tendrían que fingir. Egiga solo pidio que fuera amable y dulce. Así pasó mucho tiempo juntos por las noches los dos tocandose, investigando, descubriendo que la magia se encuentra sujeta a las emociones. Hasta que de un tiempo a otro comenzo a suceder lo que debe suceder entre una mujer y hombre. De dos jovenes que practican la magia pasaron a tareas más deliciosas.
La libertad solo le duró tres años cuando el principe cumplió diescisiete años contrajo nupcias con una joven cortezana. A decir verdad la joven no era fea pero tampoco su belleza era comparable a la griega. En los años que Egiga estuvo como juguete personal del principe este no permitió que se le cortara el cabello. Sin embargo cuando se casó la nueva esposa mando a raparla y hacerse una peluca para ella. La princesa consorte dio como justificación que era una medida higenica, con lo cual nadie pudo replicarle. La princesa estaba celando a su principe.
Así Egiga sufrió su primera humillación, su primer trato real como esclava. De una chica con un trato preferencial paso a ser parte de la a fregar pisos, lavar trastes y servir la comida. A dormir con los animales y darle su comida a los gatos si estos la querían. Anekaton trato de disminuir el daño al maximo pero no pudo. Asi fue que a sus espaldas una tarde Egiga maldijo a la joven princesa deseandole una muerte pronta, tristeza, más nunca que de ella saliera el nuevo gobernante.
La griega estuvo probando sus habilidades como hechicera. Un día la joven princesa cayó sin sentido en medio de la corte, desde ese día su salud fue empeorando poco a esposo ya no pudo compartir el lecho con ella y volvio a compartirlo con su amada esclava. Las últimos días de vida de la princesa su cuerpo segrego un fuerte olor a podrido, que mataba hasta la más pequeña flor alrededor del palacio. Cuando la muerte se consumo el principe fue retirado a los templos a cumplir el tiempo de luto. Desgraciadamente la princesa no pudo ser momificada por tanto no fue sepultada en las tumbas de la familia real sino en el medio del desierto con su más caras posesiones. Muchos oranron por su alma y su descanso. Otros insinuaron rumores de que la princesa tendría una mala vida y esto era castigo de los dioses. Sin embargo los sacerdotes del templo de Phat de imediato se dieron cuenta de que lo sucedido a la joven fue obra de una maldición. Los oraculos egipcios no tardaron en señalar al sacerdotes ayunaron e hicieron meditación y la única respuesta posible fue deshacerse de Egiga.
Anekaton estaba en el lecho junto su amante después de largas semanas sin actividad sexual. Le regalo la peluca que hicieran con su pelo pero ella la quemó, ya que el mismo estaba maltratado.
Esa noche le anuncio la gran noticia: sería padre. Anekaton solo atino a besarla en los labios, la acurrucó entre sus brazos e intento dormir. Egiga sin embargo insistió en saber que lugar le daría su hijo, a su primogenito. El principe suspiro y le dijo que era muy pronto para una respuesta a algo tan serio. Egiga le pidio el trono de Egipto tras su muerte.
La mañana siguiente a esa noche los sacerdotes se reunieron con el principe y le transmitieron el mensaje del oraculo y la resolución de acabar con la vida de la mujer. Tras oirlos Anekaton fue derecho a verse con Egiga quien no nego nada. Un nudo en el estomago del principe se formo, no podía creer que la mujer que amaba era una bruja poderosa capaz de matar mediante magia. Una mujer camino a ser una diosa maligna y estaba esa criatura que gestaba en su vientre. Concederle lo que ella le pidio la noche anterior sería un desatre él nunca lo haría. Actuo sin inmutarse con mucha astucia, habilidad que había aprendido con los años. Le dijo que despues de esto no podía permitir que ambos murieran y que si el faraon lo sabía el no podría intervenir. Egiga le dijo que era el momento adecuado para implementar su magia y barrer a los sacerdotes y el viejo orden. Anekaton se negó y le propuso un trato. Él fingiría matarla y ella huiria con su hijo lejos de Egipto. Una vez que se instalaran que le enviase una misiva para saber que se encontraban bien. Una vez que él obtuviera no solo el trono sino el poder suficiente enviaria por ambos y concretarían su sueño.
El principe mando a un lacayo a encontrar una joven que hiciera justicia al cuerpo griego, después de unos dias trajo a una chica al cual el principe mato y arrojo sus restos a los chacales. Mientras su amante huía con una bolsa de cien monedas de oro y el vientre abultado por la fría noche desertica con dos camellos bien cargados. Anekatón sintió pesar por la joven que mato de manera tan cruel pero aquella fue la única vez que él sintió remordimiento al matar Deseó con todas sus fuerzas que su esclava favorita muriera junto a su bastardo en el desierto. Ese día fue el último día en que Egiga miro a su amado principe.
Recorrió varios kilometros y cerca de la ciudad de Asuan dio a luz. Egiga no pudo hacer la ruta convencional por eso su viaje se retraso varias semanas. Luego de dar a luz monto una pequeña tienda alejada de la población para descansar los primeros veinte días aunque sabía que debia reposar por cuarenta y cinco los suministros estaba casi acabados. Puso a su hija el nombre de Ghera. Grito a los cielos:—Ghera ese sera tu nombre y por toda la creación tu seras la reina indiscutida y guardiana de Egipto. Mi niña juro ante estos cielo, ante la dorada arena que sera la más grande hechicera de esta nación.
Días más tarde vendió los camellos y contrato un barco mercader que iba a Grecia para viajar. El capitan no sospecho de la mujer pues estaba bien vestida y pagó con finas joyas su viaje. Al llegar al puerto de Tracia la mujer se despidio, más nunca nadie más la vio.
El regreso de la princesa y el fin del sueño
Egiga y Ghera se instalaron en el campo de camino al monte de los olivos pues ese era un punto perfecto para prácticar la magia. Asi Ghera conocio a Hermes de la vara de oro un poderoso mago cuya habilidades consistían en posiones curativas, descubridor de la posión de dictamo y uno de los primeros en realizar la aparición. Af aunos, cepilos, pegasos. Tambien conocio a Atenea quien le enseño a tejer, a Artemis quien con su arco maravilloso le enseño a casar. Estaba provista de grandes educadores incluida su madre. Ghera aprendía todo con gran rapidez. Llegado el momento de sus doce años ella ya podía cuidar de los campos a los cuales hacía florecer. Tambien observó a la ovejas pastar mientras ella estudiaba.
Lo que Egiga nunca imaginó fue que se convirtió en una molestía para los habitantes del monte. Nadie tenía la intención de que Ghera se convirtiera en alguien que pudiera hacerles sombra. Aceptaban que la niña tenia potencial pero aumentarlo era peligroso más aun teniendo en cuenta sus origenes. Egiga intentó defender a su hija pero lo que consiguió fue molestar más a los que allí recidian. Poco a poco los maestros de Ghera fueron desapareciendo sin razón aparente lo que entristecio mucho a la niña. Así pues una tarde de tormenta Zeus disfrazado con un rayo provocó la muerte de Egiga. Ghera asustada sabiendo que vendrían por ella tomo objetos de valor, monedas de oro, sus preciados tesoros y huyó del lugar.
