—Cariño, me estoy sintiendo mal—dijo Videl despertándose a media noche, su compañero de cama simplemente giró sobre su propio eje y respondió:

—Son los cólicos.

—Este dolor es mucho más fuerte que unos simples cólicos—Respondió ella cerrando los ojos fuertemente, aquel dolor era insoportable.

—A lo mejor el bebé ya va a nacer—habla un adormilado Gohan, en esos momentos el pelinegro no razonaba nada, simplemente el sueño le ganaba.

—¡Idiota, levántate el bebé está por nacer!—grita Videl haciendo que Gohan se cayera de la cama, aquel grito seguramente hasta lo habían oído los vecinos.

—¿Qué dices Videl?—dijo Gohan abriendo los ojos—¿E-estas segura?

—Debo ir al doctor Gohan, este dolor no es normal—hablo ella recobrando la compostura—De todas maneras tengo nueve meses de embarazo, es muy probable que el bebé esté por nacer.

En cada palabra que decía Videl se podía ver lo mucho que le dolía, dijo esas palabras con algunas muecas, aquella sería una noche muy dura.

Gohan sin pensarlo dos veces, agarró a Videl entre sus brazos y la llevó al hospital. Él se sentía nervioso al saber que en unos minutos su pequeño bebé nacería. No sabían todavía si iba a hacer niño o niña, ya que, ellos quisieron mejor hacerlo una sorpresa. Gohan había llamado a todos sus amigos. En unos instantes ya estaba toda la familia Son y Brief reunida.

Gohan para calmar sus nervios jugueteaba con sus manos, pero a los pocos minutos eso

ya no le funciona, por lo que ahora se encontraba parado dando vueltas.

—Gohan, tranquilo todo saldrá bien—hablo Bulma dándole consuelo a su amigo.

—¿Quien me puede garantizar eso?—pregunto a la defensiva.

—Mira mejor siéntate—dijo Milk en otro intento de calmar a su hijo—y recuerda... Eh...—milk pensó varios segundos—sobre como fue el proceso del embarazo.

Gohan fulminó con la mirada a su madre, pero le obedeció, cerro los ojos y recordó todos esos momentos que pasó con Videl durante el embarazo.

Dos meses

—Gohan, no voy a morir—hablo Videl por novena vez.

—No te vas a morir, pero el doctor dijo que debías de estar en reposo—dijo trayedonle un vaso de agua a su esposa.

—Si... Pero eso no me impide caminar—Hablo rodando los ojos, aquel hombre era todo un caso.

—Calla y no camines—Dijo Gohan entrecerrando los ojos, está vez no le iba a convencer como siempre.

—Yo voy a caminar—dijo Videl intentando hacer lo dicho, haciendo que Gohan rápidamente se levantará y volviera a poner a Videl acostada en la cama.

—¡Gohan!—grito Videl exasperada—¡Ya te dije que puedo caminar!

—¡No puedes!

—¡Si puedo!

—¡No!

—¡Si!

—¡No!

—¡Si!

—¡No!

—¡Que, si!—grito Videl furiosa lanzandole a Gohan lo primero que tuviera al alcance, en este caso, una chancla, que no fue esquivado por el híbrido.

—¡Auh!—gimió el Sayayin bajando la cabeza para sobarse—Te pareces a mi madre, lanzandome las chanclas a cada rato.

Pero al no oír una respuesta por parte de su esposa, gohan levanto la mirada y al ver con claridad todo, frunció el ceño exasperado. Aquella chica de hermosos ojos azules se había escapado por la ventana mientras estaba distraído.

—¡Videl!—Grito el chico saliendo por la ventana, en busca de su esposa.

Ocho meses

Gohan se encontraba en una pizzería, a su hermosa esposa se le había antojado unas pizzas, y vaya que tener un Sayayin en la vientre le hacía tener hambre, de comerse dos rebanadas, ahora se come más de dos pizzas completas.

Cuando ya estaba a punto de pagar sonó su celular alertando a Gohan, contestando lo más rápido posible.

—¿Pasa algo Videl?—pregunto el Sayayin pensando lo peor.

—Ya no quiero la pizza, mejor cómprame una hamburguesa—habla Videl por teléfono.

—Pero es que...

—¡Que vayas y compres una hamburguesa, carajo!—grito videl, haciendo que Gohan tuviera temor de lo que pudiera pasar si no lo hacía. Cuando Videl colgó el Sayayin suspiró pesadamente y fue al mostrador.

—Señor, ya no quiero las pizzas.

—¿Me estás jodiendo?—dijo el pizzero haciendo que Gohan diera torpes pasos hacia atrás.

—No...

Él pizzero se abalanzó contra Gohan, pero el gracias a sus poderes pudo esquivarlo, para después por puro instinto salir corriendo del local, pero rápidamente fue perseguido por el joven a escobasos.

Con varios rasguños llegó a su destino, no era un restaurante muy grande, pero era lo mejor que pudo encontrar en unas cuadras.

Después de una larga espera por sus veinticinco hamburguesas, él Sayayin estaba a punto de pagar, pero una llamada impidió que lo hiciera.

—¿Qué pasa Videl?

—Ya no quiero las hamburguesas, se me antoja más bien unos tacos—habla videl, provocando que el Sayayin suspirara pesadamente, esto de tener una esposa embarazada no estaba resultando muy bien.

