DISCLAIMER: Los personajes del Manga INUYASHA, son creación de Rumiko Takahashi.

La historia en la que sé utilizan, es de mí autoria, y no permito el uso indebido de ella...

ADVERTENCIA: Esta historia es rated M, por lo que contendrá, situaciones SEXUALES y de violencia, además de lenguaje vulgar, de manera explícita, y no por eso recomendar cada una de ellas… Se recomienda discreción ;)

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Lady Irasue miraba a Kagome fijamente, mientras sonreía con frialdad, sin dejar ver, lo que pasaba por su mente en esos momentos.

Una Miko, humana, princesa y además Onna Senshi no Yoru.

Muchos títulos para una mujer con tan pocos años en ese mundo; Jaken sostuvo su estola, quedando solamente en un kimono Furisode, color rosado, de amplias mangas, y hermosos bordados.

Todos pensaron que pelearia.

Ninguno de los youkais más viejos, incluso Sesshomaru, sabían que ella lo hiciera.

_ ¡Jojojojo! ¿creyeron que pelearia?... No Miko, digamos que mi estilo es otro…

Sacó el collar con la piedra Meidou y abrió un pasaje por el que salió un feroz Inugami, intentando destruir todo a su alrededor y atacar a todos en el salon, que rápidamente se fueron apartando, para dejar a las dos mujeres en el duelo.

_ ¡Madre pero que…!

Sesshomaru quiso intervenir, y proteger a Kagome, al igual que Inuyasha, pero ella los miró, y de un gesto, les pidió abstenerse.

Esa batalla, con Okasama, la libraria ella sola.

Rápidamente, a una velocidad sorprendente, Sango y Yumeko, quitaron las capas de seda del Hitoe, y tomó su Katana para defenderse.

El Inugami, tenía extremidades que sé sé alargaban a voluntad, intentado atravesar a cuanto se pusieran frente a él.

Kagome trató de cortarle las piernas, utilizando su chakra, para no dañar con su reiki, a otros youkais presentes, pero estas se regeneran haciendo que todo fuera inútil.

Solo escuchaba la risa burlesca de Irasue sama, y veía la mirada preocupada de Sesshomaru, él mismo no pudo vencer en el inframundo, arrebatandole a Rin y a Kohaku de su lado.

_ ¡Sesshomaru sama! ¿usted cree que sea capaz de llevarse a la señorita Kagome, cómo lo hizo con nosotros?...

Kohaku, se encontraba en guardia al lado de él, viendo la fría impotencia y furia que no dejaba nada a dudas, en su rostro.

Miroku preparó uno de sus sellos, pero Irasue con velocidad propia de su especie, hizo un par de golpes dactilares en su cuerpo, paralizando sus movimientos.

Sango quiso defender a su esposo, incluso Inuyasha, pero ella con una carcajada avanzó hacia el centro de salon, donde seguía luchando Kagome.

_ No interfieran, ni tu, hijo… quisiste emparejarte con esta ningen, y sé lanzo un desafio…

Sesshomaru rechinaba los dientes mientras clavaba sus garras en la palma de su mano al apretar los puños.

Yako estaba en silencio, aunque dando vueltas en su interior, él no intervendría, quería a la Miko y la quería sin trabas de ninguna parte.

Kagome se dio cuenta de los movimientos de su futura suegra, y decidió que era demasiado, ella podría ser absorbida por la abertura del Meidou, el Inugami no le daba tregua y no podía hacer nada, si no utilizaba sus poderes sagrados.

Se lanzó hacia atrás, en un par de largos y estilizados flic-flacs (voltereta gimnástica hacía atrás), haciendo espacio entre ella y el enorme Inugami, guardo su espada rápidamente e hizo unos veloces mudras, moviendo sus manos con precisión y alzando una poderosa kekkai, que los encerró a ambos, para no poner en riesgo a nadie.

_ ¡TAIYO!...

Su espada brillaba de un brillante color rosado, y el poder de Kagome creció en cuestion de milesimas de segundo.

El suelo del palacio retumbaba, a los youkais y Daiyoukai presentes, se les erizaba el vello corporal, por la estatica que la energía del poder espiritual de Kagome, provocaba.

La barrera se agrietaba, mientras una intensa luz dentro de ella, no dejaba ver a los presentes, lo que sucedía dentro.

Sesshomaru alzó su youki y reforzó la barrera de Kagome, haciéndola indestructible, y de pronto todo termino.

