Capítulo 3
Momento de vergüenza,
Momento de cariño,
Pero siempre con una sonrisa.
.
Un latido por cada paso al bajar las escaleras, la emoción y la euforia le llenaban el cuerpo de pies a cabeza, los segundos que iban transcurriendo solo aumentaban las ganas de hacer pasar a Hanji y a su invitado sorpresa al interior de la casa. Un escalón a tras y luego otro, seguidos de una carrera escalera abajo para que al final de su recorriendo sus desconfiables pies le hicieran la traición menuda y le dejaran caer boca bajo en el piso frente al marco de la puerta.
—Eren, cariño. No le des una primera mala impresión a Levi, por favor—. La voz de Hanji le hizo regresar a conciencia de su posición actual y su aspecto físico en general, recordando de primera que hace unos minutos terminaba de despertar de un sueño no tan favorecedor y llevaba consigo la cara de adormilado, tal vez con un poco de saliva en la cara y alguna lagaña en sus parpados; recordando seguido de que estuvo hecho ovillo en el asqueroso piso de su cuarto lleno de basura y pegajoso de dulces, helado, llevando consigo un ligero olor a podrido por alguna comida que a sido escondida en algún rincón. Eren no supo el porqué de su sonrojo repentino y mucho menos la razón de irse a esconder al baño más cercano por un invitado que él ni siquiera conocía hasta hace apenas tres minutos.
—Bueno Levi, ese chico es Eren—. La voz de Erwin nació del silencio dejado tras el golpe de la puerta de baño—. A veces… solo es así, no te guíes por las primeras impresiones.
Y el chico no contesto.
—Tienes que darte un baño—. Hablo Hanji—. Arriba al fondo a la derecha hay otro baño, entra y quítate todo el lodo de encima, yo te llevare ropa en unos minutos. Por cierto, evita entrar la cuarto que esta a un costado, no creo que te agrade el desorden que Eren tiene dentro. ¿Está bien?
A pesar del pequeño intento por hacer que el nuevo residente hablara no rindiera frutos este hizo caso a las instrucciones de la castaña y se encamino a las escaleras por donde antes un omega había tropezado por la emoción inentendible de hace unos momentos. Subió escalón por escalón como si en algún momento alguno se fuera a romper y le dejara caer en algún vacío de donde no podría escapar. Pero claro, las escales no tenían nada en su contra ni él con ellas, ni con la casa o las personas dentro de ella. Aun así ¿Por qué tenia sus sentidos alertas a lo que pasara?
…
Llevaba aproximadamente tres minutos desde que Levi había cerrado la puerta para ducharse cuando Erwin comenzó a poner cartas en el asunto.
— ¿Me puedes explicar de dónde salió nuestro "residente"? —. Enfatizo la palabra "residente". Se le había informado sobre cierta persona que se quedaría en casa, pero en realidad nunca imagino que fuera un niño apenas un año mayor que Eren y con tal estado físico deplorable, puede que la playera rasgada que traía sobre si ocultara su cuerpo, pero sus brazos al descubierto, los pómulos negros y su delgado cuello mostraban lo delgado que se encontraba a tal punto que Erwin llego pensar que tal vez, solo tal vez, habría desarrollado anemia.
—De mi trabajo. Y se llama Levi, Erwin.
—Ya, me has dicho por teléfono que tenías una sorpresa de tu trabajo, pero no que era un niño de nueve años.
—Haagg… —. Por desgracia no tenía muchas maneras de defenderse más que decirle la verdad a Erwin, pero ahí había un gran problema: que ella ni siquiera sabía cual era la verdad entre todo eso, pues lo que sabía hasta el momento solo eran migajas de todo lo que había pasado en realidad—. Mira Erwin, ¿Recuerdas cual era la zona de donde rescataron a Eren?
—Y ahí vas con los rodeos de nuevo. Claro que la recuerdo, la zona Rose; desapareció hace unos años gracias a alguna explosión. ¿Qué tiene que ver eso con Levi?
—Cuando las personas dentro fueron rescatadas se encontraron algunos reportes y las instrucciones de los tratamientos, entre todos ellos aparecieron cinco listas donde estaban los nombres de todas las personas dentro, por consiguiente se descubrió que solo se encontró al 80% de todos ellos. Los sobrantes de ellos fueron clasificados como desaparecidos o muertos durante la explosión, dejaron el caso cerrado en ellos y siguieron con las investigaciones de la zona Shina.
