DISCLAIMER: Los personajes del Manga INUYASHA, son creación de Rumiko Takahashi. La historia en la que se utilizan, es de inspiración mia ;)
ADVERTENCIA: Esta historia es rated M, por lo que contendrá, situaciones SEXUALES y de violencia, además de lenguaje vulgar, de manera explícita, y no por eso recomendar cada una de ellas… Se recomienda discreción ;)
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Naraku estaba furioso por haber sido atrapado y engañado por Ikki Koyama, pero más que satisfacción al verlo perder, seguía enfurecido y dispuesto a acabar con todos antes de morir.
Había vendido su alma a la perla de Shikon y estaria eternamente en su interior en una lucha constante con Kagome, según Magatsuhi.
Si él moría, ella también al ser la parte pura de la perla de Shikon.
Había notado una cercanía entre ella y Sesshomaru, pero no olía a él, ella no estaba marcada aún, su aroma seguía siendo un sutil olor a jazmines, tan distinto a Kikyo, así que al menos su venganza final sería definitiva.
El miasma que desprendía los grandes trozos de su cuerpo, habían destruido el bosque de Inuyasha y la aldea de Kikyo, por mucho que el monje entrometido y la exterminadora hubieran intentado impedirlo.
Y sentía una pequeña satisfacción, pues ya nada seria igual, y los recuerdos de Kikyo e Inuyasha siempre estarian ligados a la podredumbre y a la desolación que él había logrado.
Todos se habían reunido en torno a él, intentando derrotarlo, cómo molestas moscas zumbando a su alrededor.
Su destino estaba decidido, pero antes acabaría con todos ellos.
Lanzaba tentáculos cristalizados, bastante letales, que Yumeko, Ryutaro e Inuyasha trataban de esquivar mientras Sango y Miroku, montados sobre Kirara continuaban tratando de evitar que las partes del cuerpo de Naraku que se desprendían y salían despedidas cargadas de miasma, continuarán destruyendo y contaminando las tierras a su alrededor, dispuesto a hacer el mayor daño posible.
No muy lejos de ahí, Kouga y Lord Yoshio habían terminado con el ejército de marionetas que Naraku había enviado, contando por miles los restos de ellas, que tanto trabajo había costado para ellos y el ejército de guerreros de las tierras cardinales del Sur, Este y Oeste, donde también peleaban orgullosos, el clan de Guerreros Ookami de las tierras del Norte.
Habían reunido a los heridos, para que los sanadores del Sur dieran auxilio cuanto antes, mientras Kouga y Lord Yoshio habían hecho una recorrido entre los cansados guerreros, recibiendo vítores por el gran papel que habían hecho cómo líderes en esa batalla.
Pero Kouga aun no estaba tranquilo, y adivinando el Kuma, la razón de su youki exaltado, puso una manaza en su hombro, mirándolo francamente.
_ Si crees que es tu deber estar con ellos, no te detengas General Ookami… yo sabré apañármelas aquí…
Kouga sonrió decidido y elevando su youki se transformó en un remolino y se dirigió hacía donde la energía de Naraku se alzaba amenazante, dispuesto a luchar al lado de los que ahora consideraba sus amigos y no solo sus aliados, pensando en cobrarle a Naraku la muerte de todo su clan, su familia.
Sesshomaru no sé encontraba del todo tranquilo, pues Yako en su interior, aunque furioso y dispuesto a destruir a Naraku, quería alejar a Kagome de la batalla y poner bajo resguardo a su cachorro, pero su lado racional comprendía las palabras de Kagome y entendía que para acabar con la perla y poder aspirar a un futuro sin interferencias, ella tenía que realizar el deseo correcto, ella era la única que podía acabar con la perla de Shikon por el simple hecho de que sus destinos estaban ligados desde que ésta naciera en el cuerpo de Kagome.
Ella notaba la energía de Sesshomaru, oscura, fluctuando, seguramente furiosa por tener que ponerla en riesgo, estaban cada vez más cerca de Naraku y pronto todo terminaría, agradeciendo al menos que Rin y Shippo estuvieran a salvo lejos de ahí.
