GreenEyesSpn: Ya los saqué del agüita :P


Te dedico mi esperanza

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A gritos de esperanza - Alex Ubago

Bobby les había hablado a los chicos esa mañana, necesitaba ayuda pues al parecer algo estaba matando a la población de Alexandría, Minnesota; Bobby se encontraba entonces en Michigan y dado que los jóvenes Winchester estaban cerca en Dakota del Norte decidió acudir a ellos, Sam y Dean accedieron y se dirigieron al lugar a investigar.

Dar con el asesino fue fácil, se trataba de un hombre lobo que atacaba a los residentes del lugar, todos hombres; los chicos formaron su plan y decidieron que irían esa noche a atraparlo.

Siguieron a la bestia hasta una casa en los suburbios, eran cuarenta minutos pasada la media noche asi que las calles estaban vacías y las luces de las casas apagadas asi que lo único que les daba un poco de visibilidad eran unas farolas de luz tenue y el brillo de la luna llena, vieron al hombre lobo entrar forzando una ventana y fue cuando decidieron adentrarse en el lugar.

Los hermanos apenas podían distinguir por donde caminaban tratando de averiguar por donde se había metido el ser, trataron también de escuchar algo que los alertara de la posición de éste pero solo se encontraron con un silencio sepulcral.

-No lo veo por ninguna parte Dean-

-Debe estar arriba, vamos-

Un grito proveniente de una de las habitaciones del segundo piso confirmaron las palabras del rubio, subieron lo más rápido que pudieron y al llegar al cuarto Dean pateó la puerta para abrirla, entraron apuntando con sus armas al frente y encontraron a la bestia sosteniendo en el aire con una mano a un hombre rubio, Sam dió el primer disparo en el brazo del hombre lobo puesto que con la posición que éste tenía no era posible atinar un disparo al corazón; el ser soltó un aullido adolorido y dejó caer al hombre inconsiente en el suelo antes de abalanzarse sobre Sam, ambos, la bestia y Sam forcejearon los segundos que le tomó a Dean lanzarse sobre la bestia y dispararle justo en el corazón acabando con ella. Dean ayudó a su hermano a levantarse y tomó su rostro con ambas manos.

-¿Estás bien Sammy?-

-Si, si, no fue nada- sonrío y se separó de su hermano para revisar si el hombre aun tenia pulso -Está desmayado pero bien, despertará en poco tiempo asi que será mejor que nos vayamos y que nos llevemos el cuerpo- y así lo hicieron, llevaron al cuerpo a un lote baldío cerca de ahí y quemaron sus restos.

-O-

-Pff que nochecita, dormiré por lo menos dos días- dijo Sam entrando a la habitación del Motel.

-Me parece buena idea, pero antes quiero mostrarte algo- el rubio salió de nuevo del cuarto en dirección al Impala de donde sacó lo que parecía una maleta negra y regresó.

-¿Que es eso Dean?- preguntó tumbado en la cama.

-Ya verás- contestó abriendo el estuche y sacando una guitarra de ésta, se sentó en una de las sillas que estaba frente una mesa de la habitación girándola en dirección a Sam ,acomodó la guitarra en su regazo y sus brazos en posición para tocar.

-¿Una guitarra? ¿Desde cuando sabes tocar?- se incorporó en la cama hasta quedar sentado.

-Hay muchas cosas que aprendí durante tu estadía en Stanford hermanito- le dedicó una sonrisa socarrona al pequeño, sonrisa que paso a ser tierna -Quiero...dedicarte algo-

Sam tragó en seco, siempre que creía que su hermano no podía sorprenderlo más, saltaba la barda y lo lograba. Dean carraspeó para aclararse la garganta y tocó unos acordes para revisar que el instrumento estuviera afinado.

-Bueno pues...esta canción describe lo que siento en estos momentos, espero te agrade- dijo el rubio sonriéndo de lado, empezó a deslizar sus dedos por las cuerdas para producir las primeras notas sin apartar la vista de la guitarra.

-A pesar de que la luna no brille mañana...me dará igual, pues solo el verte reír
es lo que me hace feliz, mi alma- entonces subió la vista para encontrarse con aquellos ojos multicolor que lo veían con una mezla de sorpresa y ternura -Y es verdad que una mirada distinta
o algun gesto mas frío, se clava- la voz de Dean era gruesa y dulce a la vez, acariciando con cada palabra los oídos de su hermano -en mi pecho la daga del desconcierto, pero amor, ahí esta la magia-.

