DISCLAIMER: Los personajes del Manga INUYASHA, son creación de Rumiko Takahashi. La historia en la que se utilizan, es de inspiración mia ;)

ADVERTENCIA: Esta historia es rated M, por lo que contendrá, situaciones SEXUALES y de violencia, además de lenguaje vulgar, de manera explícita, y no por eso recomendar cada una de ellas… Se recomienda discreción ;)

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Ryutaro sensei, yacía sobre esa cama de hospital, conectado solamente al oxígeno, que lo ayudaba a respirar con facilidad.

Raiko no había visto, lo que le sucedió a Ryutaro, pero pensaba que había muerto, pues al llegar al pozo con su hija y Yumeko, no iba con ellos.

_ Llego muy mal herido, con una enorme herida sobre su vientre, que de milagro no toco la columna. Desde entonces, y con los medicamentos aplicados, a ido sanando rápidamente, a pesar de la gravedad.

Raiko entendía sus palabras,pues mientras los medicamentos fueran suministrados, el cuerpo de él, sanaria por sí solo, con el uso de su chakra.

Aun así, él tenía que sanar cuanto antes para poder ayudarlo.

Sé quedó mirando a Sonomi, que lucía bellísima a pesar de los años, que no habían hecho mella en ella.

Su corazón latía con alegría y con anticipación, pues deseaba cuanto antes, tenerla entre sus brazos.

_ Sonomi, ¿aun me amas?...

Sonomi se sorprendió ante la seriedad de su pregunta, mirando a sus ojos, que siempre habían hecho palpitar su corazón.

_ Claro Raiko, a pesar del tiempo, yo te sigo amando…

Sé acercó de nuevo a sus labios, y los beso con calma, con ese amor, que se había acumulado a través de los años.

_ Souta tiene muchas ganas de conocerte…

Raiko sentía emoción, también, por conocer a su hijo, que según Kagome, era el niño más guapo, responsable y noble que pudiera haber.

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En el Sengoku jidai.

Naraku estaba batallando bastante para poder regenerarse, y además pronto seria luna nueva y cuerpo sufriría más de lo que lo estaba haciendo.

Ikki, trataba de "ayudarlo" con pócimas que mitigaba el dolor y que le servían para recuperarse más pronto, alimentadolo con otros youkais, que Byakuya proporcionaba, que había vuelto después de enterarse que Naraku había regresado

La maldita de Kagome se ha vuelto más fuerte, pues ni el reiki de Kikyo, lo había dañado tanto como esta vez.

Aún no sabía que había sobrevivido, así que le pediría a Byakuya, que vigilara al grupo de Inuyasha, pues necesitaba tenerlos a raya, en lo que él se recuperaba y llegará a la próxima luna llena, donde podrían tener el suficiente poder, para abrir la Puerta del Tiempo, sin la necesidad del maldito collar que escondio la perra del Oráculo.

Ikki Koyama observaba a Naraku, removerse en la oscuridad, sufriendo con el dolor, que él mismo le estaba infringiendo con sus supuestos "remedios", difícilmente logrará darse cuenta, pues todo estaba bien disimulado.

Solo tenía que cuidarse de Byakuya, que podía entrar a su mente al menor descuido.

Pero él ya había pasado por pruebas similares, cuando la vieja alquimista, trataba de torturarlo y sacarle la verdad, sobre sus conocimientos adquiridos.

Byakuya sospechaba de él, pero no le diría nada a Naraku, la verdad es que Ikki Koyama, era alguien muy interesante, y él de no poder entrar a su mente, era algo que lo intrigaba, así que estaría ahí, hasta saber.

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Sesshomaru observaba a Kagome, caminar entre los árboles frutales, mientras se dirigía al río, pues quería beber agua.

La noche era luminosa, a pesar de la luna menguante, y el brillo de las estrellas se reflejaba en el cabellos de la Miko.

Ya no había dicho palabra, solo sus miradas con su rostro sonrojado, hacían latir su corazón a él.

Su Bestia suspiraba, alimentándose del aroma de Kagome, que se había combinado con el de los duraznos y las ciruelas maduras, y también hojas de menta.

"Sesshomaru sama, acercate"

¿Que pasaria si él se acercaba?

Estaba más que claro, que Kagome lo deseaba, y no podía ser tan tonta para no darse cuenta, de lo que estaba sintiendo él.

