V
"El origen de un sentimiento"
"Pues porque YO lo digo, ¿mejor?"— Aquellas habían sido un par de las palabras dedicadas a aquel pequeño y temeroso rubio tras todo aquel "espectáculo" que, quisiéramos o no, nos involucraba a ambos. Tras la reacción del contrario, me pude dar cuenta de lo agresivo que fui con él, por lo que cambié mi semblante antes de volver a referirme a él—Lo siento, ahora vamos a clases, si llegamos tarde, se crearán nuevos rumores— Agregué abriendo la puerta para que así entrara él primero.
Una vez dentro, el cambio de temperatura se hizo presente, a pesar de ser una escuela pública, de algún modo se las arreglaba para tener la calefacción prendida, por lo que el ambiente dentro era completamente contrario a lo que se vivía en el resto del pueblo montañés. Durante el transcurso de nuestro caminar hacia la clase, ninguno de los dos pronunció palabra alguna, ambos estábamos inciertos en nuestros propios pensamientos. Debía admitir que había sido muy agresivo con él, a pesar de no caerme bien, lo conocía y sabía en mi interior que era incapaz de hacer algo como eso, por el simple hecho de ser demasiado trabajo para alguien como Tweek, por lo que las únicas responsables o al menos las únicas que podrían tener respuestas eran el grupo de chicas asiáticas. Probablemente no sería buena idea mandar a Tweek a hablar con ellas, de seguro no conseguiría mucha información al respecto, pero debía intentarlo ya que yo no quería, desconozco el motivo pero no era algo que quisiera hacer, por eso se lo exigí al rubio intranquilo.
No fue difícil percatarse cuando llegamos al salón ya que apenas Tweek abrió la puerta se escucharon los murmullos de todos nuestros compañeros. Era algo realmente molesto, ¿Acaso no tienen suficientes problemas en sus vidas que se preocupan de la de otros? Sobre todo cuando son solo rumores. A medida que caminábamos hacia nuestros pupitres, los murmullos no hicieron más que aumentar, por lo que me vi obligado a decir—No tienen nada que mirar, aquí no pasa nada— Dije fingiendo estar molesto, a fin de cuentas, la gran mayoría sabía que tenía carácter por lo que no podían descifrar cuando realmente estaba molesto o no.
Al poder sentarnos, fingí estar mirando mi libro cuando en verdad miraba el comportamiento de Tweek, debido a que no me agradaba, había dejado de mirarlo en clases hace mucho tiempo, simplemente porque siempre hacía lo mismo, arreglar su camiseta, arreglar sus lapices, su silla, etc. Era un sinfín de pasos que realizaba probablemente en todas las clases, pero esta vez fue distinto, me encontré con un Tweek con sus brazos extendidos por sobre su pupitre y su rostro oculto entre medio de estos. Con la llegada del profesor, se vio obligado a levantar su rostro y una vez lo hizo, se giró para verme, descubriendo mi mirada fija en él, lo cual causó que diera un leve salto nervioso sobre su silla mientras volvía a mirar al frente, ante lo cual no pude evitar un pequeño rubor en mis mejillas. ¿Qué era todo esto? Seguía sin agradarme, pero algo había cambiando mi opinión acerca de él tras gritarle unos minutos antes en las afueras de la escuela, en fin, probablemente no sea nada más que los síntomas ante todo lo sucedido en la primera mañana de clases.
Al terminar la clase, me levanté rápidamente de mi pupitre y sin que nadie nos viera, tomé la camiseta de Tweek y lo obligué a seguirme hasta que estuvimos en un pequeño rincón entre la pared y los casilleros — Muy bien Tweek, esto es lo que haremos, más bien, esto es lo que harás...—
Las clases terminaron y no tuve tiempo a hacer algo cuando sentí como Craig me tiraba obligándome a seguirlo. No sabía que hacer o decir, por lo que simplemente me concentré en seguir su dirección. Al hacerlo, no pude evitar apretar mis manos al escuchar que no había olvidado lo que había dicho, esperaba que lo hiciera y así no tener que ir a hablar con aquellas niñas. Una vez empezó a hablar, cubrí mi rostro con mis manos interrumpiéndolo con mis palabras— Craig... no quiero hacerlo, es mucha presión.. ya tuve suficiente con aquella presentación en el gimnasio, ¿Y si me preguntan cosas de los dos?, ¿Si me preguntan cuánto llevamos o si nuestros padres ya saben? No puedo hacerlo... es demasiado...— Dije sin mirarlo a la cara dado que no podía, todo este asunto me estaba volviendo loco, quería escapar de ahí, quería volver a mi cuarto y esconderme entre mis sábanas para no salir por los próximos 5 años.
