DISCLAIMER: Los personajes del Manga INUYASHA, son creación de Rumiko Takahashi. La historia en la que se utilizan, es de inspiración mia ;)
ADVERTENCIA: Esta historia es rated M, por lo que contendrá, situaciones SEXUALES y de violencia, además de lenguaje vulgar, de manera explícita, y no por eso recomendar cada una de ellas… Se recomienda discreción ;)
*Gracias por todo…
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"El invierno había terminado y Sesshomaru volvió a la aldea donde estaba Rin, pues le había prometido que viajaría a su lado en cuanto el clima cambiara y pudiera estar a la intemperie.
Rin había estado emocionada todo ese tiempo, vigilando cada cambio en la estación, contando los días que le dijera Kagome que el invierno tardaría en irse.
Era la primera vez, que su querido Sesshomaru sama la dejaba al cuidado de otros, y había rogado y llorado pidiendo que no sé deshiciera de ella, logrando arrancarle la promesa de volver, a aquel youkai que consideraba en secreto su padre.
Ella a cambio le prometió aprender a escribir y leer, y a su corta edad lo cumpliria, pues ya entendia el valor de la lealtad y el honor.
Shippo se sentía feliz de tener una pequeña amiga de juegos y pronto aquellos dos chiquillos se hicieron tan amigos, que no había diferencias de youkai o humano entre ellos.
Ambos tenian mucho en comun y encontraron la comprensión y el consuelo el uno en el otro, que ni el amor tan profundo que Kagome sentía por ambos, lograria entender más que ellos.
Y al igual que con Kagome, Shippo encontró en Rin aquella entrañable esencia familiar, convirtiéndola en su hermana en lo más profundo de su corazón.
Kagome viajaba por el Sengoku jidai, protegida del frio con las abrigadoras ropas que traía del futuro, pero aun asi, solo distancias relativamentes cortas, que le permitían regresar a su hogar cada cierto tiempo, tomándose momentos también para estar en la aldea y entrenar sus conocimientos sobre plantas y sanacion con Kaede, además de aprovechar para estar con Shippo y Rin, a los que entretenía durante el aburrido invierno, enseñándoles cosas básicas, cómo escribir o leer, llevandoles dulces, juguetes y regalos.
No supo en qué momento comenzó a admirar a Sesshomaru, pero de lo que estaba segura era que Rin había tenido mucho que ver con eso, pues aunque siempre lo considero poderoso, especialmente guapo y además misterioso, con todas las anecdotas que la niña le había contado de él mientras se bañaban juntas o recolectaban bayas, su percepción de él había cambiado.
Y un día se sorprendió deseando que también llegará la primavera y verlo también, pues quería admirarlo de nuevo bajo un nuevo ángulo, sin sospechar siquiera que se estaba sumergiendo en los síntomas del amor y que aquello que sentía por Inuyasha, poco a poco iba perdiendo color.
*O*O*
Al fin la primavera había llegado y aprovechando el breve tiempo que estaría en la aldea, se acomidio a ayudar a Kaede sama a recoger los nuevos brotes de hierbas medicinales que el generoso clima había traído consigo.
Aquellos días eran tristes, Kikyo había muerto e Inuyasha parecía alma en pena, dándose cuenta Kagome de que jamás sintieron entre ellos algo tan grande, cómo lo que sentían él por Kikyo, y eso la había hecho reflexionar, dándose cuenta de que, aunque estaba triste por la muerte de ella, sus sentimientos al fin habían quedado más que claros.
Sesshomaru así la encontró, en cuclillas, mirando hacía el atardecer, pensativa, mientras jugaba con una pequeña planta entre sus dedos, y se sorprendió de que no sintiera su presencia.
_ He venido por Rin…
No supo qué más decir o cómo hacerse notar, notando que un visible estremecimiento recorria el cuerpo de aquella extraña sacerdotisa.
