DISCLAIMER: Los personajes del Manga INUYASHA, son creación de Rumiko Takahashi. La historia en la que se utilizan, es de inspiración mia ;)

ADVERTENCIA: Esta historia es rated M, por lo que contendrá, situaciones SEXUALES y de violencia, además de lenguaje vulgar, de manera explícita, y no por eso recomendar cada una de ellas… Se recomienda discreción ;)

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La guerra contra Naraku, que se había extendido por más de cincuenta años, al fin había terminado y que Sesshomaru hubiera rescatado a Kagome solo había hecho que la victoria fuera completa, saboreando el triunfo entre los abrazos de felicitación y alegría.

Raiko sé sentía orgulloso de su hija y de que Sesshomaru hubiera cumplido con traerla de regreso.

Poniendo una mano en el hombro de su yerno y la otra en la mejilla de su hija, les sonrió orgulloso.

_ Lo han logrado… el mundo les agradece y Rakuen no ippen también…

Souta ya sé había despertado del letargo en el que se había sumido después de usar su reiki para utilizar el sello que revivió a Sesshomaru y Kagome lo abrazo, besando sus mejillas y su frente, feliz.

_ Gracias hermanito por devolverme a mí amado…

Sesshomaru hinco una pierna para ponerse a la altura de aquel niño que había demostrado la poderosa estirpe de la que venía, y dedicándole una leve inclinacion a manera de reverencia, agradeció su esfuerzo.

_ ¡Vaya Souta! que el "gran" Sesshomaru se incline frente a ti es un honor desconocido, así cómo yo, grabalo en tu memoria pues dudo que algo asi sé vaya a repetir…

Inuyasha, hablaba burlesco distendiendo el ambiente a costa de su hermano, que lo miro sonriendo de manera maliciosa, prometiendo un futuro "entrenamiento" a su lado, donde le cobraría cada una de sus palabras.

Irasue estaba abrazada de Ryutaro, sonriendo feliz por su hijo, contenta de que la muerte no sé lo hubiera arrebatado y que estuviera al lado de la mujer que amaba.

_ No quiero interrumpir estos momentos de felicidad, pero siento envidia de ti Sesshomaru y me muero por ir a abrazar a mí querida Ayame…

Todos sonrieron ante las palabras de Kouga, y Raiko, con la misma ansiedad que él, abrió el portal que los llevaría de regreso a la Casa de la Luna.

Jaken lanzo un grito de júbilo que alerto a todos los soldados, habitantes y refugiados que estaban en la explanada del palacio en la espera de su Señor, rezando porque sus sentidos no los hubieran engañado, y en realidad hubiera vuelto a la vida.

La Jikan ghetto sé abrio y el kappa corrio presuroso a los pies de su "Amo Bonito" feliz de verlo con vida, derramando dramáticas lagrimas, mientras el resto ahí reunido, lanzaba vitores y gritos de jubilo.

La guerra había terminado y Lord y Lady Taisho habían regresado con bien para gobernar.

Rin y Shippo salieron corriendo de quien sabe donde, seguidos de Kohaku, lanzándose a los brazos de Kagome, que lloraba feliz de verlos a salvo, corriendo a su encuentro e hincándose en el suelo, ignorando cualquier etiqueta, mientras todos sonreían contentos y conmovidos, pues por muy princesa que fuera Kagome, jamás dejaria de ser aquella chica sencilla que todos conocieron.

_ Hijo, tal vez todos estan esperando algunas las palabras tuyas antes de que te retires a tus aposentos.

Sesshomaru, aun con sus ropas llenas de sangre, sé adelanto sujetando aun a Kagome, delicadamente de su mano.

_ ¡El triunfo de este día no solo pertenece a un punto cardinal… es un triunfo de todos y de ahora en adelante, entre todos reconstruyamos este mundo, para compartirlo en tiempo de paz!...

La multitud lanzó nuevamente vítores de alegria, mientras el resto de los habitantes, los honraban lanzando cientos de pétalos de flores, celebrando la victoria sobre aquel que amenazaba sus vidas y su libertad.

La guerra al fin había terminado.

