DISCLAIMER: Los personajes del Manga INUYASHA, son creación de Rumiko Takahashi. La historia en la que se utilizan, es de inspiración mia ;)

ADVERTENCIA: Esta historia es rated M, por lo que contendrá, situaciones SEXUALES y de violencia, además de lenguaje vulgar, de manera explícita, y no por eso recomendar cada una de ellas… Se recomienda discreción ;)

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Inuyasha, se había ido lo más rápido, alejándose corriendo de ahí, quería poner distancia lo más rápido posible y esconderse, antes de que la noche cayera, pues no quería que Sesshomaru lo viera, transformado en humano.

Sesshomaru, se había levantado en silencio, después de comer y se puso de acuerdo con Kagome, para poder ir a la aldea de la anciana Kaede y recoger a Rin, pues tenía que estar en su palacio, pues dentro de tres días, ella sería presentada, ante el Consejo Youkai.

Ella entendió su mirada, y sabía que ocupaba espacio, pues por fin haría, lo que tanto había postergado, por orgullo y rencor.

Así que después de levantar el campamento, corrió al lado de Yumeko y Kouga, mientras en Ah-Un, viajaban Shippo y Kohaku, y se encaminaron hacia la Aldea.

*O*O*

Inuyasha, había avanzado, un buen trecho de camino, llegando casi al límite sur, de sus dominios, si mal no recordaba, las tierras en donde su Padre había muerto.

Había volado de manera lenta, sobre una bruma de youki, cerciorándose en el camino, que todo en sus tierras, estuviera en orden.

El Palacio, estaba al lado contrario de donde iba, y aunque le hubiera gustado pasar y ver que Jaken hubiera cumplido sus órdenes, él confiaría, en que el kappa sabría organizar la llegada de los nuevos huéspedes y de la futura Señora del Oeste.

Sintió el aroma de Inuyasha, después de volar por un par de horas, y lo encontró sentado bajo un gran olmo, a orillas de un cristalino lago.

Se detuvo en silencio, observando a la distancia, y sé dio cuenta, que estaba sentado en seiza, frente a una tumba, que suponía, era la de su madre, la princesa Izayoi.

Definitivamente, el gran misterio de su hermano, tenía que ver con la falta de olfato, pues no sé había dado cuenta de lo cerca que estaba de él, hasta que alzo un poco su youki, anunciándose.

_ ¿Qué quieres Sesshomaru?, si me fui del campamento, es porque quería estar solo…

En su voz había cansancio y tristeza, no estaba de humor para ser acreedor del rechazo de Sesshomaru una vez más.

La primera vez que había visto a su hermano, fue poco antes de que su madre muriera, en ese mismo lugar, mientras estaba de paseo con ella, recordando la memoria de su padre y viéndolo jugar a orillas del lago.

Sesshomaru salió de entre los árboles, igual que en esa ocasión, y su madre, no tuvo miedo, mientras él la observaba con frialdad.

"No lo aceptaré"

Le había dicho, y sé dio vuelta para marcharse de ahí, mientras él, con la inocencia de su niñez, se colgó de su ropa, feliz de conocer a su hermano.

"Onee-sama"

Pero aunque Sesshomaru demoró un segundo en observarlo, al final lo apartó bruscamente de su lado, mientras Izayoi solo guardaba silencio, mirando al hijo de su amado Inu no Taisho, a los ojos, dejándolo marcharse.

"Yo tenía muchas ganas de conocer a mi Onee-sama… ¿porque me trato asi? ¿es porque soy un hanyou?"

"¿Donde escuchaste esa palabra?"

Sabía que su madre se ponía triste al oirla, y aunque nunca le había tomado importancia, el rechazo de Sesshomaru, había sido la gota que colmó el vaso.

"Los hijos de los nobles la mencionan para describirme, cuando trato de acercarme a ellos para jugar…"

"Inuyasha, jamas te debes de avergonzar de quien eres, llevas la sangre de tu Padre en las venas, la sangre del gran Lord Cardinal del Oeste, padre de Sesshomaru también, que si no lo notaste, es bastante fuerte también…"

Inuyasha abrazo su cuerpecito al de su madre, mientras ella acariciaba sus tiernas orejitas…

"¿Tú siempre me vaz amar, verdad?, si tú me rechazas, no sé lo que haría"

"Siempre, hijo, siempre te voy amar…"

Inuyasha sentía su corazón encogerse, mientras recordaba todo eso, y cómo después de un año, su madre murió, dejándolo solo en el mundo, rechazado, por la que era su familia humana, y rechazado por su único hermano, que cuando se cruzaban en el camino, era solo para decirle, la deshonra que era para su sangre.

