—No quiero que incendien la casa—ordeno Videl a los dos sayayins que se encontraban en la puerta—No quiero que haya una indundacion en mi casa, como la otra vez. No quiero que la casa este sucia cuando vuelva, no quiero...

—Ya entendimos, mamá—dijo la pequeña de cinco años mientras sonreía—Además va a estar el tío Piccoyo, ¿Que puede pasar?

Ella bajo los hombros—La otra vez dijiste lo mismo y la casa estaba inundada de agua, parecía mar.

—Fue un pequeño accidente...—dijo Gohan mientras se rascaba la nuca—No volverá a pasar.

Suspiró pesadamente—La comida está en el refrigerador. Pan no dejes que tu papa pise la cocina, cuando lo hace todo termina en llamas. Gohan no dejes que la pequeña coma muchos dulces, terminará imperativa y no vas a poder controlarla.

—Piccolo—hablo la muchacha dirigiéndose al namekiano que se encontraba recargado en una esquina—Cuida de los niños, pueden ser muy revoltosos.

—¡Yo no soy un niño!—Grito Gohan indignado mientras cruzaba los brazos y hacia un puchero.

—No me refería a tí, idiota—dijo ella mientras rodaba los ojos, este solo se sonrojo notablemente—Hoy en la noche vendrá Iresa con su pequeño hijo, ¿No lo recuerdas, Gohan?

—Yo, este...—se sonrojó—Claro que lo sabía, solo te estába poniendo a prueba.

Videl negó con la cabeza mientras sonreía—Es una lástima que no pude estar presente para ponerme al día con Iresa, hace tiempo que no hablamos—hablo ella mientras se ponía el bolso—Como sea, se me está haciendo tarde, los veo luego—dijo para después despedirse de su familia e irse de la casa.

—¡Pido el sofá!—Grito Gohan para después salirse corriendo al lugar indicado. Los dos sujetos restantes solo fruncieron el ceño y se dedicaron a seguir con sus actividades cotidianas.

—Pero, papá—decía Pan mientras hacía un puchero—Yo quería ir a entrenar con el señor Piccoyo.

—Lo siento, pero debemos de recibir a las visitas—Hablo Gohan mientras le acomodaba el vestido a su pequeña—Además de que Piccolo va a estar cuidando de tí como de Theo.

—¿Theo?—pregunto la niña nerviosa—¿Va a venir, Theo?

—Pues, claro—hablo obvio—Es hijo de Iresa.

Ahora más que nunca, Pan tenía una tremendas ganas de irse a entrenar. Theo había sido el chico que le había pedido ser su pareja, mientras Pan inocentemente pensaba que era comida. Cuando ella se enteró de lo que realmente significaba tener una pareja, rompió con Theo, haciendo que esté la odiara. Pan se sentía nerviosa por lo que podría pasar, talvez recibiría algunos reclamos de él, talvez la ignoraria, no lo sabía con claridad, pero definitivamente no quería ver al infante.

—Padre—dijo pan mientras tragaba saliva—Creo que yo...

Antes de que pan formulará alguna excusa para escapar de la casa, el timbre sonó, provocando que su padre se levantará y abriera la puerta.

Y ahí estaba la razón por el cual, Pan tenía que salir de la casa lo antes posible.

Un pequeño niño de cabello rubio y ojos verdes entraba despreocupadamente a la casa. Él al ver a su ex-pareja frunció el ceño y entrecerró los ojos. Le mando una mirada de odio a la pequeña niña que con temor se escondió detrás de su padre.

—¡Pan!—Grito la mamá del niño—¡Pero qué grande estás!

La niña miró por unos instantes a la señora de cabello rubio, para después trasladarla a la de su hijo. Físicamente eran idénticos, pero en cuando a su personalidad prefería mil veces a su madre, él niño era un sicópata, o bueno eso pensaba la pequeña.

—Gracias—susurro la pequeña mientras agarraba fuertemente el pie de su padre, provocando una mueca por parte de su progenitor.

—Pan, si quieres puedes ir a jugar con Theo—hablo Iresa mientras les sonreía—El me contó que te extrañaba mucho.

—Extrañaba odiarme...—susurraba la pequeña mientras lentamente se despegaba de su padre para ir con su "amigo" a su habitación.

Durante el trayecto hacia la habitación se produjo un silencio incómodo que Pan trato de deshacer con un silbido. Cuando entraron a la habitación él niño se sentó en la cama y sonrió para después bajar la mirada.

—Tantas películas en Netflix y tú preferiste ver morir nuestro amor—empezo a hablar el chico.

—Theo...

—Tanto suelo y preferiste pisar mis sentimientos—hablo Theo mientras le salía una pequeña lágrima.

—Theo...—hablo la pequeña mientras se acercaba lentamente hacia él.

—Tanto jabón que existe en el mundo y tú decidiste jugar sucio conmigo—continua mientras se le escapaba otra pequeña lágrima.

—Theo...—hablo Pan mientras se sentaba a lado suyo.

—Tantos limones que hay, pero no existe nada más amargo que tu adiós—dijo mientras se acostaba boca abajo en la cama, cubriéndose con una almohada.

—Theo...—hablo la pequeña mientras le acariciaba la cabeza.

—Puedes dejar de decir mi nombre—hablo este con un tono de voz apagado.

—Yo lo siento—hablo ella mientras desviaba la mirada hacia la puerta—¿Puedo hacer algo para que te sientas mejor?

Él chico sólo levantó la cabeza y la miró a los ojos. ¿Podría hacer algo ella?, Claro que podría. Él levantó la cabeza a la altura de Pan y le dió un rápido beso en los labios. Esta solo se sonrojo notablemente y giro la cabeza hacia la puerta, encontrándose con una grata sorpresa.

Su padre estaba presente.

Su padre mataría a Theo de eso estaba segura.

—P-papa—tartamudeo Pan mientras veía a su padre ponerse rojo de furia.

—¡¿Que rayos está ocurriendo aquí?!—grito Gohan mientras veía fijamente al pequeño que yacía escondido detrás de Pan.

—¡Tú!—Hablo Gohan mientras señalaba al pequeño—¡Eres niño muerto!

—¡Corre, Theo!—Grito Pan mientras veía a su padre corretiar al infante—¡Corre, Theo!

—S-señor se lo puedo explicar—hablo el chico mientras esquivaba un plato que le había aventado Gohan.

—¿Que me vas a explicar?—dijo el furioso—de como se sintieron los labios de mi hija.

Otro plato fue lanzado hacia el chico, que ágilmente fue esquivado.

—N-no—habla él—Fue un accidente.

—Un accidente va a hacer tu muerte.

—¡Gohan!—grito Iresa agarrando la oreja de su amigo—¡Que le estás haciendo a mi Theo!

—El beso a mi hija—dijo mientras intentaba zafarse del agarre de Iresa.

—¡Y tu le estás lanzado platós!—grito ella indignada—¡Theo!—Grito ella—Métete al auto tu y yo debemos hablar, mientras que tú Gohan, le voy a contar todo a Videl.

El chico padeció.

La señora rubia suspiró y soltó a Gohan, para después rápidamente irse a su auto y hablar con su hijo sobre el beso.

—Padre...—hablo pan mientras veía a Iresa irse—¿Crees que mamá nos maté?

—Creo que lo mejor es preparar las maletas porque tu madre me enviara de nuevo a la casa del perro—dijo Gohan mientras bajaba los hombros.

Pan sonrió—Por lo menos no incendiamos la casa.

Gohan la imitó—Ni la indundamos.

Los dos se miraron para despues chocar los puños.

Eso para ellos había sido un record.