A medida que fue creciendo recorrio toda la nación griega y alrrededores. A si pues fue aprendiz de la bruja Circe. Amiga y enemiga de Calipso a quien le robó el secreto de ss permanaete juventud y lo perfeccionó para poder salir de la isla de Ogigia. En algun momento visito la isla de Eolos. La isla de Creta e incluso tuvo una pequeña incursión al rio Estigia por el cual llego a los reinos de Hades cuyo dios al ser enemigo de su hermano Zeus le ofrecio gustoso aprendía todo y llego a la posesión de gran hechicera solo un poco más y podría ser una diosa.
Ella creció con las historias de su madre y el gran amor que se tenían con su padre. Quería conocerlo y si él le brindaba el hecho de ser reconocida como su hija jamas se iría de su lado. Volver a Egipto su hogar. Un día hablando con Persepone* 7 le comentó sus deseos de salir y su amiga la animó. Cuando el tiempo se cumplió ambas mujeres se marcharon juntas dejando a un muy enojado Hades. Una vez en tierra bajo el sol después de varios años Ghera tardó en acostumbrarse pues estaba deslumbrada por la luz. Luego de eso ambas se despidieron deseandose suerte.
Ghera sin la protección de Hades se vio en grave peligro prácticamente corrió por su vida hasta que abordó un barco y fue llevada a Egipto. Después de más de sesenta años ella volvía a la tierra que la vio nacer. Ella besó sus doradas arenas y rapida como el viento viajo a la capital imperial para saber noticias de su padre.
Anekaton celebraba sus cincuentas años como faraón de Egipto cuando un sirviente le informó que una mujer griega llamada Egiga quería presentarle sus respetos y traía obsequios para él. Al oirlo el corazón del faraon se detuvo por una fracción de segundo. Aquello no era posible Egiga debió morir junto con su bastardo en el desierto. Él nunca recibió la carta de ella para localizarla. Lo que el faraon ignoro durante mucho tiempo fue que Egiga previo que tal vez su mensaje llegara a manos equivocadas. Ella era conciente del peligro y el escaso poder de su amado por eso no envió mensaje alguno, pues si ella llegase a necesitarlo sabría donde encontrarlo. Anekaton pidió que se la llevara a una sala de visitas y en medio del festín se retiro dejando a su esposa dos hijos y tres nietos atonitos.
El corazón de Ghera palpitaba sin parar en su pecho de la emoción. No sabía que decirle a su padre. Si la encontraría digna o bella. Si él se sentiría triste por la muerte de su darse cuenta las puertas se abrieron y el faraón entro a la habitación quedandose solo con la joven. Ghera no se percato de ello pues se encontraba enfocada en sus cavilaciones. Anekaton mientras la escrudiño con su viejos ojos y no tardó en darse cuenta de dos cosas: Uno ,el parecido a sus dos padres o sea a él y Egiga . Dos: la belleza juvenil que portaba alguien que debería ser una mujer de sesenta años.
—Ejem—Carraspeo el Faraon . Ghera se sobresalto y lo miro. Antes de que alguno pudiera decir palabra la hija se inclinó con una gracia envidiable ante su padre. Anekaton no sabía que decir, la chica lo había cautivo con esa gracil reverencia.
Padre e hija se miraron durantes algunos momentos. Él la miraba sorprendido como si la muerte hubiese golpeado la puerta de su casa. Ella lo miraba tratando de reconocerse en él. Ella lomiro con toda la ilusión de un reencuentro, de un abrazo de una palabra amigable
—Padre..
—Faraon para ti... Por ahora—Aclaro al ver la desilusión en el rostro de la mujer—Por cierto ¿donde esta tu madre?
—Ella fallecio hace cuarenta y cinco años atrás. Mi madre me pidió continuar mis enseñanzas y que cuando estuviera lista viniera a verte. Ella me dijo que me estarías esperando. En realidad temí no verte pa.. faraon. Temí no verlo faraon.
—En realidad este no es un buen momento para recibirte. Veras ni siquiera estoy seguro de que seas quien dices ser. Te ves muy joven para ser mi hija. Egiga nunca me mando la prueba de que estaba viva o de que mi hijo hubiera nacido. Además estas interrumpiendo una importante celebración
Ghera hizo acopio de todas sus fuerzas. Cómo podía ser tan cruel su padre con ella. Estaba dispuesta en ese mismo momento a comprobar quien era.—Su alteza puedo probar que soy quien usted sabe. Que usted es mi padre y yo su hija.—Dicho esto saco un anillo de oro con un zafiro incrustado alrededor de dos rubies simbolizando la sabiduría. —Mi madre me lo dio. Me dijo que nunca me deshiciera de el ya que esta es la única prueba que tengo de que soy vuestra hija.
—Eso no prueba nada. Ademas ese anillo desaparecio hace mucho tiempo. Como se que no lo habeis robado
—Este anillo se lo dio su padre, es decir mi abuelo, a su primer mujer para cuando quedase embarazada protegerla a ella y el niño. Este anillo ha pasado de generación en generación. Fue un regalo del dios Horus para la familia real. Mi madre se lo quito a su mujer antes de que consumaran el matrimonio. Eso la ayudo a poder eliminarla y a protegernos a ambas cuando ella cruzaba el desierto hacia su libertad.
La cara del faraon seguía sin expresar emoción alguna, aunque por dentro tembló del miedo. La confesión de la muchacha era un secreto de la familia real. Un secreto que torpemente revelo.—Tu madre fue una mujer muy valiente y astuta. Ella fue mi amor de la juventud. Debo decirte que quede muy dolido al no volver a tener noticias de ella . Era una hechicera excepcional y sufrí mucho su ausencia. Como veras la vida continuo para mi y otro amor llegó Se que mis palabras deban dolerte y que estuviste alla afuera sola sin protección con la esperanza de encontrar a tu padre. Pero por fortuna o desgracia yo deje de esperarte hace tanto tiempo que me cuesta creer que seas una mujer y estes parada frente a mi.—Se llevo los dedos a los ojos restregandose en gesto casino o simulando contener lagrimas— Descuida por el momento seras mi huesped. Te uniras a la fiesta y te divertiras. Solo te pido un cosa y sé que si eres como Egiga lo haras. No digas nada a nadie, no utilices el nombre de tu madre ella dejo aquí a muchos enemigos. Y por sobre todas las cosas me esperaras. Quiero tener el tiempo para que nos conozcamos antes de tomar alguna desición.— Ghera asintió y le devolvió una enorme sonrisa. El faraon se dio media vuelta encaminadose a la salida. Dado unos escasos pasos se detuvo—A quiero que sepas que desde ya sera tu hermano el próximo faraon. Aun no me has dicho tu nombre ¿Cómo te llamas?