Sé movió entre el firme abrazo de su compañero del alma y tomándose de su rostro y reflejándose en el dorado de su mirada, lo besó ardientemente antes de adentrarse a la batalla.
_ Te amo…
Apenas un susurro que sabía que sería perfectamente escuchado por él.
Sesshomaru se relajo un poco con ella entre sus brazos y Yako se tranquilizo, ambos decididos a acabar con todo cuanto antes, pues urgía estar con ella en su cama en el palacio deleitándose con su aroma nuevamente y reconocer a su cachorro aun en su vientre.
Llegaron justo para ver cómo Naraku atacaba a los demás con poderosas lanzas cristalizadas, hiriendo a Yumeko, que intentaba sanarse al instante, al igual que Kirara, que evitaba que Sango y Miroku resultaran heridos también.
_ Al fin se han reunido todos para intentar derrotarme… ¡que pateticos!... Todos tus preciados amigos dispuestos a dar la vida por ti.
Kagome apretó los dientes, furiosa por sus palabras.
_ ¡Y a ninguno pienso perder, Naraku!
Inuyasha volvió a ejecutar el Meidou Zangetsuha, dándose cuenta Sesshomaru y Kagome de que no era suficiente y que el poder de la Perla lo había vuelto prácticamente invencible.
_ ¡BAKUSAIGA!
El resto del cuerpo de Naraku se comenzó a caer en pedazos y a desaparecer, pero Naraku había sido rápido, separándose de inmediato de aquel cuerpo que estaba siendo destruido por el aniquilante poder de la espada de Sesshomaru.
Y Naraku río, entre la certeza y la desesperación.
_ Podrán acabar conmigo, pero la Perla de los cuatro Espíritus jamás desaparecerá.
Kagome comprendió todo en ese momento, Naraku había perdido más de lo que había obtenido de la Perla, había vendido su alma por nada.
_ ¿Porque a pesar de haberte dado cuenta de las intenciones de la Perla, continuaste haciendo daño? ¿Porque te empeñaste en separar a Kikyo de Inuyasha y hacerlos sufrir con tanta saña? ¿porque eliminar el clan de Exterminadores, el clan Ookami? ¿Porque maldecir a una familia de generacion en generacion? ¿Porque destruir mi pueblo guiado por planes de grandeza, a pesar de que te diste cuenta mucho antes, de que llevabas las de perder gracias a la traición de la Perla de Shikon?...
El resto, aún en guardia, escuchaba las palabras de Kagome, tratando de entender lo que quería decir, solo Sesshomaru, que jamás se vio tentado por su poder, comprendió las palabras de Kagome, la Perla jamás concederia los deseos de nadie, y menos si estos eran deseos egoístas, malvados o llenos de ambición, tergiversando las palabras de aquel que la utilizara y volviendo en contra sus propios deseos.
_ Te haz burlado de los lazos de amor y de amistad, destruyendo familias enteras por tu sed de poder y tu egoísmo… ¿Que ganabas con eso?...
Naraku se removía incomodo, furioso, elevando su youki de manera peligrosa, dispuesto a atacar en cualquier momento.
_ Solo sé que no nos hubieras herido de esa manera si no entendieras el corazón humano que habita en cada ser, si no entendieras el dolor de perder a alguien, bien supistes lo profundo que lograrias dañarnos con tus acciones…
La imagen de Kikyo apareció de pronto en la mente de Naraku y de Inuyasha por igual, sintiendo ambos el dolor de su muerte.
_ ¿La esfera no te concedio tu deseo la primera vez, verdad? la Perla te arrebató a Kikyo a pesar de que la llegaste a desear con toda tu alma… y bien sabías que esta vez también sucedería lo mismo, por eso no haz formulado un deseo aprovechandote solamente del poder que te daba Magatsuhi y vendiendo tu alma después, aun sabiendo que tomarás su lugar dentro de ella, cuando yo te derrote…
Naraku se sentía expuesto, furioso, avergonzado con las palabras de Kagome, pues ella había deducido todo.
