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.::. She kills my EGO .::.

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Disclaimer: Todo personaje aparecido y por aparecer son propiedad intelectual de Naoko Takeuchi, la historia y trama son propiedad reservada de la autora aquí presente.


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Recording 004

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—¿Y…? ¿Me harán cancelar el contrato con la señorita Hino y retribuirle los perjuicios legales?

Taniyama sonreía. Maliciosamente.

Él sabía.

Cuando les dijo –retó- que escucharan el trabajo de la jovencita Hino, supo que él había ganado. No en vano llevaba trabajando con ellos cuatro años, tiempo suficiente como para aprender a leerlos y conocer sus temples, sus intereses y diversos matices. Estaba seguro que no rechazarían a la nueva productora. Si bien no le pasó desapercibido que los tres habían estado particularmente recelosos y ásperos en la primera reunión con aquella jovencita, confiaba en su sensatez; el mismo que les aconsejaría aceptarla y dejar de lado los prejuicios sobre su edad y experiencia.

—Creo que nos precipitamos un poco la entrevista pasada –apuntó Taiki con calma, intentando sonar cordial-. Hemos oído su trabajo y debemos reconocer que es bastante buena, tal como dijo Taniyama-san. Se ajusta bastante a lo que veníamos planeando para el nuevo álbum.

Rei no pudo disimular la sonrisa que asomó en sus labios tinturados en rose pale. De alguna manera se lo esperaba. Y no es que fuera arrogante, era sólo que confiaba plenamente en su trabajo y en la devoción que tenía por la música; nunca antes nadie fue capaz de cuestionarle aquello, ni siquiera realmente en sus tiempos de novata, por fortuna siempre hubo alguien que vio algo en sus creaciones y propuestas. Eso le ayudó a tener confianza en lo hacía y a elegir el camino que quiso para su vida, independientemente de si tenía futuro o no.

—¿Eso quiere decir que no es necesario llamar a mi abogado? –dedujo juguetonamente el CEO, que plácidamente se halló sentado en uno de los sillones de piel del estudio, el lugar preferido de sus reuniones.

—Bienvenida al equipo. –sonrió Seiya a Hino, confirmando así la decisión de los muchachos a colaborar con la nueva productora.

—¡Genial! –aplaudió Kai-. Ahora podemos finalmente hablar de negocios. Póngase cómoda señorita Hino, desde hoy esta es su segunda casa, y créame, es mejor que se vaya adaptando a ella.

La sacerdotisa sonrió y asintió. Se deshizo de la chaqueta color vino que hasta entonces usara, y dejó dos carpetas de color en la enorme mesa hexagonal, esa que exhibía en su centro, la enorme y brillante bola de billar negra identificada con el número ocho. En sus manos mantuvo sólo el libro de notas y un bolígrafo fuente, mismo que le regalara su padre en alguno de sus cumpleaños.

—¿Y…? –suspiró Rei con ánimo-. ¿Con qué quieren comenzar?

—¿No se supone que eres la productora? Tú deberías ser quien nos lo diga.

Yaten, que hasta entonces se había mantenido callado, le daba la bienvenida muy a su particular estilo. Era evidente que para Taiki habría sido toda una proeza disuadirlo de aceptar a la senshi como colaboradora, aunque el que lo hubiere hecho no significaba que cambiase sus "cordiales" maneras.

Hino parpadeó para armarse de la mayor paciencia del mundo. Sabía que la necesitaría durante todo el tiempo que durase la producción y, si era lo bastante lista, podría aprender a lidiar con cada uno de esos pequeños idol sin tener que volarles la cabeza o aventarlos desde el quinto piso del edificio.

—Bien –condescendió Rei-. Taniyama-san me comentó que la extensión del álbum la tenían contemplada entre diez a quince piezas, supongo que esto puede variar en función de las colaboraciones, solos y composiciones de autoría. Sería buena idea comenzar por un boceto general, una especie de lluvia de ideas acerca de su estructura.

