DISCLAIMER: Los personajes del Manga INUYASHA, son creación de Rumiko Takahashi. La historia en la que se utilizan, es de inspiración mia ;)

ADVERTENCIA: Esta historia es rated M, por lo que contendrá, situaciones SEXUALES y de violencia, además de lenguaje vulgar, de manera explícita, y no por eso recomendar cada una de ellas… Se recomienda discreción ;)

*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O

Sesshomaru apoyaba su peso sobre los codos, evitando estar por completo encima de ella, mientras poseía su boca y repegaba sus caderas sobre el vientre, que expresaba su excitación, con gemidos ruidosos que se ahogaban en su boca.

"Mia… mia…"

Su Bestia estaba a punto de vencerlo, sus ojos estaban teñidos de rojo y las marcas de su rostro sé comenzaban a desfigurar, mientras él se sujetaba de su suave cuerpo con fuerza, a punto de traspasar su piel con sus filosas garras

Kagome estaba, ligeramente preocupada, pero la pasión en la que ambos estaban sumidos, le hacía soportar, disfrutar, y desear cada vez más contacto, abrazando sus piernas en su cintura y repegando su sexo, completamente con el de él, que, ¡por Kami!, estaba completamente erecto, dándose cuenta de lo bien dotado que era.

_ ¡GGRRRR! AAHHH…

Sesshomaru lanzó un fuerte gruñido y se levantó de prisa, con el rostro consternado y furioso, completamente desfigurado, dándole a entender a Kagome, que realmente estaba teniendo problemas para controlar a Yako…

Ella se iba a levantar, para intentar tranquilizarlo, pero Sesshomaru se apartó rápidamente…

_ No te acerques Miko, pues no podré contenerme…

Sesshomaru salió transformado en una esfera de luz, huyendo de ella, para intentar entrar en razón.

Kagome continuaba sentada sobre su trasero, sin saber qué había sucedido.

Sé levantó y sacudió sus ropas, lavando su rostro en las aguas termales, y cepillando su cabello para poder salir de ahí, después de guardar las vainas de frijol y acomodar sus armas en su obi, y el carcaj en su espalda, junto con su arco.

Mientras iba caminando en silencio, había activado sus sentidos, para intentar saber quienes o quien, estaba cerca y poder meditar, en ese momento de introspección.

Sesshomaru se había alejado demasiado, y aunque estaba algo preocupada, no dejaba de sonreír, pues incluso a ella misma sentía un ardor y una necesidad creciente en el centro de su intimidad.

Decidió no ir al campamento, dedicándose a correr y a saltar, entrenado un poco y utilizando el arco, para cazar…

*O*O*

Inuyasha, se había despertado después de sentir la explosión del youki alterado de Sesshomaru, estaba amaneciendo, y por fin sus poderes demoníacos están en su máximo, preocupandose un momento por Kagome.

_ Deberíamos de ir a buscarla _ le dijo a Kouga y Miroku, que estaban haciendo la última guardia.

_ Inuyasha, no deberías de preocuparte por ella, pues te aseguro que ya no ocupa de nosotros, ella es bastante fuerte y una excelente guerrera.

_ ¿Quieres que la vayamos a buscar?, la verdad, es que yo también ocupó entrenar y su búsqueda sería algo muy bueno, para empezar el día…

Inuyasha volteo hacía Yumeko, que ya había despertado y regresaba de bañarse, que había escuchado la plática entre los tres…

_ Vamos pues, sirve que cazamos algo en el camino, para almorzar…

Yumeko, armó su alabarda, y la colgó de su espalda, para poder correr a un lado de Inuyasha, en silencio y de prisa.

_ Extenderé mi energía para localizarla…

_ ¡No tonta! podrías purificarme o a los youkais cómo Shippo o Kirara…

_ Yo no utilizo reiki, no soy sacerdotisa, ni tengo poderes espirituales, yo estoy entrenada en el uso del chakra, en el uso de mis puntos energéticos, y dependiendo la energía que utilice, puedo sanar mi cuerpo y el de los demás, y usarla para proteccion y deteccion… lo que utiliza Kagome, además de su chakra, que todos los humanos poseemos en mayor o menor cantidad, es reiki, una energía vital, poderosa, que solo pocas personas nacen con la capacidad de manejar, por ejemplo, ella o Miroku, o la familia de Kagome.