_ Siempre rechace a tu madre…

Cuando supe que Padre, se había enamorado de una Hime humana, sentí rabia, pues nuestro linaje se vería manchado por la cría Hanyou que nacería.

Mi madre solo había sonreído y alzando los hombros, diciéndole a mí Padre, que ella hubiera deseado ser su compañera de sangre y no solo de marca.

Yo no entendía sus palabras, y a pesar de que casi no la veía, sentí, algo parecido al dolor, cuando vi que se marchaba y nos dejaba a mí Padre y a mí, admitiendo su derrota.

Cuando Padre murió, quise matar a tu madre, pero Totosai, me detuvo, diciéndome que mi Padre sabía lo que hacía, y que hubiera querido que protegiera a su hermano.

Un día ella me noto, y me ofreció té, y platico conmigo, a pesar de que yo solo la ignoraba.

Me di cuenta de que era una madre devota, y aunque yo era leal a la mía, me di cuenta, de que había deseado esa clase de atención…

Me moleste conmigo mismo y me aleje, acercándome a los años, cuando habías crecido un poco más, mientras ella lloraba por el rechazo de su gente.

"Él tiene la sangre de mi padre, y aunque sea un hanyou, está por encima de esos ningen…"

Y me volví a marchar, pero antes de que me alejara por completo, escuche un susurro de su parte:

"Ojala puedas protegerlo cuando yo ya no esté"

No entendí sus palabras, hasta que la vi, junto a este árbol, mientras te veía jugar, y su aroma estaba corrompido por la enfermedad y la inminente muerte. Entendí entonces sus palabras, y decidí hacerle saber que te rechazaba, para que desistiera de su anhelo, y que supiera que había cometido un error muy grande al traer al mundo a un Hanyou…

Pero ella me miro a los ojos y solo note paz… ella había leído mi interior…

Sesshomaru se había sentado al otro lado del tronco, del gran árbol, dándole la espalda, evitando verlo, mientras contaba su versión de los hechos por primera vez.

_ ¡Tkss! ¡mentira! ¿sabes cuanto sufri?, golpes, frío, soledad y si no padeci de hambre, fue porque Myoga siempre me indicaba dónde encontrar comida… Yo extrañaba a mí madre, me sentía solo en este mundo, sin familia, sin nadie en quien apoyarme…

_ Yo siempre estuve al pendiente de ti, muy a mi pesar, y muy en mi contra… pero también, solo era un cachorro, que no sabía bien qué hacer con otro, al que sentía que debía odiar a muerte…

_ En las noches de Luna Nueva, me transformo en humano… y muchas veces, estuve a punto de morir a causa de eso…

_ ¿Que?...

Sesshomaru no podía creer lo que oía, sentía que su hermano estaba sobreactuando, haciendo más grande el problema de lo que era, pues aunque había crecido solo y algo salvaje, eso lo había convertido en un poderoso hanyou, y digno heredero del Oeste.

Pero al escuchar sus palabras entendió su dolor, él lo había abandonado cuando más lo necesitaba.

Acababa de estar con Kagome, de sanar una herida hecha en un descuido a pesar de ser una Guerrera. No podía imaginar la debilidad de un niño humano, a merced de onnis y youkais, deseosos de su sangre.

Sesshomaru miraba a Inuyasha, tan parecido a su padre, aunque de mirada como la de Izayoi y muchas cosas, cayeron por su propio peso, dentro de su alma.

_ Me da gusto que estes enamorado de Kagome. Porque si, Sesshomaru, esa necesidad de ella y de su bienestar, se llama amor, un sentimiento HUMANO.

Kagome merece, un macho como tú, que a pesar de todo, ha sabido aprender de sus errores…

_ Mis hijos serán Hanyou, el próximo heredero del Oeste, será un hanyou, como tu…

Inuyasha miró a su hermano, y tanto asi lo conocía, que entendía sus palabras.

Sus sobrinos, serían protegidos y amados, como él hubiera querido serlo, en la Casa del Oeste, ya no habría distinción de razas, nunca más.

Inuyasha, se desnudó y entró al Lago a nadar, para que su hermano no notara las estúpidas lágrimas que querían salir de sus ojos.

Odiaba esa fase, donde los sentimientos humanos, hacían estragos en él.

Saco varios pescados y los puso a asar, en una pequeña fogata, ofreciendo a su hermano algo de comer, mientras ambos guardaban silencio dándose la espalda.

_ Al menos eres mejor peleando, que cocinando, me sorprende que sigas vivo con esta dieta.