—Ghera. Mi nombre es Ghera.
—Bienvenida seas Ghera si tu corazón trae buenas intenciones. Espero que tu estadía en Egipto se grata para todos
Ghera no entendio el significado oculto en los modales y palabras del faraon. Ella solo estaba feliz de ver a su anciano padre y no aspiraba otra cosa más que estar a su lado como su hija. Si Anekaton lo hubiera entendido.
Ella salió de la sala tras el faraon . Unos sirvientes la condujeron hasta unos aposentos donde se lavo y cambio de ropa. Ghera sacó una sable corto hecho con el mejor acero y mango de plata. Lo envolvio en una fina seda. Se coloco sus mejores joyas. Sin utilizar las que su madre se llevó de Egipto. Una vez lista se dirigio a la sala del banquete, pero no había nadie allí todos se habían reunido en la arena para ver los juegos. Ghera obtuvo una buen lugar para ver las carreras. Sin embargo algo comenzo a molestarle por qué ella no estaba cerca de su padre. Por qué no fue introducida correctamente. Ghera trato de tranquilizarse intentado no forzar la situación. Se decía a si misma que era la impresión del momento.
En un momento el faraón feliz de que su caballo ganara volteo para ver los alrrededores y alli vio la mirada de Ghera clavada en él. Anekaton conocia esa mirada era la misma de su madre cuando él le anuncio su casamiento. Una mirada de preocupación y al mismo tiempo de alerta permanaente. Unos ojos que escrudiñaban que en el banquete de la noche ella fuera introducida como la hija de un poderoso gobernador extranjero que venía a presentarle sus respetos. Asi se hizo. La muchacha quedó profundamente decepcionada cuando dijeron que era hija de un gobernador extranjero. Princesa Ghera, la llamaron. Aunque toda su vida soño que la corte egipcia la llamara asi una profunda desazón se apodero de su ser.
—Mi respetado y amado faraon Anekaton—Dijo poniendose de rodillas frente a él con las manos extendidas sobre las cuales tenía la espaada—Os traigo un obsequio que espero sea de vuestro agrado.—Acto seguido destapó el sable—Hecho con el mejor acero. Con una hoja de doble filo y mago de plata. Creo que es una digna pieza de guerra para un soberano tan bravo como vos—Concluyo manteniendo su pose de humildad.
Muchos esclamaron un Ohhhhhh al ver el sable. Los murmullos no se hicieron faraon estaba absorto. No quería nada que pudiera provenir de aquella mujer o de su antigua esclava. Sin embargo tomó la espada, la bladio en el aire y agradecio el regalo. Ambos padre e hija quedaron con una nefasta sensación. A la vista de los presentes esto fue un momento digno de recordarse, un momento feliz.
Las semanas siguientes estuvieron llenas de festejos. Ghera tuvo muy poco tiempo de ver al faraon y mucho menos de poder hablar a solas con é gente comenzó a preguntarle sobre su vida o su reino. Ghera no era una persona mentirosa y trato de evadir lo más que pudo aquellos cuestionamientos. Con lo que no conto era que su hermano menor comenzo a fijarse en ella como futura esposa.
Anekaton retraso el momento lo más que pudo, pero al enterarse de que el menor de sus hijos sentía debilidad por su hija decidió poner fin a ello. Tomo el mejor vino y pidio el veneno más letal a los sacerdotes. Cuando los sacerdotes interrogaron al faraon para que lo quería este en secreto le dijo al más viejo que la hija de Egiga había vuelto a reclamar riqueza o vengar a su madre. Al principio el sacerdote lo creyó loco pero luego de consultar el oraculo lo supo. El oraculo les dijo que ella era la princesa de Egipto nacida en esta tierra y educada en otras. Tambien les conto lo del anillo y que la mujer buscaba ser reconocida y amada por su padre. Para infortunio del sacerdote cometió un error y alento al padre a matar a la hija. Hecho esto el destino de muchos quedó sellado.
Una noche mientras ambos cenaban en una habitación especial con la excusa de ponerse al día el faraón envenenó la copa de vino de Ghera. La mujer hablaba muy emocionada de su vida. Feliz porque creía que su padre estaba interesado en escucharla. Anekaton veía como la velada avanzaba y Ghera no ingeria nada. Su hija percibió esto, tomó unos cuantos bocados para no desaira a su anfitrión. Luego se llevó la copa de vino a sus labios. Justo en el momento en el cual el liquido toco sus labios percibió el aroma de la muerte. Fingió beber, para luego mirar a los ojos a su padre y ver el brillo de la sactifacción. Una sactifación que solo vio en Calisto cuando mataba a sus amantes depués de tener relaciones con ellos.
Ghera luego del postre y de escuchar cada vez más desanimada al faraon se dispuso a retirarse fingiendo estar indispuesta. Anekaton le deseo un buen descanso y pronta recuperació ía aquel tono de voz. Todos estos años huyendo de magos realmente poderosos tuvo toda la certeza de que en la bebida había veneno. Una parte de ella deseo con todas sus fuerzas que no fuera asi . Las lagrimas sobre balsaron sus ojos Los cerró conteniendolas, fruncio los labios y sello su boca. El soberano contempló a su primogenita con frialdad, intentando no perder un minuto de aquel dolor. Ese dolor que Anekaton pensó se trataba del veneno en la bebida. Sin embargo el dolor de Ghera provenía de su alma. Un acción tan vil que desgarro su corazón.
Entre abría los ojos para evaluar la situació supuso por el gesto impaciente del faraón que el veneno debió actuar hace un tiempo. Ella fingio arrastrarse a sus aposentos a los que él en fingida amabilidad la llevó. En su habitación ella saco de sus pertenencias algunas hierbas y un mortero. Fingió preparar una infusión para el dolor, que en realidad fue una posima para los nervios. De un solo trago la tomó. Guardó los elementos y luego se dejo caer pesadamente en la cama. Se retrocio un poco para un instante después fingir su muerte. El faraón quedó satisfecho pero cuando se acerco lo suficiente a su hija y la toco pudo percibir en el silencio de la noche el palpitar del corazón de Ghera. Apreto las mandibulas y el puño de la mano libre con fuerza. Se sentía frustrado pero recordo que Egiga era mejor hechicera que él y que lo más probable era que su hija la sobrepasara con creces. Que tonto había sido, ella había descubierto el ese momento hizo lo más inteligente que pudo; se acerco y con extrema ternura, fingida, le susurro al oido:—Te quiero hija. Duerme bien. Yo estaré aquí velando tu sueño—Dicho esto se sentó en un rincon contemplando a la chica. Llegando casi la hora del amanecer mando a llamar un sirviente para que estuviera pendiente de ella. Esa noche ninguno de los dos pudo dormir y tampoco lo harían las siguientes.