Ahora entendía Inuyasha, porque a pesar de verla sanar a Kagome, su energía no lo molestaba, y también porque Kagome se había vuelto tan poderosa, pues ahora no solo depende de sus poderes espirituales, si no que había entrenado su cuerpo, para utilizar el potencial con el que cada ser humano nace.

_ Retrae tu energía Yasha kun, creo que ya la encontre… ven, vamos a sorprenderla…

Yumeko había entrado en modo pelea, y él no podía evitar notar, el brillo de placer en su mirada, pues esa loca, al parecer disfrutaba luchar… y él también, así que sonriendo ocultó su youki, y comenzaron a saltar en silencio entre los árboles, para sorprenderla.

Kagome tenía en la mira a un faisán, disparando de manera rápida y certera, sintiendo en ese breve instante el ataque sorpresa de una espada.

De inmediato lanzó el arco al suelo y sacó su espada Taiyo (Sol), de su saya, deteniendo por un pelo, el feroz y mortal ataque de Yumeko.

Inuyasha se quedó con la boca abierta, pues ella, como un gato al acecho, había localizado a su presa y en rápido y feroz movimiento, atacó a quemarropa.

Pensó en detenerla, cuando vio que Kagome estaba concentrada cazando, y pensó en matarla, en esa fracción de segundo en que creyó muerta a su amiga.

Pero ella era fuerte, y la dejó con la boca abierta, atacando de regreso, Kagome se había convertido en una gran espadachín, y no resistía las ganas de atacar, uniéndose al juego de ambas.

_ Ohayo, Kagome Hime, ¡Siempre alerta! recuerdelo…

_ ¡Oh querido Ryutaro sensei! veo que después de todo, decidió reencarnar y continuar entrenandome…

Kagome sonreía recordando a su maestro, feliz de que Yumeko también pensara en él, porque a pesar de todo, él había sido su maestro, y uno demasiado bueno, como para que ellas pudieran dejar a Inuyasha con la boca abierta.

_ ¡Vamos Yasha kun! prometiste ayudarme a derrocar a la princesa…

_ ¡Keh!

Kagome reía con fuerza y continuaba peleando con Yumeko, brincando, atacando y corriendo, mientras Inuyasha, pensaba que definitivamente, ambas estaban locas.

Así que sacó a Tessaiga, y atacó a Kagome, mientras esta sacaba su chakra, para poder defenderse de la fuerza de Inuyasha, sin purificarlo con su reiki, deteniendo su ataque con su espada, mientras sacaba su wakizashi, para defenderse de Yumeko, que esperaba su turno para atacar.

Y así pasaron cerca de una hora, en lo que terminaba de amanecer por completo.

Sesshomaru había llegado, casi a la mitad del entrenamiento, y por un breve momento, pensó que Inuyasha la estaba atacando, pero su olfato no lo engañaba, y sé dio cuenta, que solo estaba presente la adrenalina del momento.

Por primera vez, pudo vislumbrar el poder de Kagome, dándose cuenta, de que se había convertido en una gran luchadora, además el manejo de su katana era rápido y certero, mientras su velocidad y fuerza corporal, eran adecuadas, para defenderse del ataque de Inuyasha, con facilidad, viendo que este no contenía su fuerza para nada.

La había mandado al suelo un par de veces, mientras Yumeko cambiaba de bando y comenzaba a atacar a Inuyasha también, era un entrenamiento, su hermano tenía la fuerza necesaria para defenderse de las dos, mientras que ellas lejos de estar cansadas, luchaban entre sí o contra él, con parte de su fuerza…

_ Gane…

Kagome, había lanzado con una fuerte patada lateral a Inuyasha, mientras se lanzaba contra él, inmovilizando…

_ ¡Ja! tramposa… note el pulso de reiki…

_ Bueno Inuyasha, pero en la guerra y el amor todo se vale,

E hizo un pequeño gesto de cejas, señalando hacía Yumeko, que en ese momento recogía el arma de Inuyasha del suelo, sonriendo ante el sonrojo tierno que adornaba su rostro.

_ Así que mejor ya concluimos el entrenamiento, pues Sesshomaru, tiene rato esperándonos…

Sé levantó de la espalda de Inuyasha, y comenzó a caminar hacia Sesshomaru, que estaba debajo de la sombra de un árbol, con fruta aun lado de él.

_ Come Miko…

_ Okaeri nasai, Sesshomaru, me quede preocupada por ti…

Estaba sentada en seiza frente a él, con el rostro sonrojado del esfuerzo, mientras unas pequeñas gotas de sudor, bajaban por su cuerpo.

