Capítulo 3: Mutua Promesa
POV Normal
Luego de una no tan larga pero igualmente confusa explicación sobre el "Otro mundo" y todo lo relacionado con éste, junto con lo efectos que los "Otros yo" tenían sobre las personas de La Tierra y viceversa, el Décimo Vongola y su acompañante (Black Rock Shooter, si no se eqivocaba) se encontraban sentados en el suelo del mundo perteneciente a esta última. Mientras el ya nombrado Décimo intentaba absorber toda la información sin que le doliera la cabeza.
"Y yo que creía que luego de dos años de vivir junto con Reborn ya nada podría sorprenderme." Pronunció Tsuna mientras se masajeaba las sienes. Bajó sus manos y levantó la cabeza, dirigiendo su mirada hacia ninfún lugar en particular. "Aunque supongo que es menos extraño que un ser ancestral que transforma a humanos usuarios de llamas de colores en bebes guardianes de chupetes brillantes." Dejó escapar un suspiro mientras procesaba la última parte de aquella larga explicación ¿Homólogos de otras personas, mayormente chicas adolescentes, que luchaban hasta la muerte entre sí con el fín de proteger a sus contrapartes de ser dañadas por los problemas de los demás mientras ellas mismas cargaban con las emociones de sus propias "Otras yo" a las que llamaban "queridas"? Era cuanto menos confuso, y mientras más lo pensaba más confuso se volvía. Pero había algo que le molestaba de toda esa explicación.
"¿De qué estás hablando?" ¡Ah! Sí. Con su monólogo interno casi se olvidaba de la chica que hace unos minutos lo estaba atacando con armas exesivamente grandes. Sin embargo...
"¿Y tu qué piensas al respecto?" Decidió ignorar la pregunta de Rock-chan (decidió llamarla así dado que su nombre, además de raro y fascinante, también era demaciado largo) para así poder aclarar las dudas en su cabeza.
La morena inclinó su cabeza en confusión. "¿Qué pienso...sobre qué?" El moreno, ante sus palabras, giró la cabeza y enderezó su cuerpo para mirarla a los ojos.
"Desde el día en que "naciste", si se puede llamar así, has cargado con el dolor de otra persona y luchas a muerte contra tus iguales todos los días, completamente sola en un mundo donde cada ser que te encuentras intenta matarte o lastimarte, teniendo tú que hacerles lo mismo a ellos. Quiero saber: ¿Cuál es tu opinión acerca de todo eso?" Le dirigió una mirada seria, una mirada que si no fuera por el color avellana en sus ojos creería que había vuelto al Hyper Mode.
La morena lo miró fijamente durante unos segundos antes de apartar la mirada, cerrar los ojos y hablar en un tono monótono. "No tengo nada que opinar. Ese es el motivo de mi existencia, y diga lo que diga nada lo cambará." El hecho de que hablara como si nada de lo que dijo le importara solo hacía crecer el enojo dentro del heredero Vongola.
"Eso no significa que esté bien o que tengas que aceptarlo." Espetó comenzando a levantar la voz.
"No importa si esté bien o no para ti, este mundo no sigue las leyes de tu sociedad." Ella también comenzaba a alterarse por la insitencia del joven a su lado ¿¡Por qué le importaba tanto!?
Era irónico que le hablara de leyes siendo él el lider de una mafia, pero eso no era lo importante ahora. "¡No me importan las leyes de mi mundo o las reglas del tuyo! Quiero saber por qué no te importa nada de lo que me has explicado hasta ahora! ¿¡No te importan tus propios sentimientos!?"
"Los "Otros yo" no poseen sentimien-"
"¡Pero tú eres diferente!" Eso la hizo callar. Un silencio se apoderó del lugar luego del estridente grito de Tsuna hasta que éste continuó "A diferencia de los demás tu tienes sentimientos y la capacidad de razonar sobre lo que haces. Puedes hablar, sentir preocupación, dudas, miedos. Incluso podrías sonreír si quisieras." Dandose cuenta de que se había levantado en elgún momento de su arrebato, el moreno decidió volver a sentarse, con los brazos sobre sus rodillas y su cara detrás de estos, para seguir hablando ya un poco más tranquilo. "Eres distinta, no eres como los demás seres de tu mundo."
Ambos volvieron a caer en un profundo silencio, sentados sin mirar al otro. "¿Por qué te importa lo que me pase?" Preguntó Black Rock Shooter, realmente intrigada por el motivo de aquel chico para intentar ayudar a una completa extraña. "Ni siquiera me conoces." Agregó para dar énfasis a lo extraño de su declaración.
Él lo pensó por unos segundos antes de responder. "No lo sé." Admitió. "Simplemente no puedo escuchar todo lo que dijiste y quedarme de brazos cruzados. Supongo que es parte de mi forma de ser." Y otra vez el silencio, aunque no era incomodo, empezaba a ser un poco molesto.
"..."
"..."
"..."
"...¡YA LO TENGO!" La morena se sobresaltó ante el repentino grito del castaño a su lado. Éste se giró en su dirección con la mayor (y segunda) y más brillante (y repetía: segunda) sonrisa que vió en su vida. "¡Vendrás conmigo!"
"¿Disculpa?" ¿De qué estaba hablando?
"Te llevaré conmigo a mi dimención, te mostraré lo que es vivir una vida normal. De esa forma ya no tendrás que cargar con el peso de este mundo." Habló mientras se inclinaba hacia ella. La sonrisa presente en su rostro no vasiló en ningún momento.