Lady Irasue había pasado por momentos similares en tiempos de Inu no Taisho, era el deber deber de Kagome disponer de un banquete para su gente y aquellos que lucharon al lado de su hijo, pero ella también había luchado hombro con hombro y haria todo lo posible por ayudarle.

_ Kagome san, hijo, ustedes retirense y descansen, mandare un sanador a sus habitaciones, mientras me encargo de disponer un banquete en celebración.

Sesshomaru abrazo a su madre, agradeciendo, y ella no sé pudo sentir más feliz, pues desde que lo había visto volver a la vida, quería tenerlo en sus brazos cómo el cachorro que alguna vez fue.

_ Todos deberiamos de hacer lo mismo…

Inuyasha llevaba a Yumeko en sus brazos al borde del desmayo pues había agotado toda su energía.

Sesshomaru apretaba la mano de Kagome, ansioso de estar con ella a solas, pero aun con sus hijos en brazos, fueron a la habitación donde estaba Sonomi, que ya había recuperado la conciencia, pero que aún se encontraba un poco débil en cama, mientras Raiko, sentado al lado de ella, acariciaba sus cabellos.

_ ¡Hija! Gracias Dios por regresar a salvo… gracias a ti también Sesshomaru, ya Raiko me ha contado, que bueno que estes en perfecto estado…

Kagome corrió a los brazos de su madre, feliz de verla a salvo, pues sé había asustado cuando su padre le había contado el motivo por el que no había participado en la batalla.

_ Mamá, que alegria que estes bien…

No le diría en esos momentos los cerca que estuvo de perderla, ya que todo se hubiera calmado y que solo fueran recuerdos entonces podría decirle con calma lo mucho que sufrio esos instantes de oscuridad, en los que no sabía si volveria a sentir la calidez de sus abrazos.

_ Sonomi sama, sé que siente felicidad por el regreso de su hija, pero ella y nuestro cachorro necesitan descansar…

Kagome miró a su madre sonriendo ante su cara de confusión y sé fue sin decir palabra, siguiendo a su amado Sesshomaru.

Raiko reia complice, pues comprendia la necesidad de poder demostrar el cariño por su hija en la privacidad de su alcoba.

_ ¿De que me perdi? ¿Acaso Sesshomaru se refería a lo que creo que dijo?...

Raiko beso sus labios.

_ ¿Que opinas sobre convertirte en la abuela más joven y hermosa de todo Edo y Tokio?...

Sonomi con los ojos y la boca abierta de la sorpresa, se había quedado muda ante la confirmación de la buena nueva… su preciosa hija seria madre una vez más, solo que esta vez viviría en cuerpo y alma lo hermoso de la maternidad.

_ Seremos abuelos…

_ Y yo sere tio…

Souta, aun medio dormido, se abrazaba a su madre, contento de tenerla a su lado, acomodándose entre su cálido cuerpo para seguir durmiendo.

Shippo guardaba silencio, aun de la mano de su madre, viendo su rostro feliz, contento de tenerla de vuelta con vida, de saber que venia un cachorro en camino, hijo de sangre de ella y de Sesshomaru… Y mirando a Rin, sé preocupo por ambos, con el temor infantil de volver a la soledad en la que vivía antes de conocer a la que ahora quería cómo su propia madre, pues aunque sabía que jamás sería capaz de abandonarlos a su suerte, extrañarian aquellos mimos.

Sesshomaru iba absorto en Kagome, en todo su ser, su energia, su aroma, la energía de su cachorro por nacer, sumido en una nube de exquisita felicidad, casi palpable, deseoso de pronto estar entre sus brazos a solas.

Sintió un ligero apretón en la mano donde estaba Rin y de pronto se dio cuenta de aquello que preocupaba a ambos cachorros.

¿Que debía hacer? el no tenía tacto con los niños, siempre les había demostrado lo orgulloso que estaba de ellos y lo mucho que significaban para él, pero eran pequeñas criaturas necesitadas de aquellas palabras y aquellos mimos que solo Kagome era experta en proporcionarles.

Pero comprendia lo que sentian, él mismo aun siendo muy joven, sé hizo las mismas preguntas cuando su padre tuvo otro cachorro con una mujer que era no era su madre.

_ Estoy agotadisima y solo quiero un baño, Rin ¿me acompañas?...