—¿Dijiste colaboraciones? –precisó Seiya, para que le ampliara el panorama en ese punto.

—Sí, tengo en mente la idea de que realicen algunas colaboraciones, al menos tres en todo el álbum.

—No sé si es buena idea mezclar nuestra música con la de otros. –manifestó Yaten desde la consola en que se había recargado y cruzado de brazos. Sus ojos verdes se mantenían colgados en Hino, siguiendo sus movimientos y palabras, no dejando pasar detalle alguno, esperando una oportunidad de desaprobación.

Reiko era consciente de eso, lo sentía en el peso de su mirada y en la carga negativa que se desprendía de él.

—Ok, veo que eres algo reservado al respecto –respondió-. Veras. Las colaboraciones no son sólo mezclar voces y música, van un poco más allá.

Taiki se acomodó en el respaldo del sofá y se relajó, dispuesto a escuchar como si de una cátedra académica se tratase. Buscaba comprender, tener la mente abierta y la voluntad intacta; en ese momento, desde el instante en que Rei Hino hubo cruzado la puerta, para él no era ya la sailor scout ni la senshi que custodiaba el planeta tierra, era una desconocida. Supuso que tratarla anónimamente y sin el antecedente de su historia le ayudaría a ser más objetivo y llevar a buen puerto la meta propuesta, que era finalmente un beneficio para ellos. Tuvo que lidiar mucho para que Yaten –a regañadientes- lo entendiera, pero al final lo hizo. No tuvo otra opción, la muchachita era buena y eso no era cuestionable.

—Las colaboraciones son un medio efectivo de aprehensión de público nuevo –explicó Rei-. Cuando un artista crea una pieza con otro, los adeptos o fans del artista A se ven sutilmente obligados a desviar su atención hacia el artista B, y cabe la probabilidad de que en esta invitación tomen gusto por el artista B y eventualmente formar parte de sus adeptos o fans. Cosa igual sucede con los adeptos del artista B. Realmente es una especie de beneficio mutuo.

—Suena interesante. –consideró Taiki.

—Lo es, porque no sólo es la experimentación en el campo musical en el sentido de que estás en contacto con otros géneros, otros colores de voz, otras prácticas de creación y de inspiración, sino también porque es un medio de ampliación de mercado y por consiguiente de captación monetaria, además de darle un buen impulso a las relaciones públicas.

Taniyama escuchaba complacido.

That's what i'm talking about~

Rei sonrió por la aprobación de su nuevo jefe.

—Es un convincente razonamiento –dijo Taiki-. Y mientras no sea en exceso, no creo que sea mala idea probarlo.

—A mí me suena bastante genial, eso de las colaboraciones me agrada. ¿Podríamos invitar a Beyoncé? Me encanta Beyoncé. –pidió Seiya emocionado como si fuese un deseo navideño.

—Ni siquiera sabe que existes, ¿cómo pretendes que haga colaboración con nosotros? –apuntó Yaten a Seiya en un tono agrio y con toda la intención de molestarlo.

Rei sonrió al darse cuenta que el ambiente iba relajándose a su favor, y que el comentario del menor de los Kou era una señal de que iba dejando sus reticencias en el olvido y se dignaba a participar en la dinámica. Era satisfactorio saber que no lo estaba llevando tan mal para ser su comienzo.

—Tendremos tiempo de pensar en ello con más calma y elementos –acordó Hino-. También considero que al menos debe haber tres piezas que puedan ser tocadas por los DJ's en los clubes nocturnos sin ningún problema.

—Me niego a hacer canciones huecas y repetitivas, si eso es a lo que te refieres. –reaccionó Yaten entendiendo el concepto del que su nueva productora hablaba. Alzó una ceja cuando notó sus finos rasgos ceñudos y una clara advertencia de luces violetas en sus ojos.

—¿Quién dijo que serían huecas y repetitivas? Es posible crear la mezcla exacta entre mensaje, música y movimiento. No es necesario que te traumes.

Yaten mordió su labio para no soltarse a gritarle.

