Si esto es amor, solo siéntelo.

I won't let you go-James Morrison

El demonio lanzó a Sam con fuerza hasta hacerlo chocar con la esquina de una mesa a lo que el aludido emitió un gruñido de dolor mientras llevaba su mano a sus costillas.

-¡Sam!- Dean se acercó a su hermano y le ayudó a levantarse pasando un brazo por su cintura -¿Estas bien?

Sam se safó del agarre del rubio con rudeza, no importándole la punzada de dolor que sintió ante tal acción.

-Estoy bien, ahora deshagámonos del bastardo ese, iré por el mientras buscas el libro que nos pidió Bobby- dijo saliendo de la habitación.

Dean lo observó salir e hizo una mueca de dolor, las cosas entre ellos iban cada vez peor, Sam no dejaba que se le acercase y mucho menos le hablaba, a menos que fuera totalmente necesario, cuando llegaban al Motel después de una investigación o cacería, Sam se tiraba a su cama y se metía de lleno en su portátil, Dean entonces se iba a algún bar y no volvía hasta el día siguiente. Llevaban así semana y media y el mayor dudaba seguir resistiéndolo.

En la habitación continua a la sala de estar se encontraba el demonio observando fijamente a Sam.

-Él no te ama ¿Sabes?- soltó de pronto el demonio.

-¿De que rayos estás hablando?- la confusión era evidente en el rostro del castaño.

-Sam, Sam, Sam- rió mientras caminaba con lentitud hacia el menor de los Winchester -Sabes perfectamente bien de que estoy hablando. Irónico que nos tachen a nosotros de mentirosos cuando a ustedes se les da muy bien eso del engaño-

El demonio se acercó todavía más a Sam, haciendo que éste comenzara a recitar el exorcismo

-Exorcizamus te, omnis immundus spiritus, omnis satanica potestas-

El demonio se dobló sobre sí mismo a causa del dolor y como pudo siguió hablando.

-¿Q-Que no te das cuenta... de que lo único que él hace e-es mentirte?- dijo a duras penas.

Sam detuvo el exorcismo.

-¿A que te refieres?- preguntó, cosa que hizo al demonio sonreír con malicia.

-Pequeño e ingenuo Sammy- el cazador hizo una mueca al escuchar el mote, "Solo Dean puede llamarme así" pensó -Vas por la vida creyendo que lo que sientes por tu hermano es reciproco, estás mal Sam y el solo se compadece de ti, por eso te miente y dice amarte cuando lo único que siente por ti es... Lastima- lo último lo dijo con una mueca falsa de tristeza.

-¡Mientes!- vociferó antes de continuar con el exorcismo -Omnis incursio infernalis adversarii, omnis legio, omnis congregatio et secta diabolica-

-S-sabes que es cierto- el dolor le hizo caer de rodillas, apoyo una mano en el suelo y se sujeto el estómago con la otra.

-Ergo, draco maledicte et omnis legio diabolica, adjuramus te cessa decipere humanas creaturas, eisque aeternae perditionìs venenum propinare-

-Si t-te amara ¡Arg! No te dejaría-

-Vade, satana, inventor et magister omnis fallaciae, hostis humanae salutis-

-To...das las noches-

-Ut Ecclesiam tuam secura tibi facias libertate servire, te rogamus, audi nos-

-¡Solo!- y entonces un humo negro comenzó a salir de la boca del poseído, indicando que el exorcismo había finalizado con éxito.

Para cuando Dean encontró el libro y alcanzó a su hermano este ya había terminado con el exorcismo. El joven poseído seguía con vida así que llamaron a una ambulancia y se aseguraron de limpiar todas sus huellas antes de salir del lugar.

oOoOo

Ya en la carretera el mayor veía como su hermano hacía muecas de dolor mientras buscaba la mejor postura en su asiento, aparcó a un lado de la carretera y apagó el motor.

-¿Porque te detienes?-

-Vamos date la vuelta- ordenó mientras se acercaba a su hermano.

-¿Para que?- preguntó el castaño viendo a su hermano con una mueca de confusión y comenzando a sentir nervios por la cercanía de Dean.

El mayor no contestó, puso sus manos en los hombros de Sam y lo hizo girarse con suavidad hasta que estuvo de frente a la puerta del copiloto. Entonces bajó sus manos desde los hombros hasta la cintura del menor haciendo ligera presión por donde sus manos pasaban.

-Arg...- se quejó Sam de dolor cuando el rubio presionó en las costillas del costado derecho.