El rostro de Rin se ilumino con aquella bella sonrisa inocente, que solo aquella bella princesa podía seguir conservando a pesar de las adversidades por las que había tenido que atravesar.

_ En cualquier momento llegarán con el informe de la batalla…

Shippo aun estaba distraído por pensar en los viejos tiempos en que aun era un pequeño que se podía bañar con Kagome.

_ Me gustaria que platicaramos primero Shippo chan…

Sé sentaron cerca del ventanal y mientras la armadura de Sesshomaru, junto con sus espadas era retirada por su ayuda de cámara y se ponia un kimono limpio, otra sirvienta servia té para ambos.

_ Padre, ¿porque tu ropa esta manchada de sangre?...

Shippo sabía sobre la desaparición de Kagome y cómo Sesshomaru la había rescatado, pero no sabía sobre su muerte y cómo este había sido revivido con el sello de Vida de la familia Higurashi, pero había notado la desesperación de Jaken y del resto del consejo y al contarle Sesshomaru lo que paso supo el porque.

_ Mi madre debio sufrir ante la impotencia de revivirte, nosotros nos topamos con Rin a mitad de camino y la trajimos al palacio, por eso supimos lo que había pasado con ella y cómo mamá la revivio con el sello que solo puede ser utilizado cada cincuenta años….

Sesshomaru se sentó frente a él y bebió de su té…

_ Ha sido una fortuna que el pequeño Souta hubiera entrenado al lado de su padre este tiempo, el Shogun Raiko es un gran estratega.

Shippo sé dio cuenta de la magnitud de las cosas, habían estado a punto de perderlos a ambos, y aunque hubieran ganado la guerra contra Naraku, Rin y él hubieran quedado solos de nuevo.

El rostro del niño se sonrojó en un intento de no emocionarse y llorar por algo que no había pasado, gracias a Kami, pero Sesshomaru noto cada gesto, el latido de su corazón y el olor de las lagrimas que estaban a punto de brotar.

Y en silencio espero que dijera algo, pero no fue asi, asi que decidio hablar él, después de adivinar lo que estaba pensando el pequeño kitsune.

_ Estuvimos a punto de perdernos el verlos crecer, pero no ha sido así… ahora podremos disfrutar de esto, que gracias a Kagome hemos formado y que pronto sera algo completo… pues aquel pequeño que crece en el vientre de tu madre vendrá a completar esta familia que ha comenzado con ustedes…

Shippo lo miro con los ojos brillando, inundados de lagrimas, asintiendo con una sonrisa en el rostro.

Su padre adoptivo había dicho demasiado en pocas palabras y la tranquilidad en su corazón volvio a aparecer, pues sabía que iba a pertenecer a esa familia hasta el final de sus días.

Un sirviente entró con un rollo de pergamino, donde estaba escrito el informe de la batalla, incluyendo las bajas que habían sufrido y los heridos que se encontraban en area de sanadores.

_ ¿Ha sido muy grave, Padre?...

Sesshomaru leía con ojos calculadores, habían muerto más inocentes por culpa de ataques sorpresa, que guerreros en la batalla, un triunfo jamás sería del todo completo.

_ Los inocentes han llevado las de perder, Naraku era un maldito que solo quería ver el mundo arder…

Shippo entendía muy bien a qué se referia, pero al fin todo había terminado.

Inuyasha, había acostado a Yumeko en la comoda cama de su habitación, a partir de ese día ya no la dejaria salir de ahí, pues la guerra había terminado y estaba dispuesto a cumplir su palabra, Yumeko Ueda seria su mujer.

_ Mandare por un sanador…

_ ¡No! no es necesario, solo estoy agotada, nada que una buena comida y un buen descanso no sanen…

_ ¡Khe! entonces no esperaremos al banquete, mandare por algo nutritivo para que te repongas…

Yumeko sonreía divertida, ante la preocupación exagerada de Inuyasha, dejándolo ser, admirada de su capacidad de recuperación.

¿Sus hijos serian igual que él?... un sonrojo la invadió, sintiendo su corazón latir con emoción, logrando que Inuyasha volteara en cuanto sintió el dulce aroma de su deseo, sonrojado también.

