Holass :D que tal? por fin les traigo la continuación de esta historia!

espero que les guste u

Capítulo 2: "Amigos Cuervos", parte I

-¡Hey, tú! ¿Es una espada eso que cargas en la espalda?

Hinata sintió su corazón acelerarse ante la interrogante, tanto por su apabullante frontalidad como por lo evidente que parecía ser su improvisado camuflaje del artefacto.

- S-sí...

Murmuró el pelirrojo con timidez.

-¿Ah? No te escuché, habla más alto.

Ordenó aquel extraño, con voz autoritaria.

-¡S-SI!

Respondió en grito Hinata, a causa del nerviosismo y la tensión que lo dominaban.

- ¡Tranquilo, todo está bien! ¡No hay razón para estar tan rígido!

Rio el del mechón rubio.

- Tienes razón, lo siento. Sucede que me creí astuto al ocultar mi espada, por eso me asaltó la sorpresa.

Se explicó Shouyo, sobándose la nuca con asomo de vergüenza.

- ¿Por qué habría de ocultar una herramienta que sirve a los demás para ser más cautelosos en el trato?

Interrogó a continuación el jinete, con una sonrisa ladina y suficiente.

- Es porque me han dicho que los bandidos de los bosques atacan en los caminos circundantes. Esta espada es muy preciada para mí, no quiero que llame a la codicia de esa gente.

- Deberían haberte dicho más bien que eso fue común en días pasados, en cambio, desde que el Señor de Nagai ordenó a su gente vigilar los bosques, no se suelen ver bandidos al lado sur del Cordón de Kata.

- Ya veo... algunas noticias no llegan al este con suficiente rapidez.

Respondió aliviado Hinata.

- Soy Nishinoya Yuu, de la ciudad de Hade. Si quieres puedo ponerte al corriente, espadachín del este.

Prosiguió a presentarse el joven, con un aire resuelto que le inspiró confianza al pelirrojo.

- Mi nombre es Hinata Shouyo, del pueblo de Mijikai. Tu servicio me sería de mucha ayuda, gracias.

Respondió el pelirrojo, recibiendo un breve asentimiento de cabeza por parte del otro joven junto a su sonrisa amistosa. Seguido éste comentó:

- ¡Mijikai! ¡Ah, ya veo! Alguna vez he recorrido las cercanías. Quizás me equivoco, pero ¿no es esa una zona campestre? No sabía que la gente de Mijikai acostumbraba usar la espada.

- Tienes razón, no lo hace. Mis motivos son un tanto peculiares.

Sonrió avergonzado Shouyo.

- Me gustaría oírlos... Conozco un buen lugar donde practicar con la espada.

Una lucha con espada le estaba proponiendo aquella persona y Hinata nunca había podido negarse a ella, por lo que aceptó gustoso. Nishinoya le ofreció el brazo como agarre para subir al caballo y observó con asombro la facilidad con que el pelirrojo montaba al animal gracias al salto liviano y flotante que había dado.

Mientras avanzaban por el camino polvoriento, rumbo al majestuoso puente, Shouyo le explicó sus aspiraciones a Nishinoya.

- Cargo esta espada y me hallo en este viaje, porque he venido a participar en el Torneo del Mazo.

Dijo nervioso.

- ¿Eh?

- Yo... ¡quiero convertirme en el Mazo del Rey!

Se tensó sin saber qué clase de respuesta le daría aquella persona, quien bien había dicho la gente de su clase no solía conocer el arte de la espada.

- ¿Mazo del Rey? ¿Alguien de tu clase?

Hinata bajó la mirada y apretó la mandíbula. Sin embargo, de pronto sintió un benigno pero enérgico codazo de Nishinoya en su estómago.

- ¡Me caes bien!

Shouyo lo observó sorprendido.

- Quieres serlo para proteger Karasuno ¿Verdad?

Los codazos no cesaban mientras continuaba diciendo.

- ¡Bien, bien! ¡Hazlo, hazlo! ¡Conviértete en el Mazo! ¡Serás más impresionante nuestro Mazo actual!

El joven se echó a reír con mucho ánimo, bajo la ilusionada mirada del pelirrojo.

- Sin embargo, aspirar a convertirte en el Mazo...

Agregó cavilante.

- ¡Sí! ¡Quiero llevar a Karasuno a la gloria!

- El nombre de por sí se oye legendario. No es lo mismo que un Rey o un Guardia Real, eso suena aburrido. Aunque... proteger al Rey es una gran responsabilidad...

De pronto adquirió un semblante taciturno. Parecía que hubiera recordado algo, pero Hinata no quiso preguntar qué era.