"Ella es ningen, ella no tiene los sentidos tan desarrollados como nosotros"

Yako, hablaba en un susurro dentro de su alma, aconsejando ir por su Miko y hacerle saber de una vez, que él la reclamaba, que él quería que una Miko fuera su mujer.

Kagome, no había podido con los nervios, y sintiendo que era más que evidente el latido de su corazón, decidió levantarse y caminar, alegando tener sed.

Quería decirle de la profecía, pero no estaba segura de querer coaccionarlo, él sería capaz de romper su corazón, en un millón de pedazos, si no sentía ni el más mínimo amor por ella.

Él había cambiado, cierto, pero, ¿acaso sería lo suficiente como para amar a una humana y además Miko?...

Mientras caminaba, vio más ciruelas maduras, completamente apetecibles, y mientras pensaba, intento, subir un poco y cortarlas, sin darse cuenta, por estar distraída, que había pisado una rama seca, rompiéndose, mientras había intentando sujetarse, provocando un raspón en su cuello, a causa de otra rama.

_ ¡Tsss! ¡auch! por Dios, a pesar de ser una Onna Senshi no Yoru, sigo siendo igual de torpe.

La cortada no era muy profunda, pero aun así estaba comenzando a sangrar copiosamente.

Sesshomaru, detectó de inmediato el olor de la sangre de Kagome, corriendo a su lado, dándose cuenta, de que solo había sido un pequeño accidente.

_ Perdón por preocuparte, pero bueno a pesar de todo, no puedo evitar mi torpeza.

Kagome sacaba su brazo de la manga del kimono, para evitar que se ensuciara, quedando solo con el haneri blanco, por el que no podía hacer mucho.

Su Reiki, comenzaba a fluir en su mano, dispuesta a sanarse, cuando Sesshomaru la detuvo, sosteniendo su mano, hincado frente a ella.

Kagome se puso de pie, intrigada, tal vez le molestaba su reiki, y quería que se retirara de ahí.

_ ¿Puedo?...

La voz de él, había sido solo un suspiro, que la congeló en su lugar, erizando su piel, pues su cercanía era total.

Sesshomaru la tomó de la cintura, apartando el cabello de su herida, lamiendo suavemente, limpiando la sangre y sanando la herida, con las propiedades de su saliva.

Yako estaba en silencio, disfrutando el momento, absorto en el sabor de la que era su hembra elegida, y Sesshomaru no podía, ni quería negarlo.

Él Había reconocido esa nota de amor, en la balada que había tocado en su Erhu, había reconocido el amor que sentía por ella y ella sentía por él.

_ Mia…

No lo había dicho en su mente, fue un susurro apenas, pero audible para ambos.

La herida ya se había cerrado, pero él continuaba saboreando la piel suave del cuello de Kagome, mientras ella se atrevía a cruzar sus brazos por su cuello y pegaba más su cuerpo a él.

Los cuerpos de ambos comenzaron a reaccionar a la excitación del momento.

Kagome aspiraba el aroma de Sesshomaru, mientras unía sus labios a su cuello.

Sesshomaru la recostó contra el suelo, bajando por su piel, hacía sus senos, mientras Kagome gemía.

_ Aaah Sesshoma-ru…

Y apretaba sus ojos, mientras arqueaba su cuerpo, acortando el espacio entre ambos.

"Marcala"

Su Bestia sé removía en su interior, completamente excitada, deseando poseerla, tomarla en ese momento y marcarla como su hembra.

Sesshomaru, no lo escuchaba, solo disfrutaba del dulce sabor de Kagome, aflojando los nudos de su ropa, para poder abrirla un poco y poder probar, entre lamidas y pequeños mordiscos, la dulce piel de sus hombros, cuello y senos, sin ir más allá.

_ Kagome…

Y ella lo miró fijamente, con sus ojos brillante, llena de amor y excitación. Había sido su sueño, por mucho tiempo, ser tocada por Sesshomaru, y que él dijera su nombre, mientras tomaba su cuerpo.

Sesshomaru desató su propio kosode, dejando su torso desnudo mientras, Kagome se sentaba en seiza, y con la punta de sus dedos, descubria, esas marcas de nacimiento color moradas, que bajaban por su cuerpo.

Él tenía una mirada seria, pero sin la dureza que lo caracterizaba, disfrutando de la hermosa visión frente a él.

