Capitulo 6
Cariño, feromonas... "Algo Más"
"2 meses después"
Suspira pesadamente por quinta vez en dos minutos, toma un gran trago a su café y vuelve a liberar un suspiro, esta vez gracias a que tanto desorden ya ha llegado a su fin después de casi sacarla de sus casillas con los tontos argumentos por parte de personas demasiado apegadas a las clases sociales.
Deja caer los documentos sobre el escritorio y lo siguiente que hace para por fin dejar que Morfeo le lleve a sus brazos es arrojar un "¡YAAAHOO!" al aire. Por fin su objetivo ya está cumplido. Su asiento se tambalea por su peso dejándole caer al piso de madera, ni siquiera tiene fuerzas como para levantarse y llegar al cuarto, simplemente deja descansar su cuerpo en el suelo, Morfeo cumple su objetivo arrullándola en sus brazos, se merece un descanso.
Sobre su escritorio yacen montones de hojas regadas y revueltas por su caída, justo entre ellas el papel más importante con una pequeña firma y pocas letras prometen provocar gusto para la familia completa.
Certificado de Adopción distrito Trost
Nombre: Levi Ackerman.
Raza: Alfa
Edad: Nueve.
Sexo: Masculino
Compromiso:
Me comprometo a encargarme de esta persona, cuidarlo, quererlo, atender todas sus necesidades. En caso de no poder cuidar lo devolveré al personal de adopción.
Si alguna condición antes leída NO fuese cumplida, será motivo para que la persona sea recogida por el Sistema De Adopción.
Adopción:
ACEPTADA.
…
La primer cosa que Hanji hace al despertar la mañana siguiente es ir y abrazar al pequeño Omega diciendo a gritos la gran victoria que se consiguió ese año, el Omega por su parte no puede creer lo que le dice, no porque no quiera, si no que por fin su Hanji se pudo oponer a las normas de lo que la sociedad le marca como normal. Esa mujer es capaz de todo cuando se propone a hacerlo.
Eren sonríe y corre en dirección a su cuarto con el papel en las maños, seguro que a Levi le encantara la noticia, Eren le prometió que ahora ellos estarían para él, ahora ya todo es posible con esa palabrita, "ACEPTADA", Levi ya es su familia.
— ¡LEVI! —. Sobre la cama del Omega hay un pequeño bulto escondido, no porque la luz le lastime, sino por el sueño en los parpados y la negación a levantarse, al Omega por su parte no le importa que tanto sueño tenga el Alfa, esto es importante, así que sin pensarlo demasiado se lanza a golpe sobre ese pequeño bulto haciéndole soltar un gruñido y que se mueva de lugar para librarse del Omega.
— ¿Qué quieres? —. En realidad no quiere salir de bajo de las cobijas, hace frío afuera y para lograr calor entre las sabanas cuesta mucho trabajo y muchos minutos de quedarse quieto. Maldito frío.
— ¡VAMOS! ¡LEVANTATE!
—No.
— ¡Levi~! ¡Vamos, hay buenas noticias! —. Sin pensarlo mucho se coloca sobre las cobijas y comienza a saltar sobre lo que sería las posibles piernas del Alfa, tiene que levantarse o al menos sacar la cabeza de las cobijas.
—Tks… —. Harto de los saltas del Omega termina por sacar la mitad del cuerpo de las cobijas quedado justo a dos centímetros de tocar su nariz con la de Eren, por suerte alcanza a reaccionar y alejarse antes de que su contrario avance aún más y provoque un toque innecesario. — ¿Qué pasa?
—Mira, mira, mira, mira, mira… —. Antes de que siga con insistiendo con su palabra Levi le quita la hoja de las manos tratando de tragar lo que dicen esas pequeñas letras "aceptada", "adopción", "Certificado"… tantas palabras que no terminan de ser digeridas pues otras dos personas entran por la puerta y casi con la misma alegría con la que entro Eren al cuarto.
— ¡Ya está todo listo! Por fin podrás estar con nosotros—. Hanji es la primera en hablar y colocarse a un costado de la cama, está feliz, se le nota en la cara. Lo que hace ni siquiera Levi se lo espera pues le toma en brazos como hace dos meses en que le dio la oportunidad de darle un hogar.