Después de esa fatidica noche en la que fuese envenenada los sacerdotes la vigilaban con una torpe discreción. La mujer utilizó su bolso de pie de moke*9 para esconder sus mas preciados articulos magicos, asi nadie podría acusarla. De hecho antes de volver a Egipto tomo medidas para no ser descubierta pues ella imaginaba que su pueblo y su padre estarían bajo el yugo de unos ambiciosos viajo al sagrado templo de Ra para obtener respuestas. Allí ayunó treinta días. Mientras su hijo menor Ramhep quedaba facinado por la huesped a quien el faraon prohibio su ida. Ghera era conciente de que Ramhep sentía algo por ella y lo atribuyó con el paso del tiempo a que la sangre llama a la sangre. No fue asi con el mayor Dansep. Él sentía apatia por ella y la consideraba inferior por creerla extranjera. No era para menos Ghera se dio cuenta de que su acento era diferente , más no sabía nada de vivir en esas tierras. El único lugar que conoció como hogar fue aquella pequeña casa camino a la cima del Monte de los Olivos*8
Anekaton no contando con la ayuda necesaria en su reino envió a un emisario a las tierras del sur, alla donde nace el Rio Nilo, a encontrar un poderoso hechicero que lo ayudase con su problema. Después de meses y meses de espera la respuesta llegó. El hombre que mando a tieras lejanas le trajo una especie de servatana con unas plumas. Las plumas no debía ser tocadas en la punta pues había veneno de hiedra y basilisco. Esa combinación letal era imposible de curar y daría muerte segura. El faraón estaba feliz solo tenía que apuntar bien y listo. Planeó llevarla de paseo por la noche a uno de los cultivos más alejados del palacio. La idea era matarla alli y cremar su cuerpo para que no fuese recibida en el otro mundo. Su idea era perfecta el hombre que fue por el hechicero era un excelente tirador y haría el trabajo. Tambien se escondió dos plumas envenenadas de las diez que trajo en su tunica. Dio cinco junto con la servatana al verdugo. Si el hombre fallara él mismo faraón haría el intento.
Con lo que nunca contó Anekaton era que Ghera lo observó mediante su tina (una predecesor del pensadero) de las visiones. Las lagrimas corrían sin tregua por el rostro de la mujer , quien había querido guardar la esperanza de que su padre la tan absorta en su visión y pensamientos que no se percató de que Ramhep tambien lo vio todo. Él joven espantado pero confiando en su padre coloco una daga en el cuello de la huesped. Ghera se sorprendio , de no ser que la mano del joven tembló producto de la confusión ella tal vez lo habría matado.
—Matame rapido si vas a hacerlo o te aseguro de que te arrepentiras. Vamos has de frente lo que el cobarde de nuestro padre no puede hacer.
El silencio cruzo el ambiente dejandolo gelido ante aquella revelación. Ramhep no sabía que hacer estubo mudo. Hasta que por fin pudo hablar:—Dime ¿por qué quiere matarte el faraon?— Y sin más preambulos Ghera clavo su mirarda en los ojos de su hermano. Este pudo observar la fiera determinación en ella. Una determinación que lo asusto y erizo cada vello de su piel. sin embargo mantuvo una expresión inmutable, seca de cualquier sentimiento Ghera le conto su historia. Para cuando finalizo la daga de el principe ya no estaba sobre su cuello. Ambos hermanos lloraban de rabia, de asco, de impotencia, de injusticia, de falta de amor.
Ghera pasado un tiempo prudencial pero corto dio a su hermano pruebas de la verdad asi pues le mostro el anillo y algunas joyas reales que debían estar perdidas. Ramhep le pidió algo de tiempo y se marchó dejandola sola. Ghera no tenía intenciones de morir y menos a manos de su padre. Utilizaría toda su magia si fuese necesario.
Ramhep fue a meditar. Luego quizo pedir consejo a los sacerdotes pero razono que no sería bueno. Entonces se le ocurrio consultar al oraculo. De lo que se hablo entre él y el oraculo nadie nunca supo algo. Cuando regreso Ghera estaba dispuesta a pelear o no estaba muy segura de lo que quería hacer. Ramhep entró a sus aposentos sin llamar. Sin darle tiempo a replica dijo:—Tengo algo que proponerte. Quiero que seas mi esposa. De esa manera lo obligaremos a reconocerte.
—No puedo hacer eso sabiendo que él tambien sabe que eres mi hermano. Así solo haras que piense que he venido por poder y que intento matarlos.
—¿Y no era tu intención esa? Digo el hecho de venir a por el poder es lo que tu madre te dijo. ¿no?
—Lo que mi madre quería o no me tiene sin cuidado. Ella murio hace tanto tiempo y necesite todos estos años alguien que me protegiera, que me amara. Vine a Egipto por eso, por amor. Para ver a mi padre. Mi padre me considera un monstruo una escoria y ha tratado de matarme de la manera más cobarde. Me teme y si es necesario usaré ese temor en su contra.
—¿Eso es lo que quieres? ¿pelear destruir?Tu viniste por amor por alguien que te protegiera. Tal vez no encontraste a un padre pero si a un hermano. Y este hermano—Tomo sus manos entre las suyas se arrodillo y la miro a los ojos—Te pide que sigas con vida, que huyas. Porque aunque estes lejos este hermano te amara y te protegera . Yo Ramhep te juró a ti Ghera por mi sangre y mi honor hacer todo lo posible para protegerte.
Ghera se quedo sin aliento. El joven era tan sincero y transparente. Pudo sentir una clara energía que atravesó ambos cuerpos sellando el juramento. La joven se solto de su agarre para acariciar con ternura su mejilla. Lagrimas involuntarias escaparon de sus ojos. Ella se agachó a la altura de él y le dijo:—¿Si hoy me marchó podre volver? ¿Podre volver a ver a mi hermano más amado?—Ella era conciente de que su magia era suficiente para acabar con sus enemigos. Pero gobernar a un publo por el miedo no era algo que desease
Ramhep la abrazo con fuerza encontra de su pecho y deposito unos suaves besitos en su cabeza .—Si, claro que si hermana. Quiero volver a verte. Quiero que vuelvas. —Tomó su cara con ambas manos haciendo que lo mirara y concluyó con seriedad:—Vale mucho más tu vida que todo este falso poder.
Antes de la nochecer usaron unos pasadizos de la servidumbre para poder escapar. Cuando salieron de la ciudad ya era de noche, la luna brillaba sobre los campos inundandolos con su palidez. El trayecto compartido había sido silencioso pero comodo. Atravesaron toda la ciudad vestidos como artesanos procurando no ser vistos. Antes de despedirse Ghera le regaló a su hermano un espejo y ella tenía uno igual.