No la tomaría, no la haría su mujer en esos momentos, ni tampoco la marcaria… ella no merecía que fuera de esa manera.

La cortejaria, la presentaría ante el Consejo Youkai, y daría un regalo a su familia, como parte de la dote compartida… no había prisa.

Pero aun así, no sé contuvo en las ganas de impregnar su olor en ella, que lograria poner a raya a ese Lobo pervertido y a cualquier otro macho, que intentara acercarse a ella.

_ ¿Esto es un sueño?

Sesshomaru se detuvo y se sentó, tomándola en sus brazos.

_ No sé Miko, ¿cómo lo ves? ¿como una pesadilla?

Kagome abrió los ojos y él se perdió en el océano de su mirada, acercando sus labios a ella.

_ No, jamás vería esto como una pesadilla.

Y sus labios se encontraron, dándose un suave beso, que poco a poco subía de intensidad, probando la humedad de sus bocas, escabulléndose de los filosos colmillos, que amenazaban con devorarla, en un arrebato de pasión.

Kagome se movió y sintió el miembro erecto de Sesshomaru, sorprendiendose y abriendo los ojos, en un sonrojo virginal.

A pesar de tener, casi veinte años, ella jamás había compartido ese tipo de caricias con nadie, y sus únicos besos, habían sido con Inuyasha, que en nada se comparan con la pasión de los que estaba experimentado esa vez.

Sesshomaru se dio cuenta del temor de Kagome, intententando tranquilizarse y sacar su parte racional a relucir.

"Ella es virgen, aun no conoce la pasión… iremos lento, disfrutaremos esto lentamente…"

Por primera vez, su Bestia entraba en razón antes de que él intentara someterla, y eso lo tranquilizaba, pues sabía que amaba a la Miko y que no por placer, se descontrolaria, corriendo el riesgo de lastimarla.

Cerró despacio la ropa de Kagome, sin ir más allá, besando con ternura la suave piel de su cuello y sus mejillas, hasta llegar a sus labios y lamerlos suavemente.

Ella lo miraba sonrojada, algo insegura por dentro, pensando en que tal vez había arruinado su avance.

_ Yo no sé de sentimientos, Miko.

Sesshomaru la miraba a los ojos, con esa seriedad, que la desconcertaba.

_ No se de amor, ni sabría como amarte…

Kagome sentía su corazón fracturarse, pensando que era una tonta al esperar amor, del más frío youkai.

Él notó que su mirada lo esquivaba, oliendo el tenue olor de las lágrimas, queriendo formarse en sus ojos.

Tomó su rostro con delicadeza, podría, incluso, llamarse ternura, como quien toca a una pequeña criatura sin lastimarla, a una flor sin deshojarla.

_ Este Sesshomaru, quiere cuidarte, protegerte, quiere ver que nada te falte, ni a ti, ni a los tuyos. Quiero poseerte, que seas mi pareja, que seas la Señora del Oeste, que seas la madre del resto de mis cachorros…

¿Él no sabía de sentimientos? ¿en verdad?

Kagome se dio cuenta, de que tal vez no le iba a componer poemas, o le escribiría cartas de amor.

Tal vez jamás fuera capaz de decirle un "te amo", pero le estaba ofreciendo todo…

Kagome lo miraba sorprendida, sus lágrimas salían de sus ojos, mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.

"La has ofendido, ¡¿cómo te atreves a lastimarla?! ¡yo la quiero amar, nosotros podemos amarla!"

Sesshomaru continuaba a la expectativa, viéndola seriamente, sin lograr entender del todo, el motivo de sus lagrimas, secandolas con sus garras.

Pero ella se abrazó a él con esa risa transparente, típica de ella.

_ Sesshomaru, eso es parte del amor… pero no te preocupes, yo amaré por los dos.

Se besaron nuevamente, disfrutando el sentimiento que nacía entre ellos, mientras que Sesshomaru estaba dispuesto a aprender por ella.

Yako se relajaba en su interior, contento de poder tenerla entre sus brazos, ya no habría necesidad de torturar tanto a Sesshomaru.

Ella se durmió entre sus brazos, mientras seguía disfrutando de su aroma, y de la suavidad de su piel.

"Aprenderemos a amarte"

Inuyasha y Yumeko, no habían dormido en toda la noche, esperando el regreso de Kagome, que se había ido arrastrando la tristeza, tras de ella.

