.
.::. She kills my EGO .::.
.
Disclaimer: Todo personaje aparecido y por aparecer son propiedad intelectual de Naoko Takeuchi y Yuki Kure, la historia y trama son propiedad reservada de la autora aquí presente.
.
Recording 005
.
El sonido adusto del vaso posándose frente a sus ojos, la sacó de su concentración. Alzó la mirada que hasta entonces se hallaba perdida en la pantalla de su Ipad y buscó el origen de aquel regalo del cielo. Dejó de garabatear en la libreta de notas y alzó las cejas totalmente escéptica.
—Veo que es una estudiante muy dedicada, señorita Hino. ¿Puedo sentarme un momento?
Rei pestañeó y fue testigo de cómo sin esperar respuesta, Kiriya Etou, el profesor ajunto del Dr. Stavenhagen, sesentaba en una de las mesitas ubicadas en la cafetería de la facultad, y que ella ocupara. Sus libros, lapiceros y fajos de copias con artículos bibliográficos varios, daban cuenta de ello.
—No pensé encontrarte a esta hora por aquí, regularmente los del horario vespertino llegan alrededor de la una de la tarde, no -consultó su reloj-… a las once de la mañana.
—¿Excuse me? –soltó por fin la sacerdotisa, aleteando sucesivamente las pestañas. ¿Qué le pasaba a ese tipo? Con qué clase de autoridad o permiso se creía como para uno: allanar su espacio, y dos: dirigirle la palabra como si nada. Ni siquiera eran amigos y él actuaba como si lo fueran.
—Te pedí un americano, no me pareció que te gustara mucho lo dulce. –precisó Etou por toda respuesta, ignorando olímpicamente la mirada indignada que le revelaron sus ojos amatistas.
La había notado en cuanto entró a la cafetería, muy concentrada en los escritos en blanco negro, para luego buscar y comparar la información con la pantalla de su portátil. Confesaba que se había llevado una sorpresa agradable al verla, desde su altercado verbal en el salón de clases, Hino no volvió a dirigirle la palabra fuera de las oraciones: "Aquí está mi ensayo" y "Gracias" cuando se lo devolvía calificado. Los encabezados eran claros y remarcados: Reiko Hino. Etou sabía que lo hacía a propósito.
De eso ya era dos meses.
—No vas a desperdiciar un café, ¿O sí? Creo que debes saber que eso sería sacrilegio. –apuntó el pelirrojo alarmado, llevándose la mano al pecho.
Y habrá sido por la expresión afectada y seria que Kiriya fingió pintar, que Reiko no pudo suprimir una sonrisa que se le asomó traicionera a los labios abrillantados.
—Eres un raro. –se rindió arrugando la nariz, pero tomó el vaso frente a ella y le dio un sorbo precavido. Caliente, cargado y sin azúcar. El café perfecto. Nada mal para alguien que apenas y la conocía. Tal vez podría otorgarle el beneficio de la duda… Tal vez podría sorprenderla.
Triunfante, Etou apreció su acción como una tregua y sonrió.
—Y dime Reiko –enunció a propósito-, ¿Qué te trae por aquí tan temprano? ¿Alguna investigación exhaustiva? –indagó interesado, concentrado en la luz de sus ojos violáceos.
—Hago mis ensayos de la tarde, los mismos que no me dio tiempo de hacer ayer. –respondió Hino, acomodando las hojas sueltas de sus copias.
—¿Trabajas? –él curioseó.
—Algo así. –reconoció, aunque prefirió omitir la parte en que le decía que había signado con Lantis, una de las compañías de música más importantes en Japón, y que tenía que ingeniárselas para invertir sus horas libres para producir el comeback de Three Lights y sus tareas académicas. Sin embargo, no creyó que le interesara la última parte, a menos que fuera un fanboy de closet. Pensar en aquello le causó divertimento.
—No te ves cómo alguien que trabaje a media jornada. –comentó el pelirrojo, sonriendo cuando ella arrugó la línea de sus cejas.