Kagome se encontraba de pie, con su espada sujeta apuntando al suelo, pues ya no estaba en guardia, y frente a ella, mirándola fijamente, un destellante canino blanco, que en nada se parecía al demonio de momentos antes; Kagome lo había liberado de su maldición, el Inugami que fue creado para destruir, era solo un espíritu animal, libre.

Ella alzó su delicada mano y bajó la barrera, y el espíritu se transformó en una elemental esfera de energía y salió despedida del lugar, cerrando el Meidou por el que desapareció.

Kagome sacudió su espada y la guardó en su saya, mirando a Irasue sama, mientras se acercaba a sus amigos, y con presiones dactilares, devolvía la movilidad de Miroku.

Todos la veían asombrados, y aunques sus amigos ya tenían una idea del gran poder de Kagome, no dejaban de sorprenderse también.

Los sirvientes del palacio, salieron de donde estaban y de manera rápida y eficiente, pusieron todo en orden de nuevo, mientras todos los miembros del Consejo Youkai, murmuraban maravillados, la Señora del Oeste, era una gran aliada en la batalla que se avecinaba.

_ Lady Irasue, supongo que la prueba a su futura hija ha terminado, permítame felicitarla, pues a pesar de ser una ningen, no podía encontrar su hijo, hembra más poderosa.

Lord Subaru sé había puesto de pie, de manera suave y tranquila, con una sonrisa pacífica en sus labios, de cabellos castaños largos y astas cortas que crecían hacia atrás, de aspecto noble, delicado y sabio, un increíble Daiyoukai Shika, que jamas habria imaginado Kagome.

Había intentado interceder por la pareja, para que Lady Irasue los permitiera concretar su unión.

_ Lord Subaru, usted entenderá, que no solo la fuerza son esenciales en una Casa cardinal. La Señora del Oeste, además de una gran fortaleza, debe ser un ejemplo de conocimiento, modales y dotes artísticas.

Sesshomaru estaba perdiendo la paciencia, pues su madre estaba poniendo demasiados obstáculos, él no estaba con Kagome por sus modales, de hecho siempre le había gustado su carácter fuerte, honesto y directo, no le importaba si era o no la mujer más sabia, pero aunque de cosas extrañas, era alguien con conocimiento.

Ya no más, él mismo tendría que detener esto.

Kagome se había puesto de nuevo el Hitoe, y se paró frente a Irasue haciendo una reverencia.

_ Lady Irasue, usted disponga, yo sabré cumplir…

_ Toda joven casadera, debe de saber la ceremonia del Té, saber leer y escribir, con hermosa caligrafía, música y poesía también, para entretener a su esposo…

Kagome sentía una vena palpitar en su frente, por el dolor de cabeza que estaba comenzando a sentir, pensando que esa época, podía ser una porquería con la mayoría de las mujeres, mientras miraba a Sesshomaru, que tenía un semblante de terrorífica frialdad y la pesadez de su youki, que atemorizaba a todos, mientras miraba a su madre.

Ambos pensaban al mismo tiempo, que tenían ganas de utilizar un sello de tres años con Irasue y enterrarla en un ánfora por algún tiempo.

Kagome reverencio a todos y tomó de la mano a Sesshomaru, mientras le indicaba a Yumeko, que le pidiera a todos tomar su lugar.

Miro a Sesshomaru, mientras este tomaba su lugar, y sé sentó en seiza frente a él, dándole la espalda después de reverenciar una vez más con una inclinación, y después miró a todos, hacía el frente, sacando su Erhu, de una de las vainas de frijol.

Sé acomodo, cerrando sus ojos, y comenzó a tocar suavemente, esa melodía que tanto le había recordado a Sesshomaru, cuando estaba lejos, en Rakuen no ippen.

Esa melodía, que la primera vez estuviera cargada de tristeza, al recordar a su gente, en esa ocasión sonaba distinta.

Sesshomaru no podía dejar de mirarla, nadie lo hacía; el silencio era absoluto, y en cada nota se celebraba el amor de dos Amantes tan diferentes entre sí.

Y sonaba tan distinto; ya no era una tristeza conmovedora, sino, una melodía cargada de amor en cada nota.

Él tenía una necesidad de tomarla, de cometer una locura y demostrarse ante todos como jamás lo había hecho.

