DISCLAIMER: Los personajes del Manga INUYASHA, son creación de Rumiko Takahashi. La historia en la que se utilizan, es de inspiración mia ;)

ADVERTENCIA: Esta historia es rated M, por lo que contendrá, situaciones SEXUALES y de violencia, además de lenguaje vulgar, de manera explícita, y no por eso recomendar cada una de ellas… Se recomienda discreción ;)

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Todos habían quedado mudos de sorpresa ante las palabras de Irasue.

Kagome estaba embarazada, tal vez sin saberlo ella misma y Yako había reaccionado dentro de Sesshomaru ante el estrés de su hijo que aún sé formaba en el vientre.

_ Debemos encontrar a Kagome cuanto antes…

Sesshomaru había recuperado el control de su cuerpo y la cordura, con el youki exaltado aun, oscuro y terrorífico cómo ningún otro, recordando todos ahí, porque su nombre significa "Asesino perfecto".

Perfección era la palabra que mejor lo describia, y así cómo había descubierto que su corazón podía ser un pozo insondable de amor hacia Kagome y sus hijos, no sé podía olvidar la frialdad con la que podía asesinar si alguien se atrevía a meterse en su camino.

_ Sesshomaru, hijo, necesito que estés centrado, pues las cosas están peor de lo que crees…

_ Este Sesshomaru sabe que Kagome espera un cachorro suyo…

Su youki furioso, se tornó aún más oscuro, sin miedo de delatar su posición, pues eso era lo que más deseaba, que Naraku supiera que estaba ahí.

_ No, Rin ha sido secuestrada del palacio… alguien atravesó nuestra guardia, pasando desapercibido; Sonomi sama ha sido envenenada con un sahumerio hecho por humanos y se encuentra grave atendida por Kaede sama.

Raiko de inmediato se acercó, con el rostro tenso de preocupación, viendo el rostro de Irasue, mientras que su corazón latía aprisa, tenía que salvar a su hija y al bebé que llevaba en su vientre, pero él podía neutralizar el veneno del cuerpo de su esposa, con su reiki, con el que no contaban Ryutaro o Yumeko.

Su viejo Sensei, sabía los pensamientos que cruzaban por la mente del hijo de aquel que fuera su compañero de armas y sé tenía que tomar una decisión.

Raiko era un guerrero poderoso, con él al lado de ellos, podrían enfrentar cualquier batalla, pero en esos momentos, la vida de Sonomi apremiaba.

_ Tiene que ir… yo encontrare a su hija Shogun Raiko…

Inclinó su rodilla y abrió el portal por el que entraron Irasue y él aprisa, dejándolos atrás, después de que pusiera el brazo sobre el hombro de su maestro y le encargara buscar a su hija con ahínco.

Ninguno de sus planes había funcionado cómo habían deseado, y estaban casi seguros de que Naraku en esos momentos estaba consciente de su ubicación, pues la energía de Sesshomaru no dejaba de fluir, feroz, retadora.

Ikki había lanzado a Kagome al suelo, mientras mantenía a Rin en sus brazos, dejando la fuera de su alcance.

_ De esta manera, no pensaras en escapar, ¿verdad, Kagome chan?...

Le molestaba su nombre en labios de aquel traidor, recordando las palabras de "aliento" y "sabios consejos" que había recibido de él, cuando creía que era un maestro admirable, sintiendo la furia recorrer su cuerpo.

_ Princesa Higurashi para ti, traidor de tu gente…

Siseo con un brillo de furia en la mirada, haciendo uso de su estatus con orgullo señorial, cómo le había enseñado su abuelo Yukito, el fallecido Shôgun, deseando ahorcarlo y hacerle pagar por todo, pero con Rin en medio, solo apretaba los puños, al grado de poner sus nudillos blancos.

_ Eres princesa de nada; te quedaste sin pueblo, igual que yo…

Ikki la miró con fría burla, resplandeciendo sus ojos de azul glaciar, con un brillo de genuina maldad, seguro de sus planes, con la plena confianza de tener a todos en sus manos, mientras Kagome casi rechinaba los dientes, furiosa antes las crueles palabras.