—No sé si sentirme un poco ofendida con eso o no.
—No es ofensa –corrigió Kiriya, descansando el mentón en su mano-, me refiero a que eres bastante disciplinada para hacer tantas cosas a la vez. Lo siento, soy un poco torpe con las palabras.
—No es algo de lo que debería jactarse precisamente un profesor adjunto, ¿sabes? –punzó Rei con diversión, y cobrándose deliciosamente lo de aquella vez-. Menos frente a alguien a quien le corriges los ensayos.
—No me lo perdonarás, ¿cierto?
—Quizá con otros tres de estos me lo piense. –habló con gracia, alzando el vaso de café. La agradable conversación que recién se gestaba, fue irrumpida por el tono de llamada entrante en su móvil.
Extrajo el teléfono de la chaqueta y se disculpó con un gesto. No creyó haberse equivocado al notar parpadear en la pantalla, el nombre de uno de sus dolores de cabeza Kou.
—Hino. –respondió magra.
—¿A qué hora vendrás a la agencia? Quiero consultar el contenido antes de la revisión de letras a las cuatro de la tarde.
La voz inconfundible de Taiki la puso en disyuntiva y se mordió el labio con ansiedad. Tenía programado el tiempo justo para llegar a la reunión con el CEO y los colaboradores en audio y diseño visual, en la que se revisaría la posible lista de temas en el álbum y de la que se desprendería el concepto visual, auditivo y de mercado que se manejaría durante todo el proceso. Era una reunión muy importante para la producción de la que ella estaba a cargo, por lo que fue consciente de que tenía que estar puntual. Pero eso…
Los hermanos Kou sabían de su situación, que iba a la universidad y a la vez llevaba el asunto de su álbum, pero no por ello eran indulgentes, y Taiki se lo hizo saber muy claro cuando pusieron fecha para su inicio de actividades como equipo, hacía ya dos meses precisamente.
—El trabajo es trabajo, no una práctica de academia. Y si vas a ser responsable de nuestros asuntos profesionales, queremos que lo hagas profesionalmente. ¿Sabes que lo que queremos decir, verdad?
Hino había asentido, entendiendo que para ellos ningún otro asunto tendría igual relevancia, y que si estaba dispuesta a aceptar un reto tan grande como ese, lo pensara dos veces o renunciara a uno. Por supuesto, ninguna de esas cosas para ella pareció algo sensato.
Todavía.
—¿Te parece que esté allí a las tres? Una hora es suficiente para revisarlo.
—Muy bien, te esperaremos en el estudio. –concedió Taiki por el auricular. La llamada terminó, y Rei se encontró con la mirada interrogante y el ceño fruncido de Kiriya.
—¿Se puede saber cómo pretendes estar a las tres en un lugar que no sea en la clase del Dr. Stavenhagen? –indagó Etou, sin importar evidenciar que había escuchado su llamada con toda la atención del mundo.
—Ya sé, pero me surgió algo –se excusó Rei, pensando cómo hacer para entregar su trabajo de ese día-. ¿Puedo entregarte mi ensayo la próxima clase? Lo haría ahora mismo, pero no lo he terminado.
—Sí te refieres a la próxima clase como la que está programada hoy de una a tres, por supuesto, no veo problema.
Hino lo miró suplicante. Se lo estaba poniendo difícil y no descartó que fuese un modo de vengarse de ella por sus insolencias para con él. ¿Sería tan ruin? No era cosa del otro mundo… bueno si, contando la posible discrecionalidad que eso acarrearía.
—Por favor, Etou. No quiero faltar a la clase, pero tengo qué… -insistió abatida. Se sentía entre la espada y la pared y, casi podía adivinar, que esa situación no sería la primera vez que se diese. Era el conflicto eterno de su doble vida profesional.
—¿Es muy urgente? –preguntó Kiriya, suspirando porque sabía que estaba por ceder, en especial cuando escuchó su nombre pronunciarse en esos rojos labios. Esa chica no estaba consciente de lo que eso podía causar con eso.