Sé acercó a la cama y sé sento al lado de ella, tomando su rostro y acariciando sus mejillas sonrosadas y llenas del polvo de la batalla y caminos de lagrimas que había derramado al creer a su amiga perdida.

Sus ojos verdes brillaban mientras lo miraba y sin esperar mas la beso, profundamente, apasionadamente, ahogando los gemidos de ambos entre sus labios, saboreando el sabor de sus bocas, sabor a amor.

Inuyasha se recostó sobre ella, besando su cuello, bajando sus manos por los restos de su armadura, deseando que sus manos tocaran su piel desnuda y no el frío material.

Un trío de sirvientas entró, reverenciando al Lord Segundo, mientras llevaban un servicio de bocadillos y té en las manos, acomodandolo todo sobre el tatami y las pequeñas mesitas dispuestas para ellos dos.

Yumeko sé sonrojo, ocultando su rostro con una de las almohada, mientras Inuyasha, sonrojado y con cara de pocos amigos, daba el visto bueno y las despedia, pidiendoles no ser molestados hasta que no fuera hora del banquete de celebración.

Él ayudó a quitarle la armadura besando cada vez que lograba quitar una parte, hasta dejarla con el uniforme interior.

_ Quiero bañarme… ¿me acompañas?

El rostro de ambos era un poema, Yumeko había hecho un gran esfuerzo al ir más allá de lo convencional y avanzar un paso más en su relación.

El Hanyou sé sentía desfallecer, pensando muy seriamente en negarse, pues Yumeko debía llegar sin marca a la ceremonia de Unión, y no estaba seguro de poder controlarse.

Distraído con sus pensamientos, no sé dio cuenta en el momento en que Yumeko desató su largo y dorado cabello y comenzó a quitarse prenda por prenda hasta quedar desnuda, dándole la espalda y avanzando hacía el cuarto de baño.

Inuyasha se quedó con la boca abierta al notar la desnudez de aquella piel color melocotón, perdido en la belleza de aquel trasero firme que se movia cadencioso al caminar.

Incluso aquel mapa de cicatrices en su piel, lucia bello para él, no le restaban perfeccion al cuerpo de Yumeko.

Su cuerpo reaccionó en aquel punto que últimamente sé hacía más evidente, dándose cuenta que jamás había actuado de esa manera con Kikyo o con la cercanía de Kagome, no tan seguido, no tan ansioso o necesitado cómo con Yumeko.

Sé quito sus ropas, aquellas que habían crecido junto con él y que su madre había confeccionado con aquella tela de piel de rata de fuego que su padre le diera para protegerla, antes de morir.

Dejo recargada su espada enfundada en su saya y entró siguiendo los pasos de ella.

Inuyasha ya sabía de extranjeros de lejanos países por los libros de Kagome y su contacto con el futuro, y bien sabía que pronto Japón estaria expuesto a ellos, ya hablaría con su hermano acerca de eso, pues ciertos secretos debían de ser resguardos de ojos curiosos, y su raza era uno de ellos.

Aun a pesar de todo, le parecía irreal la belleza de Yumeko, sus ojos verdes cómo hojas, sus cabellos dorados cómo espigas de cebada o hilos de oro.

"Plata y oro, que hermosa combinacion…"

Y sintió su corazón conmoverse, pues por primera vez en su vida, pensó en lo bueno que seria tener hijos y más si era con ella.

Sé abrazaron poniendo en contacto su piel desnuda y con sus garras acarició sus costados, subiendo por sus senos, hasta llegar a su cuello y tomarla de la nuca para acercarla a sus labios y perderse en un profundo beso, mientras sentía los senos de ella, aplastarse sobre su torso y su erección, estar en contacto con el vientre de Yumeko.

No había prisas, disfrutando ese momento y conocerian sus cuerpos, sin ir más allá, respetando la promesa de Unir sus vidas que le había hecho.

Antes de andar por todo el palacio dando ordenes y organizando el banquete de celebración para esa noche, Irasue había acompañado a Ryutaro a la habitacion que ahora era de ambos y lo había ayudado a desnudarse de su armadura, de manera solemne, cómo lo dictaba la tradición para cualquier esposa de un guerrero.

_ Agradezco a los Kamis el que hayas regresado con bien de esta batalla y que hayas triunfado, pues tu triunfo es mío también.