_ ¡Sesshomaru! en verdad me sorprendiste…
¿Siempre era así de irrespetuosa? ¡Él era un Lord! podía matarla solo por atreverse a mirarlo y ahí estaba ella, llamando por su nombre, sin honoríficos y sonriéndole cómo si fuera un mozo igual que ella.
La voz de Rin gritando mientras corría a su encuentro, lo distrajo lo suficiente cómo para olvidarse por un momento de aquella, sin dejar de sentir en su nariz aquel "molesto" aroma que se negaba a desaparecer de memoria olfativa.
Kagome sonrió con ternura al notar cómo la simple voz de aquella niña, hizo cambiar el brillo de los ojos de Sesshomaru; entonces le dio la razón a Rin, realmente había cambiado y no era tan malo cómo él mismo quería creer.
Entonces caminando por entre los árboles, recogió nueces, y esa misma tarde se las envio con Rin, imaginando su rostro de sorpresa, igual de plano que todos sus demás gestos, y divertida rio para si misma, pensando en la nueces tiradas al suelo, pues jamas aceptaria algo viniendo de ella, sin saber que para él había sido una sorpresa que ella supiera lo que a él le gustaba, descolocando sus ideas.
Esa noche Sesshomaru no podía estar en paz, el hecho de estar en la Aldea donde ella también estaba, lo "incomodaba" de cierto modo.
Sé levantó y comenzó a caminar por el bosque, buscando el punto perfecto para ver la Luna y relajarse.
Concentrado en sus pensamientos, no sé dio cuenta cuando Kagome pretendía hacer lo mismo, no podía dormir y estaba pensando en ir al rio a refrescarse el rostro y meditar con el sonido de su corriente… había mucho que pensar…
Él la noto cuando casi estaba por llegar y ocultándose entre la oscuridad de las sombras de los árboles, la vigilo de cerca cómo otras veces hacía, cuando se le ocurría salir a pasear sola y a tan altas horas de la noche.
Ella bajó hasta la orilla del río y él se quedó de pie en lo alto, absorto en sus pensamientos, contemplando la luna.
Así lo encontró Kagome, etéreo, cómo una bella estatua bañada y adornada con los rayos de luna, solo su cabello y su estola moviéndose delicadamente con la brisa del viento.
Y quiso pensar que él estaba ahí, cuidandola, aunque pudiera ser imposible, ella quería pensar eso… y sé dio cuenta entonces, que tal vez, Sesshomaru podría gustarle, pues aquel corazón que creía muerto después de su fracaso con Inuyasha, solo latia de esa manera en presencia de él.
Sesshomaru se dio cuenta de que ella estuvo obvservandolo buen rato, antes de decidirse y retomar su camino de vuelta a la Aldea, dejando un tenue aroma a tristeza, que se combinaba con su particular aroma floral.
Y algo en su interior se removió y su Bestia sé digno a tomar interés y mirarla.
"Es una hembra interesante"
Y de ahí en adelante, Yako lo importunaba con comentarios que lo hacían ver, que quizás esa mujer estaba obteniendo más interés de parte de él, de lo que quisiera.
Esa noche se había convertido, sin saberlo, en aquella que se dieron cuenta de los sentimientos que habían crecido en ellos."
*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*
Cuando Kagome despertó, después de aquella intensa sesion, del más delicioso sexo, la noche estaba a punto de caer, y el banquete de celebración estaba a punto de comenzar.
Sé sentó sobre la cama, con la sabanas cubriendo el pecho desnudo, mientras una sonrisa boba adornaba su rostro, al notar la tranquilidad y la increíble belleza del cuerpo desnudo de Sesshomaru, y pensado en lo afortunada de ser ella la que podía disfrutar de ese increíble cuerpo.
Volteo hacía la habitación y noto sobre un soporte, un bello y elegante Kimono Uchikake, que jamás había visto y que se comparaba en belleza a aquellos que usaba en Rakuen no ippen, por lo único de sus colores, bordados y materiales.
_ Sesshomaru, despierta…
_ Mmph, ¿si?...