—Mucho. –admitió Rei, mojándose los labios con ansiedad.
—Está bien… -concedió el pelirrojo con un suspiro derrotado. De la mochila sacó su agenda color oxford y garabateó algunos cuantos caracteres, luego arrancó la hoja y se la extendió-. Este es mi correo electrónico, en cuanto puedas, envíamelo antes de que termine el día. Si dan las 12:00 a.m. y no hay señales de tu ensayo, olvídate que te lo cuente en la evaluación. ¿Trato hecho?
Reiko sonrió ampliamente y asintió con energía, conteniendo un gritillo de emoción por la flexibilidad de él. Tomó la hoja y se cuidó de guardarla bien en el maletín del Ipad.
—Pero como me entere que tu urgencia se trata de algún chico, no volveré a ser tolerante contigo, ¿oíste, Reiko Hino?
La pelinegra se soltó a reír por el tono juguetón que él usó y se sintió mal por comportarse tan antipática durante todo ese tiempo que llevaba tratándolo, pero así era ella, y pasar por su muro de indiferencia era una proeza que no a todos les permitía la oportunidad de cruzar.
—No te preocupes, no es un chico. Son tres. –respondió soltándose a reír cuando él rodó los ojos, creyendo mentira lo que no lo era del todo.
Si no fuera porque apenas se conocían, Rei diría que la idea le incomodaba y podría fácilmente calificarse como episodio de celos. Lo cierto era, que no se equivocaba, pero eso no podría saberlo ella. Desde el primer instante en que Kiriya Etou se acercó y la llamó por su nombre, en el momento en que ella alzó su par de extrañas pupilas y le miró interrogante, cuando ceñuda y altanera le desafió en el salón de clases… desde entonces le gustó. La chica le atrajo, no hubo más. Y el factor de su indiferencia y sutil desaire, sólo avivó su interés por ella. Por eso la notó al entrar a la cafetería, por eso maquinó una excusa cualquiera para hablar con ella, por eso se estaba dejando encantar, seguro de que descubrirla sería una travesía de lo más interesante. Y el primer paso estaba dado, comenzaban a ser amigos.
—Ya pues, te dejaré hacer tu ensayo –dijo Etou, levantándose con su café en mano-. Debo realizar algunos trámites en Servicios Escolares para lo de mi examen de titulación, so… fue bueno verte a deshoras como estas.
—Opino lo mismo –indicó Rei asintiendo-. Todavía me debes tres de estos. –concluyó señalando su americano y pintando una sonrisa juguetona que a Etou le hizo menguar las ganas de irse.
—Trato hecho. –soltó por toda respuesta, obligándose a marcharse y no mirar atrás. Rei lo observó hasta perder de vista su porte y andar relajado, con esa chaqueta que le sentaba tan bien a su ancha espalda. No pudo evitar morderse los labios.
"I've got to get to you first, before they do. It's just a question of time, before they lay their hands on you"
Odiosamente, la voz de Taiki saltó en su cabeza distorsionando la sensual voz de David Gahan, y Rei decidió que era hora de ponerse a trabajar en su ensayo antes de partir a Lantis, y deshacerse de ese pendiente en su lista. Ya suficiente habrían y se acumularían antes, durante y después de esa reunión de letras.
—¿Dónde están todos? –preguntó a Seiya al entrar al estudio y encontrarlo en el sillón leyendo una revista, sin nadie más alrededor que su consciencia.
—¡Rei-chan! –saludó efusivamente el pelinegro, botando la magazine y centrando su atención en el objeto de su entretenimiento inmediato, es decir, ella.
—Te he dicho que no me llames así, me da escalofrío.
—Ok, ¿Hino-chan? –probó cambiando la formula.
—Olvídalo –esquivó Rei, rodando los ojos-. ¿Dónde están Yaten y Taiki?