_ ¿Y por eso te aliaste con Naraku?... él es más vil y traicionero que tú, que felicidad cuando seas el siguiente en sus lista, al igual que Kagura, Kanna y a Byakuya, al que jamás creímos que asesinara…

Kagome noto el temblor en sus mirada y la desapercibida fluctuación en su chakra, que lo delató en un brevísimo instante, ¿que significaba? ¿acaso ikki tenía miedo de terminar cómo ellos?, pero…

_ ¿Ya no estas a su lado? ¿sé han traicionado mutuamente?...

Ikki se acercó por detrás de ella con una cuerda en sus manos, sujetando fuertemente las muñecas, sin que ella viera la mirada perdida en el rencor de sus recuerdos, sacando un pañuelo de su manga y amordazando la boca de Kagome, pues no dejaria que continuará ahondando en todo lo que había pasado.

Sostuvo su rostro, hundiendo con fuerza, su dedos en las mejillas de ella, acercando su mirada de hielo, que despedían un gelido fulgor de muerte, adelantando la furia que sentía en esos momentos.

_ Naraku, solo ha sido parte de mis planes, Kagome, no sabes nada de lo que les espera…

La dejó ahí, con las mejillas enrojeciendose por la presión, preparándose en silencio, sin necesidad de esconderse esa vez, mientras su mente viajaba a recuerdos que creía olvidados, pensando de nueva cuenta en su familia y en cómo esta habían perecido a pesar de suplicar en el templo, que su Dios los ayudara.

Había perdido la fe entre los cadáveres de sus padres, pensando que ese supuesto Dios, solo eran invenciones de la imaginación colectiva de su pueblo sacrificado en la guerra.

Pero cuando vio llegar a los Bushi no Yoru, algo dentro de su alma se rompió, y mientras más aprendía, entre más años pasaban y entre más se oscurecía su alma, su mente iba formando el plan de derrocar al propio Dios del Tiempo, al que culpaba por cada desgracia de sus vida.

Naraku avanzaba hacía Ikki, después de detectar su energía junto a la de Kagome, sin prestar atención a Sesshomaru, que se acercaba por el Oeste, deprisa y furioso, seguido muy cerca de Inuyasha y los demás, culpandolo seguramente.

Su prioridad era atrapar a Kagome y asesinar a Ikki, que ya le había causado demasiados dolores de cabeza.

Absorveria a la Miko y Magatsuhi se haría fuerte después de que ella muriera, y ya nadie lo detendría, sería el ser más poderoso del universo y se encargaría de aniquilar a todo aquel que había osado atravesarse en su camino, dejándolos entrar a su enorme y deforme cuerpo, para torturarlos antes de morir.

Ikki elevo su energía, dibujando sobre el suelo un gran sello que era parte de sus planes, poniendo el medallón que le había arrebatado a su ex-alumna justo en medio, acercándose a Kagome con Rin aun inconsciente en sus brazos y una daga en su garganta, para poder quitarle lo que faltaba del pergamino que le había arrebatado al oráculo.

Kagome no sé podía soltar de las cuerdas con las que le había atado, pues estaban imbuidas de chakra, y aunque menos fuerte que el suyo, no quería correr riesgo de que algo le pasara a Rin por culpa suya.

Así que sin oponer mucha resistencia, le entrego lo que faltaba, rezando por que no haya aprendido a descifrar el antiguo lenguaje que solo una Miko del templo del Dios del Tiempo sabía leer.

_ La única cosa que no aprendí estando en Rakuen no ippen, fue el antiguo idioma que solo las sacerdotisas aprendieron, que tal vez hubiera sido más sencillo si hubiera sido otra persona, pero desde un principio la bruja de Himiko no Kimi había leído mi interior y eso fue imposible de ahí en adelante… es una ventaja que tú y Yumeko hayan sobrevivido…

_ Nunca recibirás ayuda de nuestra parte…

Ikki Koyama sonrió de manera maligna, pues sabía que ambas tenían demasiado que perder y las palabras de Kagome sonaban vacías y sin convicción, tratando de contener las emociones que la embargaba, sintiendo al mismo tiempo la energía aplastante de Naraku que se encontraba en su punto máximo, y bastante cerca además.

_ Lee el pergamino Kagome y activa el medallón o matare a tu pequeña hija.

La punta de la filosa daga se incrusto un poco sobre la delicada piel de Rin, comenzando a escurrir una gota de sangre sobre su pequeño cuello, mientras Kagome luchaba alterada por romper las ataduras.