Ahí está de nuevo.
Calor humano.
Cariño.
Hasta ahora se da cuenta de que esos dos meses han sido llenos de esa calidez que perdió por mucho tiempo. Abrazos, tactos, algunos pocos besos—por parte de Eren— y palabras de la misma calidez.
Erwin se coloca al pie de la cama y se queda sin palabras, solo mira al pequeño que no deja de ver a Hanji y volver su vista a la persona sobre sus pies, por primera vez en el día vuelve su vista a Erwin y él solo le da una sonrisa cálida.
"Bienvenido a la familia"
Eso dice su sonría.
Y Levi ya no necesita más palabras que solo eso.
…
Hanji estuvo tan feliz en lo que resto del día que hizo la comida favorita de todos, no importo cuantos ingredientes gasto. Le prometió a Levi que después saldrán a comprar un pastel para celebrar este día, era necesario celebrar.
Mientras pasaba el tiempo a Eren no se le ocurrió más que hacer que volver al estudio diario de su instrumento, Levi por su parte no le quedó más que seguir al Omega al cuarto donde practicaba a diario, a Eren le había dejado de avergonzar que le escuchara desde hace un mes.
"No tocas tan mal". O al menos eso decía mientras en una esquina se sentaba con un cuaderno y un lápiz.
Su comunicación había aumentado desde que entro por primera vez al estudio, no es que fuera fluida como lo esperaba Eren, pero al menos ya eran más palabras que solo contestar en monosílabas. Aun así, faltaba mucho para una contestación más larga.
El violín le azotaban las cuerdas y los gruñidos por parte del Omega no dejaban de salir al equivocarse, su rival era el Canon in d de Pachelbel , no es que fuera extremadamente difícil, pero no podía con la velocidad en cierta parte, en ese momento termino por desesperarse y bajar tanto el arco como el instrumento.
—Comienza lento o no funcionara—. Y ahí estaba, la pequeña recomendación del Alfa.
—Aun así no puedo.
—Entonces déjalo.
—No lo voy a dejar por unas pocas notas.
—Entonces esfuérzate—. Sinceramente, Eren a veces no comprendía las actitudes de Levi, a veces hablaba, otras solo se quedaba dibujando en esa esquina, ahora estaba más hablador que antes, tal vez y fuera por la noticia de la adopción— ¿Por qué tocas?
—Porque me recuerda a mi madre—, era sincera su respuesta, pero pensándolo bien, toco un nervio que no debió de nombrar, pues la palabra "madre" a veces afectaba a Levi.
—Estás chocando con las cuerdas, no presiones tanto el arco—. Fue lo único que dijo y antes de volverse a centrar a su dibujo Eren le interrumpió.
— ¿Cómo sabes que funcionara?
—Creo que conozco la canción.
— ¿Dónde la escuchaste?
—La tocaba mi madre.
Y ahí estaba de nuevo el punto que no quería tocar, se maldijo internamente, todo ese tiempo estuvo causando un caos dentro del Alfa sin darse cuenta, le recordaba a su madre, no podría tocar ese tema con él pues tampoco lo tenía pulido por completo consigo mismo, no recordaba a su madre, el tocar el violín le traía a penas una silueta, nada más, aun así tenía la esperanza de que en algún momento su rostro volverá a la su mente cuando controlara por completo el instrumento. Antes de saber que iba a preguntar a su contrario las palabras ya estaban fluyendo de sus labrios.
— ¿La recuerdas? —. Silencio, ese incomodo silencio de que cometió un error al preguntar, se iba disculpar al instante pero el Alfa gano las palabras.
—No lo hago.
"2 años después"
Las almohadas ya han tomado el olor a menta que tanto le encanta a Eren, hay veces que se escabulle al cuarto del Alfa sin el permiso de este y roba una almohada remplazándola por una de la suyas, según él, está en todo su derecho pues ese antes era su cuarto, necesita una paga por el alquiler a lo que el Alfa le contesta que está diciendo tonterías tomando de nuevo lo que pertenece a su cuarto.