—El manager los tiene recluidos en la sala de juntas, creo que hay un contrato para comercial o algo así.
—¿Qué, ya te exiliaron del grupo? –bromeó Hino, dejando su bolso y chaqueta en el perchero de la esquina, para luego ir a tomar una botella de agua vitaminada del frigo.
Le sorprendía cómo el mediano de los Kou se había acoplado tanto a ella, y Rei sospechaba que quizá aquello de debiera acaso a la conveniencia que Seiya sabía que podía aprovechar teniéndola de su lado, obviamente en el caso de Usagi. Por otra parte, de los tres, él era el que poseía un temperamento más dócil y menos aprensivo, uno más flexible y que se disponía a escuchar, cosa que a los otros dos no se les daba muy bien, especialmente a Yaten, que parecía tener una piedra lista para ser usada cada vez que ella intentaba proponer, explicar o solicitar algo. Siempre tenía una respuesta para desestimar sus palabras y, pese a que ya había transcurrido un tiempo desde que comenzaran a trabajar juntos, todavía se le estaba complicando meterlos en cintura. Tres contra una, no era precisamente algo muy equitativo. Bueno, dos, contando que a Seiya podría arrastrarlo de su lado si quisiera.
—No, yo los exilié que es diferente –corrigió en la broma-. Tengo un promocional de temporada con G-Market, mi agenda está llena, baby.
—Para. En serio das escalofríos.
Seiya rio por el comentario y la observó sacar su carpeta de asuntos, una en piel color carmín quemado.
—¿Quieres que veamos algo de las letras? Según esto, tienes que darme un exitoso sólo. –advirtió Hino, dándole una copia de la lista tentativa del contenido del álbum.
—¿En serio incluiremos los solos?
—Por supuesto, es la oportunidad perfecta de mostrar sus talentos individuales en los géneros que se sientan más cómodos, y no sólo en el ámbito musical, sino creativo, ustedes mismos escribirán su propia canción.
—¿De verdad? –preguntó Seiya, con los ojos llenos de ilusión.
Rei cabeceó.
—Por eso, sería bueno que comenzaras a inspirarte un poco, ¿Cómo puedes estar aquí sin nada de ruido? –regañó Hino afectada, yendo al equipo y teclear en la Mac unos cuantos caracteres. Una onda de beats comenzaron a flotar en el estudio.
"I've been working every day. I'll be waiting for turn of play.
Call up my people. Let's play to town. Bring the fire. Let's burn it down"
—¿Ya escuchaste esta colaboración? Es genial. –habló Reiko con la voz alta para hacerse entender a través del volumen de la musical, mientras su cuerpo respondía a las descargas de los sintetizadores y su dosis exacta de electro-dubstep.
—Obvio –aseveró como si aquello hubiera sido alguna clase de insulto-. 'Gettin Dumb'. Will. & 2NE1.
Hino sonrió satisfecha por los datos precisos que Seiya le dio y continuó fusionándose con los sonidos, atrapándolos con sus sentidos, con cada extensión de su cuerpo. Era inevitable, cuando se trataba de música, Rei se transformaba en otra persona, no había otra cosa en el mundo que le hiciera sentir tan completa. Y Seiya se contagió de ella. Con sus manos y brazos comenzó a hacer mezclas en el aire, y a seguir los cambios con sus manos, marcando el ritmo y los contrastes de la pieza, tal como ella hacía.
Así los encontraron Taiki y Yaten, que volviendo de su reunión con Kaji Aoi, ingresaron al estudio. No se sorprendieron. De hecho, era ya una práctica común con esa niña Hino. Al inicio si fue extraño, verla de pronto allanar su espacio de trabajo con piezas de música, subir el volumen escandalosamente, y sin ningún tipo de reserva ni prejuicio echar mano del DAW -Digital Audio Workstation-, abandonándose a la música como lo hacía en ese momento. Taiki lo entendió pero le fue ajeno, a Yaten le pareció más que Hino estaba loca. Seiya quedó asombrado y le resultó divertido. Sería por eso que había conectado más con él.
