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.::. She kills my EGO .::.
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Disclaimer: Todo personaje aparecido y por aparecer son propiedad intelectual de Naoko Takeuchi, la historia y trama son propiedad reservada de la autora aquí presente.
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Recording 003
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Mina casi se atraganta.
—¿Me estás diciendo que fuiste contratada por Lantis para producir a Three Lights?
—Tal como has oído. –confirmó Rei, degustando con tranquilidad fingida, la deliciosa pasta mediterránea que Lita había cocinado para la cena de esa noche.
—¡Felicidades, Rei! Eso es grandioso. –felicitó la Chef.
—No, Lita, creo que no escuchaste bien lo último que dijo. Producirá a Three-Lights. –apuntó Minako, enmarcando el familiar nombre.
—Lo escuche, Mina. Y es genial.
—No, Lita, no. Parece que todavía no lo comprendes –alegó la rubia con una vehemencia tan solemne como la de un juez-. Cuando dice Three Lights, se refiere al grupo de engreídos que nos vetaron de ser sus amigas. ¿Seiya, Taiki y Yaten Kou te suenan de casualidad?
—Sé quiénes son, Mina. –aclaró Kino.
—¿Y no te importa?
Rei suspiró.
Bien, se esperaba esa discusión. Ella misma se enfrentó al debate de hacerlo o no, y con reloj en mano. Taniyama Kai esperó respuesta en ese mismo momento, una afirmación o una negativa formal para proceder al trámite de un contrato legal. Y prácticamente le otorgó el tiempo en que terminó su café.
Era insensato no tomar la oportunidad de oro que se le presentaba, en especial después de rogar tanto al universo por ella. Sería necio anteponer orgullo y desdén a lo que significaba el salto seguro y brillante para su vida profesional. Claro, no ignoraba el hecho de que la situación pintaba para ser de lo más incómoda –bastaba recordar el episodio en el ascensor esa mañana-, pero eso no la haría desistir en su ambición por volar alto. Enfocándose en el beneficio a mediano y largo plazo, realmente lidiar con el capricho de los hermanos Kou era una tontería. Además, no era como que debiera desempeñar el papel de la señorita simpatía, nunca fue su estilo; lo que la llevó a pensar que si se centraba en su trabajo y objetivo, no necesitaba lidiar con esas personas más allá del ámbito laboral, y puesto que la meta era la misma, ellos tendrían que estar obligados a cooperar cumpliendo con la consigna nunca desgastada de: órdenes del jefe son órdenes del jefe.
—Acepto el reto. ¿Cuándo comenzamos?
Sin titubeos, Rei se mostró segura ante un Taniyama bastante satisfecho y lleno de expectativas. Con un par de llamadas, el CEO agendó dos citas: una para la firma de contrato e introducción a las instalaciones y otra para la presentación con la agrupación, siendo esta en palabras de Kai: "La oportunidad perfecta para el intercambio de ideas y ensamble del proyecto de comeback".
Hino no lo demostró, pero cuando supo para qué era la segunda cita, sintió un nudo trenzarse en la boca del estómago. Lidiar con esos tres, ser blanco de la dureza de sus miradas, mantenerse firme e indiferente a sus gestos mal encarados y quizá, hasta al temprano desprecio a su trabajo. Cosa, evidentemente que no permitiría.
—Hey, hey, hey. Tranquilas, chicas. No es para tanto –dijo Rei por fin, haciendo un llamado pacífico a sus amigas-. La pasta está deliciosa, Lita. Indudablemente será uno de tus platillos estrella.
—Obvio no lo harás, ¿verdad? –atajó Minako, cruzándose de brazos y dedicándole unos azules ojos censuradores.
Hino abandonó el tenedor y se dio cuenta que esa era una querella que no podría eludir por más tiempo.
—Lo haré, Mina.
—¡¿Por qué?!
Y se levantó con los brazos en aire. Fue gracioso –por lo menos para las otras dos- verla dar vueltas por la estancia como una desquiciada.
—No lo tomes tan personal. –agregó Lita, entendiendo que debía unir fuerzas con Rei para sosegar a la apasionada y visceral diosa del amor.
—¿Qué no lo tome personal? ¡Me llamaron fastidiosa!
Lita no pudo reprimir una carcajada al recordar la expresión descompuesta de la rubia cuando les escuchó decir eso la primera vez en que se los toparon a su regreso, y que definió la relación distante respecto a ellas.
—No es como si fuera del todo mentira. –refrendó Hino, riéndose también.