_ Ya casi es hora del banquete y por cierto gracias por el bellísimo Kimono…
_ ¿Cual Kimono?...
Sesshomaru también sé sentó y después de besar los labios de Kagome, vio el Kimono en el soporte y alzo su youki para que la ayuda de cámara entrara a la habitación.
_ ¿Quien ha enviado el Kimono para mí Señora?...
_ Amo, disculpe nuestro atrevimiento, pero este sencillo Kimono es un presente de parte de aquellos que vivimos en la Casa de la Luna hacía nuestra Señora…
Kagome se sintió conmovida y después de ponerse el haneri blanco, se levantó y agradeciendo con una pequeña reverencia.
_ Es un belleza y esta misma noche lo usare en agradecimiento…
Seguida de sus ayudante y dejando a Sesshomaru en la cama, entró al cuarto de baño, donde después de darse un ligero baño, su cuerpo fue secado con finas telas de algodon y masajeado con aceites de tenues aromas florales que dejaron su cuerpo suave y humectado.
Cepillaron sus largos cabellos y lo trenzaron, donde ajustarian los kanzashis de oro que la adornaban cómo la Lady del Oeste que era.
Maquillaron su rostro, de manera tenue delineando con rojo sobre sus parpados y con negro también, usando colorete en sus mejillas y sienes, aparentando un suave e inocente rubor; sus labios también de suave rojo, solo para realzar lo apetitoso y perfectos que eran.
La vistieron capa por capa de seda y al terminar, lucia cómo la Lady que era y más.
Al salir del vestidor a donde la estaba esperando Sesshomaru ya vestido con sus ropas reales, este se adelanto a ella, tomando su mano y besándola tiernamente.
Y juntos avanzaron detrás de un lloroso Jaken, que sé sentía de lo más feliz por la belleza de ambos Amos.
*O*O*O*O*
_¡Brindemos por el triunfo del bien sobre el mal!¡Larga vida a Lord Sesshomaru y Lady Kagome!
La gran explanada del palacio se encontraba iluminada por cientos de farolas de papel, había música y enormes mesas con alimentos para cientos de youkais, hanyous y humanos, que celebraban el triunfo sobre aquella Guerra que ya se había extendido demasiado tiempo.
Sesshomaru se sentía complacido, viendo a su mujer sonreir feliz y relajada con la Lady del Este, mientras sus hijos jugaban con los cachorros del Lord Kuma.
Su suegro disfrutaba de una entretenida charla con Lord Subaru, mientras Sonomi servia el sake para ambos, participando de la platica cómo una igual, poniendo en evidencia su gran inteligencia y belleza.
El ambiente era relajado y sé notaba entre los miembros de su alianza, que habían pasado por mucho y al fin podian respirar con tranquilidad.
Miroku no podía dejar de mirar la sonrisa de Sango, jamás la había visto tan diferente, su belleza resaltaba esa noche y sabía que nada tenían que ver los hermosos adornos y Kimono que llevaba puesto ese día.
Sabía que al fin su mujer se sentiría en paz con su gente y ese constante dolor que mantenía oculto en su alma, al fin había desparecido.
Sé miro la mano desnuda, que por fin, después de tantos años, no estaba cubierta y enredada con aquel rosario que sellaba la maldición que ostentaba.
Sus hijos serian libres y él, si Kami lo permitia, los vería crecer.
*O*O*
Los nervios hacían que Inuyasha se removiera en su asiento más de lo normal, mientras que Yumeko bebía su sake y probaba pequeños bocados, con una paz tan extraña en ella, y Sesshomaru que los veía desde su asiento, no sé dejaba de preguntar que sucedía con aquellos dos.
Inuyasha sintió la mirada de su hermano sobre él, y sonrojado desvió su rostro para evitar que notara su nerviosismo.
¿Que le pasaba? era algo tan sencillo, simples palabras, algo que deseaba hacer casi desde que la conoció.
Pero a pesar de que quería levantarse y hablar con su hermano, las mariposas en su estómago sé lo impedian.
