DISCLAIMER: Los personajes del Manga INUYASHA, son creación de Rumiko Takahashi.

ADVERTENCIA: Esta historia es rated M, por lo que contendrá, situaciones SEXUALES y de violencia, además de lenguaje vulgar, de manera explícita, y no por eso recomendar cada una de ellas… Se recomienda discreción ;)

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Ryutaro ni siquiera sacó su espada, esquivando cada veloz ataque de un Sesshomaru furioso y confundido, intentando demostrarle que él no quería tener problemas con él.

_ ¿Que está sucediendo?...

Sango y Yumeko preguntaron al mismo tiempo, mientras se ponían en guardia, sacando una su alabarda y la otra preparando su Hiraikotsu.

Inuyasha no entendía muy bien del todo, pero había alcanzado a notar el aroma de Ryutaro, dándose cuenta de que estaba mezclado con el que Irasue había dejado mostrar antes de irse.

No le había dado mucha importancia, pues no conocía el aroma de la madre de sus medio hermano, así cómo apenas imaginaba el de su padre, reconociendolo en su hermano y en él, pero en ese momento se daba cuenta de que la furia de Sesshomaru era porque el Sensei de Kagome y Yumeko había marcado a Irasue.

_ Ryutaro sensei y Lady Irasue son pareja…

Todos voltearon a mirar a Inuyasha sorprendidos, menos Raiko sama, que ya sabía algo al respecto debido a insinuaciones de Himiko no kimi.

_ Sesshomaru sama lo va a matar…

Miroku conocía la fuerza del Lord y aunque había visto luchar al viejo Sensei, sabía que en un momento de furia no tenía rival.

Kagome trataba de razonar con él, intentando que se escuchara su voz, pero ni Sesshomaru ni Ryutaro volteaban a mirarla.

Volteo a ver a Yumeko, su compañera de armas, que conocía cada gesto estratégico, adivinando la furia que sentía su amiga, pidiéndole que se alejara de ahí.

Raiko e Inuyasha se quedaron a pesar de que Yumeko les pidió retirarse, para ver cómo Kagome detenía a ambos, realizando rapidos mudras, activando un sellos de inmovilización, dejándolos a ambos congelados.

_ Por favor, mi señor, le ruego que vuelva en sí y deje de pelear…

Sesshomaru sentía el coraje de una supuesta traición, bullir en su cuerpo, pero al escuchar las palabras de Kagome, al llamarlo de esa manera tan formal, volvió en sí, dejando de moverse tratando de liberarse del sello.

Ryutaro solo lo miraba, con ojos profundos y decididos, sin necesidad de expresar con palabras el hecho de que lucharía por su madre.

_ Ryutaro sensei, ¿me podria decir que está pasando?...

_ Hace más de 500 años, contando a partir de esta época, Lady Irasue toco la flauta para mí, reconociendo a mí pareja del Alma.

Nosotros habíamos ido a apoyar al General Taisho en una batalla que ponía en riesgo el reinado del Oeste y la integridad de los dos herederos.

Irasue san, espió una de nuestras conversaciones, dándose cuenta de la traición de su compañero y de cómo sería rechazada, y aunque renegó y se enfureció, cuando se desahogó conmigo en sus jardines, donde yo me convertí en su amigo, se dio cuenta que era un sacrificio bastante válido y noble, si eso iba a llevar también a la gloria de su hijo, convirtiéndose en Daiyoukai.

El Consejo no estaba de acuerdo con que el General Taisho comprometiera a tan corta edad a Sesshomaru en una Unión Política con el Clan Dragón, incluso Irasue trato de evitarlo, pues sabían que todo era para empoderar al Oeste por el hecho de haber traicionado a su compañera y haber tenido un vástago con una que no era su compañera, un segundo heredero y Hanyou además.

Pero tu padre la rechazo frente a todos, convirtiéndose en la hembra fria que haz conocido.

Ese día renuncio a todo y escondió su aroma frente a todos, señalando la traición de su pareja, rompiendo todo lazo con él.