—Rei…
—Vamos Mina, no hagamos un drama de esto. Lo importante aquí es que alguien se interesó por mi trabajo y está dispuesto a confiar en mí lo suficiente como para dejarme producir a uno de sus grupos estrella; y no es cualquier compañía, es Lantis. ¿Cómo crees que me siento? Si dejo pasar la oportunidad, puede que no vuelva a presentarse y tendrás que hacerte cargo de mi terapia psicológica vitalicia por frustración con tendencias depresivas. ¿Es lo que quieres?
—¿Cómo cuánto valen esas terapias?
—Mina… -llamó Lita a la seriedad.
—Ya se, ya se. Haz lo que quieras. –dijo la rubia a Hino, sentándose de nuevo en la duela como muestra de que se rendía en la discusión.
—Gracias. –señaló Reiko como si considerara su opinión importante; en realidad, estaba decidida a hacerlo aunque nadie estuviese de acuerdo. Tomó el tenedor y se concentró en volver a sus alimentos.
—Pero promete que no dejarás que te hagan menos, y que nos defenderás a capa y espada. –agregó Mina, dramáticamente.
Tanto Rei como Lita fruncieron el ceño en un absurdo.
—Promételo. –insistió la Aino.
—Ok, lo prometo. Ya come –cedió la sacerdotisa-. Recuérdame por qué vivo con ella. –se dirigió a Lita, que con una alegre sonrisa se encogió de hombros.
—¿Y cuando empiezas? –preguntó Mina, más interesada.
—En dos días. Quedamos en reunirnos el jueves en la agencia para hablar sobre el proyecto.
—No quiero ver sus caras cuando lo sepan –comentó Lita con diversión-. Ser su productora te coloca a un nivel semejante al de su manager.
—Oye, es cierto. Pagaría una fortuna por ver eso. –señaló Mina con malicia.
—Sí, algo así –aceptó Rei con satisfacción-. Aunque sinceramente preferiría que hubiera los menos roces posibles y me dejaran trabajar, con eso estaría más que complacida.
—Te doy la razón –concordó Kino-. ¿Alguien quiere postre? La especialidad de hoy es Bostrengo.
—¡Yo quiero! –chilló Mina, levantando su brazo bien alto.
—Si comes eso, te despedirán de tu serie de televisión. ¿Sabías que la pantalla te aumenta como ocho kilos?
—¡Déjame en paz, Rei! La comida y yo nos amamos.
—Se nota.
—¡Mírala, Lita! Me está molestando.
La aludida prefirió huir a la cocina en busca del postre para sus amigas y, mientras espolvoreaba un poco de nuez para la decoración del plato, se lamentó por los hermanos Kou. Rei no era de carácter pasivo, ni de las que rendían pleitesía; tampoco de las que se dejaban deslumbrar por la fama o el nivel que poseían las personas. Hino podía ser cordial y amable, muy entregada y respetuosa al trabajo de los demás, pero si la provocaban, era seguro que los pondría en jaque.
Y así fue.
La cita para reunirse con Three Lights estuvo programada para el día jueves a las cuatro treinta de la tarde; por lo que Rei tuvo que barajear su tiempo y correr otra vez de la Universidad a Lantis. Mentalmente estuvo preparada para lo peor, se esperaba cualquier cosa, así que la expresión lívida que vio pintarse en el perfecto rostro de los hermanos Kou cuando la vieron cruzar el umbral, no le causó gran extrañeza. Bien pudo haberse reído allí mismo, pero diplomáticamente se contuvo.
—Es una broma, ¿no? –habló Yaten en cuanto Taniyama Kai, la invitó a sentarse en uno de los sofás del estudio de grabación.
—Y una de muy mal gusto. –murmuró Taiki por lo bajo, más para sí que para que alguien más le escuchara. Rei si alcanzó a oírlo. Seiya le dio un leve codazo para que se callara.
—No haga caso, señorita Hino, estos muchachos están rebeldes por el cambio de productor. El anterior se trasladó a la sede que tenemos en Corea y no les dejó proyecto en el cual trabajar. Confío en que después de hoy, ese asunto cambie.
Yaten arrugó el ceño, las palabras de Kai no le dieron buena espina. Desde el momento en que su manager dijo que el CEO quería hablarles en el estudio sobre el nuevo productor, tuvo un mal presentimiento. Buscar un productor para el nuevo álbum de su comeback, no había sido tarea sencilla; pasaron muchas reuniones con el presidente Taniyama discurriendo acerca de lo que querían para el grupo, el análisis de potenciales candidatos y sus propuestas. Ninguno los convenció. El simple hecho de que hubiera decidido por su cuenta, pasándolos por alto, era de inicio algo inquietante. Y sus sospechas se vieron confirmadas al ver entrar a esa niña por la puerta, con su largo cabello negro resaltando de entre su formal indumentaria, con su bolso al hombro, una carpeta sujeta al brazo del que tintineaban pulseras en color plata, y los tacones de sus zapatillas resonando con su molesto eco en el único lugar que hasta entonces había sentido cómodo en toda su vida.