_ ¡Sueltala Koyama! ¡Lo leere, lo leeré!...

Koyama le lanzó el pergamino y ella comenzó a recitar las palabras antiguas escritas en el pergamino.

Vanha ja pyhä ovi, joka varjelee Ajan Jumalaa, vain sinun pyhäsi tytärsi on avain ... Avaa! Avaa! ja tuomita minua kelvolliseksi risteyttää tai ottaa elämäni, jos se ei ole sellainen …

(Antigua y sagrada puerta, que custodian al Dios del Tiempo, solo tu doncella sagrada tiene la llave... ¡Ábrete! ¡Ábrete! y júzgame digno de cruzar o toma mi vida si no es así…)

El sello dibujado sobre la tierra comenzó a brillar y el medallón lanzó un haz de luz hacia el cielo.

Kagome repitió tres veces el mismo verso, realizando los mudras que venían "descritos", aumentando su poder cada vez, sintiendo Ikki un sentimiento de suficiencia crecer dentro de él, pues al fin estaba por cumplir cada meta, sin saber, que Kagome había cambiado las cosas sin que él supiera, aplicando lo que tanto había practicado con su padre estando en su tiempo.

Todo se revertirá en su momento, pero Ikki Koyama no sé daría cuenta de ello hasta que fuera demasiado tarde.

_ ¡Si al fin!

Kagome estaba a la expectativa, nerviosa porque no soltaba a Rin mientras la exaltacion invadía el cuerpo de Ikki.

_ Entregame a Rin, onegai…

Koyama la miró con el rostro desfigurado con la misma sonrisa de malvado triunfo, mientras con unas palabras despertaba de la inconsciencia a la pequeña Rin, hablandole al oido en un susurro sin dejar de ver a Kagome, mientras la pequeña, asustada enfocaba la mirada buscando a su Madre.

_ Ve con Mamá…

Y Koyama clavaba la daga en el cuello de Rin, mientras el grito desgarrador de Kagome sé escuchaba con fuerza, lanzando el pequeño cuerpo hacía Kagome que en ese momento rompia las amarras, atrapando a Rin.

_ ¡Rin! ¡Rin! ¡NO! mi niña…

Rin la miraba sin comprender, mientras la vida se le escapa de manera veloz por la herida borboteante que Kagome intentaba sanar inútilmente.

Sesshomaru se acercaba cada vez más, deteniéndose de golpe al sentir cómo se elevaba la energía de Kagome y cómo la vida de su pequeña Rin se extinguia, rugiendo con fuerza, pues esta vez era para siempre, pues su Madre no podría utilizar el Meidou para regresarle la vida una vez más.

_ ¡Sesshomaru! ¿Que ha pasado?¿Porque te detienes?...

Inuyasha había sido el primero en darle alcance a su hermano, mirándolo espantado después de que volviera a tomar su forma humanoide, con el rostro desencajado e irreconocible, sin comprender que lo que leía por primera vez en su poderoso hermano, era la tristeza y la impotencia ante lo inevitable, combinado con el sentir de su pequeño y el lazo entre los tres.

_ ¡Avanza! ¡Baka! tenemos que llegar con Kagome cuanto antes…

Sesshomaru miro a Inuyasha por una fracción de segundo, reaccionando de inmediato y avanzado con velocidad hasta donde sé encontraba Kagome.

Mientras ella lloraba estrechando el cadáver de Rin en sus brazos, Ikki se había acercado a ella tomándola de los cabellos con fuerza, soltando el apretado rodete con el que estaba peinado, arrastrandola, dejando caer el cuerpo de Rin al suelo, mientras la llevaba consigo.

_ Eres una idiota, Kagome… hubieras podido recuperar la vida de tu hija con el sello de Vida que solo los Higurashi pueden manejar…

De repente recordó a su Padre reviviendo a Kohaku con el Shiro Jumyo, el sello de Vida que solo se podía usar una vez cada cincuenta años y que ella había aprendido de su Abuelo Yukito cómo parte de su entrenamiento.

Cada vez estaba más débil, el sello y el medallón activado estaban absorbiendo su energía poco a poco y estaba a merced de Ikki, pero no se rendiría y con un movimiento casi felino, se había soltado, lanzando al traidor sobre su hombro y corriendo hacía su pequeña, haciendo con sus manos rápidos mudras, activando sobre el pecho de Rin, el sello que le devolvería la vida, sintiendo un enorme alivio al notar cómo la herida comenzaba a cerrar y la respiración alzaba de nuevo.

