CAPÍTULO 7
"Hay veces en las que no recuerdo quien soy, que los sueños me atormenta y la idea de a ver perdido algo importante en el pasado no me deja dormir. La única opción restante es seguir vivo y averiguar cuanta maldad hay dentro mío."
La segunda taza de café servida, el tercer pedazo de pie de limón en el plato y la tercer taza de té negro en su contrario, la música a volumen bajo y un poco de incomodidad por el frío; creaban un ambiente perfecto para que el Omega comenzaran a brotarle los nervios de por doquier. El Alfa por su parte de mofaba interiormente de las reacciones de Eren ante pequeñas miradas a su persona, los nervios se le notaban y el tema de conversación no era lo suficiente fluido como para distraerlo.
— ¿Algo nuevo en la escuela? —. Pregunto Levi al darle un trago a la taza de té en sus manos.
Una corriente de aire le alboroto el cabello al Omega haciendo que este reaccionara a la pregunta y los escalofríos le corrieran por la carne.
—Nada nuevo… Armin me ha ayudado con algunas materias, después solo hablamos… nada nuevo.
—Mmmm…—. Ahí estaba el silencio de nuevo, la mirada del Alfa volvió a la ventana del lugar recordando lo que le habían comentado de la cafetería hace apenas unos días, tenían un buen té, una buena vista desde la terraza y los postres eran buenos, aunque era pequeña se podría notar desde fuera que era cálida, tal vez por eso acepto a entrar. Suspiro frustrado de la poca comunicación con el Omega.
Los minutos fueron pasando y las pocas palabras que sacaba el Omega no eran suficientes para quitar el ambiente, llego un punto en que la situación se hizo insoportable y el Alfa estuvo a punto de abandonar la cafetería, si no fuera por el olor a miel ya hubiera salido arrojando humos de desesperación.
—Levi… —. Apenas un susurro pero lo suficiente como para darse cuenta que el nerviosismo de Eren no lo dejaba avanzar, volvió su vista al Omega esperando por más palabras—. Que se supone… que es… esto.
— ¿"Esto"? —. Repitió animando a seguir.
—Sí, digo, fuiste a recogerme, paseamos por algunos lugares… y ahora estamos sentados tomando el té como si fuera lo más normal entre hermanos… incluso tomaste mi mano—. La sangre le subió al rostro obligándole a dirigir la mirada a otro punto perdido en la cafetería.
— ¿Te molesto que lo hiciera?
— ¡NO!, no… pero antes no me dejabas ni tocarte un pelo… me sorprendió… o eso creo—. Volvió la mirada hacia el Alfa pensando cómo seguir dando sus dudas sin dar a la luz el sentimiento de "Algo Más" a Levi—. "Esto" es… ¿Una cita?
Levi pensó en su respuesta; en realidad solo tenía que ir a dar un paseo a Eren hasta las seis de la tarde, el tomarlo de la mano no estaba en los planes, ni siquiera una "cita" era lo que estaba planeado, pero era su cumpleaños y si una "cita" era lo que quería tener entonces la tendría.
—Sí, es una cita.
Y entonces el Omega libero un pequeño grito de sus labios haciendo que la sangre subiera aún más a sus mejillas y las manos las llevara involuntariamente hasta su rostro, por momentos se sintió dentro de los mangas de los que tanto hablaban sus compañeras.
Una cita con la persona que más quería.
Una cita en su cumpleaños.
Qué lindo sonaba.
Pero una duda se creó en su cabeza que le arruino lo lindo del momento.
—Pero somos hermanos.
—No sanguíneos que yo sepa. Pero si eso te molesta, me comportare como el hermano mayor que se supone que debo de ser y volvemos a casa—. Algo dentro del pecho del Omega dolió al escuchar sus palabras y Levi lo pudo sentir por momentos, era un como si le enterraran una aguja en pecho, fue insoportable ver como Eren agachaba la cabeza hasta sus piernas y el rubor era remplazado por tristeza.
— ¿Quieres volver a casa? —. La voz del Omega se vio apagada de poco a poco.
—Es tu cumpleaños, tú decide.
El silencio y la incomodidad volvieron a tomar lugar entre los dos.
En realidad las palabras de Levi le dieron a pensar, él era su hermano, no sanguíneo, pero era su hermano, aunque Eren no lo viera de esa manera, lo quería de tal manera que buscaba su aroma desesperadamente, que buscaba sus ojos para sentir las tan llamadas mariposas estomacales he incluso le quería de tal manera que el título de "hermano" no le era suficiente, quería más, aún más de solo tomarlo de la mano, quería recuperar las noches en las que dormían juntos, los abrazos que él le daba cuando Levi llegaba de sus estudios y el desayuno por la mañanas, llego un punto en el que ya comenzaba a fantasear con el sabor de sus labios y el tacto del Alfa en sus mejillas. Eren quería más que un hermano, pero a veces ni siquiera sabía que era lo que pensaba Levi sobre él. Le había dicho muchas veces que era un Bobo Omega, que no entendía en concreto porque estaban separados y que necesitaba crecer más para comprenderlo, pero Eren comprendía.