Ryutaro sintió nostalgia por los viejos tiempos, emocionado por aquellas mismas palabras que Hiyori le dijera al volver de cada batalla, las mismas que escuchara de Irasue al recibir en la explanada del palacio a Inu no Taisho… que vueltas daba la vida.

_ Necesitas descansar… toma un largo baño y recuestate, me encargare de todo y regresare a tu lado…

Irasue se abrazó a su cuello, besandolo largamente a los labios, mientras Ryutaro sé abrazaba a ella con fuerza, feliz de haber regresado a ella y de tener su delicado cuerpo entre sus brazos.

Kagome sonreía feliz mientras Shippo y Rin hablaban de mil cosas al mismo tiempo, conteniendo las lagrimas de una histérica felicidad que amenazaba con salir de su pecho, recordandose al mismo tiempo, entre los brazos de Sesshomaru, que al fin la pesadilla había terminado.

Rin y Sesshomaru estaban con vida, Shippo estaba al lado de ellos y ella también, sintiendo la energía de su cachorro, reaccionar con cada caricia que le prodigaba con la punta de sus dedos, Sesshomaru.

Unos suaves toques sé escucharon en la gran puerta de cedro de la habitacion de la pareja, abriéndose de manera discreta y asomando por ella un par de ancianos rostros, Kaede sama iba acompañada de Taiga sama, el abuelo de Kagome, preocupados ambos por ella.

_ Mago, me acabo de enterar que sere Bisabuelo, ¿acaso es verdad?...

Kagome sonreía feliz, mientras ambos ancianos vestidos de sacerdote y sacerdotisa, estaban sentados junto a ellos bebiendo el té que la pequeña Rin se había ofrecido a servir.

_ Si abuelito, un pequeño crece dentro de mí…

_ Kagome, que alegria, te mereces toda la felicidad del mundo.

Kaede abrazaba a aquella chiquilla que sé había convertido en mujer frente a sus ojos.

Ella había sacrificado mucho al dejar su vida de lado para dedicarse a vencer Naraku y a la perla, aun si saber que estaba ligada a su destino, ni todo lo que ganaría a pesar de sentir muchas veces, que solo llevaba las de perder.

Ahora estaba ahí, brillando de felicidad en brazos de aquel youkai solitario del que sé había ganado el corazón y formado en tan corto tiempo, una hermosa familia… eso era bueno, ella no seguiría el solitario y tortuoso camino de una Miko, cómo lo habían hecho ella y su hermana.

_ Miko sama, estoy al tanto de que usted y con ayuda de Taiga sama estuvieron al frente del área de Sanadores, le estoy profundamente agradecido…

_ Ha sido mi deber, mí Lord, es lo mínimo que podía hacer en gratitud a la protección que ha recibido la aldea a la que sirvo.

Kaede inclinó ligeramente su rostro y apuro el resto del té que quedaba en su taza, mientras Taiga continuaba aconsejando a su nieta, pues sin querer había encontrado un amigo en él, con el que había compartido conocimientos.

_ Rin, Shippo,¿ que les parece acompañarme a recolectar una hierbas que ocupo para nuevas medicinas que ayudarán a los heridos? asi pueden dejar descansar a sus padres un momento antes del banquete, su madre debe de estar bien para el nuevo bebé.

Sesshomaru, casi podía besar a la anciana y al viejo abuelo, aunque su rostro no demostraba nada, pues aunque quería a sus hijos y estaba disfrutando el tenerlos con él en esos momentos, se moría por estar a solas con Kagome y poder tocarla y amarla a su antojo.

_ ¡Siii!

Gritaron ambos niños, pidiendoles que fueran a ver si Souta ya estab a del todo recuperado para acompañarlos, pensando también en Kohaku.

_ Kaede sama, una cosa más antes de que te retires…

Kaede volteo a verla, casi segura de las palabras que iba a decir:

_ La injusta muerte de Kikyo ha sido vengada, espero que descanse en paz en el más allá…

Kaede sonrió resignada, con una solitaria lágrima escurriendo por su rostro, ahora si su hermana mayor podría descansar en paz.

Kagome beso a sus hijos antes de salir, encomendandoles portarse bien con Taiga Ojīchan hasta reunirse con ella en el banquete.