Yumeko encerrada en sus pensamientos, recordaba a su madre en su lecho de muerte y cómo esta le había cedido el Koto con el que ella había aprendido a tocar bella musica.
Pensó que su vida sería compartida con la de Yuuki sempai, pero el destino tenía otros planes, y aunque había sufrido mucho en tan corto tiempo, también había llegado a conocer a aquel que era su pareja elegida.
Sabía que Inuyasha era algo inmaduro, pero era leal, honesto, valiente, y la miraba con aquellos ojos color miel, que le decían que él era de ella y ella de él.
Estaba segura de su sentimientos, la música había hecho su magia, y ahí estaba ella, esperando que él diera aquel importante paso y pudieran unir al fin sus destinos.
A Inuyasha también lo rondaban mil pensamientos, todos aquellos años de soledad, su primer amor con Kikyo, aquel que creyó sentir por Kagome y la llegada de Yumeko a su vida y cómo sé había dado cuenta de nada de lo que había sentido antes por alguna otra mujer, sé comparaba en lo más mínimo por lo que sentía en esos momentos por esa Onna.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por una pequeña mano de apariencia delicada y letal al mismo tiempo, que se había posado sobre la suya.
Miro a Yumeko que lucía irrealmente bella esa noche, causando admiración entre muchos de los presentes, pues jamás habían conocido a una humana con los cabellos similares a delicados hilos de oro, tan parecida a un youkai en su belleza.
Y entonces supo lo que tenía que hacer…
Kouga sonreía con burla, haciendo gestos con sus manos a Inuyasha, que avanzaba decidido hasta donde estaba su hermano mayor, mientras Ayame le daba pequeños golpecitos en los brazos, para que dejara de burlarse.
Sango y Miroku, sonreían felices, pues al fin su amigo había maduro y tomado el destino en sus manos, cómo un verdadero macho adulto, y lo motivaban a seguir avanzando, mientras este, con el rostro rojo de vergüenza, evitaba mirarlos a la cara.
Sesshomaru estaba distraido platicando con Raiko sama y Ryutaro sama, asi que solo Kagome estaba viendo avanzar hacia ellos a su amigo, y sonreía con dulzura, pues sabía exactamente lo que les iba a decir.
Y recordó cada etapa vivida a su lado y cómo había comenzado siendo una niña recorriendo todo japón al lado de aquel Hanyou que había creído amar y que ahora solo era un gran amigo y el hermano menor de aquel que se había convertido en su amor verdadero.
Él había madurado mucho también, y había dejado de ser aquel paria solitario y sé había transformado en el más fuerte de los hanyous y recuperado su lugar cómo Lord Segundo del Oeste.
_ Sesshomaru, ¿podemos hablar?...
Inuyasha se había sentado en seiza frente a este, para estar a su altura.
Sesshomaru volteo y se sorprendió de verlo tan sonrojado y nervioso y mirando a Kagome que sonreía cómplice, comprendió lo que estaba pasando.
_ Dime…
Inuyasha carraspeo su garganta para que las palabras no se atoraran en ella y pudiera decir todo de manera clara.
_ He venido a pedir que permitas mí union con Yumeko Ueda, Onna Senshi no Yoru y compañera de armas de Lady Kagome…
Sesshomaru lo miraba de manera profunda y seria, sin demostrar en su rostro blanco, ninguna emoción…
_ Que así sea…
Hizo un gesto y Yumeko sé acerco a Inuyasha, sentándose junto a Inuyasha, mientras Sesshomaru y Kagome se ponían de pie.
Todo mundo guardó silencio expectantes ante las palabras de Lord Sesshomaru.
_ El día de hoy mi hermano, Lord Inuyasha Taisho a pedido aprobación para poder unirse a la Onna Senshi no Yoru, Yumeko Ueda, y es para mi una satisfacción dar el consentimiento para su unión.