A trote ligero y desviándose del camino principal, no demoraron en llegar a la orilla arenosa del río Iriguchi del este. Se detuvieron en un claro de árboles desde el cual, hacia el norte, podían vislumbrarse los afluentes que se perdían entre la cortina verde de Kata en donde cedían sus aguas al Tengoku no Michi, el camino hacia el cielo como le decía la Gente de las Estrellas. Había allí abundante vegetación, incluidos los tímidos brazos verdes que se extendían desde Kata, había juncales diversos, de estera, de la pasión y batro. Helechos abundantes en la orilla inmediata del río y allá en la orilla contraria se formaban humedales donde surgían las raíces pálidas de los tupidos manglares que se reflejaban en el agua. Tulares por aquí y por allá donde se escondían insectos y especies propias del ecosistema y los aguapés decoraban la superficie turquesa del agua como una preciosa alfombra verde y lila. Un paisaje abundante y exótico que era coronado hacia el sur por el largo puente de cristal con sus múltiples arcos cuyos extremos, plantados firmemente en el fondo de ambos ríos, lo hacían parecer una bestia grande y hermosa que se toma su tiempo para refrescar sus patas, en el agua de flujo calmo, luego de una larga travesía. De ella parecían ser aquellos ronroneos que arrastraba el viento y que llegaban al lugar donde estaba parado Hinata, aunque él sabía que se trataba del ruido de la masa de gente que cruzaba la concurrida estructura rumbo a todas partes del reino. Esta era una primera bienvenida digna de Hade, la ciudad más llamativa del reino.

- ¡Vamos, Shouyo! ¿Qué esperas? ¡Quítate el equipaje y desenvuelve tu espada!

Le habló Nishinoya, desde el caballo, a Hinata quien se había bajado de un salto y se había quedado admirando absorto el paisaje.

- ¡A-Ah! ¡SI!

Exclamó volviendo a la realidad y obedeciéndole.

Se enganchó la vaina al cinturón y fue hacia el moreno, quien se bajó con presteza del caballo. Hinata lo observó conmocionado.

- ¡Eres más bajo que yo!

Gritó sorprendido.

- ¡¿EH?! ¡¿QUÉ ACABAS DE DECIR, MALDITO?!

Lo amenazó Nishinoya con una expresión furiosa y desenvainando su espada.

- L-Lo siento...

Se disculpó el pelirrojo asustado.

- ¿Q-Qué te pasa?

Le interrogó el moreno al verlo hacer una mueca extraña.

- ¡Es la primera vez que veo desde arriba a alguien que porta una espada!

Lloriqueó Shouyo conmovido.

- ¡No es para llorar de alegría! ¡Además no me estás mirando desde arriba!

Le ladró irritado Yuu, incitándolo con la espada a ponerse en guardia de una buena vez.

Hinata desenvainó su espada y entonces de ella salió una luz brillante, cálida y cegadora que pareció devorarlo todo. Acto seguido se pagó igual de rápido y la hoja refulgió en vivos colores tornasol.

- ¿Qué fue eso?

Preguntó impactado el más pequeño, parpadeando un par de veces sin poder creer que aquella luz no le hubiera dejado ciego.

- N-No lo sé... a veces hace eso.

Confesó el pelirrojo deseando encontrar la respuesta alguna vez.

- Es un trabajo hermoso...

Susurró Nishinoya, acercándose para verla mejor. Su hoja parecía ser de un metal, mas no era hierro como todas las que había visto. Y emanaba un manto de luz especial que al notarlo no podías saber si lo estabas soñando o existía de verdad. Hinata, que la sostenía en sus manos por la empuñadura, parecía haberse vuelto más luminoso, más nítido y bello, como si el tiempo no estuviera consumiéndole la vida igual que a cualquier otro mortal.

- ¡Veremos si es tan eficaz en la lucha, como hermosa!

Exclamó entusiasmado Yuu, una vez hubo salido de aquel trance.

Se pusieron en posición defensiva y se miraron con intensidad para saber quién daría el primer paso. Dado su carácter impaciente e impulsivo, fue Nishinoya quien se adelantó con la primera estocada. Shouyo no tuvo problemas en defenderse, haciendo chocar las hojas con un sonido metálico. Entonces fue su turno de atacar. Batió la espada, pero su ataque fue contenido por la gruesa hoja del moreno. La estrelló una y otra vez, a una velocidad envidiable mas su contendiente no dejaba espacio abierto al error. Sus reflejos eran rápidos y su técnica, sólida. Ningún ataque penetraba, parecía rodeado de una barrera invisible, su defensa era extraordinaria. De pronto, Hinata sintió el cansancio de sus ataques sin tregua y sin darse cuenta dejó un espacio descubierto que Yuu aprovechó para agacharse y patearle el pie de apoya, haciéndole caer de pompas contra el suelo.

- Tu técnica ofensiva no está nada mal.

Le habló Nishinoya desde arriba con media sonrisa de suficiencia en los labios, mientras el pelirrojo se volvía a poner de pie con un salto de liebre.