Inuyasha lo miró, sorprendido, de que su hermano estuviera "bromeando" con él.

_ ¡Keh!¡Pues tal vez tu seas mejor cocinando, porque peleando, no puedes ganarme!

Sesshomaru, se levantó de prisa y derribó a su hermano, comenzando una pelea, que sabían ambos, que sería la única manera de demostrar su afecto.

*O*O*

Mientras corrían, Kagome no dejaba de preocuparse por esos dos.

Sabía del rencor de Inuyasha y de todo el dolor que venía arrastrando todos esos años.

Sesshomaru, realmente había sido muy cruel con él; aunque viéndolo de otro modo, después de conocerlo un poco más, muchas de esas peleas, solo había sido una manera de ponerlo a prueba y convencerse a sí mismo de que Inuyasha era digno de la herencia de su padre.

Pensó en Raiko y una punzada de dolor, humedecio sus ojos, pues lo extrañaba mucho, y pensó también en su madre y en las ganas que tenía de platicar con ella y contarle todo lo que había estado viviendo en esas últimas horas.

Todo había sido una vorágine de emociones y aunque era feliz, por descubrir cuánto la deseaba Sesshomaru, también estaba triste por la muerte de su padre y la falta que le hacía su madre.

Shippo bajo de un brinco y comenzó a correr a un lado de ella, tomando la mano de Kagome.

_ Mami, ¿estas bien…?

Y sonrió de manera tierna y fácil, mientras Kagome apreciaba, el hermoso rostro de Shippo, de cabello cobrizo que estaba un poco más largo, amarrado de la misma forma que siempre, su límpida mirada y pequeñas pecas que adornaban su naricita respingada, mientras que cada que sonreía, mostraba sus pequeños colmillitos. Amaba tanto a su hijo, que deseaba pronto poder ver a Rin también…

_ ¡ALTO!

Kouga se detuvo de golpe, pues había notado la presencia de un ejambre de saimyosho, que sé avanzaban en la misma dirección que ellos, mientras lideraba una horda de centenares de demonios, que iban en camino a la Aldea de Kaede sama.

Todos estaban escondidos entre los árboles, mientras Miroku levantaba una barrera con su báculo, para ocultarlos.

_ Ellos van a la Aldea. ¡por Dios, Rin y Kaede!...

Todos miraban la cara de angustia de Kagome y sabían que tenía razón, debían de llegar cuanto antes a la aldea.

Así que comenzaron a correr más aprisa, tratando de darles alcance.

Miroku, quería utilizar su Kazaana, pero la presencia de esos insectos venenosos le impedían hacerlo.

Kagome sacó su Arco de su vaina de frijol, mientras Yumeko unía su alabarda, preparándose para luchar.

_ HIRAIKOTSU…

Y Sango fue la primera en atacar, lanzando su boomerang y derrotando un tanto, mientras Miroku lanzaba sellos a diestra y siniestra.

Kagome subió a un pequeño monte y se puso en posición de tiro.

Acumulo su reiki, formando una flecha y disparó con fuerza, destruyendo más de la mitad de ellos.

Pero ella estaba muy lejos y necesitaba acercarse aún más, comenzando a correr con más velocidad, concentrando su chakra en sus piernas para correr aun más rápido, seguida de Yumeko.

Tenía que llegar cuanto antes, pues la vida de su pequeña hija estaba en peligro.

"Sesshomaru, Inuyasha, apresurense"

Y seguía corriendo para llegar a tiempo.

Byakuya, se había dado cuenta de la presencia de Kagome y el resto de sus amigos.

_ Asi que sobrevivió la Miko… me pregunto, ¿que deberia hacer con esta información tan valiosa?

En ese breve instante, sabía que tenía a Ikki Koyama en sus manos, y que aprovecharía, ese pequeño trozo de información para su propio beneficio.

*O*O*

Sesshomaru e Inuyasha, habían decidido tomar camino hacia la aldea, pues pronto sería el atardecer y la transformación de Inuyasha sería más latente.

Su velocidad ya era mínima, aún más lento que el monje y su olfato nulo a comparación de lo que normalmente era.

Sesshomaru sentía su youki, disminuir conforme pasaban los minutos y trataba de ir a su paso, para que no se sintiera humillado, pero no dejaba de pensar en todo lo que veía, y cómo esto lo afectaría siendo un cachorro.

Inuyasha adivino su silencio y sus miradas y no le quedó otra más que responder.

_ Cuando esto empezó, sentía miedo, pues en mí sentir había quedado ciego, no olía y no escuchaba normalmente, hasta que mi madre comenzó a enseñarme a ser humano. Pero murió antes y cuando estaba solo, para mí eran días de miedo.