_ ¡¿Crees que puedes purificarme con tus insignificantes palabras?! ¡Muere de una vez!
Enormes proyectiles de miasma y energía salieron disparados hacia ellos, esquivandolos por muy poco.
Inuyasha estaba furioso, comprendiendo que todo había sido un estúpido juego de Naraku, tantas muertes, tanto dolor en su afán de obtener el poder de la Perla.
_ A pesar de que ambos somos hanyou, de distintos orígenes, ignoraste tu lado humano decidiendo actuar cómo un demonio de la peor calaña… y es por eso que no puedo dejarte con vida, ¡NO TE PERMITIRÉ QUE SIGAS DAÑANDO A LOS QUE QUIERO!
Una vez más lanzó el Meidou Zangetsuha, más esté, guiado por la energía de sus palabras y su corazón, se había transformado tomando la forma de cuchillas que Naraku no tenía oportunidad de esquivar, siendo destrozado a pesar de intentar regenerarse.
El mismo Inuyasha se encontraba sorprendido por la nueva metamorfosis de su espada.
_ Tessaiga y la técnica del Meidou que obtuviera de mí espada, al fin se han terminado de unir, la técnica es tuya Inuyasha…
Y en la voz de Sesshomaru había un tinte de orgullo fraternal que de inmediato noto Inuyasha.
_ ¡No me vencerás tan fácilmente, maldito Inuyasha!
Sesshomaru se aparto de Kagome, poniéndose al lado de Inuyasha y juntos, usando aquella fuerza que heredaran del gran Inu no Taisho, atacaron cada quien con su espada.
_ ¡BAKUSAIGA!
_ ¡MEIDOU ZANGETSUHA!
Naraku comenzó a reírse de manera histérica, al tiempo que veía a ambos Taisho unirse en contra de él.
_ ¡ IDIOTAS! Si yo muero, Kagome se va conmigo por ser la contraparte de la perla…¡ESTO TERMINARA EN UNA ETERNA BATALLA DE ALMAS!
Elevo nuevamente su poder antes de ser alcanzado por el poder de ambas espadas, lanzando un último ataque que tomó a todos por sorpresa, siendo herida nuevamente Yumeko tratando de salvar a su Sensei y Miroku que a pesar de utilizar su kazanna había sido alcanzado en el hombro.
Kagome había saltado, esquivando de manera veloz el ataque de Naraku, arrancándose el peto de la legendaria armadura de su clan, dejando su aroma y su poder al descubierto, al igual que la marca de Sesshomaru en su cuello, que ya lucía cómo aquella luna que él ostentaba en su frente.
_ Yo ya no soy parte de la Perla de Shikon, mí alma solo pertenece a Sesshomaru…
Saco su espada y poniéndose al lado de Sesshomaru e Inuyasha, atacaron nuevamente los tres.
_ ¡TAIYO!
_¡BAKUSAIGA!
_¡MEIDOU ZANGETSUHA!
Naraku supo que todo había terminado…
"Ni aun después de muerto me reuniré con ella"
Todos los youkais de los alrededores y más allá, sentían la energía que se estaba librando en esa batalla en la que la vida de todos sé decidiría.
Irasue, desde uno de los balcones de la Casa de la Luna, sentía a su hijo y a Kagome luchar, admirada de la fuerza de aquella singular humana, que de acuerdo a las profecías de su clan, se había ganado el corazón de su hijo transformándolo en un macho sorprendente y aún más poderoso que su padre.
Era un Daiyoukai en toda la extensión de la palabra y sé sentía orgullosa de él deseando conocer pronto a sus cachorros, sus nietos, y darles a ellos el amor que no pudo entregarle a Sesshomaru cómo hubiera querido.
Y pensó en Ryutaro y en la posibilidad de tener algun cachorro con él, se rió de sí misma tras ese pensamiento, ¿todavía podria?, aunque no lo aparentaba, era una hembra muy, muy vieja.