Volvió a tomar asiento al lado de Kagome que lo miraba emocionada y feliz por ambos amigos, cediendo la palabra a Lord Yoshio KumaDaiyoukai, pues al ser el de mayor edad presente, era el que debida realizar el rito de Unión cómo lo había hecho con él y Kagome.
Inuyasha y Yumeko sé pusieron de pie, uno frente al otro, mientras el Lord del Este, tomaba ambas manos y las unía en una sola.
_ ¡He reclamado a Yumeko Ueda, para que sea mi mujer a partir de hoy! si ustedes así lo permiten…
Lord Yoshio miro a los miembros del consejo Youkai ahí presente, que asentian uno a uno sonriendo, y al final a Lord Sesshomaru y Lady Kagome, que daban cada uno su aprobación.
Y el gran Kuma hablo:
_ Que así sea entonces… y de aquí, hasta el final de los tiempo, que la unión de Lord Inuyasha y Lady Yumeko perdure y prevalezca a través de sus hijos… y que el que no esté conforme, lance un reto o calle para siempre…
Guardó silencio un momento, pero nadie tenía nada encontra de esa union y asi fue.
Inuyasha beso las manos de Yumeko y luego sus labios de manera casta.
Sesshomaru y Kagome se pusieron de pie y este abrazo a ambos, primero a su hermano menor y luego a Yumeko a la que llamo hermana menor.
_ Deseo que ambos sean felices siempre.
Kagome lloraba mientras sonreía y abrazaba a ambos, embargada de la emoción que se combinaba con las hormonas de su embarazo.
Sus amigos aplaudían emocionados y los diferentes clanes, lanzaba vítores, siendo el clan Ookami, por mucho, el más bullicioso, dándose cuenta Inuyasha, de que había hecho más amigos de los que había creído desde que aquella aventura había comenzado al lado de Kagome, Miroku, Sango y Shippo.
Y luego sus ojos se clavaron en los verdes de Yumeko, y supo que así tenía que ser.
*O*O*O*
La fiesta continuaba en al Palacio y Lady Irasue, comedida, se ofreció a llevar a los cachorros a su habitación, dejándose acompañar por Ryutaro, que ansiaba un momento a solas.
_ ¿Hubieras deseado que ambos tuviéramos hijos juntos?...
Ella tenía a Sesshomaru, pero Ryutaro no había tenido un heredero.
Él la miró sorprendido por aquella pregunta, pues era algo que ya consideraba superado, ahora sé consideraba muy viejo para andar en esos trotes, tal vez si hubiera tomado a Irasue en un principio hubiera sido bello tener un par de cachorros propios.
_ Estoy bien así… si algún día sientes la necesidad de ser madre de nuevo y no puedes engendrar, podríamos adoptar y criar, cómo lo han hecho Sesshomaru y Kagome.
Irasue sonrió complacida, pues a decir verdad, aunque había sacrificado mucho por su único hijo y le había dolido no estar a su lado por ser el heredero del Oeste, no consideraba tener madera de madre, tal vez tanto dolor y sacrificio habían dejado una cicatriz difícil de borrar.
*O*O*
Por los pasillos también caminaban Raiko y Sonomi, después de haber acompañado a Souta a dormir, tomados de la mano, sonriendo en silencio, pensando en todos los bellos acontecimientos de ese día.
Inuyasha se había unido a la que consideraba su compañera de vida y Sonomi no podía sentirse más orgullosa, pues lo quería cómo a un hijo, y solo sé lamentaba el no haber estado presente en la unión de su hija.
Recordó su ceremonia en Rakuen no Ippen, tan distinta a esa, en la que tuvo que ensayar por mucho tiempo en su Biwa satsuma para tocar durante la ceremonia.
Y extraño a su suegro Yukito sama, con quien tuvo una relación de respeto y cariño, llegando a considerarlo su padre, lamentando su muerte y la desaparición de aquella ciudadela tan bella y mágica.
_ ¿En que piensas?...
Raiko después de estar observando su silencio, decidió romperlo y saber que pasaba por su mente.