Taiki también estaba sorprendido. El CEO de Lantis jamás había tomado ninguna decisión respecto a Three Lights sin al menos consultarle a él; incluso si Yaten y Seiya no estaban al tanto, siempre solicitó su opinión al respecto. Cuando observó a la guerrera de marte entrar por esa puerta, no creyó que el embarazoso encuentro en el elevador fuese del todo una casualidad, pero prefirió mantenerse callado y analítico hasta enterarse del panorama completo. Aunque según su experiencia y permitiéndose especular, lo que estaban por escuchar, no gustaría a ninguno de los tres.
Seiya por su parte, se halló confuso. El único pensamiento en su cabeza al tener a la sacerdotisa de Hikawa enfrente, fue Serena Tsukino. Automáticamente, su mente voló a la princesa de la luna en presencia de un vínculo con ella; una de sus amigas estaba allí, sentada frente a ellos como con un secreto por develar y que lo tornaba ansioso. Extrañamente era el único de los tres al que le importaba un carajo todo el asunto del productor, y qué tenía que ver Hino en toda la cuestión.
—Como ya les comuniqué por medio del buen Kaji –se refirió al manager sentado a su lado derecho-, los convoqué aquí para hablar sobre el nuevo productor.
—¿Y tenemos que tratar este tema frente a extraños? –apuntó Yaten, clavando sus ojos en la única mujer de la habitación.
La sacerdotisa se mantuvo inerme.
—Siempre tan impaciente, Yaten –sonrióse Kai, que se vanagloriaba de conocer tan bien a sus niños-. Por favor, no seas grosero con nuestra adorable invitada, la asustarás.
El platinado rodó los ojos y guardó silencio. Por algún motivo, no era capaz de replicar. Y es que aunque no lo aceptase a voz abierta, Taniyama Kai era uno de los escasos hombres que se habían ganado su respeto en el planeta tierra; y de la misma opinión eran sus hermanos. Torciendo los labios, hizo como que la joven no existía. Hino tuvo ganas de aventarle la bola 8 de billar que descansaba en la cubierta brillantísima de la mesilla hexagonal de centro. Con la fuerza suficiente, podría romperle la nariz.
Pestañeó con placer al figurárselo.
—¿Qué hay entonces con el asunto del productor, Taniyama-san? –habló Taiki con la intención de retomar el tema central que les ocupaba.
—Claro, lo del productor –recordó el CEO-. Recientemente he estado evaluando propuestas que tenía en el "cajón". Algunas fueron buenas, otras no tanto, pero hubo una que me dejó digamos… intrigado.
—¿Intrigado como una de esas epifanías que a veces sueles tener?
—Exactamente Seiya, justo eso. –celebró Taniyama, alegre de que uno de sus muchachos comprendiera lo que decía.
—Y entonces decidiste que necesitabas una secretaria. –complementó Yaten a la explicación, regalándole a Rei una mirada desdeñosa.
—¿Una secretaria? No, Dios, no. Saben que eso no es lo mío. –se apresuró a decir el CEO, no entendiendo a qué iba tal suposición.
—Entonces sigo sin comprender la presencia de esta señorita en un asunto privado. –insistió Yaten.
Le irritaba su presencia, que no era otra ajena; era ella, una de las sailor scouts, suficiente razón para incomodarse. Y su aversión no provenía de otro motivo que el de conocerlos, a fondo, con sus máscaras y heridas, con sus debilidades y secretos; todavía más del hecho de modificar sus vidas al punto de abandonar su planeta nuevamente para vivir en la tierra como pseudo-humanos, y sólo hubo una razón para ello: Seiya.
Hino mordió la parte interna de su labio inferior tratando de controlar la ira que comenzaba a fluir por la extensión de sus venas. Oh sí, que bien se vería esa bola de billar incrustada en su pálida cara de idol.
—A ver, muchachos, no nos desviemos del tema y vayamos al punto –señaló Kai-. El trabajo que me "intrigó" y me convenció para realizar el comeback, pertenece a esta señorita. Su nombre es Rei Hino, y será la nueva productora de Three Lights.
Yaten palideció. Taiki Palideció. Seiya palideció.
Palidez everywhere.