Su cabello tan largo, tan negro, caía desparramado en el suelo donde estaba hincada, sus labios rosados que combinaban con sus mejillas encendidas, mientras sus ojos estaban entreabiertos, arrobados por el amor de la melodía.

En cuanto terminó de tocar, Sesshomaru ya estaba de pie frente a ella, ofreciéndole su mano para que se pusiera de pie.

La abrazo por la cintura, y lamió sus labios para después esconder su nariz en su cuello, donde estaba su carótida, oliendo a la que reconocía como su hembra, mientras la energía de ambos, fluía pacíficamente, envolviendose, acoplándose, ensamblandose como algo natural en el universo.

El silencio se rompió por un murmullo en el salon, que iba aumentando en volumen y emoción, hasta que se alzaron en aplausos y vítores, por la parejas del Oeste, Lord Sesshomaru y Lady Kagome.

Irasue se puso de pie, y se acercó con una sonrisa dulce a ellos, abrazando a Kagome, mientras bendecía la unión de ambos.

_ Sesshomaru, solo Kami sabe cuanto me he esforzado por ser la mejor madre para ti…

Con los ojos cerrados y un gesto de dramatico dolor, le decía a su hijo, mientras ponía una mano en su frente, y todos en la sala, pensaban que no era cierto, sintiendo una pequeña gota de sudor bajaba por sus rostros.

_ Pero aunque no fuera asi, lo unico que desee para ti, hijo de Inu no Taisho, es que fueras feliz, como lo fue tu padre en sus últimos días…

Sesshomaru la miró en silencio, pocas veces, su madre hablaba con tanta seriedad, como en ese momento.

Con la mirada intensa, que tanto le recordaba a su amado Inu no Taisho, su hijo la reverencio, y no necesitaba palabras para saber que él era feliz.

Habían dispuesto un inmenso comedor, donde sirvieron el más espléndido banquetes, por la celebración.

Las pláticas fueron alegres, el sake y el licor fueron repartido en abundancia, al igual que deliciosos platillos y postres, para las distintas razas de youkais, hanyous y humanos que estaban presentes.

Los presentes para la nueva pareja del Oeste, llegarian después, esa noche solo habría celebración, olvidándose incluso de la amenaza que suponía Naraku.

La noche avanzaba, pero la celebración no terminaba.

Inuyasha, ya estaba harto de tanto protocolo, presentaciones, muestras de respeto, y demas cosas.

Estaba alegre por ambos, pero la presencia de Irasue, los recuerdos de su madre, la falta de su padre, lo tenían alterado.

Shippo y Kohaku habían estado con él en todo momento y en un principio se había divertido, burlándose de algunos bravucones, pero en cuanto lo dejaron solo, de nuevo se sumió en la tristeza de su alma.

Miroku había intentado hablar con él, pero no obtuvo mucho, y al final lo dejó solo en la gran terraza viendo la noche.

Yumeko, al final tomó valor y lo buscó, después de haberlo evitado todo ese día.

No estaba segura de querer saber, si la música de su koto, había causado alguna impresión en él.

Hoy habia visto, la magia de Rakuen no ippen, hacer lo suyo en Kagome y Sesshomaru, y tenía miedo…

_ Yasha kun, ¿te encuentras bien?... te noto distante y molesto…

Inuyasha volteo de inmediato, al escuchar la voz de Yumeko.

_ Me encuentro bien, Yumeko chan… solo recordaba a mí madre, y también, pensaba en mí padre.

Por cierto, tocas muy bien el koto…

Y mientras la halagaba, se sonrojaba, bajando un poco sus orejitas.

_ Mi madre también sabía tocarlo…

_ ¿En serio?, mi madre también, de hecho ella me heredó el koto antes de morir, y por ella aprendi.

Inuyasha la miraba fijamente, no podía apartar la vista de sus ojos.

_ Yumeko yo…

_ ¡Oi! ¡Sarnoso! nos tenemos que reunir, el concejo tocará el tema de Naraku, antes de que se retiren Kagome y Sesshomaru…

Inuyasha y Yumeko continuaban viéndose, mientras Kouga empezaba con su perorata.

_ Deberíamos de ir…

_ Si…

Y Juntos se encaminaron al gran salón, donde ahora Kagome estaba sentada en el trono del Oeste.

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_ Tendremos que esperar al grupo de búsqueda que envio Sesshomaru sama… no podemos decidir que hacer antes de eso…

_ ¡No seamos cobardes y vayamos en su búsqueda! Naraku no es más que un sucio hanyou, cobarde que no podrá con la unión del Consejo Youkai…

Las voces se alzaban enardecidas, mientras los Lords los escuchaban, pues no podían tomar una decisión tan a la ligera.

