¿Si supieras, seguirías amándome?

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Ugly Side - Blue October


-Ruby, por favor, debe haber otra manera-

-No Sam, no la hay, si quieres traer a tu hermano de vuelta tienes que hacerlo- la demonio se sentó a horcajadas sobre las piernas del castaño y rodeó su cuello con ambos brazos -O talvez...- se separó un poco y se llevó una mano a la barbilla haciendo un fingido ademán de pensar -tal vez no quieres que Dean regrese contigo-

-¡Claro que quiero que regrese!- Se exaltó

-Entonces deja de ser tan mojigato- Ruby sacó la navaja que guardaba dentro de una de sus botas y la deslizó por su antebrazo hasta que su sangre comenzó correr por su blanquecina piel -toma, bebe- acercó la herida a la boca de Sam -sólo así derrotaras a Lilith-

El castaño obedeció y bebió la sangre de la demonio, no le asqueaba un ápice, más bien el mismo se daba asco, se sentía sucio por disfrutar de la sensación del líquido espeso bajando por su garganta y le enfermaba la necesidad de beber más y degustar el sabor metálico de la sangre.

-Es suficiente por ahora- Ruby jaló su brazo luchando por safarse del agarre que el hombre había hecho con sus manos -¿Ves que no te disgusta tanto?- rió ella haciendo que Sam la soltará sintiéndose humillado. Cuando se hubo soltado volvió a abrazarse al cuello del cazador y comenzó a besar su barbilla con lascivia.

-Ruby, por favor...- pidió Sam tratando de alejarse del contacto.

-¿Que?- cuestionó sin apartarse de la piel del Winchester.

-Entiendo lo de la sangre, pero ¿Porque tenemos que...? tú sabes- preguntó inquieto logrando ahora sí llamar la atención de la chica.

-¿Tener sexo?- Sam desvió su mirada del rostro de Ruby, aquello le estaba matando -Porque de alguna manera tienes que pagarme por lo que estoy haciendo-.

-¿No puede ser de otra forma?-

Sam sabía la respuesta, pero simplemente la odiaba, odiaba tener que estar a la voluntad de aquella demonio, tener que complacerla en todo, pero era la única manera de ayudar a su hermano, necesitaba la ayuda de Ruby para sacarlo del infierno y si para eso tenía que beber sangre de demonio y acostarse con ella, se sacrificaría por Dean.

Sabe también lo que su hermano pensaría de todo aquello, pero se ha quedado sin salidas y la demonio es la única que le ha ofrecido una, siente que está traicionando a Dean cada que toca el cuerpo de aquella mujer, pero se obliga a ser fuerte y pensar que tal vez así algún día su hermano esté de nuevo entre sus brazos.

-No Sammy, me gusta ésta- contestó mientras comenzaba a desabrochar su camisa.

-No me llames así, sólo...- "Sólo Dean puede hacerlo"

-Si, como digas Sammy-

Sam cerró los ojos y como siempre hacía se imaginó que aquel cuerpo sobre sus piernas era el de Dean, que eran sus manos las que se paseaban por su espalda y su boca la que no dejaba espacio de su cuerpo sin besar, usaba todas sus fuerzas por imaginar que aquella voz que le hablaba al oído obsenidades era la voz gruesa de su hermano que pronunciaba con ternura aquellas palabras que lo deshacían entre sus brazos, para él, no era Ruby con la que tenía sexo, era Dean con el que hacía el amor.

-o-

Su mirada estaba perdida en algún punto de la nada, sus ojos eran inexpresivos y apenas estaban abiertos, estaba cansado, siempre estaba cansado pero ese era el punto de todo, no obtendría descanso.

Sabe que está por llegar pues nunca le da más de diez minutos de respiro así que espera ¿Que más puede hacer? Ya no lucha, no se mueve, el dolor de los ganchos atravesando su piel ya es imperceptible para él, está ahí, pero ya no es capaz de sentirlo, lo que sí siente son las interminables torturas a las que es sometido, cada día una nueva.

Gira los ojos con pereza cuando escucha su risa, antes eso le hacía temblar de pies a cabeza, hoy no más, ya sabe que pasará así que sólo suelta un intento de suspiro.

-Buenos días pequeño Dean- dijo con voz gutural el demonio.

Dean no volteó a verlo, no quería, tenía miedo pues Alistair siempre cambiaba de forma, cada día una más aterradora que la anterior.

-¿Tampoco hablarás hoy?- preguntó con fingida tristeza y se echó a reír -Ya veremos-

Lo escuchó moviendose a través de las cadenas y sentía los ganchos desgarrarle la piel cuando el demonio se pasaba por las cadenas que lo sostenían en el aire, cerraba los ojos con fuerza y trataba de no emitir ningún sonido, aún así Alistair lo notaba y reía con mas desdén.

-Dean- abrió los ojos de golpe al escucharle.

A su alrededor no habían más cadenas, estaba en un cuarto de concreto sin ventanas y con una luz tenue iluminando el entorno, los ganchos ya no atravesaban su cuerpo, ahora sólo se encontraba sostenido de grilletes en muñecas y tobillos a la pared.

-¡Tú, hijo de puta!- le gritó con fuerza rompiendo su pacto de silencio.

Alistair rió con ganas y aquella voz martillaba en los oídos de Dean.

-Sabía que hablarías Deannie- se acercó a él mientras se peinaba el largo cabello hacia atrás.

-Sólo Sam puede llamarme así- espetó mirándole con odio infiltrado en sus pupilas que habían perdido todo el verde que solía adornarlas.