—Cuando me necesites o quieras hablar conmigo solo di mi nombre. Servira para comunicarnos. Lo comence a hacer con Hermes y luego perfeccioné el espejo con Circe. Te haré saber noticias mias. Sin embargo te advierto que si no me contestas volveré y arrasare con todo Egipto. ¿Te queda claro?— Ramhep solo asintió con una sonrisa en los se dio media vuelta y montada entre las gibas de un camello desapareció en medio de la noche. Ramhep se sentía desahogado y al mismo tiempo algo triste y decidio galopar en su caballo a toda velocidad.
Dansep estuvo buscando a su hermano. Pasada la media noche lo encontro en la arena montado en su alazan. Se quedo observandolo un largo rato hasta que a él mismo le entraron ganas de unió a su hermano menor y galoparon hasta quedar exautos. Dansep respeto el silencio de Ramhep pues supo que él ya sabía de la partida de Ghera.
Anekaton quedo furioso al saber que Ghera había huido. Esa misma noche reunió un grupo especial de soldados para buscarla y matarla. Antes del amanecer siete soldados partían a la caza de la mujer. Al día siguiente el caudal del Nilo bajo y un viento calido con arena los cubrío. Para todos en la ciudad faraonica ese fue el presagio de una desgracia. El faraon nunca tuvo tanto miedo, solo que esta vez se equivocaba de enemigo.
Incursión a los elementos: Yo soy Druida
Ghera nunca pensó que su poder le atraería tantos problemas he hiciera que su propia sangre se volviera en su contra Los soldados no tardaron en encontrarla pero muy a su pesar tuvo que dehacerse de ellos. No era la primera vez que mataba, para sobrevivir. Cada vez que lo hacía le dolía el pecho y no dormia durante noches por el peso de la culpa.
Huyó al este a la región mesopotamica entre los rios Eufrates y Tigris se instaló sintiendose a salvo de posibles enemigos. Alí se instaló cerca de la aldeas fenicias.
Un día un centauro atacó a una joven niña muy bonita cerca del río donde iba por era raro ver a seres humanos y criaturas magicas conviviendo. El semi humano tenía en evidencia sus sucias intenciones para con la menor.
La joven gritaba y corría casi en zigzag tratando de perder distancia entre ella y el semi equino pero en pocos galopes él la alcanzaba. Ghera había oido historias de centauros, cabríos, sirenas,capricornios, ciclopes, y otras bestias semi -humanas cuyo apatito sexual era muy poderoso. Parte de estas enseñansas de la debía a Atenea y Circe. Ni siquiera tuvo que calcular que en cuanto el centauro quisiera adentrarse en la joven su exuberante virilidad la partiría en ser que estas criaturas huelen la castidad para arremeter con tanta ferrocidad a un inocente.
Buscó en su mente algo rapido para poder deshacerse de la bestía y permitirle a la niña la huida sin ser descubierta. Halló la respuesta en intenta utilizar su don como lo hizo en tres contadas ocaciones. La primera para detener bajo tierra la mandragora satarinas. La otra para anclar a un borrachom Efesto con ganas de sexo. La última para escapar de los asesinos que enció su padre.. No el faraón tras de ella. Se concentró hundío sus descalzos pies en la húmeda tierra detras de un gran árbol. Cerró sus ojos y se concentró para lograr su objetivo. Esto no sería como la vez anterior en la cual la arena seca comenzó a moverse tragandose a los hombres. Esta vez sería como la vez que detuvo a Efesto. Pasado unos minutos se sintió conectada y la tierra junto con su vegetación moradora apresaron las pezuñas del semi humano.
La niña ni se percato de que su perseguidor estaba atrapado entre barro tierra y raices. Mientras más se luchaba el centauro más se hundía. Cuando Ghera considero que la joven estaba a salvo rompio bruscamente la conección con la tierra liberando de esta forma al centauro del hechizo. Se resbalo por el tronco a medida que sus fuerzas la abandonaban y se sumía en la inconciencia. Lo último que pensó en que tuviera suerte y el centauro no la encontrara porque ella pagaría el precio de haber interferido.
Cunado volvió en si se encontro en un lugar extraño y una mujer manipulando el agua para curarla. Unos ojos verdes calidos asomaron—¿Estas bien? No tengas miedo estas a salvo—Dijo la voz del dueño de esos hermosos ojos quedó prendada de su salvador en ese primer momento.
El joven pasada su primera noche en la aldea oculta le contó sobre quienes eran. Ellos eran una tribu sedentaria druida. Allí las personas con un talento magico aceptable aprendían a utilizar sus poderes. Su lema era "La magia un don para el bien de todos" Por tanto consideraban que el uso de esta debía ser medido y usado para bienes grande , no para pequeños placeres personales. Decían (digo) pequeños placeres personales porque cada acción impulsada por el egoismo es como la sal que se diluye en el agua. Es lindo verla diluirse pero luego necesitas otras cosas, porque el agua salada por si sola no sirve para nada. El bien comun es como la flor que nace al costado del camino, nadie sabe como nacio allí pero sesabe que hace más feliz el andar del viajero. No tiene dueño y su belleza da animos para avanzar. Ghera entusiasmada decidióp quedarse con ellos. Los jefes druidas la aceptaron viendo la calidez que habitaba en su corazón
La aldea druida era un encanto para sus sentidos. Una ciudad lugar único en el mundo y dificil de describir con palabras. Había que ingresar a la ciudad que estaba camuflada entre juncos árboles y enrredaderas para enterarse de su exsistencia. Normalmente los viajeros evitaban el camino que conduce a la ciudad por considerarlo traicionero. Y es que la armonía obtenia con la naturaleza les obligaba a protegerse unoso con otros. Muros hechos de libustros y enrredaderas. Copas de árboles cuyas ramas intermedias se trenzaban con el otro árbol más cercano formando un techo. Los fogones escondidos en la tierra un campo desigual de cultivos. Jardines que florecieron de manera silvestre y crearon un paisaje sin igual. Los animales conviviendo con el hombres sin queja, ni daño alguno . Las especies ayudandose entre si. Finalmente la cueva de los guías cubierta de espeso musgos con un hueco en la altura que permitía la entrada del sol, allí era el consejo. La paz se respiraba a tal grado que podría decirse que era el mismo paraiso en la tierra.
Los druidas vivian en comunidad repartiendose tareas, obligaciones e incluso los momentos de diversión. Los exceptos de todo era el consejo formado por los más grandes maestros. Estos siete maestros se comunicaban con otras tribus druidas esparcidad a lo largo y ancho del mundo. En total el consejo estaba formado por tres mujeres y cuatro hombres .Ellos eran los encargados de todo. A Ghera le extraño en un principio que estas personas con semejante talento no quisieran ascender a a categoría de "dios" *10. Admiradora absoluta de todo lo extraordinario, como la rama del fuego eterno. Creada por un antiguo dios, igualado por el hechizo por un gran druida. El sauce de la sabiduría donde recidia las memorias de una mujer muy sabía.