_ Aquel que vuelva a menospreciar a un hanyou por su origen, sera de aqui y en adelante, enemigo de la Casa del Oeste…

Los youkais menos educados, jefes de su raza, callaron asustados, pues sabían que las palabras de Sesshomaru no eran dichas a la ligera, si los consideraba sus enemigos, él o cualquiera de su casa podría aniquilarlos si sé los topaban en el camino.

_ Es necesario decir, Lord Sesshomaru, que lo que nos preocupa a nosotros, los Señores Cardinales, es que nuestra gente, nuestras tierras, queden devastadas como el Norte, muchos supimos del veneno que yacía en la tierra, dejándola infértil, además de la muerte de la gente, que no había tenido ni siquiera la oportunidad de escapar.

_ Lord Yoshio, mí pueblo corrió con la misma suerte, pudiendo escapar muy pocos de la destrucción por el veneno, de aquel que acompaña a Naraku.

Pero el Oráculo de mí gente, antes de morir dejó a mí cuidado, un potente y mágico antídoto. Con ese pudimos, al menos, rescatar las tierras que sobreviven al tiempo, y serán habitadas nuevamente en el futuro.

No pudimos salvar a nadie, pues llegamos demasiado tarde, pero de ser el caso, esto mismo servirá para sanar a los heridos por veneno.

_ Lady Kagome, es una bedicion que tenga en sus manos, esa pequeña luz de esperanza, en medio de esta oscuridad.

Lord Subaru, era amante de la naturaleza, protector de grandes extensiones de bosque, donde habitan diferentes especies animales, podía incluso detener el poder explosivo de un volcán, si lo sentía necesario.

A él le había dolido más el informe, acerca de la tierra marchita y sin vida, que había quedado después del ataque de Naraku, y agradeció que la Onna Senshi no Yoru, ahora Lady del Oeste, hubiera podido rescatarla.

_ Propongo que el Oeste cuente con los mejores guerreros de cada raza, presiento que al final, lo que anda buscando Naraku, no está en ninguna otra región…

Lady Irasue, aunque algo cruel, estaba en lo cierto; Naraku la iba a buscar a ella, pues era la única que ponía en riesgo su existencia, la pieza clave para cumplir sus planes.

_ Okasama, tiene razón… Naraku vendrá a buscarme a mí, necesita a una Miko del Templo del Oeste, para leer un pergamino que robó, con el que podrá alcanzar un inmenso poder…

No le diría a nadie, que ella tenía una parte importante del mismo pergamino, ni tampoco que estaba en su poder el medallón, que tenía el poder de cerrar la Jikan geto que ellos abrieran con el poder de la Perla de Shikon, que solo seria un sustituto a comparación.

Inuyasha se sorprendió de las palabras de Kagome, pues Yumeko también había recibido la preparación de una Miko de ese templo, aunque no manejara poderes espirituales, también corría un gran riesgo.

_ Entonces que así sea, la Casa Cardinal del Este, cederá parte de su ejército para la lucha contra Naraku, y que quede asentado que a partir de hoy somos aliados del Oeste.

_ La Casa Cardinal del Sur, cederá parte de su ejércitos, y parte de sus mejores sanadores, para la lucha contra Naraku, y que también que quede asentado, que a partir de hoy, somos aliados del Oeste.

_ El Oeste agradece esta alianza.

Sesshomaru, se puso de pie, dándole la mano a Kagome, indicando que lo siguiera, y asi ambos agradecieron con una leve inclinación.

_ Por hoy, doy por concluida la reunión.

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Cuando todos estuvieron en el ala privada del palacio, estaban a punto de retirarse a sus habitaciones cuando Irasue tuvo algo que decir.

_ Kagome san, creo que seria mejor que nadie se entere de la unión de mí hijo y tu…

Sesshomaru ya tenía suficiente, y su poder comenzó a aumentar mientras sus ojos se ponían rojos.

_ Detectó un sello en ti, y supongo que si Naraku y la Perla te estan buscando, es porque estás ligada a ella. La pregunta es, ¿Porque?...

Todos ya sabían eso, y la madre de Sesshomaru había llegado a sus propias conclusiones ella sola, sin haberse equivocado, así que Kagome no tuvo más remedio que contarle, acerca de la profecía del Oráculo, donde ella y Sesshomaru debían de estar unidos.