Sesshomaru sentía un peso sobre su estómago, pues imaginaba a Rin y Shippo, solos, sin ninguna protección.

Shippo había tenido la suerte de encontrar a Kagome y Rin había sido revivida por él, después de que había muerto a causa de ser atacada por youkais, después de haber estado herida, por humanos.

Su hermano había tenido suerte de salir adelante.

_ Por eso quiero a Kagome.

Sesshomaru lo miro sorprendido, esperando que saliera con alguna confesión, pues él pensaba que Inuyasha estaba interesado en la otra Onna.

_ Ella me enseñó a confiar, a tener amigos, a tener familia, pues su madre, su hermanito y su Abuelo, me han aceptado en su casa, como un hijo.

Por eso quiero, que la cuides y le des todo de ti, pues no sé merece menos. Ella te devolverá la vida.

Algo estaba a punto de decirle, pero sintió un pulso del reiki de Kagome y tomando a Inuyasha con su moko-moko, a pesar de los gritos y reclamos de este, se transformó en una esfera de luz y avanzó con velocidad, hacia donde estaba Kagome.

_ ¡BAKA! ¡BÁJAME! no soy un bulto que cargues de esa manera…

_ Naraku…

No ocupo decir nada más, supo Inuyasha, que Kagome y Yumeko estaban en peligro, además de sus amigos.

Pero Sesshomaru se dio cuenta de que le crepúsculo estaba a punto de suceder y su hermano sé volvería humano, así que a punto de llegar, aterrizó y lo lanzó dentro de una cueva vacía, en la que puso una gran roca, que él ya no podría quitar.

Y mientras despegaba, escuchaba los gritos desaforados de Inu-baka, que al parecer no entendía, que era inútil que estuviera en esa batalla, y que era necesario que estuviera oculto, para que Naraku no supiera su secreto.

Los demás llevaban ya, buen rato peleando, pues aunque Kagome era poderosa, los demonios no dejaban de salir de su calabaza, mientras Byakuya solo sonreía con ese gesto indiferente.

Kagome trataba de llegar hasta él, pero por más que Yumeko o Kouga la cubrían, no podía avanzar, por la cantidad de esbirros, que sé le dejaban venir.

Su kimono tampoco ayudaba mucho, así que en cierto momento, lo alzó hasta donde pudo, para brincar con facilidad, provocando que Kouga se detuviera de pelear, al mismo tiempo que lo golpeaba Yumeko y Sesshomaru, se apoyaba sobre su cabeza para saltar, pues había llegado en ese momento para luchar junto a Kagome.

_ Sesshomaru al fin llegas…

Kagome lo observó, con el rostro sonrojado, mientras continuaba con su espada, destajando a diestra y siniestra.

_ BAKUSAIGA

Y mientras el poder del Colmillo Explosivo, comenzaba a extenderse y a eliminar a todos los demonios que habían intentado dañarlos, él tomaba a Kagome y la besaba apasionadamente, mientras flotaban en medio de la destrucción.

_ Vaya, esa es una gran manera de besar…

_ ¡Sango!

Miroku miraba a su mujer, que veía a su mejor amiga, mientras un sonrojo, cubría su rostro.

_ ¿Que? algo de tu perversión tenía que aprender…

_ ¡Oh mi Sanguito! por eso te amo…

Y tampoco sé contuvo besándola frente a todos, mientras Kohaku y Shippo, hacían un gesto de estar vomitando, mientras los veían.

Yumeko volteo a ver a Kouga, para ver si estaba bien, tratando de ignorar el espectáculo…

_ Lo siento Yumeko san, pero amo a mi esposa, y aunque piense que eres hermosa, no puedo engañarla contigo…

Yumeko abrió los ojos, sorprendida por su comentario, y con una gran patada cargada de chakra, mando a volar bastante metros, al lobo pervertido.

En cuanto Byakuya sintió el youki de Sesshomaru, saco una de sus flores y huyó de ahí, sin siquiera detenerse a ver, pues conocía el poder de la espada de Sesshomaru y no quería correr ningún riesgo, perdiendo su calabaza en el transcurso.

_ ¿Qué ha pasado?...

Ikki Koyama lo había visto llegar al palacio, que era el refugio en el que Naraku estaba instalado.

Byakuya lo observó con esa fría sonrisa en los labios, mientras su mente trabajaba a mil por hora, pensando qué hacer, pues no sabía, si debía seguir incondicional a Naraku, o por una vez en su vida, disfrutar de un instante de rebeldía.