Y ella, podía jurar, que noto un leve, muy leve sonrojo en la piel de Sesshomaru, que de inmediato guardó de nuevo la compostura, entendiendo Kagome, que ese tema no sé debía de tocar, con Inuyasha cerca de ellos.

Puso su espada frente a él, en lo que disfrutaba su fruta y Sesshomaru la tomó, después de dirigirle una breve mirada, que ella recibió con una leve sonrisa.

Era ligera, pero fuerte, y hecha con un excelente material, y apesar de ser una arma humana, era bella y canalizaba muy bien las energías de Kagome.

Kagome disfrutaba de las pequeñas frutas, como peras o ciruelas, que eran sus preferidas, pero cuando Inuyasha y Yumeko se iban acercando después de recolectar la cacería de Kagome y limpiar las aves, sacó su wakizashi para partir un melón y pudieran disfrutar de un trozo de fruta antes de regresar al campamento.

_ ¿Cómo se llaman tus armas, Kagome?

_ La katana es Taiyo (sol) y la wakizashi, Tsukimi (contemplando la Luna)…

Sesshomaru la miro fijamente, consternado por sus palabras, mientras ella atendía a sus amigos, ofreciéndoles la fruta recién partida.

Le había sorprendido, que la wakizashi, pareciera una pequeña y femenina copia de Bakusaiga, y se sintió satisfecho, pues era una buena señal que su mujer llevara un arma parecida a la suya.

Kagome, se sentía feliz, de notar la mirada de orgullo de parte de él, no era necesario decir, porque su pequeña arma, se llamaba Tsukimi, que significaba, "contemplando la Luna".

*O*O*

Después de un par de horas, todos habían llegado a la Aldea de Kaede sama, y Kagome sentía una emoción enorme, por ver a Rin, que en cuanto Kaede le avisó de su llegada, corrió a abrazar a su querida mamá.

_ ¡Kagome! ¡Okasan!.

Y todos sentían una felicidad enorme, al ver cómo la pequeña niña, de colorido kimono, saltaba sobre Kagome, que la recibía entre sus brazos y se dejaba caer de rodillas al suelo para estar a su altura.

_ Shippo kun, nii -chan, mamá a regresado…

Y jalaba al kitsune de la mano, para poder abrazarse los tres, mientras que Shippo se sentía feliz, pues cómo él era un hombrecito, y estaba frente a Sesshomaru, había sentido vergüenza de correr y unirse al abrazo, pero ya juntos los tres, no le importo nada, y más cuando sentía el youki de Sesshomaru cubrirlos cálidamente, mientras todos estaban sorprendidos antes esta acción, pues abiertamente, el Lord del Oeste estaba reclamando y saludando a su familia.

_ Kagome, hija, Okaeri nasai… me da gusto saber que estás bien, y que al fin encontraste lo que era para ti…

Kagome se levantó del suelo, y con sus hijos sujetos de su ropa, abrazo a la anciana, que se había convertido en una abuela para ella.

_ Vamos a tomar té, y me cuentan todo lo que ha pasado.

Todos habían saludado a la vieja Miko, después de que esta saludara a Sesshomaru con respeto, y presentándole a Yumeko también, a la que había elogiado, pues jamás había visto una mujer con cabellos dorados.

Mientras que todos bebían té, Inuyasha había salido a sentarse en su árbol favorito a descansar, pensando en que tenía tiempo de ir con Sonomi sama, al futuro y traer ramen, que siempre tenía almacenado en su casa, para las visitas rápidas de Inuyasha.

Tal vez Kagome se enojaria con él, pero al recibir noticias de su madre y algún regalo, ella se contentaria de nuevo.

**O*O

Raiko se había acoplado a su vida en el futuro.

Sabía que con la riqueza que había dispuesto para Sonomi, de la que ella no estaba muy conciente, podrían vivir bien por el resto de sus vidas.

Ryutaro sensei, y Taiga sama se habían hecho bueno amigos, siendo ambos buenos rivales jugando al mahjong, para el que jamás pensó tener la paciencia para jugar.

Entrenaba con Raiko todos los días, y se negaba a entrenar a Souta, pues no quería arruinar su niñez aun, así que su padre, comenzaría con lo básico, incluyendo sus poderes espirituales.

Estaba seguro, de que sus soldados habían logrado abrir la Jikan Geto para que parte de su gente, pudieran huir a través de ella.