El cuarto que antes era del Omega ha sido ocupado por Levi desde hace medio año, fue difícil hacer que Eren aceptara que Levi se iría de su cama pues decía que si le dejaban solo terminaría por confinarse y no comer en varias semanas —cosa que no cumplió, pues al primer día de confinamiento ya se encontraba con un bote de cajeta y muchas galletas—, aun así, el Alfa tuvo que cambiar de cuarto por seguridad de ambos, las feromonas de Eren estuvieron fuera de su periodo normal por varios meses dando a entender que posiblemente era por la presencia de un Alfa en la casa, o al menos eso concluyo Hanji después de varios días. Así, si en algún punto que el cuerpo de Eren volviera a desestabilizarse ya no habría que preocuparse demasiado pues Levi ponían aún más de su parte al encerrarse en los confines de su habitación y dejar cerrado con llave, tenía más fuerza de voluntad de lo que Erwin quería aceptar.
Por parte de Eren… bueno, la situación no fue muy buena, cada una o dos semanas tenía que ahogarse en pastillas y meterse en el armario para no cometer la locura de seguir el rastro de olor a menta y hacer que su cuerpo cediera, aun así Hanji siempre se quedaba en el mismo cuarto del Omega por si se acababan las pastillas o la fuerza de voluntad abandonaba a Eren y seguía otras feromonas, después de todo era un pequeño de diez años y la necesitaba más que nunca en esas fechas.
Por esas razones terminaron siendo separados.
Pero a pesar del riesgo que se corría en estar el uno al lado del otro, Eren no desistía de ir cada noche que las feromonas pasaban o su sistema se tranquilizaba y meterse en las cobijas del Alfa buscando su calor, ahuyentar las pesadillas y volver a casi ahogarse en el aroma a menta, claro, a la mañana siguiente o esa misma noche recibía un regaño por parte de Levi y Hanji, no era seguro.
Levi aunque se esforzaba en correr a Eren de su cuarto no negaba que dentro su pecho apretaba un poco al ver como esa personita salía con un poco de lágrimas en los ojos y un mohín en los labios de no a ver conseguido una mirada mañanera como eran costumbre en los primeros días de su llegada, a veces ya ni siquiera comían juntos antes de ir a su día de estudios.
Aún más difícil de esos años fue que para Levi los recuerdos comenzaron a atormentarle la mente por las noches pues los susurros, palabras, gritos y los dolores de cabeza tenían un gran aprecio para dar presencia cuando el Alfa apenas conciliaba el sueño, era tortuoso apenas escuchar algunas pistas de su pasado y no encontrar nada sobre su madre entre tantas voces y dolores de cabeza. Y lo más frustrante que sacaba de sus casillas a Levi era que todos esos tormentos nocturnos solo eran eliminados con cierta persona a un costado liberando cierto olor a miel por toda la noche, aun sabiendo que ello prefería enfrentar sus demonios que arriesgar a Eren a ser lastimado, le estaba costando un ojo de la cara controlarse al sentir el acto del Omega, agradecía que Erwin estuviera ahí, de no ser así no hubieran pasado del tercer mes separados.
Problemas, solo eso traían esos años, solidos problemas con las feromonas y el autocontrol en ambas especies.
Claro, todos tenían en mente como sobrellevar todo ello y no se dejarían derrotar, se querían demasiado.
Ese lazo entre Alfa y Omega era especial.
"3 años después"
Los globos de colores adornaban el cuarto de manera casi deslumbrante, Hanji y él se habían esforzado en la decoración de la casa con exceso de color verde adornando las ventanas, las escaleras, el pasillo y parte de la sala y cocina de chunches color verde como cerbatanas, globos y un poco de confeti, todo del color favorito del Omega.
El plan consistía en que ese día el mismo Levi se encargaría de recoger a Eren de la escuela y le llevaría pasear a algún lugar no tan lejano, tal vez a comer un helado o ir a sus juegos preferidos, el caso era dejarlo fuera de casa lo suficiente como para que llegaran esos tres amigos de su escuela y el pastel estuviera en la mesa cuando Eren pasara por el marco de la puerta. En eso consistía el plan.