Pero Inu no Taisho, solo era su pareja por cuestiones políticas, la pareja del alma de él, fue Lady Izayoi, así cómo yo fui la de tu Madre.

Ese día antes de partir, después de mí única pelea con tu padre, ella se entregó a mí y decidió quedarse en este tiempo, pues muchas predicciones tenían que cumplirse aun.

Ryutaro bajo la mirada con pesar, pues le dolía que todos esos siglos ella hubiera estado sola, y todos notaron su tristeza.

Sesshomaru ya había vivido la magia del pueblo de Kagome y cómo a través de la música sus almas se habían unido, se le hacía imposible creer las palabras de Ryutaro, pero no había que escarbar muy dentro de su alma, para saber que todas sus palabras habían sido ciertas.

Su padre, había sido el guerrero más poderoso, un InuKami cardinal, pero al final había sucumbido al amor, traicionando a su madre y a él mismo, y tal vez hace mucho hubiera recibido todo con rencor, pero la verdad era, que ya no le importaba, él también amaba y de cierto modo comprendía a su padre, y en ese momento, también a su madre, siempre enigmática, siempre impredecible, sentía el resentimiento que tenía con la vida, y siempre creyó que era debido al abandono de su padre, pero ahora entendía… su madre estaba triste por tanta soledad, la marca había sido hecha y no estaba su pareja a su lado.

_ Sesshomaru, hermano… tú y yo sabemos que Padre no fue el más listo a la hora de tratar con la familia, pero él eligió su camino, y tu madre eligió el suyo…

_ Inuyasha tiene razón… tu madre…

_ Suéltame Kagome… onegai…

Kagome se puso frente a él, sosteniendo su rostro, viendo su mirada tratando de saber si ya se había tranquilizado, y elevando un poco su reiki, rompió el sello de ambos.

Sesshomaru le dio la espalda a todos, mientras Kagome tomaba su brazo con delicadeza, tratando de entender qué sentimiento pasaban por su mente.

_ Mi Madre merece lo mejor y lo matare si no es así…

Comenzó a avanzar, mientras lo seguían, respirando todos con tranquilidad, alcanzando a los demás.

_ ¡Khe! No es cómo que te estuviera pidiendo decirle "Papá"...

Inuyasha caminaba despreocupado, con las manos en la nuca, tratando de distender el momento.

Sesshomaru se detuvo en seco y volteo a mirarlo de una manera mortal, al igual que Ryutaro al mismo tiempo que él, pero…

_ ¡INUYAAASHAAA…!

Una oscura y fría energía, se elevo a sus espaldas, sintiendo su cuerpo erizarse de miedo, mientras volteaba a ver a Kagome envuelta en una oscura energía…

_ ¡ABAJOOOO!

Inuyasha se estampo contra el suelo, enterrándose un par de metro sobre él, mientras Raiko miraba a su hija entre la risa y sorpresa, intentando no soltar una carcajada y enfurecerla más.

_ Mmph…

Sesshomaru se sintió satisfecho por la acción de su hembra…

_ Definitivamente, la inteligencia de Inu no Taisho, se perdió en este heredero…

Fue apenas un susurro, pero lo suficientemente audible para el Daiyoukai, provocando que por una milésima de segundo, la comisura de sus labios se movieran en una discreta sonrisa, dandole la razon.

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Kouga había detectado el aroma de los hermano Taisho, y salió de la oculta gruta, a recibirlos.

_ Si no sales, sarnoso, en verdad no nos hubiéramos dado cuenta de estos pasadizos…

Eran laberintos oscuros, de roca caliza afilada, que Yumeko había iluminado, utilizando un viscoso líquido luminoso, que para su suerte, Ikki Koyama les había enseñado a elaborar.

_ Que bueno que pudieron localizarnos… hemos tenido exito rescatndo a Lord Yoshio, pero por desgracia está demasiado herido, y nosotros, somos todo menos sanadores…

Entre Kagome y Yumeko, se dedicaron a limpiar heridas, cambiar vendajes, soldar huesos y reparar hemorragias, logrando que la respiración entrecortada y trabajosa de Yoshio sama, se normalizara.