_ Sesshomaru, deja de hacer berrinches…

Todos la miraron, pensando que tenía una sangre muy fría como para no temerle a la furia de su hijo.

_ Entiendo todo, pero no sean tontos, Kagome tiene una armadura especial, su marca y su aroma deben de ocultarse de aquí en adelante, pues el factor sorpresa sería un elemento para conseguir su victoria. Si el traidor de tu gente sabía acerca de tu futura unión con un youkai, lo más seguro es que llegue a la conclusión de porqué tiene que ser así.

_ Creo que Lady Irasue tiene razón…

_ ¡Keh! ¿Acaso estas loco? esta mujer está loca, y hay que andarse siempre con cuidado…

_ ¡Jojojojo! tal vez el hanyou tiene razón… pero en esta ocasión, está mi hijo de por medio, el hijo de Inu no Taisho y su reino… no puedo simplemente mirar a otro lado e ignorar todo…

Y con un gesto dramático fingía sollozar, mientras Jaken solo recordaba lo rara que era.

Sesshomaru comenzaba a sentir un punzante dolor de cabeza, mientras veía a su madre con un gesto duro y gruñia gravemente.

_ Pienselo señorita Kagome, si ese traidor dice que es una persona astuta, sería mejor que las cosas fueran de esa manera…

Sango miraba a su amiga, mientras hablaba con Miroku, apoyando sus palabras con gestos que sólo entre amigas entendían, no era como si fueran a estar separados, sólo negaría su marca en ella, y aunque era lo mejor por el momento, sabía que eso podía ser una ofensa para Sesshomaru y los de la Casa de la Luna, pero no podían fiarse de nadie.

_ Deberian de fingir un desacuerdo entre ustedes dos, o entre Lady Irasue y ustedes, que los invitados en el palacio crean que esta noche no hubo unión. Solo nosotros lo sabremos.

Kouga hablaba, dando su punto de vista y una gran idea.

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El youki de Irasue comenzó a aumentar transformando en una Inu gigante, que empujó a Kagome hacia afuera para poder luchar con libertad.

A todos los tomó por sorpresa, cuando Kouga había dicho "fingir", no sé refería a una verdadera pelea.

Sesshomaru e Inuyasha salieron aprisa tras ella, al igual que Yumeko, que de inmediato sacó su alabarda.

Su madre ya había colmado su paciencia, realmente nunca lo había logrado de esa manera, y por primera vez pensó en asesinarla, si se había atrevido a lastimar a Kagome

Kagome había salido despedida por la ventana hacía el jardín, pero el sue pasto había amortiguado su caída, pudiendo dar una voltereta y ponerse de pie, antes de recibir el siguiente ataque, Irasue sama se había transformado en una enorme amenaza y ella no podría luchar contra ella sin correr el riesgo de purificarla, tenía que ayudarla Sesshomaru cuanto antes.

Comenzó a correr, entendiendo que todo era parte de un plan, saltando para volar al lomo de Kirara que en ese momento, transformada se había acercado para ayudarle, sacándola de palacio, y del Palacio del Oeste, mientras era perseguida por Irasue, seguida muy cerca de Sesshomaru.

Retrajo su energía y encerró a Kirara en una barrera, tenían que aparentar desaparecer, pues ya, todos los youkais del palacios estaban atentos al pleito entre Kagome e Irasue sama.

_ De aquí en adelante continúa sola Kagome, deja tu vestido lejos de ti, para que mi hijo pueda tomarte sin que se impregne su aroma en él, si no, nada de este espectáculo habrá funcionado.

Kagome se había detenido en el aire, al escuchar las palabras de su suegra, y antes de que se acercara Sesshomaru, ella regresó sujetando a Inuyasha en sus fauces, y alejándose ambos de ahí.

Kagome bajó de Kirara a la que le pidió volver con Sango, y comenzó a desnudarse de prisa, para dejar su Kimono hitoe en una de las vainas, antes de que Sesshomaru dejará su aroma en él.

_ ¿Kagome…?

_ Esconde tu youki Sesshomaru; si vamos a unirnos esta noche tendrá que ser así, lejos del palacio y ocultando nuestros aromas después,

Kagome estaba sentada en seiza, sobre el suelo, dándole la espalda, completamente desnuda, con su lustroso cabello negro cubriendola, dentro de una barrera que no permitía sentir su aroma.