—Espera, espera. Eso no tiene nada que ver con mi pregunta.
—Cállate y escucha que no he acabado—. El tic tac del reloj resonaba en la habitación carcomiéndole las ansias a ambas personas, sobre todo a una castaña que trataba de resumir lo que había pasado hace años para que una sola persona entendiera cuanto desorden había en la jefatura y como todo se estaba conectando mientras ella relataba lo que conocía—. Algo que no se explico era el porque de esas personas desaparecidas, la mayoría contenía un gen especial entre los demás, algo de AOD.
— ¿Y eso significa…?
— ¡Por Dios Erwin! Aun no lo sé, nadie lo sabe—. La beta tomo sus cabellos en desesperación por no comprender ni ella misma de lo que hablaba—. Aquí el caso es; que en esas listas estaba el nombre de Levi como Viren23 y justamente a lado esta el nombre de Eren como Viren23.
—Haber Hanji, en conclusión: me estas tratando de decir que Levi tiene algo que ver con Eren.
— ¡SI!
—Pero eso no explica el porque tiene que estar aquí—. Respiro profundo tratando de controlar el gritar por una respuesta.
—Erwin… —. Hanji cerro los suspiro hasta sacar todo el aire dentro provocando un pequeño mareo al abrir los ojos y mirar directo a Erwin esperando que aceptara la decisión que ya había tomado hace unas horas justo al ver a Levi arrinconado en una de las celdas de contención, lleno de lodo y estando apunto de romperse en pedazos; Levi necesitaba a alguien que le ayudara en ese momento, y ese alguien fue una Beta que a penas leyó el archivo de registro/destino sobre su mesa, tramito lo necesario para llevarlo a su hogar. Era más que claro que no dejaría aun humano pasar por más de lo que ya era suficiente—. Quiero adoptar a Levi.
…
¿Cuán probable era que se quedara ahí por la noche entera? Más aun ¿Cuan probable seria que le recibieran con brazos abiertos en ese lugar, cuando él ni siquiera quería estar ahí? En definitiva nunca.
Que él recordara, los alfas nunca eran bien recibidos por los betas a más que se les fuera pagado o fueran un "Pet" de algún alfa puro. Ellos son criaturas que eran despreciados por cualquier raza, incluso por los de su misma clase, ya fuera alfa, beta o omega siempre era la misma situación, los alfas no eran bienvenido si no controlaban sus instintos frente a las demás clases, y Levi no era el mejor en auto controlarse. En cinco años de su vida nunca hizo el intento de suprimir a la bestia dentro, en todo caso, si lo lograba se significaría dejarse someter ante aquellos que odiaba, ya no estaba dispuesto a dejarse caer de nueva cuenta.
Era posible que aquella persona que le acogió en su casa solo fuera para obtener información sobre su encierro en la zona Shina, cómo es que había escapado, cómo es que seguía vivo, por que no hablaba sobre su encierro en aquel lugar. Si tan solo pudiera decirle que él no lo recordaba, que también había pasado por la catarsis mental como todos los demás omegas en experimentación; todo sería distinto. Porque en efecto, el no recordaba nada sobre los cinco años pasados en su vida dentro de la zona Shina.
Sin embargo ahí estaba; de frente en un espejo que abarcaba toda una pared, viéndose de pies a cabeza, observando cada rincón sucio de su cuerpo: su playera blanca llena de rasgaduras y tomando un color gris por la lluvia fuera que le había empapado y la tierra que le salpico un carro por la calle; su cabello azabache lleno de nudos por la nuca y mal cortado de todas partes, lleno de tierra y un ligero olor a grasa; su delgado cuerpo que se llegaba a ver un hueco entre muslo y muslo, los huesos de sus rodillas podían chocar si el lo quisiera, sus pómulos muy resaltados y un color cercano a un blanco en la piel, a estas alturas se pregunto cómo es que seguía vivo, o cómo es que no había espantado a aquella loca que con verlo en la celda de contención había liberado un grito de éxtasis.
Se apresuro a quitarse la rasgada playera y meterse al agua tibia de la regadera, pero apenas y descubrió su cabeza de aquel trapo quedo petrificado con la imagen frente a sus ojos: la mayor parte de su cuerpo se encontraba con heridas hechas por algún objeto filoso, algunas partes se encontraban color morado echas por lo que parecía un cinturón o algún látigo, el notorio de los huesos de sus costillas y la cicatriz de una cocedura pegada a su cadera le hacia parecer más un esqueleto en vida que un ser humano.