Ya llegará el momento en que su pueblo volvería a resurgir, y sabía que Souta sería un gran líder como su padre y su Abuelo, y porque no, como su hermana también; pues aunque le guardara rencor por abandonarlo a su suerte, sabía que no era del todo su culpa y que a pesar de todo era una chica que llevaba a cuesta una gran carga, y estaba orgulloso, por lo menos de que aprendiera a defenderse de la vida que le tocó.

Sintió un youki, viniendo de la caseta donde estaba el pozo, y de inmediato sacó su espada y se dirigió al sitio, por donde creía que aparecería algún esbirro de Naraku.

Inuyasha había bordeado la aldea, tomando el camino largo hacía el pozo, simulando visitar la tumba de Kikyo, por si alguien estuviera atento a su youki. Y usando su velocidad demoniaca, se lanzó al pozo, sin pensar en nada, más que su ramen, que pronto disfrutaría.

Salió a la caseta de un salto, comenzado a brincar, para llegar con Sonomi sama, cuando un poderoso ataque lo embistió, lanzandolo por los aires y aterrizando cerca del Goshinboku.

Sacó su Colmillo de inmediato, poniéndose en guardia, mientras un guerrero, algo mayor, de cabello largo, aunque calvo de la coronilla, lo atacaba de nuevo con su katana…

_ ¡Oiga, ¿qué le pasa anciano?! ¡DEJE DE ATACARME!...

Pero Ryutaro no le daba tregua, y cómo podía, Inuyasha sé defendía, preguntandose, ¿quién demonios era ese viejo?.

Raiko sintió la explosión de chakra y youki, y de inmediato fue por su espada para apoyar a su maestro, sin saber qué era lo que pasaba, mientras Sonomi, el Abuelo Taiga y Souta, se quedaban paralizados por la repentina salida de Raiko, corriendo detrás de él, cuando lo vieron dirigirse hacia la explanada.

Raiko corría con velocidad, para defender a su maestro, cuando vio, que la persona con la que luchaba, era uno de los amigos de Kagome, y aunque no recordaba su nombre, sabía que era uno de los hijos del clan Taisho.

_ ¡Ryutaro sensei! ¡Onegai! él es familia…

Sonomi gritó desesperada, al ver con la fuerza con la que luchaban ambos.

Inuyasha la escucho, y bajó la guardia, siendo lanzado por el aire, mientras que Souta y Sonomi, corren a socorrerlo, y Raiko le explicaba quien era, después de todo, a él le había tocado luchar al lado de Inu no Taisho.

_ Inuyasha, ¿estas bien?...

_ ¡Sonomi sama! póngase detrás de mí, no sabemos quién es ese loco…

_ Tranquilo nii san, él es Ryutaro sensei, amigo de mi padre. ¡Ven para que lo conozcas!...

Inuyasha se levantó, con los ojos y la boca abierta, sorprendido, pues supuestamente, ambos estaban muertos.

_ ¡T-tú!... ¡E-él!... sé supone que los dos… K-Kagome dijo…

_ ¡Inuyasha! hijo, dime, ¿Kagome esta bien?...

El hanyou despegó la vista de Raiko sama, que sonreía al ver el rostro consternado del amigo de su hija.

_ Si Sonomi sama, Kagome se encuentra bien…

_ Pero es que Raiko, me dijo que estaba herida, ¿vienes por medicinas? ven, entremos por ellas…

Inuyasha se sentía culpable mientras veía el rostro mortificado de esa señora, a la que quería cómo una madre, pues los motivos de su viaje, eran egoístas…

_ Kagome esta perfecta de salud, sus heridas sanarán rápidamente, de hecho hoy estuvimos entrenando…

_ Pero, ¿porque no viene entonces? algo le pasa, yo lo sé, si está en el Sengoku, ya debería de haber venido…

_ Ella cree que su padre murió, siente culpa y tristeza, y no sabe como mirarla a los ojos, así que ha decidido acabar con Naraku, antes de regresar…

Sonomi, soltó el llanto, mientras Raiko la tomaba de los hombros y la refugiaba en su pecho.

_ Hime estupida…

Ryutaro susurro para si mismo, seguro de que Sonomi, ni Raiko escucharian, pero olvidaba las cualidades de un youkai.

_ ¡Hey! ¿qué le pasa, viejo loco? Kagome y Yumeko han llorado incluso por usted, aunque veo que no sé lo merece…

Inuyasha había guardado su espada, mientras lo veía, pensando en lo que le había contado Yumeko; ese viejo loco, era un Sensei poderoso, y no veía la hora de luchar contra él de nuevo.