Sesshomaru se acerco y la levantó en brazos, besándola con pasión, elevandola en brazos para salir de ahí.

La enredó con moko moko, y después de volar por cerca de una hora, llegaron a una lejana playa en el límite sur sus tierras.

La luz de las estrellas y la luna apenas creciente, iluminaba la blanca arena, y se podía ver la desembocadura de un cristalino río.

Había una gran pared de roca, sobre la que había algunas cuevas, y después de dejarla en la tibia arena, Sesshomaru se internó en la vegetación, cortando con velocidad, ramas de palmeras y hojas de los árboles que estaban alrededor, formando una mullida cama, sobre la que puso su estola y su kimono, para que Kagome se pudiera recostar.

Prendió un suave fuego en la entrada, y fue por Kagome.

_ Sesshomaru, la cueva es hermosa…

_ Tu merecías estar en el palacio en estos momentos, Miko… quería que nuestra unión fuera sobre sábanas de seda.

_ No te preocupes, las circunstancias nos han orillado a esto, yo no me siento mal, solo quiero estar contigo.

Kagome bajó su rostro sonrojado, avergonzada de sus palabras.

_ Kagome, este Sesshomaru… yo… y-yo te amo…

Ella lo vio con los ojos brillando de emoción, mientras pasaba sus masculinas manos por la cintura y la atraía hacia él, besándola con toda la pasión y el amor que ambos sentían.

La recostó sobre el improvisado lecho, y sé desnudo frente a ella, mientras Kagome, con el rostro y su cuerpo ardiendo de anticipación, sin poder apartar la mirada de Sesshomaru, de su blanco y fornido cuerpo, de las líneas de su cuerpo y brazos, de sus musculosas piernas donde se alzaba su miembro, imperioso y excitado.

_ Alza una barrera que nos cubra a ambos…

Y lo dijo en un susurro tan sensual, que Kagome sintió su corazón de emoción, mientras obedecía y lo veía acercarse a ella, comenzando a acariciar sus piernas, subiendo por su cuerpo, mientras se acomodaba entre ellas.

Beso su vientre, su cicatriz, sus redondos senos, lamiendolos con hambre voraz, mientras sentía la intimidad de Kagome, humedecerse.

Beso la palpitante carótida, sintiendo la enorme necesidad de devorarla, de sujetarse de su piel, mientras la follaba con fuerza.

Pero debía tener paciencia y suavidad, no quería asustarla, quería que ella estuviera dispuesta para él, que ella se entregara a él con la misma pasión que estaba sintiendo.

Kagome sentía su cuerpo erizarse bajo sus caricias, sintiendo su intimidad contraerse, humedecerse, mientras estaban sus caderas recargadas entre sus piernas, con su miembro acariciandose sobre ella,

Sé miraron a los ojos y entendieron, que ese momento era suyo, que todo podría salir bien.

Sus corazones palpitaban sincronizados, habían pasado siglos, un largo, largo tiempo en que había esperado por ella, sin saber siquiera que él la estaba necesitando más que el aire que respiraba, su vida tenía sentido al fin, y sus planes para el futuro, eran continuar a su lado y ofrecerle el mundo.

Sus manos vagaban por sus cuerpo, y Kagome sentía una dulzura en su alma, que quería provocar lágrimas de la emoción que sentía.

Sintió el miembro de su amado, pocisionarse en su lugar, y ella no quiso esperar más, y lo busco, moviendo sus caderas, dejando que la gravedad del instinto los acercara para poder estar unidos de una vez por todas

Los cuerpos de ambos temblaban de la emoción contenida, mientras sudaban, respirando agitados.

_ ¿Puedes oír los latidos de mi corazón? ¿puedes oir ese sonido?... yo escucho tu corazón, Kagome.

Ella puso su delicada mano sobre su pecho, y sus ojos derramaron una lágrima mientras sonreía emocionada.

Sesshomaru lamió sus labios y capturó sus labios, besándola con pasión, mientras entraba en ella lentamente, abriéndose camino en la estrecha carne de su amada, bebiendo sus lágrimas, mientras sentía el corazón desbocado en su pecho y su rostro rojo, conteniendo el dolor que estaba sintiendo.

Ella misma movía sus caderas, acomodándose para que la intrusión fuera más cómoda, dándose cuenta, que había peores dolores en el mundo, y que ese en brazos de Sesshomaru, no significaba más que una expresión del amor que los dos estaban sintiendo.