Tenía que volver, no quería siquiera pensar en la mortificación que sentía en su pecho, pero tenía que volver sano y salvo, Todos.
Raiko se había quedado dormido al lado de Sonomi, después de que Ayame soplara sobre él, polvos de lilís secas y otras plantas medicinales, que le ayudarian a recuperar su energía más rápidamente, sumiendolo en un sopor del que despertaria en pocos minutos.
"¿Raiko Ouji?... alguien lo llamaba en la oscuridad, intentando recordar quién le hablaba de esa manera tan informal… Raiko Ouji, ¿recuerdas mis palabras? ¿recuerdas mis profecías?... tu sangre ha sido la clave en todo esto, SIN EXCEPCIONES... fue un honor para mí servir a la casa Higurashi…"
Tarde había comprendido que aquella voz había sido la de Himiko no Kimi, que una vez más había hecho lo posible por alentarlo, despidiéndose también, sintiendose triste, porque a pesar de todo ella había sido una gran amiga y una gran aliada.
Entró ellos no había existido el título de Oráculo, ni Príncipe, habían sido dos amigos que se conocieron desde niños mientras compartían tutores y estudiaban juntos en el palacio de Rakuen no ippen.
"Adiós Himiko chan…"
Repaso las palabras que aún resonaban su mente, comprendiendo lo que quería decir y despabilandose por completo después de que la amiga de su hija lo ayudará a recuperarse.
Revisó con su chakra una vez más a Sonomi, tranquilo de ver que ya se encontraba perfectamente y que solo estaba descansado en esos momentos, y después de encomendar su cuidado a Kaede sama, salió corriendo a buscar a Souta, pues aún faltaba algo muy importante que enseñarle antes de partir con Kagome.
El cuerpo de Naraku se encontraba deshecho y la perla de Shikon brillaba de nuevo en un puro color rosa, cómo si nada hubiera pasado minutos antes.
Kagome descolgó el arco de su espalda y formando una flecha de reiki, se puso en posición dispuesta a acabar con todo de una buena vez.
En esos momentos iba llegando Kouga, que contuvo un grito de triunfo al ver que los demás habían acabado con Naraku, su pueblo había sido vengado y mirando a Sango y Miroku, sabía que ellos pensaban exactamente lo mismo.
El silencio magnificaba el silbido que la flecha hacía al cruzar el vacío que había entre Kagome y Naraku, todo se iba purificando a su paso, desapareciendo los pedazos del cuerpo lleno de miasma de Naraku que aún continuaban luchando contra el poder de la espada de Sesshomaru, las plantas que se habían secado, recuperaban su lozanía gracias al poder de Kagome.
Todo lo malo era arrasado y Kagome solo noto cómo la Perla brillo un poco más antes de ser atravesada.
Una fuerte onda expansiva de reiki término de purificar los alrededores, empujándolos un poco, mientras se afianzaban en sus lugares.
Yumeko salió de entre los brazos de Inuyasha, al igual que Sango de Miroku, viendo cómo solo parte del rostro de Naraku y un trozo de su columna continuaban suspendidos al lado de la perla que estaba atravesada por la flecha de Kagome que se había materializado, mientras iba consumiéndose por el poder de purificación de Kagome.
Todo había terminado y nadie podía creer que fuera así, pues la alegría del triunfo había sido algo añorado por mucho tiempo.
Kagome buscó la mirada de Sesshomaru, pronto todo habría terminado y podrían estar en casa con sus hijos.
Naraku, con mucho esfuerzo, pudo decir unas últimas palabras…
_ Antes de que la Perla fuera atravesada, pedí mi deseo…
"¡¿Que?!"
Fue el pensamiento que todos tuvieron al mismo tiempo en una milésima fracción de segundo, viendo incrédulos, casi en cámara lenta, cómo del cuerpo de Naraku salía disparado un último proyectil antes de desaparecer para siempre, viajando a una velocidad imposible hacía el pecho desprotegido de Kagome, pues momentos antes se había arrancado el peto.