_ Inuyasha san, nosotros hemos intentado cruzar el pozo y abrir la jikan geto, pero mientras Kagome piense que estoy muerto, la conexión que me permite ir hacía ella, no funcionara. Onegai, te ruego que hables con ella cuanto antes, su madre y yo, necesitamos saber que está bien.

_ Yo le diré, Raiko sama, cuente con ello, tal vez pueda venir por un breve instante, en lo que estamos en la aldea donde se encuentra el otro extremo del pozo, pues necesitamos estar cuanto antes en el Palacio de las tierras del Oeste, pues se reunirá el Concejo Youkai…

Inuyasha se dedicó a contarles lo sucedido con las tierras del Norte y todo lo sucedido hasta ese momento, a excepción del compromiso de Kagome y Sesshomaru, pues era algo que ellos dos tenían que afrontar.

Raiko, tenía sus dedos en su mentón, mientras escuchaba el relato de Inuyasha, en lo que Sonomi, para alejar a Souta de la conversación, arreglaba el bulto de paquetes de ramen y otros productos, que se llevaría Inuyasha.

Ryutaro y él, no podían creer lo que escuchaban y creían entender, cual era el plan de Ikki Koyama, aunque para eso tenían que platicar con Kagome, pues estaba seguro de que el Oráculo, le había dado más detalles al respecto.

Ellos no habían querido intervenir en la lucha contra Naraku, pues no era parte de su dimensión ni de su tiempo, pero el caos de la casualidad, había intervenido y al final, Naraku había destruido su Aldea, con ayuda de un traidor, de ese entonces en adelante, ellos estarían involucrados también.

Inuyasha recibió su cargamento, de parte de Sonomi sama, mientras que ella lo abrazaba contenta de que le hubiera llevado noticias de su hija.

Raiko lo miraba, indagando en su mirada, si sentía algo por su hija, pues según lo que le había contado Sonomi, ella había estado muy enamorada de él, aunque Raiko recordaba las miradas entre su hija y el mayor de los Taisho.

_ Inuyasha san, que me hija venga a nosotros, cuando termine de arreglar sus asuntos en la Casa de la Luna; por mientras dile que estamos bien y que la estaremos esperando… que recuerde las profecías del Oráculo, sobre todo, la que tiene que ver, con el sello que puso Magatsuhi en ella…

Inuyasha no sabía de qué hablaba, pero transmitirá su mensaje.

_ Cuida a mí hija, Inuyasha… dile que tengo su yukata lista…

Una vez más Inuyasha no entendió nada, y supuso, que eran mensajes que solo Kagome podria descifrar.

*OO*O*

Mientras platicaban todos y Kagome recibia el regalo que la pequeña Rin había estado confeccionando ese par de años, sintieron la presencia de Inuyasha, dándose cuenta por primera vez, de que este había desaparecido por un buen rato.

La energía de Kagome, comenzó a crecer de manera oscura y furiosa, levantándose de prisa y enojada, corriendo para enfrentar a Inuyasha, pues él había hecho las cosas a sus espaldas y en contra de su voluntad.

Inuyasha corrió aprisa hacia la aldea, contento de poder darle una gran noticia a Kagome, cuando de repente está, a una velocidad más que sorprendente, lo atacó, golpeando su rostro con fuerza, mientras Inuyasha por poco cae, poniéndose en guardia.

_ ¿QUÉ TE PASA TONTA?...

_ TE DIJE QUE NO QUERÍA QUE FUERAS AL FUTURO…

Kagome comenzó a atacar con velocidad, mientras Inuyasha solo se defendia.

Sesshomaru había llegado solo un instante después que ella, dejando todos atrás, y aunque le complacía la paliza dada a su medio hermano, no entendía qué estaba pasando con la Miko.

Cuando Kagome, iba a sacar su espada, mientras era su reiki el que comenzaba a crecer, Sesshomaru sostuvo su mano, viéndola fríamente.

_ Detén tu comportamiento Miko, ¿sé podría saber que te pasa?...

Sentía la energía de Kagome, calentar su mano, y de inmediato ella se detuvo, pues recuperó la cordura perdida en un momento de furia, mirando a Sesshomaru con los ojos llenos de lágrimas, mientras que él la sostenía y la refugiaba sobre su torso.

_ Kagome… yo…

_ Oswari…

Fue un susurro de sus labios, pero con el mismo efecto contundente de siempre, al ser azotado contra el piso, por culpa del poder del collar.

_ Kagome, ¿que ha pasado?...