-Yo soy Sam hermanito- el demonio imitó aquella mirada que tanto le gustaba a Dean.

-¡No!- se movió en vano para tratar de zafarse de los grilletes -¡Tu no eres Sam!-

El muy maldito se había pasado de la línea ésta vez, siempre había tomado formas horribles que hubieran hecho llorar al más valiente, pero ahora fue diferente, tomó la forma de su hermano, lo único bello que le quedaba en ese lugar de mierda.

-¿Dirás que sí por fin?- preguntó Alistair sacando un enorme cuchillo de la parte interna de la chaqueta que llevaba puesta, vestía exactamente como Dean recuerda que el castaño solía hacerlo.

-No...- contestó viendo al suelo.

-¿Estás completamente seguro Dean?- se acercó más y llevó la punta del cuchillo a la barbilla del rubio para hacer que lo viera pero solo consiguió que de nuevo cerrara los ojos con fuerza -Mírame Dean, porfavor- pidió como sólo Sam podría hacerlo.

Dean sin realmente quererlo abrió los ojos con lentitud y se encontró con los pardos de su hermano, aquello ojos en los que tanto le gustaba perderse, le veían con ternura que solo tenía para él, por un momento creyó que había pagado su condena, que se habían apiadado de él y lo habían mandado al cielo, con su hermano. Al menos lo creyó hasta que el semblante de ternura del castaño se descompuso para darle lugar a la más siniestra de las sonrisas, Alistair rió fuerte haciendo que la voz de Sam sonara lúgubre, jamás había visto a su hermano así, y aquello le dolía más que cualquiera de las torturas.

-Creí que hoy me darías el sí, pero bueno, así puedo jugar contigo-

El demonio cruzó la fina capa de piel de la barbilla de Dean y fue deslizando el cuchillo hasta pasar por toda su garganta, la sangre emanaba de la herida, el cazador no dijo nada, sabía que eso era sólo el comienzo, sin poder evitarlo se quedó observando a Alistair, sabía que no era realmente Sam, pero le dolía demasiado pensar que era su pequeño el que ahora estaba haciendo un profundo corte en las costillas. Observó su rostro, era el mismo, sólo que éste Sam lo veía divertido de hacerlo sufrir.

No pudo más.

No era el dolor de sentir su carne al rojo vivo siendo mutilada y arrancada de su cuerpo, no, era ver aquellos ojos que tanto amaba brillando de satisfacción con cada nueva herida, era ver aquella sonrisa que tanto le encantaba cambiar por una sádica y pervertida cuando se relamía los labios al ver su sangre brotando sin parar, fue eso lo que por fin acabó con él.

-¡Esta bien!- gritó sorprendiendo al demonio -Esta bien...-dijo más bajo -haré lo que quieras, pero por favor, para ya- rogó.

-Vaya, yo que estaba empezando a divertirme- se encogió de hombros y subió el cuchillo hasta su rostro clavando su mirada en la de Dean al tiempo que limpiaba toda la sangre del arma con su lengua.

-Basta por favor- pidió el rubio al borde del llanto, el demonio no se detuvo hasta dejar sin una gota de sangre la navaja.

-Que lástima me das...- Alistair regresó a su forma "normal" haciendo que Dean suspirara aliviado -siempre supe que Sam era tu debilidad, pero digamos que quise divertirme un tiempo contigo antes de utilizarlo como último recurso- rió.

El rubio se quedó cabizbajo ¿Que podía decir? Era cierto, Sam era su punto débil.

-Ahora que te vas a comportar como se debe, no necesitas ésto- tomó a Dean de las muñecas y jaló con fuerza haciendo que las cadenas se rompieran y los huesos del cazador crujieran arrancándole un alarido de dolor, hizo lo mismo con los tobillos y dejó al Winchester tirado en el suelo.

-Levántate, no seas patético- ordenó.

Dean como pudo obedeció y se incorporó, sus ojos le escocían amenazando con crear lágrimas pero se contuvo, todavía le quedaba un poco de dignidad.

En un parpadeo el escenario cambió de nuevo y ahora se encontraban en una enorme habitación salpicada de sangre por todas partes ¿la razón? Habían mesas de metal con personas, si es que se les podía llamar así a los restos de carne y huesos sobre las superficies de hierro, y frente a cada una de ellas se encontraban demonios aplicando las torturas que tantas veces había hecho Alistair con él, todos voltearon a verle y comenzaron a murmurar unos entre otros, no entendía y realmente no quería entender que era lo que decían.

-¡A trabajar inútiles!- gritó Alistair y todos regresaron a sus respectivas tareas.

Caminaron entre los demonios y llegaron a una mesa al fondo en donde se encontraba un chico de no más de veinte años sobre ella, tenía el cabello largo y castaño "Como el de Sam" pensó, y caía sobre su rostro escondiendo sus ojos.

-Ya sabes lo que tienes que hacer- dijo Alistair señalando al chico -te estaré vigilando- y con eso desapareció de escena.

Dean observó todas las armas que rodeaban la mesa y se maldijo por ser tan débil, tomó una navaja y optó por no ver al chico al rostro, se enfocó en lo que tenía que hacer y nada más, aun así inevitablemente una lágrima solitaria cayó de sus ojos al escuchar los ruegos del castaño en la mesa, sellando aquel día como el final del hombre que alguna vez fue.


SAM/DEAN

No quiero que sepas nunca de lo que soy capaz, no quiero que sepas las cosas que llegue a hacer, quiero que veas sólo de mí, mi parte favorita...

"Todo está oscuro, te necesito a ti y a tu recuerdo para iluminar mi corazón"