-¿Te duele aquí?- preguntó haciendo un poco más de presión.

-Si...- dijo a regañadientes.

Dean comenzó a masajear la espalda, lo hacía con lentitud, de la cintura hasta los hombros y haciendo énfasis en las costillas, como recreándose en la espalda de Sammy.

El más alto soltó un suspiro largo que hizo al otro morderse los labios y cerrar los ojos para saborear el sonido. Las manos del ojiverde se extendieron aún más por toda la espalda y ahora bajaban hasta las caderas y rodeaban para pasar por los costados, casi tocando el pecho mientras se acomodaba mejor en el asiento para acercar más su cuerpo al contrario.

Sam pudo sentir la respiración de su hermano en la nuca y una corriente le atravesó la espina dorsal, fue hasta ese momento que abrió los ojos en una mirada melancólica.

-¿Porque Dean?- su voz fue casi un susurro.

-Porque no quiero que sientas más dolor- "Del que yo te provoco" pensó para sí.

-¿Porque sigues mintiéndome?- se volteó lentamente en el asiento hasta que su mirada se cruzó con la contraria.

-No te miento Sammy... nunca te he mentido- dijo sin apartar la vista.

-¿Ah no?- bufó incrédulo -No soy estúpido Dean, no tenías porque haberme engañado diciendo que me amabas-

-No te engañé Sam- desvió su mirada al parabrisas.

-Oh... ya veo- dijo con ironía -pues tienes un concepto del amor bastante extraño, mira que demostrarlo rechazándome y liándote con cada tipa que te encuentras- sus ojos comenzaban a formar una capa cristalina.

-Tu tampoco pierdes el tiempo hermanito, a decir verdad te veías muy divertido con tu amigo aquel día- dijo apretando los puños al punto de enterrarse las uñas en las palmas.

-Lo mío con él no paso de un beso, y lo hice por que estaba molesto contigo, además no tienes ningún derecho de reclamarme, tu fuiste quien me apartó de tí- su voz se quebró en la ultima frase mezcla de rabia e impotencia.

Dean por su parte no pudo evitar sentirse aliviado porque Sammy no hubiese llegado a más con aquel idiota, aún así su furia no se había desvanecido.

-¿Sabes que? Tienes razón, haz con tu vida lo que quieras, yo haré lo mismo-

-¡¿Es que no entiendes?!- tomó a su hermano por las solapas de su chaqueta -yo quiero estar contigo...-

Dean sintió entonces que algo se rompía en el, quería gritarle a su hermano que el también quería lo mismo, que quería besarlo, acariciarlo, hacerle el amor y cuidarlo todos los días de su vida, pero el mismo pensamiento llegaba a el "eso esta mal".

-Y no, no hace falta que lo repitas, me cansé de tu estúpida moral y de que sigas diciendo que lo que sentimos es incorrecto- siguió diciendo Sam.

El mayor tomó el rostro de su hermano entre sus manos y pegó su frente a la suya dejando al aludido sin palabras, estaba decidido, no iba a seguir encerrando lo que sentía.

-Esta bien...- dijo mientras una sonrisa comenzaba a formarse en sus labios -esta bien-.

-¿Que esta b...- se vió callado por los labios de Dean sobre los suyos, moviéndose con ternura, segundos después despertó de su shock y comenzó a corresponder el beso.

Ambos se movían al compás de una melodía totalmente nueva, una que solo ellos conocerían, sus labios buscaban con ansias los contrarios, lenta, suave y apasionadamente, Sam abrió más la boca en una silenciosa invitación a la lengua de Dean, que no dudó ni un segundo y se introdujo dibujando cada detalle de aquella cavidad.

Las manos del mayor acariciaban con delicadeza los costados del menor que a su vez paseaba sus manos por el pecho de éste.

Dean subió una de sus manos, pasando por el cuello de Sam hasta tomar su cabello con ternura, separó un poco su rostro mientras mordía su labio inferior y abrió los ojos para encontrarse con la intensa mirada de su hermano.

Se quedaron ahí viéndose el uno al otro sin pronunciar palabra, no hacía falta, sus ojos expresaban todo lo que en esos momentos sentían, un "No te dejaré ir" mudo.

Y con eso, se sumieron en otro beso, producto de la pasión de la cual solo la oscuridad de la noche sería testigo.

"Y si tu cielo se cae, toma mi mano y sosténte, no tienes porque estar solo pues yo no te dejaré ir."