Yumeko no entendía la reacción de ella, y en lo que Inuyasha se recuperaba, intentaba entender lo que pasaba.

Sango vio el bulto de ramen, tirado al lado de él y supo de inmediato que pasaba…

_ Inuyasha, no puedo creer que hayas ido por ramen al futuro…

Todos entendieron la reacción de Kagome, pues ella había dejado muy claro, que no sentía fuerzas para decirle a su madre que su padre había muerto por su culpa.

Inuyasha se sentó, con las orejitas abajo, preocupado por ver a su amiga llorar…

_ No llores Kagome, perdóname… soy un tonto…

Kagome no quería mirarlo y estaba decidida a alejarse de ahí cuanto antes…

_ Kagome; Raiko sama y Ryutaro sensei están en casa de tu madre. Kagome, tu padre está vivo…

Todos voltearon a ver a Inuyasha, sorprendidos con sus palabras, mientras Yumeko, cubría su boca con ambas manos.

Kagome les daba la espalada, paralizada con las palabras de Inuyasha, y Sesshomaru se acercaba lentamente a ella, mientras escuchaba el ritmo acelerado de su corazón, cuando de repente ella cayó de rodillas, apoyada en su trasero, cubriéndose el rostro mientras lloraba copiosamente, su padre estaba vivo, ¡por Kami! su padre y su maestro estaban vivos…

Sesshomaru apoyó una rodilla en el suelo y puso su rostro frente a ella, alzandolo con sus dedos, para ver que estuviera bien.

_ Sesshomaru, tengo que ir con mis padres… está vivo, Sesshomaru, mi padre está vivo.

Sé levantó con ayuda de él, dispuesta a correr hacía el pozo, cuando Inuyasha la detuvo.

_ Kagome, le conte a tu padre sobre la reunión urgente del Consejo, y todo el desastre que había causado Naraku con su llegada, así que me dijo, que cumplieras con ese compromiso, y que se verían después, y también me encargó que te dijera, que recordarás las palabras del Oráculo, pues eran importantes.

Kagome se puso roja, y Sesshomaru quedó intrigado al respecto, dispuesto a preguntarle más adelante.

_ Y tu madre me pidió cuidarte y que recordaras que tenía tu yukata lista…

Y ella sonrió con ternura, pues el festival del Obon-ondori era uno de sus favoritos, y seria en unos días.

_ Perdona por atacarte Inuyasha… no sabía…

Pero él solo sonrió, contento de haber hecho feliz a su amiga.

_ Partamos cuanto antes, asi podras ver pronto a tus padres.

O*O*O*O

_ Raiko, ¿a que te referias con el sello que tiene Kagome?...

Él abrazó a su mujer, para que se sintiera tranquila, mientras estaban junto al pozo, por el que habían visto partir a Inuyasha.

_ Ella tiene que casarse, pues la perla o más bien, la parte negativa de esta, Magatsuhi, puso un sello dentro de ella que ha bloqueado sus poderes, si la perla llega a ser absorbida por Naraku, Kagome no podrá vencerlo tan fácilmente o si logra destruirla, antes de que ella elimine el sello de su alma, ella morirá.

Nadie, más que el Oráculo, mí padre y yo, sabemos esta información, también Kagome, y si lo que sospecho es cierto, tendrá que estar unida a su pareja destinada para antes de la siguiente luna llena.

_ Pero Raiko, ¡para eso faltan pocos días! además, si quieres que obre la magia de tu gente, ella debe saber tocar un instrumento… además no estoy segura de que ella siga sintiéndose enamorada de Inuyasha, ¿a quien podría amar en tan pocos días?...

_ Cuando fui por ella al Sengoku, note un tipo de cercanía, entre ella y el hermano mayor de Inuyasha, Sesshomaru es su nombre. Creo que entre ellos existe ese tipo de atracción, que nació entre nosotros, con solo vernos…

Sonomi recordaba algunas pláticas con su hija, de cómo Sesshomaru era un youkai orgulloso, que se avergonzaba de su hermano, pero también, de cómo había adoptado a Rin, y cómo había notado esos últimos días, que el hermano mayor de Inuyasha, había cambiado.

Pero aun así sé preocupaba, su hija era demasiado especial y noble, cómo para terminar con alguien que no comprenda sus sentimientos.

_ Todo estará bien Sonomi… te lo aseguro…

**O*O*

Habían viajado a través de Japón, cerca de cuatro horas, para llegar a la Casa de la Luna, en las tierras del Oeste, donde Sesshomaru era amo y señor.