Pasado una semana Ghera volvió a su cueva por sus cosas acompañada de su recogía sus cosas una voz angustíada y desgañitada la llama y provenía de una bolsa. Ramhep había intentado localizarla pero el espejo no respondía y su angustía crecia. Ella había olvidado por completo a su hermano. Raudamente sacó el espejo.
—Ramhep disculpame. Lo siento mucho hermano ¿Cómo estas?
—Preocupado por ti bruja malvada.—Respondio con reproche. —Pensé que algo malo te había ocurrido.
—Hermano todo lo contrario he encontrado un nuevo hogar.
—Gracias a Ra y Phat estas bien. Me alegro de escuchar tan buenas nuevas.—He intentó ocultar algo que no pasó desapercibido
—¿Qué sucede Ramhep?—Cuestionó. El joven principe iba a responder, pero noto la presencia del otra persona. Nego con su cabeza disipando cualquier pensamiento negativo. Sonrió de forma amable y dijo:—Estuve muy preocupado por ti no lo vuelvas a hacer y ten cuidado.
Ghera iba a reventar de la alegría ¿Cómo era posible ser tan feliz?—Si hermano lo hare te lo prometo. Te lo prometo porque te quiero mucho.
—Esta bien cuidate.— dijo un abochornado Ramhep y con ello desaparecio del espejo
En los años siguiente Ghera y el joven de ojos verde, Irguín, se hicieron más y más cercanos. La mujer fue contandole de a poco su historia. El hombre solo la escuchaba atentamente y nunca le dijo nada. Él tambien le contaba sus confidencias a ella. Ambos progresaban muchisimo en sus estudios y se comprometieron para desmostró tener grandes habilidades y muchos en la aldea supusieron que algun día sería parte del consejo. Lo primero en lo cual se destacó fue en el manejo de la tierra para ayudar a los cultivos. Luego en sanación, sabía preparar los huguentos, posiones ,pomadas e incluso a curar con agua. Luego demostró sus habilidades con el aire. Posteriormente su habilidad para la astronomía y el clima. El elemento que más le costó dominar era el fuego pero le resto importancia. Aun que este úñti,o lo conocía le costaba tenerlo dominado. Era como si el fuego en si se le resisitiera y le rechazara. Pero esto no fue la aguja que amenazaba con explotar su burbuja de ensueño. Más bien el fuego era como una piedrita en el zapato, que facilmente podía sacar. Al menos su sentido de seguridad le permitio creer eso.
Una de las druidas, la mujer que recibió a los siete chicos, Emn aun vive es especialista en agua. Como todos saben muggles y magos el agua es un elemento de cambio y fluctuación. Ella vio en el agua el cambio radical que podría sufrir, y que en efecto sufrieron las emociones de Ghera. Trato de advertirles pero la armonía que desprendia aquella mujer era muy fuerte. Nadie creyó que Ghera pudiese convertirse en una enemiga
La noche en la cual Ghera e Irguiín se juraron amor, el destino de ella cambio. Ghera entró emocionada a su la habitación de chicas urgó entre sus cosas y sacó su espejo. Su hermano no respondió pero luego penso que era tarde para que lo hiciera. Intentó uno días más pero su felicidad era tan grande que no pudo imaginar que algo andaba mal. Cual cuento burgues de hadas para niños muggle, asi fue la vida para Ghera. Un deslumbramiento total, una felicidad sinlimites que al parecer nunca se iba a agotar. Una felicidad que de un momento a otro iba a terminar, porque asi estaba destinado.
La leyenda de los siete jinetes oscuros
—Ramhep contesta —dijo alejandose de su esposo.
—Tal vez tuvo algo que hacer mi amor. Regresa tenemos mucho por hacer—He hizo un gesto provocativo. Ghera hubiera aceptado de no ser porque en su interior algo se agitaba provocandole un horrible dolor. Sonrio a su flamante esposo y salio de la habitación.
Ya vestida se dirigio al mantial. Tomo un poco de agua que coloco en su cuenco de las visiones. Hizo el ritual y la imagen de un hermano preparandose para la batalla fue lo que apareció. Su corazón se detuvo por un momento. ¿Qué hacía Ramhep con soldados en un campamento militar?. Cerró sus ojos con fuerza no podía dar credito a lo que veía e intento pensar con calma. La respuesta no tardó mucho en hacerse clara en su interior .Egipto estaba en guerra. No cualquier guerra sino una magica. Recordó el viento frio del desierto de cuando huía. Se maldijo por ser tan tonta un mal presagio fue aquello. Rapidamente siguió investigando a traves de las imagenes del cuenco de las visiones y los vio. Ellos eran los siete jinetes negros los primeros magos oscuros de la dudarlo fue a pedir audiencia con los jefes.
Irguín estaba preocupado ya había pasado mucho tiempo y su esposa no volvía. Se vistió y arreglo para salir. Al salir de la habitación era cerca de media mañana y fue en su busqueda. Las personas lo miraron un tanto extrañ miembros de la tribu le informaron que se encontraba con los jefes. Irguín se sento en frente de la puerta de la sala de reuniones a esperar. Era de ya de tarde y su estomago gruñia cuando vio a una furiosa y llorosa Ghera salir a toda velocidad del salon. Irguín se fue tras su esposa.
—Ghera Ghera. ¿Puedes escucharme?
—Irguin lo siento tanto... Mereces algo mejor que esta mujer— Y le dio la espalda corriendo en dirección contrariada. Su esposo se quedó perplejo un segundo y fue tras ella. Cuando la alcazó su mujer rompío a llorar. Él la sostuvo entre sus brazos con fuerza. Luego volvieron a sus acurrucada en cama su marido le ofreció una mezcla de manzanilla amapola y miel para calmar sus nervios y poder dormir. Ghera comprendió lo que Irguín trataba de hacer y su corazón se deshizo en mi pedazos. Bebió con obediencia la posión, su amante se acosto a su lado abrazandola protectoramente.
Al día siguiente Irguín se despertó temprano se dirigio al consejo a saber que sucedió y para tomar las medidas provinientes. Mientras Ghera en cuanto sintió que él abandono su estancia, dio un brinco de la cama y con suma rapidez empacó sus cosas y se fue. Para ella no fue tarea facil sortear todos los obstaculos para salir de la aldea druida. Era conciente de que si salia sin el permiso de los ancianos no podría volver. Toda la vegetación de los alrededores estaba encantada para detener su huída. Ghera era una excelente bruja y sin provocar daño, solo algunas pequeñas ramas rotas, salió del lugar. Una vez fuera sus lagrimas se regaron por doquier sus ojos se empañaron hasta el punto de dejarla ciega. Sus pies se entorpecieron trastabillando a cada paso. Ghera se detuvo un momento y reflexionó. Su cuerpo no la obedecía porque se encontraba sin armonía entre su cuerpo, su alma y su mente. Hizo acopio de toda sus fuerzas y tomo una desición. Su hermano le había otorgado la libertad, la posibilidad de vivir sin una macha de sangre en sus manos. Pero por sobre todas las cosas Ramhep le había dado el amor que ella tanto buscó en su destrozada familia.