Kouga había puesto al tanto a Sesshomaru y los demas, mientras venían a Kagome trabajar, y que no perdía detalle de lo dicho.

Desde la aniquilación de los soldados y algunos habitantes que habían quedados apostados en la ciudadela del Palacio del Sol Naciente, hasta la búsqueda frenética de Sesshomaru, el aroma a sangre de Byakuya y la ausencia del traidor de Rakuen no ippen.

Raiko trataba de encontrarle sentido a las palabras del General Ookami, pues aunque Ikki no era un guerrero, era un alquimista genial, experto en el uso del chakra y sellos, además de ser más astuto que una cucaracha, difícilmente sería una víctima de Naraku, entonces ¿que había pasado?.

_ Pues sería una suerte que el afeminado de Byakuya haya muerto, pues de todas las extensiones de Naraku, era el más poderoso y leal a él…

Ryutaro miro a Raiko, ante las palabras de Inuyasha, pues una idea demasiado loca había llegado a sus mentes, y si algo habían aprendido del Oráculo, es que muchas veces debían de confiar en sus instintos.

_ ¿Qué piensa Raiko sama?...

Miroku también sabía confiar en sus instintos y era demasiado observador.

_ ¿Que pudo haber hecho Byakuya, para terminar encerrado en una mazmorra, después de traicionar a su creador, siendo que era el más leal?...

_ Seguramente Koyama lo convenció, la serpiente esa tenía un gran poder de convencimiento…

Raiko seguía mirando a su Sensei, pues no sabía cómo decir las palabras a continuación, sin ser la burla de los presentes.

_ Apostaría una pierna, a que el Uragirimono (Traidor), sedujo a Byakuya y lo puso en contra de Naraku, tal vez el muy maldito también esté muerto…

Todos miraron a Ryutaro, con cara de que ya había perdido un tornillo, menos Raiko, que desde que lo había llevado a Rakuen no ippen, sospechaba de sus inclinaciones, confirmándolo en una ocasión, en que la vieja Alquimista, maestra de Ikki, se burló frente a él, de su pupilo, dejando entrever una sugerencia de lo que sentía, el entonces jovencito Koyama.

Kagome y Yumeko, lo pensaron un segundo más y lo vieron cómo una posibilidad, pues conocían a su ex-sensei y no sé podía negar que había sido muy guapo.

_ Pues sea cual sea el motivo de la muerte de Byakuya y de la desaparición del Traidor, es una ventaja a nuestro favor…

_ Siempre alertas, Ookami sama

Sesshomaru, de una aparente tranquilidad, meditaba cada punto, cada pista, para poder sacar conclusiones.

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Ikki, escondido entre la maleza, había anulado su chakra, ocultandolo por completo, pues sabía de la técnica de Barrido, donde con su chakra, las Onnas y los Bushi no Yoru, detectarian cada fuente de energía a su alrededor.

Sintió cierta alegría y nostalgia al ver con vida a Raiko, alegrandose por un breve instante, de que se hubiera salvado de la destruccion de su pueblo, pues por primera vez en su vida podía decir libremente, que alguna vez deseó que Raiko fuera para él.

Descarto sus pensamientos de inmediato, volviendo a sentir esa punzada de incomodidad y venganza que llevaba muy clavada en el fondo, desde la muerte de Byakuya.

Analizo su alrededor y no podía creer su suerte, pues aunque bien custodiada, Kagome estaba ahí y el Medallón también, pues de inmediato había sentido su energía.

De alguna u otra manera, él lograria tener a Kagome en sus manos.

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Naraku se había levantado perezosamente, con la boca hastiada en una especie de resaca de sexo y bilis, caminado con el cerebro embotado, sin querer pensar, caminando por el paraje desolado, por el palacio en ruinas, semidesnudo.

Magatsuhi dentro de él, había notado que algo no iba bien, Naraku hacía las cosas sin voluntad por primera vez, cómo dudando de proseguir o rendirse.

"¡Naraku!"

De inmediato, Naraku reacción del trance en el que se había sumido, recordando sus pesadillas, en la que la Bruja de Rakuen no ippen, no sé iba de sus pensamientos, mostrándole cada pecado cometido y cómo el karma se iba a cobrar cada uno en el infierno en el que caería.