Ayame se había encontrado con ellos en el camino, asegurando que su Abuelo y los demás Jefes de la manada estarían presentes en el palacio.

Sesshomaru no había podido platicar con Kagome, pero sentía el cambio en el aroma de ella, su alegría había vuelto y sabía que era por saber, que su padre no había muerto, y mientras viajaban, ella iba abrazada a él, de manera tierna, refugiándose en su cuerpo, mientras él la cubría con su estola.

Sus soldados habían salido a recibirlo, juntos con sus generales y con Jaken, que encabezaba la comitiva, al día siguiente se reuniría el consejo, y muchos de los que estarían presentes no habían llegado, así que Sesshomaru los condujo al ala de la Casa de Luna, donde estaban sus aposentos privados, lejos del salón, de la Cámara de los Lores o el comedor donde se celebraría la ceremonia de Unión, una parte donde no tenía acceso nadie, más que el Señor del Oeste y su servidumbre, y a quien él decidiera invitar.

_ Mí Lord, bienvenido a casa.

Sus Generales lo saludaron uno a uno, conociendo a los invitados de su Señor y a Kagome, sobre la que olían el aroma del Lord, dándose cuenta de que ella sería la futura Lady del Oeste.

_ Amo bonito, prepare todo, justo como lo pidió…

Jaken se inclinó frente a él, y frente a Kagome, que aunque no le gustara mucho, ella sería su Señora dentro dentro de poco.

_ Los he citado, Generales, pues además de presentarles a mis aliados, necesito encomendarles una misión…

Sesshomaru les había pedido organizar una guardia permanente y redoblar las fuerzas en sus fronteras, dándoles un informe detallado de los sucedido en las tierras del Norte.

_ Necesito que envíen a los rastreadores del clan Ookami, juntos con los nuestros, para que localicen el paradero de Naraku.

Después de platicar por casi una hora, estos se marcharon, después de inclinarse frente al Lord y a su prometida.

_ Sesshomaru sama, la cena esta lista.

Todos pasaron al gran comedor, donde Jaken había dispuesto una gran cena para los invitados de su Amo.

El salón donde estaban, era hermoso, de maderas finas color oscuro, con paredes finamente decoradas con hermosos dibujos en tinta de oro, iluminado por candelabros llenos, de cientos de velas sobrenaturales, que iluminaban el lugar, dándole una hermosa elegancia.

Se sentaron sobre cojines de seda, dispersos para su comidad, y Kagome se sentó a la derecha de Sesshomaru e Inuyasha a su izquierda.

Todos estaban contentos con el festín, y durante la comida estuvieron conversando acerca de lo que dirían ante el Consejo, proponiendo estrategias, que podrían plantear y llevar a cabo de manera efectiva, para derrotar a Naraku.

Kagome se levantó en compañía de Shippo y de Rin, y mientras Kohaku, Sango, Ayame y Yumeko los acompañaban, ellos querían mostrarle, la hermosa pintura de Kagome, que había hecho Shippo para ella, y que Sesshomaru había permitido que colgaran en la Biblioteca, donde los dos estudiaban pensando en su madre.

Yumeko, Sango y Ayame, estaban maravilladas con la destreza de Shippo, pues Kagome estaba frente a ella en bellos tonos sepia y ocre, con un hermoso kimono, que parecía la representación del otoño, por sus bellos colores.

Kagome estaba conmovida hasta las lágrimas, pues entendía cuán amada era por ellos, correspondiendo su cariño.

Sesshomaru permitió que Jaken los llevara a un paseo guiado por el Palacio y los jardines.

_ Esto es muy hermoso, Sesshomaru…

_ Bueno tal vez el mérito sea de mí madre, pero gracias por tus palabras…

Antes de que oscureciera más, Jaken le mostró a cada uno sus habitaciones.

Sango y Miroku, tendrían la propia, al igual que Ayame y Kouga.

Shippo y Kohaku, compartirán habitación, y Yumeko dormiría con Rin.

Inuyasha, dormiría en la que le correspondía al segundo heredero del Oeste, y cuando todos estuvieron en sus respectivas habitaciones, Sesshomaru guió de la mano a Kagome, conduciendola, a la que de ahí en adelante seria la habitación de ambos.

El rostro de Kagome ardía, mientras ambos caminaban detrás de Jaken, y al entrar, Kagome no pudo evitar suspirar de asombro, pues la habitación de Sesshomaru era bellísima.