—Supongo que tu intención es encontrar una vía de divulgación de nuestra música en sectores más amplios del público receptor. –explicó Taiki analíticamente.

¿What? –formuló Yaten ceñudo ante la maraña de palabras rebuscadas con las que su hermano mayor siempre buscaba denotar su inteligencia y hacerse incomprensible.

—Popularizar nuestros hits –tradujo Seiya con ilusión-. Siempre quise ir a un antro y que mientras todos bailan, de repente suene una de nuestras canciones, ver cómo la gente se vuelve loca y se sale de control como si fuera un concierto…

—Te estas proyectando demasiado. –alegó Yaten, moviéndose de la consola en que permaneciera recargado y yendo directo al pequeño frigo acondicionado en el estudio, una de las tantas consideraciones que Taniyama Kai tenía con sus muchachos. Extrajo un par de botellas con agua vitaminada y regresó a su lugar en la mesa de mezclas, no sin antes sorprender a más de uno al dejar una de las botellas en la mesita hexagonal, justo frente a la única fémina en la habitación.

¿Yaten había sido amable con ella?

Rei no pudo negar que tal acción inesperada la turbó. ¿En qué universo o dimensión el menor de los Kou mostraba consideración a… algún ser vivo? Vale, exageraba, pero era inusual que después de desdeñarla y desacreditarla durante toda la reunión, de buenas a primeras se le ocurriera invitarle una bebida.

"Estoy pensando demasiado", se dijo aleteando las pestañas, para luego murmurar un menguado "Gracias", que sonó más ahogado de lo que hubiera querido.

Sin sospechar malicia de su parte, Kai sonrió complacido y continuó con el tema en cuestión, echando en menos la acción Yaten para no incomodarlo e incentivar en un futuro pequeños detalles como ese que contribuía en mucho a establecer un agradable clima de trabajo. En cambio Taiki entornó los ojos y se preguntó qué rayos se traería el peliplata entre manos, Yaten al percibir su mirada, se encogió de hombros y fingió no entender su extrañeza, luego bebió de la botella y dejó que Seiya bombardeara a Hino con preguntas sobre las colaboraciones y su ilusión de codearse con artistas de talla internacional.

—No niego que es un proyecto ambicioso, pero bien dicen que para alcanzar cosas grandes hay que alocarse un poco. Por otro lado…

La alerta del teléfono en la chaqueta del CEO interrumpió su discurso, demandando ser atendido.

—Denme unos minutos, debo atender esta llamada. –dijo Taniyama mirando el identificador en la pantalla.

Levantándose, salió del estudio.

—Debo aceptar que esta es una muy extraña casualidad. –externó Taiki una vez que los cuatro se quedaron a solos.

—Créeme, no eres el único sorprendido aquí. –respondió Rei, dejando de lado la farsa de tratarse como desconocidos.

—¿Pretendes que crea que todo esto es una feliz casualidad? –arremetió Yaten-. No sé qué demonios planeas, pero te advierto que es mejor que nos dejes en paz.

—No seas paranoico. –bufó Hino, bebiendo irónicamente de la botella que antes con fingida amabilidad el platinado le ofreciera.

.—Debes aceptar que es raro. –apuntó Seiya, recargándose en el respaldo del sillón en que se halló sentada. Rei le miró defensiva, en cambio se encontró con una sonrisa limpia de toda malicia, simpática. Pese a que esperara lo contrario, el mediano de los Kou continuaba siendo el más normal de los tres.

—Nunca dije que no lo fuera –respondió a Seiya-. Y lamento desechar sus teorías conspirativas y narcisistas sobre mi presencia aquí, pero el motivo no tiene nada que ver con ustedes –se dirigió a los otros dos-. Me ofrecieron un proyecto de trabajo en mi área profesional y yo acepte; que ustedes tres resultaran implicados no es mi culpa, digamos que eso fue una especie de daño colateral.

—Bien pudiste haberte negado cuando lo supiste. –insistió Yaten.