Rei asomó una breve e insignificante sonrisa ante la expresión totalmente desencajada de los hermanos Kou. Qué dulce era la venganza, y qué satisfactorio era ver tragarse sus palabras al menor de los tres.
—Pero… ¿Cómo es que…? Taniyama-san, debes estar bromeando. –dijo Taiki, descolocado como pocas veces en su vida.
—Sabes que con asuntos del trabajo, nunca bromeo. –atendió el CEO, preguntándose a qué se debía tanta resistencia y obstinación de sus estrellitas.
—Pues no estoy de acuerdo –zanjó Yaten-. Nuestro trabajo no es un juego.
—Yaten… -calmó Seiya, consciente que su hermano menor estaba siendo demasiado.
—Mi trabajo tampoco es un juego –habló finalmente Rei, dejando escuchar su voz en el estudio-. Quizá pueda parecerles muy joven para ser capaz de producir un álbum y sus correspondientes promociones, pero toda mi vida se la he dedicado a la creación musical, no soy una novata salida al mundo.
El desafío que tinturó su voz fue calmo pero asertivo, los jóvenes en la habitación no se atrevieron durante su intervención siquiera a interrumpirla, simplemente hubo algo que no les dejó hacerlo. Taniyama Kai la escuchaba complacido; tan pronto y poniendo en cintura a sus chicos. Debía aceptar que le agradaba eso.
—Confío en mi trabajo, y me gustaría proponer algo.
Los cuatro hombres la miraron con una chispa de interés.
—Adelante. –lanzó Taiki como un reto.
—En el medio artístico, el trabajo en equipo y la sintonía de ideas es vital para dejar fluir y no obstaculizar el proceso creativo; creo que usted mejor que yo debe saber eso –se dirigió Hino a Taniyama, que asintió en acuerdo-. Es evidente que si desde un inicio no existe un espíritu de colaboración y la voluntad que se requiere para realizar un propósito, este irá ineludiblemente al fracaso. Y personalmente, no quiero embarcarme en un proyecto estéril y sin futuro –agudizó la sacerdotisa, paseando sus ojos violáceos en cada uno de sus antiguos amigos-. Por eso, sugiero que analicen mi estilo y propuestas, que escuchen mi trabajo y entonces, juzguen si soy la indicada para producirlos o no.
—Creo que es bastante justo. –consideró Seiya, ya inmerso en el tópico musical.
Yaten lo miró como si hubiera enloquecido.
—Chicos, quiero que comprendan que esta decisión no fue gratuita. Pese a su edad, la señorita Hino tiene un particular talento que se ajusta perfectamente a lo que veníamos buscando. Sería necio al menos no darle una oportunidad.
Kai conocía a sus chicos –al menos su parte humana-, y sabía que a pesar de sus reticencias, elegirían la sensatez y las cosas que sabían eran convenientes para ellos; por eso mismo se arriesgó por esa niña de espesas pestañas, que como bien había dicho Seiya, era una de esas escasas epifanías a las que les apostaba todo por el todo.
—Está bien –dijo Taiki-. Escucharemos su trabajo. Hasta entonces, decidiremos qué hacer en este asunto.
—Con esa respuesta, me doy por bien servido –afirmó el CEO-. Sé que verán lo que yo vi.
Taiki Kou sintió que ya no estaba muy convencido de sus suposiciones, pocas veces había visto a su jefe tan seguro acerca de algo. No por nada se le conocía como el Rey Midas de la música. Su buena intuición y vasta experiencia en el rubro le valieron aquel sobrenombre, por lo que el mayor de los hermanos pensó, que quizá debería comenzar a hacerse a la idea de cooperar y trabajar con Rei Hino, aún si eso significaba olvidar que era una senshi e intentar tratarla como a una desconocida más, cosa que al parecer, a ella no le había sido nada difícil.
Desconocidos. Si lo meditaba, no sonaba tan mal. Habría que enfocarse al objetivo y no a los medios; se dice que a veces se tiene que sacrificar algo por un bien mayor. Habría que hacérselo entender a sus hermanos.
Sobre todo a Yaten.
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¡Holas! (^o^)/
Jo, jo, jo. Y que les cae el chahuiztle (?) xD
Sinceramente amé toda esta situación, supongo que en ese estudio salieron chispas y no precisamente de amor LOL Amé a Lita y a Mina; ahora tengo antojo de Bostrengo *¬*
¿Y qué tal esta entrega? Espero se hayan divertido un rato :3
Como siempre les quedo infinitamente agradecida por el honor de su atención, en especial a: Xmena, Jenny Anderson, Manzana Higurashi Brief, y Lexie.
Gracias infinitas por leer.
Welcome to my imagination.
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*::Sol::*