No sé imaginaban, que en ese momento, ella había decidido continuar adelante y junto con Sesshomaru, le había dado una oportunidad al amor.

Yumeko le contaba a Inuyasha el tipo de entrenamiento que habían llevado con Ryutaro sensei, sacándole risas y convirtiéndose en un admirador del método sanguíneo de su Sensei.

Inuyasha, le contó la historia de sus padres, y cómo después de la muerte de su madre, él había tenido su empezar a valerse por sí mismo, a pesar de ser solo un niño, pues había sido desterrado del Palacio de su madre por ser un hanyou, y que después de los años, se extinguió debido a las guerras civiles y enfermedades, volviéndose sólo un recuerdo lejano en la memoria de los humanos.

_ Yasha kun, ¿entonces eres un Ouji?

_ ¡Keh! ¿cómo dices?... ¡No tonta!... no sé puede ser Príncipe de un Reino que no existe.

Yumeko lo miraba pensativa, recargando su rostro sobre sus rodillas dobladas al pecho y pensando en Kagome.

Continuo Inuyasha hablando, expresando cómo nunca lo había hecho, mientras Miroku y Sango, fingían dormir, alegres por su amigo de aventuras, pues por fin había superado la muerte de Kikyo.

Yumeko solo miraba sus hermosos ojos dorados, mientras le contaba sobre leyendas del pasado o batallas que presenció.

Después de descansar apropiadamente, Raiko pudo recuperar su energía y sanar su cuerpo, haciendo lo mismo con Ryutaro Sensei, que seguía estable, pero inconsciente.

Dirigió su reiki sobre el cuerpo de su antiguo Sensei, dándose cuenta de la gran herida sobre su cintura, que había intentado o logrado, al parecer, partirlo por la mitad.

Su cuerpo había intentado ser unido por él mismo, de manera rápida y tosca, probablemente por la urgencia de la batalla y la huida.

_ Raiko, ¿estará bien?...

Sonomi no había conocido mucho a Ryutaro Sensei, en sus años de estudio en Rakuen no ippen, pero sabía de él y de la admiración que sentía Raiko por él y del cariño fraternal que sentía Yukito sama, por su amigo fiel.

Llevaba ya una hora dirigiendo su reiki al cuerpo de Ryutaro Sensei, y su frente ya estaba cubierta de sudor, por el esfuerzo que estaba haciendo, pues si no despertaba pronto, terminaría por agotarse completamente.

Ryutaro Sensei abrió los ojos de repente, preguntándose, dónde diablos estaba.

Sé sentó sobre la cama, revisando su cintura, alegre de no haberse separado en dos.

_ ¿Dónde estoy?...

Su voz era un ronco susurro, pues necesitaba beber agua cuanto antes.

_ Ryutaro Sensei, Ohayo…

Ryutaro sé alegro de ver a Raiko en perfectas condiciones, sintiéndose en paz con su amigo, que desde el más allá, cuidaría de ellos.

_ Raiko Ouji, qué bueno que esté bien.

Raiko sonreía con tristeza, pues al igual que Inuyasha pensaba, en una época diferente; no sé podía ser Príncipe de un Reino que ya no existía.

Ryutaro tomó el hombro del amigo de su hijo.

_ Rakuen no ippen puede volver a resurgir… y así será…

Raiko sonrió ante la mirada paternal de Ryutaro Sensei, apreciando sus sabias palabras en esos momentos.

_ Ryutaro Sensei, ¿recuerda a mí esposa, Sonomi?

_ Ohayo, Ryutaro sensei, me alegra que este bien de salud.

_ Arigato, Sonomi Hime, es un honor volver a verla.

Sonomi, se sonrojaba ante sus palabras, pidiéndole que quitará el honorífico de princesa, pues en esa época no era necesario.

_ ¿ Y donde esta Kagome? Tengo muchas ganas de hablar con ella…

Por fuera su sonrisa parecía sincera y Sonomi, sin sospechar, le contaba todo lo que sabía, mientras Raiko, sudaba una pequeña gota por su frente, pues sabía que esa sonrisa sólo era una pantalla a los maquiavélicos pensamientos de venganza, que tendría contra su hija por haberlo abandonado.

_ Ryutaro sensei, ¿cómo es que sobrevivimos, aún no entiendo?...

