Ya habían pasado algunos meses desde el nacimiento de la pequeña Pan, los padres primerizos se encontraban muy emocionados por la llegada de su pequeña hija. Ya era de media noche y la pareja se encontraba dormiendo, pero un lloriqueo de la pequeña niña hizo a sus padres levantarse.

—Te toca a tí—responde Videl dándose una vuelta desde su propio eje, dándole la espalda a su esposo.

—Pero yo fui ayer—Gruño Gohan mientras abría sus ojos con pesadez.

—¡Te quedaste dormido a medio camino!—grito Videl exaltando a su marido—¿Sabes lo raro que es encontrar a tu esposo dormiendo en el piso a media noche?, ¡Pensé que estabas muerto!—reclamo la chica de ojos azules.

—¿Como pudiste creer que estaba muerto?—pregunto confuso Gohan—Podías ver mi Ki, dah.

—Gohan...—hablo Videl indicándole con su mano la salida de su habitación para que él sayayin pudiera ir a ver qué le pasaba a su hija que extrañamente había dejado de chillar.

Gohan levantó las manos—Esta bien, yo voy.

El pelinegro camino torpemente hacia la habitación de su pequeña niña, pero al encontrar la cuna vacía padeció. Solo habían pasado siete meses desde su nacimiento y ya la había perdido, realmente se sentía como el peor padre de la historia.

Con la piel pálida y los ojos abiertos se fue a la habitación de su esposa, ella al verlo llegar le pregunto:

—¿Que le ocurría a la niña?

—Si la encontrará...

—¡Perdiste a la bebé!—grito ella asustada—¡¿Como pudiste?!

—No lo sé, woman—responde él todavía pálido—Creo que fue el destinó.

Videl lo fulminó con la mirada—Claro, se la llevó el espíritu santo.—dijo ella sarcásticamente.

—Es lo más posible...

—Estaba bromeando, imbécil—responde ella para después alertarse, debería estar buscando a su hija, en vez de estar discutiendo con su esposo—¡Debemos buscar a pan!

—Ya lo sé...

—¿Entonces?—habla ella—¿Que haces aquí paradote?

—Ya te dije que fue por el destinó—dijo él elevando los brazos, hablándole al cielo—Y el espíritu Santo.

—Y si... El espíritu santo y el destinó quieren matar a nuestra hija—responde ella mientras ve a Gohan alertarse.

—¡A la verga!—dijo él agarrando bruscamente la mano de su esposa—¡Hay que buscar a mi hija!

—Estúpido—susurro ella mientras era arrastrada por su esposo a la salida de su casa.

—¿Que dijiste?—pregunto Gohan parando la caminata repentinamente.

—Que... ¡El espíritu santo puede hacerle daño a nuestra hija!—habla ella mientras levanta su brazo.

—Exacto—habla Gohan abriendo la puerta de la casa, encontrándose con una fuerte lluvia. Los dos al ver los relámpagos y las gotas de agua que caían se vieron entre ellos.

—Yo no quiero mojarme—dijo ella para después aventar a Gohan a la calle.

—¡Por mi hija!—grita él, para después resbalarse por el piso mojado, golpeándose brutalmente la cabeza.

—¡Ahhh!—grito él—¡Mi cabeza!.

—Ahora vas a hacer más estúpido de lo normal.

—¡Oye!—dijo él sayayin al escuchar eso—No soy estúpido.

—Tal vez antes no—hablo ella—pero con ese tremendo golpe que te diste, ya quedaste idiota.

Gohan la fulminó con la mirada—Ven, vamos a buscar a nuestra hija—dijo él jalandola hacia afuera.

Ellos pasaron alrededor de dos horas corriendo por la calle, buscando por los arbustos y molestando a los vecinos para preguntarles si habían visto a su pequeña hija.

La pareja de casados yacian corriendo entre las calles, hasta que la de ojos azules paró repentinamente para después darse varios golpes en la cabeza con la palma de su mano.

—¿Que ocurre Videl?—dijo Gohan mirando extraño a su esposa—Si te sigues pegando de esa manera, vas a quedar más idiota que yo.

—¿La estupidez se pega?—pregunto Videl viendo a su esposo a los ojos.

—Eh... Creo que no.

—Nah, si se pega.

—¿Porque dices eso?—pregunta de nuevo Gohan.

—Pudimos ver su ki todo este tiempo y no lo hicimos—hablo ella, haciendo que él al igual que ella se pegará con la palma de su mano—Ahora mismo está dormiendo tranquilamente en la casa, mientras que nosotros nos encontramos afuera, en piyama y mojados.

Los dos se vieron a los ojos para después suspirar. El caminó de vuelta a casa se la pasaron en silencio. Cuando llegaron a la casa se encontraron a Pan hecha bolita en un closet. Los dos padres sonrieron al ver a su pequeño angelito dormiendo tiernamente.

—No me sorprende que este escondida en el closet—dijo él mientras tomaba a la niña—seguramente la levantó un trueno, haciéndola llorar y al ver que no recibía nuestra atención se levantó y escaló la cuna, para al final esconderse en un closet y no volver a escuchar los truenos, o bueno, no de la misma manera, se escucharía un poco menos—hablo Gohan bajando los hombros.

—Eres realmente Inteligente cuando te lo propones—dijo ella tomando la mano de su esposo—Eso es lo que me gusta de tí, aveces puedes ser tan idiota... Pero muchas otras tan inteligente que te deberías de llamar Albert Einstein.

—Si lo sé—dijo él—Soy un superdotado, no era de esperarse.

—Y aveces un egocéntrico—dijo ella suspirando pesadamente—Pero aún así, te amó.

—Yo igual—dijo Gohan antes de fundirse en un beso junto con su esposa.

Al terminar de besarse, la pareja se fue a su habitación, está vez con la pequeña bebé que dormía entre ellos.

Al final la pequeña familia se quedó dormida en un profundo sueño. O bueno, esto fue así por unos treinta minutos, ya que, el despertador sonó, diciendo así, que ya eran las seis de la mañana.

—Maldición...—susurro Gohan levantándose lentamente de su cama—Jamás me vuelvo a olvidar sobre el ki, seguramente no me di cuenta por el golpe que me di en la noche. No es que haya sido un despitado...

—Calla, Gohan—dijo Videl agarrando la almohada y colocándola en su cara—Tengo sueño.

El chico solo frunció el entrecejo para después echarle un bote de agua a su queridísima esposa. Que al momento reaccionó mal y le corretio por toda la casa y todos tuvieron un final feliz, menos Gohan que recibió un grave castigo de parte de su esposa.