_ ¿Sabes Ikki kun?... Encontre a una antigua alumna tuya, a alguien que le dijiste a Naraku, que no podría escapar de la destruccion que habias generado.

Ikki lo miro desconcertado, impresionado de saber que ya sabía que Kagome estaba en el Sengoku, pues sabía que con eso, sus planes estaban en riesgo de salir bien.

_ ¿Qué pretendes Koyama kun? ¿sabías que puedo leer la mente?... sé lo que planeas contra Naraku. Y eres algo vil, teniendo en cuenta que él exterminó todo un pueblo por ti…

Byakuya, caminaba lentamente a su alrededor, mientras acariciaba sus hombros y el largo cabello rojo.

Realmente Koyama era bello, de alta estatura, cabello rojo como la sangre y ojos azul bastante claro, de rostro fino y labios, que se le antojaban morder.

Ikki entendió que tenía una oportunidad, y trataría de jugar sus cartas de la mejor manera.

Así que tomó la mano de Byakuya, que intento poner algo de resistencia, antes de que él, lo acorralara contra una pared.

_ Byakuya, no tengo porque tener lealtad a Naraku, él debería de agradecerme por liberarlo, por intentar sanar su cuerpo. Gracias a mí, será el ser más poderoso del mundo…

Escondió su nariz en el cuello de él, pegando más su cuerpo, mientras Byakuya se tensaba, disfrutando las caricias.

Ya no había dudas, él sabía lo que quería, pero también, en el grado en que se perdería… pues al final, Ikki Koyama sería solo un juego para él.

*O*O*O*

_ Sesshomaru, que bueno que estas aquí… eran demasiados, y aunque fácil de vencerlos, ya se estaba convirtiendo en algo cansado.

Sesshomaru, bajó al suelo, mientras acomodaba un mechón del cabello de Kagome, sucio por los restos viscerales de las criaturas destajadas por ella.

_ ¿Donde esta Inuyasha?...

Vio cómo su amiga Yumeko, puso atención a sus palabras, dándose cuenta, de que había interés de parte de ella.

_ Lo deje encerrado en una cueva…

Sesshomaru lo dijo con tanta tranquilidad, mientras guardaba a bakusaiga en su saya y la acomodaba en su obi, que Kagome quedó con la boca abierta.

_ ¿Porque…?

_ Ya sé todo Kagome…

Y todos lo miraron, esperando una reacción, pues no sabían si él rechazaba a su hermano por eso.

_ Que se transforme en humano, no tiene ninguna importancia para mí.

Tomó a Kagome en brazos, y comenzó a avanzar en dirección a la cueva, seguido de todos, mientras Yumeko se moría de ganas de ver a Inuyasha en su forma humana.

_ Shippo kun, ¿cómo es Inuyasha en su forma humana?...

_ Se parece a mamá, hasta dirían que son hermanos, si no los conocieran…

Entonces lo imagino con su cabello negro, pero sentía que no encajaba la imagen en él, así que espero mejor a verlo en persona.

Cuando Sesshomaru movió la gran roca que tapaba la entrada, un gran relámpago ensordecedor, despertó a Inuyasha, que al culminar su transformación y después de tanto gritar, se había cansado y dormido.

_ Sera mejor que nos refugiemos aqui, pues podríamos enfermar en el transcurso del camino a la Aldea…

_ ¡Keh! débiles humanos... _

Inuyasha permanecía en la oscuridad de la cueva, mientras que Yumeko se moría de la curiosidad.

_ Vamos Inuyasha, sal de ahí, acércate al fuego… mira que entre mis cosas, traigo Ramen…

Sango intenta chantajearlo como a un pequeño niño, y todos sabían que el ramen sería la carnada perfecta.

_ ¿Cómo es posible que aun tengas ramen, tengo más de quince días sin ir a casa de Sonomi sama?...

Kagome escuchaba el nombre de su madre, y Shippo adivinaba su tristeza, recostando su cabeza en sus piernas, después de que Sesshomaru, lo dejara acercarse, envolviendolo de manera cálida con su youki.

_ Bueno yo, a diferencia de ti administro mis raciones de manera prudente…

Yumeko no podía dejar de mirar a Inuyasha, mientras que él rehuía de su mirada, pues no podía evitar estar avergonzado .

_ Bueno Yumeko chan, ¿que opinas de nuestro coqueto?, apuesto que te a sorprendido verlo así. Pero no te preocupes, aunque menos guapo, es mejor persona…

Sango dejaba caer su Hiraikotsu accidentalmente, sobre la cabeza de Miroku, después de ver el sonrojo de los dos enamorados.