Así, Rei pudo deducir que su antiguo productor no les había dado la misma libertad, y que en cambio trabajaba con ellos bajo un esquema de disciplina y guía vertical, no horizontal como ella estaba acostumbrada a hacerlo, cosa que no en todas las agencias veían con buenos ojos. Y Lantis, era por supuesto la excepción, Taniyama Kai le estaba regalando con su propuesta, un patio de juegos en que Rei se sentía más que libre; por eso lo que opinaran los demás sobre sus prácticas poco ortodoxas y en sumo raras, no le interesaban en lo más mínimo.
—Es bueno ver que traes buenos ánimos. Los necesitarás para la reunión. –saludó Taiki, cuando la pista terminó y la pelinegra bajó a mínimo el volumen del equipo. Se sentó en el sofá para hojear la carpeta de Rei sin su permiso. Logró ver con éxito el esquema del álbum en cuestión. Ella no se enfadó, al contrario, se daba cuenta que poco a poco la iban aceptando, o al menos que se interrelacionaban con ella sin armar demasiado alboroto como al inicio.
—¿En serio pretendes que hagamos un solo?
Bueno, la excepción siempre parecía ser el menor de los tres.
—Sí, Yaten es una de las propuestas. –declaró Reiko, peinándose el cabello con los dedos para después levantarse una coleta que anudó con una cintilla. El platinado, no pudo evitar tomar detalle de su cuello largo al descubierto.
—Somos un grupo, no solistas. –alegó.
—Sé muy bien que son un grupo, por eso la totalidad del álbum es en conjunto, pero el detalle de los tres solos, uno por cada uno, es mostrar sus habilidades individuales, tanto vocal como creativamente; además es una táctica con la que podrán realizar proyectos individuales y en distintos mercados y géneros musicales. No es algo descabellado. –detalló Hino, tomando lugar en otro de los sofás de cubierta de suave piel, orgullo de Seiya que lo había escogido a petición de Taniyama.
—Si tomarás la guía, creo que no lo es. –apoyó Taiki, reconociendo los amplios conocimientos en cuestión musical que Hino tenía en la cabeza. A pesar de su edad, había de aceptar que hablaba con tal seguridad e iniciativa como el propio Taniyama, eso para Taiki ya era una alusión bastante grande. Él mismo había participado con su anterior productor en los procesos musicales, pero jamás a tal nivel, y quisiera o no, no tenía tanta experiencia en el campo de la producción, pero aprendía muy rápido. Y sorprendentemente, se veía aprendiendo de esa jovencita altiva y ocurrente.
—A mí me gusta la idea. –compartió Seiya, revisando la copia que le había extendido Hino.
—A ti siempre te gusta todo lo que ella dice –reclamó Yaten levantándose para dar un par de vueltas por la estancia, y la frase sonó tan extraña, que bien podía malinterpretarse. Obvio que conociéndolo, nadie lo tomó en serio, incluso el peliplata no supo ni cómo acudieron así sus palabras.
—¿Cuál es su maldito problema? -se exasperó Hino entre dientes, dejando la frase para que sólo los otros dos la escucharan. Taiki sonrió, en uno de esos momentos fugaces que Rei atestiguaba sólo en ese bendito estudio.
—No sé, es un anormal. –se escudó Seiya encogiéndose de hombros.
—Creo que a quien debes dedicar más tiempo para convencer y persuadir es a él, no tanto a nosotros. Mientras sepa qué es lo que pasa durante el proceso de producción y me parezca sensato, nunca te diré que no –aseguró Taiki, y Rei sintió sus mejillas levemente arrebolarse-. Seiya… bueno, es Seiya.
—¡Oye! –protestó el de mirada zafira, por la indirecta tan directa sobre su facilidad de carácter.