— ¿Es que ni eso puedes hacer? — Respondió Craig con un tono molesto, no quise hacerlo enojar más, por lo que me senté en el suelo cubriendo mi rostro con mis piernas en espera de lo que fuera.
Estaba molesto, no solo no podía controlar sus acciones, sino que ahora no era capaz de hablar o de hacer cosas. La primera idea que cruzó mi mente fue la de golpearlo y obligarlo a controlarse, pero sabía que aquello no era la solución. En más de una oportunidad había visto como un grupo de niños lo golpeaba cada vez que tartamudeaba o le daban espasmos, lo cual no hacía otra cosa más que empeorar el resultado.
Al recordar aquello, un sentimiento de culpa inundó mi cuerpo, en todas aquellas situaciones pude ayudarlo, tenderle una mano, pero no lo hice y ahora lo estaba obligando a hacer algo que no quería... Muy bien Craig, eres todo un imbécil... Bufé golpeando el casillero a un lado de nosotros para luego susurrarle— Está bien... no lo hagas, lo haré yo, ¿Feliz? — Dije ocultando mis manos en los bolsillos de mi chaqueta.
Mis palabras provocaron que el contrario lentamente mostrara su rostro dejando ver sus ojos brillantes mientras me dedicaban una sonrisa que causó que volteara mi rostro.— ¡Gracias Craig!— Respondió levantándose del piso soltando un suspiro de alivio al quitarse aquel peso. — Pero, nos juntaremos al final del día para decidir qué hacer con lo que obtenga, ¿Está claro?— Agregué mirándolo seriamente— Oh.. está bien — Murmuró bajando su rostro lentamente.— Muy bien rubio, nos vemos después entonces— Respondí alejándome de él para ir al patio principal.
Mientras caminaba, no pude evitar ponerme nervioso ante aquella situación en la que me había metido, ¿Qué les diré? ¿Tendrán alguna líder que sea la responsable? Esas y más preguntan inundaban mi mente mientras salía por las puertas para llegar al patio. Afuera, todos jugaban o hablaban entre sí, dado que era la hora del almuerzo, se tenía más que tiempo suficiente para recrearse. Sin pensarlo más, me puse la capucha de mi chaqueta ya que no quería que me reconocieran y porque la temperatura había descendido aún más desde la última vez que estuve fuera.
Rápidamente crucé todo el lugar en dirección al grupo de asiáticas, a pesar de nunca haber ido, todos conocíamos aquel lugar. Se habían instalando en la bodega abandonada de la escuela, a la cual se podía entrar, pero desde que ellas lo tomaron nadie lo hacía. Divisé a lo lejos la puerta de la bodega y sin más espera caminé el poco tramo restante sin poder evitar notar que un par de miradas se posaban en mi, por lo que tuve que ocultarme aún más con mi capucha, mientras menos personas supieran de mi presencia aquí, mejor.
Una vez frente a frente con la puerta, noté un pequeño cartel escrito en japonés o algo así, vamos que tampoco soy experto en idiomas asiáticos. Por suerte, abajo en letras más pequeñas decía "Club de anime, yaoi, shippeo y mucho más". ¿Qué mierda significaba eso? Fuera lo que fuera, no me daba muy buenas vibras, por lo que soltando un suspiro, golpeé la puerta en espera a que alguien abriera. Pasaron los segundos y nada pasaba, por lo que golpeé un par de veces más hasta que por fin la puerta se abrió lentamente dejándome ver a una chica de rasgos asiáticos, quién al verme no pudo evitar sorprenderse mientras se volteaba y gritaba "¡Es Craig!"
Sin darme cuenta, de un momento a otro me encontré rodeado de chicas asiáticas que me obligaban a moverme por aquella abandonada bodega que ahora parecía una hermandad de chicas por todos lados. La "casa" rebosaba de adornos rosados, flores, cuadros, peluches de gatos, todo en su gran mayoría rosado. Habían cuadros de chicos y chicas que no reconocía en gran mayoría, pero mientras caminábamos, el lugar comenzó a llenarse de cuadros y peluches de Tweek y yo, lo cual provocó que me sintiera completamente incómodo mientras las chicas me llevaban y otro grupo de ellas murmuraba cerca nuestro "Ahí va el seme", "¡El seme?, pero míralo, es todo un uke", "Eso es porque no conoces a Tweek la timidez andante" Aquello había sido lo que pude escuchar entre el bullicio de tantas personas, por lo que les dediqué una fulminante y enojada mirada lo cual causó, a mi pesar, más risas aún, no podía entender a que se referían.