"¿Deberias de esperar a que la inútil sacerdotisa venga a nuestro encuentro?"

Había sido un excelente plan en un principio, pero ahora dudaba de la sagacidad de Naraku, pues lo notaba distante y disperso, sin los pies de plomo con los que siempre avanzaba, quitando a todo el que le estorbara del camino…

_ Deja de molestar Magatsuhi… si hoy no vienen, en la madrugada atacaremos el Oeste.

El aplomo y la fuerza habían regresado, callando al espíritu de la perla en su interior, elevando su poder, sintiéndose supremo, sin darse cuenta que ese mismo poder lo acabaría por matar si no hacía antes algo.

Inuyasha, Yumeko, Sango y Miroku, habían salido a reconocer el terreno, llegando hasta los límites de las tierras del Este, desde donde pudieron notar la magnitud del poder de Naraku, aun sin la ayuda de Ikki Koyama.

_ El terreno está muy desolado y seriamos blanco de ataques fácilmente…

Oculta entre las rocas, Sango daba su opinión, mientras Yumeko la apoyaba.

_ Creo que la mejor hora para atacar sería por la noche, a esa hora, Kagome habra terminado de sanar al Lord y habrá descansado, además seriamos una distracción para que el clan Ookami pueda llegar a salvo al Oeste, junto con Yoshio sama.

Mantuvieron vigilado el perimetro hasta que cayó el atardecer, regresando a la gruta, para ver si Kagome había podido recuperarse.

_ Creo que el desgaste de energía fue más de lo que sé esperaba, pues Kagome tuvo que deshacer todo el veneno que estaba dentro de Yoshio sama y que no permitía que sanara.

Ikki se había sentado a meditar cerca de donde estaban ellos, oculto entre la maleza, aplicando una tecnica que aprendio de su antigua maestra, logrando colarse en los sueños de Kagome, moldeandolos a voluntad.

"Kagome se encontraba bajo el frondoso árbol de los jardines de la Casa de la Luna, cómo si el tiempo se hubiera detenido y el viaje al bosque donde estaba Kouga, solo había sido un sueño.

Te quedaste dormida hija…

Sonomi acariciaba los cabellos de Kagome, que entrecerraba los ojos, por los destellos de luz que se colaban entre las hojas.

Perdon, no fue mi intención…

Sé levantó y acarició los cabellos de sus hijos y de su hermano menor, que estaban junto a ellas, al igual que Sesshomaru y su padre, tomando té, esperando a que despertara.

Hija, tengo ganas de escucharte tocar el Erhu, como la noche de tu presentación

Ella se sonrojo y miro a los ojos a Sesshomaru que solo asintió, dándole a entender que él se sentiría complacido también.

Saco el Erhu de una de las vainas de frijol, y de inmediato comenzó a tocar una significativa melodía "Furusato"...

Estaba tan concentrada en la dulce melodía, que no sé dio cuenta en qué momento el cielo comenzó a nublarse el cielo, tomándola por sorpresa la presencia de Naraku, que apareció frente a ellos, mientras la pequeña Rin lanzaba un grito de terror.

Sonomi intentó protegerla con su cuerpo, siendo ambas atravesadas con un tentáculo de Naraku quedando clavadas en el piso.

Raiko obligó a Shippo y Souta a correr hacía el palacio mientras él y Sesshomaru luchaban con todas sus fuerzas, ya que ella había quedado congelada mirando la horrorosa imagen, su madre ensangrentada junto a su pequeña, muertas.

Escucho el infantil grito de dolor, volteando lentamente a ver cómo Shippo y Souta habían sido lanzados desde lo altos, muriendo al caer al suelo.

Sesshomaru la llamaba por su nombre, intentando hacerla reaccionar, pero su voz llegaba a ella cómo un eco lejano, sin tener la intención de moverse.

Una nube de veneno envolvió a Raiko, que inmediato derritió su rostro gritando en una dolorosa agonía, hasta que cayo al suelo muerto también.