_ Cuando aquel bastardo se atrevió a cortarme en dos, de inmediato concentré mi energía en mí herida, quedado casi inconsciente. Note cuando Kagome y Yumeko se encerraron en una barrera de reiki, y de inmediato contuve la respiración, encerrandome en mi propia kekkai.

Quise hablarles, pero ambas iban heridas, en especial Kagome, y Yumeko cargaba con los dos.

Vi un resplandor en medio del fuego y de las explosiones, en dirección al viejo pozo, y me dirigí hacia allá, pues sabía que era un portal, lejos de la destrucción de nuestro pueblo.

Llegué como pude, y me sorprendí de verlo tirado junto al pozo, pensando que estaría muerto, que por fortuna no fue así.

Me arroje al pozo, junto con usted, para ponernos a salvo del fuego, y lo escuche susurrar "Sonomi", y todo fue confuso, terminando al final, en esta época...

Raiko entendía todo, y cómo después de ser separados, Kagome y él, terminó con Ryutaro y Sonomi, en el Tokio del futuro.

Intentaron abrir la puerta del tiempo, y viajar hasta donde estuviera Kagome, pero no pudieron.

Kagome tendría que ir hacía donde estaban ellos.

El médico, amigo de la familia, estaba sorprendido por la pronta recuperación de ambos pacientes, y después de tres días internados, salieron por su propio bien, hacía el templo, donde los estaba esperando Souta y Taiga jii-chan.

_ Souta, esta muy emocionado por conocerte, Raiko y a usted Ryutaro Sensei, él quiere ser un Guerrero, como su padre y su hermana, así que le pedirá que lo entrene.

La dulce sonrisa de Sonomi, desarmaba en carácter del viejo, agrio por los años, mientras que su esposo no podía dejar de mirarla, pues a pesar de la tristeza, había vuelto al lado de la mujer que amaba.

_ ¡TADAIMA! Papá, Souta kun, hemos llegado…

_ Hija, Okaeri nasai… Raiko san y Ryutaro Sensei, sean bienvenidos a nuestro Hogar.

Souta sólo veía a su padre, apenado por la situación, con sus ojos brillando de la curiosidad, pues no sabía qué decir. Por primera vez sintió, toda la falta que le había hecho.

_ ¿Souta?... vaya, estás tan grande. Te he extrañado tanto…

Raiko no impidió que sus lágrimas salieran, pues sus hijos habían crecido, sin que él estuviera presente.

_ Papá, okaeri nasai

Souta abrazo a su padre, después de todo, él era un jovencito comprensivo, si madre jamás les hablo mal de él, y después de ver las aventuras de su hermana a través del tiempo, entendía que su padre era igual, por eso no estaba con él.

Padre hijo se abrazaron, derramando lágrimas de emoción, mientras Taiga jii chan sostenía a su hija que estaba derramando lágrimas silenciosas de la emoción.

Ryutaro Sensei, a pesar de reconocer que era un infeliz de mierda, pensaba en su amigo Yukito, sintiendo en su interior, que donde estuviera, sonreía, al ver la felicidad de su hijo, pues al fin estaba con su sangre y con la mujer que amaba, faltaba Kagome chan, pero ella pronto sería feliz; y en silencio, era una promesa que hacía por la felicidad del hijo, de su mejor amigo.

Kagome soñaba con la batalla de Rakuen no ippen, viendo en sus calles, los cadáveres de la gente inocente y ajena a su pelea con Naraku.

Sentía su dolor, escuchaba sus reclamos, y ella sufría gritando que no era su culpa, si no de Naraku, ¡la culpa era de Naraku!...

_ ¡NARAKU!...

Sesshomaru, había notado su pesadilla, desde que había comenzado, intentando calmarla con sus besos y sus caricias, sin poder lograrlo.

Ella sufría, y no podía imaginar su horror, pues ella ya tenía noción de la muerte y la crueldad.

_ Kagome, despierta…

Ella se aferró a él, intentando no llorar, respirando su aroma para tranquilizarse.

_ Kagome, deseo que seas mi compañera. Si me aceptas, prometo que tu causa será la mía, y me asegurare de derrotar a Naraku, para vengar a tu gente.

Kagome lo miró con los ojos abiertos, y sus mejillas sonrosadas.