Sesshomaru se movió aún más rápido, poniendo todo su esfuerzo para interponerse entre Kagome y el proyectil, ella y su cachorro tenian que vivir, nada más importaba.
Se sumergió en el azul de los ojos desesperados de Kagome justo en el momento que sentía cómo el último tentáculo de Naraku atravesaba los huesos de su espalda y se clavaba en su corazón, barrenando su pecho y alcanzando apenas a salir, sonriendo internamente, pues había logrado detener su trayectoria.
Kagome estaba a salvo.
Ella lo atrapó entre sus brazos, en shock, mientras mil pensamientos pasaban por su cabeza, usando su chakra de manera torpe tratando de salvarlo, dándose cuenta con desesperacion, que ya era imposible, Sesshomaru estaba muriendo en sus brazos y ni ella, ni su padre podían hacer algo, pues ambos habían usado el Shiru Jumyo (sello de Vida), que solo podía ser utilizado una vez cada cincuenta años.
_ ¡No! por favor… ¡No me dejes!...
Los ojos de Kagome estaban desbordados de gruesas lagrimas, pues la desesperación y el dolor la habían hecho presa.
Sesshomaru apenas pudo alzar su mano y secar sus lagrimas, rogando internamente que Inuyasha pudiera cuidarlos, que ella lo siguiera amando por mucho tiempo, que sus hijos crecieran para hacerlo sentir orgulloso en el más allá.
_ Te amo…
Y cerrando sus ojos, murió entre los brazos de Kagome.
En la Casa de la Luna, Lady Irasue sintió su alma ser atravesada por un inmenso dolor, su rostro se había deformado y sus ojos se tiñeron en un furioso color rojo, antes de salir volando por el balcón más cercano destruyendo con el impacto de su poder, todo alrededor… su hijo había muerto, el cachorro amado que había salido de sus entrañas había muerto y ella no podría usar el medallón para abrir el Meidou y traerlo de vuelta.
En el palacio y en sus alrededores, al igual que el ejército que se encontraba cerca de ahí, habían sentido el instante en que su amo y aliado había dejado de existir en ese mundo, rugiendo y bramando de dolor y furia pues su Señor había muerto.
Raiko estaba al lado de Souta, cuando noto el youki desbocado de Lady Irasue, dándose cuenta de que la presencia de Sesshomaru había desaparecido.
El momento había llegado, ahora Kagome tenía que terminar con la Perla para siempre.
Kagome, con el cadáver de Sesshomaru entre sus brazos, no podía creer lo que veía, su pareja había muerto, el único hombre que la había amado con tal intensidad había muerto, y comenzó a llorar desesperada abrazándose a él, rogando internamente a los Dioses que sé lo devolvieran, pues iba a ser muy difícil vivir sin él.
El resto de la manada estaba congelada, conmocionados por la rapidez en que habían sucedido las cosas, sin darse cuenta de cómo la Perla, que ahora se encontraba sola y aun suspendida, comenzó a brillar saliendo una voz de su interior.
_ La Shikon no Miko ya no no está unida a un youkai…
Y entonces, antes de que el resto se recuperara de la impresión, la Perla absorbió a Kagome, dentro de ella, desapareciendo en ese instante, mientras Yumeko y Sango gritaban su nombre en el intento de alcanzarla.
Kouga miro a los ojos a Inuyasha…
_ ¡Por Dios! ¿cómo la recuperaremos?...
Pero todos ahí estaban tan confundidos y conmocionados cómo él.
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Otro capitulo más y estamos a solo un par o más de llegar al final…
Este resulto ser un poco más corto de lo esperado, pero era necesario cortarlo a esta altura… ¿les gusto?, llore escribiendolo…
Cambiando de tema, ya son 209 reviews y jamás crei que alguna de mis historias tendría tanta acogida entre el fandom… ¡Muchas gracias por tenerme paciencia y por tomarse el tiempo de comentar mí historia!...
Y pues un saludo a Vero por ser el review #200…
Les mando un saludo Supercalifragilisticoespialidoso hasta donde estén…
YOI MINO
(Baby Loading /*)