Seguía escuchando la lejana voz de Sesshomaru, mientras sentía su cuerpo temblar y sus lagrimas caer abundantes sobre su rostro.

Vio cómo un tentaculo atravesó el hombro de Sesshomaru que inútilmente trataba de defenderla, y cómo otro cerceno de nuevo su brazo, poniendolo de rodillas y al final Naraku, entre risas, le cortaba la cabeza…

Un grito desgarrador salió de la garganta de Kagome, que de inmediato sacó la espada de su funda, atacando con todas su fuerzas a Naraku, descongelandose y con furia tomando venganza por su familia muerta.

La risa de Naraku era siniestra, burlándose de ella y restregando lo inútil que había sido para defender a los suyos…"

Raiko, Inuyasha y Koga, habían salido a recorrer el perímetro una vez más, mientras que Sesshomaru, Ryutaro y Yumeko, hacían la primera guardia en la entrada de la cueva, dejando que los demás descansaran para salir hacia el Oeste en cuanto Kagome recuperara la conciencia.

Yumeko sé sentía tensa, entre Lord Sesshomaru y Ryutaro sensei, sin saber qué decir ni que hacer, enojada al mismo tiempo por estar en semejante predicamento.

"Debí haber hecho guardia con Raiko Ouji y dejar a Inuyasha lidiar con su hermano."

Ryutaro estaba en guardia, aunque no lo pareciera, a la expectativa de que el hijo de la mujer que ama, pudiera atacar en cualquier momento.

Pero jamás hubiera imaginado, que Sesshomaru discretamente, lo estuviera juzgando, mirándolo de arriba a abajo tratando de adivinar que había vistos su madre en él.

Definitivamente jamas iba a comprender a su madre, asi cómo tampoco a su padre, sintiéndose definitivamente, un poco decepcionado de ambos.

Ya no le molestaba que su padre se hubiera unido a Izayoi sama, así cómo tampoco que su madre eligiera a un humano para pasar sus días, pero le quedaba la incómoda sensación de que había vivido rodeado de mentiras por mucho tiempo, odiando cuando no debió hacerlo.

Aunque de nada hubier valido su cambio, si no hubiera sido para Kagome por completo.

_ Tienes la misma mirada profunda de tu Madre…¿me pregunto si también significa que analizas demasiado las cosas?.

Cuando Yumeko escucho que Ryutaro Sensei hablo, sé levantó, sacudiéndose el polvo de su trasero y se apartó de ahí.

Sesshomaru fingió no escucharlo, cerrando los ojos y recargando su cabeza en el tronco del árbol donde estaba sentado.

En verdad, jamas lograria entender a su madre.

_ No debe de estar muy cuerdo si esta con mi madre…

Ryutaro sonrió, pensando en la suerte de Irasue al tener un hijo tan serio, aunque más parecido a su madre de lo que a él le gustaría.

_ La poca seriedad de tu madre, solo es una mascara que decidió usar en su tiempo, y una de las razones fuiste tú… de haber tomado las cosas con más seriedad, hubiera perdido ella la vida, tú hubieras terminado en las manos del Clan Dragón, Inuyasha no hubiera nacido y muchísimas cosas sé hubiera desencadenado, con esa simple acción.

Tú madre a pesar del conocimiento que portaba, aceptó estar alejada de tí, la deshonra al ser rechazada por su pareja y negarse a venir conmigo, con tal de que las cosas tomaran su curso y al final fueras feliz con Kagome…

Sesshomaru lo miro por un breve instante, sorprendido por las palabras acerca de su madre, pues aunque sabía que no era muy de fiar, le sorprendía el trasfondo detrás de su carácter, por todo lo que tuvo que pasar para llegar a este punto y todo por la influencia de ese humano.

_ Yo…

El poder de Kagome se había elevado sorpresivamente, poniéndose ambos en guardia, mientras se miraban mutuamente.

Yumeko llegó corriendo, acompañada de Ginta y Hakaku, bastante alterada.

_ Kagome a desaparecido.