Ikki se había levantado furioso del suelo, corriendo hacía ella, pues Sesshomaru ya sé veía llegar al claro, casi al mismo tiempo que Naraku por el Este, corriendo el riesgo de que sus planes se arruinaran por culpa de Kagome, arrastrandola de los cabellos, dejando atrás a Rin que aun no recuperaba la conciencia.

Kagome había sentido el youki de Sesshomaru acercarse y sonrió contenta, antes de que Ikki incrustara el medallo en su pecho, pues sabía que Rin estaria a salvo y pronto ella también, junto con el bebé que crecía en su vientre.

La energía de Kagome se desboco poderosa haciéndola brillar junto con el medallón, mientras el poder de Ikki crecía también, Naraku había llegado y su momento de morir, al igual que los demás había llegado, él había ganado.

_ ¡Inuyasha pon a Rin a salvo!

Inuyasha había llegado barriendose junto a la niña, junto con Sango y Miroku, que habían bajado aprisa de Kirara, subiendola encima para que la sacara lejos de ahí.

Sesshomaru no quitaba la vista de Kagome, mientras que Yako en su interior rugía y luchaba por salirse de control ya que su pequeño hijo sufría y ambos lo estaban sintiendo en carne propia, quería rescatarla cuanto antes, pues el poder de Kagome amenazaba con arrasar todo antes de que el traidor lograra su cometido.

La sombra de Naraku se cernía amenazante sobre ellos, poniéndose los humanos de la manada las máscaras que habían preparado de antemano pues el miasma envenenaba todo a su alrededor, mientras el grotesco cuerpo en forma de araña gigante se posaba sobre ellos, e Ikki sonreía satisfecho, pues tenía a Naraku donde quería.

Enormes tentáculos salieron disparados del cuerpo de araña, a una velocidad irreal, que apenas lograban esquivar mientras que cada quien se defendia con su armas, Ikki levantaba una kekkai que lo protegía a él del ataque, mientras que cada tentáculo que intentaba acercarse a Kagome se desintegraba sin dejar rastro.

Naraku decidió manifestarse formando un cuerpo falso conectado a la gran araña, decidido a enfrentar a todos cara a cara, furioso cómo estaba, exaltado por el poder que recorría su interior gracias al poder de Magatsuhi y el sello de Ikki Koyama.

_ Eres una rata difícil de matar, Traidor…

Naraku ignoraba al resto, mientras los seguía atacando con tentaculos que no los dejaba avanzar, haciendo que Sesshomaru perdiera la paciencia y decidiera atacar con Bakusaiga y acabar de una maldita vez con todo.

_ ¡Alto ahí Sesshomaru Sama! si usted ataca a Naraku con esa espada, yo aniquilare a Kagome.

Ikki intervenía pues tenía sus propios planes.

En la Casa de la Luna, Raiko luchaba para sanar el cuerpo de Sonomi, que había estado a punto de morir cuando llegó él, siendo auxiliado por Kaede que era una gran conocedora de plantas medicinales y reiki.

_ ¿Que ha sido eso?...

Hasta las tierras del Oeste habían sentido la explosión de energía proveniente de Kagome, preocupándose Raiko porque las cosas no salieran cómo sé habían planeado estando en el futuro, cuando Kagome termino de estudiar la parte del pergamino que Himiko no kimi le había dejado a Kagome, comprendiendo lo que tenía que hacer para evitar una catástrofe y sabotear a Ikki Koyama.

El veneno poco a poco salía de su esposa y veía a su suegro Taiga, aliviado mientras su alma volvía al cuerpo y sostenía a su hijo, que tenía la mirada decidida, adivinando sus pensamientos, en los cuales seguramente se prometía entrenar más duramente para en un futuro ser más fuerte y proteger a los suyos.

Y sus pensamientos viajaban hasta Kagome y los demás, sin dejar de luchar por su mujer...

Lord Yoshio y Kouga, lideraban a sus soldados luchando con todas sus fuerzas y manteniendo a raya las miles de marionetas, que tardaban más en morir pues si no gastaban el youki con el que se movían, sé regeneraban, haciendo más difícil la batalla con ellas.