Sesshomaru, sentía una dolorosa pasión, después de entrar por completo en ella…

"Mia… mia… Kagome ya es mía"

Yako gruñia excitado en su interior, conteniendo su fuerza para no lastimarla.

Comenzó a besar el rostro de su amada, sus ojos, su pequeña nariz, su boca, bajando por su cuello, probando su deliciosa piel.

Kagome movió su cadera por instinto, sobrepasada por las sensaciones recibidas, Sesshomaru mordió su cuello, mientra ella se aferraba a su cuerpo, clavando sus uñas en su espalda, arañando con fuerza, mientras se alzaba para recibirlo aún más dentro, aún más duro, aún más grueso, dominada por el vaivén que iba aumentando de intensidad, mientras él permanecía sujetó a su cuello, marcando su piel, probando la sangre que sé escapada de ella, bautizando la herida con su saliva.

Él la alzó, sin salir de ella, mientras se sentaba, acomodandola a horcajadas, sujetándola de su cintura, enseñándole el ritmo que su instinto marcaba, tomando sus cuerpos haciéndose suyos, amandose en medio de la soledad, sin sábanas de seda, sin sirvientes atentos a cualquier mandato, en esa cueva, que se les antojaba el paraíso, donde los dos estaban uniéndose.

Las pupilas de Kagome estaban dilatadas de placer, el iris de sus ojos diminuto, mientras el youki de Sesshomaru invadía su cuerpo, alterandola, enervadola, sintiendo todo su cuerpo sensible a su tacto, deseando ella también su sangre, mientras lo cabalgaba, con el placer despertando cada célula, a punto de alcanzar el clímax los dos, expresando sus gemidos que aumentaban de volumen, convirtiéndose en casi un grito.

Kagome se escondió en su cuello, pegándose a él moviéndose al compás de Sesshomaru, y gimiendo con fuerza, sintió su cuerpo a punto de explotar, mordiendolo sin saber que hacer, gruñendo ambos, palabras ininteligibles.

Sesshomaru sintió las paredes de la intimidad de Kagome, contraerse, humedeciendose aún más, succionando mientras la embestía, el corazón de ambos desbocado de amor, la dulzura de su sangre, enviciandolo, calentandolo, mientras sentía que estaba a punto de derramarse, a nada de terminar.

Ella se abrazó más a él, mientras sentía el aroma de su cuerpo explotar en una lluvia tibia, que los cubrió a ambos dentro de la barrera, el reiki de ella acariciando su cuerpo, abrazándose más a él a punto de culminar, gimiendo, gruñendo, aumentando la velocidad para complacerla y llegar junto con ella.

Pero Kagome se aferró a su cuello, sintió el aroma dulce de su cuerpo transformarse en el aroma salvaje de una tormenta, y lo mordió, marcandolo, bebiendo de él, de la misma manera que lo había hecho con ella.

Sus emociones se descontrolaron, sintió el reiki de ella invadir su cuerpo, alterar cada célula, acariciar con pasión a su bestia dentro de él, mientras está rugía de pasión.

Sesshomaru no pudo contenerse más, y sé abandono junto con ella, al torrente de emociones, que los desbordaba a ambos, dejando salir su simiente, inundado su cuerpo.

Ella era de él, y Él de ella.

Tenían su aroma, su sangre, su marca, el sello de Kagome se había roto, y el poder de ella estaba a punto de destruir la barrera.

Pero ahora eran uno y Sesshomaru la protegeria también, el poder de ella no lo lastimaria.

ÖÖÖÖÖÖÖÖÖ

_ ¿Pero qué es lo que ha pasado Kouga sama?...

_ Bueno al parecer madre sama, aun no está muy convencida de la unión de su hijo con la Shikon no Miko, después de todo, ella es ningen…

_ Y una muy poderosa _ decía Lord Yoshio.

_ Además hermosa, no le envidia la belleza a ninguna youkai, Irasue sama debería de estar orgullosa de tener como nuera, a una Hime a la altura de su rango.

_ Pues será lo que sea, mis Señores, pero no podrá ser la mujer de mi hijo hasta que no haya vengado a su gente, no puede existir un sentimiento de venganza que empañe el sentimiento de la unión…

Nadie había escuchado esa tradición, pero bueno, ellos era youkais Inukamis, la sangre de Dioses corrían por sus venas, no tenía uno que cuestionar las tradiciones de la Casa de la Luna.

