Disclaimer: Los personajes pertenecen únicamente a Stephanie Meyer. Yo solo juego con ellos.

!MARATÓN DE TRES CAPÍTULOS! CAPITULO 1/3


MISS FRIENDSHIP.

CAPITULO 13: ROMEO Y… ¿NO JULIETA?

BELLA POV.

Y sin darme cuenta, los tediosos días de ensayo (Que habían sido solo tres minúsculas semanas ¡¿pueden creerlo?!) se habían pasado volando. Ni siquiera iba al día con las demás clases por la estúpida obra. Mañana era la obra. Edward y yo habíamos ensayado, y ensayado como locos. La única parte que no habíamos tocado era la del beso. Siempre que trataba de hablar sobre eso, yo le cambiaba el tema o huía, como siempre lo hacia, pero, Hey, al menos funcionaba.

Solo una vez. Una maldita vez, había intentado besarme mientras ensayábamos. ¿Y adivine que? Pues me desmaye. Así como lo leen. Cuando Edward se acerco a mí y estábamos solo a centímetros de que nuestros labios se tocasen, los nervios me dominaron y empecé a hiperventilar como si fuera un ataque de asma, o algo por el estilo. Fue tanto la falta de aire, que mi visión se torno borrosa hasta que todo se hizo negro. Desperté después en la habitación de huéspedes en la casa de los Cullen. Carlisle me había revisado, y había dicho que no pasaba nada. Solo era cuestión de minutos para que despertase. Media hora después, me desperté y Emmett se burlaba de mí y me decía cosas como 'Debilucha' mientras que Esme lo regañaba y Alice lo golpeaba. Edward había dicho que eso no podía suceder en la obra y me prepare mentalmente durante la última semana que no tenía por que ponerme en ese estado. Y estoy a punto de conseguirlo. Cuando me lo imagino, ya no hiperventilo, solo me sudan las palmas de las manos y me tiemblan un poco las rodillas. Pero ¡Ya no me desmayo!

-¡Bella! ¡Tenemos que ir a comprar mas maquillaje!- me grito Alice mientras entraba a la casa como si nada.

-¡Hola Cariño!- la saludo mama. No, pues, si hasta podía vivir aquí si quería.

-Hola señora Swan ¿Cómo esta?- le saludo amablemente a mi madre.

-¿pero que? Alice, tienes toneladas de maquillaje en tu casa.- dije cruzándome de brazos. Ella meneo la cabeza de lado a lado.

-Si, pero esta situación amerita mas maquillaje Bella.- dijo Alice firmemente como si se tratara de vida o muerte.

-hum… ¿okey?-

-Bien, entonces vámonos nena.- dijo dando brinquitos. Me empujo por la puerta y me subió a su ostentoso Porche Amarillo y condujo por las calles hasta el centro comercial. Fuimos a miles de tiendas de maquillaje de marca, y en cada parada Alice llevaba al menos tres bolsas de cada tienda. ¿Es que planeaba dejarme como un payaso?

-Alice, ¿Por qué llevas tanto maquillaje?- ella me sonrió.

-Hay que combinar nena.- abrí mucho los ojos. Ella rodo los suyos. –ay, okey, lo demás es mío.- dijo. Solté una risita. Solo Alice teniendo toneladas de maquillaje en su casa sin usar lleva miles de bolsas con más maquillaje. -¡Bella, necesitas un vestido para mañana! Y ese de ahí es perfecto.- dijo señalando un vestido, era azul, de encaje, manga larga y tenia un listón de seda justo en la cintura**.

-Alice, eso es muy corto…- dije.

-patrañas. Se que es perfecto para ti.-dijo mientras me arrastraba de la mano hacia la tienda. Una vez dentro, le dijo a la empleada encargada que quería que yo me probara ese vestido. Ella me lo alcanzo y Alice me empujo hacia los probadores. Con un suspiro de derrota, entre a uno de los cubículos y me despoje de mi ropa. Subí le vestido por mi cuerpo hasta que encajo perfectamente en el. Era hermoso, pero creo que muy corto. Abrí la puerta del vestidor haciendo una mueca. Alice abrió los ojos como platos.

-¡oh por Dios! ¡Bella mírate!- dijo mirándome de pies a cabeza. – es hermoso. Es perfecto para ti. Listo, te lo llevas.- dijo muy decidida. Suspire en derrota.

-ya que. Tú mandas, Alice.- dije. Ella empezó a dar saltitos y a aplaudir.

– quedara picada, yo lo se… es hermoso… Edward…- empezó a murmurar cosas sin sentido. Solté una risita y me metí en el vestíbulo. No lo admitiría, pero este vestido era hermoso, y lo amaba secretamente.