Sam creyó que posiblemente estaba soñando, le gustaba la voz de su hermano y cuando éste cantaba en el auto, pero nunca lo había escuchado así, cantando una balada con ese tono que hacía que su corazón martillara con fuerza en su pecho.

-Ahora que te veo niño ya te echo de menos...no imagino mis heridas si algún día te vas lejos- Y lo sentía, cada estrofa que Dean cantaba sentía que estaba hecha para ellos, era exactamente lo que él sentía por Sam -Querría, por esto...- subió el tono de su voz mientras clavaba su mirada en Sam con tanta fuerza que el pequeño podía ver todo lo que su hermano trataba de transmitirle, palabras escondidas que solo sus ojos podían mostrar.

-Que si preguntan por mí, no les digas donde fuí...que tu alma sea fuerte, y cuando mires hacia el frente
no recuerdes todo lo que no te dí.- Los ojos del castaño se cubrieron de una capa cristalina, resultado de aquellas palabras, Dean le estaba pidiendo a través de esa canción, que siguiera adelante cuando el no estuviese, que fuera fuerte -Y es que quedan tantas cosas por contarte y que me cuentes, tantos ratos y pasiones por vivir...- el mayor se fijo como de los ojos de su hermano emanaban lágrimas que parecían incontenibles e interminables y por un momento se sintió con la voz rota, sin poder evitarlo soltó el también unas cuantas lágrimas -a tu lado, mi vida, a tu lado.-

-Y ojalá, que nuestros ojos si brillen, mañana...- se levantó de la silla y caminó lento hacia Sam sin dejar de tocar y cantar -y que tu voz siga pidiéndome a gritos, amor, a gritos de esperanza.- al llegar a hasta donde estaba el pequeño se agachó lo suficiente para pegar su frente a la contraria mientras cerraba los ojos con suavidad y sonriéndo, Sam sentía el aliento de Dean golpeandole en el rostro mientras seguía cantando.

-Ahora que te tengo no pienso perder el tiempo ni perderme por mi absurdo ego ni un solo momento- el menor de los Winchester llevó una de sus manos a su boca para acallar los sollozos que amenazaban con salir mientras que con la otra se aferraba a la camisa de su hermano -Se esfuma, el miedo.- Dean dejó un beso efímero y lleno de cariño en la frente de Sam antes de sentarse sobre sus piernas frente a frente.

-Y si preguntan por mí, no les digas donde fuí...que tu alma sea fuerte, y cuando mires hacia el frente
no recuerdes todo lo que no te dí.- Sam abrió los ojos llenos de lágrimas para encontrarse con los jade en las mismas condiciones, Dean acercó su rostro al oído de su hermano para susurrarle la siguiente estrofa.

-Que tu luz brille por siempre porque tú te lo mereces, y perdona si algún día pretendí, que no fueras, tu mismo.- le dió un beso en la mejilla antes de separarse para volver a verle a los ojos.

-Y si preguntan por tí, solo diré que te ví en mis sueños una noche y solo sueño desde entonces
para verme cada día junto a tí.- el ojiverde cantó aquello con más ahínco recordando que desde que tiene memoria ha soñado con Sam a su lado.

-Y es que quedan tantas cosas por contarte y que me cuentes, tantos ratos y pasiones por vivir- tiró la guitarra a un lado y tomó a Sammy del rostro para besarle con ímpetu, se besaron desesperadamente, dándole al otro el aliento que les hacía falta, labios, dientes y lenguas chocando en aquel profundo beso, Dean fue el que terminó con el beso al separarse un poco -a tu lado, oh mi vida, a tu lado.- y terminó con aquella canción que describía perfectamente su situación, el amor que Dean le profesaba a su hermano y como deseaba olvidarse de que pronto tal vez ya no estarían juntos y disfrutar del tiempo que le quedaba con Sam, decirle a gritos que le amaba, que lucharía por quedarse a su lado, que estaría siempre con él, a gritos de esperanza.

"Porque como siempre dicen, la esperanza es lo último que muere".