_ Bueno, la verdad es que la mayoría disfrutamos de su imagen hanyou, en mí opinión, es más adorable.

Kagome, entendió que Yumeko se había enamorado de su amigo, y sé alegro, pues Inuyasha, le correspondía sus sentimientos en su totalidad; así que había contribuido a distender el ambiente, con las burlas, con las que Inuyasha estaba comenzando a aceptar su estado relajadamente.

_ Mamá, si tu y Sesshomaru sama se unen, ¿tendrán hijos cómo Inuyasha?...

_ Espero que no sean tan feos…

Y todos comenzaron a reír a carcajadas, a pesar de la sorpresa, por las palabras de Sesshomaru, que bien podría ser el deseo más puro o simple sarcasmo.

Todos cenaron, relajadamente, entre risas de los amigos, mientras Kohaku y Shippo, jugaban Shogi, que se había convertido en el favorito de ambos.

Sesshomaru permanecía cerca de la entrada vigilando, viendo a Kagome, sentada al lado de Sango y Yumeko, sonriendo como antaño, cuando solo la veía de lejos.

_ Oye Kagome, ¿no crees que deberíamos de ir con tu madre, antes de ir a la Casa de la Luna?, ella tiene que saber que estás bien… y también traer más ramen, pero lo importante es que ella esté tranquila.

Sesshomaru, sintió la incomodidad de Kagome, al igual que Kouga, que lo vio fugazmente, cómo diciéndole que hiciera algo.

_ No Inuyasha, tenemos que estar cuanto antes, y avisar sobre lo ocurrido en las tierras del Norte. Podrán ir después, y llevar un obsequio de parte de la Casa de la Luna.

Kouga sabía que ese obsequio era parte del compromiso que había adquirido con Kagome, y se sentía orgulloso de ellos.

_ Pero estaremos tan cerca del pozo, podríamos ir y venir, rapido…

_ Inuyasha, yo no… todavía no…

Kagome bajó la mirada, dándole a entender lo que sentía en realidad, ya que no tenía los sentidos desarrollados para ver la tristeza en la que se estaba sumiendo.

_ Kagome yo…

_ Lo sé… no te preocupes…

Kagome se levantó y se sentó en la entrada de la cueva, también, frente a Sesshomaru, mientras que este trataba de no observar. Viendo ambos los relámpagos, que alumbraban la noche.

_ Me gustaría estar en unas aguas termales en este momento, aun me siento sucia por la batalla.

Fue apenas un susurro, pero Sesshomaru, con su velocidad, la tomó en brazos y la llevó cerca de ahí, dentro de otra cueva, donde en un espacio abierto dentro de la misma, había un hermoso estanque de aguas termales.

_ Gracias… pero, ¿podrías darte la vuelta?

Sesshomaru, entendía su rubor virginal, y estaba dispuesto a esperar hasta que se bañara, cuando las suaves palabras de Kagome, lo sacaron de balance.

_ ¿Te bañaras tu también, Sesshomaru?

Volteo y ella estaba de espaldas con su cabello largo y suelto, flotando en el agua, con el agua cubriendo la mayor parte de su cuerpo, asi que comenzo a desnudarse lentamente, para entrar junto a ella.

El corazón de Kagome, saltaba en su pecho, con la loca idea de quererse escapar, sabía que su rostro estaba sonrojado, y no era por las aguas tibias en las que estaba sumergida. Ella quería dar un paso enorme con él.

Sintió el suave movimiento ondulante del agua, cuando él entró junto a ella, así que después de suspirar, intentando de tranquilizar su corazón , sé volteo suavemente a verlo.

Sesshomaru, estaba sentado, sobre una roca del fondo, con un brazo apoyado en otra que estaba fuera, dejando ver su escultural abdomen, mientras su largo cabello plateado enmarcaba su increíble cuerpo.

El rostro de Kagome estaba sonrojado y parecía querer decirle algo, pero no sé animaba.

_ Sesshomaru yo… yo soy esta…

Sé levantó despacio, con su rostro triste, echando su cabello hacía atrás, para dejar su desnudo cuerpo, a la vista de él.

Su silueta era alta y esbelta, de largas y fuertes piernas y caderas redondeadas con un trasero respingón, que sé le había antojado morder; sus brazos, delgados y delicados, pero aun asi fuertes.

De vientre plano, con redondos senos, algo grandes y firmes; sabía que su preocupación, eran las cicatrices en su piel.