Al darse vuelta se dio cuenta de que estaba sola en la habitacion y salió al balcón esperando encontrar ahí a Sesshomaru, pero tampoco estaba.

Cuando entró de nuevo a la habitación, la puerta donde estaba su onsen privado se abrió, dejando escapar una leve nube de vapor, en la que salió envuelto un desnudo Sesshomaru.

Kagome sintió su garganta secarse al ver el masculino y perfectamente formado, cuerpo de su esposo, dándose cuenta de cómo su cuerpo reaccionaba, endureciendose sus senos, erizando su piel y sintiendo la excitación en el centro de su feminidad, que estaba muy segura de que comenzaba a humedecerse deseosa de él.

Yako gruñia de manera ansiosa en su interior queriendo lanzarse sobre ella y hacer suya una vez más, imprimarse con ella, marcandola nuevamente, reafirmando su unión una y otra vez, durante todo lo que restaba de día y de noche.

Pero Sesshomaru se encontraba tranquilo, excitado, pero a la expectativa y con el deseo de recorrer su cuerpo a tramos pequeños, con lentitud, con necesidad.

Sé acerco hasta ella y acomodo su largo cabello suelto detrás de su oreja, besando con ternura su mejilla, bajando por su cuello dejando un camino de suaves besos de mariposa, que provocaron suspiros de los labios de Kagome y que su corazón latiera a prisa.

Desató la yukata del color de sus ojos, dejándola caer a sus pies, sujetándose con suavidad de su breve cintura, provocando cosquillas con las puntas de sus garras, mientras sus labios seguían causando de manera suave, estragos en ella.

Kagome tenía los ojos cerrados, mordiéndose el labio inferior mientras sentía los besos de Sesshomaru, ir bajando poco a poco, mordisqueando suavemente sus senos mientras los acunaba entre sus manos, abrazándose Kagome a su esculpido torso, pues sentía sus piernas temblar cómo gelatina.

De pronto abrió los ojos sorprendida, pues no supo en qué momento él se había hincado frente a ella, besando su ombligo, sus caderas, su vientre, bajando más allá, de manera breve, deleitándose con su esencia, antes de regresar y abrazarse a su vientre, pegando su oído, deseando escuchar el lejano latido de aquel retoño de ambos que crecía protegido en la suave penumbra del interior de su vientre.

Kagome dio rienda suelta a aquellas lagrimas que había intentado contener desde que estuvieran en su habitación, sonriendo al mismo tiempo que acariciaba el irreal cabello plateado de Sesshomaru, agradecida de poder estar viviendo esos momentos a su lado.

Él sintió el suave convulsionar del cuerpo de Kagome mientras lloraba y él mismo sintió una opresion en su pecho, sintiendo sus ojos arder por un momento, pues había estado a punto de perderse de ese momento y muchos más, y estuvo un breve instante, tratando de contenerse para ser capaz de ponerse de pie y consolar a su esposa.

La sostuvo en sus brazos y la recosto en el suave lecho matrimonial, recargandose junto a ella, limpiando su rostro, sonriendo de lado mientras se perdía en el azul de sus ojos, el azul de su paraíso personal.

_ Gracias por hacerme tan feliz y convertirme en un ser completo…

Ella lo miró con sus ojos brillando del amor inmenso que sentía y con sus mejillas arreboladas, expresando así lo que no era dicho con palabras en ese momento.

Sesshomaru beso sus labios lentamente, recorriendo apenas, con la punta de su lengua, el breve interior de sus labios, abriendo su boca para él, invadiendo de manera apasionada, probando el dulce deseo de sus labios, mientras se acomodaba entre el espacio de las piernas de Kagome, acariciando de con sus manos, de manera febril, todo su cuerpo.

Se separó de sus labios solo para que los suyos siguieran el camino que sus manos habían trazado, sintiendo su sangre hervir ante cada gemido, cada espasmo, cada reacción del cuerpo de Kagome, mientras su dura erección rozaba el centro de Kagome, humedo, expectante, necesitado y ella no lo ponia más facil, tallandose en él, buscando aquella friccion que tanto ansiaba.