_ En tu padre… en Rakuen no Ippen, en lo que debes extrañar, pues yo la extraño también…
Raiko sonrió con tristeza, pues era verdad, extrañaba los sabios consejos de su padre, su cariño, sus paseos a caballo por todo Rakuen no Ippen, a la que gente de aquella pequeña ciudad que respetaba a su Shōgun.
_ Estoy seguro que mucha gente logró sobrevivir, que nuestros Bushi no Yoru, pudieron hacer algo al respecto… con el medallón que el Oráculo pudo rescatar y encomendar a Kagome, podremos volver y con el antídoto, recuperar la magia de nuestro pueblo, de esa manera los sobrevivientes podrán regresar.
Sonomi tomó su mano.
Había mucho por hacer, pero en esta ocasión ella estaría para él.
*O*O*
Por los bellos jardines del palacio, iluminados por suaves luces y el brillo de las luciernagas, caminaban Sesshomaru y Kagome, que queriéndose alejar de la algarabía, habían decidido retirarse y disfrutar un momento a solas caminando por el fresco jardín.
Iban tan pegados uno del otro, dándose pequeños besos ocasionales, acariciándose, mientras caminaban y platicaban de mil cosas sin sentido.
Había tanta paz entre ellos, casi habían olvidado lo que se sentía estar así, disfrutando sin la incertidumbre de los problemas pendientes.
Sé sentaron en una pequeña banca de roca labrada, y Sesshomaru, mirando a la Luna llena, se quedó pensando en aquellos días en que comenzó a llamar su atención y la furia injustificada hacía ella había desparecido.
Y Kagome sin saberlo, también pensaba en lo mismo, en aquel día que lo sorprendió en el pequeño acantilado, cerca del río de la aldea de Inuyasha, mirando la luna, igual que esa vez, dándose cuenta que precisamente esa vez, en sus pensamientos solo estaba él y que poco a poco, se estaba adueñando de sus sentimientos.
_ Y pensar que, en una ocasión igual a esta, desee ser tuya por primera vez…
Sesshomaru apartó la mirada y se concentro en ella, no había necesidad de preguntar, él sabía a qué se refería, pues no había sido solo una vez la ocasión que con pretexto de cuidarla, fingió mirar la luna.
Además, desde que supo el nombre de la wakizashi de ella, "Tsukimi" ("Contemplando la Luna"), supo que aquellos momentos habían marcado la vida de ambos.
Y entonces tomando su bello rostro, la miro a los ojos, en los que se reflejaba la luz de la Luna, y le dijo:
_ Entonces que esta vez, mis palabras sean un juramento que selle nuestro amor, para que perdure por mucho tiempo…
Y la beso, mientras Kagome sentía derretirse en sus brazos… lo amaba, siempre lo haría.
Y sentados, recargada ella en él, continuaron soñando en aquel bello futuro que les esperaba, donde aquel hijo que venia en camino completaría aquella familia que juntos habían iniciado.
Sé mi mujer...
la fuerza de las olas del mar.
Toma mis sueños y mis secretos, mucho más...
Espero que un día, el amor que nos ha acompañado,
se vuelva un hogar, mi familia, se vuelva nosotros
y seamos por siempre nosotros*.
Nada es imposible
Esta vez no te dejaré
Bésame despacio y yo, vuelvo a existir,
y en tu mirada creceré.
Bailo contigo en la oscuridad
Abrazándonos fuerte, con nuestros pies desnudos
Dentro de nuestra música
Te he visto reír y susurrando he dicho
Esta noche, tú, luces perfecta para mi…
(Fragmento traducido del italiano, Cancion: "Perfect Simphony", Ed Sheeran y Andrea Boccelli)
FIN
O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*
Hemos llegado al final, y aunque no lo crean, estoy llorando de alegría, satisfacción y mucho mas … habrá epílogo, ya lo estoy escribiendo, se los prometo…
Gracias por continuar hasta aquí…
Les mando un abrazo supercalifragilisticoespialidoso hasta donde estén…
YOI MINO :3