—Ok, ok, lo acosaré como un agente de seguros. –se rindió ante ambos, a sabiendas que aquello más que una recomendación, había sido lanzado como un reto. Y ella lo aceptaría, por supuesto. ¿Cómo no?
—Suerte con eso. –se burló el pelinegro, que terminó ganándose un golpe en el brazo por parte de la sacerdotisa.
—Entonces –reanudó Rei el tema-, el esquema tentativo es tener un álbum con dieciséis temas, de los cuales tres serán solos, uno por cada uno de ustedes. Los trece restantes se elegirán conforme vayan quedando las letras y los arreglos que hemos acumulado hasta ahora, que por supuesto sobrepasan esa cantidad, pero seleccionaremos las mejores o las que conecten más con el concepto del comeback.
—Por lo que veo entonces, los trece temas que están aquí son tentativos pero dan una idea del concepto general para la cuestión visual y de mercado, ¿es así? –participó Yaten, más predispuesto y enfocándose en el tema.
—Eso es correcto, debemos adelantarles algo para que vayan trabajando. No podemos atrasarlos hasta que el álbum esté listo, o no estaremos a tiempo para el plazo.
—Y Taniyama-san nos ahorcará. –aportó Seiya, evocando al CEO.
Yaten miró a su hermano, preguntándose si hablaba en serio. ¿Por qué no se callaba si no tenía nada más sensato qué decir?
—¿Y dónde queda el asunto de las colaboraciones? –indagó Taiki, analizando uno de los esquemas en réplica.
—Ah, de estos trece temas, cuatro serán colaboraciones, y otros cuatro beats para DJ's –señaló Hino, con su largo índice-. Lo que nos deja cinco temas para la experimentación grupal, abierta a cualquier género musical y con los ajustes libres e improvisados que queramos inyectarle. –terminó de hablar confiada. Demasiado para el gusto y la intuición de los tres muchachos que la acompañaban en el estudio.
Se hizo un silencio prolongado, y Rei elevó sus cejas.
—Vamos chicos, ya sé que suena a mucho trabajo, pero sé que podemos hacerlo. Solo necesitamos meternos en nuestro papel y estar abiertos a la iniciativa y a las nuevas ideas.
—El asunto no es que suene a mucho trabajo Hino, el punto es que suena a casi imposible –asestó Yaten, mirándola con recelo, mucho recelo-. Nunca hemos hecho algo así, ¿no lo entiendes? Hemos escrito tres canciones en nuestra vida, y vale recordarte que sólo fue la letra, los arreglos los adecuó nuestro productor, no nosotros. ¿Cómo pretendes que hagamos dieciséis temas, de los cuales tres debemos hacer solos, cuatro con otras gentes y otros cinco entre los tres? Los otros cuatro "beats" realmente no creo que cuenten mucho.
—¿Y qué te piensas que soy yo entonces? –replicó Hino, borrando su sonrisa y adoptando una seriedad que ninguno de los tres le conocía-. Yo soy su productora. ¿Creen que no puedo crear una melodía? ¿Hasta que no lo vean con sus propios ojos no lo creerán?
Reiko se levantó de su lugar y se echó a andar por el salón con las manos en la cintura, respirando larga y pausadamente para recobrar la serenidad.
—No me gusta que desvaloren el trabajo creativo –dijo más tranquila-, sé lo que estoy haciendo; y si he preparado el esquema que ven aquí –alzó la hoja-, es porque estoy segura que podemos sobrellevarlo a cabalidad. Y entérate –se dirigió exclusivamente a Yaten-, que no voy a desistir de ello sólo porque me armes un berrinche.
Dicho aquello, Reiko decidió que lo mejor era salir de allí un momento a tomar aire. Dejó la hoja sobre el teclado junto a ella, y salió del estudio sin mencionar palabra. Yaten rodó los ojos, rogando por paciencia.
—¿Qué es lo que te pasa? –arremetió Taiki cuando calculó que ella se había alejado lo suficiente.