Hoy era el 'gran día'. El auditorio estaba lleno de personas. Detrás de las cortinas, los voluntarios corrían de acá para allá y de allá para acá. Me distraían un poco, pero solo un poco de todos lo nervios que traía encima. El vestido azul, había quedado para, según Alice, cuando finalice la obra y nos presentaran a todos los actores, me lo pondría e 'iluminaria el escenario'. Ella estaba justo aquí. Me estaba maquillando. No me había cambiado aun. Tenia que ponerme un vestido, que era rojo, casi anaranjado, que se ceñía un poco más arriba de la cintura. Era manga larga, me llegaba hasta los pies y era extremadamente caliente.

Alice termino con mi maquillaje y empezó con mi cabello. Me peino estilo Claire Danes, en Romeo y Julieta de la versión de 1996.

-Listo, Bella. Estas hermosa. Ahora ve y ponte tu vestido. ¡Corre!.- dijo Alice muy emocionada. Me puse el maldito vestido, ignorando las miradas que algunas personas me daban. Cuando termine, me puse las zapatillas del mismo tono que el vestido y Salí.

-¡Hay por Dios Bella! Eres la Julieta mas hermosa que he visto.- dijo la señorita Marshall mientras me guiñaba un ojo y me sonreía. Yo me sonroje. Justo ahí, apareció Edward disfrazado de Romeo. Llevaba una camisa blanca, toda holgada, y era abierta hasta el pecho. Unos pantalones grises, un cinturón marrón y unas botas del mismo tono. Romeo estaba perfecto.

- Señorita Marshall, hay un problema con la utilería de…- justo cuando clavo su mirada en mi, me escrudiño de pies a cabeza. La señorita Marshall sonrió y se fue.

-¿Bella? ¿Eres tu?- dijo. Sonreí mientras me sonrojaba.

-No. ¿Quién es Bella? Yo soy Julieta Capuleto.- dije con aire de superioridad. El sonrió.

-mil disculpas, bella dama. Romeo Montesco para servirle.- dijo mientras tomaba una de mis manos y la besaba. Me sonroje mas y empecé a reírme con una estúpida.

-¡Todos listos! ¡La obra empieza dentro de diez minutos!- dijo la señorita Marshall. Aparte mi mano de la de Edward y le di una ultima sonrisa y me fui a mi camerino. Tome agua. Mucho. Trate de calmarme milagrosamente lo conseguí porque actuar me gustaba mucho. Diez minutos después comenzó la obra. Salieron los personajes secundarios, como se supone que empieza Romeo y Julieta. Después de varias escenas, llego mi turno. Empecé dudando un poco, pero al ver que todo estaba bien, que nadie se burlaba de mi, agarre más confianza, y me deje llevar. Actué como me gustaba, se sentía bien y era simplemente perfecto. Todo iba de maravilla, hasta que llego la escena cinco del acto primero. El primer beso de Romeo y Julieta.

- Si con mi mano he profanado tan celestial altar, perdóneme. Mi boca borrará la mancha, cual peregrino ruboroso, con un beso.- dijo Edward mientras tomaba mi mano. No pude evitar sonrojarme hasta quedar como un tomate.

- El peregrino ha equivocado el sendero pese a que parece devoto. El palmero únicamente ha de besar manos de santo.-Dije levantando la cabeza. Estaba orgullosa conmigo misma al ver que no titubee en ningún momento, y lo dije muy segura de mi misma.

Primera vez en la vida que estas segura de ti misma. Debo reconocer que me sorprendiste. Pero no te aplaudiré. Mi conciencia.

-¿Y no tiene labios el santo lo mismo que el romero?- dijo Edward acercándose una paso mas a mi.

- Los labios del peregrino son para orar.- en este momento no se escuchaba ni un murmullo por parte del público. Todos estaban concentrados en nosotros dos. Yo sentía como si todos desparecieran y solo fuéramos nosotros dos. Como si yo fuera Julieta y el fuera Romeo.

-¡Oh, es una santa! Cambien pues de oficio mis manos y mis labios. Ore el labio y otórgueme lo que le pido.- dijo acercándose otro paso. Mi corazón latía con tanta fuerza que dolía.

-El santo escucha con tranquilidad los ruegos.- dije. No titubeé.

-Entonces, escúcheme tranquila mientras mis labios oran, y los suyos se purifican.- ese momento. Ese era el momento. Sentí un vuelco en el corazón y todo se puso en cámara lenta. Todo y todos desaparecieron y solo éramos el y yo. Se acerco hasta que nuestras narices se juntaron. Incluso sentí las miradas de los demás actores, los personajes que se supone que tenían que simular la fiesta en la casa de los Capuleto, pararon de hacer lo que estaban haciendo para observarnos. El tomo mi mentón y me beso. Se sentía real. Como si no fuera actuado. Como si todos sus sentimiento –inexistentes- hacia se demostraban con esa simple caricia. Tomo mi labio inferior entre los suyos y suspire. Y así de rápido como empezó, termino, y me vi forzada a regresar a la realidad.