—Disculpe, ya no quiero las hamburguesas—hablo Gohan avergonzado mientras trataba de salirse del local cautelosamente.

—Pero usted pidió veinticinco hamburguesas, no me puede dejar así—dijo él señor con un tono de voz molestó.

—Lo que pasa es que tengo una mujer embarazada—dijo rascando levemente su cabeza—ya sabe cómo son las embarazadas...

—¡Embarazadas y una mierda!—responde el furioso—¡Usted me va a pagar!

—¡¿Que dijo sobre las embarazadas?!—grito Videl desde el celular, ya qué, a Gohan se le había olvidado colgar.

—¡Ustedes me deben de pagar!—grito él señor agarrándole el celular a Gohan, este solo se quedó estático. Él señor no sabía con quién se metía.

—¡Miré señor de cuarta!—grito Videl haciendo que el señor se exaltará un poco—¡Usted no puede expresarse así sobre las embarazadas, usted no es el que lleva un maldito bebé en el vientre, y mucho menos usted no es alguien quien pueda elegir lo que coma o lo que no coma!—Videl tomo aire—¡Ahora mismo quiero que acepte las veinticinco hamburguesas, o juro por este bebé que iré a su casa y no querrá saber lo que le voy a hacer!

—¿M-me va a violar?—pregunto él señor plasmado.

—Eh... ¡No!—Exclamo Videl—En todo caso, lo mejor sería contratar a un señor de dos metros para que hiciera ese trabajo. Aunque sería una buena idea, por cierto, ¡Gohan, amor, que no se te olviden los tacos!

El hombre al escuchar esas palabras padeció. Le entrego el celular y el dinero a Gohan y acepto de vuelta las hamburguesa. El híbrido se fue con el ceño fruncido del local. Su mujer era toda una bipolar, pero jamás se lo diría por miedo.

Camino por varias cuadras hasta encontrar una taquería, pidió la orden y se sentó. Suspiró pesadamente cuando escucho de nuevo el celular.

—¿Ahora que?—pregunto el sayayin con un tono cansado.

—¡Deberías llegar rápido a la casa!—grito Videl desde el otro lado.

—¡Ya va a nacer el bebé!—dijo Gohan levantándose rápidamente de la silla, para irse volando al hospital.

—¡No idiota!—grito ella—¡Vino tu madre y nos trajo un buffet, si no llegas temprano juro que no te dejare nada!

—Pero los tacos...

—¡Deja esos mugrosos tacos y llega lo más rápido a la casa!—grito ella antes de colgar.

Y de nuevo a la rutina. Ya se había acostumbrado a los insultos y golpes que le mandaban los comerciantes. Uno más no iba a hacer mortal.

Gohan al recordar eso dejo de tensarse y sonrió, aquel recuerdo siempre le mantenía feliz. El lentamente abrió los ojos y se encontró a un doctor acercándose.

—¿Quien es el responsable de la señorita Videl?—pregunto él señor con la bata blanca, Gohan se levantó ansiosamente hacia él doctor.

—¿Me podría llevar con ella?—habla Gohan haciendo que sus ojos brillarán con alegría, ya estaba esperando con ansias locas ver a Videl cargando a su pequeño bebé.

—Claro, esta en la habitación 65 en...—antes de que él doctor terminara Gohan ya había salido disparado hacia aquella habitación.

Cuando llegó frente a la habitación indicada, respiro ondo, hoy iba a ver al nuevo ser con el que vivirá grandes momentos, no importaba su género realmente, él solo quería que estuviese sano. Abrió la puerta suavemente y vio a Videl dormiendo, no había rastros del bebé, pero le dió una total tranquilidad ver a su amada dormiendo.

En una silla cercana a la camilla de Videl, se sentó y admiro a su amada, nunca se cansaría de hacerlo. Minutos después Videl se levantó con mucha pesadez.

—G-gohan—hablo Videl viendo a su esposo—¿Donde esta él bebé?

—Seguro que en un momento lo traen—hablo Gohan con mucha tranquilidad, de aquel adulto que temia ser un pésimo padre, termino siendo uno que ansiaba ver a su pequeño.

—¿Qué crees que sea?—Pregunto Videl mirando a Gohan a los ojos.

—Espero que sea niño—responde Gohan acariciando la mejilla de su amada—Porque si es niña, terminaré siendo un maldito padre celoso.

—Lo eres conmigo—dijo Videl sonriendo al imaginarse la imagen de un Gohan protegiendo a su pequeña niña—Solo imagínate con una niña.

—Yo...—Gohan no pudo terminar la frase porque la enfermera ya había entrado a la habitación con un pequeño bebé en sus brazos.

—¿Esta es mi hija?—pregunto Gohan mientras veía con atención como su Videl agarraba a la bebé—¿Segura que no es del vecino?.

La chica fulminó con la mirada a su esposo mientras tomaba a la bebé en brazos y la observaba atentamente. Ella tenía una piel blanca, sus ojos eran iguales que a los de su padre, su cabello era negro y lacio, era una hermosa creatura.

El híbrido entrecerró los ojos, no había recibido contestación por parte de su querida esposa. Suspiró pesadamente y miró a la pequeña niña. Era sumamente blanca, sus ojos eran parecidos a los suyos, negros... Además tenía un hermoso parecido con su esposa.

Él sonrió y tocó levemente la mejilla de su hija para decirle:

—Voy a cuidar de ti, mi pequeña...