Kouga solo pensaba, que la madre era alguien, lo suficientemente fría, como para mentir con total libertad frente a los Lords Cardinales, sin que se dieran ellos cuenta de la verdad.

Sango había acostado a los niños, después de tranquilizarlos, sobre todo a Rin, y se había reunido con los demás en el salón privado, donde estaban los demás, en vigilia, sin saber si esperar a Kagome y a Sesshomaru.

_ ¿Aun estan despiertos?... vengo de con los Lords…

_ ¿Que a pasado Kouga? todos están esperando noticias antes de descansar.

_ Todo está bien Ayame, Irasue sama, representó de maravilla su papel, diciéndole a los Lords que Kagome no sé podía unir a su hijo hasta que desterrara de su alma el sentimiento de venganza en su corazón…

_ Pero Kagome Hime, cambio al saber que su padre estaba con vida, sé que al menos su tristeza, no es la misma…

Yumeko estaba preocupada por su amiga…

_ Si Yumeko, lo sabemos, Irasue sama, solo invento esa tradición para ocultar la Unión de Kagome y Sesshomaru.

_ Bueno, creo que lo mejor será que nos vayamos a descansar Sanguito, de todas maneras los enamorados no regresaran hasta mañana…

_ Yo me quedaré haciendo guardia, estar en el palacio de mí hermano, me pone los pelos de punta.

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Kagome recuperaba el aliento, recostada sobre los firmes pectorales, escuchando el palpitar que poco a poco estaba volviendo a la normalidad.

_ Te amo…

Apenas un susurro y él la apretó contra su cuerpo.

_ ¿Te sientes bien? ¿no te he lastimado?...

Esa pequeña risa de pajarillo, que tanto le gustaba, se dejó escuchar.

_ Estoy bien Sesshomaru, fue maravilloso…

Y suspiraba enamorada, a pesar del leve ardor entre sus piernas.

_ Al fin eres mía… Jamás había pensado que necesitara algo, creo que me equivoque, toda mí vida había esperado por ti.

Kagome se quedó en silencio, observando, impactada por sus palabras, viendo cada gesto de su rostro, pues sabía que esas palabras deberían quedar guardadas en su corazón y en su memoria, como un tesoro.

_ Eres bello como tu madre, aunque masculino cómo tu padre…

_ Perdónala, es algo excéntrica… no sé puede confiar del todo en ella.

_ No te preocupes, al final ella nos ha apoyado…

Sé quedaron en silencio observando, el fuego de la fogata ya eran solo brasas.

Kagome se sentía cansada, su cuerpo estaba cayendo en su fuerte sopor, sin entender que todo era a causa de la marca en su cuello.

_ ¿Estás bien?...

_ Si… solo tengo sueño… ha sido un largo día…

Bostezaba entre palabras, mientras cerraba sus ojos, acurrucandose en el cálido cuerpo de su amado, mientras la envolvía suavemente con su moko-moko.

_ Duerme mi Señora, yo te cuidare…

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Bueno, las cosas ya empiezan a ponerse buenas.

Espero que les haya gustado la actitud de Irasue, pues al final me decidí por una personalidad lo más cercana al Anime (la verdad ame su forma de ser).

Gracias por sus comentarios, como siempre, me sirven para saber si voy bien o mal.

Y ahora pasando a temas más serios… chicas (os)

DIGAMOS, NO, AL PLAGIO DE HISTORIAS…

En esta ocasión, la víctima fue una amiga Rena-chan, que escribe historias de Gintama y Undertale…

Si ven historias de Fipe2 y Ginsekai en wattpad o FF, son historias de ella, no comenten, porque al final lo único que ese tipo de personas necesitan es atención…

Si de casualidad ya es uno de tus seguidores, es preferible bloquearlo a correr el riesgo de que otro sé lleve el credito por el esfuerzo que realices, así que desde tu cuenta entra a Block User y evita que plagien tus historias, escribiendo su número ID que viene en su perfil…

Y recuerden, si ven una de mis historias publicadas en algun otro foro, o con un nombre distinto a este, haganmelo saber…

Buscame en FB, si quieren escuchar la hermosa musica del Erhu de Jian peng Fan en la que me inspire para esta historia…

Les mando un abrazo Supecalifragilisticuespialidoso, en especial a Rena-chan…

YOI MINO ;)