Paseo su mano por los huesos de cadera para irla ascendiendo por las curvaturas de sus costillas y tocar el collar de huesos en su pecho.
Sintió asco de si mismo.
Se odio en ese momento
Quiso acabar con su vida.
Si le hubiera dado el tiempo suficiente, tal vez unos cuantos minutos más y el mismo se eliminaría, pero justo antes de que corriera el tiempo a su muerte la puerta del cuarto del baño se abrió dejando a la vista su cuerpo delgado y lastimado a cierto omega que solo había olvidado tocar la puerta para entrar y dejarle una muda de ropa lo suficientemente buena como para cubrirle en cuerpo entero.
El rubor en las mejillas del pequeño Eren salieron de inmediato dejándole ver su vergüenza y la impresión de ver a su invitado de cuerpo pequeño. Ojala la reacción del alfa hubiera sido algo similar a Eren, pero no, porque para él el que le vieran de cuerpo desnudo y lastimado no era novedad ni del diario, simplemente no le importaba, tal vez fuera por todo el tiempo en los laboratorios o solo por falta de vergüenza.
De inmediato Eren reacciono.
—P-p-p-per-don… yo… em…yo…—. Nuestro pequeño omega agacha la mirada al piso buscando que tal vez alguna de las baldosas le diga cómo tiene que actuar de ahora en adelante. Fuera del bochorno que actualmente pasaba y la vergüenza de estar ahí, se arrepentía por a ver invadido la privacidad del alfa, puede que no le gustara que vieran aquel cuerpo, que aunque Eren solo lo vio unos pequeños segundos, pudo saber que no estaba en las mejores condiciones.
¿Ahora cómo se disculparía?
—Eres Eren ¿verdad?—. Levi ya había ganado terreno—. Deja la ropa en el canasto y vete.
—Yo… si… claro—. De algún lugar de su cuerpo logro sacar las fuerzas suficientes para no derretirse en vergüenza y hacer lo que su invitado de había indicado. Era lo único que tendría que hacer y salir de ahí dejando a la persona sola de nuevo, pero claro, su curiosidad y la culpabilidad le comenzaron a comer el alma justo cuando estaba por tomar el pomo de la puerta y huir de ahí—. Tú… tú eres Levi, ¿No es… así?
—Ya te había dicho mi nombre, sal del cuarto—. El alfa contesto de manera seca y cortante como la última vez, Eren llego a pensar en ese momento que tal vez su garganta necesitara un vaso de agua, así ya no sería tan seca, algo de miel le ayudaría, él mismo le prepararía una taza de té y le llevaría unas cuantas cucharas de miel cuando saliera del baño.
—Levi…yo… mmm
— ¡Te digo que salg… —. No tenía paciencia para omegas necios como Eren, si no fuera por el repentino dolor en las rodillas le hubiera gritado y sacado del cuarto sin algún arrepentimiento después. Tanto fue el dolor que dejo caer su cuerpo en las baldosas haciéndose ovillo de inmediato para tratar de calmar el dolor en un intento en vano—. Tch…
Eren por su parte actuó rápido tomando una de las tantas tinas de alrededor y llenándola de agua caliente de la misma regadera para llevarla a un costado de Levi y proseguir con lo que Hanji y Erwin le habían enseñado dos semanas después de haber llegado a su nuevo hogar: el cómo calmar los dolores de su cuerpo por si en algún momento no se encontraba alguno de los dos, ya que por ser omega y recién rescatado era propenso a que sus articulaciones doliera a diario ya fuera por las agujas de suero o la misma carencia de potasio en el cuerpo.
—Levi, necesito que entres al agua, te ayudare. Pero tienes que entrar—. Apenas el omega trato de tomar el hombro del alfa este reacciono de forma agresiva apartando las manos de Eren.
—No… me toques—. Lo comprendía, sabía lo que era pasar por esos dolores y sabía cómo el tacto de personas ajenas era detestable con solo un rose, no lo obligaría a tomar la mano de un no tan completo desconocido, pero si le haría entrar al agua.
—Está bien, no te tocare. Pero entra por favor, es necesario o el dolor empeorara.
— ¿Tú q-que puedes saber de esto? Lleva-s una vida común y corriente, no sabes na-da—. El alfa apretaba más sus rodillas contra su pecho tratando de disminuir el dolor en ellas, cosa que no daba resultados.