—Yo tampoco lo entiendo. ¿Qué es lo que tienes contra ella? –apuntaló Seiya, cerrándose con Taiki en el argumento.
—¡Es una sailor scout! ¿Qué ya se les olvidó? ¡Es una de esas niñas entrometidas!
—Por supuesto que no –alegó Seiya, y Yaten le clavó unos ojos gélidos-. Rei no está aquí como una guerrera, está como una persona normal, como una productora que es contratada para ayudarnos a crear música, nada más y nada menos. O dime –retó para reafirmar su argumento-, ¿cuándo ha preguntado o dicho o aludido a algo que no sea una cuestión laboral o musical? Mencióname una sola vez que lo haya hecho y te daré la razón.
Yaten apretó los dientes y no despegó los labios.
—No se te ocurre ninguna, ¿verdad? –azuzó Taiki, otorgándole todo el crédito a Seiya por tan buen discurso-. Eso es profesionalismo, Yaten. Y parece que tú ya te estás olvidando de lo que es eso. –concluyó, incorporándose para ir a buscar a Hino. No era conveniente que continuara molesta para la reunión que estaba por realizarse en menos de media hora, y aún faltaba que le explicara algunos otros detalles que traía en la cabeza.
Seiya sabía que si se quedaba, terminaría gritándose con Yaten, así que terminó siguiendo a Taiki, dejando al menor en el estudio con el coraje atorado en la garganta y unas ganas inmensas de quebrar todo lo que estaba a su paso.
Más sosegados, los cuatro se vieron las caras otra vez en el salón de juntas de Lantis, junto a los colaboradores visuales y de mercado que se habían convocado. Kai paseaba sus ojos de sus pequeños idol a Reiko con la diversión en la punta de los labios, seguro de que habían reñido otra vez. La reunión dio inicio y se prolongó por alrededor de tres horas, durante las cuales, Reiko explicó con paciencia y tacto, cada uno de los detalles del esquema de producción del álbum, así como las estrategias que consideró podrían comenzar a aplicarse aún sin estar todavía terminado.
Para Taniyama Kai, escuchar a Hino fue una complacencia que ya se esperaba. Tenía fe en esa jovencita. Desde el primer momento pudo intuir a través de su trabajo esa capacidad inquieta e innovadora que palpitaba en su ser por crear música, y fue un deleite personal estar allí, escuchándola frente a otras personas que asentían y se asombraban con sus interesantes ideas. Sabía que no esperaban mucho de ella por ser principiante y tan joven, sobre todo por lo último. Ni qué decir de sus estrellas, era la primera vez que asistían a una presentación formal de su comeback y, estaba seguro de que si todavía albergaban dudas acerca de la confianza que podían depositar en la señorita Hino, al concluir la reunión terminarían por disiparse.
El reloj marcaba las siete con quince de la noche cuando abandonaron el salón de juntas, todos los colaboradores se despidieron con buenos augurios sobre lo ya tratado. El CEO se retiró también, alegando un compromiso externo, no sin antes felicitar a Rei por su presentación y reafirmar su total apoyo a su despierta intuición. Hino sonrió infantilmente y asintió, mirándolo marchar.
—Ya no me la hagan enojar –encargó Taniyama a sus muchachos, que lo acompañaron al elevador ubicado en el extremo del pasillo-. Es linda, inteligente y vivaz, ¿qué más quieren?
Los tres jóvenes le regalaron una sonrisa condescendiente por su sutil forma de regañarlos; y se despidieron con la mano hasta que las puertas del ascensor se cerraron. Seiya se adelantó a regresar sobre sus pasos y llegó hasta Hino otra vez.
—¿También te vas? ¿Tienes cómo regresar? Si quieres puedo llevarte. –ofreció con gentileza. Se sentía mal con ella, como si tuviera que compensarla y disculparse por la imbecilidad de su hermano menor al menospreciar sus capacidades, particularmente después de escucharla hablar en la reunión. Y Yaten estaba consciente de eso, pero no dijo nada. Si esperaban que le ofreciera una disculpa, estaban muy mal de sus cabezas. Aceptaba que quizá se había pasado un poco y que a esas alturas ya no estaba muy seguro de haberla juzgado legítimamente, pero de ahí a las disculpas había un trecho muy, pero muy grande.