—Adios paraiso. Adios Eden. Ojala un día mi pecado de amor se perdonado y pueda volver a ti. —Dijo mirando hacia atrás luego volvió sus ojos al cielo—Gran creador, protege a mi esposo. Cuida del hombre que amo—Con esto último ella sintió que ya no tenía corazón. Con su despedida ella entró en la muerte.
—Ella se ha ido Irguin mientras tu buscabas una explicación aqui— Dijo Emn con pesar en la voz. Los otros ancianos asintieron con tristeza
El rostro del joven se ensorbeció y salio espandado a comprobar lo dicho por la anciana. Buscó, buscó y buscó en sus aposentos pero nada encontro. Seprecipito al pueblo gritando a viva voz su nombre. Pronto toda la aldea comenzó a ayudarlo. Sin embargo la busqueda fue inutil.
—TODO ESTO ES SU CULPA. ¿POR QUÉ DEJARON QUE SE FUERA?—Entró gritando nuevamente el muchacho a la sala donde horas antes había estado con el consejo. Los ancianos lo miraron con ternura y tristeza. Irguín experimentaba sentimientos y emociones que jamas creyó que él pudiera sentir. El odio, el dolor por la perdia , la broca la angustia y la traición. Era aceptable de cualquiere ser en el mundo o tal vez en el universo pero menos de ella.
—Ella asi lo quizo. Escuchame Irguín deberas ser fuerte, si es que la amas.
—Es su hermano ¿por qué?
—Porque aun no conocemos bien al enemigo. Ghera no quiso escucharnos su angustía nubló sus sentidos y su mente no reaccionó. Sin embargo pudo irse ilesa porque va tras la busqueda del bien ella se marcha por amor—Un silencio gelido se presento en el aire cortanto cualquier comunicación. El sol se oculto un instante. Por un breve momento toda emoción fue olvidad quedando sepultada bajo el frío— Ella no volvera en largo tiempo o quizas nunca vuelva—Termino en un susurro.
Irguín cayó de rodillas al suelo , golpeando con los puños de las manos la tierra. En su mente solo se repetía la pregunta por qué. Luego sus lagrimas bajaron en un torrente y se abrazo a si mismo como un niño desvalido. Ninguno de los ancianos se movio hasta que finalmente la noche oscura cayó. Un de los ancianos recogío a Irguín de suelo y lo llevo a sus aposentos para que descansara. La gente de la aldea los miro y sintieron pena por la pareja que horas atrás celebraba su felicidad.
Ghera trató de focalizarse para poder usar su magia. No se detuvo en ningun momento y en menos de tres días llego a Egipto. No podía trasladarse a gran velocidad a traves del viento. Todo parecía que quisiera retenerla o detenerla pero la lealtad y gratitud hacia su hermano la pujaban a superar sus limites.
Los soldados iban a pie caminando por los valles semi fertiles al campo de batalla. Los soldados de mayor rango llevan espada, daga y escudo. Ramhep va montado en su caballo al final rodeado de tres generales y algunos soldados de mayor rango. Un sacerdote envestido de blanco con unn caj lleno de flechas y un arco montado en un camello.
En el horizonte se puede apreciar la lugubre presencia del enemigo que deforma el ambiente. Esa neblina negra que le quita el brillo al sol y la arena. Ni los chacales se atreverían a ir tras aquel pelotón se detuvo derepente y aunque eran las nueve de la mañana el ambiente parecia la tarde noche que anuncia una terrible tempestad. No se halló nube en el cielo sin embargo la oscuridad era casi letal. Al frente de su deforme tropa de cadaveres montado en un corcel negro de fuego esta el enemigo dispuesto a obtener la victoria. Era una visión celestialmente aterradora. Cualquier ser vivo hubiera confundido su belleza con la de un ser piel dorada bronceada con ojos verdes y cabellos negros rizados. Una blanca sonrisa y labios carnoso un cuerpo proporcionalmente esculpido revelando una magestuosa virilidad. La forma en la que llevó un caj en la espald repleto de flechas su armadura con picos las muñequeras que escondían pequeñs dagas una doble espada y del hombro contrario una guadaña. Sin contar las cuatro lanzas en la cincha del caballo sobresaliendo lista para ensartar a quien se le acercara.
Unos segundos trancurrieron entre el alto y el grito de batalla. Esos instante fueron una larga agonía. Los cadaveres de las personas de la ciudades antes conquistaban se avalanzaron como aves de repiñas hambrientas sobre el ejercito del faraón. Sus gritos mudos su olor a putrefacción , las cuencas de sus ojos vacias y sus largas y afiladas extremidades eran suficientes para escatimar el valor de los egipcios. Por más que los soldados luchaban con valor y asestaban golpes certeros los cadaveres, eran eso caderes que se movilizab entre las arenas del desierto. Cada soldado caido en batalla aumentaba el nuúmero del enemigo.
Sin darse cuenta Ramhep estab solo con unos treinta soldados entre una marea oscura de muertos. El principe vacilo el quería dejar su espada pero tampoco quiso morir como un cobarde. No quería transformarse en su aliado. Iba a rasgarse el cuello con su propia espada cuando de pronto una rafaga de aire se la arebató de las manosEl terreno en el que estaba se elevo y un anillo de fuego los rodeo. Las criaturas devenidas de la oscuridad retrocedieron y por fin sus latimeros gritos tuvieron sonido. Aquel sonido de la agonía. El fuego crecía y crecía poniendo un alto muro entre ambos batallones. Ese tipo de magi correspondía más a un dios ue a un simple mago. Ramhep iba a albar a los dioses por tal acto cuando por entre las llamas la vio a ella en contra de aquel bellos jinete oscuro.
Ghera se precipio con todas su fuerzas el viento hululaba con tristeza. Llevava en él el olor de la muerte. Las profesías y predicciones que alguna vez escuhcó con los druidas estaban a punto de tomar sus formas más espantosas.
Levitando en el oscuro cielo pudo ver la batalla llegando a su fin. Aunque las fuerzas estab casi aotadas intento un último hechizo. Calculó con presisción y separo a los muertos de los vivos antes de caer enfrete del jinete. El caballo se atropello contra la bruja pero ella fue más habil y lo esquivo. Él jinete parecía tener ventaja montado en el anima pero Ghera utilozó un truco que aprendi de los heroes griegos. Cuando la bestia quizo toparla de frente ella se tiro de espalda a la arena y antes de que sus patas delanteras golpearan el suelo a los lados de su cabeza la bruja desenvainó. El animal poseído profirió un terrible alarido de dolor cuando la hoja de acero lo a travesó. Ghera partió limpiamente en dos el magnifico animal hiriendo a su la contienda tuvo otro sabor. El sabor de la lucha cuerpo a cuerpo. Tras unas horas de larga lucha entre ambos el jinete ya herido se retiro edesapareciendo tras una neblina negra. Cuando él desaparecio los cadaveres cayeron y el fuego terminó de alcanzarlos dejandolos convertidos en polvo. La mujer cae inconciente y cansada sobre la arena manchada de sangre. La atmosfera se vulve respirable. El cielo pvuelve a la normalidad y revela el brillo de la luna y las estrellas. Ramhep desmonta su corcel y corre a socorrer a su salvadora
Dos días pasaron y Ghera recuperó el conocimiento. Iban de camino a al ciudad imperial. A medida que los pocos sobrevivientes se acercaban la misma pesadez del día de la batalla se hizo presente. Era como si todo Egipto estuviera maldito.