_ ¿Tu compañera o tu concubina? ¿estás seguro que quieres a una ningen, cómo Señora del Oeste?...

_ Bueno, si tu quieres ser sólo mi concubina, yo no me opondré, con tal de poder tenerte a mi disposición cuando quiera.

Su mirada era seria, pero con un tenue brillo de travesura en sus ojos, mientras una pequeña sonrisa se vislumbraba en sus labios.

¿Sesshomaru bromeando? Ahora sí podía decir Kagome, que lo había visto todo en la vida.

Sonrió de manera abierta, con su rostro iluminado, sintiendo que no podía ser más feliz en ese momento. Había esperanza entre ellos dos, Sesshomaru realmente la amaba, aunque él mismo no supiera de lo que se trataba.

Él se sintió en paz, al ver la dulce reacción de Kagome, ella lo había aceptado.

Aún no había amanecido del todo, y entre la madrugada color añil, se volvieron a besar, después de que Kagome le ayudará a ajustar su armadura, y él le anudara sus ropas.

No querían irse de ese pequeño jardín, donde podían ser ellos mismo.

Sesshomaru la alzó en sus brazos, cubriendola con su estola, mientras unían sus labios y levantaban el vuelo.

Inuyasha se había despertado antes que Yumeko y había salido a cazar algo para el desayuno.

_ ¡Oi! Inu baka, esperame…

_ ¿Qué quieres lobo sarnoso? No tengo ganas de ver tu cara fea, cachorro…

Inuyasha había despertado de buenas, recostado al lado de Yumeko.

Ambos se habían quedado dormidos platicando.

Ni siquiera con Kagome, se había tomado el tiempo de abrir su alma de esa manera.

_ Veo Inuyasha, que haz olvidado a Kagome…

_ ¡Keh! ¡No te metas en mis asuntos Lobo!...

Kouga sonreía nostálgico, mientras se sentaba en una roca, aventando pequeñas piedras.

_ Quién lo diría, Inuyasha, que al final de cuentas, ni uno de los dos gozaría del amor de Kagome.

Inuyasha lo miró de manera seria, intrigado por sus palabras.

_ ¿Pero es que acaso no amas a Ayame?... ¿eres feliz que no?...

_ Si Inuyasha, soy feliz con mi Ayame… y tu al parecer, te has enganchado con la Onna…

Inuyasha no decía nada, pues no podía dejar de pensar en lo cierto de sus palabras.

_ Ojalá Kagome encuentre la felicidad que se merece.

Deseaba que Sesshomaru no rompiera su corazón.

Cuando salió el sol, vieron pasar sobre el cielo a Sesshomaru y Kagome, así que terminaron de desollar los conejos que habían atrapado y se encaminaron al campamento.

_ Buenos días…

Kagome miraba a Sango y sus amigas con una mirada resplandeciente, y comprendieron, que ella había vuelto a ser la misma de siempre.

_ Ohayo, Kagome chan, me gustaría revisar tu herida una vez más.

Yumeko pensó que Sesshomaru se iba a apartar como normalmente lo hacía, pero él había reclamado a la Onna Senshi no Yoru cómo su prometida y no lo haría más.

Miroku, por un momento pensó en las acciones de Sesshomaru, pero no le venía nada a la mente, solo que al ver la sonrisa de Sango y Shippo, supo entonces que pasaba.

_ Mi madre huele a Sesshomaru, de manera superficial…

_ Quiere decir, ¿que durmieron juntos, joven Shippo?...

Sango dejó caer su hiraikotsu, sobre su cabeza, provocando las carcajadas disimuladas de Shippo…

_ ¡No monje pervertido! significa que Sesshomaru, ha reclamado a mí madre, para futura Señora de su casa.

Obviamente Sesshomaru podía escucharlos hasta donde estaba, y de cierto modo se alegraba, de que la Taijiya supiera el lenguaje Inu y que Shippo, no se opusiera a lo suyo con Kagome, y pues obviamente Rin también seria feliz.

Inuyasha y Kouga llegaron, mientras que Ayame había tomado camino junto con Ginta y Hakaku, hacía las tierras de su clan, pues informarian de la reunión del Consejo Youkai.

El olfato de Inuyasha estaba fallando, pues ese día sería el primer día de la luna nueva y sus reflejos como Hanyou comenzaban a ser los del un humano normal.

