GreenEyesSpn te agradezco de nuevo que siempre dejes Reviews en cada capítulo :D y lamento angustiarte tanto xD un beso!
Esta es la continuación del capítulo anterior "El cielo hoy puede esperar" con una de mis canciones favoritas, recomiendo escucharla mientras leen :)
Y el infierno también
watch?v=THQM52jk0gg&feature=related
Dream of Flying - Brian Crain
El aire golpeaba sus rostros, ambos trataban de enfocar su vista en el otro, la sensación era como ninguna otra, no existía nada, sus cuerpos se encontraban fuera de cualquier contacto en aquel efímero vuelo, el final de la caída se aproximaba, las olas seguían con su furioso vaivén contra las rocas queriendo destrozar todo a su paso...y a ellos, a ellos no les podía importar menos.
Para aquellos hombres que por tanto han pasado, que tanto han sufrido, que tanto han soportado, por tanto han luchado y tanto han perdido, para ellos no importaba que fuera a pasar al terminar el descenso, si el destino tanto se empeñaba en apartarlos uno del otro, podía joderse entonces, porque si morían sería así, juntos.
Dos gritos, un respiro...oscuridad.
El mar en su más salvaje estado los abrazó a su interior, se apoderó de ellos encaprichado sin la mas mínima intención de dejarlos ir de la profundidad que los albergaba y ambos cazadores se dejaron ir, se abandonaron al abismo queriendo no pensar en nada pero en su defecto, pensando en todo.
Ambos rememoraron todo, cual película su vida pasó frente a sus ojos.
Imágenes borrosas, rostros indefinidos, momentos casi olvidados, y después...lucidez.
Recordaron como si lo estuviesen viviendo de nuevo, el primer beso, la primera noche juntos, la mirada del otro brillando en tantos tonos imposibles, las palabras dichas y las que no también, instantes buenos e instantes malos, el dolor de perderse, de no poder cambiar aquel fatal destino, lo difícil de su situación y mas aun, de su relación.
Desesperación, lamentos, derrota...sombras.
Dean comenzaba a sentir que el aire le faltaba, sabía que si no hacía algo pronto, aquello que empezó como una broma terminaría por ser algo real, pero simplemente no quería luchar, no más, consideró la posibilidad de que aquel fuera su fin, ahí en medio de aquella penumbra pero con el ser que más amaba a su lado, no en manos de aquellos que solo querían su desdicha.
Decidió no hacer nada y dejar que el mar siguiera sumergiéndolo y olvidarse de todo, pero de nuevo, su mente no se lo permitió y pronto se vió bombardeado con imágenes de él.
Sam en sus brazos mientras lo sacaba de su casa prendida en llamas, durmiendo abrazado a él porque temía del monstruo bajo su cama, riendo mientras le hacía cosquillas para sacárle alguna información, molesto después de gastarle una mala broma, cruzando la puerta para comenzar una nueva vida lejos de él y su padre, en sus brazos de nuevo escapando de las llamas que recreaban la tragedia de su niñez, a su lado en el auto camino a resolver algún caso, concentrado mientras investigaba, exhausto después de una noche de sexo, absolutamente todo en su mente era Sam, su pura sonrisa, sus adorables hoyuelos, su largo cabello, su tierna mirada.
Un pensamiento, una razón, una profunda inhalación...vida.
-¡Sam!- Dean como pudo jaló todo el aire que le hacía falta y trató de mantenerse en la superficie, buscó con la mirada a su hermano pero solo era capaz de ver el oleaje del océano.
Desesperado, el rubio se sumergió de nuevo en el agua, tal vez su hermano seguía hundido, tal vez su hermano lo estaba buscando debajo, "tal vez" sintió un dolor agudo en el pecho ante aquella posibilidad, tal vez Sam ya no estaba vivo.
De pronto se sintió estúpido y aterrado a la vez ¿Cómo pensó siquiera en convencer a su hermano de esto?
En la penumbra de las profundidades trató de divisar al menor pero no lo logró, subió de nuevo a tomar aire y repitió su busqueda...nada.
-¡Sam!- gritó ahora con todas sus fuerzas, desesperado y al borde del colapso, había perdido a su hermano una vez, había cambiado su destino por su alma y ahora todo había sido en vano -¡Sam!- intentó de nuevo sintiendo que la garganta se le cerraba.
Esta vez lo había jodido.
-¡Dean!- la voz de Sam fue como RPS a un corazón que ya había dejado de latir.
-¡Sammy!- nadó en dirección a la voz del castaño visualizando por fin la orilla.
-¡Aquí!- le guió -¡Estoy bien!- y jura que jamás se sintió tan aliviado de escuhar esas dos palabras.
Cerca de la orilla Sam se mantenía a flote en la superficie, el rubio aceleró las brazadas y llegó hacia él tan rápido como pudo, lo abrazó con las pocas fuerzas que le quedaban sintiéndose tan bien de tener al pequeño entre sus brazos.
-Eres un idiota, creí que te había perdido- dijo sin separarse de su hermano y usando las piernas para no hundirse.
-Yo igual pensé que no saldrías de entre las olas, ha sido el peor susto de mi vida-
-Lo siento tanto Sammy- peinó el largo cabello hacía atrás para descubrir su rostro y fue dejando pequeños besos por él -no se en que estaba pensando- y le besó por fin los labios.
-De hecho ha sido en parte emocionante, por un momento sentí que nada podría detenernos- dijo el menor habiendo terminado el beso -es algo que no voy a olvidar-
-Que bien porque no lo volveremos a hacer, ahora vamos a la orilla- se separó de su hermano y comenzaron a nadar hacía la orilla.
Cuando llegaron a tierra firme dieron solo unos pasos y se tiraron boca arriba en la superficie arenosa, recuperaron su ritmo cardiovascular normal y cruzaron sus miradas, ambos con una sonrisa en el semblante.
-Sam...- el rubio se acomodó sobre un brazo de costado para poder observar mejor a su pequeño.
-Dime- el castaño imitó a su hermano y lo observó expectante, Dean suspiro largo y sonoramente y buscó en la mirada ajena el valor para seguir hablando.
-Pase lo que tenga que pasar, no importa que, quiero que seas consiente de algo- alargó su brazo para sostener la mejilla ajena -puede que no te lo diga muy a menudo, pero...- contorneó los labios del menor con su pulgar -te quiero Sammy-
Y si Sam quería decir algo, Dean no se lo permitió porque tan pronto como hubo expresado lo que sentía se apoderó de la boca de su hermano mientras se iba acercando más a su cuerpo, se posicionó sobre él y comenzó a acariciar su torso y pecho. El menor no pudo mas que devolver el beso, las caricias y los jadeos, se sentía tan bien estar en contacto con aquel hombre que le robaba el aliento y le devolvía a cambio la vida.
Lo quería así para siempre, besándole el cuello, haciéndole cosquillas con su corto cabello mientras recorría su pecho con sus labios, deseaba poder acariciar esos brazos y esa espalda por toda la eternidad y escucharle suspirar como sabe que no lo haría con nadie más, necesitaba aquella emoción y esos nervios de sentir que era la primera vez cada que Dean le penetraba.
Es por eso que siempre que podía trataba de imaginarse que ellos tenían una vida normal, una en la que no conocían de los seres sobrenaturales que poblaban la tierra, una en la que podían amarse sin temer que de un momento a otro puede que ya no estuvieran vivos.
Una en la que Dean estuviera siempre a su lado.
"Soñemos hoy que nada puede detener este vuelo que juntos hemos improvisado"