Damhep credulo de los falsos oraculos consultados se halló en su auto complacencia. Tenía por seguro que su hermano moriria en batalla y luego el faraón lo seguiría. Por eso preparó un banquete especial para su padres seducido por una bella esclava ataviada en finas telas y joyas. Sus ojos grises como el mercurio centellaban provocando en el principe el deseo de poseerlo todo. Ella legó al reino en un poderoso alzan . No se ressistió a ser la esclava del principe au despues de que se viera que era una mujer muy rica.
El rey y su hijo cenaron en un lujo balcon sobre blandos divanes dignos de su vino era delicioso y Anekatón bebió bastante a cada sorbo apaludian con entusiamos la victoria del reino. Hasta que el faraon mareado cayo por el barandal precipitandose al vacio. El principe inducido por idea que creyó suyas le dio a su padre una muerte dehonrros acarente de los merecidos tributos funebres para un faraon. Damhep dijo que el rey tras saber la muerte de su hijo y la perdida de Egipto se arrojo por el balcon. Una muerte cobarde digno de no ser ecibido en la proxima vida.
Un mercader que conocía a su esclav favorita le ofrecio al nuevo Faraon un exquisito regalo. Lo doto de sus más bellos jovenes y jovencitas para su entretenimiento. El principe con ansías de poserlo todo comenzó a fornocar de manera indiscriminada sobre pasando los placers carnales conocidos por él. Su esposa he hijos intentaron deterlo pero ellos tambien fueron victimas de ese frenesi y terminaron muertos por desangrarse o mutilados.
Una semanaardóm la reducida carabana del ejercito imperial en volver. El desenfrenó en la ciudad no tenía comparación. Los crimenes habían aumentado considerablemente. El cielo de la capital era un velo negro que lo cubría todo. ´Por encima de la multitud de ciudanos enloquesidos por un frenesi de avaricia y lujuría avanzaron los dos hermanos perdiendo en le camino a los treinta soldados.
Al llegar al palacio una orda de origías tenía lugar. La belleza de hombre y mujeres se había desvanecido por igual convirtiendolos en pasas con formas humanas. No tardó mucho Ramhep en descubrir lo sucedido.
En la sala del trono un soberbio Damhep junto con una mujer esclava y un rico mercader los esperaban. Ghera reconoció el potencial magico de estos dos seres y desidio enfrentarlos. Mientras ambos hermanos tenían un duelo. Lo ocurrido en esa sala es muy asqueroso de relatar. Bastara decir que el mercader y compañía ya herido se esfumaron como el hermoso jinete del desierto. En el momento en el cual la lucha de Ghera ceso esta volteó alrrededor para localizar a Ramhep. Lo que presencio la marco para siempre y en vez de sucitar un sentimiento de compación en ella uno de rabia florecio. El menor de los principes sotenia el cuerpo mutilados , desnudo y muerto de su hermano mayor. Gruesas lagrimas caían sobre el cuerpo de Damhep.
Tras tres años de vivr en Egipto y estar con Ramhep asegurandose de que estuviera bien Ghera desidió volver a buscar a los druidas e implorar el perdon de su esposo. La noche anterior a su partida el jinete de la oberbia arriba disfrazado de Phat seduciendola a quedarse a proteger a su pueblo. Aunque Ghera era conciente de que había una presencia maligna ella no podía localizarla.
Los antiguos cesaron su relato la noche ya había caido. Algunos estomagos gruñeron. Pero el silencio que espera algo más prevalecio. Ninguno de los siete chicos se atrevió siquiera a pestañar.
El dragon con su profunda voz los sacó de su letargo.—Es hora de ir a dormir. Mañana comenzaran a entrenar para pasar las pruebas con éxito.
—Pero... Ghera—Pronució en un susurro Makoto
—Cuando estan listos se les dira más.—Discurso el fenix y estendio sus doradas alas para perderse como un cometa en el cielo nocturno. Así uno por uno los antiguos se fueron dejando a los jovens con los cuatro druidas.
Laymi se levanto y fue a caminar por los jardines tras de ella fue Albus. En cuanto él la alcanzó sus manos se entrelazaron. Una calida corriente recorrio sus cuerpos. No hizo falta nada más. El silencio de su complicidad lo dijo todo.
*1 Pintor renombrado que entre sus obras más famosa se halla la pintura de la esfinge
*2 Hace referencia a como ella concibe su vida. Haciendo enfasis en como los sentimientos propios influyen en su historia y le da su propio color
*3 En la antigüedad los esclavos eran seleccionados para diversas razones. Hoy en día este tipo de cosas sigue sucediendo. La trata de personas se prestan para labores especiales personas profesionales para este circuito ilegal Sobre todo a lo que se refiere a la trata de mujeres para la prostitución y la venta de bebés recien nacidos. (desde medicos pasando por policias y trabajadores de los registros civiles politicos e incluso religiosos hasta cosmetologos)
*4 Phat dios egipcio asociado a la creación y la magia.
*5 Hace referencia a la futura esposa de Anekaton.
*6 En egipto desde temprana edad hombres y mujeres eran rapados para evitar la pediculosis. Con los cabellos de los jovenes a quienes se le permitía tenerlo hasta cierto largo antes de ser rapados se hacian las pelucas para los gobernantes en especial para la mujeres. Las pelucas eran elboradas y trenzadas ademas de guardarse en lugares apropiados para evitar los piojos.
* 7 Deida greco romana Diosa de la primavera. Quien una vez al año desendía al infierno a hacer compañía a Hades. Esto ocurría durante la epoca estival.
*9 Moke: En el libro H. P. y las reliquias de la muerte Hagrid le regala un bolso de Moke por su cumplaños 17. Se dice que solo el dueño puede tocar el bolso y ocultar en él lo que quiera.(pag. 109)
*8 Olimpo o monte de los Olivos. En la antigüedad el olivo era una planta muy precida por sus caracteristicas: da fruta y al mismo tiempo de ella se extrae el mejor aceite. Tambien es un arbusto que tarda años en crecer y requiere de ,uchos cuidados
*10 Se refiere a los dioses de la mitología en general. Ya que en todas las culturas "dios o los dioses" han mostrado poderes magicos o realizan prodigios inexplicables para la logica comun