Pero Kouga era otra cosa, y desde que se iban acercando, noto la diferencia en el aroma de Kagome, Sesshomaru al final se había quedado con ella.

Inuyasha primero busco a Yumeko con la vista, dándose cuenta de que estaba revisando la herida de Kagome, mientras Sesshomaru estaba, muy cerca, de ellas, sentado dándoles las espalda, evitando ver la desnudez de Kagome.

No había notado aún el aroma de Kagome, pero Sesshomaru lo miraba fijamente a los ojos, como esperando algún desplante de su parte. Y entonces comprendió.

_ Es tuya Sesshomaru, todo está en paz entre nosotros…

Fue solo un susurro, pero iba cargado de verdad, dándose cuenta su hermano de que todo estaba bien entre ellos.

Raiko no podía ser más feliz en ese momento, pues su reencuentro con su hijo y su mujer, le había borrado la tristeza del exterminio de su pueblo.

_ Tu no te preocupes Raiko san, disfruta a tu gente, yo estaré triste por los dos y añoraré la venganza por los dos… asi que dedicate a disfrutar lo bueno que te está sucediendo en estos momentos

Ryutaro cargaría con todo lo malo, no había necesidad que hubiera dos amargados en ese momento.

Souta no había dejado de estar con él, desde que amaneciera, platicando ambos de sus vidas y de sus aventuras, mientras Sonomi andaba trajinando en la cocina, preparando el desayuno para su familia, sólo faltaba su hija, pero sabía, que en cualquier momento ella e Inuyasha cruzarian el pozo y se reunirían con ellos. Si, Inuyasha también era parte de su familia, un hijo de corazón.

Pensaba en la noche con su esposo, con el que no había estado en muchos años.

Ambos parecían primerizos, viéndose con pena, mientras se daban apasionados besos, deseando estar juntos de una vez por todas.

Desnudo su cuerpo lentamente, y acarició cada centímetro de piel, cómo lo hacía antes, pero poniendo especial atención en memorizar de nuevo cada detalle.

La tomó de la cintura, mientras se acomodaba entre sus piernas, y escondió su rostro entre sus senos, mientras aspiraba con fuerza y comenzaba a llorar, con una alegría desbordada y una tristeza frustrada, pues estaba con ella, de nuevo estaba con su amada Sonomi.

Todos en el grupo de Kagome, comían tensos, mientras estaban en silencio, incomodando a la pareja.

Sesshomaru, estaba sentado a un lado de Kagome, mientra ella le servía sus alimentos, y todos se morían de ganas de preguntar.

_ Entonces, Lord Sesshomaru, ¿supongo que al fin presentará una compañera al Consejo Youkai?...

Kouga usaba su estatus de jefe de su Clan y miembro del Consejo Youkai, así que Sesshomaru, estaba obligado a contestar.

Todos dejaron de comer en ese instante, mientras Kagome miraba a Kouga, con el rostro enrojecido.

Sabía Sesshomaru, que su pregunta era inútil, pues con su olfato sé habría dado cuenta, pero Kagome era su amiga, y la de su mujer, así como también la de todos los curiosos que estaban a su alrededor.

Ocupaban la tranquilidad de saber que su amiga estaría bien a su lado.

Kagome lo miraba con amor, y el rostro sonrojado, enamorada de él, así que no defraudaria su confianza y su amor, dándole el lugar que merecía.

_ He reclamado a Kagome, como futura Señora del Oeste, y será presentada ante el consejo, dentro de tres días…

Yumeko y Sango sonreían como bobas, ante las palabras del Youkai, mientras Miroku y Shippo, se alegraban por su amiga y Madre.

_ Kagome Hime, Lord Sesshomaru, felicidades por su compromiso, que el Señor del Tiempo bendiga su unión y la casa Higurashi resurja con sus herederos.

Yumeko presentaba sus armas y hacía una reverencia ante ellos, había protocolo.

Sus amigos se inclinaron también, pues estaban contentos por su amigas.

_ Gracias. Pero ya les dije que no soy princesa, ni quiero ser tratada de esa manera.

Sesshomaru la miro y estaba a punto de decir algo, cuando Kouga le ganó.

_ Kagome san, tal vez entre nosotros no existirá el protocolo, pero ante el Consejo Youkai, tus amigos deben de actuar como lo que eres y cómo lo que serás, la Señora del Oeste; al igual que al apestoso, que tiene por hermano Sesshomaru sama, en la Casa de la Luna, será tratado, como el segundo heredero de Inu no Taisho.