Pero Sesshomaru todavía sé tomó su tiempo, bajando hasta su intimidad, lamiendo de manera hambrienta aquel diminuto monte, centro de todo su placer, logrando que su deliciosa lubricación aumentara poco a poco entre más atacaba con su boca, logrando que contorsionara su espalda de placer, que sus piernas se tensaran, que gimiera de manera ansiosa tratando de contener el volumen, llegando a su culminación, explotando en un sentido orgasmo, mientras se tomaba de sus cabellos impidiendo que su rostro se moviera de entre sus piernas hasta haber vuelto del cielo a donde la había llevado.

Saboreando con su lengua la esencia de sus labios, la beso nuevamente al mismo tiempo que sé tomaba de las temblorosas piernas de ella, enterrandose de manera suave, abriéndose paso entre su estrecha, húmeda y palpitante cavidad, ahogando los gemidos de placer con sus besos, empujándose dentro de ella, aumentando poco a poco la velocidad.

Kagome se sentía colmada con él dentro de ella y abrazándose a su cuello, alzaba las caderas, empujando, encontrandolo, alcanzando nuevos niveles de placer, mientras su cuerpo caliente comenzaba a sudar, pegando sus negros cabellos en su frente, mientras mordía su labio y se perdía en la dorada mirada de Sesshomaru, notando el breve destello de color verde, intuyendo que Yako estaba disfrutando ese momento, tanto cómo ellos dos.

_ ¡Sesshomaru! ¡Oh! estoy a punto de correrme…

El cuerpo de Kagome vibraba y Sesshomaru, perdido de placer, aumentó la velocidad de sus estocadas, buscando la marca de Kagome y clavando sus colmillos, sujetándose de su carne y bebiendo de su sangre al mismo tiempo que ambos alcanzaban el éxtasis, sintiendo su youki y su reiki correr libremente por el vínculo que los unía.

Sesshomaru se recosto sobre le pecho de Kagome intentando no recargar todo su peso, mientras trataban de recuperarse de aquella explosión de sensaciones, escuchando el ritmo acelerado de su corazón, que poco a poco comenzaba a recuperar su ritmo normal, dándose cuenta de repente, que sé había quedado dormida, agotada por todas las emociones del día.

_ Kagome…

Un susurro apenas salió de sus labios, antes de besar sus labios rojos, saliendo de su cuerpo y recostandose a su lado para seguir abrazándola y acariciandola mientras la veía dormir, recordando, sin querer, el pasado, aquel en el que la conoció, tan extraña y escandalosa, desquiciante e intrigante.

Cerró los ojos evoco a aquella chiquilla caracter recio y faldas cortas, que anduvo por todo el Sengoku luchando por una causa que hizo suya y que sin miedo (o con mucho de el) se enfrentaria al youkai más frio y temible, solo por su afán de defender a los suyos… "odiaba" que le hubiera causado una honda impresión, la "odiaba" sin darse cuenta que desde el primer instante causo un cambio en su corazón.

_continuara_

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Ya estamos en la recta final, y sinceramente agradezco que me hayan seguido hasta este punto…

Esta es la primera parte del final y aún no sé si escribir un epílogo, ¿ustedes que opinan?...

Mi vida cómo profesionista, esposa y madre, se ha vuelto un poco pesada, pero aun así escribir es una de mis pasiones y no pienso abandonar asi tenga que exprimir cada minuto de mí día…

¿Ya conocen a Maggie? mi bebé ya tiene un mes y trece días, no puedo creer que pase tan rapido el tiempo, su foto esta cómo imagen de mí perfil de facebook, el cual encuentran con mí nombre de autora.

Me había propuesto terminar las dos historias pendientes y descansar un poco de la culpabilidad de no publicar tan pronto cómo quisiera, pero Don Inspiración tenía otros planes y he comenzado a escribir otra historia ("Yoi, ¿porque eres asi), pero esta vez de un fandom diferente… ¿a alguien de aqui le gusta el "Dracmione"?, si es asi, espero que me continúen leyendo en esta nueva aventura.

Gracias por sus reviews y todos los buenos deseos y felicitaciones por mí bebé… espero que les guste este capitulo y ya saben, les mando un abrazo Supercalifragilisticoespialidoso hasta donde estén...

YOI MINO :3