Ciel tenía once años cuando vio por última vez a sus padres juntos, los dos le habían llevado a ese lugar siniestro. Su padre pago mucho dinero y pidió que jamás supieran que era un Phantomhive y todo sin dirigirle una sola mirada. Su madre le abrazo por última vez y le pidió perdón. Luego se fueron.

"¡No me gusta este sitio!" Gritaba Bard.

"¿Han abandonado a Ciel? Esos malditos hijos de perra…" Escupía con odio Meylin.

"No me gusta… no me gusta…" Finny había entrado en pánico.

Todo era de piedra. Hacía mucho frío. Había muchos doctores pero no eran tan amables como los que le habían visitado a su casa. Los demás que estaban ahí con él gritaban, se retorcían o solamente babeaban con la mirada perdida.

Despojaron a Ciel de su ropa, le dieron la misma ropa que todos los demás llevaban ahí que consistía en unas ropas finas y rasposas que no se comparaban con los finos trajes que solía llevar. Le llevaron con el doctor Grey, quién atendía a niños pero le sonreía lascivamente y aprovechaba cualquier excusa para tocar su cuerpo.

-Ciel, explícame tu situación tú mismo. –Le pide mirándole fijamente haciendo que Ciel se abrazase a él mismo nerviosamente- ¿Por qué crees que estás aquí?

-No estoy loco. –Se apresuró a decir, sabía a donde le habían llevado. Era un manicomio. No era un hospital como le habían dicho- no tengo que estar aquí.

-Oh… todos dicen eso. Pero créeme nosotros podemos ayudarte. –Le dice calmado mientras ojeaba su ficha- once años… un ex noble… vaya, suele pasar muy a menudo ¿sabes? A veces los hijos no son como los padres quieren que sean… Les traen aquí y les olvidan. Pero a ti podemos ayudarte. Confía en mí y haz todo lo que te diga pequeño… -Toca su mejilla suavemente y abre la boca emitiendo un ligero gemido- ¿De acuerdo, Ciel?

-Vale… -Susurra Ciel sin tener más opciones. Si era obediente saldría de ahí antes ¿cierto?-

-Entonces, bienvenido al Hospital psiquiátrico Bethlem –El Doctor Grey sonríe y tiende su mano a Ciel, quién duda pero al final la toma-

"¡Aléjate de él!" Ordena Bard. Ciel le ignora.

"¡No, por favor, haz que pare!" Gritaba Finny totalmente desesperado. Ciel le ignora.

"Ciel… corazón… no llores… aquí nos tienes…" Meylin le hablaba de forma dulce. Ciel la ignoraba.

Ese día todo cambió.

Bethlem es un lugar real con una horrible historia, búsquenlo ustedes mismos si quieren.