Hanji por su parte se encargaría de recibir a los invitados y apurar a Erwin en llegar con el pastel, no podía retrasarse demasiado, justamente a las cinco de la tarde todo tenía que estar listo para que Levi llegara con el cumpleañero a las seis o antes.
— ¿Ya tienes tu regalo? —. Dijo Hanji mientras peleaba con sacar la cerbatana de su paquete.
—Aun no.
—Bueno, aun tienes hasta las dos para conseguir algo o simplemente darle un abrazo y un beso, tal vez si sonrieras imitando que no odias a la gente serviría—. Hanji libero una pequeña sonrisa gustosa de por fin sacar la cerbatana de su paquete sin un solo rasguño.
—Ya pensare en algo.
—Está bien. Levi, cariño, ¿puedes ayudarme un poco con la comida? —. Con un movimiento de cabeza acepto yendo en dirección a la cocina aun con el pensamiento del regalo que daría, no tenía nada en mente si era sincero, Eren había estado insistiendo en querer un nuevo libro de pasta gruesa, pero eso ya lo conseguiría Erwin en su recorrido por el pastel, también había dicho que quería un castillo de chocolate con torres rellenas de cajeta y bombones rellenos de mermelada en el jardín, claro que era más que imposible pero lo glotón que era se podría ver en su deseo de dulce a pesar de casi cumplir trece. Hanji le regalaría un hormiguero y un nuevo arco para su violín. Pero él no tenía nada.
Paso la mayor parte del tiempo pensando en que darle al Omega, sin darse cuenta ya faltaban menos de veinte minutos para recoger a su personita especial de la escuela, tendría que salir y correr para llegar a tiempo para que su Bobo Omega no se fuera antes y llegara antes a la casa dejando arruinado el esfuerzo de cada uno.
Cuando llego a la puerta del colegio apenas abrían las puertas para dejar libre a los prisioneros.
No tardó mucho en divisar la cabellera castaña y los ojos esmeralda gustosas de salir de clases y la tonta sonrisa de libertad en conjunto con dos de sus amigos, el rubio agacho la cabeza al escuchar el grito de Eren "¡LIBERTAD!", seguido de saltos y palabras improvisadas sobre lo se suponía haría ese día, no contaba con que el Alfa le estuviera viendo desde una esquina. A un costado del Omega estaba una segunda personita de cabello negruzco y callada que solo miraba a Eren expectante de lo que hiciera después; entonces Levi le vio como trataba tomar la mano de Eren.
"Alto ahí mocosa"
— ¡Eren! —. El Omega abrió los ojos impresionado de que Levi estuviera a solo unos cuantos pasos de él, esperando por él. Sin pensárselo mucho se alejó corriendo de sus amigos evitando el contacto con la mano de su amiga, esta solo volteo la mirada al procedente de la emoción de Eren frunciendo el ceño por no dejarle completar su objetivo.
Tal vez fue algo más involuntario de lo que pensaba, no quería esa pequeña Alfa le tocara un pelo, por desgracia ya lo había hecho a lo largo del día tomándolo del brazo y un poco de la mano.
— ¿Qué haces aquí? —. Pregunto confundido a lo que Levi frunció el ceño.
— ¿Acaso no puedo venir de vez en cuando? Al menos saluda antes de antes de hablar.
—N-no, no e-es eso… —. y ahí estaba de nuevo esa actitud avergonzada, la cabeza gacha y algunas miradas sin ser completadas pues eran desviadas con la misma rapidez con la que los nervios le carcomían la piel. Soltó un pesado suspiro dejando que lo nervios se fueron con el viento y dirigió esa sonrisa al Alfa—. Lo siento… Hola, Levi.
Esa sonrisa.
La mismo con la cual le recibía al llegar a su hogar, la misma con la que le recibía para el desayuno, con la que le despertaba hace cinco años antes de que las feromonas fueran tan fuerte entre ambos.
—Hola, Eren—. Bobo Omega—. Vámonos, tenemos algo que hacer.
— ¿Algo? —. Pregunto curioso mientras un segundo después de despedía de sus amigos, no era muy necesario pues los vería en unas cuantas horas.