Comprendía que eran muy chicos para que ambos llevaran una marca. Uno con trece años y su contrario casi con dieciséis.
Comprendía cuanto se resistía Levi ante los celos.
Comprendía que si no dormían juntos era por sus dichosos celos sin un orden.
Y aun así sabiendo el porqué de las cosas seguía insistiendo en dormir de nuevo con Levi y cuando lograba escabullirse al cuarto del Alfa este despertaba casi inmediatamente para sacarlo y cerrar su cuarto con llave para evitar que Eren entrara de nuevo.
Estúpidos celos.
— ¿Eren? —. Ahí estaba, la voz que le daba escalofríos y le obligaba a tomar una decisión inmediata.
—Volvamos a casa.
…
Justamente a las cinco con cuarenta ya se encontraban en la entrada a su hogar, Levi dio en tiempo necesario para que los preparativos estuvieran listos justo diez minutos antes de su llegada.
De camino a casa las cosas no mejoraron demasiado, pequeñas palabras por parte le Levi y algunas contestaciones cortantes por parte de Eren solo incomodaban los momentos en los que se suponía debía de a ver una bonita tarde.
Al pasar por el marco de la puesta las cerbatanas y la poca gente dentro dieron el "Feliz cumpleaños Eren" con una sonrisa en la boca y esperando pacientemente a que Eren reaccionara de manera alegre, lo cual era obvio que sucediera ante la sorpresa de ver a Armin, Mikasa y Jean entre las personas, sus amigos y su familia juntos para festejar sus trece años, lo más que podía pedir era que el Alfa a sus espaldas volviera a tomar su mano y dijera lo mismo que los demás, lo cual no paso, pues este solo entro a la casa en dirección a la cocina.
—¡Mi niño! —. Ahí estaba la dulce voz de Hanji recibiéndolo y dándole el abrazo y muchos besos por el rostro demostrando su cariño en cada segundo.
Su cumpleaños fue bueno, no lo negaba, incluso agradecía el esfuerzo de todos por él, pero la carencia en su pecho crecía con los pasos de los minutos.
Entre risas y felicitaciones, pastel embarrado en la cara y algunos juegos por parte de sus amigos la noche les llego a todos demasiado rápido, el día había acabado y todo estaba llegando a su fin, el cumpleañero tenía que descansar tanto física como sentimentalmente pues las irresistibles ganas de llorar por la carencia del Alfa en los momentos importantes crecían con la llegada de la noche.
La ultima en despedirse de Eren fue Mikasa, quien espero hasta el último momento a su lado tratando de descifrar el porqué de la cara triste de su amigo, no lo logro, Eren no le diría a nadie lo que había hablado con Levi, era vergonzoso para él confesar que sentía "Algo Más" por su hermano
—Eren mi pequeño ¿Por qué la cara triste? —. Hanji se acercó a Eren cuando todos se habían ido, no había pasado por alto el rostro de su pequeño desde que apareció por el marco de la puerta y Levi subió a su habitación en ese instantes después de tomar un poco de comida de la cocina—. ¿Peleaste con Levi de regreso? —. La pregunta era incoherente, ellos nunca peleaban por muy mala que fuera la situación.
—No, solo estoy cansado.
— ¿Seguro? Yo no te veo cansado.
—Seguro—. Llevo sus manos a la nuca y el poco control que tenía sobre sí mismo se comenzó a ir, los ojos le ardían y el pecho le dolía, la sensación de asfixia crecía y con ella las ganas de salir corriendo a su cuarto—. Subiré a dormir, gracias por la fiesta Hanji, deséale buenas noches a Erwin de mi parte.
Sin decir algo más subió a su cuarto dejando con más preguntas a Hanji que solo se satisfarían con cierta persona encerrada en su cuarto desde hace horas, esa persona era Levi y hablar con él era todo un caso. No le quedo de otra que tocar la puesta del Alfa antes de entrar encontrando que esta estaba cerrada por dentro, suspiro y volvió a tocar.
—Levi, abre la puerta—. Pocas veces tenía que decirle que hacer y otras pocas veces Levi lo hacía, pero esa vez abrió sin hacerla esperar mucho del otro lado y sin negar la petición—. Comenzare a asustarme, es la primera vez que no me haces esperar y que veo como estas peleado con Eren.