—No te preocupes, no es necesario, tengo mi coche en el estacionamiento –declinó la chica-. Además todavía estaré aquí un buen rato, con la luz verde que me acaban de dar, hay muchos pendientes para programar y si lo hago hoy, mañana estaremos en condiciones de comenzar a trabajar de lleno con grabaciones. De todas maneras, gracias por el ofrecimiento.
Su respuesta tomó desprevenidos a los tres, y las preguntas surgieron distintas en cada uno. En Taiki surgió la inquietud de preguntar si no quería que le ayudasen o algo; en Seiya, cómo es que no iba a casa y descansaba un poco sabiendo que iba a la universidad y todo eso; en Yaten, la inquietud de saber por qué se esforzaba tanto por algo que no tenía que ser de su incumbencia y que al final de cuentas el beneficio directo era para ellos, no para ella.
—Está bien, estaré bien –dijo Rei, leyendo su indecisión para marcharse-. Me las arreglaré mejor sola, en vez de eso, los necesito recargados para mañana. No escatimaré a la hora de grabar, grabar y regrabar hasta que me den los sonidos y matices que quiero, así que mentalícense. Terminarán odiándome al final del día.
—Te perdonaré si me invitas un mocha blanco. –aduló Seiya, pasándole un brazo por los hombros, proponiéndose acompañarla hasta el estudio de grabaciones, en el quinto piso.
—Yo me adelanto. –anunció Yaten, pidiendo el elevador en dirección de descenso, mientras que Seiya y Taiki lo pidieron en ascenso. Se encontraban en el tercer piso, y esperaron hasta que el elevador timbró. Iba en dirección hacia arriba.
Taiki y Seiya subieron con Rei, señalando el piso cinco como su destino; Yaten se mantuvo allí en espera de uno que fuera en sentido contrario. No estaba dispuesto a "mimarla" ni a establecer una relación amistosa con esa mujer. Si sus hermanos querían hacerlo, bien, que hicieran lo que la real gana les diera, pero que no pensaran que él actuaría de igual manera. ¿Era una cuestión laboral? Perfecto, que se quedara así entonces. Y si Rei Hino estaba comportándose a la altura de una profesional, él no iba a quedarse atrás.
Él también sabía dar batalla.
.
.
¡A-Yo! (^o^)/
Hacía mucho tiempo que no hacía un capítulo tan largo. Me he vuelto floja xD
Pero es rico hacer un capítulo en cabalidad, deteniéndome en los detalles que espero no les aburran. Me gustan los matices, ese realismo al usar tecnicismos, melodías y cosas de la vida diaria, como que me hacen sentirme más conectada a la historia *kyaa*
No puedo dejar de decirlo. ¡Amo a Seiya! Es un amor, y Taiki no se queda atrás, pero Seiya, oh, qué lindo es con Rei. Siempre tan sociable el niño *lo muerde con cariño* y Yaten, bueno, más caprichudo no pudo ser, pero nuestra heroína nos lo puso en su lugar. ¿Qué pasará? ¿Seguirán odiandose así, el ganon será Kiriya que es el adorable chico sexy-regalacafés? ¿Dónde se ordenan que yo quiero uno? xD Mención especial se merece Taniyama Kai, el CEO tan bonachón que me dan ganas de abrazarlo y sentarme en sus rodillas lol
Como siempre les quedo enormemente agradecida por sus lecturas, y el honor invaluable de su atención, en especial a: Jenny Anderson, Shadow of Mars, Lexie y Hana Echizen.
Gracias infinitas por leer.
Welcome to my imagination.
.
¿Comentarios? ¿Reviews?
¿Animos para esta escritora de oficio?
.
*::Sol::*