_ Esto es típico de Naraku, crear seres grotescos y sin sentido…

Kouga destazaba a cada una con su Goraishi, sin dejar que avanzaran más allá de la línea imaginaria que habían trazado y arrasaran con las tierras de las aldeas humanas, que en ese momento se hallaban vacías, con los humanos resguardados en el Oeste o en lejanas cuevas, apartados de la destruccion que Naraku había planeado.

Pensaba en Ayame y en los cachorros que crecían en su vientre, y rezaba a los Dioses y a sus antepasados, rogando por piedad y porque pudiera verlos crecer en un futuro mejor, alentando a los guerreros de su clan a luchar con bravura, mientras él hacía lo mismo.

_ ¡No se dejen vencer y tomemos venganza por nuestra gente!

Lord Yoshio con su potente voz gritaba para ser escuchado por todos los que estaban ahí, mientras los soldados vitoreaban alzando su youki y luchando con más ahínco, pues entre los soldados que ese día peleaban, estaban los del Este que habían partido con anticipación para apoyar al Oeste, resintiendo la muerte de los suyos y jurando venganza junto con su Lord.

Kouga y Lord Yoshio estaban decididos a terminar pronto con esa batalla, apenas imaginando por todo lo que estaban pasando los demás.

Naraku reía burlesco, pues pensaba que una vez más, Ikki Koyama quería unirse, cómo aliado, a él pues llevaba las de perder al enfrentarse a todos juntos él solo, decidiendo dejarlo creer que las cosas serian asi.

Sesshomaru se había abstenido a usar Bakusaiga, tenía que ser "paciente" y esperar a tener de nuevo a Kagome entre sus brazos para acabar con el bastardo de Naraku de una vez por todas.

Magatsuhi, escondido entre los tentáculos de Naraku, había acorralado a Inuyasha y a Yumeko, poseyendo y convirtiendo en un demonio completo y fuera de control a Inuyasha, mientras Yumeko se defendía de los tentáculos y de Inuyasha, tratando de no dañar a este moderando su fuerza con él, siendo herida en el brazo a pesar de intentar solo defenderse.

Ryutaro luchaba al lado de Miroku y Sango, tratando de aprovechar el reiki de Miroku y la fuerza de la Taijiya haciendo un equipo fuerte, abriéndose poco a poco camino entre las extremidades de Naraku, mientras que este intentaba separarlos, pues quería, cómo a de lugar, que Miroku usará el kazaana y sé llevara consigo a Sango cuando este llegara a su límite.

El cuerpo de Naraku seguía creciendo, encerrandolos, apartando a Kagome de la vista de Sesshomaru, y haciendo sin querer que se concentrará en el youki desbocado de Inuyasha, que en ese momento se había transformado en un demonio completo y tenía acorralada a Yumeko, a punto de matarla, pues ella por más que se defendía, no se atrevía a atacar seriamente al hombre que amaba.

_ ¡Inuyasha! ¡vuelve en ti y domina a Magatsuhi en tu interior!...

Cómo un espectro, este se manifestaba detrás de él riendose y burlandose de cómo el amor de hermanos que apenas iba naciendo, iba a ser destruido de manera tan fácil, sintiéndose seguro, pues solo cambiara de cuerpo una y otra vez, pues al menos que Kagome lo enfrentará podria morir.

_ Sal de cuerpo de Inuyasha…

Sesshomaru atacaba con todo a su hermano, pero no por querer, su plan era otro y quería que de una maldita vez perdiera la conciencia.

_ Qué gratificante debe ser poder herir a Inuyasha de esta manera, siento rencor en tus ataques, incluso Inuyasha está peleando con toda su fuerza intentando destruirte.

Y no podía evitar admirar la fuerza de su hermano cómo un demonio completo, pensando nuevamente lo parecido que era a su padre en ese estado.

Yumeko sanaba sus heridas con prisa, pues quería ayudar a Sesshomaru y evitar que terminara matándolo por culpa de Magatsuhi, dándose cuenta de que Inuyasha, a pesar de la fuerza de su ataques, estaba a punto de derrumbarse, pues su cuerpo estaba molido y ya había perdido demasiada sangre.

Y en ese instante, con un golpe más de su látigo, Sesshomaru mando volando a Inuyasha, dejándolo medio muerto a unos pasos de Yumeko.

_ ¡Inuyasha!...