—No es algo que tenga mucha importancia.
— ¡Lo es para mí! En todos sus años juntos nunca se han peleado… o al menos por algo que no sea la limpieza—. Hanji busco una manera de hacer preguntas para que el Alfa las contestara, pero al ver que este quería hablar primero decidió cerrar la boca.
—Tks… tome a Eren de la mano—. La castaña no mostro cara de sorpresa ni de disgusto, si no que se mantuvo neutra y dijo:
—¿Y…?
—Y siento algo por él—. Esperando por una respuesta negativa que no hubo pues Hanji tomo en brazos a Levi haciendo que este se tornara a la defensiva y tratara de alejarla.
— ¡HASTA QUE TE DAS CUENTA! —. Rio de alegría soltando por fin a Levi de sus brazos—. Lo que tienes de enano lo tienes de tonto por no aceptarlo antes.
—Te estoy diciendo que siento algo por mi hermano ¿y te vale un bledo?
—Sí, ahora… ¿Cuál es el siguiente paso? ¿Piensas decírselo? Llevo cinco años esperando por eso, así que se lo tienes que decir. ¿Quieres rosas? Yo te ayudo.
— ¿Lo dices enserio cuatro ojos?
— ¿Acaso querías que te desaprobara y que te sacara de la casa? Ya quisieras—. El Alfa buscaba una respuesta de la reacción de Hanji, pero aunque le diera vueltas no encontraría ninguna, Hanji era para Levi una amiga más que una madre y como toda amiga tenía que apoyar a Levi en cualquier decisión que tomara, tal vez por ello no le preocupara que a ambas personas que adopto desarrollaran sentimientos mutuamente—. ¿Qué te parece si vas a dormir con él por hoy? Sería buen regalo de cumpleaños, se lo debes, no estuviste en el pastel he hiciste que se sintiera mal. Así que ve a dormir con él.
— ¿Acaso estás loca? ¿Qué pasa si su celo se adelanta?
—Vamos Levi, no exageres, su celo acaba de terminar hace tres días, dudo que vuela hasta la semana viene, además de que ya tomo los supresores. No hay peligro—. La castaña tomo al Alfa de los hombros sacándolo de un empujón de su cuarto aunque este se negaba y ponía algunas quejas para no entrar ese cuarto—. Deja de ser un cobarde por hoy y entra ahí. Fin del asunto.
Lo último que hizo por el Alfa fue dejarle frente a la puerta del cuarto del Omega y darle una palmadita en la espalda para animarle a entrar para que ella desapareciera por la escalera y bajara al primer piso a seguir recogiendo los platos sucios con Erwin.
El Alfa quedo sin palabras por la reacción de la Beta, no esperaba que le arrastrara hasta la puerta del Omega y menos que apoyara los sentimientos hacia Eren, Hanji era una excelente madre y una buena amiga.
Tomando un poco de iniciativa giro el pomo de la puerta en sus manos y al abrir descubrió el cuarto con las luces apagadas y un pequeño ovillo entre las sabanas, le convoco a recuerdos pasados cuando era él quien se refugiaba bajo la protección de las sabanas y se ocultaba de la luz. Cerró la puerta a sus espaldas dejando el cuarto en completa oscuridad siendo guiado por los sentidos hasta el borde de la cama y tomar camino hasta la cabecera.
Susurró.
—Eren—. Pero este no respondió—. Sé que estas despierto, sal de ahí si no quieres que yo te saque Bobo Omega.
—Deja de llamarme así—.Eren salió de su escondite dándole una mirada de desaprobación por el apodo tan molesto de hace años.
—Eso eres—. Entre la oscuridad alcanzo a distinguir las pequeñas esmeraldas se notaban tristes, casi al borde de las lágrimas, dentro suyo algo volvió a doler y la única opción que le quedaba era la idea de que era el mismo dolor del Omega lo que sentía, no comprendía por qué era una sentimiento compartido, lo que comprendía era que ese Omega solo quería deshacerse de ese dolor y lo único que a Levi se le ocurrió para aliviarlo era estar al lado del Omega—. Hazte a un lado.
Eren sin mucho pensar lo que hacía hizo caso a lo que Levi le dijo dándole un espacio entre su cama, Levi por su parte ocupo el espacio sintiendo la cama del Omega más pequeña, hace años que no entraba en aquel lugar y ahora estar recostado junto con Eren solo hacía que los recuerdos pasados y el aroma le adormecieran los parpados con cada respiración.