No habían visto en qué momento salió en silencio, caminando dormida, guiada por una voz que nadie, ni siquiera ella escuchaba, pero que poco a poco la estaba llevando lejos del campamento, hasta donde estaba Ikki Koyama esperándola.

Dentro de su mente ella seguía sumida en su pesadilla, luchando con todas sus fuerzas contra Naraku, viviendo en tiempo real el exterminio de todos a su alrededor, mientras que Ikki buscaba entre sus ropas las vainas de frijol, donde seguramente Kagome guardaba el resto del pergamino.

Kagome sudaba, pálida, sintiendo que no podía respirar cómo si siguiera soñado, que estaba atrapada en uno de los tentáculos de Naraku, llorando por su familia y amigos, por Sesshomaru, sin saber que en esos momentos, fuera de esa macabra ilusión, él la buscaba con desenfreno, maldiciendo por primera vez los poderes de camuflaje de la armadura de una Onna Senshi no Yoru, sintiendo que Yako quería salir al exterior y acabar con todo a su alrededor hasta dar con ella.

En cuanto la barrera había caído Naraku sintió la energia de Kagome, elevándose oscura, cerca del palacio del Este.

"Si esta ella, estan todos los demás…"

Sé dirigió de inmediato a ese punto, con la adrenalina haciendo vibrar su cuerpo, pues una batalla estaba cerca.

Ikki, por más que busco, no encontro el pergamino restante entre las cosas de Kagome, pero si el medallón que de inmediato oculto entre sus ropas, pensando si romper el hechizo de la armadura de Kagome seria una buena idea, con muchos youkais buscandola.

Era necesario el pergamino, pues estaba seguro de que con él podría utilizar el medallón en toda su magnitud y no solo para abrir la Jikan getto del Dios Tiempo.

Iba a dejarla ahí, retorciéndose en su pesadilla, pero sus ambicion era demasiada, y analizando un poco las cosas, decidió buscar el pergamino entre sus armadura, de manera veloz, rompiendo su camuflaje, detectando de inmediato Sesshomaru, seguido de Kouga e Inuyasha y después los demás, que de inmediato sintieron su reiki desbocado y alterado.

Koyama sintió su cercanía, y chasqueando la lengua de frustración por no haber conseguido lo que buscaba, de inmediato huyó de ahí, escondiéndose entre los matorrales, con su escencia disimulada y su energía completamente oculta.

"Kagome vio a los esbirros de Naraku, crecer de entre sus tentáculos, atacandola, sintiéndose poco a poco acorralada… y lloraba intentando defenderse, dándose cuenta de que había sido igual de inutil que siempre… que no valia la pena seguir luchando si ya no iba a estar con los suyos…"

Cuando llego Sesshomaru, ella estaba en guardia, con parte de su armadura en el suelo y solo su wakizashi en la mano, defendiendo de ataques invisibles, sumida en una especie de trance.

Intento acercarse a ella, pero Kagome se defendió con fuerza, alcanzando a hacerle una cortada en su brazo.

_ ¡Kagome reacciona!...

No escuchaba a nadie, llorando y gritando desesperada, luchado con todas sus fuerzas a punto de purificar a Kouga y Sesshomaru.

Pero de pronto Kagome se detuvo, vencida, resignada y a punto de quitarse la vida de la desesperación en la que estaba encerrada.

Todos vieron horrorizados, cómo Kagome, con las manos temblando dirigía su wakizashi a su corazón, tomando el impulso necesario para clavarlo en el.

Sesshomaru, su vida escaparse de las manos, avanzando con sus super velocidad, para lograr detenerla, pero él y Yako en su interior, sabían que llegarian demasiado tarde, viéndola morir frente a ellos.

Solo Ryutaro se detuvo en la carrera, poniéndose en posición, apoyándose rodilla en tierra, barriendose mientras lanzaba con velocidad el ágil kunai, que arrebato de las manos de Kagome la mortal wakizashi, a un milímetro de su corazón.

Kagome comenzó a llorar desesperada en el instante en que su arma fue arrebatada de sus manos, mirando a su alrededor, atrapada por los brazos de Sesshomaru, que respiraba agitado ante el temor de haberla perdido, mientras ella luchaba por soltarse, aterrada por la pesadilla en la que estaba sumergida.