Ella corrió a ayudarlo, olvidando a Magatsuhi, que de inmediato salió, poseyendo a a Yumeko, riendo por tener un cuerpo que poseer al alcance de la mano.

Sesshomaru sabía que seguía a continuación y decidió atacar a Yumeko con Tenseiga, mandando un pulso de youki a Inuyasha, para que recuperara la conciencia cuanto antes, pues sabía que no estaría feliz si llegaba a lastimar a su Onna.

_ ¡Eres un imbécil Sesshomaru! debiste matarlos, esto será un juego de nunca acabar…

Y reía a carcajadas obligando a Yumeko a atacar con toda sus fuerzas, satisfecho de que al menos aquella mujer fuera una guerrera fuerte.

En ese momento Inuyasha recuperaba la conciencia, avergonzado y furioso por haber sido la marioneta de Magatsuhi, aprovechándose de ser solo un hanyou, pero sé espabilo de inmediato cuando vio a Yumeko luchar con Sesshomaru, a pesar de que su hermano evitaba atacarla y lastimarla, defendiéndose solamente.

Magatsuhi se sentía vencedor, riendose y burlandose atacando cada vez con más fuerza.

_ Te mandare al infierno Sesshomaru…

Pero Sesshomaru salto hacía atrás, alejándose de Yumeko, preparando a Tenseiga para atacar.

_ ¡Esa espada jamás podría hacerle daño a esta chiquilla! y estas muy equivocado si piensas que saldré de este cuerpo…

Sesshomaru, lo miro despectivamente, con furia y frialdad a punto de dar su última estocada.

_ Haz cometido un error muy grande al poseer a esa Onna…

Por detrás, Inuyasha atacaba sin que Magatsuhi se diera cuenta cuando había recuperado la conciencia.

_ ¡Ryuurin no Tessaiga!

El colmillo de Acero se cubrio de escamas de Dragon, alcanzando el punto máximo de poder y atacando de nuevo para abrir un vórtice que atrapara a Magatsuhi que intentaba con toda su fuerza agarrarse al alma de Yumeko, que yacía inconsciente, hincada sobre el suelo.

_ Esta espada no corta, pero ya no existes en un cuerpo Magatsuhi…¡Tenseiga!

Y con un grito desgarrador, Magatsuhi dejó de existir para siempre.

_ ¡Yumeko! ¡despierta por favor!...

Yumeko abría sus ojos verdes, sonriendo para Inuyasha y poniéndose de pie después de despertar.

_ Estoy bien Inuyasha, gracias a Sesshomaru y a ti…

_ Definitivamente estudiaras diez años más con el viejo sensei, eres una vergüenza para tu clan…

Yumeko sonrió al ver la cara engreída de Inuyasha, poco a poco comenzaba a conocerlo y sabía que sus palabras ácidas solo eran para ocultar su alivio por todo lo que había sucedido.

_ Así será, sí cualquiera que te derrumba a ti, me puede vencer a mí…

Y se besaban felices de que las cosas no pasaran a más, contentos de haber derrotado al menos a Magatsuhi, aunque aún faltaban más enemigos.

_ Tenemos que continuar…

Sesshomaru estaba contento por su hermano, pero la amargura y la preocupación por no tener a Kagome a salvo, no le permitía disfrutar un pequeño pero importante triunfo.

Inuyasha y Yumeko se sintieron apenados y retomando la compostura continuaron avanzando en el mar de carne y miasma.

Ikki se dio cuenta de inmediato que Magatsuhi había desaparecido, contento de que la siguiente parte de su plan seguiria a continuación, cuando este absorbiera la perla de Shikon y pidiera el deseo de ser un youkai completo si quería con la misma fuerza hasta ahorita y poder enfrentar a los guerreros de la Casa de la Luna y a él mismo.

Naraku había tomado forma frente a Miroku, separando a Ryutaro de la pareja, pues tenía planes con ellos, quería de una maldita vez activar el kazaana y que absorbiera todo a su alrededor, pues sabía que estaban cerca Inuyasha y Sesshomaru, junto con la otra Onna.

Lo atacaba con trozos de él mismo, cargados de miasma, atacando a Sango con más saña, mientras Ryutaro, del otro lado de la pared de carne que lo separaba de ellos, intentaba abrirse camino con toda su fuerza.