—Sí, algo.
— ¿Qué es?
—Solo camina y no preguntes.
—Al menos dame una pista.
—Regalo, no insistas más—. Levi alcanzo a ver como ambas esmeraldas se iluminaban y amenazaban con sacar pequeñas lágrimas de emoción—. No llores, las lágrimas son asquerosas.
— ¡Lo recordaste! —. El Omega comenzó a dar pequeños saltitos en al ir caminando y sin contener la emoción planto un beso en la mejilla de su contrario, algo pequeño pero que le hizo reaccionar de manera un poco avergonzada y emocionada.
—Grandioso, ahora tengo tus gérmenes en mi rostro.
— ¡No pensé que lo recordaras! Entonces, ¿a dónde me llevaras? ¿Qué tal si vamos a los juegos mecánicos de esta semana?
—Ni loco me subo a esos juegos de mala muerte. No son seguros.
—Entonces vamos a algún parque.
—Hay muchos niños, tierra, eso implica suciedad y estúpidos pájaros cagando,
—Deja a los pájaros en paz y no odies a la humanidad por un día. ¿Qué tal si vamos a la cafetería que está a unas cuadras? Dicen que es buena, nunca he entrado—. Le miro inquieta y con esperanza de que aceptara, el Alfa suspiro y siguió avanzando, Eren perdió esperanzas, así que pensó otro opción a donde ir.
—Camina, no pienso llevarte cargando. Escuche que el té es bueno.
Y ahí estaba de nuevo esa sonrisa de alegría. Eren se apresuró a ponerse a un costado de Levi, sin querer su manos se rosaron, solo un poco como en cualquier situación que chocas con un extraño por accidente, la diferencia era que Eren no era un extraño y el rose ocasiono un poco de alteración en el sistema de ambos.
—Creciste, estas de mi tamaño, fue muy rápido—. Recordó cuna temporada en la cual él era más alto Eren, solo era por centímetro pero marcaban un diferencia absoluta. Ahora era Eren quien estaba la altura de Levi, cabeza con cabeza.
—No fue rápido, lo que paso es que tú te quedaste de esta estura. Voy a ser más alto que tú.
—Si claro.
—Apuesto que dentro de tres o cuatro años seré mucho más alto, ya verás.
—Si te atreves a superarme te cortare las piernas hasta dejarte más chico que yo.
—Solo bromeo.
—Pues yo no.
De camino a la cafetería se toparon con varios gatos y algunos pájaros entre los árboles, sus manos chocaban cada dos o tres veces en un minuto, harto de la reacción que tenía Eren al separarse, Levi tomó de golpe la mano al siguiente choque haciendo que el Omega estallara en rubor y vergüenza. Levi por su parte solo se relajó al sentir la calidez del Omega y volver a identificar el olor a miel que le encantaba.
Ambos pensaban que eso se asemejaba a una pareja de enamorados listos para dar el siguiente paso y confesar sus sentimientos. Eren aseguraba podría sentir ese "Algo Más" dentro suyo, un "Algo" que era más que cariño, aun no sabía cómo nombrarlo, solo era un "Algo Más" sin nombre.
Levi no pensaba lo mismo, ni en un "Algo Más", ni en sentimientos encontrados como lo marcan en todas las novelas hetero de las que hablaban las chicas de su colegio. Había algo más que un simple sentimiento que se pusiera describir con las palabras y le frustraba no poder darle un nombre concreto, solo sentía y con mi miedo a darlo todo a ese sentimiento, tampoco dejaría que su cuerpo actuara a su manera, autocontrol, algo que le costaba trabajo tener en esos días.
Caminando y tomados de la mano.
Caminando y mirando hacia diferentes direcciones para evitar mirar al otro.
Entre la vergüenza y el momento solo una cosa prevalecía: el cariño.
El cariño que se conseguía en una primera cita.
Al pensarlo Eren quiso gritar por la vergüenza y la emoción.
Una cita.
Tal vez si era una cita.
N/A:
Siento que fueron muchos saltos en el tiempo, lo siento.
¡Gracias por leer!
-Leeren-