Con su energia espiritual, Raiko la saco de la terrible visión volviendola a la realidad.

_ ¡Padre! ¿estas vivo!...

Kagome se abrazaba a él feliz, mirando a todos a su alrededor, mientras que Kouga y sus guerreros, buscaban algún rastro de Ikki Koyama.

_ ¡Sesshomaru!

Kagome se levantó aprisa a refugiarse en los brazos de su amado compañero, mientras que Sesshomaru más aliviado, relajaba su rostro y abría los brazos para recibirla en ellos.

Pero Naraku los había localizado y cayendo desde el cielo, con uno de sus tentáculos ataco a Kagome atravesando su hombro, para sorpresa de todos, antes de llegar a Sesshomaru.

_ ¡KAGOME!...

Saco a Bakusaiga de su saya, destruyendo el tentáculo, que Naraku descarto, para no ser destruido por el poder de su espada, pegando a Kagome contra su armadura, intentando protegerla, mientras los demás comenzaban a atacar.

_ ¡Yumeko, Inuyasha, defiendan a Raiko sama!...

Ryutaro se puso en guardia al lado de Sesshomaru, sacando su katana, dispuesto a defenderlos a ambos, pero Sesshomaru con su youki elevado y Yako queriendo salir al exterior, le entregó a Kagome y sin decirle nada, con una simple mirada, se lanzó al ataque, tratando de evitar que Naraku hiriera a los demás.

_ ¡Miroku, Sango, General Kouga! ¡SIGANME!...

Ryutaro miro a Yumeko, haciéndole un par de señas con la mano, dándole a entender que su prioridad era proteger al Shogun Raiko.

Cerca de las grutas, Ryutaro abrió la Jikan getto, dejándolos pasar, incluyendo a los guerreros del Clan Ookami, que iban cargando a Lord Yoshio.

_ ¡¿Los dejaremos aquí?!...

Sango quería quedarse a luchar, pero en esos momentos lo mejor era salir de ahí, pues el terreno no era el mejor para luchar, llevando incluso las de perder.

_ Ellos nos alcanzarán en unos momentos…

La fuerza de Naraku había crecido de manera descomunal, atacandolos con todo, deshaciéndose de las partes que Bakusaiga tocaba a diestra y siniestra, sin disminuir en fuerza o tamaño.

Raiko era fuerte, y con sus katana intentaba purificarlo, pero constantemente tropezaba con árboles y rocas, además el poder que le había dado Magatsuhi y el del sello que Ikki Koyama estaban logrando que su energía fuera creciendo cada vez más en vez de disminuir.

_ ¡KONGOSOHA!

Inuyasha atacaba a la par de Sesshomaru, pero de igual manera estaba siendo inútil.

_ Creo que es hora de que salgamos de aquí…

Yumeko abrió la Jikan getto, y empujo a Inuyasha dentro de ella, jalando a Raiko sama, mientras Sesshomaru intentaba detener a Naraku para que ellos huyeran.

Yumeko no sabía hacer un sello de tres años, pero era experta en los sellos de parálisis, y activando tres al mismo tiempo, los lanzó al asqueroso cuerpo del hanyou, dandole tiempo a Sesshomaru de atravesar el vórtice.

_ ¡¿RYUTARO?!

El viejo Sensei apareció justo frente a Irasue, tomándola por sorpresa, mientras saltaba hacía atrás dejando pasar a todos los que iban atravesando el vórtice de la Jikan getto de Ryutaro.

_ ¡Kagome esta herida!...

De inmediato la llevaron a su habitación, procurando que la atendiera un sanador, alcanzandolos Sonomi en ese momento.

_ ¡¿Ryutaro Sensei?! ¿donde estan los demas?...

Pero justo en el momento que iba a responder aparecieron los demás, transpirando agotados, mientras Sesshomaru corría al lado de Kagome sin mirar a nadie más.

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¿Les gusto?...

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Les mando un abrazo supercalifrilisticuesíalidoso, hasta donde esten…

YOI MINO =.=