Kagome lo miró y aceptó de inmediato, cómo diciéndole a Sesshomaru, que no había otra opción, ella quería que Inuyasha dejara de vagar, y tuviera la familia a la que pertenecía.

Inuyasha abrazo a Kagome y Miroku haría lo mismo, cuando un pequeño gruñido los alertó.

_ Sobre Kagome ya esta el olor de Sesshomaru, y el único que puede tocarla es él.

Dijo Shippo, con un pequeño e imperceptible tono de tristeza, Sesshomaru lo sintió y no lo separaría de su madre, él mismo lo sentía como propio.

_ ¿Qué acaso no la oliste Bestia?.

Kouga había olvidado los cambios de Inuyasha en la Luna Nueva, y todos se acordaron de que esa noche, Inuyasha sería un simple humano.

_ Inuyasha, yo creo que ya es tiempo que Sesshomaru lo sepa.

¿Saber que?, Sesshomaru veía que todos se miraban o miraban a Inuyasha como a punto de que le sucediera algo, incluso Yumeko no sabía de sus cambios, ya que Kagome los veía tan normales, que los había por alto y no le había contado nunca, acerca de ellos.

Inuyasha miró a su hermano, con tristeza y con algo que se parecía al rencor, en su mirada, y simplemente se dio vuelta y se alejó de ahí.

_ En verdad, Sesshomaru, es hora de que hablen los dos y dejen de una vez por todas, el rencor atrás.

Naraku sé comenzaba a dividir, pues la luna nueva empezaba esa noche y su cuerpo comenzaba a sentir los efectos.

Ni el poder de Magatsuhi podía evitar ese evento, pues aún no había pedido sus deseo, ni absorbido la perla del todo.

Estaba sufriendo de un dolor indescriptible, debido a lo poco que habían sanado sus heridas y las pociones de Ikki no estaban funcionando para nada.

Sospechaba bastante de él, pero Byakuya no le confirmaba sus sospechas, y en momentos como ese, extrañaba la habilidad de Kanna, de ver a través de su espejo el alma de los demás.

Ikki leía el pergamino roto, que había alcanzado a arrebatarle al Oráculo; realmente no entendía mucho, pues estaba escrito en un lenguaje que solo las Mikos del templo del Tiempo entendían, sabía que Kagome o Yumeko serían capaces de leerlo, y que tarde o temprano tendría que atrapar a una de ellas, en especial a Kagome, pues ocupaba el medallón y un objeto poderoso como la Perla o ella misma, para abrir la Jikan geto (puerta del tiempo).

Solo que no quería contar con la Shikon no tama, pues le urgía que Naraku la absorbiera, ya que llegado el momento, él también sería sacrificado para beneficio propio, y necesitaba que estuviera en su pico más alto de poder, de esa manera él sería entonces, el Ser más poderoso del universo.

Byakuya, escondido en un rincón leía los pensamiento de Ikki Koyama, dándose cuenta, con una pequeña sonrisa en el rostro, que ese humano era más ambicioso de lo que parecía en realidad, su servilismo solo era una pantalla patética, que utilizaba para conseguir su planes.

Y se debatía entre decirle o no a Naraku, pues Ikki era realmente hermoso, y era algo que le llamaba mucho la atención.

Tal vez, solo tal vez, primero pensaría en buscar su propia satisfacción y después decidiría qué hacer.

Jamás había deseado algo para sí mismo, se sentía incluso, igual de estupido que Kagura, que se enamoró del más poderoso Youkai de la historia.

Pero lo suyo no era amor, solo era deseo de poseer, e Ikki Koyama se había vuelto poseedor de su más ferviente deseo.

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¿Les gusto?

Deja tu review y hazme saber, que giro te gustaría que tomara la historia, entre Ikki y Byakuya…

Las votaciones para el reto del mes de Junio "ORGASMOS" del Foro "HAZME EL AMOR", comienzan el primero de JULIO…

Así que participa leyendo los magníficos trabajos, de las demás y el mío, llamado "PARADISE", y vota :)

Te mando un abrazo

Supercalifrigilisticuespialidoso… ya sabes, cómo los que me gusta dar…

Saludos

YOI MINO ;)