-En mis labios queda la huella de su pecado.- Las palabras salieron de mi boca sin permiso. Me sorprendí yo misma, con la calma con las cuales pronuncie esas palabras.

-¿Del pecado de mis labios? Ellos se retractarán con otro beso.- se acerco nuevamente y planto otro beso en mis labios. Pensé si sabría igual al paraíso como fue el primero. No. Fue mejor.

- Besas muy virtuosamente.- me sentía entumida. Como si no pudiera moverme, pero lo hacia como si alguien me controlara. En eso, tres de las luces comenzaron a fallar y la música se empezó a atrofiar y las notas salían sin sentido. La señorita Marshall se disculpo y cerró el telón. Que raro. Me quede ahí parada. Tratando de pellizcarme a ver si eso no era un sueño.

-Tenemos problemas técnicos.- dijo la señorita Marshall.- Todos a sus camerinos hasta que se resuelvan.- dijo con voz implacable. Volee a ver a Edward y me miraba con una sonrisa en los labios y en sus ojos había… ¿adoración? Me sonroje y camine hacia mi camerino. Justo en ese momento me dio ganas de hacer pis. Genial Swan. Siempre arruinas todo.

Corrí al baño. Me metí he hice pis. En lo que estaba por salir del cubículo mientras me arreglaba la falda, entraron dos chicas –supuse porque, duh, era el baño de chicas- con tacones y resonaban en toda la habitación. Se escuchaban murmullos y risas. En lo que abrí la puerta vi a Lauren y a Jessica paradas enfrente de la puerta de mi cubículo.

-Oow, mira Jessica, Julieta estaba haciendo pis.- dijo con una sonrisa maliciosa en el rostro.

-mal, mal, mal Julieta. Creo que es mas como cenicienta que Julieta ¿no? Es una mugrosa.- dijo con una risita.

-hum, tienes razón. Ve a lavar el inodoro, mugrosa.-dijo Lauren y me empujo hacia el cubículo de nuevo, tan fuerte que hizo que me sentara en el inodoro. Empezaron a reírse. Yo solo las miraba desde mi posición.

-¿Qué es esto mugrosa?- dijo Jessica y tomo mi muñeca izquierda, donde estaba colocada mi delicada pulsera de plata, la que Alice me regalo. –Cariño, las mugrosas no usan estas cosas.- dijo y con un movimiento rápido de la mano me la arranco, mientras se hacia añicos en el suelo. Ella rio.

-mira zorra, yo se que quieres robarle el novio a Tanya, pero nosotras no te lo permitiremos. Zorra, eso es lo que eres y nada mas eso.- dijo. Empezaron a reírse y cuando quise ponerme en pie, me volvieron a empujar y me hicieron resbalar. Sentí un golpe seco en la parte superior de la cabeza. Ellas se fueron y cerraron la puerta detrás de ellas. Sentí como todo daba vueltas alrededor de mí y miraba manchas negras a causa del golpe, pero unos minutos después, mientras estaba sentada, mu fui recuperando. ¡La obra!

Me puse en pie pero cuando empuje la puerta no se abría. Empuje mas duro, la golpee y la patee. ¡Me habían encerrado! ¡Que bajo habían caído! Grite por ayuda, pero nadie se asomo siquiera. Empecé a llorar, como no, y mi maquillaje se corrió por todo mi rostro. ¿Cómo era posible? ¡Pensé que esto solo pasaba en las telenovelas de mama! Ugh… me senté en el frio suelo. Grite más fuerte por ayuda. Los minutos pasaron. Sentía rabia. ¿Por qué me hacían eso? Trate de salir por la parte de abajo, pero no cabía. Suspire. Solo esperen a que Edward se de cuenta de la clase de novia que tiene. Recogi los pedacitos de cadena.

El tiempo siguió corriendo. Me estaba quedando dormida de tanto llorar. Sentí como alguien entraba en el baño y abrí los ojos y empecé a golpear la puerta del cubículo de nuevo. Alguien la abrió desde afuera y vi que era un señor mayor y delgado con un bigote grisáceo y los ojos marrones. Me miraba extrañado.

-¡Gracias!- dije y Salí corriendo hacia el auditorio. Tal vez la obra seguía… cuando llegue al escenario, todo estaba oscuro. No había ni un alma.

-¿Hola?- grite. Nada. Nadie. Había terminado. Romeo y Julieta había terminado sin Julieta. Mierda. Tanya me las iba a pagar. Así justamente me había amenazado ella, y cumplió su promesa.


**El vestido azul de encaje de Bella, es el que Kristen Stewart uso para la premiacion de los Kid's Choice Awards 2012. ;)