—Se lo que sientes, yo… vengo de la zona Rose. Hanji y Erwin me acogieron hace unos años, son las mejores personas que he conocido—. Soltó un suspiro y volvió a tratar de tocar a Levi con más delicadeza, esto vez el alfa no se negó al tacto—. Entra al agua por favor, confía en mí. Ya verás que el dolor pasara en unos momentos.
Tal vez fue por necesidad o porque el dolor se comenzó a expandir por sus piernas que se decidió a entrar al agua con la poca ayuda que le aceptaba a Eren, no le dejaría tocar más que los brazos y parte de la cadera, ese era su cuerpo y por más que lo odiara no dejaría que alguien más que no fuera él mismo le colocara una mano encima contra su voluntad.
—Espera ahí, ya vuelvo.
Segundos, tal vez unos cuantos minutos estuvo dentro del agua cuando comenzó a pensar que tal vez aquel omega no regresaría al cuarto de baño, le había dejado a su suerte dentro. El dolor en sus articulaciones había rebajado dentro del agua, pero nada quitaba que sintiera pequeñas punzadas en sus rodillas.
Cinco minutos.
Siete minutos.
Diez minutos.
Y nada.
Cuando se resignaría a que le habían dejado tirado un golpe azoto la puerta dejando ver a un cansado y frustrado Eren entrando al baño.
— ¡Tarde más de lo que pensaba! Perdona, perdona. No encontraba lo necesario—. Cerró la puerta a su espalda dejando a la vista un envase con pequeñas letras rojas adornando su exterior, un interior tocando el color marrón opaco, a Levi no le dio gran confianza ese objeto, había visto miles en su corta vida semejantes al que tenía enfrente y todos significaban algo malo, tal vez la llegada de inyecciones o algún producto de prueba en su piel. Reacciono agresivo queriendo mandar a volar el envase fuera del alcance de Eren—. Vamos tranquilo, no te hare nada—. Eren apenas alcanzaba a comprender el comportamiento del alfa, solo tenía que mantener la calma y esforzarse en Levi; al fin y al cavo él había vivido algo similar.
— ¿Qué es eso?
—Según Hanji: una brujería de la vecina. Es dudosa su procedencia—. No sirvió para nada su intento de chiste pues Levi desconfió aún más del producto—. Pero no te preocupes, esta probado en mi cuerpo y más que ser una brujería es un remedio de dioses, si se puede decir así.
Eren destapo el envase colocando un poco de la consistencia dudosa en los dedos, jugo con ella un rato hasta que decidió comenzar a acercarla a las rodillas de Levi, este solo se alejó apenas sentir el frio de la mezcla en su piel. Eren reacciono y trato de tocarlo con cariño, era seguro que aquello dolería por las siguientes noches, experiencia propia, con sumo cuidado comenzó a sobar la zona con sus pequeñas manos hasta tal punto que el alfa dejara la tensión en su cuerpo y dejara que Eren terminara su trabajo, el omega solo soltó una pequeña risa.
—Se ven dolorosas—. Dijo Eren. Levi sabía a qué se refería.
—No lo son.
—Sabes, tengo mi propio remedio para estas cosas y solo porque eres tú te lo daré sin nada a cambio—. Sonrió juguetón y levanto uno de sus dedos hasta dar con su barbilla y hacer un gesto de selección—. Pero shhh, es un secreto.
Antes de que Levi comprendiera a que se refería todo eso Eren ya se le había adelantado tomando una de sus manos y levantarla entre el agua, observo las heridas por unos pequeños momentos y llevo los nudillos del alfa a su boca depositando un pequeño beso en cada uno y decir al terminar sus palabras mágicas.
—Dolor dolor, vete lejos—. Levi se quedó sin palabras creándose miles de preguntas sobre el omega—. Ya no duele tanto ¿Verdad? —. Y él contesto con un movimiento de cabeza afirmativo—. Me alegra.
Extrañamente la sonrisa que dio Eren en ese momento logro relajar el cuerpo de Levi casi por completo, dándole una calidez y una tranquilidad que hacía años que no experimentaba. Extrañamente cada beso dado en sus nudillos le comenzaba a quemar el dolor en sus heridas haciendo que se olvidara que existían cortadas en todo su cuerpo.
Tal vez por primera vez en mucho tiempo Levi se sentía seguro frente a una persona de salida sonrisa.
Gracias por leer.
-Leeren-