Eren por su parte no comprendía porque Levi estaba en su cama ¿Qué pasaba si en algún punto su celo volvía? Había tomado dos pastillas antes pero eso no significaba que el celo no volviera, era peligroso que ambos estuvieran en el mismo cuarto, era extraño que con cada preocupación de su parte el Alfa tomara más lugar en la cama, llego un punto en que el tacto de Levi viajo hasta la mano del Omega haciendo que este olvidara por momentos todo lo que era correcto.
"A la mierda lo correcto"
—Feliz cumpleaños Eren—. Un susurro y el pecho del Omega dejo ese sentimiento doloroso remplazándolo por una alegría y una sonrisa en los labios.
—Eres un tonto.
—Y tú un mocoso.
—Apenas nos llevamos dos años, no me puedes llamar mocoso.
—Cállate y duérmete de una vez.
Ahí entre la noche y sintiendo el calor mutuo el sueño se hizo presente, el Omega busco acurruco en el pecho del Alfa el cual aunque no muy conforme acepto los brazos de Eren pasar por su espalda y sentir su rostro en el pecho, a pensar de que tenían la misma altura Eren se las había arreglado para quedar debajo de barbilla de Levi.
—Gracias—. Respiro su aroma y entonces paso lo incorrecto entre ambos: Levi beso a Eren de manera que lo único que permaneció fue el cariño y el "Algo Más" que ambos llamaban amor y deseo. No hicieron falta más palabras, era suficiente con la presencia del otro y el calor de sus respiraciones.
Era un gran cumpleaños después de todo.
…
Gritos.
Dolor.
Sangre.
La chorreante del carmín era imparable en su cuerpo, pensó que moriría de desangramiento, claro, no ocurrió, un torniquete mal hecho por algún "doctor" de buen humor le había salvado la vida. El olor medicina y antiséptico inundaban la sala blanca, un cosquilleo en la espina dorsal le advirtió que alguien se acercaba, involuntariamente giro sobre sus talones y golpeo a la persona responsable de su encierro, pero vamos que un golpe de un niño de cinco años no podía provocar más que un cosquilleo en aquellas personas.
Las risas de los contrarios estallaron y tomaron de manos y pies a aquel niño indefenso, otro día más para jugar con su cuerpo mientras decidían que hacer con él y cuáles serían los siguientes experimentos en su cuerpo. Disfrutaron haciendo gritar de dolor a un Alfa desprotegido y huérfano, disfrutaron violando y golpeando el pequeño cuerpo indefenso.
Ahora recordaba cuantas veces las agujas y los golpes en su cuerpo dejaron marcas, por qué su mente bloqueo recuerdos dolorosos y porque en su cuerpo yacía la marca de una apuñalada en el abdomen.
Cada momento doloso apareció en su mente como un rayo demasiado rápido como para procesar todo de golpe.
Exploro entre sueños el dolor de su carne y dio entre la maldad y sufrimiento con una peculiar situación llena de cariño y preocupación.
"Dolor, dolor, vete lejos"
"Dolor, dolor, vete lejos"
Despertó de golpe a los quejidos del Omega entre sus brazos, la respiración exaltada y la sensación de sudor le hicieron dar nauseas en la boca, quería salir corriendo de ese lugar y procesar el dolor de cabeza, los recuerdos que apenas procesaba por la situación. No era bueno. Eren soltaba pequeñas palabras entre sueños y las lágrimas le comenzaban a brotar de sus ojos aun cerrados.
Levi había recuperado sus recuerdos y Eren tenía la peor pesadilla de hace años.
— ¡Eren, despierta! —. El Alfa despertó del shock cuando Eren comenzó a soltar quejidos de dolor y balbuceos de palabras incoherentes. Tenía que despertarle—. ¡EREN! ¡MOCOSO DESPIERTA!
Eren por su parte se aferraba al Alfa enterrando sus dedos en la espalda. No fue hasta que su sueño termino que abrió los ojos y se encontró con los ojos de Levi, el peculiar olor a menta estaba en el aire y el miedo de que su sueño se hiciera realidad le enfrío la sangre para liberar más lágrimas.
—NO… Levi, no… —. El Alfa con el dolor de cabeza y sin saber qué hacer para que el Omega se calmara tomo su cuerpo y le abrazo esperando encontrar su propia tranquilidad en el olor a Miel, pero lo único que se conseguía era incrementar el temblor en el cuerpo contrario y que el agarre a su espalda doliera por el miedo—. No te vayas, no me dejes solo… no de nuevo.
Estaba con su Omega. Eren era su destinado, ahora lo entendía.
Estaba con él en físico, podía sentir su temor y su tristeza, podía darle cuantos besos quisiera porque estaba con él y aun así de una manera inexplicable le sentía lejos.
Gracias por leer!
-Leeren-
