Una vez confesó aquello Ciel pudo salir de la celda. Todo había cambiado mucho ¿Cuánto tiempo llevaba ahí? Ahora el psiquiátrico contaba con nuevo personal. Y muchos pacientes se habían ido, también había nuevos. Se había separado a los "curables" de los "incurables". La comida había mejorado un poco. Y ya no había monjas. Eran todos doctores, pero doctores y enfermeras de verdad. Le dieron ropa suave y abrigada, era invierno y hacía bastante frío, pero su asma iba de mal en peor. Le dieron medicamentos entonces, medicamentos que sí le ayudaban y no solo le drogaban.
Y entonces conoció a su nuevo Doctor.
-Mi nombre es Sebastián Michaelis, y seré quién se ocupe de ti Ciel. –Sonreía, pero de forma diferente a Grey. Llevaba un traje oscuro y bata blanca por encima. Su despacho es amplio, hay una pequeña chimenea que calienta la estancia, sofás cómodos y mullidos donde el doctor le ha hecho sentarse.- Toma unos dulces… me han dicho que ya has vuelto a comer bien… te lo mereces. –Ciel coge una tableta de chocolate con leche y se la come lentamente, saboreando el cremoso cacao-
"Oh~ hacía mucho que no comíamos esto…" Meylin daba saltitos de alegría.
"Me cae bien" Dice Finny calmado.
"Jm… no os confiéis tan pronto." Bard se muestra más arisco.
-Mentiroso. –Dice Ciel mirando fijamente a Sebastián- eres El Diablo. Me lo dijiste. –Sebastián sonríe divertido-
-No esperaba menos. Sabía que había elegido bien. –Sebastián se sienta a su lado- tienes actitud, eso me gusta.
Ya no quedaba rastro del niño inocente que Ciel había sido antaño, eso era cierto, ahora había un joven de 13 años distante, frío, altivo y sarcástico. No dejaba que le tocaran y tampoco mostraba simpatía, agradecimiento o cualquier sentimiento. Las enfermeras habían informado al Doctor para que le tratara con urgencia sintiendo pena por el niño.
-Te informo que el Doctor Grey ha sido encarcelado de por vida… al igual que los antiguos dueños de esta institución. Ahora mismo se llama Institución mental Bethlem. –Informa Sebastián- yo mismo junto a otros grandes doctores hemos venido para salvar lo que queda de… vosotros. –Mira a Ciel- muchos pacientes han tenido que ser sedados y, por desgracia, les hemos tenido que inyectar suficiente morfina como para morir tranquilamente… Otros que tenían más posibilidades de ser curados están siendo tratados de maravilla y responden positivamente a los tratos. Y entre los pacientes aislados, es decir los más graves, estabas tú. –Ciel escucha atento- los demás pacientes aislados han mostrado grandes signos de demencia, violencia y… bueno, eran más salvajes que humanos. Pero tú… -hace una pequeña pausa- mis compañeros y yo teníamos curiosidad por saber porque estabas ahí. Decidí tratarte yo mismo. Al ver que los demás pacientes aislados respondían mal ante la abrupta salida de su aislamiento pensé que debía hacerte salir por tu propia voluntad. Logré convencerte como ya sabrás. Pero no, no soy el Diablo. –Sonríe ampliamente, Ciel no le cree-
-¿Por qué tanto interés en mí? –Pregunta el niño-
-Conocí a tus padres. –Ciel apreció que hablaba en pasado- lo siento… hace unos meses fueron asesinados. Es un total misterio. Todo Londres está aterrada y en busca del culpable. –Tras unos momentos de silencio Sebastián espero a que Ciel dijera algo, al no hacerlo siguió hablando- a principios de este año traté el asma de tu madre y ella en delirios me habló de que había abandonado a su bebé en un lugar horrible solo porque el mundo no le habría entendido… pero decía que eras lo mejor que le había pasado… No había cuadros, ni fotografías, nada sobre un hijo en el matrimonio Phantomhive. Por lo que investigue y busque ese "lugar horrible" que dijo tu madre. Encontré este lugar. Vi que era inhumano. Les denuncié. Convencí a unos amigos y nos hicimos con esto. Y te encontré.
"¿Por qué tantas molestias por nosotros?" Pregunta Bard, desconfiado.
-¿Por qué tantas molestias por mí? –Pregunta Ciel-
-Tras morir tus padres de esa forma se ha quedado una gran fortuna sin heredero, tus familiares más cercanos intentan repartirse lo que queda de tu vida rota… Eso debería ser todo tuyo. Pero no puedes reclamarlo en tu estado. Nadie en su sano juicio creería que eres Ciel Phantomhive y menos darte el título de Conde y heredar todo.
-¿Qué tienes en mente?
-Querido… -Sebastián sonrió- voy a curarte y a ayudarte a recuperar tu vida. Ya te lo dije. Te prometí salir de aquí. Te prometí recuperar tu vida. Te prometí vengarte. Soy un hombre de palabra…
-¿Qué quieres a cambio?
-Tu alma.
Muchas gracias por leer y comentar, espero que os este gustando el fic
Feliz año 2018 para todos