Sus piernas con algunos ligeros cortes, que lucían un poco más blancos que su piel, y en sus brazos, otro tanto, pero la que más, era esa que atravesaba sus costillas, de espalda, al pequeño orificio del ombligo.

Recordaba, el rastro de sangre, que había dejado, y todo la que había olido, cuando se rompió el hechizo de su armadura, y ahora entendía la magnitud de su herida.

Kagome al ver que no decía ni palabra, se metió otra vez al agua, dándole la espalda, pensando, en que tal vez él estaba despreciando su cuerpo.

Pero de pronto él la jaló hacía él, acomodandola en la misma roca que estaba sentado.

Sus labios tocaron su cuello, y Kagome solo suspiro excitada, mientras las manos de Sesshomaru, comenzaron a recorrerla bajo el agua, alzando sus caderas, haciendo que flotara, para poder seguir viendo su cuerpo.

Con sus garras toco esa cicatriz que tanto cohibía a Kagome, provocando que sus senos se endurecieran, mientras gemía suavemente.

_ Eres muy bella Kagome…

Y la acomodaba a horcajadas sobre él, besándola apasionadamente, mientras Kagome sentía su miembro crecer entre sus piernas, sin poder evitar moverse, tallandose contra él, mientras Sesshomaru, se abrazaba más a su cuerpo, disfrutando a la hermosa Miko entre sus brazos.

"Mia, hazla mía Sesshomaru…"

Su Bestia estaba tan excitada como él, sin saber si sería capaz de contenerse esta vez.

No quería hacerla suya, en la intemperie, en medio de la nada, pero no soportaba las ganas de ver su rostro sonrojado de placer, mientras gritaba su nombre.

Kagome comenzó a acariciar la parte de atrás de su cuello, mientras besaba también su cuello, tal vez ella virgen, pero ¡por Dios!, era una chica del futuro, y estaba más que informada sobre la tecnica del amor.

Sesshomaru no aguantaba, incluso en el agua, sentía la lubricación resbaladiza de su intimidad, invitándolo a entrar, a ese paraíso escondido entre sus piernas.

La tomó de las axilas, sacándola de agua y poniéndola fuera de la poza, mientras él continuaba dentro, pero a la altura perfecta de sus senos y sé su intimidad, a la que pronto comenzaría a saborear, acechando como un depredador a su objetivo final.

Pasó su lengua, por cada milímetro de piel perfecta e imperfecta, mientras Kagome, apoyada en sus brazos, doblaba sus rodillas, abriéndose más a él, con el rostro ardiendo y el cuerpo transpirando de excitación.

Sesshomaru, no aguanto más y saboreo la dulce esencia que se derramaba sobre sus piernas, bebiendo de ella, mientras gruñía de manera perceptible, devorandola, lamiendola, volviéndola loca por completo, mientras ella gemía y gritaba ruidosamente, sin poder contener el cúmulo de emociones obtenidas.

Cada sueño que había tenido, era algo efímero comparado con lo que estaba sintiendo en esos momento.

Sé agarraba de sus cabellos, avergonzada de querer aún más, mientras pegaba más su cuerpo a su boca y él se sostenía de sus resbaladizos muslos.

Yako intentaba romper las cadenas de su cordura y tomar posesión de su cuerpo, para embestirla y hacerla suya de una maldita vez.

Sesshomaru sintió la sangre de Kagome, correr más rápido por sus venas, mientras su corazón latía apresurado, intuyendo que estaba próxima a su culminación, concentrándose en hacerla gozar, aún más, con esa lengua, que estaba logrando que su Miko, llegara al primer orgasmo de su vida.

_ ¡Sesshomaru aaah!

Y bajó la intensidad de su ataque, mientras comenzaba a besar el resto de su piel, que latía bajo sus manos deseosa de él…

Kagome se abrazó a su cuello, mientras él se apoyaba en su delicado cuerpo, besando sus labios, mirando sus dorados, que parecían de fuego en esos momentos, adivinando el mal rato, que le podía estar dando su bestia.

_ Sesshomaru, te amo…

Y beso la punta de su nariz, mientras lamía con suavidad sus labios, provocando en su interior, un alegre aullido de Yako, mientras su rostro se sonroja levemente.

_ Dos días más Kagome. Dos días más y serás mía…

Y se abrazaba a su cuerpo desnudo, olfateando y lamiendo sus antiguas heridas, mientras Kagome reía nerviosa, entre la excitación y las cosquillas.

Kagome habló durante toda la noche, haciéndole preguntas sobre tiempos pasados, y respondiendo cada una de él, acerca de su poca curiosidad por el futuro.