—¿Disculpa?

—Digo que con toda esa capacidad de la que tanto alardeas eres muy capaz de obtener otro proyecto de trabajo, ¿por qué tiene que ser nuestro álbum precisamente?

Rei lo escuchó indignada.

—No tendría que darte explicaciones de todos modos –contrarrestó-. Y si se supone que aceptaron el contrato de…

—Hey, hey, tranquilicémonos un poco –intervino un cantarín Seiya-. Ya que las cosas resultaron así, no tiene caso discutir por ello, ¿no? Todos hemos convenido y Taniyama-san firmará el contrato, yo confío en él, ha sido nuestro CEO desde que existe Three Lights y nos ha funcionado bien. Quizá no son las mejores circunstancias para encontrarnos, pero así es la vida.

Tanto Rei como Yaten lo miraron como a un loco, de cualquier persona pudieron esperar esas palabras, de Seiya no. Eso fue lo que lo hizo escalofriante.

—Por más raro que parezca, Seiya tiene razón –admitió Taiki, cruzándose de brazos-. Concentrémonos en el objetivo y dejémonos de riñas absurdas. Ni tú nos conoces, ni nosotros a ti, ¿de acuerdo? Es sólo trabajo.

Hino pestañeó y dedicó al mayor de los Kou una mirada seria.

—De acuerdo. Sólo trabajo.

Y con la rareza de un eclipse de sol, Taiki sonrió al notar converger sus ideas. La chica se contagió y le devolvió el gesto con agrado. La puerta entonces cedió para dar paso a Taniyama Kai, que volvía de atender su llamada.

—Lo siento muchachos, tendremos que dejar esta charla para más tarde, necesito ir a una reunión ahora mismo, es importante. Por lo pronto, Rei, bienvenida. Como te he dicho antes, este desde hoy es como su segundo hogar. Siéntete libre de hacer y deshacer lo que te plazca.

—Gracias, Taniyama-san.

—Dame las gracias con ese interesante álbum que tienes en mente –respondió Kai-. Mis muchachos terminarán de mostrarte el estudio, el salón de prácticas y lo que resta del edificio, ¿no es así?

La mirada del CEO recayó en los hermanos Kou confiadamente, lo que ellos interpretaron como una orden ineludible. No atinaron a hacer otra cosa que asentir en acuerdo.

—Perfecto. Charlen, bromeen, intercambien ideas. Acóplense. La próxima vez que nos reunamos quiero un esquema formal de la propuesta y un plan provisional de la producción, así que será mejor que comiencen a trabajar.

—A la orden, Capitán. –expresó Seiya, situando solemnemente su mano en un saludo militar.

Kai sonrió divertido.

—Cuiden de mi nueva adquisición. –dejó como última encomienda antes de salir del estudio rumbo su reunión con los nuevos inversores.

Taiki, Seiya y Yaten decidieron no desacatar la recomendación de su mayor y llevaron a la nueva integrante de Lantis a dar un paseo. Hino suspiró para darse valor y zarpar en tan desconocida travesía.

"Sólo trabajo", fue el mantra que evocaron en silencio, como un conjuro.

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¡Holas! (^o^)/

Lo sé, algo corto. Pero es todo lo que debía contener este episodio :3

Fue más como una aceptación formal del convenio en trabajar en equipo, fingir que no se conocen, bajar sus armas y prejuicios ante la sola idea de realizar un album, cosa que se me hace de lo más interesante. Y en este proceso de creación, algo surgirá seguramente, curiosidad tal vez, admiración, amistad... ya lo veremos más adelante, espero que lo estén disfrutando :)

Y según mis cálculos, Kiriya aparecía en este capítulo, pero a última hora decidí posponerlo, irá de a poco, veamos como va improvisandose esta historia.

Como siempre les quedo infinitamente agradecida por el honor de su atención, en especial a: Hana Echizen y Misuzu (cosona, welcome again :3)

Gracias infinitas por leer.

Welcome to my imagination.

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*::Sol::*