- Pero tu defensa apesta.

Agregó luego, soltando una risita compasiva.

- E-Es que no soy esa clase de luchador. Prefiero los ataques rápidos y sorpresivos, pero no funcionan contigo, eres infranqueable.

- Naturalmente. Esa es mi especialidad. En cambio tu estilo, creo que sería perfecto para un 'Mazo'.

- ¡¿En serio?!

Exclamó Shouyo emocionado. Era la primera vez que alguien halagaba su forma de pelear.

- Claro, si es que no te matan primero.

Contestó Nishinoya, bromeando con él.

- Sí... ya sé que debo mejorar mi defensa...

Murmuró el pelirrojo enfurruñado.

- ¡Una vez más, por favor!

Pidió a continuación, entusiasmado y ansioso de probar sus habilidades.

Se pusieron nuevamente a la defensiva, pero esta vez atacó Hinata. Con una estocada a la velocidad del rayo y por un recodo inusual, le atacó tomándolo por sorpresa y obligándolo a esquivarlo y retroceder sin darle tiempo de usar la espada. Fue un ataque temible, pensó Nishinoya sorprendido. Acto seguido elevó la hoja sobre su cabeza para aniquilar el ataque que Shouyo lanzaba desde arriba luego de dar un gran salto. Entonces, al estrellarse los metales, oyeron un ruido extraño y vieron atónitos como la espada de Hinata se partía en dos. El trozo aterrizó a un par de metros de ellos, quedándose el pelirrojo con la parte de la hoja que estaba unida a la empuñadura. El rostro de este palideció al ver el metal de su arma caer al suelo.

- ¿E-Eh?... Q-Qu... q-qu... ¡¿QUÉEEEE?!

Gritó en pánico cayendo de rodillas al suelo mientras se jalaba del cabello.

- ¡NO! No, no no no no no no. ¡Esto no puede estar pasando!

Nishinoya enfundó su arma al darse aquella contienda por finalizada a la fuerza.

- Tranquilo, Shouyo...

Trató de calmarlo dándole una palmada en el hombro.

- ¡No puedo estar tranquilo! ¡Mi espada! ¡Mi preciosa espada! ¡Está rota! ¡¿Qué le diré a mi madre?! ¡Era la única reliquia de mi padre!

Yuu caminó hasta donde había caído el otro pedazo. Lo recogió, lo envolvió en el paño que utilizaba Hinata y se lo ofreció para que guardara la otra parte en la vaina y la envolvieran.

- Cálmate, Shouyo. Conozco alguien que quizá pueda ayudarnos.

Le dijo mirándolo a los ojos con seguridad, transmitiéndole así algo de esperanza.

- ¡¿E-En serio?!

Gritó el pelirrojo volviendo a la vida.

- Sí, vamos. Subamos a mi caballo y vayamos a Hade.

- ¡OSU!

Se pusieron en marcha al galope. Cruzar a través del espectacular Kyojin distrajo en cierto grado a Hinata de su tragedia. Era una estructura sólida y enorme, que lo hizo enmudecer. Parecía de roca blanca pero a veces reflejaba los rayos del sol o se tornaba traslúcida. Era un material maravilloso. Torretas altas e imponentes se alzaban cada cierto tramo y un arco tallado en la base de ellas dejaba espacio para el tránsito de la gente. En la punta de las torretas se alcanzaban a apreciar lámparas de gas que en la noche debían alumbrar el camino y ofrecer un espectáculo hermoso al reflejarse en el agua.

Cuando Shouyo logró sacudirse el estupor de encima, quiso saber más acerca del plan de su nuevo amigo cuervo.

- ¿Qué haremos una vez que lleguemos a Hade?

- Iremos a ver a un herrero muy especial. El heredero de la técnica de la familia Ukai. ¿Sabes algo sobre eso?

- No sé de qué se trata, lo siento.

- Está bien. Es una historia muy antigua de todas formas. Pero se dice que en la época del Pequeño Rey Gigante, un Ukai aprendió de los cuervos a confeccionar las mejores armas con los materiales de las minas de Takai. Se dice también que esa misma persona fabricó la legendaria espada del Rey, de la cual nunca se separó hasta su muerte y su partida con los cuervos.

Una gran esperanza guardó el corazón de Hinata al oír que la persona a quien visitarían sería el descendiente del hombre que fue tan cercano al Pequeño Rey Gigante y a sus cuervos. Confiaba en que él podría arreglar su preciada espada. Sin embargo, una inquietud se alojó en un rincón de su mente. Su espada estaba hecha de un material especial que posiblemente provenía de Takai y si bien sus antepasados habían pasado por esa región, la espada era un objeto valioso y único, ¿Cómo la habían conseguido?

Continuará…

Gracias por leer ^^

por favor dejen su comentario, son mis pequeños tesoros

muchos besos! chau chau