Él era un youkai, con varios siglos de antigüedad, había visto muchas cosas, y en ocasiones llegó a pensar, que la vida solo era un círculo de acontecimientos, que se repetía una y otra vez.

Lo único que había motivado sus últimos siglos, había sido la búsqueda de Tessaiga, pero jamás espero que en ese interludio, habría un acontecimiento o factor, que lograria poner su mundo de cabeza.

La había odiado en un principio, Kagome, lo había hecho perder su tranquilidad, provocando, retando; ella no le temía y estaba dispuesta a morir por defender a sus amigos, a pesar de no saber usar, más que el arco y sus poderes espirituales, medianamente.

Él se dio cuenta del cambio de su medio hermano, menos salvaje, más centrado, más fuerte, esa mujer de ropas extrañas, de ojos diferentes y actitud, algo vulgar para su gusto, había logrado ese cambio en él.

Pero Naraku, había logrado tentarlo, y realmente se creyó capaz de poseer a Tessaiga. Y cometió muchos errores.

Conocer a Rin, fue cómo darle una oportunidad a su curiosidad por Kagome, pues esa pequeñita era igual que Kagome, tanto físicamente, como espiritual, pues tampoco ella le tenía miedo.

Y entendió a su hermano, y entendió muchas cosas, y aunque sé resistió, sé dio cuenta de que había cambiado mucho, y que todo era por culpa de Kagome, y con él paso de los años, él se dio cuenta de sus idas y venidas por el pozo, siendo Bokuseno él que le aclarara esta duda, enterándose por primera vez, de que algunas personas eran capaces de viajar por el tiempo, y al parecer Kagome era una de ellas, contándole historias de antaño, de Guerreros que apoyaron a su Padre y muchas más.

No supo cuándo se enamoró de ella, porque estaba enamorado, según Inuyasha, y desde hacía un tiempo, pero empezó a cuidarla, durante sus meditaciones nocturnas, después de la muerte de Kikyo, durante las batallas en las que coincidían con más frecuencia, y se preguntaba, porque su hermano no podía olvidar a la Miko muerta y darse cuenta de la Miko de aroma a flores y carne viva, que tenía a su lado.

Kagome empezó a mandarle pequeños regalos con Rin, frutas y nueces, que sabía, eran del gusto de él.

Y cada que regresaba Rin, iba cargada de regalos para todos, incluyendo a ella, pequeñas cosas, que ni por asomo creerían que fueran de parte de él.

_ ¿Te haz dormido?...

Kagome se removió dentro del agua, pegandose más su cuerpo.

_ No, solo estoy pensando…

_ ¿En algo bueno?...

La voz de Kagome era traviesa.

_ Si… en ti.

Por Dios, Sesshomaru podía ser un romántico cuando quería.

_ ¿Crees que deberíamos de regresar?...

Kagome estaba muy agusto debajo del agua, pero no quería su piel como una pasa.

_ Me gustaria dormir en esta cueva contigo…

Y entonces Sesshomaru salió del agua, completamente desnudo, y el rostro de Kagome, quedó completamente rojo, ante su desnudez. ¡Por Dios! era la perfección…

_ Eres un exhibicionista…

Kagome evitaba mirarlo, mientras salía del agua y comenzaba a abrir una de sus vainas, para sacar algo de ropa…

_ Viniendo de una Miko, que ha mostrado su ropa interior por todo el Sengoku, es más un cumplido que un insulto…

Kagome comenzó a reír, y le paso su ropa, viendo Sesshomaru, por primera vez, las vainas de frijol. Así que ella le explicó cómo funcionaban y todo lo que traía en ellas, viendo su Arco y su Erhu, más detalladamente.

Kagome se vistió, con las ropas de entrenamiento, pues ya no andaría enseñando su ropa interior por todo el Sengoku, y mientras lo decía, sacaba su pequeña lengua, mientras Sesshomaru, se acostaba sobre ella y mordía, suavemente sus labios. Y Kagome suspiró, evitando pedirle que la hiciera suya en esos momentos…

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Bueno aqui les dejos un capítulo más… un poco más relajado pero emocional…

¿Les gusto?

Ya saben, dejen review, para conocer sus opiniones, o simplemente para decir "Hello it's me" ok eso estuvo muy Adele… pero es bueno saber de ustedes, la verdad he amado cada uno de sus comentarios…

GRACIAS A:

Mariana989... que fue el primer comentario…

Damalunaely

Chicadelasseries

Fabi sama

Asia12

Celeste

Mary

Daiisevani

Okita Kagura

Les mando un abrazos Supercalifrigilisticuespialidoso…

YOI MINO