Tras un par de segundos más, nuestro recorrido llegó a su final cuando las chicas me dejaron frente a lo que parecía ser la líder, quién se encontraba dibujando lo que al parecer se veía como un cómic, solo que los protagonistas no eran villanos, súper héroes o animales, sino que eran, Tweek y yo, ¿Quién lo habría imaginado? Al verme, pude notar como la chica tenía rasgos americanos, pero aún así no pude reconocerla. Con una gran sonrisa en su rostro, aquella extraña y anónima chica se acercó a mi y me dio un apretado abrazo causando que mi incomodidad creciera con mayor intensidad.
— ¡Lo sabía, lo sabía! Sabía que vendrían a ver nuestros regalos hacía ustedes— Dijo la niña emocionada mientras miraba sus alrededores— ¿Dónde está Tweek?— Me preguntó mientras empujaba a las chicas dándome más espacio para moverme. — No ha podido venir, por eso vine yo, para decirles que dejen todo lo que están haciendo— Respondí procurando entregar un muy serio y neutro tono de voz— ¿Lo que nosotras hacemos? Pero cariño, son ustedes los que producen nuestra motivación. Chicas, les mostraremos los primeros artes— Respondió y acto seguido comenzó a caminar a la última sección de la bodega, la cual no recodaba que fuera tan grande. Como si de un solo ente se tratase, las chicas volvieron a tomarme y me obligaron a caminar. ¿Dónde me metí? Siento que estoy entre medio de la mafia, si digo algo malo de seguro me matan... Supongo que las chicas que ven animé y que gustan del llamado "shippeo" son cosa seria, ¿O me equivoco?
Llegamos al final del lugar y las chicas me dejaron frente a un foto con el número uno debajo—He aquí Craig, la primera prueba— Dijo la chica mientras me concentraba en mirar aquella foto. Se trataba de una foto de mi grupo de amigos, Token, Clyde, Tweek y yo, pero en esta toma, se podía notar cómo me encontraba mirando fijamente a Tweek, por algún extraño motivo, no recordaba nada de aquello. En completo silencio las chicas me giraron haciéndome notar más fotos y dibujos en fila. Le seguían otra foto en donde mi brazo rodeaba los hombros de Tweek y nos mirábamos fijamente, para luego mostrar un dibujo en donde Tweek estaba apoyado en mi pecho mientras nuestras manos se acariciaban. ¿Qué era todo esto? No recuerdo nada de aquello, ¿Era cierto o simplemente eran imágenes falsas? No podía descifrarlo.
Al parecer, la "líder" reconoció mi expresión por lo que trajo una silla en la cual me senté mientras mi mirada se fijaba en ella y luego en los cuadros.— Verás Craig, nosotras solo hemos retratado lo que los demás no han sido capaces de ver, aquellos pequeños detalles que marcan la gran diferencia, así es como descubrimos su historia de amor— Dijo sin poder evitar emocionarse con sus propias palabras. —¿Historia de amor? ¡Pero si no me gusta Tweek! No es ni mi amigo!—Dije algo desesperado ante tanta nueva información que estaba recibiendo— Lo sabemos y es por eso que su historia es tan hermosa. Mira—Agregó acercando la foto en donde mi brazo rodeaba los hombros de Tweek—A pesar de no ser amigos, siempre has estado ahí para Tweek, le has brindado tu apoyo y tu presencia para ayudarlo, si no quieres llamarlo amor, es cosa tuya, pero ¿Acaso no es eso amar? ¿El estar ahí para el otro?...— A partir de ese punto, no pude escuchar más, mis oídos se fueron tapando y lo único que pude escuchar era el sonido de mi respiración como de mis pensamientos. Tengo que salir de aquí... —Yo... me debo ir...— Logré murmurar alejándome del agarre de las chicas sin saber cómo mientras corría en busca de la salida.
Una vez afuera, fui corriendo hasta la parte trasera de la escuela y me escondí entre medio de la pared y uno de los basureros. No sabía que me pasaba, pero no podía controlar mi cuerpo, sentía mis manos húmedas y heladas mientras mi mentón temblaba sin saber si era producto del frío o por lo que acababa de presenciar. ¿Qué había sido todo eso? Después de todas esas imágenes, me costaba creer lo contrario, ¿Era cierto? ¿Amo a Tweek cuando no soporto tenerlo cerca? No pude hacer otra cosa más que ocultar mi rostro entre mis manos mientras buscaba calmarme por completo, me estaba comportarme igual a él, incapaz de controlar mi cuerpo.
Después de un par de minutos, me percaté que el timbre había terminado de tocar avisándonos el comienzo del otro bloque de clases, por lo que me levanté lentamente sin ser capaz de quitar aquellas imágenes de mi cabeza— Oh dios... creo que tienen razón... estoy enamorado de Tweek...