"N-no digas tonterías" Espetó Rock-chan mientras le dirigía una mirada de ¿Qué demonios...? "No puedo irme. Mi deber es cargar con el dolor de Mato Kuroi" Volvió a remarcar el destino de su existencia.
"Pero no tienes por qué hacerlo sola" Dijo el castaño parándose y girando para poder verla.
"¿eh?" Solo eso fué suficiente para dejar en claro lo aturdida que estaba por esa respuesta.
"Ya te dije que ese destino no tiene por qué ser el tuyo. Ya te dije que eres diferente. Y según lo que me contaste, si vienes conmigo seguramente otra tú igual a los otros seres de este mundo aparecerá para reemplazarte en tu deber." Habló mientras le dirigía una mirada dulce y le sonreía cálidamente. "Ya no es necesario que continues con ese cruel destino, Stella"
"¿S-Stella?" Murmuró aún confundida por su repentino cambio de actitud y por el nuevo nombre.
"¿E-eh? ¡A-Ah! Es que tu nombre es demaciado largo y decidí llamarte así por la estrella en tu pecho y espalda" Dijo rascándose la cabeza y cambiando su sonrisa por una más apenada. "E-espero que no te moleste."
"N-no, pero..." Ya no sabía ni que decír.
"Volviendo a lo importante." Continuó el Vongola para retomar la converzación, antes de que la resién nombrada Stella pueda seguir pensando en el cambio de nombre. "Si después de todo lo que planeo que pase, aún piensas que no puedes evitar tu destino, y quieres continuar cargando con semejante peso. "Hizo una pausa mientras le tendía una mano a la confundida chica, con la palma dirigida hacia arriba, volviendo a su expresión anterior. "Entonces déjame ayudarte a cargar con ese peso. Te ayudaré a cargar con aquel dolor que no quieres dejar ir, y me quedaré a tu lado, apoyándote, hasta que seas capaz de superarlo y sobrellevarlo."
Si antes estaba aturdida, entonses en este momento se encontraba en un estado de shock puro. Este chico no podía estar bien, llegaba a un mundo donde no pertenecía, la besaba, cuestionaba el motivo por el que existía, la invitaba a vivir con él, le cambiaba el nombre y le proponía ayudarla a cargar con un deber que por naturaleza debía cumplir sola. Todo eso en menos de una hora de haberlo conosido, y con esa sonrisa pegada a la cara. ¿Por qué? No lo entendía en lo más mínimo. ¿Cuál era el motivo de atudar a una persona completamente desconocida? ¿Por qué acceder a arrebatarle sus problemas tan fácilmente y sin que ella se lo hubiera pedido, e incluso negado?
Supongo que es parte de mi forma de ser.
Esas palabras resonaron en su cabeza como una especie de eco en una habitación vasía, insitándola a aceptar la propuesta de aquel extraño llamado Sawada Tsunayoshi.
Lo miró por unos segundos más, en completo silencio. Él continuó observándola, pasientemente esperando a su respuesta. Ni su pose ni su mirada vacilaron, y ni hablar de esa sonrisa dirigida solo a ella. Pareciera como si su cuerpo entero despidiera una luz tenue por sí solo, iluminando una pequeña parte del oscuro mundo que los rodeaba...
Diez segundos más de silencio en el que ninguno se movió ni un centímetro. En ningún momento apartaron sus miradas de la contraria. Pasaron tres segundos. Cinco segundos. Diez segundos. La entidad nombrada como Black Rock Shooter cerró sus ojos, una decisión ya había sido tomada.
Dejó escapar un largo suspiro, que no sabía que había estado conteniendo, y luego habló. "Presiento que aunque me niegue, de todas formas continuarás intentando persuadirme." Esas palabras lograron agrandar la sonrisa de Tsuna. Ella habló mientras alargaba su mano para tomar la suya. "Está bien, acepto." Tomó su mano con un suave apretón y la usó para levantarse de su asiento en el duro suelo. "Intenta convencerme entonce, claro si es que puedes." Lo desafió mirandolo fijamente, con una casi imperseptible sonrisa creciendo en su propio rostro.
El momento era único. Dos seres de dos mundos diferentes pero conectados entre sí estrechaban sus manos en señal de una promesa mutua. Había pocas cosas capaces de interrumpir ese momento.
*CRACK*
Y una de esas cosas era una grieta proveniente del anillo Vongola, el cual había comenzado a emitir un brillo tenue en el momento en que las manos de estos dos seres se juntaron.
"¿Que demonios?" se preguntó en voz alta Tsuna, que por instinto había apretado con más fuerza la mano de Stella, en un casi imperseptible acto de protección.
De repente, y sin ningún tipo de aviso, un rallo de luz blanca salió disparado de la pequeña grieta que se había formado en la cresta Vongola incrustada en el anillo. Perdiéndose de vista e impactando en lo que Tsuna supuso serían las paredes de este mundo...¡Provocando que ésta se rompiera!
"E-eso no puede ser bueno ¿Verdad?" Preguntó el castaño a nadie en perticular
"N-no lo creo" Dijo la morena igual de preocupada viendo como una gran cantidad de un líquido color arcohiris, proveniente de la ruptura, iba directo hacia ellos.
"¡Na-Tsu, cambio forma, Modo Difensa!" Gitó el heredero Vongola, volviendo a sorprender a la chica a su lado cuando su añillo se transformó en una capa negra con los bordes ardiendo, para acto seguido envolverlos a los dos justo antes de que la marea multicolor los golpease.
Continuará.