De amplios suelos de madera oscura, donde en medio de esta, había una gran cama, mullida y suave, de blancos y azules cobertores, bordados en oro y llenos de plumas, un hermoso dosel, con el más fino tejido, que los cubrirá a ambos, dándoles un poco de privacidad.

Los ventanales para salir al balcon, daban una hermosa vista a los jardines y un pequeño lago, y por ellos entraba el fresco aroma de las flores y la tierra mojada.

Jaken le mostró a su Señora, el vestidor, donde su ayuda de cámara la ayudaria todas las mañanas a vestirse y en este, hermosos kimonos y yukatas, en espera de ser usados por ella, junto con sus respectivos okobos y getas.

El kappa se marchó y Sesshomaru le mostró la puerta por donde entraba al onsen privado de los dos y Kagome, sentía unas ganas enormes de darse un relajante baño.

_ Sesshomaru, ¿es correcto que compartamos habitación?...

Kagome pensaba en su reacción de esa mañana y temía por ambos.

_ Lamento haberte preocupado, pero en ese momento fue muy difícil tenerte en mis brazos y no poder hacerte mía; pero actualmente, mí Bestia está tranquila, pues tenerte en mi palacio y en mis aposentos, es una clara señal de que eres mía.

Juntos entraron al onsen de nuevo, y platicaron acerca de los acontecimientos del día.

_ Kagome, ¿a que se refiere Inuyasha, con las profecías del Oráculo? ¿y porque te sonrojaste al recordar?...

_ Sesshomaru, antes de responder, ¿te puedo hacer una pregunta?

Él asintió suavemente, dándole a entender que continuara.

_ ¿Porque quieres unirte a mi?

_ Porque has captado mi atención, pienso que eres una onna admirable, que se a ganado mi respeto, y aunque en un principio te odiaba por intervenir en asuntos que no te correspondian, cambie de parecer al ver tu fuerza, tu constancia y el cambio que habias obrado en Inuyasha. Quieres a Rin, adoptaste como tuyo a un pequeño youkai, y además eres muy bella.

El Hanyou dice, que esta necesidad que siento de protegerte, de tenerte, es estar enamorado, y aunque aun no entiendo mucho al respecto, se puede decir que estoy enamorado entonces.

Kagome lo miraba, con una dulce sonrisa en el rostro y sus mejillas encendidas, y aunque estaba sentada en el extremo contrario de la piscina de aguas termales, se acercó hasta estar frente a él.

_ Se supone que debo de unirme a mí pareja destinada, para destruir un sello que puso Magatsuhi en mí, pues si destruimos la perla antes de esto, mi fuerza no será suficiente para desligarme de esta y podría morir.

El Oráculo me dijo en su profecía, que un Taisho seria mi pareja, pues mi sangre y la de un youkai debían de estar unidas para derrotar a Naraku.

Pensé en Inuyasha, pues aunque yo sentía algo por ti, no podía creer que tú sintieras lo mismo… esa noche que toque el Erhu, tú estabas ahí, y me demostraste tus intenciones. Y de esa manera sé elige una pareja en Rakuen no Ippen. No había querido decirte sobre esto, para no coaccionarte, pues al final, el amor debía de fluir de manera natural, viendo que al final que las profecías del Oráculo si se han cumplido.

Sesshomaru, no podía creer lo que escuchaba, estaba impresionado, pues en su naturaleza no estaba dejar las cosas en manos del destino, el azar o la casualidad. Pero al final, algo más fuerte que ellos, los había unido.

_ Me da gusto que hayas sabido reconocerme…

Kagome bajaba la mirada, y él se acercó a ella y la abrazó a su cuerpo desnudo. Ella era de él, definitivamente, y tenían que estar unidos cuanto antes, para que ella fuera libre de esa maldición.

_ Yo siempre te protegeré Miko…

Y ella lo beso enamorada, contenta de estar a su lado...

Nadie iba a lastimarla, ella no moriría por culpa de la Shikon no tama

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Bueno, estos días han sido algo pesados para mí, pues estuve un poco enferma en mí casa, pero este fin, me tomé un delicioso descanso en la playa, donde vive mi familia, asi que regrese con las baterías cargadas…

Para los que no sepan, acabo de abrir una pagina de FB con mi nombre de Autor, donde he publicado imágenes en las que me inspiró para ciertos personajes o detalles de mis historias… asi que pasen y manden solicitud…

Les mando un saludo Supercalifragilisticuespialidoso hasta donde estes…

YOI MINO