Miroku no supo en qué momento cayó presa de una ilusión de Naraku, viendo cómo sus sellos eran inútiles y poco a poco iban siendo derrotados, mientras Sango era herida una y otra vez por los asquerosos proyectiles.

Su kazaana silbaba, pues desde que estaban atrapados entre el cuerpo de Naraku, este sé había activado debido a la energía maligna de este.

Pero Sango imploraba su ayuda, ambos estaban lo suficientemente heridos y era hora de usar el agujero negro en su mano, si eso podía salvar a la mujer que amaba.

En la realidad, Sango se estaba defendiendo cómo podía, pero las cosas aun no llegaban a tal extremo de sentirse orillada y pedirle a Miroku usar el Kazaana, asustandose a muerte, cuando vio a Miroku ponerse en posición, decidido a todo, dispuesto a morir.

_ ¡Miroku, no!

Naraku aprovecho su distracción para clavar un tentaculo en su hombro, hiriendola y alejando el hiraikotsu de sus manos.

_ Miroku reacciona, por favor…

_ Sango, tengo que hacerlo, estoy viendo la perla de Shikon en el cuerpo de él, si el kazaana me absorbe junto con él, habrá valido la pena.

Sango lo escuchaba hablar con demasiada certeza, cayendo también en la misma ilusión, asustandose de la decisión que había tomado, con un dolor terrible en el alma, pues le dolía saber que no vería crecer a su hermano o a los hijos que no tuvieron, pues ella se iria con él de ser así.

Sé abrazó al cuerpo de Miroku, a pesar de que él le rogaba salir huyendo de ahí y ser feliz sin él, pero ella no lo soltaba, refugiándose en su cuello, aspirando su aroma por última vez y besando sus labios.

_ Te amo Sango…

_ Te amo Miroku…

Miroku quito el rosario de su muñeca apuntando la palma de su mano hacia Naraku que se burlaba de ambos y de lo fácil que se habían rendido ante una absurda solución.

_ ¡Kaze no kizu!

Inuyasha había atacado a Naraku, desapareciendo la ilusión que había creado, mientras Yumeko saltaba para poner a Sango a salvo y Sesshomaru con su youki pudiera cerrar con el rosario sobre la muñeca de Miroku.

_ Reacciona Miroku, Naraku solo los estaba engañando…

Miroku lo miraba confundido, sorprendido de ver a su amigo a su lado y de las palabras que decía.

_ Aun si era una ilusión, he visto la perla en el pecho de Naraku… tal vez sea un indicio.

En ese momento, Ryutaro había hecho un boquete en medio de la pared de carne, pudiendo llegar hasta donde estaban los demás.

_ ¡¿Estan todos bien?!... Sesshomaru, ¿sabes algo de Kagome?...

Sesshomaru lo miro, sintiéndose tranquilo, de que aquel humano que su madre amaba estuviera en perfecto estado.

_ Magatsuhi ha muerto… Kagome está prisionera de Ikki Koyama con el medallón en el peto de su armadura.

Ryutaro lo miraba preocupado.

_ Koyama utilizara todo el poder de Kagome para abrir la Jikan getto celestial, con el medallón, aunque pensé que utilizaría a Naraku para realizar ese trabajo, pues a pesar de ser un maestro en el uso del chakra y es poderoso a comparación de la mayoría de los humanos, no es lo suficientemente cómo para poder hacer eso, solo Himiko no kimi, cuando vivía, lo llego hacer cuando se consagro en cuerpo y alma al Dios del Tiempo.

Era una incógnita que los inquietaba, pues se notaba a leguas que Ikki y Naraku se habían traicionado mutuamente, los dos no trabajaban juntos, asi que no tenían idea de cómo iban a suceder las cosas.

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Sigo viva!

Perdon por el tiempo que me he ausentado, pero este tiempo ha sido una etapa de ajuste en mí vida, pues me he casado en marzo y actualmente estoy embarazada de mí primer bebé…

Pero así cómo todo esto en mí vida es especial y gratificante, cumplir mis metas y continuar con uno de mis sueños también lo es, asi que aqui seguire, DON INSPIRACIÓN parece que ha vuelto…

Gracias por los reviews y por los Favs y los follows, gracias por continuar esperando…

Les mando un abrazo supercalifragilisticoespialidoso (los extrañaba), hasta donde estén…

YOI MINO…

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